SIN ALMA
Capítulo X
"Espíritu aniquilado"
- Ésto es lo que usamos para saber que pasa en el resto del mundo – Karen no podía evitar tratar al salvaje como si fuese un niño pequeño - ¿ves? Le das a este botón y dentro del cubo se forman las imágenes.
La holoTV brillaba en la penumbra de la habitación. El "sin alma" no apartaba sus curiosos ojos del aparato. Estaba maniatado, aunque no le importaba, Karen se sentía más segura así y el salvaje no podía menos que agradecer que la mujer lo tratase con cariño más aún creyendo que la había atacado brutalmente. Además eso era menos aburrido que permanecer horas y horas encerrado en el vestidor.
- Puedes ver muchas cosas, si te portas bien te pondremos uno en tu cuarto para que no te aburras tanto, mira, hay paisajes, tiendas, historias, noticias – la mujer iba girando inocentemente una ruedecilla que iba variando el interior del cubo tridimensional hasta que se dio cuenta de que el salvaje se había quedado congelado mirando desencajado la última imagen.
En medio del cubo, Alezeia Verne con su bebé en brazos y acompañada de Pegasus Sade, recibía a los Primeros en una reunión sin precedentes en más de doscientos años.
- ¿Te interesa la política? eres un "sin alma" muy raro – ella no sabía que aquella mujer de bellísimos ojos negros era la única persona que había amado en su vida, Karen no sabía lo que significaba para el salvaje ver aquello, pero al ver la palidez que se apoderaba del muchacho presintió que algo no estaba bien - ¿Qué te ocurre pequeño?
Jensen no apartaba los ojos de Alezeia y del bebé, de Alma y del bebé. Recordó lo que el hombre misterioso de ojos y cabellos negros le dijo casi en otra vida, en el Almacén dónde su vida acabó de convertirse en un infierno. "Tu esposa y tu hijo serán míos y ya no serán ellos, tú serás yo y jamás volverás a ser tú".
Alma ya no era Alma. La había perdido otra vez, había muerto otra vez. Asumió mientras la desolación bañaba su rostro en forma de lágrimas ardientes. Karen se asustó abrazándole y observando preocupada cómo el salvaje se abandonaba al llanto.
- No, no llores pequeño, ¿que te ocurre? Lo arreglaremos ya verás.
- Mi alma – y sonó como si el corazón se le partiese en mil pedazos con cada letra
La madre del cazador, la mujer que creía que aquella criatura la había atacado salvajemente acunó al muchacho arrodillado sin saber cómo consolarlo. Así los encontró Jared, con la imagen de Alezeia Verne congelada en la holoTV. "Deja mamá, yo me encargo".
Llevó a Jensen al vestidor, el pecoso se movía como un autómata, lo desató y lo metió en la cama arropándolo y separó el flequillo que cubría sus ojos. Tenía la mirada perdida, vacía. Jared supo que jamás podría llegar a él, que Jensen jamás podría amarle, no sólo eso, quizás pudiera llegar a perdonarle las palizas, las vejaciones, la tortura a que había sido sometido desde que aceptó el maldito trabajo pero jamás perdonaría que acabara con su familia.
"Te compensaré, te..." Los ojos del salvaje recuperaron la vida taladrándole oscurecidos y brutales rebosando de dolor y odio.
SA-SA-SA
- Es todo lo que podemos hacer – el cuerpo desnudo de Misha abrazaba a Karen con dulzura mientras Jane masajeaba sensualmente los fuertes hombros del "sin alma" - no habla ni siquiera conmigo, no come si no es a la fuerza... al menos Jared no pierde su voluntad de ayudarlo.
- ¿soy egoísta por querer consolar a mi hijo? - la mano menuda de la madre del cazador acarició la mejilla del hombre de los bosques – él también es una víctima en todo esto
- Lo se mi amor – Dijo el hombre depositando un suave beso en su cuello
- Vas a tener que explicarme cómo Jane y yo podemos ser tu amor al mismo tiempo – dijo la mujer en un mohín travieso.
- Cuando me expliques cómo eres capaz de amarnos a Jane y a mi a la vez
- Ya vale de ñoñeces – dijo la veterinaria dejando de acariciar al "sin alma" - tenemos cosas urgentes en qué pensar. Lamento que los chicos estén tan mal pero Pegasus no tardará mucho más en cambiar y su futuro cuerpo en las condiciones en que está ahora mandará todas nuestras opciones a la mierda.
Misha con una última caricia a su nueva compañera de armas se levantó a su vez y se vistió. Él ya había dado su opinión en la última reunión de los rebeldes. Pensaba que la única opción era devolver a Jensen a los bosques, quizás libre pudiera recuperarse y encabezar la resistencia según los planes de Ángelo. Pero la única que había apoyado su tesis era Karen, los demás creían que la opción más segura era atacar en la transferencia del ECU de Pegasus y para ello el estado del receptor era lo de menos.
SA-SA-SA
- No me importa esa horrible cicatriz – Alezeia Verne acariciaba el rostro inconsciente de su esposo mientras las lágrimas rodaban hasta su barbilla haciendo que el corazón de médicos y enfermeras se contrajese condicionado por su tristeza – me da igual, él o quien sea, Pegasus tienes que cambiar, tienes que vivir ahora que eres padre.
El Primero había caído en coma un par de días atrás, era habitual que los primeros sufriesen desvanecimientos y pérdidas de conciencia de minutos y hasta de horas una o dos veces al año. Conforme el cuerpo utilizado se iba deteriorando, el tiempo aumentaba. Sin embargo no tenían precedentes de que alguno hubiese durado tanto tiempo, lo que hacía suponer que el cuerpo de Pegasus Sade ya no funcionaría mucho más.
El problema para los doctores era que no había ningún conocimiento previo de un Primero que hubiese ralentizado tanto el cambio. No desde Ángelo, y nadie supo jamás lo que había ocurrido con el traidor. Así que no podían asegurar si el enfermo recobraría el sentido o moriría antes de hacerlo.
Alezeia tomó una decisión radical. "Preparad su traslado a América"
SA-SA-SA
La orden de Lázarus Stark dejó a Jared helado. La había repasado ya cincuenta veces y era incapaz de reaccionar. En un par de horas vendrían a llevarse a Jensen, su trabajo con el "sin alma" había terminado.
- Tengo que hacer algo, impedir que te lleven – el salvaje no dijo nada, no lo miró, no se movió, desde que viera la dichosa holoTV era como una carcasa vacía, salvo cuando lo tocaba, entonces sólo sus ojos parecían tener vida y lo que había en ellos no era muy esperanzador para Jared.
Apenas le dio tiempo a avisar a Jane. La guardia personal del líder mundial recogió al "sin alma" y se lo llevó entre fuertes medidas de seguridad. Cuando se fueron el cazador sintió que le habían arrancado un trozo de sí mismo.
- ¡Mierda! ¡Mierda! ¡MIERDA! ¡Mierda de vida! ¡Mierda de trabajo! ¡Mierda de mundo! - Empezó a dar patadas a la jaula del patio, patadas, puñetazos, cabezazos... hasta caer sentado junto a la puerta con la sangre tiñendo su cara y sus manos.
- Tristán, mi vida – su madre le limpió la cara con un paño húmedo conteniendo la sangre que manaba de una brecha en la ceja – tú no tienes la culpa
- ¿y quién la tiene madre? ¿quién lo arrancó violentamente de su mundo destruyendo todo lo que amaba? ¿quien lo torturó durante meses, un día y otro hasta reducirlo a una sombra? ¿Sabes madre? El cuerpo de Alezeia Verne era el de su mujer, ese bebé que todo el mundo admira iba a ser su hija cuando yo destruí todo eso. Fui yo mamá – Los remordimientos atenazaban su garganta haciendo que decir una palabra más fuera terriblemente doloroso, pero creyó que no tenía derecho a callar - ¡yo soy el animal! ¡yo soy el "sin alma"!, le quiero ¿sabes? No me importa que se entere todo el mundo, no me importa que me reprogramen o lo que quieran hacer conmigo, porque cuando hagan el cambio ya no será él. También lo habré matado.
Jane y su ayudante llegaron a tiempo para escuchar la desesperada confesión del joven. "¿cuando?" susurró la mujer más mayor. "Hace media hora" contestó en el mismo tono Karen con los ojos llenos de lágrimas limpiando las manos de su hijo.
Misha creyó que era el momento de tomar las riendas de la situación. "Jane llévate a Karen y avisad a la organización. Tristán o Jared o como quieras que te llame, levanta de ahí que tengo que contarte algo.
