"Estrellas De Oriente"

En Contra del Destino

¡Tokio de Cristal peligra! ¿Rini que haces en este siglo? No permitiremos que se modifique el futuro… ¿O sí? ¡Sailor Moon no es hora de dudar! Unidas venceremos. Oh Tuxedo Mask enfrentas por primera vez a las Bestias de Sazuke ten mucho cuidado pues son más peligrosas de lo que imaginas. ¡Luz! Por favor escucha, Johan Fox solamente te está utilizando… Hoy presentamos:

19. La Obra de Teatro

Mireya Katsumi solía ser una muchacha solitaria, hacía poco había conseguido que su libreto fuera tomado por la compañía de Teatro juvenil. Poco hablaba con los jovencitos de la obra y a pesar que poco o nada se requería su presencia ella siempre estaba allí, observando cómo su obra "Hijo del Sol" se volvía una verdad. Una vez unos chico intentaron hacerle un poco de plática pero ella se mostró hasta asustada. La directora de la obra, la señorita Sue había intentado en vano que la joven perdiera un poco de su timidez y pudiera llenarse de amigos. Pronto se rindió cuando se dio cuenta que la jovencita se dedicaba a vigilar a Yael, su actriz principal.

- Anda dime ¿Qué tiene de especial esa niña?

- Nada – rió Mireya mostrando sus enormes dientes

- ¿Es por las Estrellas? ¿Crees ella tenga una?

- No es eso – contestó con desdén

- ¿Algún día confiarás en mí?

Pero esa media sonrisa le daba la contestación perfecta. Mireya ahora era de parte de un mundo distante donde Sue no tenía cabida, donde ellas dos dejaban de ser las mejores amigas para convertirse en dos seres ajenos incapaz de siquiera llamarse iguales. Sue sonrió con tristeza, ahora no importaba lo que ella sintiera o pensara pues Mireya tenía una misión que cumplir y se llamaba: Estrellas de Oriente.

- Muy bien empecemos. La escena 16 Kiwa y Yael a escena

-¡Voy! – gritó Kiwa subiendo como ráfaga al escenario para ocupar su lugar – Muy bien…

La mirada de Sue se llenó de resentimiento. Los recuerdos se pierden con el tiempo.

& & &

Darien se sentía abrumado con tanta atención que recibía. Serena no lo soltaba ni para ir al baño y las chicas se desvivían por oír sus relatos. Darien se daba cuenta que las chicas habían cambiando. Amy se había vuelto más tímida y hasta su mirada más triste. Rei seguía siendo una muchachita extraordinaria y tan elegante que no podía dejar de ser el antagónico de Serena. Lita poco o nada había cambiado pues su dulzura seguía siendo su principal cualidad. Mina era la que más cambió, se volvió más materialista y un poco más arrogante aun así su simpatía seguía intacta. Y qué decir de Serena, ella nunca cambiaría ni aunque pasaran cien años de lejanía entre ellos.

- He venido a ayudarles también

- No te apures por Sazuke Darien, tenemos todo bajo control – alardeaba Mina segura de ello cuando todas se sentían perdidas sin saber a dónde llevaría aquella batalla

Serena no quería despedirse de él, quería recuperar todo el tiempo perdido y saciarse de su ser hasta sentir que la muerte la había alcanzado llevándola de regreso al paraíso perdido. Pero Rei, aunque le costara aceptarlo, tenía razón, lo ahogaba demasiado. Se despidió de él permitiéndole un poco de libertad. Darien la besó. Sonrió tratando con ese gesto de explicarle que no era falta de amor, sino asuntos que ocupaban su atención

- ¡Vete! – salió como ráfaga centellante Jordane

- ¡Déjalo! – gritaba como loca Serena

Y es que los últimos días hasta parecía que Jordane olía a Darien a distancia. Lo único bueno era tener a Lita cerca así el impetuoso chico podía calmarse y ella disfrutar del amor.

- Hasta luego – se despidió Darien subiendo a su auto

Mientras se alejaba de Serena pensaba en los años de distancia, en el tiempo que se había ido a causa de buscar un mejor futuro. Muchas veces Serena le insinuó que un mejor mañana no podía significar sacrificar lo que tanto amabas. Pero para Darien eran niñerías, lo que hoy sacrificaba mañana daría grandes frutos. Tomó su celular

- ¿Minek? Sí, ya voy para allá

Apenas creía que el asunto de Sazuke tuviera esas dimensiones. Había conocido a Minek la primera noche que pasó en Tokio, la niña lo abordó en el estacionamiento para explicarle que ella pretendía ayudarle pues corría peligro. La historia de las Estrellas de Oriente seguía siendo ambigua y hasta poco creíble pero lo cierto era el enorme poder que fabricaba Sazuke con aquellas Estrellas. Darien no quiso preocupar a Serena, suficiente tenían con tantos años de no verse como para ahora ocuparla en asuntos de fin del mundo. Cerró la puerta detrás de sí y de las sombras salió una figurita que él bien conocía.

- Necesito tu ayuda – pidió la figurita

- ¿Qué? – no daba crédito a quien veía

- Tokio de Cristal peligra – y sus ojos salieron a la luz para que Darien pudiera observarlos. Eran tal cual los recordaba – Tu futuro peligra – mascullo la niña al punto de lágrimas

- ¿Qué está pasando Rini?

- Tokio de Cristal está siendo destruido… El Guerrero de la Oscuridad lentamente se apodera de Tokio y ahora he viajado en el tiempo pues si no recupero las Estrellas de Oriente nuestro futuro será muerte, soledad y destrucción

- Rini

Minek también le había dicho lo miso. Tokio de Cristal caía a manos del Guerrero de la Oscuridad, el Hijo del Sol. Lentamente había ido acabando con cada Sailor y estaba por penetrar en el palacio…la última defensa no resistiría mucho. Ahora Rini. Darien tomó asiento después de servirle de cenar a la niña. Si no se equivocaba ahora Rini debía tener unos catorce años. Había crecido mucho aunque sus facciones seguían siendo los de una niña, se había convertido ya en toda una pequeña damita, hasta sus movimientos notaban la refinación de una princesa.

- No puedes decirle a Serena de mí – decía la niña con sus ojos vidriosos por el llanto

La noche llegó. Ahora Rini podía dormir a salvo, lejos de cualquier cruenta guerra y en morada de su futuro padre: El Rey Endimio. Apenas cerró sus ojos y soñó, regresó como si se tratara de una penitencia impuesta, a Tokio de Cristal, a aquel día fatídico en que las sombras de la penumbra se posaron sobre su hogar. Delante del trono miraba su fotografía, observaba con peculiar orgullo su rostro pueril. En dos años más ella sería nombrada la heredera al trono de Tokio de Cristal y sus sueños se volverían realidad. Apretó con fuerza su transformador mientras su entero ser se saciaba de altanería al saberse la mejor Sailor Scout. Pero entonces vino aquella tremenda explosión y los cristales que guardaban el trono estallaron con tal estrépito que apenas pudo reaccionar. Fue como verlo en cámara lenta la segunda vez, ver desde el punto espectador a cada fragmento de cristal volar por los cielos. Despertó exaltada para darse cuenta que estaba aún en el viejo Tokio. Sonrió con malicia, hora de cumplir su destino.

& & &

Haruka estaba tan impactada que no se dio cuenta a qué hora Michiru se quitó los guantes para ponérselo a ella. Todos los Kaioh tenían en su sangre un gen artístico, su madre había tocado el piano y en sus tiempos resultó una de las mejores, su padre por otro lado se dedicó a la arquitectura y había ganado varios premios por impresionantes fachadas y esculturas que si bien cabían en los términos de arte abstracta eran muy originales. Sonrió pensando que tantos años con Michiru y nunca supo de ello, ahora comprendía por qué la muchachita se sentía un poco frustrada cuando las críticas de los periodistas no usaban la palabra Excelso o algún sinónimo. Para un Kaioh no se trataba de ser bueno en el arte sino el mejor.

- Ah que es un martirio – sonrió Michiru

- Pues no lo sé, nunca he tenido que superar a mis antepasados

No mirar atrás, no permitirle a la vida robar el aliento para continuar, solamente ellas dos. Se fijó en los ojos de su ex amante, imaginó por un momento lo que en su mente lucubraba y la soledad que cada noche la invadía. Tomó su mano porque hoy estaba decidida a no hacerla su enemiga. Y si realmente lo pensaba no existían los enemigos, solamente existían ellas dos en medio de una isla de concreto. Michiru entreabrió la boca, parecía quererle decir algo pero luego calló. Bajó su mirada y Haruka la tomó del mentón.

- Debemos irnos la función comienza a las cinco

- Sí – pero Haruka leía la locura de sus pensamientos en la mirada de la joven violinista

Michiru gritaba detente, pedía un segundo para que solamente existieran ellas dos, para poder decirle lo que su corazón guardaba, mostrarle en un solo beso que no existían enemigos, que ella nunca lo fue y ahora solamente existirían ellas… Haruka se quitó el abrigo para cubrir los bracitos fríos de su compañera.

- Hará mucho frío este invierno – comentó Haruka al aire

- Sí – y la joven se frotaba los bracitos buscando que un poco de calor llegara a su cuerpo

La función estaba por empezar. En el gran cartelón exterior se leía: "Hoy: Hijo del Sol de Mireya Katsumi presentada por la compañía Teatral juvenil" Haruka exhalo un suspiro de felicidad pues seguramente el teatro tendría ya puesta la calefacción y ella por fin se sentiría menos en el polo norte.

- Ven – Michiru literalmente la arrastró hasta los camerinos

& & &

Yael se sentía nerviosa al igual que sus compañeros actores. Ésta era la primera vez que actuaba en un lugar tan importante y frente a tanta gente, empezaba a olvidarse de sus diálogos y finalmente ya no podía ni amarrarse la corbata. Siempre pensó que cuando llegara a actuar en una obra de renombre como aquella, sería en un papel simplón y hasta quizá sin un parlamento. Hoy se veía ante cientos de personas en el papel protagónico. Sonrió pensando que su suerte se debía más a su osadía. Estuvo hostigando a la pobre Sue por meses hasta que cedió dándole la oportunidad de mostrarle lo talentosa que era. Un golpecito en la espalda la hizo estremecerse. Ya era hora.

- Buenas noches, es un placer para mí presentar la Obra titulada: Hijo del Sol escrita por Mireya Katsumi

- Es ella – señaló Michiru a la chica tímida y reservada que permanecía sentada en la primera fila

- ¡Tercera llamada! Comenzamos

Y en el escenario apareció una muchacha vestida de campesina mientras ruidos de lo que parecía aviones se escuchaba en el teatro. Michiru verificó la hora, parecía estar muy ansiosa. Haruka disfrutaba de la calefacción más que de la obra ah y claro de la compañía. ¿Quién no disfrutaría al lado de Michiru?

- Tienes el don – susurró Yael apareciendo en escena vestida de príncipe extrañamente

Michiru sonrió. Encontraba simpático esas fachas extrañas que vestía Yael. Empezando por sus pantalones cortos que remataban con unos botines negros. El saco tenía unas terminaciones como faldones y de las mangas le salían los puños de una camisa ¡Qué importaba la vestimenta cuando su actuación era magnífica!

- Mira – susurró Michiru al oído de Haruka – es Sazuke el Señor de las ilusiones

Y Haruka volteó de inmediato, observando al que era su enemigo con sus ojos de frivolidad viendo al recinto infestado de humanos, no podía disimular su desagrado por la pestilencia que tanto humano junto generaba. Alzó la nariz tratando que aquel aroma se alejara lo más posible de él. La joven rubia se paró dispuesta a ir a detenerlo, pero Michiru la jaló del brazo sentándola de nuevo.

- Espera a que termine

- No puedo preciosa – contestó Haruka con una sonrisa tierna

- Bueno – se resignó la joven

En los pasillos perdió al chico. Pero tal parecía que no era la única que había visto al muchacho, también las jóvenes Scout estaban buscándolo. Darien sonrió observando con cuidado a Haruka, tal parecía que muchas cosas por allí jamás cambiaban

- Me da gusto verte – sonrió el joven

- A mi también – extendió la mano en un fraterno saludo – separémonos

- ¡Yo doy las órdenes! – gritó Mina encolerizada – veamos… separémonos – gritó mostrándose orgullosa de su inteligencia y don innato de mando

- Bien – estaban a punto de irse cuando Darien detuvo a Haruka. Le susurró al oído cuidara de Serena mientras él mismo se ocupaba de Sazuke. A Haruka le pareció extraño su preocupación por Serena y por un enemigo tan patético

- Sabes que aunque no lo pidieras lo haría

Los aplausos llegaron hasta las afueras del teatro donde Amy, Serena y Haruka seguían intentando rastrear a una de las bestias de Sazuke. Serena miró hacia el teatro tristemente, hubiera querido estar allí o tener una explicación lógica del por qué estaba ausente. Exhaló un fuerte suspiro. Y entonces vino una gritería espantosa.

- ¡Sazuke!

- Vamos a dentro – pero el teatro estaba bajo un extraño campo de energía que mantenía todas las entradas selladas – Debemos entrar – gritó Haruka desesperada recordando que todavía Michiru estaba allí

& & &

Sakuze hizo un solo disparo y de inmediato los espectadores cayeron en su dominio cediéndole la energía necesaria para lograr sacar la estrella de Oriente. Poco a poco la energía tomó un punto final y se disparó contra Sue. Un tremendo grito de la chica y quedó flotando mientras de su cuerpo se desprendía la tan ansiada Estrella de Oriente. Los ojos de Sazuke se llenaron de codicia, hoy sus fracasos valían la pena. Un verde cobre irradiaba en el techo de forma espectral.

- Es mío

- No te lo permitiré – se oyó la imperiosa voz de Tuxido Mask

- ¿Pretendes detenerme con una rosa? Bueno te daré crédito por usar la rosa, que es muy cara…pudiste usar… ¿Margaritas? O zacate

- Dame esa Estrella

- Primero muerto – susurró Sazuke

Entonces de las sombras aparecieron sus tres bestias guiadas por el error genético que generó su última bestia. La primera y que poseía una de las Estrellas incrustadas en su collar: Yun. Era la más torpe y hasta estúpida, había aplastado una vez la cabeza de Michiru. La segunda bestia: Yen quien era menos torpe pero con un alto grado de peligrosidad por sus garras envenenadas, había una vez casi matado a Yael cuando la jovencita intentó salvar a Hotaru. La tercera: Yon a quien bautizó a sí por ser el único animal que mostraba inteligencia y prudencia. Hasta el momento no había hecho ninguna hazaña notable a menos que permanecer en el anonimato contara. Y por último su error genético que una vez le causó pavor al igual que a Sailor Moon: Júnior ¿por qué así? Porque le parecía que tenía un carácter tan enojón como el de Luz así que bien pudo ser hijo suyo…

- Ataquen mis bellas bestias y mátenlo

El primero en ir contra Tuxedo se trató de Yen quien a toda velocidad desgarró la capa de nuestro héroe. Tuxedo en vano intentó defenderse. Sazuke entonces pudo en paz tomar la Estrella, la metió entre sus ropas y escapó mientras las bestias seguían entretenidas con su juguete nuevo.

- Soy una Sailor Scout

Pero su grito de guerra fue interrumpido por un silbido. Las bestias levantaron la cabeza y lentamente se desvanecieron convirtiéndose en polvo que se iba con el viento.

- Lo siento Sailor Moon – maldecía Tuxedo

- No te preocupes lo importante es que estés bien

- Lo importante es tener esas Estrellas Sailor Moon – gritó furioso nuestro héroe

- Lo siento – musitó Sailor Moon sin entender cuál era su enojo

& & &

Esa noche Darien soñó. Como en otras veces retornó a aquel Milenio de Plata donde él y Serena se juraron amor eterno. Era una noche fría un poco más de las que eran en ese tiempo en Tokio. Se veía a alo lejos platicando con una bella dama que si sus recuerdos no lo engañaban se trataba de Setsuna. Miró a su derecha observando que Serena nerviosamente intentaba escabullirse de la fiesta. Ese no era el baile donde conoció a Serena. Siguió a Serena, pues en aquellas imágenes de su cerebro él era como un fantasma errante y solitario. La joven salía de palacio hasta encontrarse con una sombra que se refugiaba entre las tinieblas.

- No puedes estar aquí – decía Serena temerosa

- No podía irme sin ti

- Sabes que no puedes arriesgar de esta forma tu vida

- Y tú sabes mejor que yo que nada me importa vivir si tú y yo tendremos que ser enemigos

- No necesariamente… Son tiempos difíciles y esta locura cesará antes que…Antes que tengamos que enfrentarnos

- Ven conmigo… Ven conmigo…

La luz que aquel ser generaba le nubló la vista totalmente. Regresó su vista y su sueño había cambiado, vagaba entre las calles de lo que hoy era Tokio, parecía de alguna forma haber obtenido el poder de ver más allá ya que estaba seguro de estar en tiempo real.

- Dime que me amas – suplicaba la muchachita de cabellos de fuego a su amante

Un tintineo musical de unas campanas llegaron a sus oídos. Media noche. La parejita de enamorados seguía besándose con frenesí. La locura los tenía totalmente dominados, un ligero suspiro y la leve luz iluminó el rastro de la jovencita de cabellos de fuego. Sus ojos marrones brillaban llenos de magia en medio de aquel fulgor de pasiones. Jadeó ligeramente como si el aire ya no fuera suficiente para dos almas en plena locura.

- Yael – susurró a su oído – Yael – susurraba cada vez más fuerte

La jovencita de ojos marrones cerró los ojos déjadose llevar por los besos que su amante le prodigaba en el cuello. Una ligera mueca de dolor asustó a Darien quien seguía sin entender el por qué de ese lugar y personas. Pero su espera tuvo frutos. Conforme la muequita de dolor de la jovencita se volvía en un gesto permanente las tinieblas nublaban más aquellas calles. Un nuevo sonido inaudible de una respiración agitada y las lámparas de las calles parpadeaban con locura. Pronto las luces se fueron y un viento helado agitó las copas de lo árboles.

- Te amo – masculló por fin la voz del amante. Una voz que jamás olvidaría Darien

Al finalizar la frase los cristales de toda la cuadra estallaron con un estrepitoso ruido. El aire provino del piso al cielo y las ráfagas de viento ahora contenían un fuego que no parecía proceder de ningún sitio.

- ¡Cuidado! – gritó Darien despertando en su cama

- ¿Estás bien? – entró Rini corriendo a la alcoba

- Un mal sueño – se frotó el arco de la nariz – No es nada

- ¿Un mal sueño o una visión del futuro?

- No, todo está bien Rini

La niña regresó a su habitación no muy convencida, esperaba Darien le confiara su vida como ahora ella lo hacía con él. Rini se tiró a la cama y sin poderlo evitar dejó escapar un destello de un gesto de satisfacción y maldad. Ahora ella decidiría el final de esta historia, por fin daría el final que debió tener. Por fin tenía al Futuro Tokio de Cristal en sus manos.

- Lo lograremos – susurró con melancolía y ensueño antes de quedarse dormida de nuevo

& & &

Luz se intentó calmar un poco antes de decidirse a despertar a Sazuke. Nunca le ocurrían cosas extrañas cuando su poder dormía pero ahora se estaba volviendo tan incontrolable que ni siquiera era consciente de cuando eso despertaba causando terror. Se rasco la cabeza intentando pensar en cuál sería la verdad de su mortificación. Desde que recordaba así había sido su vida, ella era destrucción, caos y terror. Quizá le preocupaba que un día su nueva familia, su vida normal y sus amigas se dieran cuenta de la clase de monstruosidad que era. Por fin se sentó frente a la computadora.

- ¿Es tan terrible ser yo? – sus ojos se mostraban hipnotizados, su mirada se había desvanecido pues parecía haber quedado a merced de un encantador

- Si te resulta natural por qué luchas contra ello – respondió el reflejo en el monitor de una muchachita parada detrás de ella –…Aun no es hora de que en ti despierte.

No solía sucederle esas cosas. Había sido una extraña reacción a sentirse desprotegida y hasta en peligro pero la pregunta seguía en el aire ¿Peligro de qué? Miró con hastío a Johan Fox mientras él seguía observándola con su sonrisa de satisfacción aún plasmada en el rostro

- No puedes negar tu naturaleza Luz

- Ni usted la suya – renegó Luz – No pienso dejar que una de esas Estrellas permanezca en mí, no soy su conejillo de indias

- ¿No quieres la eternidad?

- Quiero mi libertad – y su acento marcaba ya hastío por aquel hombre

- Haz lo que quieras entonces… Tú misma has terminado con tu libertad… Dime quien si no nosotros mismos forjamos nuestras cadenas…cada eslabón de ellas ha sido tallado por nosotros lentamente

- ¿Qué pretende? – sonrió con ironía

Johan contestó con otra sonrisa pues decirle la verdad aun no era tiempo. Vio salir a Luz y entonces pensó en la mujer que la engendró, por unos momentos saboreó de nuevo el triunfo, aspiró el perfume de esa bella mujer como si de verdad la tuviera allí. Nunca la amó de verdad, pero el amor nunca está implícito en la satisfacción… La paciencia le daría frutos y cuando el momento adecuado llegara Luz podría conocer su verdad y hasta quizá aceptarla.

En el Próximo Capítulo:

--No puede ser ¿Será verdad que Serena ha dejado de amar a Darien?

--Darien ha invitado a Serena a la ópera ¡Serena la ópera no es sinónimo de una cena gratis!

--Esperen un momento qué ha sucedido con Yael…

--Amy tu carácter siempre ha sido tranquilo y apacible qué haces agrediendo a esa niña ¿Qué te sucede Amy?

CONTINUARÁ…