SIN ALMA
Capítulo I
"La extracción"
Los helicópteros sobrevolaban el bosque de secuoyas en modo silencio.
- ¿sabes Tristán? En la antigüedad, eso de ahí abajo era un desierto – Jason Burton era cuarenta años mayor que Jared, detuvo su ciclo de crecimiento a los veinte años así que el cazador lo recordaba con el mismo aspecto toda su vida – esto no es como tus otras cacerías, ni siquiera es como un "Control de Plaga". Tenemos que coger a todos esos animales, sin dejar ni uno y sin hacerles ninguna marca, así que no te entusiasmes demasiado.
- ¡Qué idiota eres Jason! Sin el que se emociona siempre eres tú.
- Con un poco de suerte amigo mío, me podré quedar una pareja de mascotas.
- ¿Qué vas a hacer con ellos? Sabes que mi madre no quiere "sin alma" en casa
- Ya va siendo hora de emanciparse, ¿no crees? Ya eres un hombre, y no voy a ser siempre vuestro invitado – Jason llevaba con ellos desde la muerte de Jared padre – y tu madre ya dejó claro que nunca sería nada más.
- Nos acercamos al objetivo – Jared bajó la visera del casco preocupado por el hombre que era su mejor amigo y había ejercido de padre con él.
SA-SA-SA
Jensen paseaba furioso por la pequeña estancia "Panda de inútiles confiados, idiotas ..." sus músculos en tensión se marcaban a través del basto tejido mientras gesticulaba fuera de sí "En qué cabeza cabe, porque haga meses que ninguna aldea haya sido atacada... ¿se te ocurre una justificación más estúpida para dejar la vigilancia?
- Tranquilízate Jensen – Alma retuvo un poco el ímpetu del joven – aunque montásemos guardia no podríamos hacer nada, los hombres de hielo llegan, cogen a quién quieren y se lo llevan, así ha sido desde hace cientos de años. Faltan tres cosechas aún para la gran destrucción. Cuando nuestro hijo nazca nos ocultaremos en las cuevas y escaparemos de ella.
- Esto es una mierda, deberíamos hacerles frente, obligarles a dejarnos en paz
- ¿Cómo? ¿Qué pudo un niño de nueve años? ¿Qué podrás hacer tú contra sus armas y su magia? Prométeme que no harás tonterías mi amor.
A ella no podía negarle nada. Era todo lo que tenía y todo lo que quería tener.
- Vamos a la cama Jensen, mañana verás las cosas de otro modo
La noche había caído sobre la aldea. La cera para velas escaseaba por lo que en cuanto oscurecía, la pequeña población iba a dormir.
- Hace cientos de años el agua entraba en las casas por unos palos huecos y caía en un barreño cuando girabas una pequeña rueda – la voz de Jensen era suave y tranquila, Alma se acurrucó junto a su pecho y cerró los ojos escuchando la historia de los tiempos antiguos – la luz no salía de las velas, sino de pequeños trozos de hielo que ardían sin quemarse cuando dabas a un botón...
Jensen le contaba la misma historia todas las noches, desde que con dos años la encontró entre los escombros de la aldea del Lago Ackles, los dos únicos supervivientes. Esa noche tampoco la terminaría pues sus dedos empezaron a enredarse en el rojo cabello y antes de que la muchacha pudiera decir "Estoy cansada" se encontró con que su boca, como si tuviese vida propia, respondía por su cuenta al beso de su amor.
Él la quería, tanto que beber se sus labios nunca era suficiente. Besó su garganta mientras ella entrelazaba sus dedos en la maraña de cabello rubio de su cabeza. "No aplastes al bebé" como si fuera una orden sus labios siguieron recorrido hasta los pezones listos para la próxima maternidad, haciendo parada estratégica y continuando camino, besaron el prominente vientre y se detuvieron junto a su clítoris.
Jensen susurró tratando de ocultar la excitación de su voz "¿Sigo?" sonrió al "No te atrevas a no seguir". Enterró la cabeza entre las piernas mientras ella reía por las cosquillas que producía su barba al rozar sus ingles. "Ey, así no hay quien se concentre, ¿tan gracioso te parezco?" "Ay, no, es que... tengo cosquillas"
Se tumbó junto a ella "Ponte de lado mi amor" susurró en su oído con la voz cargada de deseo y se pegó a su espalda sujetándola contra sí, como si alguien fuera a arrebatársela "¿Quieres correrte Alma?" "Tu conmigo"
Sus gemidos se juntaron en el silencio de la noche. "Te quiero tanto que duele" le dijo ella justo antes de dormirse. Él enterró la cara en su pelo y cerró los ojos aspirando su indefinible aroma. Cuando también se quedó dormido sonreía satisfecho, contento, feliz... ¿por qué no? Lo tenía todo.
Cuando la oscuridad era tan densa que ni uno sólo de los habitantes de la aldea estaba despierto, se desató el infierno. No se trataba de una incursión de extracción al uso, venían a llevárselos a todos.
El gigante que iba al mando ordenó la utilización de aturdidores pues el gas podía dañar permanentemente a los especímenes inmaduros y a las hembras preñadas.
Uno de los objetivos prioritarios, el espécimen macho, tomó en sus brazos a la hembra envuelta en la tela que cubría el lecho y se atrincheró con ella en una oquedad excavada en la pared.
Los cazadores se miraron indecisos, era la primera vez que los "sin alma" parecían preparados para evitar una extracción. Quizás porque ya habrían sufrido alguna, así que habría que tener cuidado pues solían volverse violentos, sobre todo si había crías o hembras preñadas.
- ¡Cuidado Tristán! ¡A tu padre lo mató un macho adulto protegiendo su cría! - Gritó Jason cuando vio a su jefe y amigo acercarse sin precauciones extras dónde se atrincheraba el "sin alma"
- Jason, atento a la derecha – fue su respuesta profesional mientras hacía señas a dos de sus hombres que retiraron la rústica e insuficiente protección. El macho aguardaba en jarras, con un cuchillo en la mano, su feroz mirada evaluaba a los cazadores mientras ocultaba a la hembra con su cuerpo.
- ¡Magnífico ejemplar! - silbó Jason - ¿te imaginas a Pegasus Sade con ese aspecto?
- No te distraigas amigo – la voz del cazador atrajo la atención del espécimen
- ¡Iros! ¡Dejadnos! - gritó en el idioma de los cazadores, sorprendiéndoles aún más
Jason y otro cazador se abalanzaron sobre el objetivo con las aturdidoras en ristre, al bajar el voltaje sólo lo incapacitaron durante un par de segundos, ni siquiera soltó el cuchillo que acabó enterrado en la pierna de uno de los cazadores, éste cegado por el dolor y la rabia subió la potencia de la aturdidora y le dio tal descarga que lo dejó convulsionando en el suelo. No contento con el resultado fue a repetir su hazaña, pero erró el objetivo, la hembra se había arrojado sobre el macho y fue ella la que llevó la segunda descarga, pero su cuerpo mucho más pequeño y más débil dejó de respirar.
- ¡Mierda! ¡Mierda! - a la mierda el trabajo, los pluses, todo... - ¡Callahan! ¡Eres un cretino!
- ¡Esa bestia me ha destrozado la pierna jefe! ¿Qué querías?
Llamaron a la unidad criogénica que se llevó el cuerpo sin vida de la hembra en cuestión de minutos. El macho, convenientemente inmovilizado por bandas de presión ya no convulsionaba, tampoco hizo ademán de moverse o resistirse más. Lo metieron en el compartimento de carga junto a los otros especímenes capturados.
- Fíjate Tristán, a veces parecen tan humanos... - Jason miraba embobado cómo las dos hembras inmaduras, demasiado jóvenes para ser inmovilizadas como el resto, acariciaban a la fiera que tanto les había costado capturar – mira tío, parece que quisieran consolarlo como si estuviesen tristes por su compañera.
- Déjate de tonterías Jason, ¿es que tú no estudiaste las memo-minds sobre el comportamiento de los sin alma? Él es un macho libre y ellas están tanteando el terreno – explicó con suficiencia.
Pero al mirar al macho a los ojos, la mirada de aquella criatura cargada de dolor y desesperación tan animal, el vello de la nuca se le erizó. Sacudió la cabeza tratando de quitarse la sensación de que el "sin alma" sabía que era el responsable de la caza, y que lo odiaba profundamente.
