Estrellas de Oriente
EN CONTRA DEL DESTINO.
¿Haruka se marcha? Pero por qué te marchas ¿acaso es culpa de Rei¿O de la Diosa Mina Aino que no te permite ni respirar? Por favor Haruka piénsalo bien…Te prometemos ser mejores amigas. Serena ¿Qué te sucede¿Ya no amas a Darien¡Cómo que se volvió una costumbre¡Serena estar con Yael te ha afectado el cerebro! Las visiones no solamente Rei Y Haruka las han tenido, el mundo está pronto a vivir una cruenta guerra… Cuidado Sailor Scouts.
Hoy presentamos:
14.Haruka se marcha
Lita tenía una semana saliendo con Jordane, estaba tan encantada y enamorada que había olvidado por completo a Joshua. El chico no la culpaba después de todo aún no conocía mujer que se resistiera al galante Jordane. Lo que no entendía era cómo de buenas a primeras Jordane se fijó en ella. No dudaba de su belleza, sino que los gustos de su amigo era un tanto especiales por lo que alguien como Lita no cabía en su lista de conquistas ¿Y si de verdad se enamoró de Lita? Entonces él había perdido. Las preguntas quedaban para después, hoy un intento más podía significar su victoria.
- Lita – pero la chica estaba demasiado ocupada para prestarle atención – Lita – Volvió a llamarla
- Te veo después Jos, estoy muy ocupada
- Sí
Y en ese momento entraba a la cafetería Jordane, la muchachita de cabello castaño dejó todo para correr a atenderlo. Joshua la veía, cómo esa sonrisa se iluminaba de alegría y su rostro adquiría una chispa mágica de sólo verlo. Y deseaba ser él quien causara tales efectos… Ser el dueño de su corazón. Tomó su carpeta y salió de la cafetería, pasó cerca de un bote de basura y echó la pequeña tarjeta que había comprado para Lita… Ya no importaba.
- Lita, espera yo te ayudo con la charola – corrió Jordane – No cargues eso
- Pero este… este…
- Yo te ayudo, anda no soy mal lavaplatos – y dicho esto recogió los trastes sucios de las mesas para irse a la cocina
- A que es un amor – suspiró Mina
- Sí – y los ojitos de Lita estaban perdidos en el amor
Y al que amas no te ama pero quien te ama tú amas no amas, y el juego parece tan absurdo, patético y muy parecido a la irrealidad que cualquiera pensaría el amor es un duende viejo y juguetón dispuesto a divertirse a costa de todos los humanos. Mientras Joshua sentía una parte de su alma moría, Lita se llenaba de dicha y esperanza. Como fuera Joshua sabía lo que le esperaba cuando se decidió a aceptar y valió la pena, cinco minutos habrían valido la pena por una soledad perpetua, porque cuando se ha probado la verdad se puede sobrevivir sabiendo que aquello que tanto se ha buscado es tan cierto como lo es uno mismo.
- No te molestes Lita – decía Jordane deteniendo la bandeja donde le llevaba una malteada gratis
- Yo invito, tú ayer fuiste muy lindo al obsequiarme ese libro…
- Te servirá en tu carrera…
- Sí – sonó dubitativa
Joshua ahora era pasado… Un lejano pasado.
La primera reacción de Serena fue alegría extrema. Se sentía tan feliz que olvidó lo complicado de la situación. Gritó y corrió por toda la habitación como si aquello fuera equitativo a ganarse la lotería. Quizá lo que la hizo caer en la cuenta que no era una noticia para saltar de felicidad fue la mirada triste de Yael, y es que por más esfuerzos que hiciera la niña, su mirada revelaba su alma. Entonces la mente de Serena recorrió el último semestre vivido y lo que podía esperar de la visita de Darien: Dolor. ¿Por qué Darien había cambiado? Quizá por la misma razón que ella lo había hecho, por evolución, por el simple y llano deseo de sobrevivir y prevalecer su especie sobre las demás. A veces no se entendía y hoy en especial no se estaba entendiendo. Tenía la oportunidad de recuperar el terreno perdido con Darien, de volver a hacer brillar su amor y de una buena vez sellar su destino: estar con él. Entonces ¿Por qué dudaba fuera eso lo que quisiera¿Por qué pensaba en la tristeza de Yael¿Por qué pensaba que ya no importaba si Darien la quería o no? Tal vez porque Darien se volvió una costumbre inevitable, un ser al que se tiene por tener y al final de cuentas ni siquiera era conciente de ello. Dejó de saltar y se sentó en la cama, leyendo con cuidado la carta de Darien
- Me alegra mucho – sonrió la niña forzadamente
- Pues es de pensarse – contestó Serena – puede venir a decirme que ya no me quiere
- Tontilla ¿Por qué no habría de quererte?
Serena se encogió de hombros. La mayor de las razones se instalaba en el tiempo y distancia. El amor se cultiva y como una planta o un animalito cuando no se le cuida pierde la belleza y hasta muere. Se rascó la cabeza y soltó una gran carcajada
- Será navidad… deberíamos estar pensando en nuestros regalitos – de nuevo Serena volvía a ser ella
- Pues yo sí sé que quiero
- ¡Dime!
- Es secreto conejito – le lanzó la almohada y la muchacha hizo un pucherito gracioso
Faltaba un mes para navidad. Un mes para ver a Darien. Muchos sentimientos encontrados cruzaron la mente de la joven rubia, observó el cielo por la ventana pensando que pronto caería la primera nevada y entonces ella podría salir a jugar con Yael, así la vida volvería a ser vida, porque a su lado tenía fuerzas para afrontar lo que viniera… Hasta una desilusión amorosa.
- ¿Te quedas a dormir? – le pidió Serena
- No puedo, debo ir a casa
Y la joven heroína la miró con desconfianza aún no olvidaba la existencia de Minek, pensó en sus hermosos ojos azules, su suave y tersa piel rozando la de Yael, sus manos largas y finas que hasta donde sabían eran tan talentosas que hasta a Rei asombraba. Movió la cabeza de izquierda a derecha, debía dejar de ser una niña celosa, además en qué le afectaba que Yael tuviera más amiguitas.
- Te veré mañana conejo, recuerda que haremos tu currículo para pedir empleo
- Ah sí – suspiró – ya lo había olvidado por completo
- Recuerda tener tus papeles en orden y arreglarte muy guapa… Aunque no te hace mucha falta
- Sí – rió dejando ver una enorme sonrisa de satisfacción
Haruka había conseguido rentar una pequeña cabaña a las afueras de la ciudad y contra todo lo que Rei le decía ella seguía empacando. La corredora pensaba que estaba mejor sola en un mundo sin civilización que en el templo donde todas la acechaban con sus necedades. Para ella era suficiente saber que Michiru estaría mejor sin ella y si eso significara que peleara sola por la humanidad no le importaba
- Pero Haruka, no es bueno que estés sola, una cosa era que estuvieras con Michiru y nosotras hiciéramos mal trío y otra que estés completamente sola – ¿Y no se había sentido completamente sola hasta con Michiru a su lado? – Te prometo Mina no te molestará más
- No es Mina el problema
- ¿Serena?
- Menos
- ¿Yo? – abrió sus ojitos desconcertada cayendo en la cuenta que ella podía ser la razón para abandonar el templo
- No – rió Haruka tomando su casco
- ¿Te parece si te invito a salir y lo platicamos? Me preocupas de verdad Haruka – la joven rubia volteó a verla desconcertada, esperaba encontrar en la mirada de Rei el amor y la idolatría que se siente por un amor platónico pero en sus ojos solamente había el destello de un cariño muy diferente que ella jamás vio y ahora no lograba explicar
- Está bien – sonrió. Quería descubrir qué era ese brillo, qué era ese amor.
Rei regresó al templo satisfecha de su labor, ahora se daría prisa en sus tareas para llevar a Haruka a un hermoso sitio donde podrían platicar y ella podría calmar su impetuosa y salvaje alma. Al entrar en la casa sus ojitos se abrieron enormemente hasta casi salirse de sus cuencas, el tiradero era tal que ni en todo el día terminaría.
- Hola Rei – saludó Amy haciendo que la pobre muchacha saltara del susto
- Amy – suspiró espantada – No te vi
- Ya lo notamos – sonrió Yael
- Y… – miró de un lado a otro observando a su invitadas
- Y no te acuerdas – rió Amy encantada – Quedaste en ayudarnos para el informe que harán estas niñas sobre tradiciones japonesas
- ¿YO? – interrogó a su conciencia en voz baja – Claro, lo recuerdo
- No, mientes – susurró la chiquilla mirándola fijamente – ¿Hubo una guerra y no nos enteramos? – miró el enorme desastre en la casa
- El abuelo y sus reuniones, sin contar las nuestras… y creo no podré
Entonces Yael tuvo una gran idea, ayudarían a Rei con los quehaceres de la casa y así podía dedicarles tiempo. Pero la joven morena como respuesta se mordió el labio inferior, parecía seguir en aprietos. Y Amy interpretó que se debía tratar de salidas con chicos.
- No es eso – refunfuñó Rei
- Bueno pero debes salir ¿No? – determinó Amy con una sonrisilla de victoria
- Sí – masculló
Estaba hecho, hoy salvaría a Rei a cambio de todo un paseo por la historia y tradiciones de Japón el domingo y aparte las dejaría sacar fotos del lugar (situación que Rei prohibía) la pobre chica no tuvo de otra, accedió. Fue atrás para traer escobas, baldes y lo necesario para la limpieza. Cuando regresó Minek ya había llegado, estaba refunfuñando por tener que levantar el desorden ajeno.
- Pues me niego, prefiero ir a la biblioteca – farfullaba
Rei y las chicas cruzaron por primera vez con Minek cuando ella iba de salida en el departamento de los Mizuno, a Rei siempre le pareció una persona detestable aunque siendo francos su percepción se debía más a cómo la niña hacía la vida de Serena un poco difícil. Pero qué sabía Serena, si solamente significaba la personita que le robaba a su hermosa Yael. Ahora sus comentarios sosos no estaban siendo de utilidad para borrar la mala imagen que Rei tenía de ella.
- Ya anda Rei, apúrate nosotros nos encargamos – sonrió Yael tapándole la boca a su compañerita de clases
- Sí, gracias
- Yo me quedaré a supervisarlas – sentenció Amy para que su amiga se fuera con tranquilidad
Hasta donde Serena le había contado Michiru tenía un ligero problema de amnesia, así que le extrañó mucho la saludara como si la recordara. La niña se encogió de hombros, ella no sabía mucho de eso. Se acomodó su cabello en una coleta mientras Michiru acercaba una silla para sentarse a su lado a conversar.
- Pues mi… La señora Mizuno dijo que podía serme útil tomar clases de arte y pues me gusta mucho dibujar… Hace media hora terminó la clase, pero quería terminar mis dibujos – sonrió la chiquilla
- ¿Y tus pesadillas?
- Se fueron, gracias… Por cierto¿Qué no tenías amnesia?
Michiru la observó con atención tal parecía que el fuerte de Yael como el de Serena no eran la discreción, acomodó uno de sus mechones y mostró una amplia sonrisa traviesa.
- Pues algunos recuerdos los tengo perdidos, con el tiempo los recuperaré…eso dijo el doctor
- ¿Qué recuerdas?
- Mi nombre y datos básicos, leer, escribir, cómo pintar y tocar…Algunas personas…y cosas que pasaron
- Memoria selectiva…
- ¿Me dejas ver tus dibujos? – no quería dar más detalles médicos
Yael le extendió el cuaderno. Michiru observó con cuidado aquellos trazos a lápiz que en seis hojas relataba una historia simple. El dibujo era regular, las líneas denotaban mucha intensidad en sus pasiones y si su psicología no le fallaba un exceso de enojo. No podía decir que la niña tuviera mucho talento. Lo que más le impactó fueron las expresiones tan claras en los ojos de las imágenes. Había dibujado hasta el último detalle de los ojos.
- ¿Y?
- Te falta práctica, los trazos, las proporciones son de novato… es algo que la experiencia te da
- Bueno, creo que viniendo de ti es un cumplido
La joven pintora sonrió. Nunca le gustó dar opiniones a los novatos, ella no quería desanimarlos pero darles la idea absurda de ser la perfección le parecía ridículo y risorio. Volvió a mirar los ojos de cada muñequito y después miró los ojos de Yael. Ahora recordaba dónde había visto tanta magnificencia en una mirada.
- Serías excelente modelo
- ¿Lo crees? Yo no sé estarme quieta sabes
- Por eso lo serías – rió la joven
- Ahm – frunció el ceño un poco disgustada
La acompañó a la habitación que Kael había alquilado para ella. Yael se sorprendió al ver lo bien equipada que estaba, pero Michiru no le dio oportunidad para preguntas, le indicó el lugar donde quería posara. Y como lo supuso la joven pintora, Yael no podía permanecer quieta ni callada. Fue Michiru quien aplicó la ley del hielo concentrándose en su cuadro. Eran sus ojos lo que deseaba plasmar y hasta escudriñar, entrar en lo profundo de ellos y leer como libro abierto sus sentimientos. Se encontraba pintando, concentrada en la imagen que su cabeza creó.
- Tienes una manos muy lindas – comentó la niña haciendo que la pobre Michiru saltara del susto
- ¡Cómo! – miraba al frente y luego atrás donde ahora se encontraba Yael
- Es que eres muy distraía – le guiñó el ojo coquetamente contestando sus preguntas de cómo llego allí
- Vuelve a tu sitio – la regañó
- Quería ver cómo iba
Haruka se asombró de aquel bello sitio, era un pedazo de paraíso perdido en medio de la Isla de concreto. Miró a Rei y con un gesto le agradeció por preocuparse por ella. Se recostó en el pasto sintiendo el dulce aroma de las rosas penetrando en su cuerpo
Porque enloquecía porque soportaba en silencio aquel mundo de preguntas e ideas contrarias que venía a su mente. Y es que la soledad mataba, pero enloquecía pensar que la persona que amó se había dio completamente. Quizá si hubiera muerto el dolor hubiera sido menos fuerte, pero ahora sentía un pinchazo cada vez que veía a Michiru, odiaba sentirse así, al final eso quiso, el regresar por el destino era admitir que su vida estaba muy lejos de ser controlada por ella. Y si el destino decidía, entonces el amor no existía pero lentamente se convirtió en una trampa sin salida, porque el amor que no entendió de razones, ahora suplicaba e imploraba y gritaba en su cárcel que él era más que el orgullo. Suplicaba por una oportunidad. Mas ahora se había ido, se fue con su memoria.
- Creo tú me puedes entender – susurró Haruka
- ¿A qué te refieres?
- Al amor que no puede ser – y sus ojos esquivos miraron fijamente los ojos negros de la morena
- No, no tengo idea… Y si es Nicolás la respuesta es: NO LO AMO
- Lo sé – sonrió sin dejar de mirar esos ojos negros
Rei sintió que su secreto más entrañable se había revelado, que en un momento de descuido aquellos ojos azules penetraron en lo profundo de su alma encontrando ese remolino en que se batía la chica y que hacía años había logrado apaciguar haciendo lo que ahora Haruka intentaba: Olvidar.
- No sé de qué me hablas
- ¿Segura? – sonrió Haruka traviesamente. Su mirada volvió al café. Siempre le dijo su linda sirena que su mirada a veces asustaba porque en un mirar lograba desentrañar los sentimientos más profundamente guardados. Aquellos que el alma había olvidado
- El viento está agitado… Era cuestión de tiempo y hasta quizá el destino ya había escrito hace tanto el triste final de nuestros días que solamente nos resta actuar nuestros papeles – decía la rubia con pesar y en su voz la melancolía era muerta, un sentimiento apagado en sus palabras, como si fueran las palabras de otro
- He tenido sueños… He visto el futuro también – susurró Rei – Y te apuesto que como muchas otras veces podemos hacer que esta historia termine con el final que deseamos, lucharemos por nuestros deseos y nuestro propio futuro… Y si ésta es la batalla contra el destino, por ella estoy dispuesta a emprenderla
- Por ella… Por un amor que se lleva el viento – miró el cielo como si esperara que aquella brisa contestara a sus ruegos – No es solamente una triste batalla contra un enemigo que vemos y sabemos está contra nosotros sino los monstruos silenciosos que habitan entre nosotros opacando lentamente nuestra felicidad… Porque se lo permitimos…Porque dejamos que lentamente nos destruyan…
Rei entendía lo primero, una batalla larga que las esperaba y quizá terminara por completo con ellas, un enemigo poderoso… pero ¿enemigos diarios silenciosos? Nunca había visto la vida como una batalla, quizá porque ella nunca fue una parte discriminada de la sociedad o alguien a quien siempre se le ha hecho de lado.
- No lo sé – contestó secamente Rei deseando con el corazón Haruka no le preguntara por su amor perdido
Desde que Sazuke apareció sus premoniciones se centraron en aquel enloquecedor sueño que a veces la despertaba en medio de la noche y otras tantas la dejaba con un amargo sabor en la boca. Empezaba en medio de la ciudad, corría desesperada buscando la Torre de Tokio, al llegar levantaba su vista observando que la batalla final estaba por comenzar. Oía esas gotitas congeladas que se deslizaban tiernamente por el cielo, como si llorara prediciendo lo que estaba por ocurrir. La luna emergía de entre las tinieblas para dar amparo a aquellos que en su nombre combatirían por un mejor mañana. Y la luna de plata seguía mirando extasiada a esas dos sombras que lentamente tomaban sus posiciones asumiendo sus destinos…su misión para la que fueron engendradas. La primera sombra, la derecha, era Sailor Moon quien de inmediato se transformaba en un bello ángel Blanco que con su dulce resplandor opacaba a la Luna. Serena lloraba y sus lágrimas creaban una hermosa espada y entonces veía entre sombras la segunda figura, quien sería el enemigo de su hermosa Serena. Aquella figura lentamente adquiría su brillo natural, un espectro entre fantasmal y plateado que conjugado con la noche se convertía en terror. Sus bellos ojos verdes estaban lejos de la conciencia, miraba sin sentimiento alguno a Sailor Moon. Conjugaba las fuerzas que la engendraron para dar comienzo al final
- Sailor Moon – gritaba Rei asustada al ver las sombras que se movían detrás de ella
Y entonces de las sombras aparecía la figura de un hombre que parecía amparar a la joven. Pero su enemigo no estaba solo, también una sombra la amparaba y en medio del llanto de Sailor Moon la batalla daba comienzo. En segundos la sangre brotaba tiñendo los cielos de escarlata y brindándole nuevos líquidos a la tierra que a gritos había pedido aquella guerra donde las lágrimas, el sufrimiento y la sangre de dos amantes daban cabida a su salvación.
- No sé que significa – dijo por fin Rei
- No debe significar nada, es lo que sucederá… Y tú sabes perfectamente que esa batalla convertirá a dos amantes en enemigos… y – pero el silencio fue lo que siguió, temía decir quiénes serían esos dos amantes
- El destino lo forjamos nosotros, somos nosotros quienes decidimos
- Eso espero – contestó la rubia poco segura de ello
Rei y Haruka no eran las únicas personas que en esos momentos estaban preocupadas por el destino de la tierra. Meteoro intentaba en vano descifrar las estrellas y los pergaminos que alguna vez logró rescatar del palacio del Milenio. Pero hoy nada servía, nada sin videntes. Restaba solamente esperar. Y Ryan tantas veces quiso preguntarle a Setsuna por el fin del mundo, por su destino y quizá por su pasado, pero lo cierto era que nadie podía enterarse que aquella batalla estaba decidida desde antes del nacimiento de las Sailor, decidida por un destino que Ryan estaba allí para decidir… Por otro lado Setsuna sabía que el rompimiento de Haruka y Michiru no eran simples casualidades y que dentro de aquella locura incomprensible el punto clave se desenvolvía bajo las sombras de dos guerreras. Esperaría, al final eso resultaba más prudente que revelar la oscura verdad cernida sobre las almas de las Sailor y el mundo.
Muy lejos de allí, en las afueras de Tokio Michiru intentaba encontrar a la chica de la foto. Se quitó las gafas oscuras de los ojos para observar con detenimiento a las personitas que pasaban cerca de allí, estaba segura que tarde o temprano la encontraría. Miró de nuevo la foto, miró esos ojos miel que revelaban tristeza y melancolía, como los de Setsuna.
- Señorita Katsumi – habló Michiru a la chica que acaba de llegar a los apartamentos de la zona
- ¿Sí? En qué puedo servirle
Michiru se mordió el labio, por un instante miles de recuerdos hermosos vinieron a su mente, pero no tenía tiempo para ellos, necesitaba encontrarla, encontrarla antes que alguien más lo hiciera y la vidente terminara sirviendo a quien la mataría.
- Michiru Kaioh – extendió la mano y la joven se quedó mirándola con cierta suspicacia
- Já – sonrió mostrando sus enormes dientes – Pensé eras un cobrador, has tardado mucho en venir
- ¿Sabías vendría?
- No sé – se encogió de hombros la joven
En el Próximo Capítulo:
[ Capítulo Especial de Navidad
C O N T I N U A R Á…
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NOTAS:
Hola a todos!!! Muhcas gracias a Pandora no Rea por sus reviews :)
Y ahora aclarando algunas cuestiones:
Hay mucho detras de la coporation Fox que dirige el padre de Kael asi que paciencia
Yael tiene entre catorce y dieciseis años al final de la serie debe tener los 16 y hay algo entre ella y Serena de hecho hay un capitulo especial donde quedara al descubierto que quiere la una de la otra
Sobre Darien... Ya casi sale y no, desgraciadamente no defendera mucho a su planeta aunque sea el soberano proque esta muy ocupado preparandose para tal tarea :) No es cierto, es que nadie le aviso OK el no entendio entonces?
Sobre el sueño de Serena y la personita que se ve en las premociones, se trata del Hijo del Sol, se conocieron en el Milenio aunque para cuando este se destruyo el Hijo del Sol ya habia perecido. Como reencarno en la tierra no estan del todo seguras quien sea ni si el sabe quien es... Setsuna insinua que su alma dormita y un gran impulso del universo lo despertara
¡No se pierden el especial de navidad!Titulado: Yael y Serena salvan la navidad. Sazuke se metera con alguien intocable: un gordo rojo lleno de regalos y renos...
Si te ha gustado la historia o crees que es mala igual deja tu review y haznolos saber los pareciaremos mucho.
Si te gustan las hisotrias sobre como se origino el Milenio de Plata y nuestra querida y chillona Serena se convirtio en Neo Reina no dejes de leer: Tokio de Cristal, El Angel Negro donde el amor, la traicion y el engaño reescribiran la leyenda
