"ESTRELLAS DE ORIENTE"

EN CONTRA DEL DESTINO

Serena tiene mucho miedo. Nuestra joven heroína después de un campamento vuelve aterrorizada, nadie entiende qué sucede pero ¡Michiru ayudará a recuperar su confianza! Y como es de esperarse la torpeza de Serena conjugado con el temor hacen que todos los pasatiempos e instrucciones que intenta darle Michiru a la joven terminen en catastróficos o anécdotas cómicas. ¡Vamos Sailor Moon! No te puedes rendir ahora, Luz quiere aprovechar tu debilidad para terminar con las Scouts Hoy presentamos:

9. Temores

Mina se veía realmente despampanante con su vestido azul ajustado a su cadera y llegando a penas a cubrir medio muslo de su pierna. Sonreía como tonta dando vueltas. Desde que fue evidente que entre Michiru y Haruka ya no había nada, ella enloqueció y a sus amigas empezaban a preocuparles su comportamiento.

- Mina ¿Por qué estas tan guapa? – preguntó la indiscreta Serena

- Yo siempre estoy guapa – contestó la aludida

Sentía la vista de Rei sobre ella examinándola minuciosamente hasta saciar sus deseos pueriles. Con la mano sacudió su larga cabellera hacia atrás en un coqueteo que había aprendido en el medio artístico. Le gustaba ser el centro de atención, le gustaba sentirse hermosa.

- ¡Haruka! – gritó al verla llegar al templo

- ¡Cabeza de bombón! – ya era tarde para darse a la fuga

Vivir en casa de Rei no fue su más inteligente idea. Pero vamos, de una fecha para acá sólo tomaba decisiones absurdas.

- Haruka ¿saldrías conmigo? Necesitas algo de diversión, relajarte y… ¡Qué mejor que Mina Aino¡Vayamos a divertirnos!

- ¡Sí! – gritó llena de euforia Serenita

- Serena tonta a ti no te invitaron – le reprendió Rei

- ¡Eres muy mala conmigo¿Me llevas Mina?

- No – masculló sabiendo que lo que seguiría sería el llanto de su amiga

- Sí – contestó Haruka tapándose los oídos por el excesivo llanto de su cabeza de bombón – Mejor salen ustedes dos juntas, yo tengo unos asunto… Nos vemos – salió casi huyendo antes que alguna reaccionara

- Saldremos juntas Mina – se colgó de su brazo la jovencita

- Yo quería una cita de amor…– ahora fue Mina quien lloriqueaba como niña

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A pesar de haber terminado en muy buenos términos y parecer conservar la calma estando juntas. Rei no necesitaba de mucho de su poder adivino para saber que existía entre ellas un sentimiento de melancolía y dolor. Así suelen ser las separaciones, más cuando aún se ama y se ha amado con tanta fuerza y pasión. A leguas veía el reflejo latente de un eterno amor en los ojos de amabas, pero también veía un fuego encendido a tales proporciones que daba miedo: el odio. Era un sentimiento para temer y también un aliado muy fuerte para aquellas almas solitarias. Esa mañana Rei había estado trabajando en un amuleto especial, su tarea sería unir a esas dos a como diera lugar, para tales efectos usaría la ayuda de Serena. Miró a su amiguita observando que su destreza en manualidades seguía siendo nula. Sonrió. Pensó qué podría tener a amabas guerreras al borde del abismo. Muchas noches pidió a los dioses porque su poder revelara el oscuro dolor que las mantenía sumidas en la indiferencia, pero éste quería callar, se volvió tan pesado y agobiante que se volvió silencioso. Así fueron siempre, sus penas y malestares los resolvieron solas. Como si hubieran nacido en medio de la soledad, como si la humanidad que las rodeaba fueran adornos más. Eran evolución en un mundo inestable, eran cambio lento, y hasta mutación; a veces reflejaban la monstruosidad que podía albergar la humanidad, y otras veces se convertían en belleza inigualable. Ellas serían antagonismo

- ¿No crees que ellas tiene sus razones?

Serena hablaba con coherencia y eso preocupaba a Rei. Si era atenta, aquella coherencia y hábitos buenos que se volvieron molestos venían con Yaél. Una vez, en un mal chiste, Mina dijo que tanto Yaél como Serena eran pequeños virus y que conjugados se volvían los signos de la destrucción del mundo como se conocía. Lo cierto era que desde que Yaél se volvió la compañera inseparable de Serena, la chica dejó de llorar por un amor lejano, se volvió menos quejumbrosa, alivió su tristeza y hasta la dotó de cierta alegría que aparentemente se desprendió de ella conforme el tiempo le hizo partícipe de la soledad. Por un lado le daba gusto y por otro sentía la necesidad de saber si dejar que dos "virus" estuvieran juntos. Lo decía por el temor que le causaba pensar que alguien pudiera dañar a Serena

- ¿Y si se enfadan? Yo creo que debe haber una razón para que ellas se hayan separado… Nadie rompe con alguien porque sí

- Sí, pero lo cierto es que se siguen amando

- ¿Y si fueran amores que vivirán en la eternidad del silencio?

- ¿Cómo? – la poesía y filosofía, aunque fuera barata, no se le daba a Serena

- Bueno, que fuera un amor imposible… Como el que te tiene Nicolás

- ¡No metas a Nicolás! – se sonrojó notablemente – Mira Serena los amuletos no van a hacer por arte de magia que se unan y no preguntes tonterías porque no pienso explicarte NADA

- ¡Mala! Por eso se fue Nicolás

Rei rió. Nicolás se marchó porque después de tantos años él mismo se dio cuenta que ella nunca podría corresponderle como deseaba. Entendía que Nicolás se diera por vencido, que decidiera marchar lejos a seguir su tormento viendo cómo él seguía amándola sin que ella pueda llegar a amarlo para convertirse en su pareja. Pero Rei no podía obligarse a amarlo. Oyó la campanilla que había puesto desde que Haruka vivía allí, temía que un día la muy necia se fuera sin razón alguna y desapareciera para siempre de sus vidas. Pero hoy nadie huía, sino llegaba. Michiru estaba en el templo.

- ¿Cómo están?

- ¡Hola¿Buscas a Haruka? – la sorpresa fue grande para Rei

- Realmente no, quería hacer una oración, es todo… – su sonrisa se volvió tierna como antes la había visto y deseaba volver a ver siempre. Rei la condujo a un mejor sitio dejando a Serena terminar – ¿Te puedo invitar un té Michiru?

- Muchas gracias

Ésta era su oportunidad para platicar con ella, tal vez Michiru se mostrara menos reacia a abrir su corazón y liberar a su alma del dolor que cegaba a su razón. No intentaba que le revelaran sus secretos, intentaba volver a ver en sus ojos la pasión de un amor que las impulsaba a seguir con vida. Michiru sonrió cuando ella le preguntó por su novio. Había oído que era muy rico y curiosidades que no pasaban de ser chismes de importantísimas revistas. Para Michiru, Kael era un hombre extraordinario, lleno de seducción, magia, encanto…Entonces le preguntó como lo conoció, la respuesta fue escueta, en una subasta de caridad donde la intentó comprar con una baratija de casi 3 millones de dólares que por supuesto ella rechazó… Lo demás fue una delicada y sutil guerra de poder, que por supuesto ella ganó

- ¿Desplantes? Tomaré nota tal vez así consiga novio – Y Michiru rió encantada

- Bueno, él tiene un carácter muy tierno cuando se lo propone y sinceramente no me interesan los regalos costosos o… tonterías… El amor es… Es todo- sonrió con melancolía – A veces no sabes que hacer cuando lo has dado todo, porque toda historia tiene un final. Y solamente quieres decir una cosa: Que no termine en un mal final… todos deseamos ser felices

¿Y eso significaba dejar de lado a la persona que se amó? Bueno Nicolás lo hizo porque sabía una sola cosa, Rei sería más feliz buscando sola su felicidad, porque después de tantos intentos fallidos por los dos sabían que la verdad estaba en que su amor no tenía la intensidad de la eternidad. ¿Alguna de las dos dejó de amar a al otra? Rei lo dudaba. Sus pensamientos fueron interrumpidos al oír las risotas de Jordane. No lo soportaba y no lo quería por nada del mundo cerca de su templo. Se paro rápidamente, fue por su escoba y se dispuso a echar a su declarado enemigo

- Señorita Hino – saludó Jordane conservando su sonrisa victoriosa

- ¡No pleitos! – gritó Serena anticipándose a los actos

- Vaya así que tú eres el famoso Jordane – saludó Michiru observando con arrogancia al joven intruso – No me pareces nada espectacular

- Lo espectacular es soportarlo – renegó Rei

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Serena siempre fue una chica nerviosa, llorona y asustadiza. Sólo que desde su campamento con su familia, que la tuvo cerca de cuatro días fuera, ella cambió bruscamente. Estaba un poco enloquecida, más de lo normal. Luna no dejaba de contemplarla. Primero llegaba la noche y Serena parecía temblar del horror al verse en las tinieblas, encendía su lamparita de noche, que más tarde programó para que se encendiera al oír un aplauso. Dormía inquieta y a veces despertaba varias veces en la noche. Parecía estar atemorizada por algo que se reflejaba en sus pesadillas. De día la cosa no mejoraba mucho, siempre parecía tener los nervios de punta y cuando alguien le hablaba de sorpresa ella pegaba de brincos gritando. Fue gracioso las primeras veinticinco veces que Sami y Jordane lo hicieron a propósito, después se volvió aburrido y terminó en preocupación. Cuando salía a la calle, si salía, iba alerta de todo ruido, buscaba entre las personas como quien es un bandido o un espía, estaba tan alerta que la norma "paranoica" estaba superada por ella. Lo que más preocupó a la gata fue cuando empezó a negarse a salir con Yaél e inventar excusas demasiado tontas para evitarla.

- Serena

- ¡No me pasa nada! – gritó histérica y se encerró en el baño

Podía ser alguna tontería como muchas que asustaban a la pobre jovencita. Lo comentó con Amy pero parecía que tampoco la joven estaba de humor para encargarse de problemas ajenos. Las guardias nocturnas, aunque fueran de dos horas la ponían de un genio insoportable. Esa tarde que fue a visitarla, Amy simplemente abandonó la habitación dejándola hablando sola. Luna parpadeó pensando que aquello era contagioso. Buscó a alguna de las chicas y como no halló a ninguna acudió a la última persona sensata que le restaba: Haruka

- Bueno cabeza de bombón es muy asustadiza

- Pero se porta muy raro

- La invitaré a salir y platicaré con ella para que estés tranquila

- ¡Eso si no tiene otra cita con el dentista! Ya ha tenido doce en tres días ¡Y no me digas como Artemis que es porque se cuida mucho sus dientes! – ahora ella era la histérica. Haruka parpadeo sintiendo que en cualquier momento Luna terminaría de enloquecer y se iría contra ella – Lo siento

Como predijo la gata Serena tenía todo el día ocupado con las citas más tontas y ridículas de la historia. Haruka se cansó, colgó y tomó la mejor de las determinaciones, iría a su casa y si era necesario la sacaría de allí a la fuerza. Antes de llegar a casa de la jovencita compró una caja de bombones para ver si podía alegrarla un poco. Por un segundo su mente pensó que quizá se tratara de Darien y en el peor de los casos Yaél, a quien asesinaría si se había atrevido a tocar un solo cabellito de Serena. Al llegar se asombró de ver a Michiru en la puerta platicando con Serena. Bueno ahora debía dar más crédito al supuesto compromisos de la joven. Entre los que dijo tenía que aprender a tocar el violín con Michiru (cosa que en su momento sonó bastante risorio contando que Michiru tenía aún el yeso)

- Hola cabeza de bombón… Te traje unos bombones

Pero Serena no saltó de alegría como siempre. Dio gracias por el obsequio, sonrió con un dejo de tristeza y apatía. Haruka volteó a ver a su ex amante. Intentó llevarlas a algún lado con nulos resultados, Serena se sentía cansada y cuando Haruka comenzó a presionar de la forma más sutil que pudo Serena empezó a gritar como loca

- ¡No quiero salir!

- Cabeza de bombón… calma, solamente quería salir un rato contigo, pero si no quieres será en otra ocasión

- Sí… Nos iremos para dejarte dormir – sonrió Michiru

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Sazuke entró dándole saltos el corazón. Paseó por al oficina como loco. Sus bestias estaban diseñadas para enfrentar el peor combate y salir airosas, genéticamente estaban construidas para sobrevivir a cualquier catástrofe pero las tres primeras no eran capaces de medir su fuerza. Se inquietaban fácilmente, parecían cachorros nerviosos al punto de perderse en medio de ruidos desconocidos. Profirió maldiciones a diestra y siniestra, se suponía sus bestias serían lo más extraordinario que los ojos humanos pudieron ver. Ahora sentía temor de sus propias creaciones. Sentía aberración de su propio ser tan fuerte como lo sentía por la humanidad.

- ¡Qué te pasa Sazuke! – gritó Luz

- Nada – tartamudeaba el pobre chico

¿Nada? Ciertamente frente a su jefe tartamudeaba como estúpido, erraba las palabras y se volvía más torpe de lo común. Sin embargo, esta vez Sazuke cayó en lo extraordinario, estaba tan nervioso que hasta el rechinido de las sillas le ponían el cabello de punta. Luz pensó que se trataba del experimento. Después que sus bestias terminaran atacando a lo tonto y mostrando que eran incapaces de controlar su fuerza como de seguir instrucciones por su falta de inteligencia. Fox Corp encargó el diseño de una nueva bestia genéticamente adelantada, Sazuke intentaría replicar una de las tantas monstruosidades que su jefe creaba en simuladores. Luz se frotó el brazo, miró a Sazuke que estaba a punto de la locura.

- Te puedo ayudar creo poder hacer un plano de ADN para que lo mezclemos – propuso la jovencita

- ¡No quiero ayuda! No voy a crear ninguna bestia, no quiero nada…

- ¿Y las estrellas¿No querías las estrellas?

- No

- Esta bien – sonrió – estás muy presionado, yo haré el trabajo y tú puedes irte a tirar de panza a una azotea

Sazuke volteó a verla. Desde que fueron incluidos en el Proyecto Tecnología Biológica se habían convertido en acérrimos enemigos. Conforme el tiempo pasó entendieron que trabajar conjuntamente les daría mayor probabilidad de obtener lo deseado que peleando. Poco a poco el trabajo y la convivencia los convirtió en más que socios. Miró el brazo de Luz pensando que su herida la había causado una de sus bestias. Accidentalmente pero lo había hecho

- ¿Por qué salvaste a esa niña? La de las cartas

- No sé, supongo que por lástima… Ahora no importa… ¿Eso te preocupa? – sonrió Luz – Que una de tus bestias nos mate

No – tartamudeó más nervioso – Sí… Una pizca de inteligencia a tus creaciones puede dotarles de un mayor poder que la fuerza física…Pasará lo mismo que a quien creó al hombre, su inteligencia lo volvió contra su propio creador

- Son tonterías – sonrió Luz – tú sabes que tus bestias te son leales y te aman, eres lo más importante que tienen y sin ti ellos morirían… La fidelidad que te tiene no es por genética ni programación sino porque tú les diste algo que no se puede obtener mas que por la propia persona…cariño

- ¿Por cariño salvaste a esa niña?

- Ya te dije que es lástima. Calla dices puras tonterías, mejor vete a descansar yo haré hoy el trabajo

¿Y si tuviera razón¿Y si sus bestias las dominaba, mejor dicho le eran fieles, por amor que por un control? Pero él tenía miedo…Mucho miedo y solamente pensaba en huir y volver de donde sea que lo hubieran traído. Odiaba ser, odiaba sentir, odiaba estar allí intentando ser feliz.

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Música. Esperaba resultara mejor de lo que pensaba… Sentó a Serena para enseñarla pintura, algo que no hallaba nada de complicado. La primera hora pareció funcionar. Los dibujos de Serena estaban bastante mal hechos, y hasta tan horribles que prefirió preguntar qué intento plasmar antes de volver a cometer otro error y hacer que la pobre jovencita llorara. Consolarla costaba demasiado.

- ¿Es un?

- ¡Un delfín!

- Vaya, muy original

Si lograba encontrar la cabeza porque más parecía una mancha escurrida de pintura que se le fue que un delfín. Pensó que tal vez lo suyo fuera la pintura abstracta o simplemente dedicarse a otra cosa. Pensaba en ello cuando Serena se dio la vuelta para platicarle algo y con el pincel golpeó la mesa. Tal fue el golpe que hizo volar los frasquitos, pronto éstos cayeron al suelo. Cada uno se rompió regando su contenido por todos lados. Serena volvió a juguetear con su deditos y se disculpó mucho.

- No limpies. Déjalo – suspiró Michiru repitiendo que debía armarse de paciencia

- ¿Y si aprendo otra cosa?

- Como cual

- ¡Carpintería!

Entonces la imaginó con un serrucho o con la sierra eléctrica, luego con un desarmador o un martillo y se dio cuenta que Serena era un peligro ambulante hasta con un tormillo. Negó con la cabeza, podía encontrar otra cosa que la distrajera y hasta fuera buena…Antes que la matara…

- Te enseñaré a esculpir

- ¿Escupir? Eso lo sé hacer muy bien – dicho esto escupió fuertemente logrando simplemente que le escurriera la saliva por sus labios – creo no

- ¡Esculpir¿Te gustan las computadoras?

- Me gusta Darien ¿cuenta?

- No – sonrió la joven – Te puedo enseñar computación, podemos montar tu propia página web y puedes, no sé recopilar información sobre…dulces…o algo así

- Bueno

Pero tampoco esto fue buena idea. La máquina apenas se encendió y Michiru se descuidó cinco segundos, hizo un raro ruido. Parpadeaba como loca, echaba humo aquella máquina hasta que finalmente hizo una pequeña explosión y el incendio comenzó

- ¡Se quema!

Apagado el incendio volvieron a pesar qué cosa no requería de mucho intelecto y podía ocupar a la joven lo suficiente como para que olvidara sus miedos. Pensó enseñarle a montar a caballo y luego vino a su mente la idea de verla caer o al caballo romperse las patas. Luego pensó en natación… y cómo se ahoga…o la piscina inexplicablemente explotaba…enseñarle un deporte… ¡Eso!

- Jugaremos tenis o baloncesto

- No es buena idea

- ¿No?

- Si la pelota no me golpea a mí, cuando logro golpearla, o tenerla para alguna jugada… ¿Quieres tener un chichón u otro brazo fracturado? Tal vez la pierna… o descalabrarte…o simplemente perder la conciencia… ¿Te gustan los moretes?…

- ¡Entendí! – chilló Michiru. Deportes descartados. La música sería sencilla, dudaba un poco, solo poco, el piano pudiera estallar…Aunque…Bueno la chica merecía el derecho de la duda

Pero el piano resultó fatal. En esos momentos hubiera dado cualquier cosa por quedarse de nuevo sorda y hasta mejor si era permanentemente. Serena no podía recordar ni tres notas, a pesar de la mejor instrucción Michiru apostaría que Serenita seguiría tocando igual de mal y desafinado. Su tímpano suplicó clemencia pero veía tan animada a la chica golpeando las teclas con fuerza colosal que no tuvo corazón para decirle que sus oídos querían paz.

- Sabes…Creo toco muy mal

- La práctica hace al maestro… ¿O crees que yo siempre toqué muy bien?

- Sí – contestó alegremente la rubia

- No y si no preguntarle a mi madre, tenía talento natural es cierto, pero como a todos hubo muchas tonadas que me costaron trabajo y mucha práctica…a veces mis padres deseaban enviarme a Siberia o cualquier sitio lejano para no oírme

- Vaya ¿Sigo tocando entonces? – Y Michiru quería gritar que no, que torturarla más era inhumano

- Sí

- Gracias por hacer esto por mí…Creo tampoco es lo mío y no creo me guste mucho

¡Sí! La tortura terminaba. Ahora debía escoger otro pasatiempo. Quizá le gustaría sentarse a hacer crucigramas o jugar rompecabezas…

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Haruka reía animadamente. No necesitaba escuchar el relato de su día con Serena, el sólo ver sus expresiones eran suficientes. Volvió a reír para encogerse de hombros. Aún seguía sin entender por qué cabeza de bombón estaba tan asustada. El relato era extenso sobretodo si repetía cada frase de la jovencita princesa, claro que la pobre nunca fue muy coherente. Michiru se sentó, echó la cabeza hacia atrás intentando encontrar cómo explicarle sin muchos rodeos.

- Apareció Sazuke, pero en cuanto Sailor Moon se dio cuenta de la altura a que nos encontrábamos… Cerca de tres pisos, ella palideció, se aterró tanto que ya no pudo seguir en combate

- ¿Por qué tiene tanto miedo?

- Porque una horrible bestia la asustó en el bosque… en el paseo con su familia… Es… Creo que debe sacarse sus "pesadillas" de la mente para que vuelva a ser Serena

Se decía fácil. Haruka volvió a reír observando el monitor carbonizado por el pequeño incendio. Y ahora vio reír a su hermosa sirena, reía pensando que en efecto su día tenía más comicidad que toda su vida. Sus ojos azules observaron a la joven, con un brillo suave y delicado, un brillo de amor y ternura que a la rubia enamoraba.

- Creo saber qué podemos hacer

Al siguiente día Haruka le enseñaría cómo usar una cámara de video, a editar y crear videos así Serena se divertiría haciendo mil inventos con una cámara. Michiru se rió mucho, esperaba solamente que la cámara no explotara. Serena intentó poner mucha atención pero su mente estaba tan trastornada que les tomó días enteros para que aprendiera lo básico.

- Filmaré un documental sobre ustedes

- ¡Qué! – gritó Michiru al borde del terror

- Gracias cabeza de bombón, es un honor pero podrías filmar algo…

- Algo mejor – sonrió Michiru recobrando su tranquilidad.

No importaba qué filmara, empezaría por simplemente hacer tomas y hacer uso de las herramientas del programa de edición. Haruka temerosa de terminar en una explosión le cargó ella misma en su laptop el programa más sencillo y práctico que encontró para edición de video. Michiru le obsequió la cámara con más alta garantía y a prueba de todo… Excepto de Serena.

- Son muy amables

Apenas empezaba a hacer sus primeras tomas cuando tropezó con la alfombra y la cámara salió volando. Haruka hizo un gran salto en la más grande proeza de atrapada. Michiru rió mucho, ahora ella podría burlarse de su ex amante por un rato. Se le acercó dándole unas palmaditas en la espalda para animarla.

- Lo siento – tartamudeó Serena

- No paso nada – sonrió la joven corredora

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Amy platicaría esa tarde con Serena así tal vez, conseguiría averiguar qué tenía tan asustada a su amiga. Vio a lo lejos a Serena, corría desesperada, tenía su cámara colgada de forma atravesada y del lado derecho colgaba el estuche. Se veía más alegre y jovial que nunca, hasta le apreció que Luna había exagerado. Claro que el hecho que Haruka y Michiru se tomaran la molestia para instruirla significaba problemas. Sonrió y le invitó un helado. Apenas comenzaban la plática cuando sus comunicadores comenzaron a sonar. Se trataba de Lita, en el cine la compañera de Sazuke se dedicaba a sacar las Estrellas de cuanta gente veía.

- Vamos Serena

- Sí – adelántate – Avisaré a las Outers

Amy dudó, sin embargo no tenía tiempo para averiguar qué le sucedía a Serena, Lita estaba sola y en peligro. En cuanto Serena la vio irse corrió a transformarse. Tenía tanto miedo que sabía no sería de mucha ayuda. Esperó por Haruka y Michiru, ellas la podrían apoyar o por lo menos apoyarían a sus amigas.

- Tienes que enfrentar tus temores – dijo Michiru con voz dura

- Sí, pero…pero

- No puedes seguir siendo una niña llorona…eres nuestra princesa

Serena se sintió sola. Oyó los gritos de batallas de sus amigas y no tuvo más remedio que ir al ataque. Sazuke no estaba, era Luz quien atacaba al por mayor. Ni siquiera hizo su presentación, se mantuvo esperando a que su mayor pesadilla hiciera su aparición.

- Sazuke – gritó con alegría Luz al verlo – Llama a tus bestias

- No puedo – susurró el chico

- ¡Qué! – no sabía qué bicho raro (más raro del común) había picado a su compañero, ahora necesitaba ayuda…¡La necesitaba!

- ¡Sailor Moon! – llamaron sus compañeras, pero ella estaba aterrada…Tanto como Sazuke

- ¡Maremoto de Neptuno! Sailor Moon reacciona

Como fuera, Luz no dejaría ir a las Scouts como otras veces. Tomó el control remoto emergente de manos de Sazuke e invocó a las bestias. Cuando el chico reaccionó se lanzó sobre su compañera peleando su control. Maldijo, la llamó insensata y la dejó sola con lo que llamó "la peor pesadilla del universo" Sailor Urano y Sailor Neptium intercambiaron miradas. Sí, esa nueva bestia era lo que tenía aterrada a la pobre Sailor Moon.

- Ven acá – chilló Luz al verlo irse

La luces se apagaron. Agudos aullidos resonaron haciendo que la piel de las jovencitas se erizara. Hubo un profundo silencio que pronto terminó ante las fieras pisadas. Júpiter invocó al rayo buscando iluminar al enemigo. Entonces dos ojos rojos centellaron en el fondo, hasta que pronto se movieron con tal rapidez que Amy no pudo calcular dónde estaba

- Qué hacemos – tartamudeó Júpiter

La luz volvió. Amy buscaba en sus datos encontrar el origen de la bestia. Nada. Júpiter se dio cuenta que tanto Urano como Neptium habían desaparecido… Muy probablemente para proteger a Sailor Moon quien se había esfumado apenas oyó la palabra bestias.

- Serena – la llamó Neptium

- Lo siento – lloraba la joven – Me dio miedo

- No puedes huir a todos tus problemas cabeza de bombón – le reprochó Urano

Oyeron de nuevo gritos, esta vez parecía que la bestia había atacado. De nuevo Serena se quedó paralizada. Neptium y Urano decidieron regresar a apoyar a las jóvenes Inner

- Quédate aquí – ordenó Neptium – Tu cobardía nos matará

- No seas dura con ella – le reprendió Urano

Serena lloró. Debía atacar y enfrentar sus miedos. Pero ver los ojos de la bestia era penetrar en el miedo mismo, revelar los temores más profundos que albergaba y vivirlo una y otra vez como si estuviera en el infierno. No quería pasarlo de nuevo, no quería saber que sus temores podía ser una verdad… una cruel realidad.

- Conejito ¿Qué haces aquí? – le saludó Yaél al verla llorando

- Es… Nada

- Hay una bestia suelta…Vamonos

- No… pero… – pero Yaél no le dio mucho tiempo de explicaciones. La tomó de la mano y arrastrándola la llevó lejos.

Pero la bestia se había movido a una velocidad impresionante. Ahora apareció frente a Yaél y Serena. La chiquilla aterrada, se quedó paralizada. Apretó con fuerza la mano de su compañera, sintió la necesidad de defenderla, colocó a Serena detrás de ella y esperó. La bestia olfateó y sus ojos rojos chocaron con los ojos misteriosos de Yaél. Hubo un profundo silencio y Yaél corrió jalando a Serena. Se protegieron detrás de unos basureros

- Calla – la abrazó con cariño esperando que la bestia pasara de largo

Serena pensó en transformarse, ella y Yaél estaban en grave peligro. Entonces sintió el dulce calor protector de su amiguita, era como estar con Darien aunque ese calor era más intenso, como más inestable. Podía sentir la pasión corriendo por las venas de su compañera, podía sentir el valor sacado de la nada para enfrentarlo a todo y a todos con tal de ver sobrevivir a su compañera. Serena reaccionó, por primera vez se daba cuenta que una habilidad tenía y no dejaría perder por miedos tontos.… Ella tenía pasión, corría por sus venas el amor y la dulzura, la fuerza del corazón para proteger a lo que amaba como a sus amigas. No podía abandonarlas a su suerte, no se abandonaría, no ahora que sabía tenía mucho que dar a sus seres queridos. Se incorporó. Yaél la observó sorprendida. Hizo una seña para que se mantuviera callada y entonces salió corriendo atrayendo la atención de la bestia

- ¡Transformación!

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Era una alegría haber recuperado la paz, no volvería a tener miedo, por lo menos no con tanta fuerza. Se recostó en la cama y acarició a Luna, su sonrisa fue suficiente para saber que Luna de nuevo estaba también tranquila por ella. Agradecía infinitamente a Michiru y Haruka por tenerle paciencia y no reírse de sus tonterías. Ahora hasta tenía un pasatiempo. Agradecía a su amigas por apoyarla siempre, aún cuando no supieran con certeza qué le pasaba. Yaél le mostró que lo mejor que una persona puede tener es la fuerza del corazón, la pasión para vivir a pesar de los contratiempos. Oyó el teléfono.

- Gracias Yaél, estoy bien no te preocupes… sí… sí

- De nuevo esa niña – susurró la gata sucumbiendo a las caricias de su protegida

En el Próximo Capítulo:

+¡Qué! Amy ha decidido quedarse en Tokio y dejar de lado sus estudios pero Serena no está de acuerdo ni permitirá que nadie termine sus sueños.

+¡Un nuevo ataque! Y Haruka y Michiru entran en acción ¡Despistado Sazuke! su rayo mortal ha… ¿Cambiado la personalidad de las guerreras?

C O N T I N U A R Á…