"ESTRELLAS DE ORIENTE"
EN CONTRA DEL DESTINO
Michiru nunca creyó que el amor se pudiera volver dolor. Ahora ella y Haruka están… ¿Separadas? Michiru en una reunión de caridad conoció a Kael Fox y de allí nació una hermosa amistad. Las chicas por su parte han descubierto que sí existe un nuevo enemigo, Sazuke y sus tres enormes bestias ¿Acaso el universo de nuevo corre peligro?¿Serena logrará madurar¿Rei le cederá el último pedazo de pastel a Serena por fin?. Hoy presentamos:
3. Las Bestias de SazukeNunca creyó contar aquella historia como propia. Quizá Haruka tenía razón y ella era una romántica empedernida, creía fielmente en el verdadero amor, en la eternidad de un beso, la persistencia de una rosa en invierno y el amor para siempre. No se olvidaba que el amor debía ser cosechado cada día, un arduo trabajo que con un nuevo sol se vuelve a empezar. Para ella sonó ridícula la forma en que Haruka y ella terminaron por distanciarse y en cierta forma durante meses espero porque aquello fuera una de las tantas rabietas infantiles de las que era presa su amante. Después que Haruka prácticamente la abandonó en casa de sus padres ella se resignó a escuchar por el resto de su vida los reproches más crueles que pudiera haber, soportaría las humillaciones, al final haber sido pareja de Haruka Tenoh era algo que su familia jamás le perdonaría y jamás dejarían que olvidara. La primera semana fue un martirio, su padre no le hablaba y su madre apenas le dirigía la palabra para reprocharle sus actos impuros. Poco a poco su humor se tornó ácido y apático, su personalidad adquirió un toque sarcástico e hiriente como si agredir a terceros le hiciera recobrar su dignidad de persona y las fuerzas para soportar el martirio. Muchas veces tuvo la intención de marcharse, al final ya no era una niña pero la apatía, la tristeza y hasta la esperanza insulsa de que Haruka regresaría por ella la hacían prevalecer en medio de la tortura.
- Dile a la cocinera que no se le ocurra preparar su nefasto caldo de res
- Dile tú, es tu criada – le contestó a su prima con cierto toque arrogante poco común en ella
El tiempo pasó y ella se volvió amargada, toleraba poco a la gente, se toleraba poco a sí misma, su prima tenía razón, de una u otra forma ella misma se fustigaba reprochándose cosas que fueron y hoy no cambiarían. Cuando creyó estar ya al borde del abismo el mundo cambió. Su tía le obligó a asistir a un evento de caridad y ella se retorcía por dentro del coraje sabiendo que iba directo a ser devorada lenta y dolorosamente por arpías aristócratas.
- Vas y punto – sentenció su madre
- No soy una niña – se mordió la uña
- No me interesa
No estaba interesada en conocer a nadie, ni en tocar su violín o esperar que las damas de sociedad expandieran su veneno usándola a ella. Asistió por obligación, se sentía relegada, en un mundo que ya no entendía. Se salió a dar un paseo cuando escuchó a una de las mujeres habando sobre ella y Haruka, preguntándose cómo una jovencita tan bonita termina en el fango. Observó a su prima cómo elegantemente se movía entre esa gente, cómo perfectamente lidiaba con el mundo entonces se dio cuenta de la verdad que siempre le dijo Haruka, ellas estaban muy distantes de las personas, ella nunca le importó porque lo tenía todo al lado de Haruka. Hoy se fijó lo lejos que estaba de tener una vida más o menos feliz y lo cerca que estaba de lanzarse de cabeza de la torre de Tokio.
- Necesito aire
- Sí prima
Caminaba sin prestar mucha atención, cruzó con cuidado la gran avenida cuando el rechinido de los neumáticos le hicieron que su amargura y odio renaciera, con toda la furia que su corazón engendraba por meses y meses de tortura y autoflagelación golpeó el elegante auto. Sus ojos azules se fijaron en los ojos grises del conductor, fue un momento hechizante, un momento que perduraría tanto como lo dejara Michiru. Sin embargo no estaba para esas tonterías, refunfuñó en su forma infantil y siguió caminando, la felicidad dejó de existir en su cabeza hacía mucho tiempo.
- Yo no sé a qué vine – seguía reprochándose Michiru y su prima reía divertida del humor ácido que la joven empleaba cada vez que su odio creía a esos niveles tan altos
- Viniste a divertirme – sonrió Alina, su prima
De pronto su apatía se terminó, esos cabellos negros azules en punta, esos ojos grises impregnados de la lujuria, el deseo, el poder, la divinidad y el rostro más celestial, simpático y misterioso que hubiera visto. Pero su humor negro estaba bastante elevado así que hizo una broma sobre su peinado y el joven rió para extrañeza de ella. Miró a su prima Alina, estaba totalmente embotada con el muchacho, como si lo que estuviera viendo fuera un dios y no un ser humano, claro que tal perfección no cabía en el mundo real... Perfección en el dominio de sus sentimientos, hasta parecía capaz de controlar lo incontrolable. Con el tiempo Michiru descubriría que sería así, aquel hombre dominaba hasta el clima si ella así lo quería.
- Es un dios
Michiru estalló en carcajadas, ahora entendía porqué se le hacía tan familiar ese hombre, era quien casi la arrolla. Volvió a mirarlo, él debía pensar que estaba loca, o por lo menos eso pensaría ella si alguien le pateara su auto.
- Es que eres muy guapito – se excusó la joven cabello aguamarino por su risa
- Válgame ¿Y eso causa risa?
- Mi prima está loca – intervino Alina
Su tía los presentó entonces. La mala reputación de uno como la del otro coincidía muy bien hasta podría llegar a estar juntos sin afectarse mutuamente, al contrario hasta podría decirse que eran la pareja idónea.
- Kael Fox
Y como todos predijeron, lo obvio sucedió, Michiru Kaioh la joven más bella se convirtió en la novia del más solícito soltero Kael Fox
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Jordane seguía molestando a Serena, con el pequeño papelito seguía haciéndole cosquillitas en la oreja. La jovencita cansada le gritó a su madre, esperando que ella viniera a reprender a su pesado primo entonces la mujer gritó llamando al inquieto joven. Pero más tardó en llamarlo que él en volver a sentarse al lado de Serena a molestarla, claro que ahora su atención se distrajo con la gata. Desde hacía dos años vivía intrigado por ese animal, le parecía mostraba algo de inteligencia, raro en los animales. La tomó de las patitas delanteras e intentó por todos los medios hacerla pararse en dos patitas, después, cansado, le abrió el hociquito buscando algún aditamento en ella como si fuera un robot o uno de los tantos peluches de su prima
- ¡Déjala en paz! Le duele
- Es un animal – le reprendió Jordane
- Que siente porque es un ser vivo – Serena no entendía cómo Jordane podía ser tan frívolo e insensible
- ¡Sólo eso me faltaba! – por fin llegaba su padre y ahora le daría todo lo que le encargó esa mañana – Cómo puede existir alguien tan frío y calculador
- Sí papá... y pensar que es mi primo
- ¡Qué! – le agredió Jordane olvidándose de la gata que alzó por los aires – Él no habla de mí
- Hablo de Kael Fox, me propuso publicar una noticia falsa sobre la compañía Fox Corp y como me negué compró el diario, me llamó a la oficina y ahora me ordena publicar la noticia
- Vaya
- Qué gente tan detestable – refunfuñó Jordane atrapando a la gata que estaba por estrellarse en el suelo
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Nunca había ido a un lugar como ese, la música rompía con las leyes del sonido, no podía escuchar sus propios pensamientos. Serena sintió que estaba a punto de rompérsele el tímpano. Yaél la tomó de la mano para dirigirla a una mesa del rincón. A veces Serena se preguntaba cómo terminaba en líos como aquel, claro que se trataba solamente de bailar pero no eran sitios que frecuentara con Darien, bueno desde hacía tiempo no frecuentaba mas que el chat con él
- ¿No es genial?
- ¡No oigo nada!
Toda aquella música provocó una desbandada de sus hormonas y de sus propios sentimientos, su cerebro se bloqueó más de lo normal. Yaél la jaló de nuevo para llevarla a la pista, en el camino había perdido de vista la mesa y con ella a sus amigas. Entre la gente pudo ver pronto a Amy con un libro en manos, Rei y lita conversaban con el mesero y si no se equivocaba estaban coqueteando, Mina seguía buscando su labial o algo así. Nunca había sido buena bailando observó a su alrededor y casi por arte de magia, al cerrar los ojos, supo exactamente cómo bailar. Tan sólo debía dejarse llevar por la música, después de todo no sería la primera vez que hiciera el ridículo. Salir de compras, un paseo por Tokio, jugar video juegos, tomar helado o preparar la cena en casa de Lita. No tenía salida, estaba atrapada y su instinto le decía que debía alejarse de Yaél. Sí, se estaba volviendo perturbante su mundo. Era un deseo, una manía, obsesión y no lograba deshacerse de aquella alegría que le causaba estar con ella. Ambas estaban tan solas, tenían tantas cosas en común y estar cerca la una de la otra las hacia pensar en la existencia de un ser semejante al propio, olvidaban por un segundo esa fatídica soledad ¿Qué era esa sensación¿Por qué tenía miedo?
Jordane abrió la puerta recibiendo a Serena, llegaba muy tarde y él estaba furioso parecía más su padre que su primo. Miró con furia inusual a la chiquilla que se colgaba del brazo de su prima, observó cada centímetro de la joven analizándola como si se tratara de un rival acérrimo.
- Jordane – se apresuró a saludar Mina
- Uhm ¿Mina?...Y tú eres...
- Lita – se adelantó Mina a contestar empujando a su amiga de cabello castaño con rapidez frente al muchacho
- Llegan tarde – renegó el chico – ¿No tiene idea de lo que es puntualidad?
- Lo siento Jordane – y lo quitó del paso
Pero su primo no parecía muy convencido de la respuesta. Siempre fue demasiado protector con ella, hasta se portaba celoso y posesivo, al principio de su llegada habían tenido muchos conflictos por Darien, él creía firmemente que un hombre tan mayor y que para colmo estaba al otro lado del mundo no era un buen candidato para ser novio de su primita. Empezó una guerra secreta, durante semanas negó a la joven cuando Darien llamaba, buscaba entre el correo y rompía las cartas, intentó destruirle su computadora todo para separarlos era poco. El mismo tiempo lo solucionó, como lo dijo Darien. Lentamente Jordane asimiló que Serena podía escoger a sus pretendientes y que Darien en teoría no presentaba gran amenaza. Sólo que ahora Serena no encontraba a quién veía Jordane como amenaza.
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Michiru observó con cuidado la nueva camada de cachorros, eran cinco en total cada uno diferente al otro pero con la misma sangre corriendo por ellos. La joven no entendía mucho cuál era la ganancia en cruza de perros, creía fielmente que se trataba más del cariño que Kael tenía hacia los animales. Miró entonces a la perra, pensó un poco cómo se sentiría aquella madre. Dio un suspiro al aire pensando en su propia madre y la cena que hoy le esperaba, los reproches de una u otra forma no habían cesado. Se equivocó, sí y qué, era humana, no la perfección ¿Cómo podía adivinar el futuro? Hasta Kael que siempre apostaba a ganar y jugaba para triunfar había perdido hablando de cosas predecibles, ella cómo pronosticaría los sentimientos ajenos. Como fuera, dentro de aquella maraña de ideas y sentimientos guardaba el más profundo temor: Perder a Kael por su pasado.
- ¿Te gusta alguno? – interrumpió sus pensamientos su joven amante
- Me parece que no es la mejor camada que he visto – sonrió la chica trepándose a la cerca para ver mejor a los perritos quienes ya rondaban en los tres meses – Mira al azulito, es torpe... Tengo tres horas aquí y el pobre ni siquiera ha podido comer porque los demás lo maltratan y pisotean
- Bueno cuatro de cinco no está mal
- Sin contar que se te murieron dos
- Va, cuatro de siete supera la mitad – de nuevo esa mueca que intrigaba a cualquiera
- No seas cruel, sepáralo... Está tan flaquito y seguirán maltratándolo
- Michiru, es la ley de la vida... La supervivencia del más fuerte... Si lo separo ese perro tendrá más probabilidades de morir ¿No has escuchado la frase La burra no era arisca?
- Eso no justifica tu falta de sensibilidad
Kael sonrió, subió la cerca para besarla. Con los dedos rozó la tersa piel de Michiru. Sus ojos grises se perdieron en los ojos de su amante, se hundía en un mar de sentimientos, en la pureza misma del ser que estaba frente a él. Volvió a reír. Bajó de la cerca y se encaminó hacia la puerta.
- Si tanto te gusta ese perro te lo regalo
Michiru sonrió. Kael era un reto, suponía que la habilidad la adquirió dentro del rudo arte de hacer dinero. Tomó entre sus manos al cachorro, que ya estaba lo suficientemente crecidito como para causar toda clase de destrozos en su departamento.
- Sabes que no puedo tenerlo
- Bueno así veremos quién tiene razón... Si los animales evolucionan por la crudeza de la naturaleza misma o si lo hacen por placer – rió de nuevo Kael
- ¡Yo no dije eso! – hizo un lindo pucherito mostrando enfado
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Había estado esperando durante media hora atenta a ese aparato llamado teléfono como si de ello dependiera su vida. En cuanto el aparato sonó, Serena corrió desesperada por la habitación sin saber qué hacer. Esa extraña actitud levantó sospechas en la gata, así que se sentó al lado del aparato para escuchar la conversación, pero no contó con Jordane y en vista que Serena lo echó de la habitación, él se llevó a la gata, un modo poco eficaz en este caso, para presionarla a colgar pronto.
- Eres una linda gatita – decía el chico levantando al animal – A ver gata tonta dime quién es el chico más guapo de la tierra
"Este sí que es arrogante" pensaba Luna observando con tedio al joven
- Sabes eres una gatita muy bonita, así que te llevaré a la cocina y haremos dos ricos panes de mantequilla con azúcar... Uno para ti y otro para mí
Serena colgó fascinada sintiéndose como una adolescente que acaba de recibir la primera llamada del chico de sus sueños. Agitó fuertemente la cabeza y se reprendió a sí misma por ensoñarse con tonterías. Después de todo sólo le había llamado Yaél. Sus pensamientos se disiparon al oír a Jordane aún renegando por el teléfono
- ¡Cuelga!
- Ya lo hice – se enfadó la chica – además tú tienes celular
Ahora estaba impaciente y hasta angustiada, no podía esperar hasta que dieran las cinco, era demasiado tiempo. Colocó su reloj encima de la cama y con mirada fulminante casi le pedía... No, le exigía, que caminara más aprisa. Se vería con Yaél en el centro y de allí recorrerían la ciudad como dos chicas solteras. Rió pensando que aún estaba soltera... Entonces recordó a Darien
- ¡Serena teléfono!
Y como bólido se abalanzó sobre el aparto olvidando a Darien, los gritos de Jordane y los chillido de su gata. Seguramente sería ella
- ¡Hola!… Mina, eres tú – contestó decepcionada – No, no es que no me dé gusto oírte – silencio – Sí, sí
Y colgó frustrada. Tenía que volver al mundo real, sacarse de la cabeza que estar con Yaél era el paraíso de los dulces… aunque así lo pareciera ¿Qué le estaba pasando?
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Suspiró tan fuerte que atrajo la atención de todos en la plaza. Se sonrojó y abrió una revista cualquiera de las que Mina traía consigo. De reojo observó a Mina preocupada, tal vez seguía pensando como Rei que algo muy delicado sucedía con Serena. Ciertamente no era la misma de siempre pero Lita pensaba que cuando Serena se sintiera lista les diría qué le sucedía.
- Veamos – volvió a sonreír – ¿No es guapo?
- Y eso a mí qué – contestó Lita al punto de la furia
- ¿Te gusta Jordane?
- No – otro suspiro tan fuerte como el primero se le escapó
Nunca cambiarás – rió Mina levantándose de la banca para encaminarse al Templo
Como en los viejos tiempos se reunieron en el Templo para estudiar. Fox Corp. Había lanzado una convocatoria a todos los estudiantes de nivel superior para un premio a la Excelencia. Así que Rei había decidido prestar el Templo para poder estudiar y que todas pudieran participar en la convocatoria, claro, excepto Amy que por tener residencia de cuatro años en el extranjero y no estar matriculada en una Universidad Japonesa no cumplía los primeros requisitos
- Gracias por ayudarnos Amy – sonrió Rei mientras servía el café
- Me gustaría que una de ustedes ganara el premio
- Bueno pero no esperes sea Serena – y rió de manera malvada
- ¡Llegamos! – gritó Mina – Listas para hacernos millonarias... Nunca pensé que estudiar pudiera darnos dinero tan pronto
- Es una suma muy alta – expresó Lita fascinada. Si podía ganar la convocatoria tenía asegurado su futuro estudiantil y por lo tanto su vida
- Sigo preocupada por Serena, no pareció gustarle mucho la idea
- A Serena nunca le ha gustado estudiar – renegó Rei – ¿Dónde está lo raro?
- Me refiero reunirnos, parecía estar demasiado ocupada en otras cosas como para que le gustara la idea de tenernos a todas juntas de nuevo… Bueno eso quería al final ¿No? Por eso ideamos entrar al Premio Excelencia
Amy sonrió, demasiado bien conocía a Serena.
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La cena en casa de los Kaioh no había estado tan mal. Kael le sonrió al reflejo del espejo mientras se desabrochaba la corbata. La caridad siempre fue un buen medio para expirar culpas, sobretodo para las familias de alta sociedad, pero tanto para Michiru como para él la caridad se trataba de un tema muy diferente, y más porque fue un evento como ese lo que les permitió conocerse. Tomó los papeles encima de su buró. A como diera lugar adquiriría aquel antiguo collar, aún si eso significaba echar mano de ciertas gentes no muy honestas. Quería darle el mejor obsequio a su pareja, todo lo que había pensado y le parecía poco, siempre lo sería para el amor de su vida. Aventó lejos las hojas mientras en su mente seguía soñando con la imagen de la belleza… Michiru.
- Teléfono señor Fox, su padre
- No atenderé, informe al señor que no tengo el más mínimo deseo de hablarle
Michiru y él eran muy semejantes, quizá la única diferencia palpable que existía en ellos se trataba de la forma como explicaban los suceso que los llevaron a ser lo que era. Él sabía que el mundo tenía un orden, que ese orden era imposible de modificarse y hasta peligroso. La humanidad creaba sus propias monstruosidades, eran ellos en gran medida responsables de aquellos seres de los que temían, no intentaba justificar los actos sino plantear que si los humanos querían un mejor mundo debían trabajar desde ellos. Michiru era distinta, hasta la fecha parecía que su irreverencia y la amargura escondía su elevado optimismo, intentaba mostrar lo que a leguas se negaba, el perdón por una equivocación. Había escuchado muchos rumores sobre la prodigiosa violinista muchos más de los que había habido en toda la vida del joven, él sufrió la embestida de chismes y rumores y si detestó ser juzgado entonces no repetiría lo mismo. No negaba que más de una vez intentó investigarla, pero el amor que le tenía era suficiente para saber que los secretos que ella guardara o quisiera guardar tenían un motivo… Una monstruosidad. Vio el techo. Un golpeteo leve inicio dentro de su cabeza, pronto aquel sonido se volvió más intenso, cada segundo se volvía eterno y ese intenso dolor se apoderaba de todo su cerebro volviéndolo insoportable. Entonces vino un sonido vacío, un ruido único que se repetía sin pausas. Kael gritó pero su voz se había adormecido por el dolor.
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Mina daba vueltas a las hojas del libro enloquecida, sabía que en algún lado había visto la respuesta y de encontrarla darían por terminado el día de estudio. Un pequeño ruido le hizo detener su jornada. Arqueó la ceja, el ruido le parecía muy familia pero su cerebro atiborrado de información nueva no lograba encontrar qué era. ¡Sí! Su comunicador. Enfureció, gritó cuanto su mente dejó salir contra Serena por seguir jugando a la super heroína.
- Estoy aquí Mina – gritó la aludida
Se trataba de Artemis, en un paseo muy nocturno cerca del desagüe detectó movimientos extraños, al seguirlos localizó actividad extraña. Tres enormes bestias que bien cabían en el término de perros mutantes junto con un muchacho
- ¡Se los dije! – gritó Serena y Rei la golpeó con el grueso libro de matemáticas para oír a Artemis el gato.
- Vamos allá
Esta vez la rapidez fue mucho mayor, las Sailor Scouts tomaron prestada la camioneta del abuelo de Rei y en segundos estuvieron en el lugar del hecho. Intermitentes luces se veían en lo alto del cielo, Artemis ya las esperaba, rápidamente explicó lo visto mientras Venus dividía a sus guerreras para ir a la defensa del planeta. Sailor Moon , por su parte, se introdujo por los canales con su inteligente gata de cerca quien ya deseaba encontrar algún enemigo para dejar de oír a la joven
- Te lo dije
Dos carbones de fuego aparecieron de la nada. Sailor Moon no pudo detenerse así que resbaló conmocionando contra el dueño de aquellos infernales ojos. Un tremendo aullido de dolor resonó a veinte kilómetros de allí. Luna retrocedió y Sailor Moon seguía intentado recuperarse del impacto. Allí estaba, aquel infernal bestia de ojos rojos y llameantes llorando a más no poder, entre las pausas de su llanto y el brincoteo cojo aprovechaba para lamber su lastimada patita
- Tienes la cabeza dura Sailor Moon – decía la gata maravillada
- Aquel animal rebasaba con un metro la estatura de nuestra heroína. Para la joven fue un verdadero horror darse cuenta que aún de pie las perspectivas de sentirse chiquita no cambiaban
- ¿De nuevo tú? – enfureció aquel muchacho – Qué parte de mantente lejos no has entendido Sailor tonta
- La parte después de qué parte...
La tierra tembló, se partió en dos dando paso a un candor propio de un volcán. Luna apenas pudo escapar al fuego, Sailor Moon fue rescatada por Marts. Con gran habilidad lograron esquivar las llamaradas hasta ponerse a salvo en lo alto de un edificio. Poco a poco las llamas se concentraron en lo alto del cielo, hasta el desconocido grosero parecía estar aterrado. El ceño de Marts se frunció y el mismo fulgor del fuego fue adquirido en sus ojos, apretó con mayor fuerza a Sailor Moon a su cuerpo para protegerla.
- ¡Cuidado! – gritó el muchacho a sus bestias
Allí estaba el comienzo de su nueva aventura, un ser que lentamente se formaba con el fuego de las entrañas de la tierra, poco a poco tomaba forma. Era un feto que se estiraba y crecía dándole sentido a cada parte de su cuerpo humano. Cuando el humano terminó por formarse el fuego empezó a disiparse y un brillo color azul inició en el centro para lanzar varias bolas de fuego en todas las direcciones. De inmediato una de las bestias saltó intentando alcanzar una de las bolas.
- ¡Punto para el equipo negro! Cero para las niñas con traje de marinerito – gritó eufórico el muchacho
- ¿Quién eres tú y qué son esas cosas?
En el hocico el animal tenía una resplandeciente estrella de color azul cobrizo. El chico la tomó celebrando el triunfo aún. Pronto Marts se cansó de aquel tonto baile de victoria, convocó a su elemento friéndole así la parte trasera del cuerpo
- ¡Qué te pasa! Mi nombre es Sazuke y quiero, niñas extrañas no vuelvan a interferir en mi búsqueda
Entonces el chico junto con sus tres bestias se desvanecieron en el cielo
- ¿Qué está pasando? – masculló Marts preocupada
Al otro lado de la ciudad un hombre de edad madura observaba el firmamento mientras la sonrisa de su rostro se ampliaba cada vez más, tal vez algún sueño o imagen le traía gratos recuerdos… O la cercanía a su meta. Volteó su vista a la puerta observando a la joven chiquilla que lo aguardaba. Su respiración se hizo más profunda, sonrió mostrando su copa como si invitara a un brindis.
- Hemos comenzado – susurró
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Después de un rato Kael se sintió fuera de sitio, el retumbante sonido de la música lo hizo desviar la vista, no estaba seguro de cuántas copas llevaba así que pidió otro martín. De repente se mareó como otras tantas veces le había sucedido, frunció el ceño mientras un penetrante e hiriente dolor se apoderaba de su cerebro. Miles de pequeños cuchillos penetraban lentamente en su mente. Un frío siguió un largo trayecto sobre su piel
- ¿Qué te pasa? – le gritó Michiru preocupada por él
- ¿Qué hago aquí?
Michiru sonrió nerviosamente, tartamudeó y finalmente negó con la cabeza
- Me invitaste a salir... ¿Te sientes bien?
- No es nada – sonrió Kael – No es nada – la tomó de la cintura y poco a poco sus manos se deslizaron por el cuerpo de su amante, sintió el fulgor y la fuerza que crece desde dentro incendiándolo todo a su paso, era el deseo, aquella chispa que lo mantuvo muchas veces con vida. Besó el cuello de Michiru y en un arranque de euforia la abrazo
Jamás se sintió al punto de necesitar tanto de alguien, estaba locamente enamorado de aquella niña, la deseaba, la anhelaba cada día con más fuerza y su vida empezaba a girar exclusivamente en ella. Michiru Kaioh era su vida entera, Michiru era el motivo por el que se levantaba cada mañana. Abrió con una mano la puerta del departamento sin dejar de besar a su joven amante. Ella reía e intentaba terminar las frases pero Kael tenía pensado no dejarla hablar, le parecía que necesitaban más acción y menos charla. Pronto la locura se batió en su alma de una forma espectral, un intenso dolor de cabeza fue el último impacto antes de perder la conciencia
Kael despertó ya muy entrada la mañana, la cabeza le dolía lo suficiente como para saber que su extraños dolores habían regresado, se lo atribuyó al constante ajetreo. Volteó ligeramente la vista dándose cuenta que a su lado dormía plácidamente Michiru, suspiró intentando recordar qué había sucedido aquella noche pero la mente se bloqueaba en la misma escena. Entonces la joven despertó, miró el techo antes de verlo a los ojos, también parecía estar un poco confundida. Hasta donde recordaba ella sólo había tomado un martín, preguntó si sufría jaqueca y ella sonrió. Se levantó lentamente de la cama como si temiera hacer algún ruido, dirigió sus pies desnudos a la ducha dejando a Kael todavía en su intento por armar sus recuerdo.
- Suele pasar – se dijo a sí mismo incorporándose de la cama
- Kael ¿Alguna vez me has mentido? – preguntó la joven saliendo de la ducha
- Supongo que sí – pensó en las fotos que su padre intentó hacerle llegar, quizá no había sido tan inteligente y Michiru sabría algo ya
- ¿Y si yo te hubiera mentido me dejarías? – se secaba el cabello con la toalla observando cada gesto del chico por el espejo. Kael sonrió, esa misma mueca enigmática y carismática
- No lo creo... Te amo demasiado... ¿Acaso te has unido al club de mentiroso mentiroso de mi padre?
- De él detestas su traición, no creo que te importe mucho si te miente o no – dio vuelta quedando su mirada triste frente a los ojos grises del muchacho – Hay secretos que no creo tengan por qué ser revelados...
- Cada uno tiene sus secretos, un pasado oscuro que a veces es mejor mantenerlo así y hasta olvidarlo, para eso es pasado... ¿Qué te preocupa de verdad Michiru?
En el Próximo Capítulo:
#¡Serena se ha vuelto un genio! Conforme pasa el tiempo y estudian para participar por una Beca Serena muestra cierta inteligencia y memoria que deja a las chicas sorprendidas… Nadie entiende cómo Serena de buenas a primeras se ha vuelto inteligente
#A Luna no le importas mucho si Yaél es o no buena influencia para Serena, le preocupa que haya algo extraño en su mirada y entera persona así que casi ha dejado de lado al nuevo enemigo para protegerla.
#Descubran los secretos de las Estrellas de Dazael que tanto busca Sazuke y ahora las Sailor deben proteger
CONTINUARA
