Eva, el Jason, que es un mal bicho, jajaja! le ha traído al sasquatch un manual antiguo. Sip, les hacen de todo para que sean buenecitos y obedientes, yo me pedí un "sin alma" para domesticar esta Navidad y por poco me domestican a mi así que he desistido...
Por cierto, si alguien (aparte de Eva) está leyendo ésta parida por primera vez y no me conoce, que no se espere nada amable ¿ok?
- ¿es suficiente geme?
- No se, también advertiste la primera vez y...
- ¿voy a tener que avisar cada dos pasos?
- No es necesario, pero hay un par de capítulos por ahí que sí deberías advertir especialmente
- Avísame cuando lleguen, ¿vale?
- ¿Cuando he dejado de vigilarte?
- También es cierto
SIN ALMA
Capítulo V
"Reconocimiento veterinario"
La veterinaria salió al patio acompañando a su madre. Iban comentando el tema de conversación mundial: El nuevo cuerpo de Alezeia Verne.
- Dicen que el riesgo ha merecido la pena y que está impresionante de guapa. Incluso dices que es menos arrogante – Jane Orleans, la veterinaria, se echó su larga y ondulada melena negra a la espalda – estoy pensando en cambiar de color de pelo, teñirlo de rojo, como el de ella, es tan elegante...
- Tu pelo ya es precioso así, pero supongo que rojo también será bonito – sonrió a su amiga, observó con desagrado al salvaje y se volvió a la casa no sin antes invitar a la veterinaria a almorzar cuando terminara.
Jane saludó a Jared con cariño, su único hijo nació al mismo tiempo que el cazador y compartió con su madre el mes de acondicionamiento a la maternidad, en el mismo pabellón del hospital. Eso, en un mundo dónde el contacto con personas que no son de tu entorno es muy limitado, creaba unos poderosos lazos de amistad.
- Así que aquí tenemos a la fiera de que me hablaba tu madre.
- Pues sí
- Menuda brecha que se ha abierto – silbó valorativamente, sus dedos expertos trabajaron en la herida rápida y eficazmente – no le quedará marca, sin embargo en la de debajo del pómulo no puedo hacer nada, es antigua.
- Lo se, ¿aprovechas para un chequeo?
- No traje el potro Jared, y por lo que veo no es muy dócil.
- Se me hace raro que seas la única que me llama Jared – musitó el chico apartando el flequillo de su cara – creo que necesita un chequeo Jane, me parece que está mucho más delgado que cuando lo atrapé.
- De acuerdo, hay que inmovilizarlo con los brazos y pies extendidos y a ser posible en posición vertical, para poder examinarlo bien, le pondré un sedante para poder manejarlo bien.
Aún con el sedante fue complicado seguir las instrucciones de la veterinaria. Jane era la persona que más confianza le inspiraba en el mundo, incluso más que su madre. Ella detuvo su envejecimiento con casi cuarenta años, en cuanto dio a luz a su hijo y ello le daba un aire de seguridad que no había encontrado en nadie más.
- Lo de tu madre y Jason, igual ¿no? - comentó de pasada mientras palpaba la espalda del salvaje que se retorcía bajo sus manos a pesar del sedante – Ayúdame, ponle ese forceps en la boca para que no la cierre.
- Si, ya sabes lo que opina de los que usan "sin alma" para el sexo – El joven intentó que el salvaje abriera la boca para introducir el aparato entre los dientes – joder que tozudo es el bicho este.
- ¿no le has puesto nombre?
- No quiero tomarle cariño, joder ¡¿quieres abrir la boca? - resopló cuando el salvaje negó con la cabeza
- Esta resistencia no es normal Jared, ¿cuando comenzaste? ¿Ayer? ¿Anteayer? - los avergonzados "ocho días" del hijo de su amiga la dejaron pasmada - ¡¿ocho días? Estáis haciendo algo mal, esta resistencia no es normal ni en el tercer día. ¿Te has planteado que no sea domesticable?
- Te dije que era una fiera, el mismo Lázarus me ha dado un año para su adiestramiento, ¡por fin! - le metió el forceps en la boca mientras el rubio sacudía la cabeza infructuosamente tratando de sacárselo.
Jane y Jared siguieron conversando sobre temas intrascendentes mientras las manos expertas de la mujer palpaban cada centímetro del cuerpo expuesto del "sin alma". Le hizo una higienización completa, le inyectó un fuerte sedante y untó con crema cicatrizante cada golpe y cada desgarro de la temblorosa criatura. Cuando terminó de examinarle la boca, limpió las lágrimas de humillación que bañaban la cara del salvaje y le dio unas palmaditas en la cabeza con el consabido "buen chico, te has portado muy bien", recibiendo una mirada repleta de odio que le hizo retirar la mano rápidamente.
- Déjalo quince minutos que se absorba la crema y haga efecto el sedante y acompáñame dónde no pueda oírnos – cortó la protesta del cazador con un gesto duro – Jared, lo que has hecho con esa criatura no tiene nombre, lo has destrozado, incluso tiene el ano infectado... ¿es que no usas lubricante para someterlo? No me esperaba algo tan chapucero de ti
- Jason...
- Le has dejado la parte de sometimiento sexual a Jason, ya veo. ¡¿En qué pensabas? ¡Jason es un imbécil, cortó su crecimiento con veinte años!
- Yo no puedo hacer eso, no quiero hacerlo – protestó el chico infantilmente
- Al menos controla a Jason, Jared, si sigue por este camino, el pobre salvaje estará muerto en un par de semanas, ¿me estás oyendo?
La veterinaria se marchó y Jared descolgó al salvaje sin que, por primera vez, tuviera que forcejear con él. El tranquilizante había hecho efecto dejando a la criatura sin fuerzas. "Lo siento chico, no tengo excusa, me puse a adiestrarte sin darme cuenta de que no lo estaba haciendo correctamente, pero ahora seré más cuidadoso y será mucho menos duro para ti, ya lo verás" le dijo como si el "sin alma" pudiera entenderlo, incluso llegó a creer que ese día no tendría que atarlo para darle de comer.
Lo sentó en la silla de plástico sin sujetarle las manos que cayeron inertes a ambos lados del cuerpo por efecto del sedante.
- Y ahora abre la boca – dijo confiado acercando el bol de cereales y a cuchara
Jensen hizo acopio de toda su voluntad volcándole encima el bol con la comida y tratando de huir nuevamente, pero el sedante y los días de tortura le pasaron factura no dejándole permanecer de pie más de unos pasos. Mientras el gigante se sacudía la comida de la ropa y sorprendentemente no parecía enfadado.
Jared pensó que el salvaje debía estar muy asustado. "Tranquilo" susurró intentando no alterarlo más se agachó junto a él que trataba infructuosamente de levantarse y alejarse del cazador. "Venga chico, no pasa nada, no voy a castigarte" Le acarició la cabeza, la nuca, la espalda... intentando mitigar el violento temblor que estremecía al fugitivo frustrado.
El último superviviente de la aldea Ackles trató de resistirse a los enormes brazos que volvieron a maniatarlo y que lo sentaron sobre las piernas extendidas de su torturador. "No te voy a hacer daño, tranquilo" decía el hombre de hielo mientras lo acurrucaba contra su pecho sin parar de acariciar su espalda surcada de golpes y marcas de la aturdidora. "Ya está, ya..." acercó el bol y volvió a llenarlo con leche y avena.
- Abre la boca – le dijo casi como un ruego sujetándole la cabeza y aprisionando los pies bajo una de sus piernas – necesitas comer, vamos, se buen chico
- No.
