Éste capítulo contiene LEMON, y lo pongo con mayúsculas porque es el más fuerte que he escrito. También contiene lenguaje adulto y violencia.
Así que si eres menor o no te gustan este tipo de historias no sigas leyendo.
Si continúas gracias por leer.
RETO 23: ESPOSAS
Hermione estaba nerviosa, se encontraba en una avenida de Bradford, bastante concurrida. Hacía tres años que habían terminado con Voldemort pero aún quedaban cosas por hacer.
Se arrepentía de no llevar su varita, pero como la misión era en el mundo muggle había creído conveniente no hacerlo aunque ahora se reprendía por ello. Si todo salía bien no la necesitaría pero si algo fallaba no tenía ni idea de cómo salir de allí.
Miró el reloj por décima vez en los últimos dos minutos, Ron ya debería de estar allí. Miraba disimulada un escaparate pero en realidad no podía dejar de moverse nerviosa, convencida de que algo había pasado. Seguro que habían cogido a Ron.
Vio pasar un coche de policía y se tensó, había dos agentes dentro aunque no parecían estar buscándola. Se dio la vuelta disimuladamente para que no le vieran la cara y aguantó la respiración hasta que el coche desapareció al girar una calle.
Pasaron cinco minutos más, y Hermione se mordía el labio desesperada. No sabía si algo había salido mal y, por lo tanto, si debía irse o quedarse.
Se puso de puntillas y buscó entre toda la gente algún rastro de su novio, pero no lo encontraba por ningún lado.
Un coche de policía dobló por la calle anterior y Hermione se paralizó. Éste avanzó hacia su dirección, despacio. Iba sólo un agente dentro. Tragó en seco cuando lo vio aminorar la velocidad cuando llegaba a su posición.
Hermione no lo dudó, se dio la vuelta y echó a correr en dirección contraria. Oyó acelerar el coche pero decidió no mirar y seguir hacia delante, gastando todas sus energías para que no la cogiera.
Chocó con la gente, que se iba apartando a su paso cuando la veían correr. La turbó comprobar que se había convertido en el centro de atención de toda la avenida.
Se agarró el costado, intentando calmar un poco el flato que tenía. Estaba agotada y sólo llevaba corriendo un par de minutos, pero nunca había tenido costumbre de hacer deporte y notaba como sus piernas no darían mucho más de sí.
Llegó al cruce con la siguiente calle y cuando se disponía a pasar el coche de policía se cruzó, parando justo delante de ella. Hermione frenó de golpe, trastabillando un poco y se dio la vuelta intentando huir por donde había venido.
Había avanzado un par de metros cuando la placaron. No llegó a caer pero el policía la aprisionó contra la pared, le sujetó las manos en la espalda y le puso unas esposas.
Cogiéndole por éstas la empujó en dirección al coche, guiándola entre la multitud que ahora la observaba. Era toda una novedad ver una detención en directo y nadie le quitaba los ojos de encima.
Agachó la cabeza avergonzada, esperaba que no hubiera nadie que la conociera cerca. Aunque los cuchicheos iban creciendo a su alrededor.
Cuando llegaron al coche, la apoyó contra una de las puertas y comenzó a cachearla. Primero por los costados, bajando a sus piernas, las cuales le obligó a separar. Hermione estaba completamente colorada, muy avergonzada de pasar por eso en mitad de la calle, delante de tanta gente. Las manos llegaron casi hasta su entrepierna pero, sin llegar a tocarla, pasaron a su cadera.
Suspiró derrotada cuando el policía tocó un bulto en el bolsillo delantero de sus pantalones vaqueros y metió su mano en él. Sacando una navaja.
Había sido parte del plan pero se reprendió por no haberla tirado cuando vio la mirada acusadora de la gente. Si llevaba un arma era culpable, daba igual para que la quisiera.
-Vaya, vaya. Vas a tener que explicarme muchas cosas. Incluyendo la razón por la que corrías tanto.
El policía abrió una de las puertas traseras y de metió de un empujón en el asiento, dejándola de rodillas con la cara pegada a la tapicería, sin ni siquiera molestarse en sentarla bien.
Cuando arrancó el coche, se golpeó con la reja que separaba con la parte delantera del vehículo. Intentó incorporarse pero todavía respiraba agitada después de la carrera y las piernas no le obedecían para cambiar la forzada posición. Se avergonzaba al pensar que dirían sus padres si la vieran en esta situación.
Tal y como se encontraba no podía ver por donde la llevaba, ni saber el tiempo que había pasado aunque creía llevar más de media hora de viaje. Notaba las piernas dormidas y los brazos un poco doloridos por los golpes que se daba en las curvas.
El coche frenó de golpe y Hermione gimió de dolor al pegarse de nuevo contra la reja. Escuchó pasos y la puerta abrirse detrás de ella.
-Vaya, que bonita panorámica.
El policía rió y Hermione ocultó la cara avergonzada. De pronto, notó como la cogía por la cinturilla del pantalón y la sacaba de un estirón. Intentó sostenerse de pie, pero las piernas le fallaron y cayó sentada en el suelo.
Observó a su alrededor, se encontraba en un claro rodeado de árboles y había una pequeña comisaría enfrente de ella. Era de madera y tenía rejas en las ventanas.
El policía la levantó, intentando que se quedara de pie pero sus piernas todavía no podían sostenerla así que la cogió y la cargó encima de un hombro.
Hermione, estaba nerviosa, nunca se había encontrado en esa situación y no sabía lo que podía pasar.
El policía la sujetó por el trasero, sobándoselo descaradamente consiguiendo que Hermione pegara un respingo y comenzara a moverse.
-¡Suélteme!, no puede hacer eso.
-¿ah, no? ¿Y quién va a impedírmelo?
-Está incumpliendo mis derechos, puedo denunciarle.
-Mira niña. Llevo mucho tiempo observándote, a ti y a tus amigos, y hoy me voy a desquitar contigo. Y para denunciarme primero tendrás que salir de aquí y eso sólo será cuando yo quiera. Además, será tu palabra contra la mía y ¿a quién crees que creerán? ¿A un policía o a una delincuente que diría lo que fuera por librarse?
Hermione se revolvió intentando soltarse y gritó con todas sus fuerzas. El policía la dejó en el suelo sonriendo mientras abría la puerta.
-Chilla todo lo que quieras, no hay nadie en varios kilómetros, nadie puede oírte.
Hermione le miró fijamente, con las mejillas sonrosadas por el esfuerzo que había hecho por soltarse. Cuando abrió la puerta la empujó dentro haciendo que cayera de rodillas. Le cogió la cara apretándole las mejillas para que le mirara a los ojos.
-Esto vamos a hacerlo por las buenas o por las malas, tú decides cómo. Pero hacerlo lo vas a hacer de todas formas. Qué dices, ¿vas a ser buena?
Hermione asintió quedamente y el policía sonrió cogiéndola por la cintura y alzándola de nuevo.
Había una mesa con un escritorio y una silla y una pequeña celda con camastro. Vio una puerta en un lado y supuso que sería el baño. El policía la llevó hasta la celda y le soltó las esposas. La apoyó de espaldas a los barrotes y la esposó de nuevo, ahora con los brazos por encima de su cabeza enganchados al barrote más alto, dejando a Hermione prácticamente de puntillas.
-Ahora voy a seguir por donde nos habíamos quedado en la calle, comprobando que no tienes nada escondido.
-No llevo nada.
-Eso ya lo veremos. Y mira por donde nos va a ser de utilidad esa navajita que llevabas.
Se acercó hasta ella y le rajó la parte delantera de la camiseta y los tirantes, tirándola luego a un rincón y dejando a Hermione en sujetador.
-No puede hacerme esto, tengo derecho a que me cacheé una mujer.
-¡Aquí no tienes derecho a nada! Y cómo no dejes de hablar vas a conseguir que me cabreé y, entonces, haremos las cosas por las malas.
-No puede hacer esto.
-Puedo hacer lo que me dé la real gana.
-Le denunciaré.
-Yo de ti usaría el derecho a permanecer en silencio o cualquier cosa que digas podré utilizarla en tu contra.
Hermione apartó la mirada y se mordió el labio inferior, aún así vio cómo el policía se acercaba de nuevo a ella, sonriendo de lado y moviendo la navaja que llevaba en la mano.
Y ahora, por tu propio bien, te vas a estar muy quietecita. Si no quieres acabar con alguna raja de más.
Hermione aguantó la respiración y se quedó paralizada cuando entendió lo que iba a hacer. Alzó la cabeza, cerró los ojos e intentó pensar en otra cosa mientras notaba cómo la navaja pasaba por su entrepierna cortando el pantalón.
Cuando quedó partido en dos los camales se escurrieron hasta sus tobillos dejándola expuesta en ropa interior, el policía se agachó y se los quitó, llevándose de paso sus zapatillas y dejándola descalza.
Se acercó de nuevo a ella y la obligó a abrir los ojos mirándola después fijamente.
-Vamos a ver lo que escondes. Dicen que las mujeres guardáis cosas en el sujetador porque pensáis que ahí no se atreverán a buscarlas –Sonrió de lado y cortó los tirantes del mismo. Después, muy despacio, como si estuviera saboreando el momento, pasó un brazo por su espalda y se lo desabrochó, dejándolo caer al suelo.
Le miró los pechos extasiado y cuando Hermione apartó la cara avergonzada, la cogió por la mandíbula y la obligó a seguir mirando.
-Unas tetas preciosas. Deberías llevar más escote y mostrar al mundo más de éste par de monumentos.
Hermione tenía las mejillas tan coloradas que parecían casi de color granate, esto provocó más al policía que cogió un pecho en cada mano y comenzó a moldearlos despacio.
-Parece que no llevas nada, pero voy a tener que asegurarme.
Le apretó los pechos despacio y, con los pulgares, le frotó los pulgares hasta que éstos se endurecieron. Entonces, se los pellizcó, haciéndole dar un respingo por la sorpresa y el dolor. Viendo la reacción de la chica, sonrió socarronamente y continuó frotando y pellizcando, disfrutando con los saltitos que Hermione pegaba hasta que notó que éstos estaban tan duros como piedras. Se agachó un poco, sin dejar de mirar la con burla, y le dio un lametón al pezón derecho provocando que la chica se estremeciera para, después, introducirlo completamente en su boca y succionar fuertemente.
Hermione cerró los ojos y no pudo evitar, aún y encontrándose en esa situación, que una oleada de placer la recorriera de los pies a la cabeza.
El policía repitió la operación en el otro pecho, turnándose después para lamerlos y chuparlos como si fuera un niño pequeño.
Hermione estaba exhausta, la forzada posición le había agotado los brazos y el trato que estaba recibiendo en sus pechos producía que sus piernas fallaran y ejerciera más presión en sus muñecas.
Se separó de ella y la miró fijamente. Cogió cada pezón con un par de dedos y los giró sobre ellos, se separó de nuevo y la miró satisfecho. Sus pechos estaban brillantes por la saliva y muy marcados por las caricias.
-Perfecto. Así están mucho mejor. Podemos seguir.
Cogió la navaja y cortó uno de los lados de sus braguitas.
-No. Por favor.
-¿Qué clase de policía sería si no te cacheara completamente, mirando en todos los sitios? -Hermione suspiró y cerró fuertemente los ojos cuando cortó el otro lado y la única prenda que la cubría cayó al suelo.
El policía la recogió, junto al sujetador que había caído antes y los llevó al rincón donde se encontraba el resto de su ropa. La observó desde lejos, fijándose en cada detalle de su cuerpo desnudo.
-Estas perfecta para hacerte una foto.
La chica le miró aterrorizada, no podía ser verdad, no podía hacerle eso. Pero no sacó ninguna cámara sino que se acercó de nuevo a ella y bajó una mano hasta su entrepierna acariciando el vello castaño.
Jugó con sus dedos pasándolos por toda su intimidad notando como ésta estaba mojada, le sonrió con suficiencia y Hermione de apartó la mirada avergonzada.
El policía fue hasta el escritorio y cogió la silla, la llevó hasta ella y la obligó a poner una pierna encima. Dejándola completamente expuesta y teniendo él libre acceso para tocarla a su antojo.
Apoyó la mano encima de su vello y la dejó resbalar hasta introducir dos dedos completamente dentro de ella. Hermione se mordió el labio fuertemente intentando no dar ninguna muestra del placer que le estaba obligando a sentir.
-Vaya, vaya. Con que no eres virgen. Así no tendré que explicarte nada nuevo –Siguió bombeando dentro de ella. En tanto, la otra mano comenzó a acariciarle el clítoris.
-Parece que no hay nada. Pero no sé si tendré que usar otro dedo para asegurarme. ¿Tú qué dices?
-No –Hermione estaba completamente excitada y le era casi imposible callar los gemidos que querían salir de su boca.
-Uy, eso es que escondes algo –Metió un tercer dedo, moviéndose rápidamente dentro de ella. Viéndola sudar intentando aguantar su excitación.
-Y ahora que dices, ¿tengo que meter otro?
Hermione dudó, si negándose no había conseguido nada a lo mejor paraba si asentía, por probar no podía perder más.
-Sí.
-Bueno, si tú lo dices- Metió otro dedo y la chica se mordió fuertemente el labio. Estaba a punto de explotar. Cuatro dedos dentro de ella y las caricias en el clítoris estaban acabando con todas sus defensas.
-Diga lo que diga, vas a hacerlo igual ¿no?
-Chica lista –Introdujo el último de sus dedos, dejándola completamente llena. No podía más, nunca había pensado que pudiera tener cinco dedos bombeando dentro de ella. Intentaba no gemir pero las caderas se le movían involuntariamente. Notaba cómo estaba a punto de llegar al orgasmo.
Sacó la mano cuando Hermione estaba a punto de convulsionar. Dejándola completamente frustrada e insatisfecha. Con toda su intimidad latiendo fuertemente reclamando el último empujón.
-Parece que no llevas nada –Hermione le miró indignada por lo que había hecho.
Quitó la silla y cogiéndola por la cintura le dio la vuelta dejándola de espaldas, forzando todavía más sus brazos y apoyada solamente por la punta de sus pies.
-Veamos que escondes aquí.
-No, por favor. Por detrás no.
-¿Me tomas por tonto?, si es el mejor sitio para esconder algo –Hermione cerró los ojos cuando notó un dedo, empapado en sus jugos, jugar alrededor de su agujero.
Se tensó cuando lo notó entrar poco a poco en ella; le dolió un poco al principio, pero en cuanto se acostumbró a que estuviera dentro fue volviendo a excitarse tanto como estaba antes.
-Mmm, delicioso. Muy, muy apretado. ¿Te han dado alguna vez por el culo? –Hermione se mordía el labio desesperada, no quería que se diera cuenta del grado de excitación que sentía.
Sacó el dedo y le pegó una palmada en el culo, metiéndoselo de nuevo rápidamente hasta el fondo haciendo que Hermione pegara un respingo por la sorpresa.
-Contesta cuando te pregunte.
-Si –Dijo quedamente Hermione, intentando no gemir por el dedo que ahora bombeaba en su interior.
-Eso no es una respuesta. Si ¿qué?
-Si que me han metido una polla por el culo –El policía le metió otro dedo y bombeó con los dos rápidamente.
-Eres una zorrita. Lo bien que lo tienen que haber pasado con este cuerpecito tuyo –Hermione se indignó por el comentario, pero estaba tan cerca de alcanzar el orgasmo que no pudo hacer otra cosa que gemir quedamente.
Cuando notó como iba a reventar sacó los dedos, dejándola otra vez a punto de correrse pero sin llegar a conseguirlo. Hermione apoyó la cabeza contra los barrotes de la celda intentando calmar su respiración y la rabia que sentía de que la forzara a excitarse de esa manera sólo para reírse de su frustración por no poder terminar.
Se pegó detrás de ella y le soltó las esposas, para alivio de sus doloridos brazos, aunque se las puso de nuevo atando sus manos a la espalda.
La dejó de pie en medio de la habitación y se sentó en la silla, al lado del escritorio. Hermione le miraba furiosa; él estaba allí, riéndose de ella, con todo el uniforme puesto incluyendo la gorra. Y ella parada en medio de la habitación, esposada y totalmente desnuda, con una excitación que no quería sentir.
-No puedo hacer esto –Ya no gritaba, no tenía sentido; sólo hablaba quedamente.
-¿Por qué no?
-Porque esto es una violación.
-Pues para serlo aquí la única que ha estado a punto de correrse has sido tú. Aunque eso vamos a arreglarlo rápidamente.
El policía se desabrochó los pantalones y metió la mano dentro de sus calzoncillos para sacar su pene completamente duro –Chúpamela.
-Y una mierda –El policía cambió el gesto y mirándola muy serio abrió un cajón del escritorio y sacó una pistola.
-Mira niña, no me toques los huevos. Vas a hacer lo que yo te diga. ¿Entendido?
Hermione asintió asustada, no había esperado que la apuntara con un arma. Viendo su respuesta, dejó la pistola a su lado en el escritorio y colocó las manos bocarriba encima de sus piernas.
-Así está mejor. Y ahora, te vas a poner de rodillas, me vas a colocar una de esas preciosas tetas en cada mano y me vas a hacer la mejor mamada que has hecho en toda tu vida.
Hermione se acercó hasta él y, obedeciéndole, se colocó en la postura que le había indicado. Dejando que apresara de nuevo sus pechos, manoseándolos a su antojo.
-Muy bien preciosa. Ahora, cómetela.
Hermione le miró furiosa, pero abrió la boca y se la tragó todo lo que pudo, notando el fuerte sabor. Comenzó a moverse rápidamente, intentando hacerlo acabar en poco tiempo.
Estuvo así unos minutos, excitándose de nuevo por las caricias en sus pechos aunque se encontraba en una posición muy forzada y las rodillas empezaron a molestarle.
-Shhh, tranquilita. No intentes hacerme acabar tan pronto. Quiero que la saborees –Soltó uno de sus pechos y cogió la pistola apoyándosela contra la cabeza –Así que ahora quiero que la beses y la lamas demostrándome lo mucho que te gusta.
Hermione se alteró al notar el cañón de la pistola contra su cabeza, paseándose por su cara e, incluso, estimulándole los pechos. Sólo podía obedecerle así que sacó la erección de su boca y se dedicó a lamerla de arriba abajo, llenándola de besos; sobre todo por la punta, en la cual centró la mayoría de sus atenciones.
-Levanta el culo.
Hermione dejó de lamer e intentó incorporarse. Pero le cogió la cabeza y se la metió de nuevo.
-La boca la dejas donde está.
Cogiéndola por el pelo le guiaba la velocidad mientras Hermione maniobraba hasta que consiguió ponerse de pie sin dejar en ningún momento de chupar su dureza.
-Abre las piernas –Hermione obedeció mientras seguía con su trabajo.
El policía le sujetó fuertemente la cabeza provocando que estuviera a punto de atragantarse y metió la pistola en su intimidad.
-¿A que nunca te habían follado con una pistola?
Hermione se revolvió nerviosa notando como el cañón de la pistola se movía lentamente en su interior. Sin poder hacer otra cosa, aumentó la velocidad con la boca intentando que acabara y la dejara en paz.
Cuando ya notaba que estaba cerca la levantó y tiró la pistola a un cajón. Pero antes de que pudiera disfrutar de estar de pie y sin nada dentro de ella, la llevó hasta el escritorio y le pegó la cara a éste, con todo el torso pegado a la madera y con las piernas abiertas y estiradas; formando un ángulo de 90 grados con su cuerpo.
Metió dos dedos dentro de ella, empapándolos con su jugo y, quitándose la porra del cinturón, los restregó lubricándola. Metiéndosela después de un solo golpe y moviéndola lentamente en su interior.
Hermione intentó volverse para averiguar qué era lo que le había metido ya que en la posición en la que estaba no podía ver casi nada. Pero el policía se lo impidió apoyándole la
mano en la cabeza, dejándole bien claro que no podía cambiar la posición en la que se encontraba.
-Lo que tienes en tu coño es una porra de plástico. Y, ahora, vas a mantenerla ahí. Porque ninguno de los dos queremos que caiga al suelo.
Hermione apretó intentando aguantarla cuando notó que éste la había soltado. Concentrando todos sus esfuerzos en que no se le cayera.
El policía comenzó a acariciarle el clítoris, sabiendo que la chica seguía estando muy excitada; para después meter dos dedos en su trasero, siguiendo donde lo había dejado antes, bombeando en su interior. Riéndose de los esfuerzos de la chica.
Hermione estaba desesperada, se forzaba en apretar alrededor de la porra para que esta no se cayera pero, a la vez, tenía que relajarse para que no la lastimaran los dedos que tenía en su trasero. Y, a todo esto, había que sumarle que su excitación crecía muy rápidamente aumentando así los jugos que salían de ella y que provocaban que la porra saliera más rápidamente.
Hasta que cayó al suelo, sin que la castaña pudiera hacer nada más por evitarlo.
-Te… había… dicho… que… no… dejaras… que… se… cayera –Cada palabra iba acompañada de un fuerte azote en su trasero, dejándolo muy colorado.
-No iba a hacer esto, pero ese culo tan rojo es una tentación –Empapó dos de sus dedos en su intimidad y se los restregó por su dureza para que resbalara mejor. Luego, cogió los rojos cachetes de su culo y los separó dejando su agujero a la vista.
Hermione cerró los ojos y se mordió el labio sabiendo lo que se avecinaba. Lo había hecho con Ron, pero sólo dos o tres veces, y siempre después de que él estuviera mucho rato preparándola para que no le doliera.
Se la metió de una sola vez hasta el fondo y Hermione gritó con todas sus fuerzas, sacando todo el aire de sus pulmones.
Le dolió cuando la metió, pero se le pasó rápido; después de todo, estaba muy excitada y la había preparado un poco antes de metérsela.
Comenzó moviéndose despacio pero poco a poco fue aumentando la rapidez de sus embestidas.
-Joder, eres estrechísima.
Con una mano le acariciaba el clítoris mientras con la otra la sujetaba de las caderas, marcando el ritmo de la penetración.
Hermione no podía más, llevaba así varios minutos y notaba como iba a explotar. Seguía pegada contra el escritorio, y el movimiento de sus pechos contra la madera la acercaba más rápidamente al orgasmo. Jadeaba con la boca abierta intentando que algo de aire llegara a sus pulmones.
Hasta que reventó, teniendo el orgasmo más brutal de toda su vida. Empapó la mano que le acariciaba y, al contraerse, provocó que el policía se corriera con ella, llenando sus entrañas de líquido caliente.
Salió de ella y se separó un par de metros, viéndola respirar agitada, intentando recuperarse.
Toda su intimidad brillaba después del orgasmo y de su trasero, ahora rojo y más dilatado, brotaba el líquido blanco que acababa de verter en ella y se iba escurriendo por sus muslos.
-Ahora sí que estas para hacerte una foto.
Hermione se asustó de nuevo, pensando que ahora sí cumpliría su amenaza.
-¿Qué pensarían tus padres si te vieran en esta situación, con el culo lleno de leche?
La chica se ruborizó completamente sólo de pensarlo, nadie podía saber nunca lo que allí había pasado. La ayudó a incorporarse, dejándola de pie en medio de la habitación, mirando su cuerpo desnudo sin disimulo.
-Déjeme marchar.
-Que yo vea nadie te está reteniendo. Puedes irte cuando quieras. Realmente, será un espectáculo increíble verte correr desnuda por el bosque.
Hermione bajó la mirada derrotada mientras le oía reír.
-¿Cuándo me dejará ir?
-Entiéndelo, pequeña. He estado mucho tiempo detrás de ti para dejarte marchar tan fácilmente.
La guió hasta el escritorio y la sentó en él, colocándola con las piernas abiertas apoyadas en los reposabrazos de la silla.
-¿Quieres agua?
Hermione asintió, se encontraba sedienta, y el policía se fue por la puerta, volviendo con un vaso de agua con cubitos.
Se colocó entre sus piernas y bebió un trago, riéndose de la cara de ansiedad de Hermione. Después, se lo acercó a la boca, retirándolo cuando ella se estiraba para llegar a él.
La castaña le miró ceñuda, bastante se había reído de ella ya cómo para que ahora le hiciera esto.
Le acercó el vaso de nuevo y cuando estaba a milímetros de su boca se lo volcó encima empapándole todo el torso, sobre todo los pechos, y llegando el agua hasta su intimidad.
Hermione le miró furiosa mientras se estremecía por lo fría que estaba el agua.
-Ups, se me escapó –La chica tenía todo el vello erizado y su cabreo aumentaba por momentos.
-Bueno, todavía quedan los hielos –Cogió uno del vaso y se lo puso en los labios. Hermione succionó con ganas, sacando todo el agua que podía.
Cuando se deshizo, cogió un par más del vaso y los pasó por su cuello, provocando que se erizara de nuevo, bajó a sus pechos y se paseó por ellos. Colocándolo después encima de sus pezones y presionándolos sin que se movieran.
Hermione tenía un escalofrío detrás de otro, notaba que estaban completamente duros y cómo comenzaban a quemarle del frío.
Los hielos se deshicieron y se apartó se ella, mirándole los pechos y sentándose en la silla entre sus piernas.
-Así es como a mí me gustan.
Cogió el último hielo y comenzó paseándolo por su estómago para bajar, después, hasta su intimidad. Le dio pequeños toquecitos por toda su entrepierna, riendo de los saltitos que pegaba la chica. Cuando quedaba poco lo puso entre dos dedos y los metió dentro de ella, deshaciéndose rápidamente en su interior.
-Me va a encantar follarme este coño tan caliente.
Se levantó y la bajó de la mesa, llevándosela hasta el camastro que había en la celda. Se tumbó en él, con su erección apuntando hacia el techo. Cogió a Hermione por la cintura y la subió encima de él, penetrándola hasta el fondo.
-Muévete. Quiero verte cabalgar, con esas preciosas tetas botando para mí.
Hermione empezó a moverse despacio; notando su intimidad completamente llena, palpitando alrededor de la dureza del policía. La posición era forzada ya que le costaba moverse con las manos esposadas en la espalda. Observó como él miraba fascinado el movimiento de sus pechos.
Minutos después, la cogió por el trasero ayudándola a moverse, marcando un ritmo más rápido.
Agarró uno de su pecho y embistió con fuerza, cerró los ojos gimiendo y eyaculó dentro de ella.
Hermione gimió fuertemente cuando su simiente inundó sus entrañas, derrumbándose encima de su pecho exhausta.
Se quitó de encima y se tumbó a su lado, observando cómo mantenía los ojos cerrados con una cara de satisfacción en el rostro, completamente agotado.
-Wingardium –Susurró Hermione, y las esposas desaparecieron.
Se abrazó a él, repartiendo suaves besos por su pecho.
-¿Éstas bien? ¿Te he lastimado?
-Estoy perfecta. Lo has hecho genial –Se incorporó despacio y lo besó suavemente en los labios.
-Ha habido momentos en los que parecías molesta.
-¡Es que me cortabas cuando estaba a punto! –El pelirrojo rió y la besó de nuevo, acurrucándose con ella en el pequeño camastro.
-Me he asustado cuando no has aparecido a la hora –Hablaba en susurros mientras le acariciaba suavemente el pecho.
-He visto pasar un coche de policía y he esperado un rato para que no nos vieran –La besó despacio –Por cierto, has hecho un trabajo magnífico, el coche era igual.
-¿Y esta cabaña? ¿De dónde la has sacado?
-Era de mi tío Bilius, se la dejó a mi padre en herencia.
-¿Y si viene? –Hermione le miró asustada.
-No, no creo. Hace mucho que no pasa por aquí –La castaña se calmó un poco.
-¿De dónde has sacado la pistola? Ahí sí que me he asustado.
-¿Realmente crees que sería capaz de apuntarte con un arma? –La chica negó, ahora que lo pensaba sabia que él no la pondría en peligro.
-Es de juguete, sólo que cogí un libro de mi padre y mirando un dibujo la hechicé para que pareciera de verdad.
Estuvieron unos minutos besándose muy suave y muy tranquilos, disfrutando de la intimidad que había entre ellos.
-Aunque estoy segura de que más de una hubiera querido que también la detuvieras. Está guapísimo con el uniforme, agente Weasley -Ron rió, pero las orejas se le sonrojaron por el cumplido.
-Me he sentido idiota cuando me lo he puesto. Pensaba que todo el mundo se iba a reír de mí.
-Pues a mí me gustas muchísimo con él.
-Menos mal, sólo hubiera faltado que no te hubiera gustado después de la que hemos montado –Hermione rió y se subió encima de él.
-Hablando de montajes, ya he conseguido el uniforme de sanadora –Hermione le miró pícaramente mientras Ron la abrazaba y la besaba riendo.
N. de A:
Gracias a Alemar107, Nimue-Tarrazo, fichos, susana y angelica mallry por sus reviews en el capítulo anterior. Si continuo con esto es por vosotros, porque me dais fuerza para seguir escribiendo.
Y ahora contesto anónimos (o en este caso anónimo): Susana (Me alegro de que te gustara el capítulo pasado, yo también creo que es mejor que el primero. Espero que este también te haya gustado).
Gracias también a Nimue-Tarrazo y DollyChang por ponerme en sus fics favoritos y a Alemar107 y Umi Cefiro por ponerme en sus alertas.
Espero que os haya gustado, y si tenéis alguna sugerencia para otro reto será bien recibida y muy apreciada ya que 69 retos son muchos.
Gracias por leer y hasta la próxima.
