RETO 1: GEMIDO
Cuando entró a la habitación, él estaba quitándose los zapatos para irse a acostar. Estaba preciosa, en realidad siempre se lo había parecido, desde que la conoció en el expreso de Hogwarts. Pero últimamente estaba resplandeciente, siempre sonriendo y con los ojos brillantes.
No se extrañó de verla entrar, desde que firmaran el "tratado de séptimo año" por el cual habían acordado el poder dormir con chicas en la habitación habían sido varias las que habían pasado por ese cuarto, dirigiéndose a uno u otra cama.
Pero ninguna iba a la suya, no es que le importara demasiado, si no hubiera sido porque ella dormía allí casi a diario. En sus sueños ella entraba en su cama, pero la realidad era diferente, y la cama que ocupaba era la de su costado.
Sabía que él nunca podría tenerla pero tampoco podría dejar de amarla y se conformaba con verla alguna vez camino del baño, con el pelo todavía más enmarañado que de costumbre y con esa camiseta de los Chudley Cannons que dejaba a la vista la casi totalidad de sus piernas morenas. La de veces que había soñado con acariciar esas piernas. Salió de su ensoñación cuando la vio dirigirse a su cama.
-Neville, ¿te sirvió el libro que te dejé para el trabajo de astronomía?
-Sí, conseguí terminarlo esta tarde, muchas gracias Hermione.
La castaña le sonrió e iba a añadir algo cuando Ron llegó y la cogió por la cintura, besándola en el cuello.
-¿Nos vamos a dormir? –Hermione asintió y, olvidándose de lo que iba a decir, se metió en la cama de al lado con el pelirrojo, cerrando las cortinas para tener intimidad.
Neville se dejó caer en la suya, encerrándose también, y se quitó la ropa, quedándose completamente desnudo entre las sábanas. Esperó a que todos se hubieran acostado y sacó un par de orejas extensibles de debajo de la almohada.
Sabía que no estaba bien lo que hacía, que era un pervertido, y que quien más daño se hacía era él. Pero no podía evitarlo, sabía que nunca la tendría así para él y que eso era lo más cerca que estaría de tenerla.
Se asomó por la cortina, comprobando que todo estaba a oscuras, y maniobró hasta conseguir colar la oreja extensible entre las cortinas de al lado, esquivando así el hechizo que ponían para insonorizar y así poder escuchar lo que ocurría.
Escuchó el sonido de besos, mientras se acomodaba de nuevo en la cama, y el ruido de la ropa al removerse; ya era capaz de distinguir por el sonido lo que ocurría en la cama contigua.
-Mierda de sujetador, siempre me tengo que pelear con él.
Escuchó la risa de Hermione, que pronto fue sustituida por suaves gemidos que despertaron inmediatamente a su entrepierna. Comenzó a acariciarse mientras imaginaba que era él el que estaba en puesto del pelirrojo, que era él quien acariciaba y lamía sus pechos y provocaba que ella gimiera su nombre.
-Joder Hermione. ¿Para qué te pones medias?
-Son parte del uniforme. Y, además, todavía hace frío y se me hielan las piernas.
-Y para que estoy yo sino es para calentarte –Hermione rió de nuevo y Neville aceleró el movimiento de su mano sabiendo que la chica ya estaría desnuda. La oyó gemir más fuerte y él mismo tuvo que coger la varita e insonorizar su cama para que no se oyeran los gemidos que ya empezaban a escapársele.
-Ronnie… por favor…
-Si no me lo pides, no lo haré.
-Ronnie…
-Pídelo.
-Quiero que me chupes… quiero tu lengua en…
Lo siguiente que escuchó fue un largo gemido de Hermione. Neville se masturbaba frenéticamente soñando que lamía la intimidad de la castaña, que acariciaba con su lengua sus pliegues y que luego chupaba en su interior.
La oía gemir desesperada, y se vació en su mano en el momento en el que ella terminaba en la cama de al lado. Suspiró reventado, intentando normalizar su respiración mientras la pareja seguía besándose y acariciándose.
-Métemela, Ron. Métemela –Neville se irguió de nuevo al escucharla pedir que se la follara.
-Lo que tu pidas, princesa –Volvió a acariciarse mientras escuchaba los sonidos característicos que confirmaban lo que estaba pasando. Movía su mano intentando acompasarla al ritmo que marcaban en la otra cama, embelesado por los gemidos que Hermione no dejaba de producir.
-Ronnie… déjame a mí encima…
Neville aceleró el movimiento hasta el máximo, intentando callar sus gemidos para poder escucharla a ella. Imaginando lo que sería tenerla encima, cabalgando sobre su dureza, embestir en su interior mojado y caliente. Y no pudo evitar correrse de nuevo al oírla gritar a sólo un par de metros de distancia de él.
-Te amo, Ronnie.
-Y yo a ti, Mione. Y yo a ti.
Neville recogió las orejas extensibles y se tumbó de lado intentando dormir, mientras una lágrima se escurría por su mejilla.
N. de A:
Muchísimas gracias ru-em (doblemente), Anilec, Nimue-Tarrazo, Foaby, Kyte (también doblemente) y Victoria Weasley por los reviews que me habéis dejado. Nunca podré agradeceros lo suficiente el apoyo que le dais a este fic.
Y también a Kambrin Potter por añadirlo a alertas.
He intentado cumplir con todos los pedidos que me hicisteis, que fuera con Hermione, que hubiera Lemon y que fuera en la adolescencia. Espero que lo haya conseguido y os haya gustado a todos.
Sigo abierta a cualquier pedido, los cuales agradezco profundamente e intento hacerlos.
Cómo parece que mi inspiración ha vuelto voy a centrarme un poco más en mágica navidad pero prometo no volver a dejar colgado este fic demasiado tiempo. Si veis que me paso siempre podéis darme un toque para que vuelva con él.
Muchos besos y gracias por leer.
