¡¡¡FELIZ CUMPLEAÑOS MONTSE!!!
RETO 37: FRAMBUESAS
Hermione se miraba dudosa en el espejo mientras se mordía el labio, llevaba puesto el regalo de su tía por su decimosexto cumpleaños, el cual había estado guardado desde entonces porque ella no se había sentido cómoda llevándolo.
Pero ahora pensaba que podía ser un buen método para hacer que Ron espabilara. Llevaba un mes siendo su novia, un mes maravilloso, adoraba a Ron. Pero se estaba desesperando porque no avanzaban.
No es que quisiera acostarse con él, aún no estaba lista. Pero sí que había esperado un poco más de contacto. Amaba sus momentos a solas, llenos de besos tiernos y dulces caricias pero ahí estaba el problema, quería un poco más de pasión.
Sabía que el pelirrojo era fuego, había visto con que ansia besaba a Lavender y había soñado durante meses con ser ella la que se encontraba en esa situación. Y ahora, que era su novia, seguía soñando con que le besara así.
Le había gustado que fuera más suave con ella pero quería más y no sabía cómo conseguirlo, ella no tenía casi experiencia besando y menos de esa manera y no se animaba a ser ella quien comenzara.
Además había que añadirle sus inseguridades, temía que el problema fuera ella, veía a Lavender mucho más exuberante que ella y tenía miedo de que el pelirrojo no la encontrara atractiva y por eso no se lanzara.
Suspiró pesadamente y decidió seguir con el plan que había ideado para encender a Ron, dudando si sería capaz de actuar para conseguirlo. Se acomodó la ropa y salió de la habitación.
Los chicos la esperaban en la sala común para ir a desayunar. Ron la recibió con un beso y la cogió de la mano mientras bajaban hablando sobre la siguiente clase.
La primera hora era historia de la magia, para aburrimiento de los chicos. Hermione los sorprendió sentándose delante de ellos con Neville, desde que habían empezado a salir en todas las clases se había sentado con Ron.
El pelirrojo pensó que se había enfadado por algo pero ella se excusó con que ellos siempre se despistaban en esa clase y conseguían que se distrajera, así que no le dio más importancia.
Llevaban veinte minutos de clase y Ron ya no sabía que más hacer, había mirado por la ventana, al suelo, al techo, había llenado el pergamino de dibujitos… y el tiempo no pasaba. Esta clase se le hacía interminable, normalmente hablaría con Harry pero éste estaba apoyado en la mesa medio dormido.
A la única que parecía interesarle era a su chica que no dejaba de llenar el pergamino con esa letra minúscula que tenía.
Se quedó mirándola escribir, observándola le parecía la mejor manera de pasar la hora. Se había quitado la túnica, al igual que casi toda la clase ya que hacía bastante calor.
Su camisa se levantaba dejándole a la vista una porción de piel de su espalda. Sonrió al ver que por encima de su pantalón asomaba el borde de sus braguitas, de un rosa pálido y con frambuesas dibujadas.
Se quedó embelesado mirándolas, soñando con cómo se vería vestida sólo con su ropa interior cuando Hermione se echó hacia delante para coger algo de su estuche y dejó más a la vista.
Ron abrió los ojos como platos al ver que a las bragas de su chica le faltaba bastante tela, específicamente toda la que debería estar tapando su culo, ya que parecía que sólo tenían una fina tira de tela por el centro.
Hermione se había incorporado de nuevo y había perdido la vista, pero aún así no podía sacarse de la cabeza lo que acababa de ver. Pasó el resto de la clase en un trance en el que sólo veía frambuesas, incluso Harry tuvo que golpearle para que empezara a recoger cuando acabó la hora.
Hermione sonrió para sí cuando vio que Ron tenía las orejas rojas, pensando que su plan estaba funcionando. Bajaron a clase de pociones y Hermione se sentó de nuevo delante para echarle una mano a Neville.
Estuvo toda la clase sentándose y levantándose para preparar los ingredientes poniendo a Ron de los nervios ya que cada vez que lo hacía le enseñaba un poco más de la tela rosada.
Llegó a despistarlo de tal manera que acabó haciendo estallar el caldero, teniéndose que quedar al final de la clase para limpiarlo.
Cuando llegó al comedor, los platos acababan de cambiar al postre. Por suerte, su chica le había guardado un gran plato de carne con patatas sabiendo que llegaría tarde y tendría hambre.
Ron devoró la comida en pocos minutos, sin prestar atención a nada más. Pero levantó la cabeza cuando escuchó a Hermione gemir levemente de placer.
Hermione tenía un gran tazón de frambuesas con nata delante suya, cerraba los ojos con cada cucharada que tomaba saboreándolas con placer y luego pasaba la lengua por sus labios para limpiar los restos de nata que quedaban en éstos.
Ron notó como cierta parte de su cuerpo, que había conseguido controlar después de la clase de pociones, se erguía de nuevo rápidamente. Gracias que las túnicas eran buenas para estos casos, no pensaba quitársela por mucho calor que hiciera.
-¿Qué pasa Ron? Te has quedado como ido –Harry le miraba preocupado pero él no encontraba palabras para hablar.
-Estoy bien, no te preocupes.
-¿Quieres frambuesas? Están buenísimas –Hermione le acercó la cuchara mientras al pelirrojo se le ponían las orejas coloradas. Las saboreó despacio pero su mente estaba en otras frambuesas que tenía su novia.
Se dirigieron a clase de herbología, Harry seguía sospechando que algo le pasaba a Ron, llevaba todo el día muy raro.
La profesora Sprout, les mandó a que cogieran cada uno una de las macetas que había al final de la clase, y que las llevaran a las mesas con mucho cuidado ya que eran muy delicadas.
Ron fue a un rincón y cogió la suya pero esperó a Hermione por si necesitaba que le echara una mano. La castaña le sonrió al llegar a su lado y se agachó a por su planta.
Con lo que Ron no contaba era que al agacharse Hermione le daría una vista mayor de lo que le había dado hasta ese momento.
Ron abrió la boca de la impresión y en sus ojos se podían haber visto reflejadas las frambuesas que inundaban su mente. La maceta se escurrió entre sus dedos sin que llegara a darse cuenta, cayendo estrepitosamente al suelo y rompiéndose en mil pedazos.
La profesora Sprout llegó chillándole desde la otra punta de la clase y le estuvo sermoneando durante veinte minutos sobre la importancia de la planta que se había cargado mientras él miraba al suelo avergonzado, y temeroso de que alguien se diera cuenta del bulto que marcaban sus pantalones.
Lo tuvo el resto de la clase limpiando el estropicio y luego le mandó una redacción de dos metros sobre la planta que habían utilizado ese día. Ron salió enfurruñado por el castigo, aunque se animó cuando Hermione le prometió que le ayudaría con la redacción.
Los chicos tenían entrenamiento así que Hermione se despidió para ir a la biblioteca, besó a Ron dejándolo sorprendido cuando pasó la lengua por su labio superior antes de separarse e irse, diciéndole que lo esperaría para hacer la ronda de prefectos.
Entraron en los vestuarios y se cambiaron sin que Harry consiguiera atraer la atención de Ron a lo que le decía.
Subieron a las escobas y se colocaron en posición, Harry dio instrucciones y soltó la snitch. Había dado un par de vueltas cuando escuchó a Ginny gritar.
Se acercó a ver qué pasaba y la pelirroja le explicó sulfurada que Ron no estaba haciendo nada y que así no había manera de practicar ninguna jugada. El moreno se acercó a él preocupado.
-¿Me vas a decir que te pasa? Llevas todo el día muy raro –Ron agachó la cabeza avergonzado.
-No me pasa nada, de verdad. Ya me concentro.
Harry asintió y reanudó el entrenamiento pero esta vez se quedó mirándolo. Las chicas comenzaron con la jugada, cinco pases antes de lanzar. Lo hicieron muy bien y cuando tiró Demelza la quaffle se coló limpiamente por el aro de la izquierda mientras Ron no se movía ni un milímetro del centro.
-¡RON! –El pelirrojo abrió los ojos sorprendido, dándose cuenta de que había vuelto a hacerlo.
-Lo siento, lo siento. Prueba otra vez, ahora sí, seguro.
Harry reanudó la jugada pero esta vez se quedó observando a Ron. Empezaba concentrado, siguiendo la quaffle con la mirada pero conforme pasaban los segundos se le iba perdiendo la vista, como si estuviera pensando en otra cosa, y para cuando terminaban con los pases y les tocaba lanzar Ron ya estaba completamente en otro mundo.
Ginny, cabreada por su falta de atención, le dio con la quaffle en toda la cara, sacándolo bruscamente de su ensoñamiento.
-Se acabó. Ron a los vestuarios, está claro que hoy no vas a hacer nada. El resto poneros a practicar pases.
El pelirrojo entró rápidamente y comenzó a cambiarse seguido de un enfadado Harry.
-Me vas a decir ahora, que es lo que te pasa.
-No me pasa nada, lo digo en serio.
-Pues para no pasarte nada llevas todo el día despistado. Reventaste un caldero, rompiste la maceta de Sprout…
-¡Sólo es un mal día!
-Pues más vale que sólo sea eso porque tenemos el partido en dos semanas y no quiero tener que buscarte un sustituto.
Harry se marchó enfadado de los vestuarios mientras el pelirrojo terminaba de recoger.
Un rato más tarde, Ginny entró cabreada a la biblioteca y se sentó delante de Hermione.
-¡Mi hermano es un gilipollas! –Hermione marcó la página del libro por la que iba y lo cerró.
-¿Ahora qué ha pasado?
-Ha sido una porquería de entrenamiento –Ginny gesticulaba mucho por el enfado y no paraba de mover las manos –Ha estado totalmente despistado y, encima, Harry se ha enfadado y la ha acabado pagando con nosotros.
Hermione asintió dándole la razón pero no pudo evitar que se le escapara una pequeña sonrisa que no pasó desapercibida para Ginny.
-Tú sabes lo que le pasa.
-Bueno, digamos que tengo una ligera idea.
-Desembucha. Ahora –Hermione miró que nadie estuviera mirándolas y se giró cogiendo el borde trasero del tanga y mostrándoselo a Ginny.
Las carcajadas de la pelirroja no se hicieron esperar y la señora Pince se acercó a reprenderla.
-Ahora ya sé en lo que estaba pensando –Comentó Ginny cuando la bibliotecaria ya se había marchado. Hermione se levantó y recogió sus cosas mientras Ginny la veía divertida.
-Yo quiero uno para navidad –La castaña rió mientras abandonaban la biblioteca.
Después de cenar, comenzaron con la ronda. Hermione sonreía al ver que Ron miraba su espalda frustrado ya que se había puesto la túnica y así era imposible que viera nada.
Una hora después, cuando ya estaban terminando pasaron por un pasillo oscuro y Ron la cogió de la mano y la llevó al rincón más apartado.
La apoyó contra la pared y la besó apasionadamente. Hermione le pasó los brazos por el cuello y le devolvió el beso con el mismo ímpetu, contenta de ver que su plan había funcionado.
Pero Ron pronto cambió el ritmo a uno mucho más tranquilo y cariñoso. Hermione bufó y se separó de él frustrada mientras Ron la miraba confundido.
-¿Yo te gusto? –Ron la miró levantando las cejas por la sorpresa.
-Claro que me gustas. Hermione… yo te quiero. Sé que no lo digo mucho, pero lo sabes ¿no? –La castaña asintió y Ron se acercó a besarla de nuevo.
-Pero no te pongo.
-¿Qué? –El pelirrojo la miraba anonadado sin estar seguro de lo que había escuchado.
-Que no te… excito –Hermione bajó la mirada abatida. Ron bufó exasperado, la cogió por la cintura y la pegó a él, dejando bien claro que estaba más que excitado.
-Llevo así todo el día y es, solamente, por ti.
-Entonces, ¿por qué no me besas?
-¡Estaba besándote!
-No me refiero a eso, ¿por qué no me besas como besabas a Lavender?
-Porque tú no eres Lavender.
-Ya sé que no soy tan atractiva como ella pero… -Hermione miró al suelo conteniendo las lágrimas, todos sus miedos acababan de ser confirmados.
-Deja de decir tonterías, tú eres mucho más atractiva que Lavender.
-Entonces, ¿por qué a ella sí y a mí no?
Ron suspiró y la abrazó, haciendo que le mirara a los ojos.
-Porque te quiero, porque no quiero que esto termine y prefiero contenerme a lanzarme y estropearlo.
-¿Y si yo no quiero que te contengas? –Ron sonrió y la besó de nuevo. A los pocos segundos se separó y la miró cayendo en la cuenta.
-¿Por eso te has puesto… esa cosa? –Hermione se sonrojó y asintió levemente mientras Ron la señalaba -¿Qué coño es eso?
Hermione le golpeó en el hombro por maldecir pero le contestó con una sonrisa –Es un tanga, las muggles lo usan mucho.
-Amo a los muggles –Hermione rió mientras Ron la besaba suavemente.
-Así que no quieres que me contenga –Hermione negó riendo.
En un rápido movimiento, Ron la alzó y la pegó a la pared, Hermione ahogó un grito de sorpresa pero respondió rápidamente rodeándolo con brazos y piernas.
-No sabes lo que has dicho –Hermione rió de nuevo mientras el pelirrojo le besaba el cuello y buscaba la manera de introducir la mano en sus pantalones para buscar la prenda que le había vuelto loco todo el día.
N. de A:
Feliz cumpleaños, espero que ya se te haya pasado la resaca de anoche jeje. Está noche deja abierta tu ventana que te voy a mandar yo también a alguien (ya te contaré como me fue con el que tú me mandaste). Besos
Gracias a Minimara, Spooky Snow, Copia Pirata, Anilec, angelica malrry, DollyChang, Kyte y MariaSimmenthalBlack por los reviews que me dejasteis en el reto anterior.
También dar las gracias a todos los que me añadieron a alertas o a favoritos.
Y contesto a Kyte que es el único anónimo que he tenido esta vez: No te preocupes por no haber dejado review en el anterior a mí hay muchas veces que fanfiction también me da problemas, me encanta que pienses que el del trío sea un capítulo para recordar y me alegra que te guste Ron/Draco, yo también me reía pensando lo que harían con la espuma.
Muchos besos a todos y gracias por leer.
