"Estrellas De Oriente"
En Contra del Destino
No puede ser ¿Será verdad que Serena ha dejado de amar a Darien? Darien ha invitado a Serena a la ópera ¡Serena la ópera no es sinónimo de una cena gratis! Esperen un momento qué ha sucedido con Yael… Amy tu carácter siempre ha sido tranquilo y apacible qué haces agrediendo a esa niña ¿Qué te sucede Amy? Hoy presentamos:
20. Amy pierde los estribos
Rei miró a Serena pero ella parecía no darse cuenta. Quizá seguía ensoñada con algunas de sus ideas. Rei rió pero la jovencita rubia no se dio cuenta que aquella risa era por ella. La joven morena hubiera dado cualquier cosa por leer la mente de su amiga y así descubrir sus más profundos secretos, para así mantener en sus ojos siempre la alegría.
- ¿Qué te pasa Serena? Cualquiera diría que te sientes triste… Y mira que no hay ni una razón
- Sí, lo sé… pero no te puedo decir qué me hace sentirme triste…Es, es difícil de explicar… Darien está conmigo, ustedes también y tengo todo lo que siempre desee tener pero me sigue faltando algo…algo como
- ¿Amor? ¿Crees que Darien te dejó de amar?
- No, cambió el significado del amor entre nosotros
- No digas eso Serena tonta, tú y Darien se casarán pronto, quizá se trata del enorme tiempo que han pasado lejos… Ya verás que pronto te acostumbrarás de nuevo
- ¿Y si te dijera que extraño a Yael?
- ¡Cómo!
- Nada – sonrió Serena poniéndose en pie – Debo ir a… casa
Rei la observó irse. Si no conociera bien a Serena juraría que había dejado de amar a Darien y hasta quizá empezado a amar a otra persona. Pero ¿Serena dejar de amar a Darien? Bueno cuando eso sucediera ella se animaría a confesar el amor secreto que guardaba desde los dieciséis años. Hasta ahora aquella historia solamente la conocía Nicolás, por eso se marchó, había amores platónicos contra los que Nicolás jamás podría competir. Cierto que Rei no estaba esperanzada a hacerlo verdad pero disfrutaba con sus ilusiones, claro mientras aparecía la personita indicada. ¿Qué le pasaría a Serena? Quizá Darien estuviera un poco frívolo con ella o quizá necesitara demostrar al máximo su amor. Hablaría con él.
- Yo allí no puedo decirle – se escuchó la voz de su abuelo – Espere un poco ¡Rei!
- ¿Qué sucede abuelo?
- A dónde se fue tu amiguito Haruka
- ¿Haruka? ¿Quién lo busca?
- Tengo una notificación importante para Haruka Tenoh desde Jerusalén… Es muy importante
- Déjeme ver – se metió para buscar el número que le había dejado. Marcó – Haruka…Me alegra decidieras quedarte… Te llamo porque te traen una notificación de Jerusalén… No ni idea. Bien
Casi tuvo que amenazarlo para que dejara la notificación. Por un rato estuvo jugando con el sobre. En el espacio del remitente se leía el nombre de lo que parecía una oficina gubernamental de Israel. Guardó la carta en su buró. Ahora debía hacerse cargo de sus deberes.
& & &
Haruka se sentía un poco tonta jugando en la nieve, pero de plano se sentía ridícula jugando carreras de trineos con los chiquillos de aquellos lugares. Acaba de colgar con Rei y todavía se preguntaba qué notificación tendría en Israel. Si bien se acordaba hacía años que no visitaba aquellos lugares. Pero ya no pudo seguir pensando en ello, Michiru la llamaba para ocupar el puesto "trasero" en la loca carrera de trineos.
- Vamos – decía uno de los chiquillos acomodándose delante en su pequeño pedazo de tabla – Hasta el árbol
- Bien… anda Haruka empuja con fuerza – se sentó la jovencita lista para ganar en otra carrera por la pendiente
- En sus marcas – decía otro niño
- Voy – se colocó Haruka atrás para empujar el trineo lo suficiente hasta tomar velocidad y bajar por la pendiente
- ¡Vamos!
A veces creía que el golpe en la cabeza no solamente dejó a Michiru sin memoria sino también con una mente de niño. Aquella mañana la habían pasado haciendo un muñeco de nieve y para cerca del medio día jugaron bolas de nieve hasta que el hambre las hizo rendirse al mismo tiempo. Ahora era el turno de jugar a los trineos y esperaba en la noche el juego fuera en casa porque sentía que sus dedos habían dejado de existir.
- Ganamos – gritaba Michiru dando de saltitos – ¿Te preocupa algo?
- ¿Algo quedó pendiente en Israel cuando fuimos? Tengo una notificación del gobierno Israelí
- Veamos… Israel – hizo una muequita chistosa que empleaba cada que intentaba concentrarse – Vamos fue hace dos años, no creo que tarde tanto el gobierno en notificarte las cosas… Y hasta donde recuerdo fuimos por una competencia de automovilismo
- Sí, ya… debería ir la notificación a la escudería… Llamaré allá para ver qué sucede – se dio media vuelta para llamar por el celular
Haruka tardó en reaccionar. ¿Cómo se acordaba Michiru del viaje? La miró desconcertada pero ella seguía jugando con los chiquillos carreras de trineos.
- ¿Y?
- No es por esa visita ¿Cómo sabías lo del viaje a Israel?
- Pues – palideció la joven – Me acordé supongo
- ¿Supones? ¿Me has mentido Michiru?
- No y anda dime empujas o conduces…
- Empujo – contestó con desdén
Michiru volvió a respirar cuando Haruka decidió dejar el tema para más tarde. Se secó el sudor. Por lo menos había ganado tiempo para preparar respuestas al interrogatorio. Aunque sí sonaba extraño que el gobierno Israelí le estuviera mandando una notificación, hasta donde recordaba habían intentado estar lo menos posible en Jerusalén, ya que por esas fechas las pugnas entre palestinos e israelitas hacían de la ciudad una verdadera trampa mortal.
& & &
No podía creer que algo así pudiera causarle tantos nervios. Quizá se debía que Haruka se enfrentaba con un pasado que creía olvidado o por lo menos intentó olvidarlo. El embajador de Israel en Japón estaba a su lado en espera de que el avión llegara. Su inglés se volvió torpe por los nervios. Volvió a leer la notificación, su hermana había muerto dejando a tres niños desamparados. Ella no entendía mucho de política o amistades entre países, pero dio gracias que por lo menos el gobierno Israelí se tomara la molestia de enviarle una notificación para visarle que sus sobrinos ahora eran huérfanos y sin dinero. Su cuerpo se tensó cuando escuchó que el vuelo había llegado. Miró su reloj y volvió a arreglarse el saco, la primera impresión jamás se olvida.
- Casi no llego – jadeaba Michiru ya parada a un lado de Haruka
- ¿Qué haces aquí linda?
- Viene a recibir a tus sobrinitos… Tienes que aceptar mi ayuda… la necesitarás
- Supongo – sonrió Haruka dejando que la tensión se escapara, pues ahora ya tenía alguien a su lado para darle fuerzas
- Veamos – tomó la notificación de las manos de la joven – Dos bebés de dos meses niño y una niña otra de cuatro años… ¿Sabes cambiar pañales?
- Algo así
Por fin aparecían los pequeños acompañados de un séquito de burócratas tanto japoneses como israelitas. Michiru se adelantó para saludar a la parte Israelí. Michiru terminó presentándose como la representante legal De Haruka Tenoh a lo cual la joven solamente levantó la ceja de forma divertida, no creía necesitara representante para recibir un par de niños. En un ala del aeropuerto fueron firmados los papeles. El representante de Israel dejó en claro la existencia de la parte del esposo que reclamaría también a los niños.
- ¿Y quién es?
- Johan Fox… Ah mire aquí llega el abogado de los Fox
Si Haruka detestaba a los Fox por Kael ahora los odiaba a muerte. Ahora sabía que un Fox se le ocurrió robar a su hermana y para rematar morirse a bordo de un auto con todo y la esposa. Apretó los puños furiosa y sus ojos se volvieron dos carbones incandescentes cuando escuchó la propuesta del representante de los Fox: Ellos se quedarían con la niña mayor y Haruka se podía quedar con uno o los dos bebés…
- No les daré a ninguno
- Bueno cálmese – decía el abogado riendo – Ahora están a su cargo, ya veremos eso en el juzgado si no le gusta nuestra proposición, tenga en cuenta que usted es joven y tres niños puede significar un gran compromiso y reto
- Nos gustan los retos – se apresuró Michiru a contestar observando que Haruka estaba a punto de zangolotearlo por tonto
Apenas podía creerlo si le hubieran dicho que la niña era de Haruka no lo hubiera dudado mucho, tenía sus mismos rasgos y hasta los gestos tal cual a su tía, era como ver a la rubia en diminuto. Cuando Michiru intentó preguntarle como se sentía la niña frunció el ceño en un gesto que bien conocía de Haruka cuando estaba molesta o exasperada, no le quedó más que sonreír. Los bebés aún eran muy pequeños y apenas si mostraban uno que otro rasgo de la familia Tenoh. Michiru tomó a uno de los bebés, el que venía con la cobijita color azul mientras Haruka seguía diciendo que ella no cargaría a nadie.
- Cristal – gritaba una mujer desde detrás de los cristales
- Nana – se apresuró la niña a pegarse al cristal para verla – Nana – lloraba la niña ahora mientras golpeaba el vidrio
- ¿Quién es la mujer?
- Quiso venir a dejar a salvo a los niños con su nueva familia… Mikal es una muy buena mujer…
Y entonces Michiru tuvo una grandiosa idea.
& & &
Ahora el pequeño departamento de Haruka se declaraba territorio israelí. No tenían ni una hora de haber llegado y hasta el momento no había escuchado una sola frase que no fuera en hebreo. Supuso que no sería tan malo tener a Mikal en casa, ya se arreglarían sus papeles para que se pudiera quedar a trabajar en Japón. Haruka sonrió y frotó la cabecita de la niña
- Cristal es un nombre muy bonito
- Yo bonito
- Sí tú también eres bonita
Miró a los bebés que seguían en la cama rodeados de cobijas para que no se cayeran. Tendría que comprar un par de cunas y una carriola. El niño se veía un poco más escuálido que la niña, según entendió su nombre era Kyle. Mientras, la niña se veía más rosadita y rellenita hasta parecía más saludable que su hermanito, se llamaba Lizzie. Siempre supo que su hermana le pondría nombres extraños a sus hijos.
- Señor – pronunció Mikal recalcando la r – Cual habitación es para los pequeños
- Bueno creo que estaremos amontonados, dormirán todos juntos en… ¿Una? Creo necesito urgentemente un departamento muy grande
- Bueno vamos es temporal – animó Michiru a la mujer – No durará mucho
- Lo sé señorita – de nuevo la r la arrastraba – Nos iremos a vivir con el señor Fox
- ¡No! – gritó Haruka exasperada
- Era la voluntad de la señora… O vivir con el señor Tenoh padre
- Ya veremos – contestó Michiru
Había sido un día muy largo. En la habitación principal acomodaron a los tres niños. Cristal no estaba conforme pues decía que sus hermanitos se orinarían y ella amanecería mojada. Tampoco a Mikal le hizo gracia la repartición, pues la habitación que ella ocuparía tenía la ventana al oeste por lo que no podría ver el amanecer. Justo a las once de la noche el departamento quedó sumido en el silencio. Haruka revisó que los niños estuvieran bien. Rozó con los dedos la piel suave de sus sobrinos más pequeños. Casi no podía creer que ya tuviera tres sobrinos, le parecía un poco ridículo pues su hermana era un año menor que ella. Sintió nostalgia y unos deseos locos de tenerla allí enfrente para decirle todo lo que jamás podría.
- Mi mamá volverá – dijo Cristal
- No lo sé – contestó Haruka titubeante pues no sabía si debía explicarle que las personas que mueren no regresan
- Volverá – afirmó la niña antes de darse la vuelta y volver a dormir
- Yo también lo deseo – susurró al salir de la habitación
& & &
Darien tenía boletos para la función de las ocho. Serena se apresuró a prepararlo todo quería un poco de tiempo extra para poder estudiar un poco y no quedarse dormida en la ópera. Siempre se preguntaba cómo terminaba la gente entendiendo aquellos cantos raros. Para ella la ópera era una oportunidad única en su estilo de abrazar a su novio, sentirse querida y de una cena gratis
- Serena – la reprendió Luna por semejante pensamiento
- Es cierto luego vamos a cenar y nunca me ha cobrado por lo que consumo
- Pero la ópera no es sinónimo de cenas gratis…
- Para mí sí – contestó la muchacha contenta de pensar en comida
- ¿Te entristece que Darien deba volver?
- Realmente no – contestó la jovencita desde el baño – Creo que es justo y necesario termine lo que empezó, sería decepcionante se quedara – se alació el pelo – ¿O crees deba preocuparme porque no regrese?
- ¡No! Es que te he visto un poco triste
- No es eso – la miró por el espejo – Ya te dije que no es Darien, no sé que me pasa, es todo pero no hay un por qué sentirme triste ¿Estamos?
Abrió el diario que escribía, buscó la página dedicada a Sue la primera persona que expulsaba la Estrella de Oriente. Esa había sido color verde cobre según los relatos de Darien. Después de aquella tarde Sue había vuelto a ser una persona ordinaria, era menos ambiciosa y disfrutaba un poco más de la vida. Setsuna les había advertido que esa estrella fue forzada a ser expulsada por eso no habían podido ser partícipes de la verdadera naturaleza que poseían. Serena escribió algunas notas que la harían recordar lo que escribiría en la noche. Debía irse ya.
- A veces quisiera ser un poco más inteligente
- Eres floja que es otra cosa
- Como sea… Quisiera ser como Amy o Rei y poder sentir que Darien me ama más por ser yo que por un destino… Pero no importa, realmente no
Luna iba a objetar sobre aquellas ideas de su protegida sin embargo prefirió guardar silencio, en su mirada leía la convicción de sus palabras finales: No importaba. ¿Había Darien dejado de importarle?
& & &
Amy era la única que falta. Lita miró de nuevo el reloj pues la única persona impuntual del grupo se llamaba Serena Tsukino. Rei también se mostró un poco preocupada. Acordaron que Rei esperaría por Amy, después de todo era la única que no contaba con pareja. Mina la miró con cierto desdén, al final Ryan había salido con ella. Darien no se quedó muy complacido pero quizá el retrazo de Amy se debiera a un leve contratiempo.
- Nos veremos allá
- Sí – contestó Serena abrazada de Darien
Apenas el grupos e había marchado sonó el teléfono. Era Amy avisando que no asistiría a la ópera pues Yael acaba de desaparecer de nueva cuenta misteriosamente. La vena de la frente de Rei tintineo estaba tan molesta que si hubiera tenido allí a Yael, la pobre niña no habría visto un nuevo amanecer. Amy se oía muy preocupada.
- Voy para allá
- No es necesario Rei – decía la joven con pesar – te perderás la ópera
- No importa
En menos de quince minutos (gracias a la rápida carcancha del abuelo) se hallaba en el departamento Mizuno. Amy ya estaba lista par ir a buscar a la niña. La joven no sabía cómo explicarle a Rei su extrema preocupación. Así que empezó por omitir la palabra "novia" del relato. Kiwa y Yael tuvieron una pequeña discusión que terminó muy mal para la chiquilla. Salió diciendo tonterías de la casa y después cuando Kiwa se tranquilizó llamó para saber cómo seguía
- ¿Cómo seguía?
- Parece que se alteró tanto que empezó a dolerle la cabeza… por eso paró la pelea – explicó Amy
- Bueno supongo que puede estar muy triste
- Si a mi me pasaran las cosas que a Yael créeme que ya estaría lo suficientemente triste como para no querer volver a Tokio
- ¿De qué hablas?
Su madre había olvidado la famosa obra teatral en que Yael participaba, como fuera la niña fue la primera en excusarla argumentando era una tontería sin importancia. Días más tarde pierde el pago del teléfono y como su madre no estaba de buen humor la regañó como nunca había visto Amy
- Bien eso no es un problema
- El problema está en que te llamen fenómeno… Supongo que me preocupo por nada
Y remataba con el pleito que tuvo con la niña. Tal parecía que todo se debía a que la niña creía que Yael daba de verdad mucho miedo, era rara y hasta bien cabía en la definición de peligro latente. Conforme la discusión creció sucesos extraños empezaron a ocurrir, como el hecho que empezara a vibrar el suelo a tal grado de parecer un terremoto, las luces empezaron a parpadear y el televisor perdió la señal. Entonces Yael dijo que le dolía la cabeza y de verdad se veía muy mal, pero como Kiwa estaba asustada no tuvo e l valor para detenerla
- Eso sucedió hace más de cinco horas… Creímos seguía con ella
- ¿La reportaron a la policía?
- No, le dije a mi madre que esperara un poco… Aunque a estas horas ya debe estar reportándola como desaparecida
- Veamos empecemos entonces por los hospitales de la región ¿Te parece?
- Sí
& & &
Apareció hasta las dos de la mañana en un hospital de las afueras de la ciudad. Había perdido el conocimiento en la calle y apenas hacía una hora se encontraba más tranquila y estable. El médico que la había atendido ya la había mandado a realizar algunos exámenes médicos sin grandes resultados. Amy no podría verla, necesitaban esperar a que terminara una de las pruebas que le hacían.
- Hay una anomalía en su electroencefalograma… es como si algunas neuronas todavía estuvieran literalmente confundidas
- ¿Confundidas?
- Imagine una gran fábrica y que de repente se acelera el trabajo de manera tan progresiva que solamente hasta estar al máximo usted se da cuenta, en ese momento solamente desea disminuir la potencia de las máquinas que están por estallar por la sobrecarga y para cuando se normaliza la fábrica su estado es más de desconcierto que cansancio
La señora Mizuno llegó aún vistiendo su uniforme del hospital, se coló hasta la sala de neurología mientras Amy se quedaba parada con las preguntas en el aire. Su madre salió hasta una hora después y por su rostro las noticias no podían ser muy favorables. Amy sonrió con tristeza, un cálido abrazo y esperaba su madre pudiera seguir adelante con lo que viniese.
- Es fuerte – decía Amy
- Es algo extraño – sonreía con pesadumbres – Hoy dormirá aquí y seguramente los siguientes tres días… Servicio social se la llevará
- ¿Cómo? – el desconcierto de la joven era evidente – Pero no es nuestra culpa
- Hay tentativas de maltrato Amy, Yael muestra golpes en el cuerpo… Tienen arañados los bracitos y…
- Debió ser cuando peleó con esa niña
- No – los ojos de la mujer se desviaron un poco intentado evitar a su hija – yo ya lo había notado pero creí que se debía a los juegos toscos que hace… Luego pensé era por estar en Artes Marciales y ya me había notificado la escuela…
- Pero mamá –a hora estaba extrañada
- He tenido tantas cosas en la cabeza últimamente que me pareció podía ser más normal de lo que parecía… Supongo que si no pasa como Maltrato lo harán ver como Negligencia
- Yael no es una niña – ahora estaba molesta
- Volveré al rato me salí del hospital sin avisar
Amy sabía que su madre no era el mejor modelo de tal tarea pero Yael tenía amor y atención necesarios. Culpaba a la niña, si sus tonterías pararan también los problemas de su familia. Entonces pensó que tal vez la situación la favorecía un poco, ahora que Yael se tuviera que ir a una Casa de Servicio Social aprendería la lección y maduraría. Una enfermera le hizo una seña para indicarle que podía entrar a verla.
- ¿Cómo estas? – su tono de voz sonaba molesto
- Me duele la cabeza pero creo viviré – sonrió como si todo aquello fuera un juego
Amy perdió la cabeza. Sentía hastío de las niñerías de Yael, estaba cansada de tener que hacerla de nana y aparte darle ánimos a su madre para que no anduviera rondando por el hospital con su rostro triste y melancólico. Yael siguió platicando de lo que pasó esa tarde, que quizá le había daño tomar tanto refresco o lo encerrado en el autobús. Con la comicidad que la caracterizaba platicaba cómo se equivocó de autobús y terminó al otro lado de la ciudad…
- ¿Quién te hace daño?
- ¿Cómo? – se mostró sorprendida de la pregunta
- Mira – y la tomó del brazo para que viera los rasguños que tenía
- ¿El qué?
Y la joven ya harta la tomó de ambos brazos para agitarla fuertemente como si la sacudida pudiera ordenar las ideas en la cabecita de la chiquilla. De alguna forma quería hacerla entender que su actitud no ayuda
-¡Madura! – gritó mientras la agitaba – Déjate de tonterías tienes que crecer
- No puedo – susurró mientras sus ojos la mitraban asustada
- Madura
- Me lastimas – musitó con terror
- Lo siento – la soltó lentamente dándose cuenta que había perdido los estribos. Al final Yael solamente era una niña y si lo recordaba bien apenas tenía quince años – Lo siento estaba un poco exaltada
- Sí, ya veo – masculló frotándose los bracitos
Amy miró con atención, abrió desmesuradamente los ojos sin dar crédito a lo que había hecho. Detuvo la mano de la niña que seguía frotándose donde Amy la sujetó. Allí ahora había marcas de rasguños como si Amy la hubiera torturado de la forma más salvaje e inhumana. Levantó la vista aún asustada para mirar los ojitos verdes de la niña
- No… Lo siento… No – pero ya no pudo dar más explicaciones. Salió de la habitación
- Note apures – gritó la chiquilla
Rei alcanzó a detenerla en el pasillo. Amy no se atrevía a contarle nada pero alguna explicación lógica debía tener aquello. Terminó el relato y un pesado silencio se hizo presente. Amy suspiró, pensaba en si tal vez su enfado la habían llevado a no medir fuerzas sobre la escuálida niña. ¿Por qué pedirle que madurara o creciera? La ventaja era para ella mientras el seguir manteniendo su mente de niño había tenido a salvo a Yael del mundo que la rodeaba. Quizá la envidiaba.
- Hay algo extraño en Yael – contestó por fin Rei – pudiera ser que absorba energías
Estuvo a punto de pedirle se lo explicara pero se limitó a asentir con la cabeza. Su incredulidad había tomado ventaja. Volvió con Yael, le debía una disculpa.
- No puedo dormir – comentó la niña
- ¿Te duele mucho la cabeza?
- No es eso
- ¿Qué pasa? Puedes platicármelo si quieres y quizá te sientas mejor…
- ¿Si yo te digo tú me contarás sobre tu oscuro secreto?
- No tengo ningún secreto – bramó – Lo siento – de nuevo regresó a la calma
Pero Yael ya había cerrado los ojos en un descarado intento por ignorarla. Amy esta vez no se lo tomó a mal después de todo lo único que hacía era gritarle, regañarla o enfadarse.
& & &
Meteoro olfateó el viento. Casi podía asegurar que su Sailor Scout había llegado ya a la ciudad de Tokio. Su olor se hacía cada vez más fuerte y él sentía que por fin ocupaba su lugar correspondiente como gato guardián. Nunca olvidaría la ofensa de la reina cuando lo despojó de su cargo, eso sucedió unos años antes del nacimiento de las últimas guerreras. Cómo pudo robarle su lugar en el universo, pronto el odio se acumuló en su alma hasta que planeó su venganza. Fue una tristeza que aquella vez hubiera terminado en la muerte del Hijo del Sol. Siempre creyó que el mundo evolucionaría con la reencarnación del Sol, pero le quedó la satisfacción de ver a la reina derramar lágrimas de impotencia al ver enfrentarse a los dos amantes prohibidos.
- Te he estado buscando – oyó una voz detrás de él
- Vaya ya era hora, aún reconfunde tu aroma de Sailor Scout… He pensado que el plan es un poco absurdo… Podemos matar al Hijo del Sol
- No es tan sencillo Meteoro – rió la joven que entre tinieblas se escondía – Espera un poco… En Tokio de cristal ya ha caído la última línea de defensa
- ¡Y de qué sirve! La heredera al trono ha escapado… Mientras ella siga con vida tú no podrás subir al trono ni yo podré ocupar mi posición como Gato guardián
- Dirás como General – y los ojos del gato se iluminaron de codicia – ten calma el resplandor de la última Estrella no tardará en mostrarse… Necesito me hagas un nuevo favor
- El que desee princesa
- Necesito mantengas a Luna fuera…
Meteoro volvió a quedarse solo. El plan marchaba mejor de lo esperado, ya Tokio de Cristal estaba en sus manos. De un momento a otro las Estrellas terminarían de madurar y así con su poder podrían destruir de una vez a la princesa heredera del Futuro Tokio de Cristal. Ya Sailor Moon se encargaría de matar al Hijo del Sol.
En el Próximo Capítulo:
--Serena esta enamorada de otra persona.
--Es día de San Valentín momento adecuado para que los amores perdidos y los nuevos salgan a flote.
-- Haruka por favor escucha a Michiru ¿Es una reconciliación? La diosa Mina Aino se podrá en acción…
--¿Mina qué haces? No puede ser ¡Estas enamorada de…!
CONTINUARÁ…
