Estrellas de Oriente
EN CONTRA DEL DESTINO.
Serena ¿Estás celosa? Yael ahora tiene una nueva amiga y parece que a todas les agrada la idea de verla muy lejos de Serena ¡Qué! Jordane está enamorado de Lita… Pero Lita, espera en este romance hay mano de Mina Aino ¡Mina cómo te atreves a usar mentiras en nombre del amor!
Hoy presentamos:
12.Minek la nueva amiga de Yael
Serena soñaba despierta con aquel Milenio que fue hacía tanto tiempo. Pensó un segundo en Ryan y lo guapo que era de verdad, en su carta que escribía para Darien le comentó que de verdad era un muchacho atrayente pero que ella lo prefería a él. Imaginaba aquel bello Milenio y después a ese hijo del Sol, ese niño que por cuestiones del destino se convirtió en el heredero de miles generaciones… La reencarnación del Hijo del Sol. Se preguntaba qué versión sería la correcta porque como fuera no podía conocer al dichoso chico para hacer sus propias conjeturas…
- ¡Serena! – le gritó Luna en el oído
- Intento concentrarme
- Si como no, si estas pensando en la inmortalidad del cangrejo
- ¡No se me ocurre nada! – gritaba Serena enloquecida
Había algo extraño en la voz de Darien como si él ya no se interesara en ella. Desde unos meses a la fecha ya no la llamaba tan seguido, no respondía las cartas y a veces parecía hasta molesto cuando ella lo llamaba, pero las chicas y Luna tenían razón él estaba muy ocupado haciendo sus sueños verdad como para estar pegado al teléfono o al correo…
- ¿Estás bien, Serena? – le interrogó Rei
- Pensaba en Darien…
- No te apures, él pronto volverá y él también te extraña mucho…Ahora debes pensar en tus tareas y ¡sacar buenas notas!
- Rei deja de gritarme – lloriqueaba la joven – Y ya me tengo que ir
- ¡Qué! Si acabas de llegar para hacer la tarea
- Sí, pero iré con Yaél a la casa del Terror ¡Uy Que miedo! Hay galletitas con forma de vampiros que deseamos probar… y…
- Y deberías ponerte a estudiar, sales demasiado tiempo – hubo un largo silencio – Serena de verdad ¿No crees que Yaél debería pasar tiempo en sus tareas y sus amigas? Creo eres la única persona con quien convive
- ¡No es cierto! Y nos agrada estar juntas
- ¡Y no me gusta te quite el tiempo! Y no se lo quites a ella
¿Estaría Rei tomando también partido por Luna? Pero qué tenían todos contra la pobre niña, si lo único que lograba era animarla… ¿Era un delito ser un poco feliz? Tal parecía que sí.
Michiru Kaioh entendía ahora cómo se sentía Haruka cerca de su familia. Ahora Michiru era asediada por Johan Fox, padre de Kael, para él ninguna mujer sería lo suficientemente buena para ocupar un lugar en la familia. Echó las fotos al asiento trasero mientras pensaba en ello ¿Y si de verdad estaba engañándola? Y qué importaba… Lo único que deseaba era vivir en un mundo apartado donde nadie pudiera hacerle daño, donde el mundo fuera diferente y tan perfecto que no ocupara esconderse, en el que pudiera ser ella. Porque al final ella misma lo engañaba y se engañaba, seguía amando a Haruka con la intensidad de antaño.
"Mírame y dime qué es lo que sientes por mí. Mírame y dime que lo que leo en tus ojos no es verdad. Muéstrame que estoy equivocada que aunque tus ojos reflejan tu alma lo que yo veo son espejismos vagos de mi conciencia y entonces desistiré de esta guerra sin sentido para que tú seas feliz. Dime con calma y sin ese choque celestial de pasiones en tu ser que ya no me amas y así sabré que no se trata una vez más de tu entera personalidad sino la verdad…"
Pero lo cierto era que Haruka jamás sería fácil de desentrañar y por tanto sus dudas se quedarían allí sin más respiro que el que ella quisiera darles por el poder de su imaginación. Sus pensamientos se vieron interrumpidos al ver la figurita estéril y apagada de Yael. La niña estaba afuera del parque infantil con su cabecita baja y sentadita en el pavimento. Michiru se acercó a ella, olvidando por completo que cuando le habló ella era Haruka y no Michiru. La saludó cortés y con la familiaridad de quién ha tratado con ella hace muchos años pero Yael no respondió… su mirada se mantenía enfocada en el suelo
- Soy Michiru, disculpa. A lo mejor no me recuerdas
- No es eso – una pequeña sonrisa se escuchó
Michiru se hincó y con sumo cuidado la tomó del mentó para levantar su rostro y así mirar sus ojos. Se quedó quieta y sin preguntas, el silencio era el mejor amigo en esos momentos. Con el dorso de la mano acarició aquellas mejillas, sacó un pañuelo pero cuando intentó limpiar la sangre de la niña ella la esquivó con altanería.
- No soy yo el enemigo – le susurró Michiru
- Ni yo a quien debes proteger – contestó Yael poniéndose en pie – Lo siento – volvió a caer de rodillas – Es…
Y de nuevo el silencio. Michiru siguió allí atenta a ese llanto mudo, a esos ojos verdes que ahora perdían su brillo y se llenaban del dolor y la furia que eran capaces de elevar el alma más desquebrajada.
"Y poco a poco la amargura se apoderó de mí, lentamente la vida dejó de tener un sentido porque ya no había nadie, ni nada que me interesara porque a quien yo amaba había dejado de hacerlo… Y lo que me molestaba era no saber el por qué se portaba así, por qué de la noche a la mañana me convertí en el símbolo de su tristeza y odio."
Yaél aceptó de buena gana la soda, parecía que a la niña le duraban las penas lo que a Michiru sus lápices: nada. El relato de la niña era escueto y breve, tuvo problemas con un chico quien haciéndose el gracioso la aventó sin medir fuerzas haciendo que cayera al suelo. A la joven cabello aguamarino no le convenció la explicación porque al final no explicaba el porqué se sentía tan desolada y marchita. Miró de nuevo esos ojos verdes expresivos dándose cuenta que el brillo del odio estaba presente.
- ¿Y a todo esto porqué te molestaban?
- Por tonterías – exclamó la chiquilla con apatía – Son cosas sin importancia
- Si lo fueran no estarías ni triste ni enojada
- Es que le damos demasiada importancia a las cosas que no las tienen
- Quizá
Michiru recordó que había conseguido un obsequio para la niña. Sacó de su carpeta una pulserita tejida de colores que formaban unos extraños símbolos. Tomó la mano de la chica y la enredó en su muñeca mientras le leía la inscripción.
- Evitará los malos sueños – dijo por fin Michiru
- ¿Cómo…?
- No importa – sonrió Michiru
Haruka aparecía por fin. Como siempre llegaba tarde y es que desde que se hospedaba con Rei nunca podía salir temprano. La mirada colérica le pareció de sobra a la joven violinista mas no quería otra pela para la pobre niña, se despidió deseándole un excelente día y mejores sueños. Encaminó a Haruka al parque donde se sentarían a charlar.
- ¿Qué le regalaste a esa niña?
- ¿Estas celosa Haruka¿Es solo una cómo la llamarías¿Mocosa?
- Es una mala compañía y quiero se aleje de cabeza de bombón y de paso de ti
- Por lo visto estás celosa
- No es eso – rió Haruka animada – Es esa aura que despide…Además no soy la única que la considera un peligro – agregó al ver las miradas indignadas de su joven sirena
- Ella está sola y muy confundida… Necesita una amiga
- Pues que sea cualquiera menos tú, cabeza de bombón o Hotaru
- Bueno sé tú – y Haruka rió
Sus miradas quedaron encontradas. El tiempo se detuvo. Se trataba de soledad o simplemente del frío que ya anunciaba navidad. Michiru estaba enloqueciendo, creyó que tenerla cerca no sería problema pues había decidido olvidar el amor…olvidarla. Ahora enloquecía, enloquecía de pasión porque no quería dejarla ir, porque deseaba besarla, sin ella no existía y con ella se destruía entonces ¿Qué salida quedaba? Haruka era vida y muerte, era su esperanza y su desilusión. Ahora solamente quedaba besarla, dejar que el alma escapara en un instante en que la compartieran. Pero era más que el deseo carnal, era la sensación de volver a amar lo perdido.
- ¿Nos vamos? – repitió Haruka quien sonreía como tonta
- Sí – se sonrojó como colegiala la joven pintora.
Pedía a gritos silenciosos por una oportunidad, por un segundo para volver a tener el deseo de vivir y sentir la felicidad.
Yael inclinó la cabeza de lado quizá de esa forma pudiera entender la mente del humano promedio o por lo menos mirar lo mismo que ellos veía. Meneó la cabeza cansada de meditar tonterías que solamente la dejaban más confundida. Y todo por nada. Una nueva chica había ingresado a su salón y como siempre Yael fue la primera en mostrarse un poco más efusiva que los demás (por mucho los superó) y es que deseaba tanto tener amigos que a veces su alegría por nuevas personitas para conocer asustaban. Pero aquella niña tenía mala reputación.
- Y a mi qué – contestó indiferente Yael a los consejos de uno de sus compañeritos
- Pues nada supuse querrías saberlo
- Pues realmente no – rió – pero gracias
Y qué le importaban los rumores o lo que era o no era, lo importante siempre sería esa persona. Así como Yael odiaba la juzgaran, odiaba cometer el mismo error así que siempre otorgaba la duda a cualquiera, y si de verdad fuera aquella niña alguien indeseable qué más daba, al final Yael tampoco provenía de una naturaleza bondadosa y buena
- Así que tienes nueva amiga – sonrió Serena burlona mirando a la muchachita nueva
- Pues algo así – contestó Yael
Por un momento Serena se sintió feliz de que por fin Yael hiciera amistad con alguien de su colegio. Pero una duda le salto, esa chispa extraña en su ser que jamás sintió tan fuerte: Los celos. Aquella nueva chica era muy bella, demasiado para ser real, tenía hermosos ojos azules y larga cabellera castaña. Su carácter era un tanto dulce y tierno pero con un toque líder y carismático que ella bien envidiaba. El primer día no le dio la menor importancia… Pero conforme los días avanzaron lo que fue un chispazo de nada se convirtió en un creciente fugo de pasiones encontradas.
- ¡Llegas tarde! – gritaba Serena furiosa de esperar por dos largos minutos a Yael
- ¿Si? Lo siento mucho, el tiempo vuela
- Cuando uno se divierte – contestó Amy – vamos ya, la función está por comenzar
Mas no era la primera vez que Minek, la chica nueva, retardaba a Yaél. Por otro lado Luna se sentía feliz que por fin sus ruegos fueran escuchados y ahora Yaél tuviera alguien más a quien fastidiar. Amy le decía que era mejor así, Serena tenía ocupaciones muy distintas y desde que la joven rubia entró en la vida de Yaél la chiquilla se volvió un caos para el estudio. Así que ya los regaños se escuchaban muy seguido en el departamento Mizuno
- Quien diría que se contagia – decía Rei haciendo referencia a Serena
- Bueno es que Serena sabe cómo hacer que una labor de cinco minutos te lleve cinco horas – agregó Lita quien más de una vez lo había vivido
- Lo importante es que esa niña rara estará lejos de serena – sonreía feliz la gatita
- ¿Y a todo esto a qué hora vendrá Ryan?
Y todas las chicas se encogieron de hombros. Después de tanto pelear por quién lo invitaría terminaron tan confundidas que ninguna le avisó pensando que la otra lo haría. Mina corrió como loca al teléfono atropellando a cuanta gente se interpuso entre su objetivo y ella.
- Mina está loca
- ¿Apenas te das cuenta? – contestó Rei burlona
Yaél llegó muy noche a casa. Amy la esperaba en la puerta ya. La miraba con gran enfado y molestia, esta vez esa mirada tenía un dueño, ella. Pero qué podía hacer, Minek la entretenía demasiado y pues era tan divertida que cuando acordaba ya era muy tarde…hasta para volver a casa. Se rasco la cabeza, miró a uno y otro lado mientras sus deditos apuntaban como locos para donde quiera. Amy tuvo que hacer uso de todos sus recursos para no soltar la carcajada, la pobre chiquilla parecía niño regañado y conste que ni siquiera le había dicho nada. Le hizo una seña para que guardara silencio, pasaron la sala y finalmente llegaron a la habitación de Amy
- Es muy tarde, tenías muy preocupada a mi madre
- Sí, lo siento, se me pasó el tiempo
- No eras así ¿Qué te sucede?
- Tengo tantas cosas en la cabeza que de repente olvido lo importante…
- Pero ya ni siquiera estudias… Mi madre ya sabe que reprobaste matemáticas… Vamos es tu fuerte, hasta con los ojos cerrados sacabas la materia
- Ah es eso – y una muequita de enfado se desplegó en su rostro – No le veo mucho caso a la escuela es todo, tengo mejores cosas que hacer
Pero era sus sueños lo que no le dejaban concentrarse. Aquellas pesadillas que nunca podía recordar despierta y le quitaban el aliento. Ahora no le permitían tener capacidad para estudiar y cómo iba a estudiar si siempre estaba cansada. Entonces recordó el regalo de Michiru, quizá debería darle el derecho de la duda al amuleto que la joven le dio. Después de todo nada perdía trayéndolo puesto. Lo amarró a su muñeca. Nada perdía.
Y era una historia de amor que comenzó en un mundo donde el odio no existía, un romance casi perfecto en un sueño mágico y milenario. Se veía a la edad de ochos años con su hermoso vestidito corriendo entre los jardines de palacio, viviendo al día como si no existiera nadie más que ella. Pero algo le faltaba, alguien con quién compartir sus sueños, sus ilusiones, sus esperanzas. Entonces en su loca carrera y juegos veía esos ojos mágicos de los que se enamoraría eternamente. Más en ese momento solamente pensaba en la magia de sus ojos, en el poder de una mirada para apagar la soledad, la luz que brindan tanto para mostrar el alma como para mostrar un poco de esperanza en los ajenos. Y el sueño seguía. Tomaba su mano. Ahora eran sólo dos, ahora el mundo tenía un sentido de ser porque se vivía para alguien y por alguien. Pero luego venía ese grito de guerra… esa tormenta de arena y la cruel separación
- Siempre seremos uno…
Una promesa que su experiencia humana sabía no se cumpliría sin embargo en ese sueño sabía experimentaba la ilusión y anhelo de esperanza. Entonces veía a su madre tomándola en brazos para llevarla a palacio mientras si no se equivocaba, Neptium tomaba entre brazos a quien iluminó su corazón. El odio de Neptium se leía a kilómetros, su energía irradiaba tanta fuerza que hasta sentía cómo el corazón de su madre se desbocaba del terror latente a un fin cruento. Había un dialogo interminable y ese puño amenazante por parte de una guerrera. Su madre la ponía a salvo y el indicaba entrara a palacio, pero Serena quería de regreso a su otra mitad, porque quería saber que existía más que un destino, porque quería tenerlo todo en su mundo único, en ese mundo donde solamente existían dos, donde nada era imposible y la felicidad se toca con la mano.
- ¡Entra! – gritaba su madre furiosa
Y ella corría por el sin fin de pasillos. Oía un grito de guerra que no lograba entender a quién pertenecía o porqué se desataba. El sueño cesaba brevemente hasta llevarla al baile. Ese baile que ya antes había soñado. Sin embargo esta vez se percató de algo distinto, el baile era otro, quizá uno antes del que se llevaría a cabo en honor del príncipe de la tierra. Las imágenes eran confusas y tan rápidas que parecía una pesadilla. Terminaba en ese sitio oscuro y frío en brazos de aquella persona por la que aguardó tanto tiempo. Una promesa que cumplirían, un sueño que buscarían juntos, un final feliz…
- Pero no podemos – decía Serena
- Pero no deseo dejarte
Y las escenas corrían tan aprisa que lo único con certeza perceptible era la agonía de un corazón solitario. Lentamente su razón se desvanecía para dar paso a su corazón, liberaba su alma y el dolor que calló cuando fue separada de… Amor… Pasión… Dolor… Tristeza… Esperanza… Ilusión… Un beso que sellaría la verdad escondida por tanto tiempo, un beso que la derrumbaría en su ser interior dejándola sumida en una luz cegadora… Un beso de despedida porque después de ello se convertirían en enemigos… Enemigos…
- No – se agitaba en la cama
Y su sueño no terminó, parecía su interior quererla obligar a recordar lo acontecido en el Milenio, mostrarle la verdad que permaneció en silencio dentro de su alma reencarnada. Se convirtieron en enemigos. Se vieron frente a frente en el campo de batalla, pero en ese tiempo tenía a su madre para protegerla y vio cómo fue ella quien se encargo del enfrentamiento. Fueron segundos, un instante donde pudieron ver que no eran ni el uno ni el otro quien se ponía en contra sino el mundo que las forzaba a ser enemigas… Hoy era solamente ellas, hoy se trataba de decisiones propias y su amor verdadero se quedó mirando mientras Serena se daba la vuelta para marchar por quien años después moriría: El príncipe Endimio.
Lita estaba harta que todo mundo la tratara mal. Era la mesera no la criada. Aventó la charola y estuvo a punto de golpear a Mina sin querer cuando empujó la puerta. Mina sonrió algo asustada y Lita se sonrojó muy apenada. Detrás suyo estaba Jordane con su cabellito perfectamente peinado y oliendo a colonia de hombre. Un suspiro se le escapó
- Venimos a invitarte al cine
- ¿De verdad?
- Sí – contestó Jordane mostrando su encantadora sonrisa
Lita casi terminó derretida, sentía que la pasión corría por sus venas más que la sangre. Dio de saltitos y salió corriendo para arreglarse e ir al cine con ellos. Mina se sintió maravillada de las cosas que lograba con una inofensiva mentira
- Se ve muy sana – comentó Jordane con tristeza – y es tan joven
- Sí, aparenta y pues todavía no entra a la fase final, pero ni se te ocurra comentarlo con nadie
- Soy una tumba Mina, además me agrada hacer algo por personas tan valientes como Lita… ¿Y lo sabe Joshua?
- Ahm, sí… él no importa
Lita llegaba, ya estaba lista para marcharse de su fastidioso empleo y gozar de la presencia de Jordane. Sonaba tan raro que la hubiera invitado al cine que en la primera oportunidad se hizo acompañar de Mina al baño.
- Se dio cuenta de tu belleza, además que le da muchos celos salgas con Joshua
- Es muy lindo – se sonrojó mucho
Jordane se sentó a su lado, la abrazó mucho y hasta le cargaba su bolsa aún cuando ésta era un gran girasol que causaba risa para desconocidos. Pero a él no le importaba haría cualquier cosa por esa niña desahuciada. Decidió pedirle otra cita ya en la puerta de su casa y Lita se desmayó. Jordane se asustó tanto que prefirió mejor no salir al día siguiente como se lo había pedido. Como Lita seguía terca en salir no tuvo otra opción y decidió llevarla al club donde no le podría pasar nada y contaban con servicio médico.
- Hasta mañana – casi lloraba el chico de tristeza por la pronta muerte de la joven
- Hasta mañana – suspiraba Lita
Pobre Lita, olvidó por completo a Joshua y que tenía una cita con él hacía una hora. En el otro lado de al ciudad Joshua seguía esperando por Lita, en su mano derecha sostenía un gran ramo de rosas y en la izquierda una cajita donde guardaba un hermoso collar que le compró para celebrar su aniversario…
Michiru y Kael se sentían dominados por la pasión. Quizá se tratara de la soledad de ambos o simplemente del amor. Mas esa sensación de vacío que se llena con la compañía del ajeno, esa mezcolanza entre añoranza y deseo de permanencia no eran los sentimientos que tenía cuando estaba con Haruka. Había algo detrás de aquel amor, y seguía pensando que se trataba de la sombra de su hermosa Haruka. Kael le susurró que la amaba, la deseaba con todo su corazón y cada noche pedía a los dioses para poderla hacer feliz. Pero su amor también parecía algo efímero y sombrío mas así fue siempre su carácter. Bueno, lo fue cuando su madre murió. Poco a poco la soledad vuelve a los seres más amorosos en seres frívolos, sombríos y en su manera de expresión taciturna como si vivieran en otro mundo.
- ¿Me amas? – le preguntó por el placer de escucharlo
- Demasiado…Te amo más que a mi vida
Y eso no bastó con Haruka porque el amor se desvaneció precisamente por eso ¿Cómo pudo Haruka decidir cuándo era buen momento para que ella fuera feliz sola? Ya no interesaba, no a ella, quería amarlo siempre, quería saber que Kael jamás la dejaría y a pesar de los años y dificultades él estaría siempre a su lado… Ni la muerte podría hacer que ellos se volvieran dos
- Te deseo… Te anhelo… Y todas las mañanas lo primero en que pienso es en ti
Mientras ella pensaba en por qué seguía existiendo cuando la vida ya no le importaba nada. El tiempo le daría de nuevo el deseo de vida nueva, el deseo de buscar un mejor mañana. Lo abrazó con fuerza, buscó en su amor un motivo para seguir adelante, una fuerza que la impulsara a levantarse cada mañana. Pero no había otra cosa que el dolor, la amargura y la soledad. Una lágrima escapó, lentamente recorrió su mejilla hasta ser recogida por la mano de Kael. Quería ser fuerte, volver a confiar en la existencia de ese efímero ser llamado felicidad. Detener el tiempo para saber que él jamás se iría como lo hizo Haruka, para saber que las historias siempre tienen un final feliz.
- Te amo – musitaba sin detenerse en sus besos y caricias. Ahora su mano recorría su espalda grabando en su memoria táctil cada región de aquella tersa piel
Necesitaría más que memoria táctil para en sus noches de desazón recordar la imagen perpetua de un ángel, creer que el cielo está en la tierra y la verdad puede rozar el alma de los seres. La muerte es la única verdad, lo era para los seres que viven en las tinieblas de la desolación.
- Te amo
Si pudiera ver lo que de verdad sucedió. Si de verdad pudiera mostrar que fue el mundo entero quien las convirtió en dos seres ajenos y distantes. Como si aquella cruenta guerra desatada desde tiempos lejanos se empecinara en destruirlas y hoy que lo lograba mermaba la muerte. ¿Por qué impedirle amar¿Por qué cerrarle la puerta a la felicidad¿Quién decidió qué se debía amar¿Quién decidió que Haruka era la persona equivocada? Y aún juntas sabían aquel infierno se volvería más terrible, sus llamas pagarían su felicidad, quemarían con odios, pasiones, amarguras, habladurías, puertas que se cierran, gente que abandona y esa línea delgada de ser, la esperanza de poder vivir. Quería un mundo para ellas dos, o alguna vez lo quiso, como ahora quería un mundo solamente donde existiera Kael y ella, donde su pasado no importara ni temiera a él porque no habría tal pasado. Cerró los ojos asiéndose a la espalda del hombre. Tantas veces soñando el fin del mundo que hoy pensaba era lo mejor, hasta morir e ir al infierno sonaba tentador
- Ámame – pedía a gritos silencio Michiru mientras sus labios recorrían el cuello de aquel hombre que se convertía en su amante
Ahora eran enemigas, ahora Haruka sería una perfecta desconocida a quien debió dejar sola desde el principio, ahora buscaría ser como los demás y vivir una vida normal, buscaría vivir en el mundo creado y no crear su alterno como intentó con Haruka porque así le doliera hasta el alma jamás abría un mundo alterno. Siempre estaría sola, siempre sería solamente ella, siempre sería así… jamás habría nadie, jamás… existía para ella, por ella y finalmente ello no valía ya nada. Como tampoco lo valía pelear por su princesa o contra ella.
- Ámame – suplicó Michiru
En su cabeza escuchaba aún los gritos de su madre, cada vez más cerca y más fuertes como si supiera la verdad que se escondía en su mirar… ¿Y si Kael era su amante qué le importaba¿No le robó la oportunidad de ser feliz con Haruka? Debía detenerse, pero el amor y la pasión sabía también sobre todo cuando ésta apagaba la soledad. Ahora Haruka era su enemiga, ahora todos lo eran porque nadie mas que ella importaba. Y los gritos de su madre se hicieron más fuertes mientras Kael seguía susurrándole que debía salir de allí…
- No te vayas – musitó la joven violinista
Nadie quedaba, siempre estuvo sola pero cerrar los ojos y tomar la mano de aquel que se cree se ama resultaba más convincente que aceptar la cruel verdad. Ella jamás sería como los demás, ahora debía cumplir una misión para la cual ni siquiera pidió razón de existir, entonces traicionar a quien alguna vez protegió solamente era pagarle el favor… el enorme favor de destruir su existencia… Y su madre tocó con fuerza en la habitación llamándola por mil nombres insultantes y pidiéndole a Kael algo de moralidad bajo su techo. Poco a poco los gritos se desvanecieron en su pensamiento para dar paso a la pasión…
Lita se sentía feliz, demasiado para prestar un poco de atención a la reunión importante. Amy estaba muy cansada así que su poca o nula atención era evidente y qué decir de Mina quien ni siquiera tuvo la dignidad de presentarse por sentirse algo indispuesta. Artemis estaba furioso, Luna intentaba razonar con quien se dejara y Serena seguía aprovechando la ocasión para enfadar a Rei. Todas callaron cuando Meteoro soltó una gran carcajada. Las burlas del gran equipo de guerreras no se hicieron esperar hasta que Artemis se abalanzó sobre él para dejarlo sin dientes (amenaza que lanzó y no pudo realizar) Meteoro lo detuvo con una pata.
- Empecemos a buscar sitios en que pudiera aparecer la Estrella de Oriente
- ¿Cómo cuáles?
- Quizá lugares donde hayan sucedido cosas extrañas – susurró Serena quién seguía atenta al periódico del día
- ¡Pues cuál! – gritó Rei enfurecida
- Que tal la nueva atracción del parque – dijo Serena con orgullo mostrando el artículo
- Es cierto – despertó Amy – Habla de gente que desaparece y de ruidos extraños en la noche
- Es puro cuento – gritó Artemis
- No lo creo – observó Mina quien acaba de llegar
- ¡Mina!
Y la joven líder no estaba dispuesta estar buscando pistas antes de proponer el sitio. Había visto en la nueva casa del terror a Sazuke dirigiendo las maquinarias, tal parecía él era el jefe de obra. Mina había logrado obtener unos planos iniciales pero sería difícil entenderlos, sobretodo porque ninguna sabía de construcción. Por otra parte también había visto que la gente desaparecía por largos periodos y aparecía en otros sitios sin recordar nada
- Sin duda es obra de Sazuke
- Manos a la obra – gritó Serena
En el Próximo Capítulo:
La Casa del Terror ha resultado ser una trampa diseñada por Sazuke
Michiru y Haruka siguen disgustadas pero sus problemas no impiden que asistan a la Casa del Terror para defender el mundo
¡Oh, no! La trampa de Sazuke ha funcionado ¡Michiru ha desaparecido! Sailor Moon te castigará en el nombre de la luna
C O N T I N U A R Á…
No olviden dejar sus Reviews. Bien en vista que me mudare por completo a fanfiction. net y en otros sitios esta historia va mas adelnate subire los capitulos con mayor rapidez asi que no se lo pierdan porque nada es lo que parece y tendras un final insolito
