SIN ALMA

Capítulo XII

"El Cambio"

"¿Estás bien Jensen?" El hombre de pelo blanco curó las heridas del joven, casi un niño.

"Mejor que nunca" el niño orgulloso de sí mismo le dijo "Ya soy un hombre, ya puedo cuidar yo de ella y no dejar que nadie la aparte de mi"

La pequeña de seis años dormía en una manta junto a la chimenea de la cueva "¿Porqué no para de mirar a la puerta? ¿de que tiene miedo?" el chico había sorprendido las miradas nerviosas del curandero.

"No tengo miedo Jensen, sólo creo que el tiempo va a cambiar" El chaval de trece años se encogió de hombros y se echó junto a la pequeña que al sentir su tibieza se acurrucó junto a él impidiéndole adoptar una posición menos dolorosa para sus heridas. A pesar de ello sonrió y la abrazó sin despertarla.

- Es él ¿no es cierto? - le preguntó el curandero al fugitivo de la ciudad de hielo

- Sí, es inmune al condicionamiento

- ¿qué les ocurrirá?

El hombre de hielo no contestó, sus intensos ojos azules miraron a la oscuridad que era como la desesperación que durante decenas de años había anidado en su alma. El hombre de pelo blanco derramó unas lágrimas condicionado por ese vacío

SA-SA-SA

Cuarenta y ocho horas antes del cambio, Jared recibió una invitación oficial de Lázarus Stark, a estar presente en el evento de importancia planetaria. Era incapaz de imaginar porqué había sido invitado, ni porqué el líder mundial tenía interés personal en su presencia. Pero la cita era una oportunidad para tratar de impedir el cambio, y no iba a desaprovecharla.

Cuando llegó el momento una desesperación sorda se había instalado en su pecho. La última reunión del grupo de liberación, había dado por imposible el rescate. Misha le rogó que se excusara, que no fuese a presenciar el cambio. El cazador se puso su mejor traje, y se despidió de su madre como si no fuese a volver nunca.

La sala dónde las grandes personalidades asistían al evento, estaba completamente surtida de holo-pantallas de todos los tamaños, a través de las cuales se iba a mostrar el proceso de traslación del ECU.

Cuando los cinco Primeros y la pequeña Alma, hicieron acto de presencia, el público aplaudió emocionado y enardecido (salvo Jared). Pegasus alternó con todos los asistentes, prestando una especial atención al cazador enorme y fornido que desentonaba con el lujo que le rodeaba. Lázarus Stark no quitaba la vista de encima a su invitado "especial"

Los ojos, de un plateado imposible, del líder mundial, no podían apartarse del fornido cuerpo del muchacho. La belleza animal del cazador contrastaba brutalmente entre los refinados personajes que atestaban la sala, pero sobre todo, contrastaba con el aspecto casi etéreo de Pegasus. Su único amigo advirtió su interés en su acompañante y supo que de algún modo había descubierto el motivo de ese interés.

El protagonista de la noche se despidió de todos "En un par de horas estaré de vuelta, tendréis que acostumbraros a mi nuevo yo". Antes de salir, justo en la puerta Jared lo paró.

- ¿Qué le ocurrirá a él? - Más que una pregunta era una acusación, el Antiguo por alguna razón que no quiso analizar trató de condicionar al chico.

- Lo verás cuando vuelva

- Me refiero a su alma, a su identidad – no había podido, era la segunda persona en dos días que no era capaz de condicionar ¿sería cierto que estaba demasiado debilitado?

La sonrisa de satisfacción del líder mundial al escuchar la respuesta del fornido muchacho confirmó a Pegasus su intuición. No le gustó, no supo porqué.

- Ha sido un placer volver a encontrarme contigo "cazador" - dijo con toda la intención del mundo haciendo palidecer al que a todas luces sería el nuevo cuerpo de Lázarus.

El cazador acusó el golpe y dejó ir al Primero, volviendo su mirada a la holo-pantalla más cercana, dónde, en una silla de quirófano ya habían atado a Jensen. Todos los presentes aplaudieron emocionados cuando el Antiguo se sentó en la silla adyacente y saludó a las cámaras (una vez más el alto y desesperado cazador su cruzó de brazos sin secundar el aplauso)

Fue cuando ocurrió lo que ninguno de los presentes había vivido o recordaba haber vivido. Algo para lo que ninguna de las personas, en ninguna de las ciudades "civilizadas" de la Tierra, estaba preparada: Un apagón energético en la Torre de Cuarzo.

En el siglo XXIX, un corte de suministro energético era tan impensable que la gente enloqueció de pánico. Ni siquiera el condicionamiento combinado de los cuatro Primeros en la sala logró evitar la estampida.

En medio del tumulto apenas se escuchaba el llanto de un bebé. Jared se acercó a tientas al sitio de dónde salía aquel sonido. Alguien, a saber quién, en medio de aquel caos y la oscuridad, había volcado el carrito y el bebé había caído al suelo dónde no paraba de llorar. Recogió aquella cosa tan pequeña y se acurrucó con ella en un rincón fuera del alcance de la gente enloquecida.

Cuando se reactivó el suministro, volviéndose a iluminar el recinto una pequeña manita apretaba con fuerza uno de sus dedos. Mientras, su propietaria, que ya no lloraba, lo miraba con sus brillantes y enormes ojos verdes, abiertos de par en par.