RETO 55: VOYEUR
Molly Weasley estaba organizando todo para poder ir al callejón Diagon esa mañana. Arthur no había podido pedir el día libre y ella no se veía capaz de ir sola con todos sus hijos, y necesitaba comprar ya el material para Hogwarts de los tres mayores pues sólo quedaban un par de semanas para que tuvieran que marchar. Percy dijo que él tenía que ir pues quería elegir que plumas le venían mejor para su segundo curso y, aunque los demás no parecían muy interesados en ir, Molly no se fiaba de dejarlos solos.
-Mira mamá, que te parece si yo me llevo a Fred, George y Ron a jugar al quidditch a la colina y así no te tienes que preocupar de nosotros. –Los tres pequeños asintieron fervientemente, preferían mil veces antes jugar a quidditch que aguantar a Percy presumiendo de que él iba a Hogwarts y ellos todavía no.
Molly meditó un momento la propuesta de Charly, pareciéndole la mejor opción, después de todo cuando Fred y George estaban más tranquilos era jugando a quidditch y así no habría problema de que le pasara algo a la casa.
-Bien. Ginny, tú también te vienes con nosotros –Era la que menos problemas le daría y estaba más tranquila si iba con ella –Y tú Bill, ¿te vienes?
-No, mamá. Prefiero quedarme, así acabo algunos de los deberes que me quedan –Molly asintió y fue a buscar los polvos flu mientras los otros cuatro salían corriendo a buscar las escobas. Cogió a Ginny de la mano y desapareció por la chimenea, seguida al instante por Percy.
Bill se quedó sólo en la cocina, se asomó por la ventana y comprobó que sus hermanos ya se dirigían a la colina con las escobas al hombro. Viendo que tendría unas horas de tranquilidad a solas en la casa se dirigió a la chimenea y llamó a Sarah.
Sarah era una Ravenclaw de su curso con la que llevaba saliendo varios meses pero en lo que llevaban de verano sólo se habían visto unas pocas veces y siempre en sitios públicos por lo que no habían podido estar a solas. Se sentó en una silla y esperó, hasta que una chica morena salió por la chimenea a su cocina.
Llevaban un rato jugando al quidditch cuando Charly se paró de golpe, los tres pequeños se le quedaron mirando y vieron cómo hacía una mueca y al momento se escuchó un retortijón salir de su estómago.
-Tengo que ir al baño –Voló hacia la casa seguido por los otros y aterrizó en la puerta –Esperarme aquí, no toquéis nada.
Los otros tres se quedaron revoloteando por los alrededores, hasta que Fred vio algo y se acercó despacio a la ventana de la habitación de Bill y Charly, puso cara de sorpresa y llamó a los otros dos con gestos para que se acercaran sin hacer ruido.
Volaron por debajo de la ventana hasta quedarse parados asomando sólo los ojos y que así no los vieran desde dentro. Bill y una chica morena (ellos no sabían quién era) se estaban besando encima de la cama de éste y ninguno de los dos llevaba ya camiseta.
Los tres hermanos se miraron y sonrieron, mientras la parejita se despojaba también de los pantalones mientras seguían besándose. Poco a poco se fueron incorporando en la cama hasta que la chica quedó sentada encima de Bill, y vieron cómo éste le desabrochaba el sujetador y lo quitaba comenzando al momento a besarle y lamerle los pechos mientras ella suspiraba de placer. Ron miró a cada lado y vio como Fred y George se habían quedado embelesados con la imagen.
Se despojaron de las últimas prendas que les quedaban mientras continuaba besando los pechos de la morena, quedándose desnudos. Desde fuera se tuvieron que tapar la boca para que no se oyeran las risas que les dieron por ver la erección de su hermano mayor.
La pareja se recostó de nuevo en la cama mientras seguía besándose y acariciándose por todo el cuerpo sin saber que tenían espectadores. Poco a poco ella fue bajando con sus besos hasta que llegó a la dureza del chico, la cual lamió para después introducirla en su boca haciendo que Bill cerrara los ojos y gimiera muy suavemente.
-¿¡Le esta meando en la boca!? –Ron tenía los ojos tan abiertos que parecía que se le fueran a salir de las órbitas, Fred y George pusieron los ojos en blanco y le dieron un capón cada uno por un lado.
-No seas idiota, cómo la va a estar meando –Ron se sobaba la nuca dolorido, mirando enfurruñado a sus hermanos, si no era eso entonces no acababa de entender que es lo que estaba pasando, aunque los gemelos parecían ensimismados por la escena.
La chica siguió un rato hasta que Bill la subió poco a poco de vuelta y giró hasta quedar encima de ella para, a continuación, hacer él el recorrido invertido, abrir las piernas de su chica y lamer su intimidad.
-Puagg –La cara de Ron era un poema.
-Eso es…
-Asqueroso –Esta vez los gemelos pusieron la misma cara que el pequeño sin saber muy bien porque a su hermano Bill le gustaba hacer eso si a ellos se les revolvían las tripas sólo de mirarlos. Apartaron la vista y se turnaban para mirar a ver si ya había parado.
Bill dejó su trabajo, para disgusto de la chica (y alivio de los pequeños), aunque se le pasó pronto cuando el pelirrojo subió besando su piel hasta ponerse encima de ella. Desde fuera volvieron a mirar expectantes de ver lo que harían ahora. Bill entró en ella despacio, comenzando a moverse cada vez de forma más rápida mientras ninguno de los dos podía callar los gemidos que se escapaban entre sus labios.
-¿Eso duele? –Ron los miraba con los ojos entrecerrados.
-No seas tonto, cómo va a doler. –Fred lo miró como si fuera un crío que no tenía idea de nada.
-Y si no duele, ¿por qué gritan? –Ron estaba ofendido de que siempre lo trataran de idiota.
-No sé, a lo mejor sí que duele –George miró dudoso a su gemelo.
-Puede ser, yo tampoco es que lo tenga muy claro –Fred se encogió de hombros y se giraron de nuevo a la ventana, los tres con diferentes muecas oyéndolos gemir sin saber muy bien si era de placer o de dolor.
Oyeron abrirse la puerta principal y volaron rápidamente hasta Charly que salía de la casa.
-¿Qué estabais haciendo?
-Nada –Contestaron tan rápido y con tal cara de inocencia que hicieron sospechar a Charly.
-¿Seguro? –Los tres asintieron aunque no dejaron al mayor muy conforme.
-Bueno, ¿Seguimos con el partido?
-Es que ya no tenemos ganas –Eso sí que acabó de descolocar a Charly, era la primera vez que se negaban a jugar con él. Se sentó en una silla al lado de la puerta de la cocina para arreglar su escoba y los vigiló sin estar muy seguro de que no le fueran a hacer alguna trastada. Aunque para su sorpresa éstos se sentaron en un corrillo y empezaron a cuchichear.
Al rato oyó ruidos en la cocina, se asomó por la ventana y observó sorprendido como Bill se despedía de Sarah con un beso y ésta se marchaba por la chimenea. Giró la cabeza rápidamente hacia sus hermanos pequeños que seguían cuchicheando alterados en un corro, hacia las escobas tiradas en un rincón en el suelo y después levantó la vista hacia la ventana de su habitación, comprendiendo en un momento que es lo que había pasado.
Se le escapó una carcajada, que hizo que Fred, George y Ron lo miraran extrañados aunque, al momento, se encogieron de hombros y siguieron hablando a lo suyo.
Charly los miraba divertido aunque decidió hacerse un apunte mentalmente: nunca llevar a una chica a casa si se encontraban sus hermanos cerca. Y tendría que asegurarse de que Bill no hubiera usado su cama.
Recogió las escobas mientras seguía sonriendo y fue a guardarlas el cobertizo; estaba seguro de que los pequeños hoy no harían nada malo, tenían bastante de lo que hablar.
N. de A:
Muchísimas gracias a Alemar107, angelica malrry y fichos. Cuando subí este fic y nadie me dejó review pensé en quitarlo y no seguir subiendo (si no le gustaba a nadie no tenía sentido), pero al llegarme vuestros reviews me dieron muchos ánimos para seguir con los retos, muchas gracias si sigo es por vosotras.
Y a los que habéis llegado hasta aquí sólo decir que gracias por leer y que espero que os haya gustado.
Sigo diciendo que si queréis alguna pareja o situación en especial decírmelo e intentaré hacer lo que pueda.
