SIN ALMA

Capítulo IX

"Un sentimiento inapropiado"

Lázarus Stark llegó al palacio de mármol verde, nadie osó preguntar o dirigirse al líder mundial cuando éste fue directo a las habitaciones de Pegasus. Entró en la biblioteca de su amigo y sin mediar palabra lo abrazó con fuerza, como si de un momento a otro fuera a desmaterializarse entre sus brazos.

- Lázarus, no ha sido nada, sólo una pérdida de consciencia temporal, no es nada raro entre nosotros y no es importante.

- No es importante cuando el cuerpo es fuerte – reprendió el líder mundial a su único amigo en el mundo – tienes que cambiar Pegasus

- Me gusta este cuerpo, no voy a dejarlo hasta que sea inviable su mantenimiento

- ¡Qué cabezota eres! - los ojos negros y brillantes de su amigo sonrieron provocándole una inmensa sensación de paz - ¿Estás condicionándome?

- Veo que he sido poco sutil. Ya que estás aquí quiero presentarte a la nueva integrante de mi familia.

Lo llevó al ala sur, Alezeia descansaba en una cama enorme y mullida como de cuento de hadas. A su lado en una cuna igualmente llamativa, una cabecita de pelo rojo fuego se movía entre encajes de seda color crema. Lázarus no recordaba la última vez que había visto un bebé, era una cosita tan diminuta.

- ¡Lázarus! - la gobernadora de Eurasia extendió su bella y delicada mano atrayendo al Primero a su lado - ¿a que es preciosa?

- Tan hermosa como su madre – los dos poderosos seres parecían olvidar que su participación en el nacimiento de la niña era sólo circunstancial.

Pegasus no olvidaba, la cogió en sus brazos y el bebé abrió sus ojos enormes e inocentes, tan verdes como los de su padre. En sus oídos todavía resonaban las palabras del salvaje "Ya no tengo alma, me la habéis arrancado". Acunó a la pequeña con ternura y la bebé le sonrió.

- ¿Ves que padrazo? A veces pienso que la quiere más que a mi – dijo la bellísima y poderosa mujer con una mezcla de orgullo y celos

- ¿Qué nombre le vais a poner?

- Alma

SA-SA-SA

En las semanas siguientes al inaudito cambio en la actitud de Jared, Jensen fue recuperando peso y fuerza. El cazador cambió la jaula del patio por el habitáculo que usaba como vestidor en su habitación, poniendo allí una cama para el "sin alma". Volvió a llamar a Jane, y a permitir que la veterinaria llevase con ella a Misha.

Aunque cuando contemplaba al atractivo "sin alma" conversar en esa lengua extraña con su Jensen, los celos hervían dentro de él.

Pero realmente tampoco había cambiado la actitud de su salvaje, y aunque no había vuelto a maltratar a su víctima, ésta seguía sin dejarse someter. Así que, aunque no quería, se veía obligado a sedarlo para alimentarlo o para simplemente tratar de llegar a él.

Jason sabía que algo raro ocurría a su amigo. Temía que el "sin alma" llegase a contar al joven lo que había hecho, y si alguien creía al salvaje sería muy fácil descubrir la manipulación de los ECUs de Karen y del propio Jared.

Observaba a su amigo mientras se tomaban unas cervezas. La ira inducida artificialmente en el joven había desaparecido sustituida por una esperanza que hacía refulgir los irisados ojos obstinados en leer la etiqueta de la cerveza. El "¿Estás seguro? ¿Viste a Jensen atacar a mi madre?", sobresaltó al cazador que decidió contar al chico parte de la verdad.

- No, no lo vi, cuando lo encerré estaba fuera de la jaula. Aunque no había nadie más allí Tristán.

- Jason, ¿alguna vez te has sentido tan atraído por un "sin alma" que hubieses deseado...? - se calló y bebió de su cerveza, el rubio estaba muy serio, supuso porqué, no es fácil admitir que un cazador se enamore de su presa.

- Jared - sin variar la seriedad de su rostro, Jason se inclinó sobre la mesa y lo miró a los ojos - ¿no pretenderás decirme que sientes algo por el salvaje? Sabes que la sola insinuación de algo así podría suponer la reprogramación de tu ECU ¿verdad?

- Mamá volvió a casa ayer – el alto muchacho cambió de tema mientras pagaba las bebidas a través del lector de créditos de la mesa – Lo cuida, lo mima, lo consiente ¿sabes? No le tiene miedo – al ver el gesto esperanzado del cazador no quiso engañarlo – Jane y ella van a formalizar su unión.

- Tengo que irme.

Todo iba mal, e iba a ir a peor. Desde que hicieran la extracción del "sin alma" todo se había ido al garete. El cazador se sentía arrojado del que había sido su hogar por más de veinte años. Y para él los responsables de su mala suerte eran el maldito salvaje y la veterinaria. Entre los dos se lo habían quitado todo. Ni siquiera la manipulación del ECU de Jared había funcionado, no sabía cómo en menos de dos meses se había revertido. Iba siendo hora de poner en práctica otras medidas.