¡Hola! Aquí os dejo lo que es más un capitulazo que un capítulo! Espero que os guste tanto como a mi! Muchas gracias por los reviews que me dejais que me suben mucho la moral y me animan a escribir más! He tardado un poco en subir este capítulo pero como veréis cuando lo leáis, me ha llevado mucho, además de largo es complicado. ¡Disfrutadlo!
Samy estaba tumbada, notaba los rayos de sol que entraban por la ventana y chocaban en su cara. Sus músculos estaban relajados después de dormir durante toda la noche. Notó un aliento en su nuca y sonrió, le cogían escalofríos. Abrió los ojos lentamente vio la mesilla de noche delante con un reloj de agujas que marcaba las nueve y diez minutos. Nami no tardaría en despertar a Luffy para continuar con los preparativos. Samy sintió algo en su pecho, si no les salía bien esa sería la última mañana que despertaría así y la noche anterior sería la última noche que había hecho el amor con Zoro. Volvió a centrarse en el aliento que sentía en la nuca que ahora iba acompañado de unos ligeros ronquidos. Notó el pesado brazo del espadachín rodeando su cintura y apretándola fuerte contra su pecho. La chica se dio la vuelta poco a poco con cuidado de no despertar al peliverde. Se quedó a menos de un centímetro de él. Le miró durante unos minutos. Recordó que Zoro le había pedido que le despertara la noche antes pero le daba pena, estaba tan guapo cuando dormía. Al final se decidió y le besó dulcemente en los labios. El espadachín soltó un gruñido y abrió los ojos lentamente. Vio la causa de su despertar y sonrió.
-Buenos días guapo– dijo ella muy sonriente.
-Mh. - fue capaz de contestar él.
Samy siempre se despertaba muy energética así que salió de la cama de un salto y abrió el armario dispuesta a vestirse. Zoro, que seguía tumbado en la cama, la miraba con admiración. La chica llevaba un conjunto de ropa interior amarilla que en su piel morena le resaltaba mucho. El espadachín miró cada parte de el cuerpo semidesnudo de la chica parándose en cada uno de los tatuajes de esta.
-No te vistas – dijo con una voz mas ronca de lo normal el peliverde – vas bien así.
Ella se giró a mirar al chico y se lo encontró mirando con una sonrisa pícara. Ella echó una pequeña carcajada de sus labios y se acercó al chico agachándose para quedarse a su altura. Le dio un corto beso en los labios.
-Vamos, hoy nos espera un día muy largo.
Zoro se tiró al cojín, se echó las manos a la cabeza y puso los ojos en blanco.
-Bajo las órdenes de Nami – dijo con desprecio el peliverde.
-Mejor que las de Nami que no Luffy – la chica sabía que tenía razón y que por eso mismo no iba a obtener ninguna respuesta del chico – va, levantate – le tendió una mano para ayudarle a levantarse aún sabiendo que podía solo perfectamente.
El chico la miró pensativo y le cogió la mano, pero en vez de dejar que la chica le levantase la estiró hacia él haciendo que cayera sobre su cuerpo. Le presionó el trasero para que no se levantara. Ella rió.
-Zoro...
-¿Qué? - dijo él haciéndose el tonto.
Ella sonrió, le encantaba cuando Zoro se despertaba cariñoso. Le besó en los labios durante varios segundos. Hasta que algo, o mejor dicho, alguien rompió el momento. Oyeron un grito que provenía de la cocina. Indudablemente era Luffy con un grito de: '¡Sanji!'. Samy y Zoro empezaron a reírse sin saber por qué. Samy se tumbó al lado del chico apenas unos segundos.
-Va, Zoro, tenemos que estar listos. - pegó otro salto de la cama mientras Zoro hacía un intento por incorporarse mientras soltaba algún gruñido en forma de queja.
Samy abrió el armario y empezó a buscar la ropa que iba a ponerse. Zoro miró totalmente empanado como la chica se ponía unos pantalones cortos verdes de una tela fina que le hacían juego con sus ojos verde esmeralda y una camiseta de tirantes negra con escote pronunciado.
Zoro al fin se levantó y se vistió con una ropa bastante casual para él, unos pantalones negros, su faja verde y una camiseta y una camiseta gris con una manga de pocos centímetros. Cuando acabó de vestirse vio que Samy se había hecho una coleta alta que dejaba a la vista su cuello. La chica se estaba poniendo sus típicos botines negros y en ellos estaba guardando sus pistolas. Cuando la chica se puso en pie se encontró con Zoro a pocos centímetros de su cara. Este le sonrió y le besó en los labios pero a los pocos segundos ella se separó.
-Zoro... que tengo hambre.
El rió y la cogió de la mano para salir de la puerta de la habitación junto a ella.
Al entrar a la cocina se llevaron una sorpresa pues había mas alboroto de lo normal, cosa bastante difícil.
Usopp estaba concentrado en las piezas de acero que había construido el día anterior con la ayuda de Zoro y que en un rato tendría que estar pegando en el barco, les estaba haciendo algunos retoques con un martillo, lo que hacía que se produciera un ruido horrible y de vez en cuando le daba un mordisco a una tostada que había en un plato junto a él.
Chopper estaba mirando como Usopp utilizaba el martillo y cada vez que Usopp se pasaba de fuerte el reno se asustaba y soltaba un grito.
-¡Sanji! - gritaba Luffy - ¡No es justo que a Nami le hagas este delicioso desayuno y a mi me hagas una tostada! - dijo señalando un plato lleno de comida en el que había tostadas con diferentes tipos de mermelada, fruta, tortitas, café, zumo de mandarinas, un vaso de leche y otras cosas - ¡Yo soy el capitán!
-Luffy, tienes que entender que mi amada pelirroja está muy cansada de vosotros que no le hacéis caso cuando da ordenes y le espera un día muy duro – reprochaba el cocinero.
-¡Pero yo también tengo que estar a tope!
Nami soltaba diferentes tipos de gritos intentando hacer que sus amigos se callaran pero no obtuvo ningún éxito.
Robin era la única que estaba tranquila bebiendo de su café contemplando como las personas que tenían a su alrededor se alborotaban.
-¡Buenos días! - dijo Samy contenta al entrar en la cocina.
Zoro se acercó a ver si Usopp necesitaba ayuda y se quedó hablando con él.
-¡Mi pistolera! ¡Toma! - dijo Sanji sacando un plato enorme igualito al de Nami - ¡Tu desayuno!
-Muchas gracias, Sanji – le agradeció la morena mientras se sentaba en la silla dispuesta a comerse todo lo que le había preparado el rubio.
-¿¡Qué! - Luffy miraba incrédulo el plato de su amiga - ¿Y ella qué?
-Ella tiene que tener una perfecta puntería para esta noche.
Ni Dios sabe como pero Nami consiguió tranquilizar el ambiente de la cocina y cuando ya estaban todos sentados y, dentro de lo que cabe, tranquilos empezó a hablar.
-Vale chicos, repasemos el plan. - todos le prestaron atención – Samy y Usopp – los aludidos asintieron – vosotros dos estaréis en el mástil disparando a todos los monstruos marinos que veáis. Estaréis atados por unas cuerdas para que las olas no os tiren.
-Usopp – dijo Zoro de repente y el narizotas le miró con curiosidad – espero que la cuides, confío en ti.
Samy rió.
-Más bien le cuidaré yo a él – bromeó dándole unas palmaditas en la espalda al narizotas.
-¿Puedo continuar? - preguntó Nami algo cabreada.
Todos asintieron.
-Bien. Luffy, tu, Sanji y Zoro os cargareis a todos los monstruos que intenten comernos - los tres aludidos sonrieron – Chopper, tu me ayudarás a mi a manejar el barco para no irnos a pique y por descontado, si alguien sale herido será tu trabajo, pero esperemos que no – el reno asintió con la cabeza – Robin, tu nos ayudaras a todos. No me fió de ninguno de ellos para que me avise cuando venga una ola, así que tu tendrás que ayudarme y por supuesto, si tienes la ocasión de matar alguna bestia, adelante.
-De acuerdo, navegante.
-Sobretodo – volvió a hablar la pelirroja – vosotros cuatro – señaló a Samy, Chopper, Luffy y Robin – no os caigáis al agua.
-Descuida – dijo Samy con su típica sonrisa en la cara.
-¡Que bien lo organizas todo pelirroja de mi corazón! - halagó Sanji a Nami.
-Gracias Sanji, digamos que es mi especialidad – dijo ella echándose flores.
Después de comer Usopp estaba colgado de una cuerda clavando las últimas tapas de acero para El Alma de Merry mientras Zoro le aguantaba la cuerda metiéndole prisa porque quería hacer una siesta antes de que llegaran Las Vícolas. Samy estaba practicando su puntería, aunque sabía que era infalible, con unas botellas en la cubierta. Robin leía, como de costumbre. Chopper estaba preparando la enfermería por si acaso era necesaria. Nami, nerviosa, daba vueltas por el interior del barco. Iba a la cocina, salía, iba a su habitación, volvía a la cocina, se dejaba caer por el baño, salía de él... Luffy la contemplaba desde su habitación con la puerta abierta y ella no se había dado cuenta. Una de las veces que Nami pasó por el pasillo Luffy la llamó.
-Eh, Nami.
La pelirroja se giró hacia donde provenía la voz.
-¿Que te pasa? - se preocupó el chico de goma – no paras de ir y venir.
-Estoy nerviosa Luffy – dijo ella acercándose a la puerta de la habitación del chico.
-Pues tranquila, todo va a salir bien. Nos hemos enfrentado a cosas peores.
-Pero ahora no se trata de matar ni derrotar a nadie. - se sentó en la cama de su capitán al lado de este - Se trata de luchar contra un fenómeno atmosférico, que es mucho mas peligroso.
-A mi no me preocupa.
-¿Porqué?
-Por que tengo a la mejor navegante del mundo – sonrió como hacía siempre y ella hizo lo mismo.
-Siempre me haces sonreír, Luffy.
-Bah, eso es porque tengo cara de tonto – bromeó el chico de goma.
Ella rió mas todavía.
-No, - le corrigió ella – es por que eres genial y estoy muy contenta de tener un amigo como tú.
-¡Yo también estoy muy contento de que seamos amigos!
-Deberías ayudar a los chicos, Luffy.
-Ah, claro. Ya voy. - le guiñó un ojo y se fue corriendo.
Nami se quedó sentada en la cama, por raro que pareciera en ese barco, le envolvía un silencio absoluto en su cabeza. Cerró los ojos sin darse cuenta y recordó la última vez que había besado a Luffy. Un escalofrío recorrió su cuerpo, le parecía notar el olor a mandarinos de aquella noche. Había estado realmente bien, pero ahora era genial tener a Luffy como amigo y no lo perdería por nada del mundo. Nami se dio cuenta de que tenía los ojos cerrados y los abrió de golpe, se dio cuenta de que se encontraba en la habitación de su capitán. Miró a su alrededor. Estaba todo bastante descolocado. Sonrió. 'Nunca va a cambiar' pensó. Y salió de la habitación para dirigirse a cubierta. Robin ahora se encontraba ayudando con muchas manos a sujetar la cuerda en la que se colgaba Usopp, pues ahora estaba poniendo una capa de acero muy grande.
-¡No entiendo porqué he tenido que colgarme yo! ¡Voy a morir! - se quejaba el narizotas.
-Callate – le reprochaba Zoro – eres el que menos pesa y el que mejor lo hace.
-Chopper pesa menos – acusó Usopp y Chopper al oírlo se cambió de forma a su forma mas grande y pesada.
Samy y Luffy se rieron.
-Tranquilo Chopper, tu has probado las nueces de belcebú y sería mucho mas peligroso para ti – explicó Sanji – a ti no te colgaríamos.
El pequeño reno suspiró y volvió a su forma habitual siguiendo con sus medicinas.
La tripulación de los Sombrero de Paja pasaron el resto de la tarde poniéndole mejoras al barco, tanto en la cubierta, como al mástil, como al timón. Se acercaba la puesta de sol. Para que fuera mas fácil el luchar contra Las Vícolas de noche Usopp había instalado con la ayuda de Robin unos focos en varias partes del Alma de Merry y cuando empezó a oscurecer las encendieron.
Cenaron mas pronto de lo normal a pesar de las quejas de Luffy por que era muy pronto y luego a media noche tendría hambre.
-Chicos, pronto empezaran, el mar de cada vez está mas movido – informó Nami mirando por unos prismáticos, los separó de su cara y se los entregó a Usopp – Toma. Id subiendo tu y Samy y avisanos cuando veas que una ola gigante está a punto de comernos.
-Creo que me he mareado – dijo Usopp al escuchar a la pelirroja.
-¡Vamos! - dijo Samy apartando al narizotas y cogiendo los prismáticos - ¡No me seas enclenque Usopp!
Usopp empezó a subir al mástil mientras las piernas le temblaban y Samy se disponía a subir también cuando alguien la llamó.
-Samy – oyó la morena a sus espaldas. Se dio la vuelta y vio a un espadachín a unos pocos metros de ella mirándola con una media sonrisa. La chica se acercó notando el tono nostálgico del chico.
-Zoro, todo va a salir bien.
-No me gusta que tengas que estar ahí arriba, no puedo protegerte.
-No tienes que protegerme.
-Si. No voy a dejar que ningún maldito monstruo se acerque a ahí arriba. ¿Vale? Y por favor, cogete bien.
-Zoro tranquilo, Sanji nos va a atar a unas cuerdas.
Zoro la cogió de las manos.
-Cuidate mucho, Samy.
-Tu también Zoro. - dijo ella sonriente.
Zoro soltó las manos de la chica para cogerla de la cara por ambos lados y acercarla hasta envolverla en un apasionado y dulce beso.
-Te quiero – le susurró Zoro en los labios.
-Yo también te quiero – Samy sonrió.
-Vamos, parejita, no podemos perder tiempo – Nami rompió la magia del momento.
-Si, claro – dijo Zoro mas serio que hacía unos segundos. La pareja se sonrieron y Samy subió a donde ya le estaban esperando Usopp y Sanji con unas cuerdas.
-Samy, preciosa, ten mucho cuidado.
-Lo tendré, Sanji.
-Si te pasara algo yo...
-Tranquilo, Sanji, estaremos bien. ¿Verdad Usopp? - miró al narizotas sonriente.
-Claro. - dijo el pelinegro con cara de pánico.
Sanji estaba atando los últimos nudos. Les dio una navaja a cada uno.
-Si por lo que sea os tenéis que desatar, hacedlo con esto.
Samy se guardó la navaja en los botines.
-¿Te aprietan mucho las cuerdas princesa? - preguntó Sanji señalando la cuerda que envolvía la cintura de la morena.
-No, está bien, gracias Sanji. Y suerte.
Sanji bajó. La mayoría estaban nerviosos por una cosa o por la otra y el capitán se dio cuenta.
-Amigos – dijo captando la atención de sus camaradas – no os preocupéis, vamos a salir de esta – terminó la frase con certeza – por que sois la tripulación del futuro rey de los piratas.
Todos sonrieron por el apoyo de su capitán y se prepararon en sus puestos.
Samy ya había sacado sus pistolas, Usopp estaba mirando por los prismáticos, de cada vez las olas eran mas grandes y mas fuertes. La morena miró a Zoro desde arriba, el chico estaba poniéndose su pañuelo negro en la cabeza. La chica sonrió. 'Espero que todo salga bien y poder volver a dormir con él esta misma noche.'
Pasaban los minutos y todos estaban en guardia, preparados. De cada vez las olas que chocaban contra el barco lo balanceaban más.
-Chicos – dijo con voz temblorosa de repente Usopp cuando faltaban unos minutos para las nueve – creo que se acerca la primera vícola. Y creo que va a chocar contra nosotros en pocos minutos.
Hubo un intercambio de miradas entre todos.
-¡A por ella! - gritó Luffy alzando un brazo.
-Por supuesto – dijeron Zoro y Sanji a la vez.
Robin, Nami y Usopp asintieron con la cabeza y Samy se limitó a sonreír como solo ella sabía.
Esa ola gigante estaba ya tan cerca que podían verla sin necesidad de prismáticos, además, se podían ver cabezas o aletas de varios monstruos marinos que se acercaban al barco.
Samy fue la primera en hacer algún movimiento, aun que estaban todavía bastante lejos sacó sus pistolas y empezó a disparar hacia los monstruos marinos derrotando a algunos de ellos. Se encargaba sobretodo de los que estaban justo dentro de la ola, sabía que los que iban delante serían mas fáciles de matar por sus compañeros. Usopp la imitó y sacó su tirachinas. El pelinegro tiró unas canicas químicas que en el agua hacían que los monstruos que estaban sumergidos se intoxicaran y murieran.
Muchos monstruos ya habían llegado a donde estaba el barco y se disponían a comérselo. Luffy les daba metralletas de puñetazos a los monstruos, Zoro los cortaba por la mitad, de parte de Sanji recibían patadas y Robin utilizaba su poder para estrangular a los de tamaño menor. Samy y Usopp se encargaban de matar a los que estaban mas lejos.
-¡Navegante! - gritó Robin de repente - ¡Nos acercamos a la primera ola!
-¡Lo sé! - contestó Nami desde el interior también gritando. Habían dejado la puerta abierta para que Nami y Chopper pudieran enterarse de todo lo que pasaba.
Y en un momento cualquiera una ola inmensa de muchísimos metros chocó contra el Alma de Merry haciendo que esta casi volcara. El agua chocó fuertemente contra el acero que envolvía el cascarón del barco y las piezas de acero se dañaron un poco.
Samy y Usopp al estar en el mástil notaron el golpe con mas fuerza y se dieron un buen golpe el uno con el otro, pero el nudo fuerte de Sanji hizo que ninguno de los dos cayera al agua.
Zoro cayó al suelo estampándose contra una pared, pero se levantó rápidamente para cortar por la mitad a lo que parecía un conejo gigante con escamas de color azul. Robin se hizo algo parecido a una cuerda/cinturón con muchas de sus manos y se cogió al mástil. Luffy se estiro y se cogió también al mástil con una mano mientras con la otra la tenía en su cabeza aguantando su gorro de paja. Sanji cayó rodando por la cubierta y como el barco estaba volcado subió por las escaleras también rodando hasta llegar a chocar con los mandarinos de Nami. Chopper y Nami, en el interior, se agarraron al timón fuertemente pero al notar que la madera crujía se soltaron, no podían dejar que el timón se rompiera. Chopper se estampó contra una pared pero Nami salió por la puerta propinándose un buen golpe en la cabeza contra el marco de la puerta. Se encontraba en la cubierta y gotas de la enorme ola le mojaron la cara. Mientras, se oyó una variedad de gritos que provenían de parte de todos los tripulantes.
La ola tardó aproximadamente un minuto en irse y justo después todos se consiguieron levantar.
-¿Estáis todos bien? - preguntó Luffy preocupado mientras remataba a algo que parecía un gato enorme con los bigotes rizados y de color amarillo.
-¡Pelirroja! ¿Estás bien? ¿Te has dado muy fuerte? ¿Necesitas algo princesa? - Sanji fue corriendo al ver a Nami tumbada en el suelo frotándose la cabeza con la mano.
-Estoy bien, Sanji, gracias – dijo ella levantándose.
Zoro se apresuró a mirar hacia arriba para ver si Samy estaba bien y la descubrió buscándolo con la mirada. Ambos se sonrieron, contentos por que estaban bien.
-Según dicen – informó Robin – en cinco minutos llegará la próxima y vendrá mas rápido, no la veremos llegar tanto como esta.
-¡Las piezas de acero se han dañado! - informó Usopp desde el mástil.
-¿Mucho? - preguntó Nami.
Usopp observó las piezas con cara pensativa.
-Bueno...
-Esperemos que aguanten las tres olas que nos quedan aún.
En ese momento escucharon un estruendo que venía de proa y todos se giraron. Zoro había sido atacado por la espalda por una serpiente marina y había caído al suelo.
-¡Zoro! - gritó Samy desde su puesto.
Él se levantó rápidamente tocándose la pierna en la que le había mordido la serpiente. Se giró rápido y hizo una técnica de tres espadas contra el monstruo y este cayó dejando parte de su cuerpo en la cubierta del barco. Entonces todos se dieron cuenta de que volvían a venir muchos monstruos. Peleaban contra ellos sin dejar que ninguna les hiciera ningún daño. Un monstruo gigante, parecido a un perro con cuello de jirafa salió de repente del agua, era enorme. Su cabeza quedaba por encima del mástil, donde estaban Usopp y Samy. El monstruo se acercó con la boca abierta con intenciones de comerse a Samy y Usopp quienes se dieron cuenta y se giraron hacia el enorme perro. Usopp puso cara de espanto y le tiró una canica explosiva que no le hizo nada.
Samy miró sus pistolas, podía dispararle, pero posiblemente no le haría ningún daño. Se acercó al monstruo y le tocó la cara. Cerró los ojos y concentró toda su fuerza en su mano. Respiró profundamente y poco a poco el monstruo se fue convirtiendo en una masa dura hasta que se quedó totalmente rígido y cayó desplomado al agua. Samy se dejó caer a el pequeño suelo de donde se encontraba con las rodillas flexionadas.
-¡Samy! - le dijo Usopp - ¿estas bien?
-Si, tranquilo, solo estoy un poco cansada – dijo ella con una ligera sonrisa – he gastado muchas energías – se levantó – pero ya estoy bien.
-¿Seguro? - preguntó el narizotas. Y la chica asintió con la cabeza.
-¡Que viene! - oyeron un grito de Luffy desde abajo y se pusieron en guardia.
En menos de dos segundos ya estaban subidos a la segunda de Las Vícolas. El efecto de esta ola fue mas fuerte, cayeron todos igual que en la anterior. Pero esta vez cuando la ola chocó con el barco las placas de acero se rasgaron mas que antes. Todavía estaban cogidas al barco pero muchas estaban rotas y dañadas.
La ola se fue por donde había venido. Y todos se volvieron a levantar.
Siguieron luchando contra monstruos y la próxima ola llegó en apenas tres minutos. Más fuerte todavía que la anterior. La tercera vícola hizo terminó de romper las placas de acero dejando la madera del cascarón del Alma de Merry al descubierto.
-Mierda – dijo Zoro en voz baja una vez todos se habían conseguido levantar y habían visto que las placas de acero ya no estaban cubriendo el barco.
-¡No vamos a aguantar la última vícola! - gritó Nami horrorizada.
-Tiene que haber alguna manera – dijo Sanji pensativo.
-La hay – Luffy estaba serio. Todos le miraron, tenía la cabeza agachada y una mano en su sombrero de paja – voy a proteger a mi tripulación me cueste lo que me cueste.
Se acercaba la próxima ola.
Samy desde arriba observaba a Luffy, se temía lo peor. Vio como el chico se iba hacia la proa donde la ola iba a atacar al barco. Se quedó quieto, como esperándola. La morena observó que el chico estaba respirando hondo. 'Mierda' pensó 'Va a hincharse y hará que la ola rompa en él en vez de en el barco. Es idiota, se lo va a comer, y él no puede nadar.' La ola ya estaba cerca y tal y como la morena había pensado Luffy estaba empezando a hincharse. En un movimiento muy rápido la chica sacó su navaja de su botín y cortó la cuerda que le cogía al mástil. Saltó muy ágil y corrió hacia donde estaba su capitán que ya estaba mas que hinchado, la ola estaba a punto de romper en Luffy y a su alrededor oían los gritos de sus camaradas que le pedían que se apartara. Ninguno de ellos vio que Samy estaba corriendo hacia Luffy. La chica llegó a donde se encontraba su capitán y le empujó muy fuerte, haciendo que cayera al suelo y quedase detrás de la chica. La ola estaba ya empezando a romper contra el Merry. Samy se agarró al cascarón de proa, cerró los ojos, suspiró y con toda su fuerza y energía hizo que todo el barco se volviera duro como una piedra. Todos la miraron. Zoro corrió hacia ella, pues era muy peligroso estar en la proa, podía comerte la ola. Samy concentró todas sus energías hasta que la ola pasó sin dañar a penas el barco pero dejando un enorme remolino delante de él. Entonces la chica se desplomó y cayó al suelo abrió los ojos mientras caía viendo así a Zoro a pocos metros de ella gritando su nombre pero justo tocó el suelo sus ojos se cerraron sin que ella pudiera evitarlo. Y entonces llegó la oscuridad.
Espero que os haya gustado, quizás la primera escena se hace un poco larga y no hacía mucha falta, pero me apetecía escribir un momento mas romántico entre tanto lio de aventuras! Prometo el próximo capítulo muy pronto, pues ya lo he empezado! Acordaos de dejarme reviews ;) Graciaaaaaaaaaas! :)
