"ESTRELLAS DE ORIENTE"

EN CONTRA DEL DESTINO

Haruka ¿Por qué siempre será tan recelosa? Pues parece que esta vez tiene motivos suficientes, no le agrada Yaél. Pero Yaél no es la única persona que tiene problemas, Michiruh ha conocido a una ex amante de Kael y en una inauguración Sazuke y Luz atacan con furia ¡Cuidado! Las bestias aparte de ser monstruos enormes y brutos son bastantes tontos. Saturn aparece pero tal parece que la falta de acción ha hecho que la pobre Sailor no atine en sus ataques ¡Cuidado! Hoy presentamos:

6. La primera aparición de Sailor Saturn

Serena y Yaél jugaban. Intentaban sacar un premio de la máquina, un pequeño conejito que les había encantado. Ya iban para su octava ficha pero ninguna de las dos estaban dispuestas a rendirse. Dejó de oír los gritos de Serena de ánimo, la mano de la joven la soltó y ella levantó la mirada para saber qué atraía la atención de su amiga. Vio a lo lejos a Rei y Mina que venían con un chico. Yaél lo observó, era guapo y rubio, parecía conocer muy bien a las jóvenes, bajó su mirada. Se recargó en Serena un poco apática.

- Es Haruka – dijo Serena

Serena estaba muy contenta de volverla a ver, le gustaba mucho salir con ella. Corrió a saludarla y Haruka de inmediato preguntó por Yaél, parecía no gustarle mucho, ella le explicó que se trataba de una amiguita y que era una niña muy linda, tierna y buena con ella. Por mil maneras que lo intentara los ojos de Haruka revelaban la desconfianza latente, una mirada de aquellos ojos azules y hubieran aniquilado por completo a Yaél si fueran armas letales.

- Mucho gusto – dijo la chiquilla y Haruka no le quitó la mirada de encima

Yaél casi no podía comprenderlo. Tal vez se trataba de que Serena nunca podría estar a su lado en paz o quizá algo muy obvio que estaba pasando de largo. Serena era una muchacha muy especial, la gente que la rodeaba la amaba mucho y también la protegían demasiado, así tenía que ser, una persona como Serena era muy fácil de ser lastimada.

- Sabes, eres una personita muy especial

- ¿Si?

- Tanto que todos te protegen y mi miman… Bueno para mi lo eres

En ese momento apretó el botón y las tenazas bajaron para tomar el premio. Los ojitos de Serena se abrieron grandes y Yaél maldijo, se le había ido la mano al apretarlo, estaba tan concentrada en Haruka que se olvidó por completo del juego. Entonces las tenazas salieron con el conejito entre ellas, fue lentamente llevado fuera y expulsado. Yaél y Serena gritaron, se tomaron de las manos y en un canto unísono de victoria saltaron dando vueltas.

- Tengo mi conejito – sonrió Yaél

- ¿Qué no era mío?

- Yo lo gané… Yo me lo quedo – sacó la lengua

- Te compraré uno cabeza de bombón – y la mirada fulminó a la indefensa niña que se quedó atrás y sola

Ciertamente Haruka era un ser muy especial, tenía cierta "estrella" que atraía, algunas veces pensaba en por qué ciertas personas nacían con "ángel" o "estrella" o como cada quién le llamara y otras no. Creía que se trataba de cuestiones raras, alguien simplemente otorgaba dones a quienes quería y a quienes no, los dejaba a su suerte. Como fuera, ella no tenía por qué soportar la pedantería del corredor Haruka Tenoh. Miró su conejito, miró a Serena y creyó que nada importaba más que Serena en ese mundo y hasta quizá en otros mundos.

- Has crecido mucho – dijo Haruka observando Amy – Se te nota la madurez en tu mirada

- ¿Madurez? – rió con cierto aire de sarcasmo Yaél. Y Haruka de inmediato la fulmino con la mirada.

Bueno, ella era libre de pensar que de todas las personas reunida, Amy no era un modelo de madurez, pero podía ser que cada quién viera lo que su estrecha mente alcanzaba. Nadie conocía como ella a Amy y sabía perfectamente de sus arranques berrinchudos que hacía con su madre, de su precocidad que le llevaba a la intolerancia y a buscar explicaciones científicas donde lo único que existía era las razones del corazón, la ilógica que el humano ejecuta cargados por sus pasiones. Ella solamente conocía lo que Amy era en intimidad. Miró con cierta gracia a Haruka y su furia desmedida, se encogió de hombros dándole a entender que no existiría nunca motivo alguno para que callara lo que pensaba, sentía y amaba… Sobretodo porque como Serena era demasiado sincera

- ¿Sigues participando en competencias?

- Así es, es sólo que ahora me tomé un pequeño descanso…

- ¿De verdad eres corredor? – se mofó Yaél sin quererlo

- ¡Juguemos! – gritaron Mina y Serena

Había tres autos desocupados en la pista de Go Karts, Haruka sonreía encantada de humillar un rato a la despreciable y cínica niña. Serena se sorteaba el derecho a participar en la primera carrera, entonces los gritos de júbilo se escucharon por todo el sitio, Rei acaba de ganar así que ella correría primero. Se paseó entre los autos sin poder decidir cuál sería el que ocuparía.

- Toma tu auto – le ordenó a Yaél

- Con mucho gusto te haría morder el polvo, sólo que… – Miró con cierta sonrisa juguetona el letrero de normas de los Go Karts y Haruka volteó la vista para leerlo – No se admiten menores de 18 años… Lástima – sonrió triunfal como si desde el principio hubiera preparado todo tan maquiavélicamente que ello valiera más que ganarle a Haruka Tenoh – Será en otra ocasión

- Lo será – sentenció Haruka insatisfecha

Los otros tres autos ya estaban ocupados, seis serían en total los corredores. Haruka ocupó el suyo y le hizo algunas recomendaciones a sus dos rivales, Rei y Serena; sobretodo a la última que no lograba hallar dónde estaba la palanca de freno. La carrera comenzaría.

- Suerte preciosas

Los autos salieron muy parejos, excepto el rosita que ocupaba Serena, aún no lograba recordar dónde le dijo Haruka estaba el acelerador. Diez minutos después logró arrancar con la ayuda de Amy. Los cochecitos casi parecían volar, era increíble verlos en acción. Pero dos de los ocupantes eran también corredores semi profesionales por lo que encontraron muy cómico a Serena y su torpeza, las burlas pronto llegaron al extremo de la humillación

- Ya quieren callarse – renegó Lita

- Es que es muy tonta – reía el chico

- Y tú un cretino – sentenció Mina con los puños apretados

Un aire intenso nubló la vista de los corredores. El motor del cochecito azul se incendió repentinamente y el fuego poco a poco se extendió al cuerpo del muchacho burlón, aterrorizados, los amigos como el equipo de seguridad acudieron a su ayuda. El otro cochecito también empezó a fallar, daba vueltas chocando con todo hasta que se impacto afuera de la protección establecida. Todas reían ante lo cómico de la situación, al ver que los supuestos genios del automovilismo ahora estaban pagando los daños de los cochecitos. Por suerte nada grave ocurrió y ellas podían reír, pero Haruka no se notaba tan feliz

- ¿Lo sentiste? – interrogó Rei

- Sí, fue una fuerza desconocida…Fue como si de repente una gran energía descomunal hubiera sido dejada de reprimir, explotara rápidamente y volviera a su dueño… Hay lago extraño

- Sí, sentí la furia de esta energía y finalmente un poder extraordinario, fue una fracción de segundo pero estoy segura que alguien provocó esto

Haruka miró a Yaél, ella reía encantada de ver a los chicos en problemas, abrazaba a Serena que apenas cruzaba meta y… Tal vez su suspicacia estaba haciendo de las suyas pero podía jurar, sin prueba alguna más que sus celos, que ella tenía la culpa de lo sucedido.

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La vida con Kael podría ser definida como rara y hasta superara un poco el excentricismo. Antonieta Vlandimir era la profesora de esgrima del hombre, o lo había sido en otra época, ahora sostenían duelos juntos para no perder la práctica. Un poco después de su noviazgo fue el propio Kael quien la invitó a una competencia formal de esgrima, Michiru quedó tan fascinada que de inmediato expresó su deseo de aprender el arte de esgrima. Una semana después Kael la tenía frente a Antonieta para su primera clase. Michiru sonreía nerviosamente, hacia gestos bruscos y volvía reír como si fuera una chica tonta, y es que por allí le habían llegado extensos rumores sobre los amoríos que Antonieta y Kael sostuvieron. Y había tantos rumores que si ella hubiera sido escritora y no pintora hubiera podido crear la mejor novela de amor y odio. Casi todas las personas llegan a la conclusión que las infidelidades de Kael terminaron el romance, pero que Antonieta despechada había ido al departamento de él a retarle en un duelo a muerte, jurando sobre la tumba de sus padres, que lo haría el ser más infeliz matándole a la persona que lograra robarle el corazón. Michiru no estaba asustada, simplemente se sentía extraña, pero claro todo lo que sucedía entre ellos resultaba extraño.

- ¿No tendrás miedo? – sonrió Kael fijándose en los ojitos inquietos de la violinista

- ¿Debía tenerlo?

- No lo sé – se encogió de hombros el muchacho

Lista para su primera clase, se presentó ante Antonieta, casi no podía distinguir nada ni moverse muy bien. Sin más y de buenas a primeras le lanzó el primer ataque, rozó la punta desprotegida su pecho y de no ser por la increíble habilidad de la joven abría perdido. Miró alrededor buscando a Kael y el momento fue aprovechado por Antonieta para lanzarse de nuevo a otro ataque. El ruido de las espadas fue lo único perceptible, Michiru se deshizo de la careta protectora, no podía ver nada y Antonieta la tenía acorralada. Giró la espada cambiando de mano y sin miramientos se lanzó contra su instructora. En un choque las espadas terminaron en cruz, sus ojos azules contemplaron de cerca el rostro desfigurado por la careta de Antonieta. Y una sonrisa la hizo perder el paso y la contienda

- Lo menos que tiene tu noviecita es miedo – sonrió Antonieta quitándose la careta

- Brillante – felicitó Kael

- No es muy inteligente de tu parte lanzarte al ataque sin miramiento ¿Acaso desconoces lo que es estrategia? No puedo negar que admiro tu valor, pero necesitarás más que eso para si quiera hacerme sudar

- Ya lo veremos – sonrió Michiru aún agitada por la lucha

Ella se defendió, no intentaba ganar, se trataba de sobrevivir a una batalla frontal en la que su instructora pretendía despedazarla y no hacerle partícipe de enseñanzas. Se desabrochó la chaqueta, la próxima vez se ocuparía de ganarle, al fin y al cabo no tenía mucha prisa por ello.

- ¿Y que te pareció?

- Antonieta es muy hermosa – sonrió de nuevo Michiru más segura de sí misma – Y muy hábil

- Me refería a la clase. ¿De verdad deseas aprender esgrima?

- No veo por qué no

Kael la acompañó a la galería donde estaban empacando su último cuadro para ser llevado a la nueva galería que se inauguraría esa misma semana. Miró el cuadro y pidió a uno de los cargadores lo dejara verlo. Se sintió un poco aterrado, aquella espeluznante marea levantada refugiaba a seres espectrales totalmente ajenos a la realidad. Parecía bien el fin del mundo que tanto se contaba en la Religión Católica, se echó a reír

- ¿Te gusta?

- Es muy original… ¿Puedes explicármelo?

- Obsérvalo con cuidado, yo no necesito explicar nada, obsérvalo

Kael miró con profundidad, se quedó un poco perplejo y finalmente rió nerviosamente. Negó con la cabeza, no explicaría lo que veía o mejo dicho creía ver, por un momento le sonó a psicoanálisis.

- Es una hermosa obra, bastante impactante pero hermosa

- Lo es más aún darse cuenta de lo que puedes ver – y Kael no la entendió pero algo en el alma lo detuvo a preguntar, quizá porque temía la respuesta…

Sazuke tenía mucho frío, su lugar ideal era una hermosa playa en el Caribe. Se frotó las manos pensando que lo primero que haría cuando atacara sería quitar el aire acondicionado, después se desharía de la horrible pestilencia a humanidad del que ya se estaba impregnado. Volteó la vista esperando como estúpido por alguna ocasión para desaparecer. Sazuke creía que un evento social era el mejor sitio para desplumar a las personas de su estrella y encontrar de esta forma las Estrellas de Oriente, nombre que él mismo había dado porque se encontraba en oriente y por el horror que sentía de pronunciar el nombre del impronunciable, es decir de aquel que cuando sea pronunciado será invocado…

- Es tonto – dijo la chica al lado suyo

- ¿Tonto? Nombrarlo es invocarlo, invocarlo es desatar su ira y por tanto serás partícipe de su poder, de la mala suerte…además a quién le importa cómo las llames, si son Estrellas de Oriente o frutas secas da igual

- Como sea, no creo en la mala suerte… Ni en ti…Démonos prisa tengo sueño

- Espera un poco – se frotó los brazos temblando de frío

Miró a lo lejos fijándose que estaba aún allí el encantador y único heredero de Fox Corp. Tenía que encontrar la forma de sacarlo de allí. Si llegaba a dañarlo o tenerlo cerca podía tener serios problemas con su "jefecito" así que se encaminó a la calle en busca de un teléfono de monedas. Ejecutaría su plan B, lo llamaría fingiendo la voz de su asistente para informarle sobre algún asunto urgente y entonces Kael Fox tendría que abandonar la inauguración y él podía iniciar el ataque, pero sucedió entonces algo inesperado. Vio a Kael cerca de Johan Fox, la charla comenzó con sonrisas sarcásticas y pronto el ánimo del joven Fox ascendió, enfureció y dejó hablando a Johan. Era hora.

- Luz…Lucita… ¡Lucita! – gritó llamando a su compañera de batalla

Sazuke siempre tenía frío, un frío escalofriante que no lograba apagar con nada, era como estar condenado a siempre sentir que los huesos se congelaban y moría para volver a nacer en el mismo martirio, como humano era torpe, tonto y pasaba muy desapercibido por todos, era algo más que común. Tenía el pelo negro, negro muy intenso que contrastaba notablemente con su piel blanca casi pálida. Tenía pequeños ojos color café, su complexión era delgada y siempre vestía de negro. En esta ocasión su vestimenta estaba más cercana a la de un mesero que a la de un rico aristócrata. Dio gracias de poder volver a ser Sazuke invocador de bestias que Sazuke el humano feo.

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Michiru estaba mas que divertida, todo mundo parecía estar fascinado por su pintura pero más que los detalles en sí de la técnica se trataba de lo que reflejaba, el extraño impacto que causaba en quien la veía, como si la pintura revelara los temores más profundos de aquellos que se atrevían a contemplarla, pensó que como siempre se trataba de cómo es la humanidad. Es más fácil, y siempre lo sería crear demonios, seres tan fascinantes y temibles a quién hacer los dueños de los actos más aterradores y crueles que aceptar que somos nosotros mismos los demonios. Estaba pensando en ellos cuando los cristales fueron quebrados en un estallido que la hizo perder completamente el sentido del oído. Cayó al suelo como todos los invitados y se mantuvo allí hasta que creyó prudente levantar la cabeza para saber qué pasaba. Por causa de su sordera se perdió mucho de la batalla tendida en el suelo en espera del término del estallido.

- Bestias a mí – llamó mientras con su flauta tocaba una dulce melodía que era la forma de llamado para que sus tres monstruosidades hicieran acto de presencia

- ¿Y ahora? – preguntó Luz viendo a todos los invitados tirados en el suelo

- Pues será uno por uno, aún no tengo un láser que saque por mayoreo – sonrió Sazuke empezando a sentir el calor propio que debía tener desde la fiesta.

Se dividieron el gran salón y empezaron con su láser a disparar a cuanto ser vivo vieron (incluidas las plantas que odiaba Sazuke) mientras las bestias recorrían gustosas la multitud de seres indefensos y quien se atreviera a levantar la cabeza o hacer algún ruido se acercaban de inmediato emitiendo un fuerte resoplido sobre ellos para amedrentarlos un poco. Estaban muy cerca de Michiru cuando ella levantó la cabeza, no podía oír nada, veía que ambos muchachos seguían riendo y hablando entre ellos

- Fuera de aquí – y de un golpe dio una tremenda patada a la bestia que cayo al suelo chillando tan fuerte que muchos de los humanos se revolcaron en el suelo tapándose los oídos

- Quédate allí – gruñó la chica pero Michiru no escuchaba y aunque hubiera podido oír no hubiera seguido indicaciones.

Michiru intentó huir para poderse transformarse, en la carrera encendió su comunicador alertando a Haruka y después dejó la señal encendida. Una de las bestias acorraló a Michiru y ella protegida con una lámpara, empezó a golpearlo hasta que el animal cansado de las tonterías de su víctima mordió la lámpara haciéndola pedazos, resopló sobre ella. Era una bestia tan enorme que era imposible ella pudiera hacer algo sin transformarse, no tendría otra salida mas que revelar su identidad.

- ¡Escudo! – y ante sus ojos vio cómo la pobre bestia chocaba contra algo invisible, volteó atrás encontrándose con Sailor Saturn

- Saturn – dio gracias de que alguien escuchara su llamado

- Yo soy la Sailor de la destrucción, Sailor Saturn… tienes cinco segundos para retirarte ilesos o sufrirán la furia de Sailor Saturn

- ¿Sailor qué? Pues cuántas de ustedes hay o se clonan – maldecía Sazuke

- ¡No me clonaron! Soy única e irrepetible

- No, ya te he visto antes, te pareces a… a la que lanza fuego

- Esa es Sailor Marts – una gotita apreció en la cabecita de nuestra heroína. Se daba cuenta que el pobre Sazuke tenía memoria de mono, no podía diferencia una Sailor de otra aunque éstas fueran polos opuestos físicamente – Como sea prepárate para tu exterminio

Un golpe certero al piso hizo que las bestias retrocedieran asustadas. Giró su arma en el aire y apuntó directamente a Sazuke, pero la inexperta Sailor Saturn no se había fijado que Luz estaba detrás. Hizo un tremendo ataque que apenas pudo lograr salir airoso Sazuke, las bestias se sentían tan temerosas que daban torpes pasos hasta que una de ellas pisó sin querer a Michiru, ahora Michiru no podía levantar la cabeza y por más que gritaba y movía sus bracitos la torpe bestia seguía sin saber de dónde provenía tanto grito.

- Quítate de nuestro camino – chilló el chico ya con una herida en el brazo y con la "suerte" en contra

Por fin la bestia se dio cuenta que lo que pisaba no era otro chicle o alguna basurita sino la cabeza de una chica humana, muy apenada, la bestia, retiró su enorme patita de encima de ella, hizo una reverencia con la cabecita y retrocedió, mientras la pobre Michiru se reponía a tal estupidez. Apenas volteó a tiempo. Saturn estaba de frente luchando con fiereza contra Sazuke quien se limitaba a esquivar los ataques de una manera cobarde, pero detrás de Saturn estaba Luz preparando su mayor bola de energía que terminaría de una buena vez con la intrusa. La luz salió disparada, Saturn volteó dándose cuenta tarde de su descuido, por instinto, Michiru salió corriendo a su defensa, apenas pudo sacarla fuera de la bola, pero aún así ésta dio la vuelta y se impactó contra una de las paredes dejando a nuestras heroínas bajo escombros

- Tonta – renegó Sazuke – acabas de destruir propiedad privada y nos la descontarán de nuestro salario ¡Crees que soy rico!

- Creí que estabas en peligro – se defendió la joven – De todos modos nadie tiene nuestras Estrellas de Oriente, salgamos de aquí.

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Pensó que uno dulces podía alegrar a su novia, hasta había comprado un hermoso arreglo con un oso de felpa, claro que desde anoche había hecho que ella recibiera en su habitación toda clase de flores para que cuando despertara se sintiera contenta y dejara de gruñir por tener que permanecer en el hospital. Pensó que Michiru era demasiado necia, ahora podía tribuírselo a su sordera temporal, pero si era franco ella siempre fue empecinada. El ruido del estallido había causado una sordera temporal, después de un tiempo recuperaría su sentido del oído sin el menor residuo de daño, pero debía esperar.

- Hola – tenia muchas cosas que decirle pero si no escuchaba sobraba hablar

- Me he aburrido horrores, tuve que dormirme a las siete de la noche ¿Quien se duerme a las siete? Los ancianitos… El desayuno es malo y me da comezón el yeso – se quejó amargamente la joven

"Tienes fracturado el brazo aguanta un poco cariño" escribió en un papel

- Y de remate estoy sorda – suspiró

"Pronto estarás muy bien. He pensado en llevarte a ver la naturaleza así no extrañarás el ruido. O podemos hacer un viaje a Europa"

- Quiero salir del hospital

Todavía le dolía mucho la cabeza, quizá por el golpe o porque una bestia enorme la pisó, sentía el cuerpo golpeado y no había parte de él que no le doliera. Se estiró un poco y Kael acudió de inmediato a arreglarle las almohadas para que estuviera más cómoda. Ahora que estaba sorda tendría más oportunidad de valorar su sentido auditivo ¿A quién quería engañar? Estaba muy preocupada. Vio entonces a Hotaru con su mirada tierna y sus maneras tímidas de andar cuando se sentía culpable por algo

"Te dejo en muy buenas manos" escribió el hombre apartándose de su lado

- Lo siento mucho – gritó Hotaru – de verdad siento mucho te hallas lastimado tu brazo por mí, ahora no podrás tocar tu violín, ni pintar por mi culpa, pero de verdad lo siento mucho, quiero me perdones porque lo que hice fue muy tonto, debí esperar a Haruka o hacer algo más inteligente porque soy una Sailor desastrosa… Muchas gracias por protegerme con tu vida, no era necesario, yo merecía sufrir los daños de mi torpeza y no tú… Aunque entreno todos los días y me preparo para ser una Sailor Scout exterior a la altura de ustedes parece no hecho mucho, te prometo no volverá a suceder, si puedo hacer algo por ti lo haré

Michiru veía los labios de Hotaru moverse rápidamente, veía su ojitos desesperados al punto del llanto y luego la niña la tomaba de las mano, la besaba y volvía a su angustia sin que la pobre Michiru supiera qué sucedía "Creo que olvidó estoy sorda" decía para sí

- Perdóname mucho, seré tu criada hasta que te alivies, haré todo para hacer tu vida más placentera y aliviar tu dolor, te prometo ser tu guía y… y hacer cualquier cosa que me pidas…

- ¡Hotaru estoy sorda!

- Ya lo sé y lo siento mucho a eso vine, a disculparme… – entonces Hotaru se detuvo en su larga disculpa, reflexionó un poco mientras Michiru reía encantada por las torpezas de la niña – Ya entendí, no has oído nada de lo que te dije

- No te he podido oír nada – reía la joven – Pero puedes escribirlo todavía sé leer

- ¿Segura que sabes leer? A mi me parece que no, bueno nuca fuiste que digamos alguien muy erudito – rió – Vaya no me oyes, esto es divertido…Te escribiré mi disculpa

Con su caligrafía perfecta y adornando su letra escribió dos hojas enteras donde se disculpaba de todas las atrocidades pasadas en el ataque, anteriormente y hasta en su vida pasada, poco faltó para que la jovencita se disculpara también porque hacía calor, llovía en exceso o se nublaba el día en los días de campo.

- No es para tanto Hotaru, realmente a las dos nos falta un poco desentumirnos, hemos estado fuera de acción mucho tiempo – rió – y no me hables…

- ¡Estas muy enojada¿Por eso no quieres que te hable?

- Y no me hables porque NO OIGO y no tengo ni la menor idea de qué me dices

- ¡Ah! Qué torpe soy

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Jordane no encontró a su prima ni a nadie en casa, cuando vio que la gata intentaba escabullirse graciosamente se lanzó sobre ella. Bien sujeta la llevó a la cocina donde preparó unos emparedados, pobre Luna el hombre la hizo comer cuanta golosina él quiso comer, se sentaron al televisor para ver el juego de baloncesto, subió el volumen al máximo y se llevó a la gata a la habitación de Serena, cerró la puerta tras de sí. Luna estaba muy confundida. Nunca le gustaba quedarse a solas con Jordane, era demasiado arrogante y aprensivo, hasta parecía que quedarse solo significaba la muerte para él.

- A ver gatita, veamos qué cosa podemos averiguar sobre la tal Yaél. Sabes, No me agrada, ni me agradará nunca… Una cosa es Darien y otra muy distinta Yaél.…No, nada… Supongo que soy muy celoso y es todo

"¿Y cómo te diste cuenta¿Alguien te ayudó?" frunció el ceño en un toque de ironía a sus pensamientos. Jordane la llevó de nuevo a la sala donde la sentó a su lado para buscar información en Internet

- ¿Quieres venir conmigo? – le preguntó a la gata – Iremos a un lindo sitio

- No lo dijo dos veces. Luna salió huyendo con tal rapidez que no paró hasta estar a salvo en casa de Amy. Jordane la fastidiaba demasiado.

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Jordane se fue directo a la Universidad para revisar algunos asuntos sobre el proyecto que realizaba con sus amigos. Tenía pensado crear una campaña publicitaria para un prestigiado grupo Bancario, estaban ultimando detalles y él se sentía contento de entrar por primera vez a las "grandes ligas", odiaba construir campañas o hacer la publicidad para pequeñas empresas. Ya lo esperaban afuera sus tres socios. El primero de ellos y más íntimo amigo se llamaba Nidik, junto a él Joshua y un poco apartado aún con celular en mano Dosh

- ¿Por qué no están trabajando?

- Porque resulta que la computadora que ocupamos siempre y donde tenemos nuestro proyecto la tiene un muchacho… ¿Recuerdas a Nigarami Sazu?

- Sí, a ver vamos

Allí estaba Sazuke, muriéndose de frío como siempre. Temblaba como gelatina mientras sus dedos delgados no atinaban correctamente a las teclas, temblaba tanto que daba risa. Usaba una gran chamarra a pesar del intenso calor, casi siempre se le veía usando gruesas chamarras y sacos, hasta guantes. Jordane se acercó a él, estaba en un grado inferior y lo conocía porque varias veces habían acudido a las mismas conferencias, era un chico peculiar que caía en lo excéntrico. A nadie le simpatizaba y hasta la fecha no le conocían ningún amigo o alguien que le hablara sin asunto.

- Ocupamos la computadora Nigarami

- Y qué yo llegué primero

- Pero la reservamos – contestó Joshua con la boca llena

- Muévete torpe – renegó Dosh – es importante y tú sólo buscas tonterías en Internet…Todas tiene Internet ve a otra menso

- Sí, todas tiene pero no me lo pidieron amablemente…Además ésta me gusta y aquí me quedo

- Te romperé… – Pero Jordane lo detuvo, negó con la cabeza y haciendo acopio de paciencia intentó empezar de nuevo

- Hola Nigarami ¿Cómo has estado? – también a él le reventaba Nigarami

- Con mucho frío – tartamudeó Sazuke

- ¿Te gustaría que Joshua te llevará a un lindo lugar donde no tendrás tanto frío y te invitáramos algo delicioso y calientito?

- NO. Lo que quieres es quitarme de MI computadora

- ¡Muévete! – Dosh estaba perdiendo los estribos

- Mi novia – comenzó Joshua – Hace unos manjares digno de un rey, te invito a probar algo, puede hacerte un chocolate con vainillita y canelita y luego nos dará unos ricos pastelitos y…

- NO – gritó cansado Sazuke – Ocupado estoy, fuera… ¡Fuera¡Déjenme solo! Apestan muy feo, fuera, fuera

- Tú eres el que huele mal – se tapó la nariz Nidik – ¿Cuándo fue la última vez que te bañaste o mejor aún que lavaste esa chamarra? Hueles peor que los vagabundos

La discusión no terminaría nunca. Dosh, tenía muy mal carácter aparte que siempre se sentía con ciertos derechos a ser privilegiado, tomó al pobre Nigarami de la camisa. Lo arrojó al suelo con furia y por lo liviano del chico éste se deslizo por el piso hasta golpearse contra la pared. Se fue directo contra él y lanzó una patada al indefenso chico, pero Joshua lo alcanzo a detener, su mirada de desaprobación bastó para que Dosh se detuviera. Joshua simplemente se asociaba para negocios con ellos por lo demás poco o nada los toleraba, sus actitudes hostiles y de superioridad no las soportaba. Claro que también estar con Jordane tenía mucho que ver con cierta mesera bonita que hoy era ya su novia… ficticia pero lo era. Intentó ayudar a Nigarami a levantarse pero éste lo rechazo manoteando. Se sacudió la tierra y ya nadie le hizo caso a sus infantiles amenazas

- Putrefacción humana – gritó en la puerta

- Vete Nigarami – contestó amenazante Dosh

- Buscaré mis estrellas de Oriente en otro lado, ni que fuera el único sitio…Mis Estrellas de Oriente – repetía como un loco sumido en su obsesión

En el Próximo Capítulo:

+ Michiru y Haruka se vuelven a ver Lo cierto es que siempre se han amado y los motivos que las llevaron a separarse se ventilan más pero… Sabemos que aún se aman

+ Haruka no simpatizará con Kael y claro está que por ser su rival jamás podrán ser amigos.

+ Sazuke vuelve a atacar en el concurso de la Beca Fox aparte de los nervios de nuestras heroínas tendrán que enfrentar a un despistado Sazuke.

CONTINUARA