Warning... pues eso que puede que me pase un pelín con este capítulo...


SIN ALMA

Capítulo XIII

"¿Me estás condicionando?"

- Repítelo Jared – Jane se enfrentó al cazador con los brazos en jarras, no podía creer que lo que Karen le había dicho era cierto

- La partida de búsqueda saldrá mañana. Yo la dirigiré, Jason será mi segundo y no pararemos hasta atrapar al fugitivo y ponerlo a disposición de Pegasus Sade – la frialdad de los irisados ojos del muchacho no era fingida

- ¿Y tu madre? ¿y tu familia?

- Es una orden directa de Lázarus Stark, Jane. Ni puedo, ni quiero desobedecer

No contó a la veterinaria, que comprendía su sorpresa y su enfado. Ni que, aunque la orden partiera del líder mundial, el único motivo por el que la acataba era que Pegasus Sade y después Misha, le habían convencido de que la mejor forma de proteger a Jensen era dirigir él mismo la búsqueda.

SA-SA-SA

Tan sólo hacían dos semanas de la inesperada evasión. Al principio Jared fue considerado el sospechoso principal, su actitud durante la "Celebración" le puso en el punto de mira. Sólo la gratitud de Alezeia Verne, por proteger a su bebé durante el tumulto, impidió que fuese juzgado como traidor. Aún así no pudo escapar a la reprogramación de su ECU.

Con la escusa de ser el hombre que había salvado a la pequeña Alma de morir pisoteada, Pegasus había entablado con él algo similar a la amistad. No se engañaba en ese aspecto, esa simpatía podía haber sido incluida en su reprogramación o incluso ser condicionada por el Antiguo, al cual, por algún motivo que se le escapaba, caía bien.

- Tú deseas ese cuerpo, yo lo necesito. Podemos ayudarnos mutuamente – los ojos negros y turbadores del Primero deshicieron el último bastión de resistencia del cazador que sólo podía ansiar someterse al delicado y frágil cuerpo del Antiguo.

Éste, condescendiente, acarició su mejilla haciéndole estremecer de placer. Se desnudó a toda prisa, olvidando quién era, qué quería. Estaba tan excitado que temía que a Pegasus le desagradara advertir su nerviosismo.

El delicado Primero se desnudó a su vez, su cuerpo era como el marfil. Delgado, fibroso, así sin ropa no parecía tan frágil. Jared enrojeció al no poder contener su erección. Con una sonrisa Sade susurró en su oído "No pequeño, yo te follaré a ti y no al revés"

Pegasus acarició lentamente los bien formados pectorales, unos abdominales que casi no creía posibles en una persona real "Quieto pequeño, déjame hacer, tú solo obedece", le acarició la espalda tensa con cada músculo bien definido. Sus manos pararon en los glúteos, firmes, llenos. El primero se preguntó a sí mismo que qué demonios estaba haciendo. "Arrodíllate, ponte a cuatro patas" El más joven obedeció con prontitud, Tristán no podía pensar, sólo quería sentirse parte de Pegasus, de la forma que fuera. Y así los encontró Lázarus.

- ¡Pegasus! ¿Porqué estas haciendo ésto? - La ira del líder mundial hizo que los dos hombres desnudos sintiesen terror.

- Es sólo sexo querido Lázarus, el chico está conforme, seguro que no le importa que participes – el cazador era un juguete en las manos del Primero, sus turbadores ojos recorrían al muchacho haciendo estremecer de deseo al ser más poderoso de la Tierra.

- Lo estás haciendo otra vez amigo. Sabes que no me gusta que lo intentes conmigo – el Líder mundial, más excitado de lo que quería admitir cogió al otro Primero por la cintura y el cabello y lo besó con violencia – No te sientas mal Pegasus, de acuerdo, juguemos un poco con el chico

El temperamento de Lázarus Stark no tenía nada que ver con la suavidad del otro primero. Jared Tristán Padalecki lo comprobó en su propio cuerpo, el Líder del Mundo se comportaba más bien como el amo absoluto. Cuando se marchó satisfecho, después de usarlos a ambos, el joven era consciente de cómo se tuvo que sentir Jensen tras cada vez que él hizo algo similar con el "sin alma". Se encogió mientras lágrimas de vergüenza bañaban su rostro.

- Vamos chico, no es tan terrible – la voz dolorida escapó de un Lázarus destrozado por el frenesí de su amigo – en cuanto te reprogramen olvidarás ésto. Te recuperarás.

Jared no podía creer lo que decía el Primero, ¿cómo iba a recuperarse de algo así? ¿cómo alguien podía recuperarse? Quería coger al Antiguo de aquel pelo tan negro como su alma y borrarle la cara a golpes. No se había conformado con condicionarlo hasta que le hizo desearle desesperadamente, no, había provocado a Lázarus Stark, un ser tan depravado que ni siquiera tenía miramientos con su amigo a la hora de satisfacer sus instintos.

Cogió a Pegasus del cuello dispuesto a darle un puñetazo que le borrara su estúpida sonrisa compasiva de la cara. "Ya sabes lo que sintió, lo que siente por ti ¿no es eso lo que querías?" el más joven bajó el puño lentamente.

- ¿me estas condicionando?

- ¿tú que crees?

Soltó al Primero y gateó hasta su ropa comenzando a vestirse. No lo estaba condicionando, no se vengaba de Sade porque tenía razón. Y porque él merecía ese trato, él había tratado así a Jensen. No, él había sido peor para Jensen.

Cuando acabó de vestirse ayudó al Primero a hacer otro tanto. El Antiguo estaba cansado y magullado. Lo tomó entre sus brazos y sintió la fragilidad del cuerpo de más de cien años. "Gracias pequeño" susurró la identidad de más de seiscientos. "¿qué quiere de mi?". El anciano ser de una belleza aterradora incluso en esas condiciones rió amargamente.

- Todos somos esclavos de Lázarus, unos lo descubren antes, otros después y otros cierran los ojos a la realidad y fingen ser libres. Yo era de éstos últimos, tardé en saber cual era mi sitio, traicioné por un amor no correspondido a la única persona que hubiese podido derrocarlo. Llevo siglos pagando por ello. Ahora sólo estoy cansado – Jared se sintió mejor, llevó a su carga a sus aposentos y lo acostó como si se tratase de un niño pequeño.

- ¿Me estás condicionando? - El primero suspiró desalentado, el chico no había entendido nada, o al menos eso creía él.