Estrellas de Oriente

EN CONTRA DEL DESTINO.

La Casa del Terror ha resultado ser una trampa diseñada por Sazuke. Pero las Sailor Scouts no permitirán que uses un medio de diversión como trampa. Michiru y Haruka siguen disgustadas pero sus problemas no impiden que asistan a la Casa del Terror para defender el mundo ¡Oh, no! La trampa de Sazuke ha funcionado ¡Michiru a desaparecido! Sazuke no te atrevas a lastimarla Sailor Moon te castigará en el nombre de la luna
Hoy presentamos:

13.La casa del Terror

Sazuke estaba cansado de sus fracasos. Sentía rabia de su torpeza y de la intromisión de las Sailor Scouts. Así que haciendo uso de la Estrella de Oriente les prepararía una trampa para librarse de una buena vez de ellas. Se sentó en la computadora mientras esperaba que el disco terminara de cargarse. Había pasado semanas diseñando aquel sitio. Estaba un poco aterrado de penar que tendría que dirigir un ejército entero de ingenieros, carpinteros, electricistas, etc., para crear la trampa más mortal que el mundo conociera.

- ¿Te bañaste hoy Nigarama?

- Déjame en paz – susurró molesto. No tenía tiempo para infantilismos

El chico le tocó el hombro dispuesto a seguirlo molestando. Sazuke se levantó enfurecido. De su cuello colgaba amarrado con una soga la Estrella Azul de Oriente. El chico se burló de él y su adorno. Pero paró su lengua cuando vio ese brillo diabólico en los ojos de Sazuke, un remolino se creó debajo de sus pies que se dejó ir sobre el molesto muchacho lanzándolo lejos de Sazuke.

- No vuelvas a tocarme

Se sentía poderoso, pero las Estrellas de Oriente no otorgaban mucha inteligencia a su portador, y a tres pasos tropezó cayéndose de bruces cómicamente. Todo el centro de cómputo rió a coro, él estaba tan enfadado que estuvo a punto de desatar la furia de su Estrella pero no supo cómo usarla… Tal vez se había quedado sin baterías…

- Lo pagarán – amenazó

En el camino a la casa del Terror se encontró con Luz, la niña parecía demasiado cansada y hasta un poco calmada para ser ella. Sazuke le cerró el paso y la niña simplemente sonrió un poco fastidiada del mundo entero. Sazuke supo de inmediato que tampoco la joven lograba dar con la Estrella de Oriente y como seguían las cosas su jefe terminaría tan enfurecido que los haría puré para perro (o bestia en este caso) Se esforzaban y el señor Johan Fox no se daba cuenta que hacían lo imposible para encontrar cómo hacer funcionar la estrella y encontrar las restantes. …l no tenía la culpa de sus bestias, la genética es un juego diseñado para dioses, él no era dios, sino un simple mortal jugando a serlo. Luz le golpeó la espalda en señal de apoyo, se tomaron de la mano y siguieron caminando juntos

- Estas frío

- Sí, pero cuando tenga las estrellas ya no – sonrió contento

- ¿Qué pedirás¿Ser una caldera?

- No tonta, pediré… pediré ser como ellos – señaló un grupo de chicos que jugaban en el parque

- Sí, eso será hermoso

Johan estaba cansado de las torpezas de sus aliadas. Pero qué quería esperar de una niña rara y un hombre descongelado. Debía agradecer que por lo menos dieran batalla a las molestas Sailor. Ahora había logrado conseguir alguien mejor. Miró con ironía al chico e imaginó de lo que sería capaz pues en sus ojos se leía la codicia y ambición dos cualidades que movían cielo y tierra.

- Divide y vencerás – susurró el chico

- Pues manos a la obra, no quiero fracasos ¿Entiendes?

- Por supuesto

Michiru miró fijamente a Haruka. Tenían más de media hora en aquel café esperando que la otra diera el primer paso. La historia se remontaba demasiado tiempo atrás pero no el suficiente para que pudiera ser olvidado. Haruka deseaba borrar aquel recuerdo, pensar que la vida con Michiru nunca existió por el temor a confrontar el propio temor, la duda, la frustración y el desconsuelo que sentía. Por otro lado, Michiru deseaba entender, sentir en su ser lo qué llevó a Haruka a volverse fría e impredecible. Ambas, alguna vez, habían hablado sobre la reencarnación en la tierra. La posibilidad de un legado que debía continuar, un amor pendiente de otra era, en otro tiempo y en otro espacio. Pero las cosas cambiaban, ahora habían nacido en circunstancias diferentes, en un mundo totalmente diferente y hasta criadas de manera que ese amor ya no era lo mismo, porque ellas no eran las mismas personas. Ante tales teorías Haruka terminó riendo, hizo un ligero movimiento de cabeza de derecha a izquierda y miró a Michiru como quien mira a un loco y sus ideas. Michiru fingió disgusto, pero tal parecía que todo apoyaba a su hermosa amante, qué importaba, en ese entonces se amaban y estaban juntas como para que el pasado significara algo… Pero ahora separadas ya importaba porque era el pasado lo que las condenaba y unía

- Es… Sólo es y punto – volvió reír Haruka

Y Michiru la acompañó en su risa. A ella le gustaba ser menos quisquillosa y filosófica. Vivía en un mundo más exacto y compartía con Michiru aquel maravilloso amor como para interrogarse de dónde provenía.

- ¿Algo más? – interrumpió su silencio la formal mesera

- No, estamos bien, gracias – sonrió Haruka

- No se te quita lo coqueto – jugueteó Michiru intentando que el tenso clima cesara

- ¿Celosa?

- No, tengo ya mi propio club de admiradores

Pero el relato comenzaba en esa vida turbulenta. Michiru en ese entonces se había convertido en una gran violinista, aún pintaba y participaba en muchos eventos de arte, su carrera fue un poco olvidada dado que siempre tenía que estar viajando por las competencias de Haruka. Se sentía nómada, mas era feliz, tanto que no importaba si debía dejar de lado todos sus sueños, todo lo dejaría por Haruka, hasta su vida misma la darías por aquella hermosa rubia. Haruka se había convertido en una excelente corredora, ahora era muy popular entre los patrocinadores de autos y hasta entonces se había dado el lujo de rechazar contratos importantísimos para comerciales o representar algún producto. Ella tenía el pensamiento que empezar a dedicarse a patrocinar marcas o posar para revistas terminaría por desviarla de su meta principal: Los autos. A Michiru le gustaba decirle que se trataba de miedo a posar su bello y escultural cuerpo

- De todos modos no me interesa – replicaba ella

- Como sea – sonreía

Por el mes de Agosto surgió un compromiso cerca de Tokio, Haruka pensó en visitar a las chicas, Hotaru y de paso a las amistades o conocidos que quedaron atrás cuando sus sueños se volvieron una verdad. Michiru visitaría a su familia, sería una visita rápida para evadir lo que siempre fue la peor pesadilla de su vida: sus progenitores.

Desde que era niña Michiru fue sometida a toda clase de torturas para enseñarle a ser una damita de sociedad ejemplar. Perdió su niñez y poco a poco los juegos se convirtieron en estrictas clases. Asistía a los mejores colegios, tomaba clases particulares de todas las artes y disciplinas y finalmente terminó por tomar clases de violín. La primera vez que estuvo en un concierto se enamoró perdidamente de aquel instrumento, fue un segundo para que hubiera entre ellos un romance soñador. Tuvo que esperar un poco ya que aún era muy pequeña para la música y cuando tuvo edad recibió como regalo un violín, estaba lista para iniciar lo que fuera su sueño. Su genialidad pronto relució y fue la música la que la llenó de vida y alegría. Su vida siempre fue tan solitaria y vacía que poco a poco se apartó del mundo que la rechazaba. Sus padres por un lado, no tenían tiempo de atenderla y a veces la trataban más como un adulto que como lo que era: un niño. Su madre poco o ningún cariño demostraba por ella, pero su padre siempre procuró dedicarle alguna triste y austera caricia. En su escuela siempre fue un motivo de expectación y hasta los dotes que algún día la harían brillar en el mundo en ese entonces la apagaron, volviéndola solitaria. Era una extraña entre humanos, lo era por ser diferente, por poseer talentos que jamás soñaron los seres humanos.

Haruka por su parte no tenía nada interesante que contar. Su infancia también resultó ser bastante caótica y hasta triste. Por mucho tiempo estuvo sola. Su madre había muerto cuando ella tenía ocho años, estaba pequeña aún para entender completamente lo que significaba aquello. Su madre siempre fue cariñosa con ella, mas su enfermedad se prolongó tanto que la mantuvo lejos de su lado y ella enojada por la vida reaccionó de la única forma que conocía: con rebeldía. Su padre se encerró en sí mismo dispuesto a morir de tristeza mientras su pequeña niña se volvió un mar de confusión y salvajismo. Aprendió a muy temprana edad el sufrimiento de la partida de un ser querido, a decir adiós cuando lo que se quiere es gritar que permanezca a tu lado, a cuidar de sí misma… Y al final terminó por abandonar a su padre, abandonar el cuerpo marchito que restaba de él. Se dedicó a emprender su sueño y ahora que lo veía hecho verdad no se ocupaba de pensar en él o su pasado. Haruka supo que cuando su madre murió también lo había hecho su padre.

Tokio siempre les fue una ciudad maravillosa, se sentían dichosas de estar de vuelta. Michiru fue a visitar a su familia, más por una obligación con su conciencia que por un gusto propio. Haruka iría a ver a un antiguo amigo y se reunirían de nuevo en la noche. Entonces sucedió lo inexplicable. Quizá el destino hizo de las suyas o simplemente se trataba de tiempo para que sucediera. La madre de Michiru tenía una cena para esa noche e insistió tanto a su hija para que se quedara que ella terminó cediendo. Nunca supo cómo evitar los chantajes de su madre, esa era la triste verdad. Habló con Haruka explicándole que no tenía muchas salidas y por el suspiro de la rubia supo que ella también sentía esa noche sería un tormento.

- Vamos, le agradas a mi madre – sonrió la joven de cabellera aguamarina

- Le agrada mi familia, yo no… No parece encontrarle algún sentido al automovilismo

- Y qué, no pretendes convencerla que te patrocine

- Sí – rió con alegría pensando que después de todo podría sacar algo bueno de aquella noche. Pediría una recompensa a su amante después de semejante tortura.

Ya no importaba lo sucedido, sino si el amor seguía aún invadiendo el aire o éste se esfumó lentamente en aquel lapso de separación. Ahora Michiru tenía un nuevo novio y Haruka ya no le interesaba volver con ella. Pero esos eran los reflejos que daban al mundo, sus corazones guardaban muchos secretos. Michiru empezaría la conversación, no estaba dispuesta a seguir tolerando inocentes comentarios por parte de Haruka y por lo visto Haruka no estaba dispuesta a perdonarle mucho su insensatez.

- Ya dije lo que tenía que decir –concluyó Haruka antes de empezar

- Creo que no es un motivo… Tú sabes que nuestra situación no ha sido fácil…Pero juntas hemos superado todo…

- O eso pensabas

- ¿Ya no me amas?

- Pensé que ese tema lo habíamos dejado claro hacía mucho tiempo

- Si dejarlo en claro se llama darme por mi lado así sucedió – renegó la joven violinista recordando la última conversación que tuvieron

- ¿Me amas Michiru? – la pregunta se le volteó y la joven se mordió el labio inferior intentando apagar sus deseos, su corazón y su pensamiento.

Estaba decidida a olvidar, en algún momento llegó a odiarla tanto que el amor se convirtió en dolor. Los recuerdos hermosos se desvanecieron y finalmente quedó la amargura. Michiru no entendía cómo se atrevió a dejarla sin aviso y hacerla sufrir tanto mientras ella simplemente se iba a seguir su vida. Estaba por reprocharle aquello cuando su comunicador sonó. Haruka sonrió mientras en sus ojos se leía la tensión acumulada.

- Nunca podemos terminar –susurró molesta

- ¿Hotaru? – contestó la rubia

- Vengan pronto como habían dicho la Casa del terror es una base… Las Scouts entraron y parecen tiene problemas… Apresúrense por favor.

- Sí

"La marea ha desatado su furia ven pronto" le comunicó su pareja de combate que estaba al otro lado del parque del Terror. Haruka corrió lo más rápido que pudo, nunca su corazón latió más rápidamente, sentía un temor que punzaba dentro de su ser como si predijera algo que ella no podía explicar o entender. Hacía mucho tiempo no sentía ese miedo. Para cuando llegó todo era confusión, las Sailor se había reunido y algunas se dispersaban con rapidez intentando alcanzar algo. Detuvo a Venus para pedirle una explicación. Su temor creció hasta tal grado que quería enloquecer.

- Estaba aquí ustedes son muy hábiles, ella pudo seguir a la bestia, yo la perdí de vista

- ¿Qué pasó?

- No sé, desapareció tras ellos

Tenía un muy mal presentimiento. Comenzó a correr olvidando por completo a quien perseguía y hasta proteger a la princesa. Buscó por la redonda, llamó por el comunicador una y otra vez sin recibir respuesta. Sentía enloquecer. Dos horas después no había rastro de las bestias o de Neptium. Mercury encendió su localizador buscando algún portal o rastro de energía.

- Si Sazuke la hubiera raptado habría algún rastro – señaló Mercury

- ¿Y si la asesinó? – argumentó Sailor Venus

- ¡Cállate! – le contestó Júpiter dándole un fuerte pisotón

Comenzaron de nueva cuenta la búsqueda.

Neptium se sentía perdida, la espesura de la niebla le impedía ver hasta sus manos, por horas caminó sin sentido. Buscó comunicarse y lo único que recibía era estático. Ya no podía más, el cansancio la hizo dormirse. Soñó. Y el sueño se volvió algo tan fuerte que casi aterraba; podía ver a una hermosa mujer que la llamaba para entregarle a alguien, no lograba ver quién era con certeza pero sí un símbolo que si no se equivocaba pertenecía al sol. Su sueño cambiaba y ahora discutía acaloradamente sin saber exactamente con quién

- Alguien existe, alguien no, alguien te ama, alguien te odia y la diferencia es nada… Porque siempre debe existir la antítesis para que el otro exista… es cuestión de naturaleza ¿Cuándo has visto que existan solamente las presas?

- ¿Intentas decirme que no es su culpa?

- De destruirlo sellarías el fin del mundo porque sin su existencia el bien jamás podría sobrevivir.

- Si es que puedes definir a alguien como bien o mal – renegó finalmente Michiru

No lograba entender nada, pronto vio luces y ráfagas de colores que nublaban completamente su vista. Ahora estaba frente a la reina del Milenio de Plata, sabía peleaba con ella, sabía era por el mismo principio que ella rechazaba, la existencia de un destino, la idea efímera de una misión para cumplir. Ya lo había vivido, lo hizo contra los cazadores de la Muerte, tener que sacrificar su vida para salvar a la nada, a gente que es peor que los mismos enemigos, morir por una civilización que no vale la pena, tanto que ingratamente le pagaban rechazándola, haciéndola infeliz y tomándola como extraña para expulsarla de su círculo privilegiado. Y ella volvía a renegar, se revelaba ante la esperanza de una buena obra agradecida con un cielo, el destino fiel al dolor que forzaba a enfrentar a dos seres que se amaban… Pero entonces la reina le dijo que no podía decir tal cosa cuando aquellos seres era un par de niños inmaduros

- El amor conoce poco de edad

- Y tú poco de la vida

A la gente le gustaba imaginar que lo diferente eran monstruos que devorarían a sus niños convirtiéndolos en ellos. Así no veían la verdad de sus oscuros corazones. Mostrar lo que escondía sus corazones era suficiente para aniquilar humanos, se volvía tan patético y aburrido que ella misma se daba cuenta no había ninguna ventaja en dominar bestias de carga.

- Si te resulta natural ¿Por qué luchas contra ello? – oyó la voz de una niña

Y en cierta forma por qué luchar contra su propia naturaleza ¿Por qué empeñarse en algo que jamás cambiaría?

- No puedes resistirte a la verdad – volvió a decir la dulce voz – ¿Existe el bien y el mal? O es solamente un cuento que inventaron como el coco

- ¡Quién eres!

- Quien salvará tu vida… Te debo un favor y a hora quiero devolvértelo – susurró la voz – Pero realmente no importa decirte el favor haría que ambas tuviéramos que revelar nuestras identidades. Lo que hoy importa es si vale la pena luchar contra tu naturaleza para ser algo "Bueno" ¿Te gusta ser buena persona¿Quieres ser como ellos? Al final fueron ellos quien te robaron la oportunidad de ser feliz y el derecho legítimo que tienes a desear soñar

- Mas vale me digas quién eres

Y entonces el sueño continuó, que bien ahora Michiru supo se trataba de una visión de su propio pasado en el Milenio. Ella arrebató a una criatura de manos de su madre. La mujer lloraba y a sus pies postrada rogaba por su vida y por la criatura, de una patada se quitaba de encima a la mujer y entonces veía que aquella criatura había sido lastimada demasiadas veces como para sentir no otra cosa que odio por quien la cuidaba. Su sueño seguía hasta estar de nuevo frente a la reina, atreverse a retarla y entonces observó una imagen que supo de inmediato era real. Un joven con su espada dispuesto a matarla

- ¡Maremoto de Neptuno!

Había pasado ya una semana desde la desaparición de Michiru. Haruka estaba enloquecida. Todos los días salía en su búsqueda muy temprano y seguía hasta que el cansancio le ganaba terreno. Dormía un par de horas para regresar a su tarea. Las Scouts también habían dispuesto un sistema de búsqueda sin mucho resultado y conforme los días avanzaban las ideas de Mina parecían más cercanas a una cruel realidad. Entonces su comunicador sonó y sus esperanzas volvieron a tener el fulgor de otras épocas. Contestó aún creyendo que un leve viento podía destruir sus endebles ilusiones.

- Soy yo Haruka – dijo Hotaru

- ¿Sucede algo? – no pudo evitar su decepción

- Hemos hallado a Michiru…

- ¡Dónde esta! – gritó impaciente

Así era Haruka, sus ímpetus salvajes eran incapaces de ser apagados, primero estaba su corazón actuando como un salvaje sin control. Su razón parecía no existir nunca y si vislumbraba algo de pensamiento éste generalmente era apagado e ilógico.

- Está en casa de Kael Fox, pero creo debes saber algo…

Pero como dijimos Haruka actuaba y luego pensaba así que le colgó y salió corriendo a casa del millonario para recuperar a su Michiru. Durante el trayecto no pensó en otra cosa que no fuera su joven ex amante. No terminó de estacionar la moto cuando ya se había bajado, casi tumba de la entrada a Mina y Hotaru que estaban puestas ahí para detenerla en su llegada, corrió adentro hasta toparse con su amante. Se veía bien, saludable y rebosante de energía. Corrió a abrazarla pero ella fue quien la detuvo

- ¿Y ella quién es?

- Haruka – susurró Amy un poco asustada

- Michiru ¿Dónde estabas?

- Disculpe ¿nos conocemos?

Haruka se quedó pasmada ¡Cómo que si se conocían! La joven no supo qué hacer, se dejó caer aturdida en el sillón, hundió el rostro entre sus manos. Ahora entendía por qué ella nunca se comunicó, su memoria se desvaneció y…

- Pero no te pongas así – le consoló Michiru

- Si esto es una broma no me cae en gracia

- Queríamos advertirte… perdió la memoria y ahora…

Ahora sucedía lo que tanto anhelaba Haruka, ya no habría un recuerdo de su existencia, de su labor como Sailor o su misión…Ahora Michiru podría ser completamente feliz… Con otro…

- Hemos intentado explicarle, parece que…

- Nadie le explicará nada, ahora Michiru se quedará con su vida perfecta

- ¿Sí? – preguntó intrigada la violinista

- Y quizá sea mejor

- Quizá – contestó Michiru como si entendiera a qué se refería la rubia.

En el Próximo Capítulo:

¿Haruka se marcha? Pero por qué te marchas ¿acaso es culpa de Rei¿O de la Diosa Mina Aino que no te permite ni respirar?

Serena ¿Qué te sucede¿Ya no amas a Darien¡Cómo que se volvió una costumbre!
Las visiones no solamente Rei Y Haruka las han tenido, el mundo está pronto a vivir una cruenta guerra Cuidado Sailor Scouts

C O N T I N U A R Á…

NOTAS

Por la mudanza a este site nos iremos mas rapido pero aun asi no olviden dejar sus reviews. Para los fans de las historias que rompen con los esquemas Tokio de Cristal El angel Negro: El amor puede convertirse en una maldicion y el dolor cambiar la historia de Tokio de Cristal. Amy traicionara a sus amigas y con ello sellara su propia destruccion. Darien y Serena, el amor jurado al futuro que termino.