RETO 41: PROSTITUTAS

El viento soplaba con fuerza contra los cristales de las ventanas de la habitación de los chicos de séptimo año de Gryffindor. Pasaba la media noche de un viernes nevado de finales de Enero. Pero dentro de la habitación no sentían el frío y no sólo por la estufa que los elfos domésticos habían preparado para mantener el calor.

Desde que volvieron de vacaciones habían estado preparando esa noche. La idea había surgido cuando a la vuelta de navidad Dean había colado un par de botellas de vodka en su baúl. Nunca lo habían probado y decidieron probar también el resto de bebidas del mundo muggle y mágico.

Así que habían estado desde entonces colando botellas de contrabando. El pasadizo a Honeydukes había sido de gran ayuda pero fue la mano de los gemelos la que los había provisto de la mayoría del material.

También tenían la planta que Neville había empezado a criar ese verano, Dean y Seamus habían sonreído encantados cuando la vieron, aunque Hermione se escandalizó. Hace una semana habían decidido que ya era hora de probarla, y qué momento mejor que en la fiesta que tanto habían preparado.

Habían tenido mucho cuidado en que nadie más se enterara de esa noche. Harry había alegado un gran dolor de cabeza para que Ginny no sospechara por recogerse antes y había sido la propia Hermione la que había "convencido" a Ron de que fuera con él y se asegurara de que estuviera bien.

Y así habían podido tener su gran noche de chicos.

La habitación estaba inundada de humo y en el suelo tiradas más de la mitad de las botellas, que ya habían sido vaciadas.

Neville reía del humo que salía intercalado de sus labios, con una botella de Ron de Grosellas entre las piernas. Harry estaba tumbado de lado en su cama, con la cabeza colgándole por el borde, miraba embelesado las formas que adoptaba el humo que él mismo tiraba; ya no bebía, había desistido en el momento en el que se había vaciado media botella en la cabeza.

Ron y Seamus estaban sentados en el suelo y cantaban abrazados viejas canciones de quidditch mientras compartían la última de las botellas de vodka. Y Dean corría por el centro de la habitación intentando emular la jugada que le había dado la victoria a su equipo de fútbol en el último partido.

Dean pegó una patada con tanto entusiasmo que acabó cayendo de culo al suelo con un ruido sordo, provocando las carcajadas de todos los que se encontraban en la habitación.

-Aquí hacen falta tías.

-¿Tías? ¿Para qué? –Seamus dejó de cantar y miró confundido al moreno.

-¿Tú para qué crees? –Dean le sonrió burlón.

-Yo creo que vendrían a regañarnos, mejor que no lo sepan –El pelirrojo entró en la conversación.

-No estaba hablando de tu novia precisamente, sino más bien de sus compañeras de habitación.

-Sigo prefiriendo que no estén.

-Claro, como tú te pasas la vida mojando. ¿Cuándo fue la última vez? ¿Ayer?

-Esta tarde –Ron le sonrió socarronamente.

-¡Yo llevo desde navidades! –Dean le gritó indignado.

-No te quejes, yo hace más de dos meses que no… -Seamus bebió otro trago de la botella para ahogar sus penas.

-¡Sois todos unos gilipollas! –Los tres se giraron sorprendidos hacia Neville quien se había levantado y les apuntaba con la botella de Ron de Grosellas –Yo nunca lo he hecho y sois vosotros los que os quejáis.

-¡Eh!, que yo tampoco lo he hecho –Harry había salido de su ensoñamiento y se había incorporado en la cama.

-Y más te vale que siga así, Potter.

-Pero tú al menos tienes novia –Neville se tambaleó y estuvo a punto de caer –Pero yo voy a morir virgen, nadie va a querer follar conmigo.

Ron se levantó y se dirigió hacia él, dando un traspiés y riéndose al ver que había estado a punto de caer.

-Alguna chica habrá Neville.

-No, no hay ninguna. ¿Quién va a querer follar conmigo?

-Siempre puedes irte de putas –Miraron sorprendidos a Harry -¿Qué? Es una opción.

-Es una idea genial –Dean y Seamus asintieron a las palabras del pelirrojo –Tú no te preocupes que te encontraremos una puta joven y guapa.

-Y con unas buenas tetas –Apuntilló Seamus, Neville asintió sonriendo.

-Yo invito –Harry se levantó de un salto de la cama. Y cayó de rodillas al suelo.

-Harry paga. Venga, Neville. Vámonos de putas –Cogieron las túnicas y cada uno agarró una botella y bajaron a la sala común. Cuando iban a salir por el retrato vieron que Harry no había bajado.

-¿Dónde está Harry? –Ron se acercó a las escaleras que dirigían a las habitaciones de los chicos y lo llamó "suavemente".

-Ya voy, ya voy –Harry bajó azorado con los brazos cargados –Estaba cogiendo la capa invisible.

Se cubrieron con ella y salieron al pasillo. Ninguno de ellos se dio cuenta, todos habían bebido demasiado como para notarlo, pero la capa invisible no podía cubrir a cinco chicos de diecisiete años que ni siquiera estaban haciendo un esfuerzo por agacharse.

La capa apenas les llegaba hasta la cintura y se veían cinco pares de piernas corriendo y tambaleándose por las escaleras. Dean tropezó y se cayó al suelo, quedándose rezagado.

-Me he salido de la capa. ¡Pueden verme! ¡Pueden verme! –Empezó a correr en círculos tapándose la cara con las manos, como si no viendo él no lo vieran los demás. Volvieron a por él y lo cubrieron, suspirando aliviados de que nadie hubiera pasado en los segundos en los que Dean había sido visible.

Parecía que hubieran tomado felix felices ya que llegaron hasta el vestíbulo sin cruzarse con nadie. Pero al llegar se dieron cuenta de que no sabían cómo abrir la puerta principal.

-¡Oh, alumnos fuera de sus camas! –Peeves acababa de aparecer encima de sus cabezas.

-¿Peeves puede ver a través de la capa invisible? –Ron miró a Harry alucinado, siempre habían pensado que no podía hacerlo.

-Es mi deber informar a Filch –El poltergeist los miraba burlón.

-No, Peeves. Que nos vamos de putas –Neville estaba tan desesperado que no dudó en desvelarle sus planes. Peeves se lo pensó un momento, sin saber muy bien qué hacer.

-Mis principios no me permiten otra cosa que ayudar a tan noble causa –Les hizo una reverencia y les abrió la puerta de entrada. Los cinco chicos salieron corriendo y agradeciéndole a Peeves por ayudarles.

-Podríamos bañarnos en el lago –Seamus se paró en mitad de los jardines viendo las suaves ondas del agua.

-Ahora no. Si quieres después, cuando ya haya follado –Seamus se encogió de hombros y siguió caminando.

Llegaron a la valla que limita los terrenos del colegio y se quedaron parados sin saber cómo abrirla.

-Podríamos llamar a Peeves –Neville miró hacia el castillo esperando verlo.

-No creo que sea buena idea volver –Opinó Harry, y los demás estuvieron con él.

-Podemos saltar la valla –Dean se encaramó sobre ésta, pero acabó de cayendo de culo al suelo.

-Mirad, por ahí viene Hagrid –El semigigante se acercaba dando tumbos por el camino. Se escondieron detrás de un arbusto cercano y esperaron a que abriera la puerta.

Cuando Hagrid entró, corrieron y pasaron por su lado, confiando en su invisibilidad. Hagrid se quedó parado, por un segundo le había parecido ver unas piernas que pasaban junto a él.

-Tengo que dejar de beber hidromiel –Negó con la cabeza y se encaminó hacia su cabaña.

Llegaron hasta una curva del camino en la que se perdía de vista el colegio y se quitaron la capa invisible.

Neville abría la marcha, con paso ligero, seguido de Ron y Seamus que habían vuelto a cantar. Detrás, Dean iba cayendo al suelo cada pocos metros, teniendo un ataque de risa cada vez que le ocurría. Harry le seguía, intentando ayudarlo, aunque la mayoría de las veces acababa en el suelo con él.

En una de esas caídas a Harry se le rompió la botella, miró los restos esparcidos por el suelo mientras los demás se acercaban a él.

-No te preocupes Harry. Le haremos un entierro digno –Dean se agachó a recoger los restos de cristal.

Ron hizo un agujero en un lado del camino y Dean metió los restos en él. Seamus se dedicó a oficiar la misa.

-Harry, ¿quieres decir unas palabras? –El moreno se adelanto con rostro compungido.

-Fuiste una gran compañera eta noche y, aunque nuestro tiempo juntos fue corto, nunca te olvidaré –Aplaudieron mientras pisaban la tierra aplanándola.

Neville les volvió a meter prisa y reemprendieron el camino. Llegaron a Hogsmeade sin más incidentes, excepto alguna que otra caída.

-Y ahora, ¿donde vamos?

-Al cabeza de puerco, seguro que Aberforth conoce alguna puta –Harry guió la marcha por las desoladas calles de Hogsmeade.

El local estaba más lleno que de costumbre, parecía que por las noches tuviera más afluencia, aunque en total no llegarían a unas veinte personas las que había dentro. Se acercaron a la barra dando trompicones.

-¿Qué queréis? –Aberforth los miraba divertido.

-¿Podrías decirnos dónde podemos encontrar putas? –El camarero levantó una ceja sorprendido y se oyeron algunas risas en la barra, pero ellos miraban expectantes buscando una respuesta.

-¿Aquí? ¿Ahora? Como no queráis alguna de las cabras que tengo en el corral –Los cuatro se giraron a mirar a Neville.

-¡Yo no quiero estrenarme con una cabra! –Neville hizo un puchero, los demás se encogieron de hombros y salieron de allí, agradeciendo por la ayuda aunque no les había servido de mucho.

-No voy a follar nunca –Dijo Neville con voz lastimera, y bebió un gran trago de su botella.

-Encontraremos una puta Neville. Sólo hemos buscado mal, las putas están en la calle –Seamus reanudó la marcha mientras cogía a Neville por los hombros -¿Cómo te gustaría que fuera?

-No sé, me da igual.

-Alguna preferencia tendrás. Rubia, morena… -Dean se unió a ellos, mientras Ron y Harry también se acercaban.

-Castaña.

-Pelo largo, corto, liso…

-Largo… y rizado –Ron lo cogió por el hombro y lo giró hacia él.

-¿No estarás pensando en mi novia? –Neville tragó en seco cuando vio la mirada de furia del pelirrojo.

-Tranquilo, Ron. Hay muchas chicas castañas, no tiene porqué estar pensando en Hermione –Harry lo sujetaba e intentaba calmarlo porque no sabía cuánto podría retenerlo –Lavender también tiene el pelo castaño.

-Ella lo tiene liso.

-Pero a veces se lo riza ¿no? –Ron lo miró dudoso y luego se giró analizando a Neville. Éste asintió fervientemente bajo la mirada inquisidora de Harry.

Ron le soltó y Seamus le acercó su botella para que bebiera y se olvidara del asunto.

-Hey, ahí hay una puta –Dean había llegado corriendo, de no sabían muy bien dónde porque nadie se había dado cuenta de que se había ido, señalando a una chica que había al final de la calle.

-¿Y cómo sabes que es una puta? –Le interrogó Neville, Dean simplemente se encogió de hombros.

-Eso se averigua rápido –Dean se dirigió con paso seguro hacia la chica.

-Tiene buenas tetas, Neville –A Ron parecía que ya se le había olvidado el mosqueo.

-Eso suena a frustración por las pocas que tiene Hermione –Seamus le miraba divertido.

-¡Hermione no tiene poco!

-Seguro.

-Lo que pasa es que no lleva ropa ajustada y no se le marcan, pero las tiene bien buenas –Neville asintió fervientemente demostrando que él sí se había fijado, Harry le pegó una colleja para que parara antes de que Ron le viera. La discusión quedó suspendida porque Dean ya había llegado hasta la chica y nadie se quería perder detalle.

-¿Eres una puta? –La chica le pegó tal bofetón que lo tiró de culo al suelo y se marchó indignada.

El golpe resonó por toda la calle y los chicos gimieron de dolor, aunque no tardaron en reír a carcajadas. Le ayudaron a levantarse y siguieron caminando por las frías calles de Hogsmeade mientras Ron y Seamus parodiaban el tortazo que le había dado la chica, riendo cada vez que Dean refunfuñaba.

Llegaron a una plaza con una gran fuente en medio, había una chica unos cuatro o cinco años mayor que ellos parada al otro lado, como si estuviera esperando a alguien.

-Yo no pienso ir otra vez.

-Iré yo, mira y aprende del maestro –Seamus se dirigió muy seguro de sí mismo hacia ella.

-Hola, ¿puedo hacerte una pregunta? –La chica le miró y le asintió amablemente.

-¿Cuánto cobras? –La sonrisa se le congeló y su gesto cambió a uno de furia.

-¿¡Me estás llamando puta!? –Seamus intentaba excusarse cuando un tipo enorme apareció detrás de ella.

-¿Pasa algo, nena? –Seamus palideció al verlo.

-Este idiota, que me está llamando puta.

-No, no… es un error… yo no… -Seamus reculaba aterrorizado con las manos extendidas delante de él mientras el tipo se le acercaba peligrosamente.

Llegaron hasta el centro de la plaza y Seamus chocó con la fuente y cayó todo lo largo que era dentro de ella. El otro se carcajeó y se marchó, cogiendo a la chica por la cintura.

Los chicos se acercaron hasta él, también partiéndose de la risa.

-Eres un auténtico maestro –Dean le dio la mano para ayudarle y Seamus le tiró con él. Los otros tres estallaron en carcajadas, pero antes de que les diera tiempo a reaccionar Dean había cogido a Harry y Seamus a Ron y los habían tirado al agua. Neville se tiró el sólo antes de que pudieran obligarlo.

Estuvieron un rato jugando en la fuente, montando una guerra de agua. Hasta que salió un vecino gritándoles por el escándalo y decidieron irse de allí antes de que se le ocurriera avisar al colegio.

-¡Mierda, me estoy jodiendo de frío! –Ron se frotaba las manos intentando entrar en calor.

-¿Dónde podemos ir? –Ninguno sabía que contestarle a Harry hasta que Neville tuvo una idea.

-¿Creéis que las Tres escobas seguirá abierto? –Se encogieron de hombros dudosos pero se dirigieron hacia allí.

En las tres escobas sólo había una pareja a punto de marcharse y Madame Rosmerta terminando de secar los vasos antes de cerrar cuando los cinco chicos entraron. La mujer les miró con sorpresa, intentando adivinar la razón por la que se habrían escapado del colegio. Aunque nada de lo que imaginó se acercaba a la realidad.

Los chicos se miraron entre ellos esperando a que alguno se decidiera. Ron fue el único que parecía dispuesto a acercarse, así que le dejaron ir a él mientras se quitaban las empapadas túnicas y se acercaban a la chimenea para entrar en calor.

-Buenas noches –Rosmerta sonrió al ver al pelirrojo sentarse tambaleándose en el taburete de delante de ella, se le notaba de lejos lo muchísimo que había bebido.

-Madame Rosmerta, ¿usted sabe dónde podemos encontrar prostitutas en Hogsmeade? –Definitivamente esa era la última pregunta que habría esperado.

-¿Tú no tienes novia? –Los había visto durante años pelear esperando, como todos los que los conocían, a que se decidieran a dar el paso. Y se había alegrado mucho cuando en la primera salida del año los había visto llegar de la mano.

-Sí, Hermione Granger –Le contestó confundido sin saber a qué venía esa pregunta.

-¿Y no crees que se enfadará si te vas con una prostituta? –Rosmerta le hablaba cariñosamente, intentando razonar con él.

-No, si no es para mí. Yo estoy muy bien follado, mi chica es fantástica en la cama. Bueno, en la cama o dónde sea porque una vez en los vestuarios después de un entrenamiento… -Rosmerta sonreía divertida, parecía que el alcohol soltaba al chico y no paraba de contar intimidades. No le cabía ninguna duda de que si su chica lo escuchara en ese momento sus gritos se iban a oír hasta en el callejón Diagon.

-Entonces, ¿para qué quieres una prostituta? –Había decidido cortarlo antes de que hablara demasiado.

-Oh, es para Neville. ¡Neville, ven! –El aludido acudió al llamado seguido de los demás –Es que nunca ha follado y queremos que se estrene.

-¿Y no sería mejor hacerlo con una chica que te guste? –Madame Rosmerta intentaba ser comprensiva aunque le hacía mucha gracia ver la que habían montado.

-Es que ninguna quiere acostarse conmigo –Neville se veía frustrado.

-¿Y usted no podría… hacerle el favor? –Decidió no ofenderse ya que los conocía desde pequeños y sabía que no lo estaban diciendo con mala idea. Cogió al pelirrojo por la barbilla y le levantó la cara para que le mirara a los ojos en vez de al escote, que era donde todos tenían fijada su vista.

-Volved al colegio y meteos en la cama, mañana pensareis más claramente –Se encogieron de hombros y se despidieron.

Rosmerta decidió hacer algo cuando los vio salir aún con las ropas mojadas. Sabía que no le iban a hacer caso y tenía miedo de que se congelaran estando a esas horas en la calle. Sólo se le ocurrió a una persona a la que podía avisar sin que se metieran en líos con el colegio.

Anduvieron unos pocos metros, mientras oían como el bar cerraba a sus espaldas, antes de que Dean se sentara en el suelo.

-Estoy agotado –La verdad es que todos lo estaban, hacía rato que habían dejado de beber y, aunque aún iban un poco tambaleantes, se las había pasado la euforia del primer momento. A todos menos a Neville quien, sin que nadie se diera cuenta de cómo lo había hecho, les había ido quitando las botellas uno a uno y era el único que tenía una botella de whisky en la mano y seguía bebiendo.

-Hasta que no encontremos alguna puta no vamos a irnos –Iban a protestar pero, a fin de cuentas, lo estaban haciendo por él así que se pusieron a pensar en lo que podían hacer ahora.

Estaban completamente helados y no se veían capaces ni de dar un solo paso más así que se quedaron sentados, apoyados contra la pared, analizando a la poca gente que pasaba y esperando que alguna puta apareciera por allí.

-Esa está bien buena –Seamus señaló a una rubia que pasaba por la otra acera.

-Yo ya he tenido bastante con la hostia que me han dado antes, si quieres ves tú.

-Y una mierda, y que vuelva a aparecer el novio. Harry, ¿por qué no vas tú? –Se giraron hacia el moreno quien se había quedado dormido y roncaba con la boca abierta.

-¡HARRY! –Ron le pegó un codazo, despertándolo del susto, y riendo de la cara de desconcierto que tenía.

-¡Hey! ¿Y esa? –Neville señaló a una chica que venía a lo lejos por la calle, en dirección a ellos.

-Parece castaña, como a ti te gustan Neville –Seamus se estiraba para ver mejor.

-Yo le pegaba un polvo que la iba a tener gritando toda la noche –Rieron, asintiéndole a Dean. Pero a Ron se le congeló la sonrisa cuando se dio cuenta de quién era.

Se levantó de un salto y alzó a Dean, estampándolo contra la pared.

-¿Qué mierda estabas diciendo de mi novia? –Ron estaba furioso.

-Tío, Ron. Lo siento, no había visto que era tu novia –Dean miraba aterrorizado como Ron parecía que quería matarlo con la mirada.

-No quiero que la nombres, ni la mires, ni…

-Joder. Joder, joder, joder, joder –Harry se había levantado, mirando en dirección a la chica asustado y echó a correr, con Seamus y Neville a su lado.

Ron se giró al ver su reacción, aún sin soltar a Dean, y su cara mutó a un gesto de pánico cuando vio a Hermione acercarse con el ceño fruncido y los ojos tan entrecerrados que no sabía cómo podía ver.

-MIERDA –Soltó a Dean y corrió detrás de los demás como si la vida le fuera en ello aunque en ese momento pensaba que realmente su vida estaba en peligro. Dean no dudó en seguirle y, milagrosamente, lo hizo sin caerse ni una sola vez.

Ron iba corriendo, girando la cabeza de vez en cuando, cuando chocó contra algo parado en mitad de la calle.

-¿Harry, qué haces? Muévete.

Pero el moreno no le hizo caso sino que levantó el brazo y señaló a algo delante de él, con un gesto de terror tan grande que no le había visto ni cuando se enfrentó a Voldemort.

Siguió la dirección que le señalaba y tragó en seco, entendiendo la mirada de su amigo. Ginny se acercaba con los brazos en jarras, con un gesto que no tenía qué envidiar a su madre. Completamente furiosa.

-¡Por la valla! –Neville señaló a la derecha y se dirigió corriendo a saltar una valla que había. Dean le siguió pero su momento de suerte había terminado y cayó de cara al suelo, Seamus se agachó a ayudarle.

Ron estaba dudando si seguir a Neville o no cuando escuchó un grito a su espalda.

-¡RONALD WEASLEY! Ni se te ocurra dar un paso más –Se giró para encarar a su novia, quien ya se encontraba a pocos metros de él.

-¡TÚ TAMPOCO TE MUEVAS, POTTER! –Notó a Harry erguirse a su lado.

-¿Se puede saber qué coño estáis haciendo? –Ron levantó la mirada con la boca abierta, asombrado de oírla hablar así.

-Hermione… nena…

-¡No me llames nena!

-¡QUE NO ME TOQUES! –Ginny le pegó en la mano a Harry, quien intentaba abrazarla.

-Pero Ginny… cariño… -La pelirroja lo fulminó con la mirada y Harry se paró en seco.

-Contestad. Ahora.

-Estábamos buscando putas –Las chicas se quedaron sorprendidas mientras Ron y Harry mataban con la mirada a Seamus por habérselo dicho.

-¿Estabas yendo de putas? –Hermione había dejado de gritar y se veía dolida.

-Hermione, te juro que no eran para mí. Sabes que yo solo tengo ojos para ti, que no quiero a ninguna otra chica.

-Entonces, ¿Para quién eran? –La castaña quería confiar en su chico pero aún tenía sus dudas.

-Eran para Neville.

-Es que como es el único que no ha mojado queríamos que se estrenara –Dean entró en la conversación.

-¿Cómo que el único? –Ginny encaró dolida a Harry.

-No, Ginny. Yo tampoco lo he hecho, lo sabes.

-Entonces, ¿tú también ibas a buscar una puta?

-NO. Yo no…

-¡Si no hay putas! En todo este puñetero pueblo no hay ni una sola puta –Neville gritaba desde encima de la valla, a la que nadie sabía cómo había logrado subirse, y agitaba la botella vacía de whisky en el aire -¿Así cómo quieren que me estrene? ¡YO NO QUIERO SER VIRGEN!

Hermione no sabía si reír o llorar. Se había enfadado muchísimo cuando Rosmerta le había avisado de que los chicos se habían escapado del colegio y estaban borrachos por Hogsmeade. Aunque sabía que mucho de ese enfado era preocupación de que les hubiera pasado algo, hacía mucho frío y no se había equivocado al pensar que ninguno llevaba abrigo.

Pero el alivio que sentía al verlos bien hizo que se le pasara el mosqueo y le viera la gracia al asunto. Y Neville, en ese momento, te hacía reír de sólo verlo enfurruñado y agitando la botella. Sonrió sin poder evitarlo.

Ginny era otro cantar. Había estado toda la noche preocupadísima por el fuerte dolor de cabeza de Harry. Y cuando Hermione la había despertado para contarle todo había sentido la furia correr por cada una de sus venas. Ni siquiera había llegado a preocuparse del cabreo que tenía.

Y enterarse que se habían ido de putas no había hecho más que incrementar su furia. Ella todavía no se sentía lista para acostarse con Harry y el saber que ellos pensaban que seguir virgen era algo tan horrible como para preferir acostarse con una puta en vez de esperar a la chica indicada le había sentado como si le hubieran pegado una patada en la cara.

-¡Neville, bájate de ahí! –Hermione se acercó sabiendo que, en ese momento, era la única que podía razonar con él.

-Pero yo quiero follar.

-Encima de la valla no vas a poder hacerlo –Neville miró hacia el suelo e hizo un gran puchero.

-No sé cómo bajar –Hermione aguantó una sonrisa y se giró hacia Ron y Seamus, que eran los más altos, quienes entendieron y se acercaron a ayudarle.

-Pero no te quedes quieto, ves a ayudarles –Harry reaccionó al grito de su novia y corrió hacia ellos pero llegó cuando Neville apoyaba los pies en el suelo.

-No sé cómo no os ha dado algo con la ropa tan mojada, ¿qué habéis hecho?

-Seamus se cayó en la fuente y nos tiró a los demás –Ahora fue éste el que miró mal a Ron por contárselo, el pelirrojo sonrió y le sacó la lengua.

Hermione rió al ver el maduro intercambio que acababan de tener. Los colocó en fila y uno a uno los fue secando con la varita y dándoles la capa que, precavidamente, había cogido antes de salir de Hogwarts. Todos miraban al suelo como si fuesen niños castigados.

Llegó a Ron y, después de secarlo, ella misma le colocó la capa, se la cerró, le puso un gorro y le dio dos vueltas al cuello con la bufanda.

-Hermione… -Ron protestó, le estaba tratando como si fuese su madre en vez de su novia y ya podía ver el gesto burlón en la cara de Dean. Ésta sólo le sonrió y le dio un suave beso en la boca antes de volver al colegio.

Ginny abría la marcha, con paso rápido y los brazos cruzados refunfuñando, le seguía Harry quien, por mucho que lo intentaba, no podía alcanzarla e iba dando traspiés unos metros detrás de ella. Dean y Seamus sostenían a Neville, a quien le había dado el bajón y estaba tan dormido que no podía caminar solo.

Hermione iba detrás vigilando que nadie se perdiera, Ron iba apoyado en sus hombros alegando que no podía caminar solo, cosa que Hermione no se había tragado ya que si así fuera ella no podría sostener su peso.

Harry se cayó y se dio con la cabeza en el suelo. Ginny se apiadó de él y le ayudó a levantarse y después le cogió como Hermione a Ron. El moreno la miró con una gran sonrisa.

-No pongas esa cara. Todavía estoy enfadada –Pero una sonrisa asomó en sus labios cuando Harry la besó en la mejilla y rió feliz.

Ron había ido escurriendo poco a poco la mano hasta que ésta se había agarrado firmemente a un pecho de Hermione.

-¡Ron, suéltame! –El pelirrojo la ignoró y se acercó a besarle el cuello, parecía que el alcohol lo había calentado, o puede que simplemente era por tener tan cerca a su chica.

-Si es para sostenerme mejor –Hermione rió e intentó apartarse, aunque sin mucho empeño.

-Yo también necesito ayuda –Seamus se había girado y Dean y él miraban divertidos el acoso del pelirrojo.

-¡Que te follen, Finnigan! –Ron le hizo un mal gesto con la mano y siguió besando el cuello de una sonrojada Hermione.

-¡Ja! Como si fuera tan fácil –Neville había alzado la cabeza para decirlo y luego había vuelto a dejarse caer. Todos estallaron en carcajadas.

A la mañana siguiente la habitación de los chicos parecía el escenario de una batalla, con todo el suelo lleno de botellas y ropa tiradas. Los cinco dormían a pata suelta, por la noche se habían tirado en la cama y no habían cerrado ni las cortinas. El único sonido que se escuchaba eran sus ronquidos, que se mezclaban formando una ruidosa sinfonía.

-¡HORA DE LEVANTARSE! ¡TODO EL MUNDO ARRIBA! –Hermione había abierto las ventanas y gritaba en medio de la habitación. Ni se inmutaron.

Decidida, convocó un cubo lleno de agua encima de cada cama y se los vació. Sonrió satisfecha pero no obtuvo el efecto esperado, habían cesado los ronquidos y sabía que todos estaban despiertos pero se mantuvieron tumbados en las empapadas camas maldiciendo por lo bajo.

-¡DESPERTAD! ¡YA ES MUY TARDE!

-Ron, métele la polla en la boca a ver si así se calla –Hermione miró a Dean boquiabierta y se giró hacia su novio esperando que la defendiera.

-Joder. No tengo fuerzas ni para eso –Dean rió desde su cama mientras Hermione alucinaba.

-Si en 5 minutos no estáis abajo os llenaré la cama de crías de escreguto –Hermione salió de la habitación dando un portazo que hizo retumbar las paredes.

-¿Qué hora es? –Seamus sacó la cabeza de debajo de la almohada y cogió un pañuelo para sonarse.

-Las diez y media –De Harry sólo se veía la mano que asomaba de debajo de la sábana y que tenía el reloj.

-Merlín, ¿está loca? ¿Por qué nos hace levantarnos tan temprano? –Seamus se giró hacia Harry ofendido. Se le notaban los ojos llorosos como si estuviera constipado.

-Supongo que es venganza por lo de ayer –Harry apareció, por fin, de entre las sábanas, aún con un zapato puesto.

-¿Ayer estuvimos de putas? –Neville habló con voz rasposa y sujetándose la cabeza.

-Sí, Neville.

-Mierda. No era una pesadilla –Neville se dejó caer mortificado tapándose los ojos. Seamus y Harry rieron.

-Ron, ¿Hermione es capaz de llenarnos la cama de escregutos? –Dean se incorporó en sus brazos para mirar la cama del pelirrojo.

Éste seguía bocabajo con los ojos cerrados y no había dado ni una sola muestra de querer levantarse. Parecía que no había escuchado a Dean hasta que alzó la cabeza con los ojos desorbitados y se tiró de la cama, comenzando a vestirse desesperado.

Como si de una carrera se tratara todos tuvieron la misma reacción que el pelirrojo sabiendo cual era la respuesta: sí, Hermione era capaz, de eso y más.

Hermione rió malévolamente cuando los chicos bajaron en estampida a la sala común diez segundos antes de que se terminara el plazo.

N. de A:

He conseguido llegar a los 100 reviews y estoy muy contenta por ello. Empecé este capítulo en el momento en el que llegué, la verdad es que tenía muchas ganas de escribirlo y fue una especie de recompensa. Espero que lo hayáis pasado tan bien leyéndolo como yo escribiéndolo.

Muchas gracias a Spooky Snow (por el capítulo anterior y por este), Alemar107, Anilec, susy Snape, Baru-Black, icecreammanrupert, 'Anghita', Foaby, Copia Pirata (doblemente como Tortitas Weasley), Kyte, SMaris, La Comadreja y carolina por los reviews. Cuando empecé no pensé que llegaría a los 100, muchas gracias por haberlo hecho posible.

Quiero agradecer también a todos los que me habéis añadido a alertas o a favoritos, aunque puede que no dejéis review formáis parte del motor que me llevan a hacer estos capítulos.

Y ahora a contestar los anónimos: Kyte (Ron es un Dios y hay que demostrarlo, Harry es un simple mortal jaja. Y respecto a Mágica navidad prometo que aunque tarde llegará) y carolina (me alegro de que te gustara, hasta que llegue a los 69 retos aún me queda mucho por escribir).

Muchas gracias por haber leído y espero que os haya gustado. Hasta el próximo.