SIN ALMA

Capítulo XVII

"La travesía de los bosques"

Era complicado correr por el campo con los ojos vendados y las manos atadas. Cuando caía al suelo un brutal tirón lo levantaba sin darle un respiro. Jared no tenía miedo por sí mismo, sino por sus hombres. Después de ver cómo la persona por la que daría la vida había degollado a Callahan, el cazador tenía miedo de que el resto de su equipo sufriera la misma suerte.

- ¡Corre hombre de hielo! - volvió a tropezar al enredarse con una raíz, su guardián dio un par de vigorosos tirones, pero la pierna se le había quedado enganchada

- Seguid, ve con ellos Kyle – dijo la voz que tanto ansiaba escuchar

Sus manos liberaron su pierna y cogiendo la cuerda le ordenó seguir corriendo. El muchacho lo intentó pero se había torcido el tobillo y no podía ir a la velocidad con la que el "hombre de los bosques" tiraba de él. A los pocos metros volvió a caer cuan largo era. Intentó levantarse, pero su pierna se negaba a sostenerle, por el dolor y la tirantez suponía que estaba hinchada.

- Levanta – le ordenó Jensen

- No puedo continuar,

- ¡Levanta!

- Lo intentó, de veras. Se levantó tratando de apoyar lo menos posible la pierna herida, pero el dolor era tan intenso que no pudo dar ni un paso. "Por favor, en serio, no puedo", no podía ver la cara del salvaje, pero seguro que su expresión no sería nada agradable.

Lo que no se esperaba era que le quitara la venda de los ojos. "Cinco minutos" gruñó el rubio, Jared jadeó, jamás le había parecido tan hermoso como en ese momento, con ese pelo enmarañado y la barba de un par de semanas que no lograba ocultar sus labios. De repente fue como si Jensen fuese capaz de leer sus pensamientos "Olvídalo hombre de hielo, ninguno de vosotros volverá a tocarme" masculló con rabia.

- No tienes que temerme, jamás te haría daño – el castaño bajó la cabeza sumiso

- No te temo, no os temo a ninguno, se defenderme

- Jensen, no necesitas defenderte de mi – el más joven miró al mayor con franqueza – no pienso huir, voy a obedecerte en todo

El otro lo miró con odio, aunque no exactamente, había algo más. "Sigamos", el castaño, aún maniatado se levantó todo lo rápido que pudo ahogando un quejido al apoyar su pie dañado. Jensen lo observó, el joven, cojeando trataba de mantenerse a su lado.

Sin decir nada le desató las manos, lo cogió de la cintura y le permitió pasar su enorme brazo por los hombros. "Soy el tipo más imbécil que pisa la tierra" se dijo a sí mismo el hombre de los bosques. Debía serlo, pues sentir el enorme cuerpo pegado junto a él, su calor, su fuerza.

Nunca habría hecho daño a Jared, era hijo de Karen, y sólo ese ya era motivo suficiente para respetar su vida. Además, sabía que colaboraba con la resistencia y que era un informador muy importante. Pero al sentirlo junto a él también podía sentir el amor que ese chico tenía por el y aunque no lo compartiera, podía respetarlo.

- Gracias – musitó el muchacho conmovido sin saber que estaba siendo condicionado por los sentimientos de su captor.

- Cállate.

SA-SA-SA

El helicóptero dio otra vuelta silenciosa. Los salvajes habían desaparecido llevándose a los cazadores supervivientes y dejando atrás los cadáveres. Jason ordenó bajar y recogerlos. Un aparatoso vendaje ocultaba su oreja cortada por la mitad.

El rubio cazador estaba rabioso, no quería marchar de allí sin atrapar al maldito "sin alma", así que cuando los insectos espía mostraron que se había separado del grupo gracias a Jared, casi da un grito de alegría.

Los cazadores restantes le apoyaron, también le tenían ganas al "hombre de los bosques". Quizás ahora eran menos, pero el maldito salvaje estaba solo.

El helicóptero siguió a su presa sin hacerse notar. Fue sencillo, Jared iba demasiado lento, sus hombres comenzaron a pensar que quizás se tratase de una estrategia para cumplir el contrato de extracción.

El objetivo y su rehén habían parado en un claro, se disponía a pasar la noche. El hombre de los bosques ató al cazador y colocó varias trampas por los alrededores para no ser sorprendido durante el sueño. "No es necesario que me ates, no huiré"

Jensen no dijo nada, buscó unas ramas y unas hojas anchas e improvisó un vendaje que a pesar de su tosquedad resultaba bastante efectivo. "No me fío de ti hombre de hielo, ni de ti, ni de tus cazadores"