"ESTRELLAS DE ORIENTE"

EN CONTRA DEL DESTINO

Lita está perdidamente enamorada de Jordane, el primo de Serena, pero él nunca la ve así que Mina planea darle celos y consigue que Joshua acepte declarársele ¿Podrá Ser que Mina no vea lo detestable que puede ser Jordane¿Será Joshua un traga comida ambulante¿Tendrá cinco estómagos? Haruka ha vuelto a Tokio tal parece que ella y Michiru están separadas y Rei intenta darle tiempo para resolver su situación pero Mina enloquece. Michiru se aburre mucho así que Kael decide presentarle a un pequeño amigo, Kody un joven violinista que admira mucho a la joven. Pero el chico hace mucho que sufre de soledad y tristeza y unas horas antes de su concierto desaparece misteriosamente… ¡Kody ten cuidad! Hoy presentamos:

5. Kody el violinista

Se sentó cerca de Mina riendo y cuchicheando acerca de cosas bobas y triviales. Había sido una mañana difícil, el ajetreo del verano comenzaba a sentirse en la pequeña cafetería donde Lita trabajaba. Y mina pronto tocó el punto vulnerable: Jordane. Para la diosa del amor y la belleza las ideas no parecían terminar y Lita creía que cada vez estas ideas eran más disparatadas.

- ¡Consíguete un novio y dale celos! Así verá que eres la mujer más cotizada después de mí, claro

- ¡Estás loca Mina!

- Veamos – miró a todos lados con rapidez – Hola ¿Cómo te llamas?

- ¿Yo? – y el chico dejó su hamburguesa por la paz – Joshua

- Eres el barril sin fondo del otro día ¿no?

- Este sí – sonrió tímido el chico, sabía comía mucho pero estaba en crecimiento. Aunque fuera a lo ancho

- ¿Te gusta mi amiga?

- Sí, es bonita – mordió su hamburguesa

- ¿Te gustaría tenerla de novia?

Y asintió ya que tenía todavía bocado. Miró de nuevo a la ya tímida y sonrojada Lita.

- ¡Pídeselo entonces! Se llama Lita

- Lo sé

Lita hubiera salido corriendo no sin antes lanzar la charola al cielo pero el mismo miedo la tenía paralizada al grado que no podía ni siquiera hablar. Miró los hermosos ojos de Joshua, sintió cómo su sangre se congela y escuchó atenta.

- A ver –se limpió el rostro lleno de salsa, afinó la garganta y de sus bolsillos sacó una hermosa moneda – Lita eres la mujer más hermosa que he visto en mi vida, quiero seas mi princesa y yo tu príncipe ¿Aceptarías ser mi novia?

Claro que las declaraciones no se le daban, pero para Lita eso fue suficiente para que casi desmayara. La mano de Joshua tocó la suya, depositó la moneda explicándole que era una peseta que su abuelo le había obsequiado cuando era niño y jamás se había separado de ella. Ahora, se la daba como una prueba de cuánto la amaba, tanto para ofrecerle su único tesoro, su peseta. Lita quedó muy impresionada.

- No puedo aceptarla

- Dame un tiempo, sino te gusto me la regresas – guiñó el ojo coqueto

- Dásela – gritó Mina con sus ojitos tan iluminados de alegría como si fuera a ella a quien se le declaraban

- Te regalaré una malteada – sonrió Lita

¿El chico estaría jugando o de verdad había pasado tanto tiempo admirándola en secreto? Y si ella nunca lo vio como sucedía con Jordane y ella. Cuando se recuperó del susto revisó las facturas, había demasiadas a nombre de un Joshua con el mismo apellido ¿Podría ser él? Bueno y para qué engañarse ¡Era él! Ese solo mes había asistido cerca de setenta y cinco veces y consumido de todo ¿Cómo no lo vio¿Sería tan tímido? Pero de serlo no habría aceptado las tonterías de Mina o por lo menos hubiera salido corriendo.

& & & & &

Jordane estaba furioso. Nunca permitiría que Serena se metiera en sus asuntos y a él no le importaba, era genial y punto su frase de "Soy genial y no me importa" no cambiaría porque una chiquilla con nulo cerebro se lo decía. Todo empezó cuando Serena lo acompañó a la Universidad por unos papeles, en el trayecto encontró algunos amigos. Pero el problema surgió cuando un chico escuálido apareció, un chico que para Jordane estaba fuera de su lista de gente con quien él hablaría.

- Eso es muy "mala onda" – le reprendió Serena enfrente de sus amigos

- ¿Qué te pasa? Yo decido con quién hablo o no

- Pero eso no es ser genial, no veo porqué debes despreciar a alguien solamente por ser diferente…Es tonto

- Y tú también lo eres – refunfuñó

La situación se volvió más compleja cuando la discusión creció. Entonces Jordane se quedó hablando solo cuando Serena decidió no hablar más con un chico frívolo y pedante.

- Es una tonta

La buscó por el parque, la cafetería y los comercios, cualquier lugar donde pudiera esconderse. Por fin la encontró, hablando con la pequeña molestia, Yaél. No la soportaba por muchas razones y la principal se trataba de lo sobre protector que era con su prima, nunca habría nadie que valiera lo suficiente para tenerla y menos una niña. Jamás permitiría que Serena tuviera una relación pasajera o estable con una niña.

- Yo no tengo nada con nadie – rechinaba los dientes Serena sin entender mucho a dónde quería llegar su primo con sus insinuaciones

- Vamonos

- No me iré con un discrimina personas

- ¿Existe esa palabra? Vamonos

Pero no esperó más, la tomó del brazo y con fiereza la jaló llevándola lejos de Yaél. De inmediato la niña acudió a defender a Serena.

- Vete

- Cállate – estaba furioso

Un viento fuerte sacudió el cabello de Jordane, Serena cerró los ojos. De la nada un carrito de hamburguesas cercano comenzó a incendiarse, el fuego se desplazó en sentido contrario al viento incendiando la manga de la camisa del chico. Soltó a Serena y comenzó a apagar el fuego. Serena abrió los ojos. El enojo de Jordane se desplazó por la duda, no había una explicación científica para el suceso, cómo podía el fuego ir en contra del viento hasta incendiar su camisa.

- Yo regresaré sola a casa, no soy una niña – concluyó la chica rubia

- Y deja de maltratarla – amenazó Yaél

Jordane dio media vuelta volviendo a la Universidad.

- Gracias – sonrió Serena – No necesitabas defenderme, él siempre es muy bruto

Artemis observaba con sus ojitos abiertos a más no poder. Una extraña energía neutra era responsable de los sucesos. Artemis estaba impresionado porque no podía definir bien de dónde provino o qué clase de energía era, nunca en su vida había sentido algo tan poderoso y parecido.

& & & & &

La música del interior del templo llegaba a sus oídos. Estaba de pie recargada en uno de los árboles observando con cierto aire de culpa aquel bello paisaje. La ciudad estaba en calma, demasiada para presagiar algún problema, el aire cálido de verano se sentía sobre su piel y una ventisca juguetona enredó su rubia cabellera. Regresó adentro abrumada por los recuerdo. Se sentía defraudad, como si el amor le hubiera fallado después de tantos años, fue un engaño silencioso que una tarde se rompió sin motivo ni demora. Ella no tenía miedo, hacía mucho lo perdió en el trayecto de una vida llena de temores, lo hizo por evolución y quizá por eso no lograba entender a Michiru, pero ahora ya no había vuelta atrás, estaba sola en el mundo como en un principio. No, no como en el principio, ahora le dolía más el alma, le dolía la soledad porque probó la felicidad. Evocó el recuerdo en el tiempo. Los días en que Miichiru y ella eran una sola, nunca podía verse a una sin que la otra no estuviera cerca, por lo menos lo estaba en pensamiento. Es extraño cómo un simple segundo, una acción que parece inofensiva y hasta tonta desencadena las acciones más lamentables y daños a tales proporciones que producen tristeza, soledad, desolación y muerte. Murió su alma, se sepultó el amor y la tristeza se hizo parte de su vida. Si lo pensaba bien se trataba de un mal entendido. Las peleas siempre fueron así, siempre fueron por cosas simples que en su momento parecieron importantes o algo irremediable, entonces crecía el motivo, se volvían cientos de cosas hasta que ya no era posible contenerlo y éste terminaba destruyéndolo todo, para cuando estaba en auge, las personas ya no sabían ni porqué peleaban, ya no importaba tal vez, porque ahora estaba el orgullo, promesas y el sentimiento de ganar, un orgullo falso de demostrar a la otra parte su omnipotencia como que son ellos las partes que tiene la razón. Ya no hay una razón para pelear o la verdadera ha sido olvidada y entonces cuando alguna parte quiere volver atrás el daño ha sido de tales proporciones que solamente resta pedir a los dioses, pedir por otra oportunidad.

- Hola Haruka – saludó Rei

- Hola preciosa

Tomó una ducha. Sentir el agua deslizándose por su cuerpo la hizo adquirir fuerzas para lo que viniese. Observó la ropa que colgaba en la puerta para finalmente observarse en el espejo. Se vistió lentamente, tan lentamente como pudo tratando de memorizar cada paso de aquel ritual que acaba de inventar. Tomó sus gafas oscuras y salió del templo.

- ¿Saldrás Haruka?

- Sí

A Rei le pareció que en su voz había un dejo de tristeza tan profundo que la consumía. Sin embargo sus ojos siempre mostraba algo menos doloroso, como una melancolía que permanece cuando alguien se ha dio o algo muy valioso se ha perdido. Sus pensamientos se interrumpieron cuando vio llegar a las chicas, había olvidado que las invitó para seguir estudiando aún cuando Serena decidió retirarse ante la idea de seguir martirizándose en plenas vacaciones

- Traje de comer – dijo Lita cargando algunos trastes ayudada por Serena

- Perfecto

Mina casi percibió el aroma distintivo de Haruka, corrió como si de ello dependiera su vida hasta donde la chica rubia estaba. La abrazó efusivamente y con la espontaneidad de un niño, estaba encantada de tenerla de vuelta en Tokio y con la oportunidad de…

- ¡Serás mi novia!

- ¡Mina! – la reprendieron las chicas

Haruka sonrió. Parecían no cambiar y lo tenía que ser, porque la naturaleza de los seres nunca cambiaba aún cuando ésta se disfrazara tan bien. Tomó asiento dispuesta a divertirse y contestar el largo interrogatorio. Mina se apresuró a preguntar por Michiru, necesitaba saber si podía tener alguna esperanza. La mínima sería agradecida desde el fondo de su juguetón corazón.

- Siempre tendrán una oportunidad – sonrió coquetamente y Mina se sintió desmayar de la emoción

- ¿Y donde esta Michiru? – buscaba la pobre Serena a la joven

- ¡Que no esta aquí! – gritó Rei muy incómoda por la situación, pero para su asombro de nuevo Haruka cambió, volvió a ser la muchacha que conoció y a bromear. Definitivamente Rei nunca la entendería.

- Y te prepararé algo rico – decía Mina colgada de su brazo

- ¡Déjala en paz! – ahora fue Serena quien estaba celosa

& & & & &

Emperador no parecía ser un animal muy inteligente o vivaz a pesar de estar lejos de quienes le impedían su sano crecimiento. Tal vez, solo tal vez, Kael tuvo razón, pero Michiru lo negaría hasta el final, todos merecían una oportunidad aún cuando esa oportunidad fuera robada a la misma naturaleza. Kael tenía demasiado trabajo como para ayudarla con el pequeño cachorro y ella estaba un poco aburrida, aún estando a su lado necesitaba atención, tanta como un niño pequeño. Dejó su violín observando que nadie en la habitación le prestaba mucho interés, por un momento pensó en Kael y sonrió juguetonamente creyendo que el muchacho no la observaba

- ¿Te causa gracia verme sufrir?

- En realidad sí – sonrió un poco cohibida y es que Kael tenía la mala manía de hacer demasiadas muecas cuando trabajaba.

- ¿Te gustaría te llevara el fin de semana a montar?

- No puedo, aunque no lo creas también tengo ocupaciones

- Sé que tienes vida propia – contestó Kael levantando la mirada – Nunca he creído algo diferente

- La guerra – susurró acercándose al escritorio – Me gustaría que saliéramos hoy, tenía pensado invitarte a una exposición de arte…

- Con gusto, contigo hasta el fin del mundo – se levantó para abrazarla – Alguien muy especial quiere conocerte – la besó con cierto sequedad que a veces acompañaba al muchacho –¿Has oído hablar de Kody? Es un talentoso violinista de catorce años, lo conozco desde que era un bebé y cuando supo que tú y yo salíamos enloqueció de felicidad…Todos enloquecen ante la idea de conocerte

- He oído hablar de él y me encantaría conocerlo

Kael entonces tomó las llaves del auto y la guió a la salida. Kody tendría hoy el día libre, estaría solo en el auditorio tomando sus lecciones de historia. Kael sabía que le daría mucho gusto la sorpresa y a Michiru le divertiría mucho tener un buen niño con quién intercambiar ideas sobre música.

- Vamos preciosa

A Michiru le impresionó aquel escuálido niño. Sus ojos reflejaban una tristeza y soledad que le recordaban mucho los de ella misma antes de conocer a Haruka. El niño estudiaba historia pero en cuanto vio a Kael saltó de alegría, y más cuando la vio a ella. Las presentaciones fueron breves ambos sabían mucho el uno del otro por noticias y rumores que lo único que les restaba era tener una hermosa amistad.

- Les invito unas sodas

- Encantada – sonrió Michiru

Kody era muy callado, casi parecía ser mudo. Apenas pronunció palabra alguna esa tarde, pero su talento para el violín compensaban su timidez. Kael le estuvo platicando mucho, era un buen hermano mayor adoptivo y ella por fin se sintió mejor.

- Kody – lo llamó una mujer – hora de que vayas a practica… Kael gusto en verte

- Ella es Michiru Kaioh y ella es Mondra la madre de Kody

- Mucho gusto – contestaron ambas

& & & & &

Se sintió intimidada al verlo llegar, esos ojos mirándola fijamente como si ella fuera lo único en aquel pedazo de tierra, su sonrisa encantadora llena de magia y ese inmenso ramo de flores que traía consigo. Se sonrojó y con el delantal se tapó la cara. Si hubiera sabido que era él se habría por lo menos quitado el delantal.

- Buenos días Lita

- Hola – sonrió la joven a Joshua

- Te traje un ramo de flores ¿Qué harás esta tarde?

- Nada supongo – sonreía nerviosamente

- ¿Y si vamos al cine? Yo invito

Tenía planeado dos veces al cine por semana quizá tres si se proponía convencerla, una malteada, tal vez otro aperitivo y una larga charla. Pensaba llevarla a los mejores sitios de la ciudad, darle los regalos más costosos y hasta bajarle las estrellas del mismo cielo. Lita siempre había soñado con un hombre así y hasta la forma como lo encontraría la tenía finamente planeada pero aquello sonaba ridículo, él era la manera de atraer a Jordane. Ciertamente Joshua era muy atractivo, cualquier mujer estaría encantada de tenerlo como novio, no había nada imperfecto en él, sólo que ella no sentía pasión, sus fibras enamoradizas estaban congeladas o simplemente aprisionadas en Jordane… En un sueño imposible.

& & & & &

Serena se sentía angustiada, cada día sentía que Darien se apartaba más de su mundo, no se trataba únicamente de la infinita distancia sino también que cada uno se transformaba, cambiaba. Mientras Serena parecía seguir siendo una niña llorona y Darien se convertía en un hombre maduro de "mundo" como Rei lo definía. Ahora tenía que escribir una carta, algo muy lindo, elegante y maduro. Pero las palabras se le escapaban sin contar que parecía que la gramática y la ortografía estaba en su contra, apenas si escribía y las letritas se marcaban en rojito, de nuevo una falta de ortografía. Suspiró y fue tan fuerte que espantó a los pájaros del parque. Miró su reloj tenía una hora para entregar la computadora portátil a Jordane.

- Hola conejito ¿Qué haces?

- ¡Yaél! – gritó llena de felicidad. Necesitaba un poco de distracción

"Conejito" así empezó a llamarla después del parque de diversiones. Los títeres eran la fascinación de Yaél, podía ver la misma función tantas veces como la dejaran y nunca aburrirse. Fue en una función de títeres donde vio un personaje que se parecía muchísimo a Serena en el carácter. Claro que a la joven no le cayó en gracia la comparación, el pequeño títere era torpe, asustadizo, llorón. Así que Serena tomó el nombre de conejito llorón, igual que el títere.

- Vaya una carta, eso sí es difícil – suspiró mirando al cielo

- La última sonó muy bien y Darien dijo que le encantó…Quiero algo para felicitarlo por aprobar el semestre, pero no se me ocurre nada elegante

- Pero Conejito llorón si quieres felicitarlo díselo como a ti te salga del corazón – replicó la chiquilla

- Lo sé – movió su cabecita inquietamente, buscaba en su cerebro la manera de expresarle todo lo que la acongojaba – Quiero darle algo inolvidable, yo sé que soy una niña muy torpe y que él…

- Si fueras mi novia – interrumpió la niña – no me importaría nada mas que tú. Tú eres lo más importante que ha cruzado en mi vida y te quiero por lo que eres, no importa que eso signifique querer a un conejito llorón que siempre me dé cartas arrugadas porque la cargó en su corazón y la empapó con sus lágrimas ¿Ves? Es sencillo

Lo era, si Serena tuviera un poco más de autoestima y confianza en sí misma. Ahora quería encontrar la manera de ser una persona mejor para poder estar a la altura de Darien. Entonces Yaél sonrió, tomó la computadora girándola lentamente para que ésta quedara frente a ella y ayudarla. Frunció el ceño y pidió a Serena le dictara lo que ella quería decirle a su novio, ella lo transformaría en una carta más seria.

- Vaya ¿De verdad me ayudarás?

- Sí, pero a cambio me dejarás leer las cartas que él te envíe

Sabía que Yaél tenía razón y que a pesar de sus niñerías Darien la quería mucho, sin embargo sentía que él merecía alguien mejor, que su amor por ella tal vez se trataba de cosas del destino, después de todo siempre estuvieron predestinados a su existencia unidos. ¿Cómo sabía que era el amor lo que de verdad los unía y no un pasado donde fueron uno? Empezó a dictar y poco a pocos sus ideas divagaron hasta pensar que ella no merecía aquel amor tan hermoso. Como fuera estaban por terminar la carta.

- ¿Me acompañas a entregar la máquina? Después iremos a tomar una malteada – pidió Serena

- Lo pensaré

- ¡Eres muy insoportable! – rugió la chica muy enfada de ver los aires de nobleza que se daba la chiquilla – Invitaré a alguien más

Jordane estaría en el club. A Serena le gustaba mucho ir para poder nadar y ver muchos muchachos guapos, pero dejó de acompañar a Jordane el segundo mes porque él la ponía a jugar tenis. Jordane no parecía comprender que aunque genéticamente estaba diseñada para ser buena deportista no significaba que debía serlo, ella era muy torpe, perezosa y descuidada, ningún deporte se le daba y Jordane enfurecía de ver cómo Serena no podía golpear la pelota ni para hacer un saque.

- ¿Te gustaría nadar? – invitó Serena a su amiguita

Jordane estaba jugando tenis con otro amigo. Serena entregó la computadora. Enfureció un poco al ver a la muchachita pero el hecho de ir ganando le hizo ser condescendiente y por esa vez dejarlas ir en paz. Serena se dirigió a la piscina. Recordó que a Amy le fascinaba nadar y marcó a todas las chicas para ver si alguna quería venir a hacerles compañía. En el fondo sabía no la necesita, con Yaél a su lado era más que suficiente, era tan feliz que empezaba a entender por que Jordane se enfadaba tanto. Su rostro se iluminaba, sus ojos adquirían un brillo celestial y la vida se volvía un juego tan divertido y exquisito que no jugarlo sería de tontos.

- Hay un concierto de piano, si quieres podemos ir y te puedo enseñar algo de música

- Eso sería maravilloso – sonrió Serena – Aunque sería más maravilloso verte perder – se preparó para arrancar en su carrera de nado libre

- Soy del equipo de natación tontilla – una sonrisa de victoria se dibujó en el rostro de Yaél. Serena hizo un gran puchero de enojo

& & & & &

El celular de Haruka tenía quince minutos sonando, Rei la buscó pero no encontraba a la joven rubia por ningún lado, pensando que podría ser algo urgente contestó. Ya después se encargaría de repara la falta con un sin fin de excusas como las que daba en la Universidad.

- Espera – dijo a la voz en el teléfono – ¡Haruka!

- Mande – salió la joven de lo alto del techo

- ¿Qué haces allí? No importa te hablan

- Lánzalo – gritó la joven rubia y Rei palideció no creía tener tan buena puntería o mejor aún, la fuerza suficiente para hacer llegar el aparatito hasta el techo.

En fin, tomó aire, pidió a todos los dioses, y lo lanzó con todas sus fuerzas. Como fue de esperarse éste salió disparado hacia el lado izquierdo muy lejos de Haruka y muy abajo. Rei cerró los ojos pensando que el aparato se estamparía contra el suelo, así que se perdió el formidable atrape que hizo la joven corredora.

- Hola – encarnó las cejas extrañada al reconocer la voz que le hablaba – ¿Michiru?

- ¿Y quién más te habla a tu número particular¿O ya tienes más personas agregadas a tu número?

- Sí ¿Crees que me falte quien me admire?

- No lo sé – rió la joven y Haruka sintió que la piel se le enchinaba – ¿Dónde estás?

- En Tokio – hubo un gran silencio. Tenían tanto tiempo de no hablarse que sonaba extraño no hubiera nada que decirse o quizá no existiera cómo decirlo sin herirse y herir al otro.

- He estado buscándote… Fui a verte a Barcelona para darte una sorpresa pero la sorpresa me la llevé yo ¿Por qué nadie informó que tú no correrías? Me hubiera ahorrado la vuelta…

- Es que no quería competir más – la interrumpió abruptamente

- ¿Por qué no me dijiste que estabas en Tokio? Te hubiera ido a recibir por lo menos… Haruka…

- Es que no quería verte – ahora fue ella quien se adelantó antes que Michiru volviera sobre el mismo tema

- Claro, querías ver a solas a Serena – bromeó y una risita juguetona siguió

- La espontaneidad es lo mío…Es todo…

- Sabes – su voz adquirió un tono de seriedad muy propio en ella – Algún día tenemos que hablar – de nuevo un vacío interminable de silencio.

- Tengo que colgar – fue Haruka la que terminó el tema

- Cuídate

Colgó pero el alma se quedó abierta al sufrimiento, como si cada vez que Michiru se cruzaba en su camino significara remover aquel penoso dolor. Claro que un día debían hablar, mas el día que lo hicieran sabía Haruka terminarían como enemigas. Ahora era buen momento para la distancia, para el olvido y para volver a iniciar la vida. Oyó la voz de Mina y de un salto bajó de la azotea. Mina gritó de entusiasmo dejándola sorda del oído en que le gritó. Como pudo respiró después que Mina la ahogara en abrazos.

- ¿Qué haces allí arriba?

- Le ayudaba al abuelo de Rei – sonrió Haruka y con la mano suavemente acomodó el cabello de Mina

- Ese hombre, no debes hacer nada – renegó Rei – eres invitada no la criada

- No te apures, yo me ofrecí – volvió a sonreír y Mina casi se derretía de felicidad

& & & & &

Kody había desaparecido a unas horas del concierto. Kael estaba muy preocupado por él, hacía meses que notaba al chico demasiado ensimismado para poder prestar atención a las cuestiones más simples. A veces pensaba que se trataba de soledad y después sin duda apostó a la tristeza y desolación. Le preocupaba mucho, Kody no era un niño que hubiera nacido para la soledad como lo fue él o como lo fue Michiru. Pero ya había agotado los sitios donde podía buscarlo y ya tenía en movimiento a todo un escuadrón que no dejarían un rincón sin revisar de la ciudad.

- ¿A dónde irías si estuvieras asustada?

- ¿Crees que Kody esté asustado? – a Michiru le parecía que Kael apostaba demasiado a saber qué ocurría

- ¿No lo estarías tú si estuvieras lo suficientemente sola y triste ante un feroz ejército?

- Si fuera así iría a la Torre de…

- ¡Torre de Tokio! – gritaron al unísono

Aquella inmensa Torre desde donde se podía ver al ciudad entera era lo más cercano a estar cerca de la humanidad. Extraño contraste que es imposible de asimilar si no se ha estado lo bastante solo como para sentirlo. Michiru acudió allí cuando se dio cuenta que Haruka jamás volvería a estar a su lado, lo hizo con el afán de verlo todo desde arriba, de percibir el mundo en una sola mirada y contemplar también la omnipotencia de las estrellas. Quería soledad para pensar mas no desolación. Quería silencio pero también compañía, qué mejor que el cielo. Y después, pensó en la Torre de Tokio porque también deseaba morir, deseaba caer y de pronto emprender el vuelo a un mejor sitio donde el amor existiera, donde los sueños son posibles, donde ella pudiera ser feliz y tocar el cielo con sólo extender la mano.

- Tomaré la vía rápida, mandaré a alguien para allá y…

Kael estuvo mucho tiempo solo, demasiado para poder recordar un momento en que la tristeza y desolación no fueron parte de su vida. Siempre buscaba lugares de dónde observar a la humanidad, buscaba eternamente la supremacía y una sobrevivencia que no entendía. Él entendía perfectamente a Kody, leía en sus ojos el mismo sufrimiento que él vivió de niño y al final sabía que jamás cambiaría. El sol no está solo pero jamás podrá tener a la luna consigo o hablarle de amor porque ésta vive en otro tiempo. Así sucede con ciertos humanos que a pesar de estar en una misma dimensión somos seres ajenos, apartados y tan solitarios.

- Ve por el frente – dijo Michiru – Yo iré por la escalera de atrás

Kody estaba a un paso de la fatalidad. Oyó ruidos. Observó a Michiru que como pudo se detuvo ante el suceso. El chico estaba en el borde de la azotea a punto de saltar. Retrocedió dándole seguridad al muchacho, él sonrió tristemente miró a uno y otro lado para negarlo todo, ése era su destino y él lo quería: morir.

- Quiero morir – repetía con su voz inaudible

- Podemos platicar – repetía Michiru sabiendo que desahogar las penas era necesario

& & & & &

Serena sabía que ser una heroína era un trabajo peligroso y cansado, sólo que por primera vez se enfrentaba a algo que superaba a los enemigos más temibles. Había dejado a Yaél sin explicación alguna para acudir a la torre de Tokio en un llamado de Luna, un chico intentaba suicidarse y ellas podían hacer algo. Serena tenía pavor a las alturas, apenas subió y el vértigo se hizo presente se mareo tanto que Michiru tuvo que sujetarla antes que se desmayara. Tardó un poco en recuperarse pero allí estaba Michiru para hacer tiempo.

- ¿Y quién es esa niña vestida de marinerito y con alitas?

- Es la maravillosa Sailor Moon – pero claro que de maravillosa en ese momento no parecía tener nada.

Kody quería morir, no hallaba sentido en seguir viviendo cuando lo único que sentía era un vacío enorme que lentamente lo consumía. Mientras platicaba su voz se iba perdiendo en su garganta, y sus ojos se llenaban de más tristeza. Michiru comprendió que aquel niño se sentía perdido, demasiado para ver que el mundo podía tener algo interesante que valiera la pena ser vivido. Sailor Moon le tomó la mano.

- Nada cambia – decía el niño – Nada y yo no tengo ni un solo motivo para seguir en este mundo… ni uno solo

- Sabes, no estás tan solo – dijo por fin Michiru – Hay mucha gente que te ama

- Y si no ya tienes una amiga… Yo – dijo Sailor Moon sonriendo

- ¿Olvidas a Kael?

Sí, lo había olvidado. Kael era su mejor amigo, su consejero y hasta su hermano mayor. Miró a uno y otro lado, el problema con Kael era la distancia, no siempre podía hablar con él cuando lo necesitaba…Pero si lo pensaba bien se trataba de él mismo. Entonces vio a Kael llegar, le abrazó con tanto cariño y angustia que el chico se sintió raro. Estaba como loco, no dejaba de decirle cuánto lo amaba, lo besaba y volvía a abrazarlo.

- Perdóname, te pondré más atención… Eres muy importante para mí

Y de verdad lo era

- Lo siento Kael

En el Próximo Capítulo:

+ Haruka parece que esta vez tiene motivos suficientes para sus celos, no le agrada Yaél.

+ Pero Yaél no es la única persona que tiene problemas, Michiru ha conocido a una ex amante de Kael y en una inauguración

+ Sazuke y Luz atacan con furia ¡Cuidado! Las bestias aparte de ser monstruos enormes y brutos son bastantes tontos. Saturn aparece pero tal parece que la falta de acción ha hecho que la pobre Sailor no atine en sus ataques

CONTINUARA