"ESTRELLAS DE ORIENTE"
EN CONTRA DEL DESTINO
¡Serena se ha vuelto un genio! Conforme pasa el tiempo y estudian para participar por una Beca Serena muestra cierta inteligencia y memoria que deja a las chicas sorprendidas… Nadie entiende cómo Serena de buenas a primeras se ha vuelto inteligente ¿Se tratará de la quinta dimensión¿Un extraterrestre intercambió a nuestra heroína por alguien más¿Es una niña superdotada? A Luna no le importas mucho si Yael es o no buena influencia para Serena, le preocupa que haya algo extraño en su mirada y entera persona así que casi ha dejado de lado al nuevo enemigo para protegerla. Descubran los secretos de las Estrellas de Dazael que tanto busca Sazuke y ahora las Sailor deben protege. Hoy presentamos:
4. Serena se vuelve inteligenteLuna trabajaba muy lento sobre las investigaciones de esas tres bestias y las bolas de fuego, su lentitud se debía al sin fin de tareas que debía realizar: Primero estaba escapar de las manitas de Jordane por quien sentía paranoia ¿Qué haría si la encontraba frente a la computadora portátil tecleando? Segundo estaba su preocupación por el comportamiento de Serena y Tercero atender los deberes de siempre. Vio entrar a Serena y casi muere del susto creyendo que se trataba de Jordane
- Ya te dije que le pongo llave cuando salgo – le reprendió juguetonamente la joven – Jordane no entrará aquí
- Mas vale gata prevenida – suspiró Luna
Serena buscó entre sus cosas su cartera, había invitado a Amy a salir y dado que la jovencita estaba entretenida con su madre sabía que terminaría por negarse… Y ella por salir sola con Yaél. Hasta la misma Yaél realizaba tretas para salir con ella sola.
- Tienes correo de Darien… ¿puedo escribirle para saber si él puede ayudarnos?
- ¿Eh?
- Que si puedo escribirle a Darien
- Sí – contestó la joven desde debajo de la cama – Luna – y los deditos de la chica juguetearon nerviosamente mientras sus ojos azules se escondían de la mirada de la gata – ¿Me prestas dinero? – y el animal se fue de espaldas
- Yo no uso dinero Serena, pídele a tu entrometido primo o a tu hermano
Doce del día y el calor iba en aumento. El verano empezaba a entrar en todo su esplendor. Se recostó en el césped cerca de Yael, se llevó las manos detrás de la nuca y aguardo a escuchar de nuevo la conversación acerca de las leyes de Newton. Yael sonrió, hizo una mueca de frustración porque no hallaba cómo explicarle a Serena algo tan sencillo
- Sabes que te quiero mucho ¿Verdad?
- Sí – sonrió la joven rubia
- Eso es una ley natural ¿me compras un helado Serena?
- Si me alcanza sabes que sí
El mundo de Yael resultó más complejo de lo que la misma Serena imaginó, pensaba que la niña vivía como ella, de comer dulces, la televisión y las caricaturas. Gran error. La tercera vez que estuvo en la habitación de la chiquilla a solas, aprovechó para mostrarle a lo que dedicaba su tiempo, intentaba programar video juegos. Serena se asombró de ver el tipo de libros que leía, la sola pronunciación del título parecía un trabalenguas.
- ¿Matemáticas discretas? – y se atacó de la risa a más no poder – Vaya así que hay matemáticas chismosas y otras discretas – reía – ¿Integrales¿Entonces también habrá de fibra?
Recordaba haber leído cosas muy raras, tanto que ocupó de un diccionario para entender qué memorizó "Un conjunto no vacío que es cerrado bajo una o más operaciones binarias se llama un sistema algebraico" Ahora tenía la cabeza llena de palabras extrañas porque aparte de libros de matemáticas que superaban por mucho los que le había visto a Amy había libros de todas materias, como otro que abrió sobre la Filosofía. Ahora leía un práctico libro sobre aquellos humanos que intentaron dar explicación a la existencia humana… Y ella seguía preguntándose por qué no usaban palabras que ella pudiera entender.
- Ni idea tengo – comentó Rei atareada
- ¿Qué? – interrogó Serena apenas poniendo atención
- Qué es un sistema algebraico
- Un conjunto no vacío que es cerrado bajo una o más operaciones binarias
- Y sus amigas la miraron con asombro.
- ¡Qué rico! Gracias Serena – dijo Yael
- Apenas me ajustó – contaba el cambio distraídamente
& & & & &
Hotaru hasta se sintió grande estando con las Sailor Scouts, claro que faltaban Haruka y Michiru, la primera sería informada de inmediato de la situación, según Hotaru se encontraba en Egipto en una competencia, mientras que a la segunda daban por hecho estaba con ella. Ocupó su lugar conversando animadamente con Rei en espera de Mina y Serena.
- Siempre tarde – renegó Rei
Bueno, hay que esperar, deben tener un buen motivo – las defendió Amy – Yo casi no vengo, no hallaba cómo librarme de Yael, hasta parece que le aterra la sola idea de quedarse a solas
Serena frunció el ceño, eso le pasaba por tardarse tanto en el baño. Algo debía estar tramando Jordane para que se ofreciera a llevarla al Templo. Abrazó su gata al escuchar la risa burlona del muchacho.
- ¿Estás enamorada?
- Sí – contestó con enfado
- Aparte de Darien… ¿Estás enamorada?
- Qué te importa
- ¿Y Amy es bonita?
- ¡Ni se te ocurra enamorarla! – gritó Serena
Tal vez ella tenía fama de ingenua y despistada pero la fama de casanova de su primo era mayor. Por dos años vio a muchas mujeres caer en sus redes, verlas sentirse en la gloria y verlas sufrir ante la separación. Suspiró y negó con la cabeza
- Serena llegas tarde como siempre – le reprendió Rei al verla
- ¡Cuántos escalones! – gritó Jordane detrás de su prima alzando las manos al vuelo – ¿Y dónde está Amy?
- No pude deshacerme de él – lloriqueó la rubia
Rei no lo soportaba mucho, hasta parecía tenerle cierto odio. Lita una vez dijo que se trataba de simple feminismo por parte de su amiga, después de todo la labor de Jordane en el mundo parecía ser hacer sufrir a cuanta pareja tuviera. La mirada colérica de Rei chocó con aquella seductora mirada. Por un momento el silencio permaneció en el templo, fue un momento que pareció eterno por lo incómodo de la situación. Jordane sonrió con arrogancia y el ceño de la joven morena se frunció aún más. Lita hubiera dado cualquier cosa por saber cómo Rei terminó aborreciendo al chico
- Vete, vete, vete – gritó Serena – Es una reunión para mujeres
- Como sea, no esperes otro favor de mi parte – y de nuevo esa sonrisa burlona que parecía ir dirigida para Rei
Por fin estaban todas reunidas. Luna tecleó la clave de acceso y en un momento pudieron ver a través de la magia de la tecnología a Sailor Plut. Después de tanto tiempo ella no parecía haber cambiado nada. Artemis comenzó la trasmisión de datos y la plática podía darse por comenzada
- Nunca he escuchado de ningún Sazuke – empezó a decir Setsuna – sin embargo el dibujo que me han enviado sobre las bolas de fuego, como la estrella que estaba dentro de ellas es una leyenda del antiguo Milenio de Plata que de ser cierta podría significar muchos problemas Sailor Scouts
- Mis datos revelan que actividades anormales han crecido en el último año muy cerca de Tokio – reveló Luna
- Hace mucho tiempo la magia era algo tangible, como ustedes saben el Milenio de Plata utilizaba esta magia para defenderse y crear un mejor universo, así nació el Cristal de Plata– comenzó Setsuna a explicar – Estas bolas de fuego son llamadas las seis Estrellas de Dazael, cuando el Milenio de Plata se destruyó debieron llegar a la tierra…Dazael fue un antiguo gobernante del Milenio de Plata. Según relatos encontrados, Dazael invocó a las fuerzas del Universo para tener el poder de manipular la naturaleza misma como un verdadero Dios… Pero Dazael nunca contó con que el poder corrompía al hombre y la misma fuerza que fue creada para dar paso a una nueva era de paz y bienestar dio paso a una cruenta guerra
- Las estrellas de Dazael deben ser encontradas antes que este muchacho, no sabemos las intenciones que tiene, cuando estas estrellas sean juntadas los cielos e infiernos serán abiertos dando paso a la mayor fuerza de magia que hallamos visto, el poseedor de las seis estrellas será llamado Dios y el Universo sucumbirá ante su omnipotencia… Realmente no sabemos hasta dónde la leyenda sea cierta
- ¿Puede ser que la adivina halla despertado esta magia Setsuna? – preguntó Serena asustada
- No, simplemente la sintió. Supongo, si la leyenda es cierta, que en un momento nosotras mismas la despertamos. Se dice que Dazael las creo cuando vio que el Milenio caía ante las manos de un temible, sádico y cruel enemigo que llevaría al reino a la muerte y oscuridad
- Es decir que cuando nosotras íbamos perdiendo esas estrellas renacieron – contestó Mina muy interesada
- ¿No han visto todas demasiada televisión?– preguntó Hotaru burlona. Y de verdad le parecía que aquello se lo estaban sacando de la manga
- ¡Hotaru! – le reprendió Setsuna – Esto no es juego. Si alguna persona obtuviera semejante poder mágico nuestro mundo estaría perdido
- ¿Y cómo encontramos a las estrellas?
- Éstas se depositan en las personas después de su explosión para adquirir energía. Los humanos poseen dualidad cuando una de éstas es robada la energía de la otra se incrementa y por lo tanto la estrella de Dazael que reside en su cuerpo adquiere su máximo punto
- ¡Genial! Iremos por el mundo preguntando quién perdió el equilibrio de su ser – se mofó de nuevo Hotaru – ¿Tienes algo para tal misión?
- No – se sonrojó la gata. Sabía que Hotaru tenía razón y que la única forma de encontrar la estrella de Dazael sería cuando ésta saliera del cuerpo humano con su máximo punto de energía alcanzado.
& & & & &
Kael mantenía la mirada pedida en la nada. Su furia se contenía como en otras tantas veces, tal vez en espera que algo la desencadenara o simplemente en emplearla en algo más creativo. De nuevo su padre le cerraba acceso, bloqueando su último proyecto, pensó que podía ser más inteligente, un rumor sobre sobornos en la inspección de salubridad podía darle un punto extra para adquirir el contrato, pero su padre tenía una jugada secreta. Kael miró al techo preguntándose cómo su compañía perdió dos traileres enteros en medio de la nada. Era imposible, los hombres se bajaron a cenar y cuando salieron los camiones simplemente se habían esfumado.
- ¿Mal día?
- Un poco Michiru ¿Y ya decidiste cómo llamarás a nuestro experimento?
- Emperador – sonrió la joven – Aunque también pensé en llamarlo Fox
- Ayer perdí dos traileres, simplemente se los llevaron los extraterrestres…
- Y esta mañana explota uno de tus laboratorios
- ¿Qué? – se levantó de un salto del sillón
Las escenas del siniestro apenas llegaban a Fox Corp. Kael tuvo la intención de gritar, tomó un poco de aire observando con calma las escenas cuando éstas terminaron de ser enviadas por su personal de seguridad. Ahora su proyecto, no debió levantarse esa mañana. Sonrió con mofa, ya nada más restaba que reírse de la desgracia propia.
- No se ve nada glamoroso – sonrió Michiru en un intento por animarlo
- Pocas veces lo son los sueños perdidos Michiru
Y en sí su vida no era nada glamorosa por ello. Más de la mitad de sus sueños se esfumaron lentamente en pequeñas explosiones y finalmente quedó un profundo vacío, el sabor a todo y nada, la sensación de no ir a ningún sitio y hasta de estar tan solo
- Lo cierto es que nosotros mismos somos los forjadores del destino, nosotros tenemos la última palabra…
- ¿Lo crees? – sonrió el muchacho observando los centellantes ojos de su novia
- La gente se vuelve mala cuando tiene miedo… Esa es una ley natural Kael, siempre será más fácil culpar a otros sobretodo cuando éstos son seres superiores a nosotros capaz de controlarlo todo
- Sí, pero de admitir que nosotros mismos controlamos nuestros actos nos daríamos cuenta de las monstruosidades que somos… Aterra más pensar que somos los propios humanos los monstruos ¿Alguna vez has leído Frankenstein?
El celular de Kael sonó deteniendo la conversación. Michiru le hizo señas para que leyera el papel. Venía a invitarlo a comer, para animarlo por lo de su Laboratorio y hasta quizá podrían pasar la tarde juntos. Kael levantó la mirada, asintió y ella sonrió.
& & & & &
Hacer entregas en bicicleta fue divertido cuando las distancias fueron cortas, ahora, necesitaba ¡le urgía! Un auto. Había pensado comprarse uno, así ya no madrugaría tanto para ir a la Universidad sólo que a su abuelo le asustaba la idea que su nieta predilecta (y única) acabara como mancha en el pavimento. Después de todo tenía que recorrer parte de la autopista y… sacudió la cabeza, al regresar exigiría un auto. Sus grandes ojos negros se llenaron de perplejidad, sino estaba en un error a quien a un metro veía sentada en medio de la calle se trataba de Haruka Tenoh
- Haruka – murmuró inconsciente y sin pensarlo mucho se acercó a ella – Hola
- Eh – y Haruka por un momento no supo de quién se trataba, se rascó la cabeza y sonrió coquetamente, dio un suspiro y se encogió de hombros
- ¿Cómo estás?
- Bien – contestó de forma autómata – Rei – por fin había sabido a quién pertenecía ese rostro
Tal vez era el hecho que a sus veinticuatro años había recorrido demasiadas veces el mundo, visto tantos rostros que ya no lograba diferenciar uno de otro o solamente el sin fin de pensamientos que tenía aún rondando en su mente
- ¿Cuándo llegaste a Japón?
- Llegué hoy ¿Cómo has estado?
- Pues de maravilla, mírame – y coquetamente posó como una modelo con su singular flirteo. Haruka rió – ¿Y Michiru?
La joven rubia se encogió de hombros. Se acomodó el cabello rebelde que ahora había dejado crecer hasta media oreja en un estilo bastante extraño. El corte le quitaba un poco de su masculinidad. Rei sonrió hasta donde recordaba Haruka no era de las personas que gustaran mostrarse vanidosa.
- Nos veremos después – la joven rubia tomó su mochila dispuesta a seguir su ruta
- Espera ¿Dónde te quedarás?
- No lo sé – contestó sin pensar mucho
- ¿Te gustaría hospedarte en el Hotel cinco estrellas de Japón? En La casa de Rei Inn
Haruka soltó una gran carcajada, volvió la vista a su interlocutora observando la pose que ella conservaba, como si de verdad hablara de un sitio único en la tierra.
- Supongo que es muy exclusivo
- Muchísimo… No se admiten Serenas
Haruka volvió a reír y su gruesa voz se escuchó más tranquila dejando la melancolía que antes la sacudía.
& & & & &
Sabía que algo extraño le sucedía a Haruka, su dejo de tristeza en la voz, su ausencia en la mirada, esa extraña melancolía y la inexplicable treta de eludir a la conversación. Por un momento llegó a pesar que ella misma se había vuelto insoportable y por tanto Haruka solamente trataba de ser amable y a la vez buscar apartarla de su lado. Recorrió la puerta y dejó la charola en la mesita.
- ¿Qué hora es? – preguntó la rubia
- Las diez y cuarto ¿Te sientes bien?
- Perfectamente
Vestía una camiseta negra que dejaba ver sus dotes femeninos, el calor la asfixiaba, el cabello enmarañado y el rostro algo pálido. El viaje había sido demasiado largo y tedioso como para sentirse en condiciones de explicar algo. Rei la observó con cuidado la misma lentitud y cuidado que ponía para masticar su pan parecía ser la usada para darle vueltas una y otra vez al mismo pensamiento.
- Hotaru ha crecido mucho, le pregunté por ustedes pero parece que la fama se les ha subido a la cabeza, ya no se acuerdan de nosotras
- No es eso, es solo que – sonrió, realmente no tenía excusas
- No te preocupes todo olvidado si prometes no hacerlo de nuevo – Rei se mordió el labio inferior, se estaba metiendo en camisa de ocho varas – ¿Te peleaste con Michiru?
Haruka lo negó. Tomó aire y se dejó caer en la cama. Observó cuidadosamente el techo, pensaba exactamente qué decir, pensaba en cómo la vida termina con un pleito tonto y el orgullo cegándole. ¿Mentiría? En realidad no quería dar explicaciones de su vida privada y menos a las pequeñas Scouts que solían intentar remediar las vidas ajenas aunque las personas afectadas quisieran mantenerlas tal cual. A veces, desde otra perspectiva, una decisión puede tomarse como precipitada, mala y hasta devastadora pero lo importante era lo que las personas involucradas sentían. Haruka sentía calma, por lo menos mayor que cuando tenía a Michiru a su lado. ¿Quería su vida así? Sí, por qué no, medianamente era feliz.
- ¿Están separadas?
- No. A ella le entró la añoranza y decidió volver a Japón… Mi vida son los autos y ellos siempre me tiene lejos, supongo que es eso…
- ¿Supongo es eso? Es decir, que ni idea tenía qué pasaba o simplemente no quería decírselo.
- ¿Sabe que estás aquí? – Ahora Rei entendía menos por un momento pensó que el calor y lo largo del viaje tenían un poco atolondrada a la joven. Tal vez había algún pleito con Michiru pero ahora podía también tratarse de un fatal desenlace amoroso
- No, no lo sabe – movió la cabeza – Ni estoy yo segura esté aquí… Te repito ella no es quien me trajo aquí… Y estamos tranquilas ambas si a eso te refieres
- ¿Te ha sucedido algo malo?
- Es – sonrió nerviosamente – es solamente el viaje
- Puedes confiar en mí – sonrió con dulzura la pelinegra
& & & & &
Amy estaba impresionada. Lo que creían por perdido en tan poco tiempo Yael lo logró. Serena estudiaba, claro que ella no parecía tomarlo de esa forma. De una u otra forma los libros de Yael atraían a la jovencita rubia, terminaban en sus manos y a pesar de lo aburrido, tediosos o complejos que fueran la joven los terminaba. Luna le había dicho que hasta se desvelaba por terminarlos. Amy entendió cómo Serena había aumentado su conocimiento y su vocabulario. Sin quererlo Yael ejercía muy buena influencia sobre ella
- Pero algo no me gusta – repitió la gata buscando entre los libros de Amy – Tú también lees mucho y no sucedió nada
- Puede ser rivalidad – sonrió la chica pensando que esta vez Luna estaba muy suspicaz
- ¿Rivalidad?
Y podría ser. Al final Serena y Yael tenían gustos muy parecidos, caracteres semejantes conjugados con el mal hábito competitivo de la chiquilla. Más de una vez las había visto gastar cientos de monedas en los juegos buscando ganar boletos para algún premio o simplemente para ver quién era mejor. También las había visto en las computadoras jugando tonterías y por el poco trato que tenía con Yael sabía que ella hablaba demasiado.
- Deberías alegrarte, Serena se está volviendo estudiosa
- E inteligente… pero sigo pensando que esa niña tiene razones muy oscuras y siniestras para intentar igualarse con Yael
Amy sonrió. Ciertamente la actitud despreocupada de la chiquilla y a veces esa pedantería podía entenderse como un reto directo. A ella misma le enfadaba, sobretodo cuando le reprochaba haber dejado sola a su madre, claro que también podía ser su propia conciencia que la delataba. Serena no era muy competitiva en cuanto a estudios se refería sin embargo no se necesitaba mucho, Yael tenía ese toque mágico para provocar a las personas, ella se lo atribuía a la calma y despreocupación que tenía por todo, como si se supiera vencedora antes de la batalla.
- No confío en esa niña – renegó de nuevo Luna
Luna no estaba muy lejos de la verdad. Serena también sentía algo extraño en Yael, se sentía feliz y eso no era normal. Como si ser feliz sin Darien fuera un delito capital, se trataba simplemente del miedo a darse cuenta de la verdad que residía en su corazón. Quería no pensar, no escuchar su interior, así que simplemente encontró la forma de evitarlo, cuanto más difícil se volvía la lectura de su libro más fácil conciliaba el sueño, su mente la dejaba en paz y entonces su cabeza se vaciaba de basura para llenarse de información productiva. Hasta Rei había dicho que de repente ella se volvió un genio.
- Dale una oportunidad –pidió Amy
Yael regresaba a casa, se sentía muy ofuscada tanto como para no poder controlar su carácter explosivo. Cerró la puerta de la habitación con furia, se tendió en la cama como si ésta fuera su fuente de inspiración divina. Y de verdad necesitaba inspiración, las innumerables fallas a su plan, el patético muchacho que se atravesaba en su camino a la victoria y finalmente no sabía ni por qué estaba tan irritable. Respiró profundamente entonces oyó a Amy salir de la casa. Yaél se quedó dormida. Soñó con colores, muchos colores, después con dulces que caían del cielo, tantos que ella no podía dejar de bailar de felicidad, estaba tan dichosa que no podía parar de reír. Entonces la discusión afuera la despertó. Era Amy que peleaba con su madre, o por lo menos eso parecía. Se encamino lentamente a la cocina. Guardó silencio escuchando atentamente detrás de la puerta.
& & & & &
Ciertamente se aburría mucho sin Yael y más ahora que estaba de nuevo abandonada por sus amigas. Pero no comprendía qué le sucedía. Su corazón daba un vuelco cuando ella estaba presente, era como subir al paraíso y volver en fracciones de segundos. Sin embargo Yael tenía sus malas manías como toda persona y a veces disfrutaba mucho peleando con ella como dos chiquillas.
- ¡Es ella! – de un salto se levantó de su silla
- ¡Serena! – un cálido abrazo las hizo unirse, juguetearon antes de decidir qué harían esa tarde
Yael caminaba de su lado derecho, la veía de forma penetrante, parecía desnudarla con la mirada y por algún motivo particular le recordó a Seya. Serena frunció el ceño al notar que la jovencita pretendía aprovechar su descuido para robarle las galletitas que Lita le había obsequiado.
- Bueno tengo hambre – sonrió la chiquilla
- Y tenía que ser – renegó mientras su vista seguía fija en la esquina del parque.
Allí estaba Jordane, esperándolas con su esplendorosa mirada. Serena estaba segura que él les haría la tarde imposible y si pudiera también la vida. Jordane estaba dispuesto a hacer cualquier cosa por echarle a perder sus salidas con Yael a su prima y su primer paso fue unirse al pequeño y feliz paseo.
- No te invitamos – renegaba la rubia siendo seguida por el terco chico
- Les compraré globos – intentó sobornarla
- ¡Si! Y después te largas muy lejos
Artemis creía que el criterio de Luna se veía cegado por su angustia. Desde que Darien marchó a América, la gata se había vuelto la compañera de Serena, su amiga íntima, protectora y consejera leal. Seguía de cerca al pequeño grupo observando cómo Jordane tiraba de las pequeñas coletitas de la jovencita mientras se mofaba de su enfado.
- Juegos mecánicos
- Excelente – murmuró Jordane maquilando más maldades de las que su mente pudiera contener
Jordane pagó los boletos fingiendo caballerosidad, les compró globos, golosinas y las invitó a comer algo. Serena olvidó por completo que su molesto primo solamente se portaba amable cuando deseaba un favor o cuando estaba apunto de hacerla blanco de su maldad. Fue él quien escogió el juego, Serena hizo un dejo de desdén antes de caer de espaldas al ver aquel colosal juego. Vomitaría. Intentó escabullirse fuera pero ya Jordane la había sujetado. Temblaba aterrada, siempre las alturas fueron punto débil.
- No te preocupes, yo te cuido – sonrió Yael
- Sí, ya parece que la podrás cuidar cuando se caiga del juego – rió burlón
- Cállate
- Tranquila todo estará bien
Fue un juego brusco, ella tuvo miedo pero el tener a Yael le dio la confianza suficiente como para entender que las tonterías de Jordane eran eso, tonterías. Suspiró sabiendo que aquel día se volvería terrible al lado del chico y fallidos sus intentos de librarse de él improvisó, corrió al baño de damas llevándose consigo a la chiquilla
- Es más que funesto – se mordía las uñas inquieta – ¡Quién se cree!
- Jordane – contestó la chiquilla – creo que podemos hacer algo – miró el teléfono público
Sonó el teléfono y Serena se pegó a la jovencita para poder escuchar mejor. Pequeño sonido de estática y luego su varonil voz. Yael afinó la garganta, una tras otra las palabras salieron idénticas a como las pronunciaría la novia en turno de Jordane. Colgó. Al regresar el muchacho les tenía la mala noticia que debía marcharse "imprevistos". Cuando por fin estuvo lejos palmearon sus manos en el aire en señal de victoria.
En el Próximo Capítulo:
# Lita está perdidamente enamorada de Jordane, el primo de Serena, pero él nunca la ve así que Mina planea darle celos y consigue que Joshua acepte declarársele.
# Haruka ha vuelto a Tokio tal parece que ella y Michiru están separadas y Rei intenta darle tiempo para resolver su situación pero Mina enloquece
# Michiru se aburre mucho así que Kael decide presentarle a un pequeño amigo, Kody un joven violinista que admira mucho a la joven. Pero el chico hace mucho que sufre de soledad y tristeza y unas horas antes de su concierto desaparece misteriosamente…
CONTINUARA
