"ESTRELLAS DE ORIENTE"
EN CONTRA DEL DESTINO
Un nuevo ataque destruye la ciudad pero después del engaño de Serena las chicas dudan de ella, ahora Serena enfrentará sola al enemigo.¿Podrán las chicas perdonar a Serena después de su mentira¿Rei dejará de gritarle? Kael Fox es un hombre muy rico, que siempre ha vivido bajo la sombra de un poderoso padre, ahora ha encontrado el amor en los ojos azules de Michiru, ha encontrado más poderosas razones para desear triunfar en la vida que el simple hecho de sobrevivir. Suele el destino hacer jugadas extrañas y la manera como Kael y Michiru se conocen resulta muy peculiar. Hoy presentamos:
2. Pedro y el Lobo o las mentiras nunca fueron buena ideaSerena se sentía muy triste, estaba tan deprimida que ni el hecho de haber ganado dos mil pesos la animaba a dejar la cama. Después de aquella noche no volvió a hablar con nadie, incluida Luna quien por todos los medios intentaba averiguar las razones que llevaron a Serena a cometer semejante estupidez. Ya tenía una semana escondida, debía levantarse como la animaba Luna y pensó en el dinero, en tantas cosas en un mismo instante que como resorte la impulsaron a levantarse tumbando a su gata de la cama.
- Serena a donde vas – pero ella no contestó y se marchó
-Al poner un pie debajo de la banqueta oyó el rechinido de las llantas de un auto que precipitadamente daban la vuelta a la esquina casi arrollándola
- ¡Fíjate torpe! – gritó la chica al borde de un colapso nervioso
La puerta del deportivo se abrió con brutalidad
- Niña – saludó con aires arrogantes
- ¡Casi me matas de un susto!
- Si no te matas del susto cada mañana al verte en el espejo menos ahora – y con un ademán la invitó a subir al auto – Anda – y de nuevo su coqueto ademán mientras Serena de pie lo veía furiosa
- Eres un loco Jordane
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Aún pensaba en Serena, habían acordado darle unos días y dárselos a sí mismas para no enojarse tanto con ella. En lo personal a Lita le había gustado sentir la emoción de ser Sailor Scout. Entonces vio entrar a Jordane, el primo de Serena, suspiró fuertemente le recordaba tanto al chico que la abandono. Mina sonrió. Lita nunca cambiaría. Mina seguía buscando el motivo por el cual el chico nunca lograba ver a Lita o siquiera recordar su nombre. Se recargó en la barra cuando el interrogatorio por Serena terminó y echó la cabeza hacia atrás. Jordane se había ido
- Has de ser coda – Y Lita abrió grandes los ojos intentando entender qué quería decir la rubia con aquella frase
- Hola – tercera vez que aquel chico intentaba atraer la atención de la ineficaz mesera
Mina se llevó los lentes oscuros a media nariz y barrió con la mirada sin miramiento en discreción a aquel chico. Cabello rubio, ojos verdes grises y un cuerpo fornido.
- ¿Qué deseas?
- ¿Qué hay en el menú?
- Bueno...
- No importa – hasta su voz era varonil, tan conquistadora como sus ojos – Dame un plato de todo y dos malteadas del sabor que sean
- ¿Cómo?
- Sí, hoy no tengo mucha hambre
Mina se quedó estupefacta observándolo con cuidado, esperaba que el chico soltara la carcajada y dijera se trataba de una broma. No sucedió. Cada plato que llegaba a su sitio lo digería con felicidad y con una habilidad sorprendente, a Lita le parecía una aspiradora. Mina dejó caer sus gafas oscuras y Lita parpadeó un par de veces antes de reír.
- ¡Lo tengo! – gritó Mina – celos, él necesita darse cuenta que tú eres muy cotizada y no la simple mesera
- Mina – replicó Lita de nuevo – A mí no me gusta Jordane – pero como siempre sus alegatos eran imperceptibles ante la diosa del amor
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Serena se sentía muy triste, buscaba la manera perfecta de disculparse con sus amigas o mejor dicho de explicar su comportamiento. Caminó directo al Templo, la primera en la lista y la más difícil sería Rei. Por un segundo pensó que podía excluirla. Un grito espantoso la sacó de sus pensamientos. Corrió presurosa encontrando a dos seres que flotaban mientras tres demoníacas bestias atacaban sin piedad la tienda fortaleza.
- Vaya – suspiró – llamaré a las chicas
Luna recibió el mensaje con suspicacia, pero Serena nunca fue buena mentirosa. Serena observó al nuevo enemigo, que bien cabía en la descripción de diabólico. Aquellos tres enormes perros, con sus enormes colmillos, sus hocicos chorreando baba y esos ojos negros, dos carbones ardientes que se encendían de fulgor y qué decir de sus enormes garras y ese pelaje erizado y ralo. Los dos seres humanos se trataban de una mujer y un hombre.
No parece haber nada – renegó la mujer. Era joven, vestía como una persona normal pero el brillo extenso de su cuerpo impedía verla con claridad. Era como tratar de ver el incandescente sol en un medio día de verano. Parecía tener una antenita o por lo menos eso imaginó Serena
- Yo terminaré aquí – sugirió el chico quien vestía de color azul y plata como si se tratara de un acróbata de circo, algo que atrajo enormemente la atención de nuestra heroína fue la ballesta que llevaba en su muñeca
- ¡Alto ahí! Soy una Sailor Scout que lucha por el amor y la justicia
- A ella demonios infernales
- ¿Qué¡No! – gritó aterrorizada Sailor Moon
Pero las bestias ya estaban sobre ella y nuestra heroína apenas pudo esquivar la primera mordida. Al darse vuelta se encontró con la segunda bestia que ya la esperaba para devorarla inmediatamente. Los poderes de la chica le dieron tiempo de huir, lo cierto es que pasaban cosas muy extrañas. A salvo se preparó para defender su ciudad. El segundo intento fue menos fallido, una de las bestias salió lejos.
- Pero no será tan sencillo Sailor Moon – gritó el chico y disparó
- ¡Cuidado con eso! – gritaba mientras brincaba graciosamente esquivando las flechitas.
Y así de repentino como inició el ataque, terminó. Se desvanecieron como si nada hubiera nunca sucedido. Oyó Sailor Moon las voces de sus amigas detrás suyo. Se sintió segura y a la vez intrigada por aquellos nuevos seres que parecían convertirse en el enemigo.
- ¿Y? – gritó Sailor Marts
- Pues eran tres bestias feroces, con colmillos largos
- Sí ¿Dónde están?
- Ah, se fueron
- ¿Así nada más? – se sorprendió mucho Mercury
- Sí
- ¡Es otra de tus mentiras! – gritó Marts molesta
Serena se quedó pensativa, observó a su alrededor, todo indicaba hacia allá. Cómo explicaría un repentino enemigo que no tomó nada, no destruyó nada y desapareció por arte de magia segundos antes que sus aliadas llegaran. Se rascó la cabeza, los destrozos realizados se habían esfumado como si lo hubiera soñado o imaginado, si describía a las bestias era lógico que Rei seguiría dudando de la autenticidad del acto. Suspiró, giró sobre sus talones.
- Eso me pasa por creerle a una adivina – murmuró – Lo siento chicas, no tengo cómo explicarlo ¡Pero sucedió! Supongo que no querrán hablarme
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Lita Kino apenas podía sobrevivir con el mísero sueldo que ganaba siendo mesera. A veces pensaba si su suerte podía ir más mal. Había ya pensado seriamente en abandonar la Universidad hasta lograr mejorar sus finanzas, se sentía triste, y hasta pesadumbres, entonces trataba de convencerse que no era tan malo, después de todo estaba Mina quien nunca logró entrar a la Universidad y parecía no hacerle mucha falta. Hoy Mina era modelo de una revista. Exhaló un fuerte suspiro. Tal vez el próximo año las cosas cambiaran... Tal vez
- Ya te fijaste qué guapos muchachos llegan aquí – oyó la seductora voz de su amiga
- Algunos
- ¡Mira, mira! – le jaló de la manga del suéter desesperadamente – Jordane
La boca de Lita se abrió tres centímetros, sus ojos se abrieron desmesuradamente hasta quedar perdidos en alguna insospechable imagen de su cerebro. Dos años tenía enamorada secretamente del primo de Serena, pero él parecía no notarla siquiera, lo había visto tener una y otra novia...
- Hola – tartamudeó
- ¿Te conozco?
- Somos amigas de Serena – se adelantó a decir Mina
- Ahm sí, creo recordarlas. Perdónenme tengo pésima memoria ¿Les invito algo?
- No – tartamudeó de nuevo Lita
Y la pobre muchacha seguía haciendo vanos intentos por pronunciar algún enunciado completo. Jordane no les prestaba ninguna atención y en el fondo la jovencita lo entendía, había visto demasiadas veces las novias del chico para quedarle en claro que él no salía con niñas. Después de todo él era un casanova. Un hombre el cual podía tener la mujer que quería.
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Serena se sentó en la banqueta, pensaba en Yaél, sonaba extraño que aquella niña le siguiera en sus ideas locas tanto como Mina y por alguna extraña razón sentía que era más por complacerla que por sacar provecho alguno. Sonrió pensando que hacía mucho tiempo no se sentía tan joven, vivía al extremo y de alguna manera eso le daba sentido a su vida. Vio de reojo a Rei sentarse a su lado. Suspiró al aire, se atormentó por un rato pensando que la joven venía a gritarle por sus dos mentiras. Ya Luna le había dicho sobre el cuento de Pedro y el Lobo. Era una buena oportunidad para intentar disculparse de nueva cuenta, tal vez Rei ya no estuviera tan enojada.
- Sabes Serena – empezó la joven de cabello negro – Tú sabes cómo aliviar nuestra tristeza, a tu lado nos sentimos mejor y eres una gran amiga... Sé que hemos cambiado mucho y quizá te parezca un poco que ya no somos... como antes... pero te seguimos queriendo y cambiemos lo que cambiemos siempre podrás contar con nosotras... Te queremos Serena
- Lo sé Rei
- Y el que a veces no estemos de acuerdo en todo o que riñamos no significa que nuestra amistad termine... No necesitas inventar tonterías para unirnos porque nunca nos hemos separado
- Pero... – claro que no le creería… de nuevo Pedro y el Lobo
- Te queremos, y mucho, eres muy importante en nuestra vida.. Siempre seremos amigas, pase lo que pase lo seremos porque el cariño que yo siento por ti no será tan fácil que lo pierdas – sonrió la joven
Serena abrió más sus ojos ¿escuchó bien? Pocas veces Rei admitía lo importante que Serena era en su vida, o el cariño que le tenía. La jovencita rubia sonrió, su amiga tenía razón la soledad le nubló la razón, Rei siempre estaría allí, sus amigas siempre lo serían y después de todo sólo necesitaban tiempo. Y ella entender que a pesar de la lejanía física de las personas el amor no se desvanecería.
- Yo también te quiero Rei... Y mucho
- Lo sé – sonrió la pelinegra
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La joven violinista se sacudió el pelo de perro de su vestido. Siempre fue de las personas amantes de animales pero tener que estar tanto rato en una casa infestada de perro llegaba a la larga a enfadar a cualquiera. Se sentó cerca de su guardián canuno mientras su guardaespaldas seguía acomodando en la mesita las carpetas de la joven. La joven observó al animal, era de pelaje mixto y sus dientes blancos y perfectos le recordaban mucho al famoso Conde Drácula que dibujó en su viaje a Transilvania. Rió animadamente recordando la historia que redacto junto con su entonces pareja para sus allegados. Oyó en el pasillo la voz del dueño de aquella residencia gótica.
- Que gusto verte – sonrió el joven recorriendo el hermoso cuerpo de la chica con la mirada
- Tienes demasiados perros – sonrió la joven
- Lo sé – tomó asiento mientras seguía revisando varios contratos – No he podido terminar, ha sido un día muy difícil
- Supongo que es por tu padre – sonrió la joven observando que su guardián perruno se sentía atemorizado por la enorme bestia que hacía guardia en la entrada
- Son cosas sin importancia – e hizo una mueca extraña que pareció una sonrisa
- Será mejor que me alcances, no pretendo romper mi record perfecto de puntualidad – sonrió coquetamente la joven y tomó su violín para salir de la sala
El joven muchacho hizo entonces pasar al hombre que lo buscaba. Lo observó con arrogancia experimentando cierto poder sobre aquel ser indefenso. Sus ojos grises observaron con cuidado cada uno de los movimientos ajenos, sonrió como si supiera que sus deseos eran órdenes para el resto de humanidad. Invitó con un ademán a su invitado a sentarse.
- Señor Tsukino, es usted un excelente reportero, he podido leer su trabajo... Y me interesa mucho ayudarle a ascender en el mundo del periodismo... Sé que ahora usted es el editor
- Es un honor que el joven Kael Fox solicite mis servicios, eso demuestra mi teoría que hasta los seres más perfectos necesitan de la humanidad – Kael sonrió, pareció causarle gracia aquella manera en que veían a su familia
- Iré al grano, necesito de sus servicios... Sus servicios serán muy bien recompensados, eso téngalo por seguro... Es simple lo que ocupo, la publicación íntegra de un artículo – y diciendo esto entregó las hojas impresas con la información
Tsukino leyó con cuidado aquellas hojas, de vez en cuando su mirada se alejaba de la lectura para fijarse en las expresiones del joven Kael, se impresionó mucho de ver su seguridad, sus ojos grises permanecían quietos dominado sus sentimientos en espera de la respuesta, su rostro entero tenía una expresión solemne y digna de un político. Tsukino se sintió muy intimidado, intentó concentrar su mente en la lectura.
- Pero ¿esto es cierto?
- No – sonrió Kael observando los ojos del editor a través de sus anteojos
- La reputación del diario será destruida... no publicamos rumores
Y Kael hizo una mueca que pareció una sonrisa distorsionada de satisfacción
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Serena estaba asombrada con la destreza de Yaél para los videojuegos. Un helado, pasear, jugar y tal vez discutir sobre la nada había algo realmente fascinante en esa niña, quizá su personalidad, su buen sentido del humor o esos aires insólitos de despreocupación. Intentó imaginarla en una clase de adolescentes, sentada en un pupitre con un huraño y calvo maestro de matemáticas que refunfuñaba por el ruido que sus inquietos alumnos hacían
- ¡Globos! – gritó emocionada la joven – Estoy en el paraíso – susurró
- ¿Cuántos años tienes Serena?
- Veintiuno ¡Mira! – sus ojillos se iluminaron al verse en la casa de los dulces. Veía las canastitas repletas de golosinas, los globos de colores, los payasitos y se sentía en el cielo. Yaél se colgó de su brazo y Serena río ante la impresión de caer
- ¿Me regala un globo? – pidió Yaél al guapo muchacho
Serena se sonrojó notablemente, ya estaba demasiado grandecita para emocionarse así por esos eventos. Dio la vuelta bruscamente buscando a su compañera, y sin darse cuenta volvió a estrellar su cabeza con la de la chiquilla. Rieron y de verdad estaban en el paraíso. Las nubes eran de algodón, la luna de queso, sus labios sabor fresa o por lo menos a eso olía Yaél y en sus ojos salía el sol. Cómo es que esa chiquilla podía robarle una sonrisa, quizá de la misma forma en que ella le robaba una. Era la ficción, el cuento que lentamente la lejanía del amor de su vida rompió. La dulce melodía sacudió sus cerebros, se sintió otra vez niña y Yaél con vida... Tomó la mano de Serena simplemente para sentir que cuando volaba en su sueño lo hacía con alguien más, con alguien como ella...
- Eres mi mejor amiga – dijo Yaél
Y Serena sonrió.
- Pero ni así te dejaré la última rebanada de los pasteles de Lita – sacó la lengua la jovencita rubia
- Ah sí pues ya lo veremos – rió mientras su ojos verdes seguían hundiéndose en los azules ojos de su amiga
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Kael entró intempestivamente a la oficina de su padre, sus ojos fulguraban mientras su progenitor sonreía. Y Kael pensaba, creía fielmente que el enemigo acérrimo que tendría siempre sería ese hombre que le había dado vida. Corrió el tiempo y su vida lo llevó lejos de la de él. Se preguntaba cuántas amantes escondería en su castillo, cuánto más podría soportarlo. Demasiado pronto para sonreír pero lo hacía por irreverencia, por demostrarle a su padre que la misma fuerza de su odio le daba fuerza para emprender su vida. No soportaba ni su olor, se sentía asqueado ante su presencia pero siempre fue partidario de tener a sus amigos cerca y más a sus enemigos.
- Es tu destino – sonrió el hombre
- Padre mi destino es sobrevivir a ti – sonrió el joven
- La vida es triste Kael y tú no quieres entender que los actos tiene consecuencias...
- Mi vida no es de tu incumbencia y evítame la pena de venir a tu oficina a recordártelo, al final lo que yo haga o deje de hacer con mi novia es mi problema
- Solamente quise prevenir a esa bella jovencita de lo que hace su novio en sus días libres... Vamos Kael lo traes en la sangre y no puedes negar tu naturaleza
- Y tú tampoco puedes negar tus motivos verdaderos – sonrió Kael antes de dejar la oficina
Había recorrido muchos países, conocido muchas culturas y mucha gente distinta. Buscaba romper el esteriotipo de niño rico mimado que lo acompañó de niño. Hoy era un hombre, un "Junior" con su propia compañía quien mantenía su lucha contra su padre... A veces creía que su novia tenía razón, sostenía una lucha contra su padre por no perder la razón y el sentido de poder sobre su propia vida, vencerlo día con día significaba vencerse a sí mismo, significaba romper contra su destino, su naturaleza. Y muchas veces Kael se preguntó si el León podía llegar a ser un cordero y habitar entre ellos, su padre muchas veces le repitió que tarde o temprano el León se daría cuenta que poseía garras, un día un arranque de celos o ira le harían exponer su naturaleza, entonces cuando probara la sangre de los corderos sabría que es diferente, no podría volver atrás porque no podría saciar su sed. Kael tomó el ascensor, simples metáforas para redención propia.
- Nunca cambiarás padre, has llegado hasta volverte predecible y aburrido – sonrió el joven
Podía decir que su vida se había vuelto completa desde que apareció esa hermosa joven. Le robó el aliento, su belleza inigualable sobresalía como si se tratara de una joya exótica en una tienda de baratijas. La conoció por azares del destino, esas coincidencias raras y divinas que sucedían pocas veces. Recordaba que odiaba mucho las subastas de caridad, y odiaba más sentirse preso entre la aristocracia. Esa noche decidió asistir en su propio auto, para mala racha del día no encontraba la casa, creyó que de verdad era estúpido, una casa de subastas atestada de gente rica es muy fácil de encontrar, agradeció el no ser ladrón entonces en su descuido mirando el espejo retrovisor casi atropella a la joven. Ella estaba enfadada, parecía también haber tenido una muy mala noche, con toda la fuerza de su alma descargó una patada arruinando la carrocería de su auto. Él se encogió de hombros, le gustó su actitud arrogante y altanera, pero tenía prisa y la joven también parecía tenerla
- Estúpido – le gritó desde lejos
Y su suerte cambió. Cuando pensaba marcharse, se fijó que aquella niña arrogante estaba en la subasta, de nuevo brillaba y solamente pensó en poseerla. En aquellos últimos meses había dedicado su vida nocturna a poseer cuanta mujer saciaba su pupila. Sonrió, pero aquella niña arrogante le despreció y como a un niño que se le prohíbe un dulce su fascinación por ella creció. Intentó disculparse por casi atropellarla, pero ella parecía haberse dado cuenta del encanto que producía sobre él y quizá sobre todos los hombres
- No puede – contestó a su petición de ocupar el lugar al lado de ella – Está reservado
Y entonces una antigua amiga de su padre los presentó. Para él fue el momento en que su vida cambió. Rió animadamente como nunca antes lo había hecho, aquella chica era una niña para él, en otros tiempos eso no le hubiera importado sólo que esta vez algo cambió.
- Comprará algo en la subasta el acaudalado Kael Fox
- Supongo que la admiración de esta gente
- Que arrogante – se acomodó el cabello aguamarino flirteando con esa singularidad propia de ella
El mismo tiempo se encargó de acomodar las situaciones. Como lo supuso a su padre no le agradó mucho la joven, lo atribuía a esa manía extraña que tenía de hacer su vida miserable. Mas lo que él opinara a Kael no le importaba. Hasta esa tarde. Bien sabido era por las amantes de Kael la fama que tenían los Fox, la fidelidad no era su fuerte y todo apuntaba que aquella mala manía había sido heredara a Kael.
- He encontrado el amor de mi vida... del todo no es mentira, ni verdad
Sacó las fotos del sobre. Una por una las fue echando en la chimenea.
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Trataba por todos los medios de concentrar su atención en aquel papel, sólo había logrado escribir la fecha, tenía tantas cosas que contarle a Darien pero el ruido y su propio deseo se lo impedían...No, no era el ruido, era la presencia. Se jaló los cabellos desesperada y gritó atrayendo la atención de todas
- ¿Qué pasa? – le preguntó Yaél – ¿Te interrumpimos?
Sólo a Serena Tsukino se le ocurría tratar de hacer sus deberes en casa de Amy. Negó con la cabeza y terminó sonriendo. Amy se acercó a ella observándola con amabilidad, sonrió
- ¿Quieres que te ayudemos?
- ¡Sí! Tengo tarea y una carta que escribir a Darien
- Si el infame no ha venido a verte en años no se merece ni la tinta que gasta en el sobre – replicó Yaél
- Déjala en paz – le reprendió Amy
Como siempre el entusiasmo de Serena por su tarea se desvaneció en segundos. A veces se preguntaba si su amiga maduraría algún día. Sonrió y pensó que de hacerlo dejaría de ser Serena.
- Veamos a empezar la carta a mi querido Darien
No tenía, por primera vez en su vida, ganas de escribirle a Darien, pensaba qué contarle y las palabras le salían algo frívolas y hasta secas. Yaél accedió a ayudarle a regañadientes, no creía en el amor a distancia y mucho menos cuando el chico tenía años lejos de Serena. Yaél suspiró, si Serena lo quería debía ser porque era un buen hombre. Empezó a escribir, pensaba en alguien especial y aquellas palabras simplemente las dirigía a la persona que habitaba en sus sueños más profundos.
- Sabes Serena – comenzó Amy – Siempre seremos amigas, no importa que hallamos estado tanto tiempo lejos ni el hecho que maduremos o nuestras vidas parezcan alejarse, es parte de crecer y siempre podrás contar conmigo... Siempre
Gracias Amy
"Querido Darien. Todos los días despierto y mi primer pensamiento eres tú, pienso en lo poco que falta para que estemos juntos y realicemos nuestros sueños. A veces siento que vivo en un sueño, que tú nunca más volverás pero el hecho de leer tus hermosas cartas, oír tu voz o verte por el chat es suficiente para mí, para saber que este sacrificio es por un sueño que ambos queremos. Han pasado muchas cosas en mi vida, sabes, me haces mucha falta, pero pido todas las noches a Morfeo porque en mis sueños te traiga y por eso al terminar mi día sé que podrá haber un mejor mañana porque todo lo que hago es por estar contigo, porque nuestro amor florezca porque de verdad te amo..."
En el Próximo Capítulo:
Michiru nunca creyó que el amor se pudiera volver dolor. Ahora ella y Haruka estan… ¿Separadas?
Michiru en una reunión de caridad conoció a Kael Fox y de allí nació una hermosa amistad.
Las chicas por su parte han descubierto que sí existe un nuevo enemigo, Sazuke y sus tres enormes bestias
CONTINUARA
