"Estrellas De Oriente"

En Contra del Destino

Serena esta enamorada de otra persona. Es día de San Valentín momento adecuado para que los amores perdidos y los nuevos salgan a flote. Haruka por favor escucha a Michiru ¿Es una reconciliación? La diosa Mina Aino se podrá en acción… ¿Mina qué haces? No puede ser ¡Estas enamorada de…! Hoy presentamos:

21. Catorce de Febrero

Ya tenía más de un mes de no verla. La extrañaba tanto que ya no encontraba un pretexto para irla a visitar. Y cuando lo encontraba ella estaba dormida. Hasta Darien había pasado ya a un segundo plano. Se preguntaba menos qué le sucedía y por qué su tristeza tenía que ver con Yael pues al final solamente eran muy buenas amigas y quizá, si lo pensaba bien, era eso lo que la molestaba. Cómo podían ser solamente amigas, pero hoy no pensaría, hoy actuaría. Amy le había dicho que ahora ya estaba un poco mejor y tal vez podría salir.

- Has dedicado mucho esfuerzo a esa tarjeta – le susurró Luna al oído

- ¡Ahg! – gritó asustada – Me espantas…

- Bueno qué culpa tengo yo de tu conciencia negra. A Darien le gustará mucho

- ¿Darien?

- La tarjeta – y sus expresiones eran de hastío

- Sí – tartamudeó la joven

- ¿Es para él?

- Pero qué lindo día… y mañana será catorce de febrero

- Si claro dame por mi lado – rengó la gata

¿Y cómo explicarse cuando ni ella misma se entendía? Podría suceder, y es que era cuestión de tiempo, quería tenerla y dejar que su locura dominara, pues como podía evitar sentirse así. Como llegó a la conclusión de estar con ella mejor, que de todas las personas de ese mundo ella tenía el don para hacer que la vida fuera maravillosa. Y al final su alma que estaba tan mal ahora vivía en eterna felicidad. Sonrió de nuevo para sí misma, en el fondo lo sabía, contestarse significaba darse cuenta de lo que le pasaba, darse cuenta de que la amaba…

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Lita se quedó boquiabierta al igual que Rei. Desde que saliera al cine la segunda película de Mina, la jovencita había terminado culminando en el estrellato, ahora tenía un guardaespaldas y no podía andar por allí como una persona común. La limosina se estacionó en frente de Lita y de ella descendió un apuesto chofer que de inmediato abrió la puerta para dar paso a la jovencita. Mina se sentía una diva, tan soñada y encantada que la arrogancia y elegancia se hicieron parte de su personalidad. Mina se negó a ir a cualquier restaurante. Al principio Lita creyó que de verdad la fama había afectado a su amiga… pero la verdad…

- ¡Es Mina! – gritaban decenas de personas

- Creo entender – decía Lita observando cómo apenas entraron el restaurante y la gente se les venía, literalmente, encima

- ¿Ven? – decía Mina mientras el pequeño grupo arrastraba a la jovencita en su locura por un autógrafo

Rei exhaló un suspiro, ahora Mina sería más imposible. Tenía un guardaespaldas que siempre la custodiaba como si fuera el mayor tesoro japonés, Ryan había sido reclutado como parte de sus guardias de seguridad. Sintió las miradas furiosas desde atrás

- Despejada el área tres – decía Ryan dándole paso a la nueva diva

- Lo que nos faltaba – masculló Rei pensando que más terrible no podía ser, ahora Mina tenía motivos de sobra para que su autoestima estuviera tan elevada

En el preciso momento que estaban por enfrentarse por cuarta vez en menos de cinco minutos vieron llegar a Serena. La pobre venía tan rápido que no pudo detenerse, así que se impactó con fuerza contra sus amiguitas. Desde el suelo cada una intentaba reponerse. Fue Rei la primera en gritar

- Tienes la cabeza dura

- Deja de molestarme Rei – lloraba Serena tendida aún en el piso

- Casi me matas – chillaba Mina buscando con la mirada a su gente de seguridad

- No me fijé

Lita rió la despistes de Serena estaba al máximo, quizá se debía a las fechas, mañana sería día del amor y la amistad así que muy probablemente la joven estaría pensando en su amor. Lita no estaba lejos de la realidad. Estaba en su cabeza dándole vueltas, quería que todo saliera espléndido, dar señales de auxilio ya no resultaba prudente y si descubrió que con ella estaba mejor pues hora de romper las barreras… Yael y ella… Por fin encontrarse y sentir que se tenían, ya nadie podía detener aquello

- Que bonita tarjetita – decía Mina quien tomó desprevenida a la jovencita – Vaya, a Darien le encantará

- ¡Dámela! – gritó al punto de la locura la rubia

- No la voy a leer, ya sabemos que es personal… demasiado… Que mal no tenga con quién celebrar mi San Valentín, pero podemos agradecerle a Rei que ha hecho mi querida Haruka huyera… Ahora debe estar en Tingotú con un nombre falso, se pintó el pelo, se compró pupilentes y hasta se hizo cirugía y todo porque Rei la acosaba

- ¡Qué! – gritó histérica la morena – Yo no he hecho tal cosa y estoy harta…

- ¡Basta! – gritó Serena poniéndose en medio de ambas – ya es hora de que solucionen sus diferencia

- Bueno… – pero la sonrisa maliciosa de Mina no sugería nada bueno – Aceptaré la invitación de Rei

- ¿Invitación?

- Para disculparte claro

- Mina estás loca o la fama atrofia tus pocas neuronas… No he hecho nada… y – pero los pucheritos que Serena le hacía surgieron el efecto necesario – Esta bien ¿Aceptarías cenar conmigo? En son de paz

- Es una cita – volvió a sonreír Mina

- ¡Sí! – gritó nuestra joven heroína dando un salto muy alto

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La mujer contestó el teléfono un poco aterrorizada y es que cualquiera tendría tales razones después de tantos problemas con la niña. Apenas si estaba en casa y el teléfono timbraba como loco. Hablaba la directora de la escuela de Yael para reportar alguna catástrofe en la que la niña tuvo que ver. Amy seguía riendo pues creía fielmente que se trataba del extremo entusiasmo que Yael sentía por lo nuevo y desconocido, descubrir y experimentar… No pasaba ni una semana cuando ya tenía que presentarse de nuevo a dirección…

- Esa niña tiene una mala tendencia a los problemas

- Es solamente un poco curiosa… Creo que si yo hubiera tenido un poco de más confianza en mí también habría volado el laboratorio de química con una que otra idea que tenía

- ¿De verdad? Creí no lo hacías porque comprobabas que tus experimentos fueran acertados antes de realizarlos

- Mamá, tal cosa es imposible, por eso son experimentos…

Amy hubiera querido ser tan genial como Yael. Aún no entendía cómo la jovencita no tenía amigas o tenía tantos problemas con la gente. Más de una ocasión llegó a pensar se trataba de algún tipo de feromona puesto que hasta ella misma perdió los estribos sin la mínima razón. Hasta Luna mantenía una actitud hostil a la chiquilla pero la gata tenía un pretexto perfecto y si Amy no se equivocaba mucho era más que simplemente el sentido innato de sobrevivencia… No importaba la energía que la niña emanara sino a quién pretendía amar: Serena Tsukino

- ¿Puedo pasar?

- Adelante Amy, ya casi termino de leer este libro… Nunca pensé que podía ser tan complicada la física cuántica…

- ¿Qué harás mañana? Es catorce de febrero…

- Uhm, nada… no es un día que acostumbre celebrar con gran júbilo… ¿Y tú? De seguro recibes muchas cartitas de amor… O chocolatines

- No – su mirada se volvió severa como si la niña hubiera encontrado el punto exacto donde estalla. Yael la miró con picardía a los ojos. Ella no tenía la culpa lo que su pasado encerraba ni era la causante de su dolor

- No te enfades… Lo decía porque… tienes muchas amigas, es todo

- Sí – sonrió con ternura – Haremos un desayuno… supongo que después de todo si haré algo… Y tú saldrás con Serena ¿puedo hacerte una pregunta? – su mirada estaba enfocada en la puntita de hoja rosita que salía de uno de los libros de la joven

- No, no puedes

- ¿Estas enamorada?

Pero Yael solamente sonrió nerviosa. Amy le devolvió la sonrisa, sabía que tenía razón Yael había puesto sus ojos en la persona equivocada. Suspiró. A pesar de lo que pareciera quería ser una buena hermana mayor, y de alguna forma esperaba un día ganarse la confianza entera de la jovencita para así ayudarla siendo parte de su vida. Desde el incidente del hospital, Amy se había dado a la tarea de investigar la vida de la niña, ocuparse un poco más de ella y llenarse de paciencia. Como Rei le dijo, el carácter y forma de ser de las personas mucho tiene que ver con su historia, la misma vida nos va llevando a uno y otro camino y a pesar que somos libres de decidir muchas veces solemos tomar las salidas menos eficaces dejando que nuestro carácter se vuelva un poco taciturno y apático.

- No es fácil – le decía su madre – Y me apura un poco por ello

- Lo entiendo – sonrió Amy mientras acomodaba la loza

No se traba de excusar a la niña sino de la verdad que existía detrás de ella. Si resultaba dolorosa la muerte de alguien más doloroso y confuso resultaba cuando ha sido la misma persona quien ha decidido quitarse la vida. Pensaba en Yael y lo que debía pasar por su cabeza después que su madre se suicidó, pensaba en su propia soledad pues ella misma conocía ese sentimiento de vacío cuando la persona que amas ha dejado el mundo.

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Serena se sentía un poco tonta. Preparó los chocolatitos en la canastita y se miró de nuevo al espejo buscando un desperfecto en su figura. Quería lucir bien y no entendía del todo las razones que la tenían tan nerviosa. Miró a su gata pero al ver aquella mirada de desaprobación total decidió fingir estaba sola. Tenía un mes o más de no verla, era demasiado tiempo para ellas. Ahora era tiempo de amar… tiempo de dejar atrás los miedos. Tomó sus llaves y salió de la casa.

- Bien ya estamos aquí – tomó aire para tocar el timbre del departamento

- Serena – saludó Amy – Ya casi está Yael

- Gracias… ¿De verdad no quieres venir?

- No gracias, debo quedarme a terminar unos pendiente… Pero diviértanse por mí

- Bien – tronó los huesitos de sus dedos nerviosamente

- ¿Qué te ha regalado Darien?

- Nada – contestó con desinterés – Creo se le olvidó

- ¿De verdad? Lo siento Serena, tal vez está muy ocupado o… – pero en los ojitos de Serena no estaba la tristeza que Amy esperó reflejara – Parece lo entiendes

- Sí – sonrió forzadamente pues estaba cansada del tema

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El amor suele involucrar un delicado cóctel de sentimientos, pasiones encontradas que desatan lo mejor y lo pero de cada personas. El amor es una dulce agonía en la que nunca se da por entendido se muere… Y es así porque se nace a una nueva vida. A veces el destino suele ser traicionero. Confabula lentamente encontrando a las personas y son la final ellas las que toman acciones en mano para decidir el final de sus propias historias. Para Haruka había sido una noche larga y desgastante, estaba harta de lidiar con niños y sobretodo con Cristal, tal parecía la niña la odiaba. Pero aquel día había sido el peor en lo que tenía con esos niños. Cristal había sufrido un pequeño accidente mientras estaban en el parque, de emergencia la llevó al hospital. La pobre criaturita lloraba tanto que a Haruka se le partía el corazón, no soportándolo más salió de allí. Por primera vez en mucho tiempo admitió necesitaba ayuda. Ahora necesitaba sentir que la vida le sonreía, que aquella agonía no se debía a una batalla perdida sino a un nuevo mañana que traería consigo dicha y felicidad.

- Veré a la niña – dijo Michiru al llegar

- Gracias – no había acabado de decir la frase cuando vio Michiru no venía sola

- Vaya con los niños – sonrió Kael y Haruka sintió la sangre le hervía – Pensar que tengo medios sobrinos… Cosas del destino, tú y yo emparentados

- Vaya desgracia – contestó la corredora pero Kael no alcanzó a escuchar

Nunca se lo perdonaría a su hermana, de todos los hombres del planeta tenía que haber acabado junto a un Fox. No importaba si éste era el medio hermano. Por aquellas criaturas corría la sangre de los Fox. El poder, la ambición y corrupción vivía dentro de aquellas almas indefensas

- Supongo que querrás conocer a tus sobrinos

- Claro que no – sonrió Kael – Los negocios de mi padre no me interesan en lo más mínimo – la mirada severa de la joven lo impactó un poco – Vamos ¿O de verdad crees que mi padre se toma tantas molestias por amor a mi hermano o los niños? Son negocios para él

Claro que Haruka no podía culparlo por la clase de padre que tenía. Prefirió guardar silencio. Hubiera terminado allí su día, en pequeños incidentes que se vuelven inevitables…

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Vino la noche, la vida misma se veía triste y desolada como si el esplendor de antaño se hubiera perdido. Deseaba preguntarle a Michiru qué les sucedió, cómo se dejaron de amar dejando que la agonía del idilio fuera una extensión de sus vidas. Y la pregunta seguía en el aire, una interrogante que quizá jamás tuviera respuesta. Extrañaba su música, su pasión, su ser. Un nudo de emociones se formó en su ser, es mismo que nunca dejó salir a flote por temor a aceptar que la agonía era más latente de lo que parecía. Estaba a punto de detonar su ser en una crisis donde el dolor, la culpa, el desengaño y la tristeza se presentan como grandes heraldos negros de lo que hoy clasificaba como la peor tragedia de su existencia. Los amantes se separaron, el amor resultó una farsa que hoy mataba lentamente pues a pesar de todo no se ha dejado de amar.

- Dímelo – murmuró mientras veía la figura de Michiru dormida a un lado suyo

Era muerte en vida, era se condenó al dolor y lentamente detonaba en un acecho mortal de pasiones encontradas. Se frotó la cabeza, no debió beber tanto, ahora sus ideas iban y venían en entera confusión.

- Haruka – musitó Michiru entre sueños. Se dio la vuelta para quedar su rostro frente al de la joven corredora

Las dos grandes tragedias que terminaron sus vidas: encontrarse y ahora su separación. Michiru lo sabía, se enamoró de la persona equivocada aunque seguía sin comprender del todo si existía un amor equivocado. Se llenó lentamente de su aroma dejando que el sonido vago y lejano de un piano la llevara de regreso a su conciencia

- Te amaba demasiado – musitó para sí misma

Era una búsqueda obsesiva por lo que salió mal. Y era la misma obsesión frustrante lo que no dejaba ver la verdad, el por qué la historia de amor lentamente se volvió dolor, agonía, muerte.

- Ojalá hubieras decidido hablar conmigo… Porque te juro no entiendo, te juro no encuentro las razones que nos han llevado a esto – miraba fijamente a Haruka quien dormía profundamente presa del vino – Me abandonaste sin razones, deposité mis ilusiones y créeme que no te reprocho nada solamente quiero saber tus sin razones, porqué no hablas conmigo ¿es ese nuestro destino? ¿Es así como termina nuestra historia?

Haruka se movió levemente parecía estar despertando de su letargo. Abrió los ojos encontrándose con los de su bella sirena. El silencio pareció eterno. El amor era un juego, una creación lenta e inigualable que llevaba a perderse entre el aroma y ser de la otra persona. Sentía se enloquecía. Se paró un poco antes de poder darse cuenta que el efecto del vino era más fuerte en su persona

- Creo nos excedimos – sonrió Haruka

- Me duele la cabeza… de verdad ¿no te molesta me duerma contigo? No quiero volver a casa… No quiero volver a ningún lado, deseo estar eternamente así, aquí contigo y mirando tus bellos ojos, acariciando tus manos y creyendo que mañana no existe… ni el ayer ¿Por qué nunca hablaste con tu novia?

- ¿A qué te refieres?

- Decirle que creías te era infiel

- Lo negaría como siempre

- Y entonces te darías permiso de creerle, de escuchar tu corazón… Siempre has sido honesta contigo ¿Por qué de repente fallarte?

- Ya te dije, tenía pruebas de sobra, no me ganaba nada y… No quería oír de tus labios ya no me amabas

- Nunca te pasó por la cabeza que fue tu culpa… Prometimos amarnos y respetarnos hasta que la muerte nos separara

- Me mientes, me engañas… Explícame entonces, te lo pregunto hoy ¿Qué hacías con ese hombre? Y de la supuesta muchachita que te gustaba de niña

- ¡Haruka es infantil! – se levantó de la cama – Piensa un poco todo el día estabas lejos, ya no podía acercarme a ti… creo necesitaba una cita anticipada para si quiera preguntarte cómo estabas… Me sentía sola, ella se presentó y no sucedió nada más… Son tus estúpidos celos lo que terminaron con nuestro amor

- ¡Mis celos! Y qué esperabas hiciera yo, no puedo darte lo que mereces y parece que mis intentos nos hunden lentamente… Ni siquiera le dijiste a tu familia de nosotros

- Y qué si no lo hice me casé contigo y tú conmigo ¿O acaso querías fiesta de bienvenida en la mansión para acceder a estar conmigo?

- Quiero ser parte de tu vida, quiero saber que soy importante para ti… Quiero sentir que no te arrepientes ni sientes esto es una mentira

- ¿Crees tantas idioteces? Estoy contigo porque te amo no ha pasado un día sin que piense en ti – volvió a dejarse caer en la cama – Sabes que te adoro, eres mi todo… ¿Crees te soy infiel?

- Creo en lo que tú me dices… Y por eso ahora quiero creer en lo que mi razón me dicta

- Pues si escucharas a tu razón te darías cuenta que te amo… No ha habido nadie más… Y en efecto me equivoqué, nadie sabe de nosotros pero no creo mi crimen merezca tal pena…

De nuevo vino el silencio pero la agonía de sus almas seguía latente. Michiru volvió a servirse una copa de vino que de un solo trago se tomó, se tiró en la cama cerrando los ojos para dar paso a los recuerdos olvidados ¿Cuántas veces al día pensaba en Haruka? ¿Cuántas veces lloraba por su recuerdo? No encontraba cabida en otros brazos, no hallaba salidas a un amor que mostró el paraíso perdido, Haruka Tenoh era su alma gemela y aunque el sueño parecía efímero resultaba cierto, con ella encontró todo lo que deseaba. Haruka se sentó a su lado, esperaba alguna respuesta a sus interrogantes y es que complicado era pensar que la misma sobrevivencia era el in último de sus conflictos. Dos amantes que el destino convirtió en enemigos, hoy quería cambiar su historia, tomar medidas y escribir su propia verdad. Ya no importaba nada en ese mundo sin Michiru. No había enemigos, solamente ellas creando trabas imaginarias, permitiéndole a la humanidad destruir lo hermoso y divino que había entre ellas.

- Te amo… más que a mi vida

- ¿Mas que a tu orgullo? – se sentó Michiru – Y si te dijera que te fui infiel

- ¿Me amas? – los ojos azules de la joven miraron con melancolía a Michiru

- Con toda el alma…

- Y si te dijera no me interesa – un destello de amor se plasmó en aquellos ojos y sus palabras sonaron a verdadjalá Oj – No digas nada

Tomó a la joven entre sus brazos, tenia la impresión soñaba. Quizá el efecto del vino fue tan fuerte que ya no pudo controlar sus emociones. Dejó a sus pasiones correr, dejo que su cerebro cediera a la adrenalina. Se acercó ala joven para besarla, esperó por el rechazo que nunca llego. Porque no había razones validad para el corazón, porque quería un minuto de vitalidad y una eternidad en los ojos de aquella hermosa mujer. Michiru cerró los ojos pues sabía lo que debía suceder. Lentamente sus labios tocaron los de Haruka, sintió que la joven evitaba dar paso a su pasión, la sujetó con fuerza no dejaría se fuera de su lado por una tontería

- Te amo… Te amo

Haruka la guió para quedar acostadas en la cama. Fue un beso largo donde el calor de antaño fue recordado; por primera vez en aquel nuevo año su corazón latía de verdad, por fin volvía a sentirse viva. Michiru se enloqueció, la sujetó con mayor fuerza susurrándole al oído cuánto la amaba mientras Haruka humedecía sus labios para volverla a besar. No importaría un mañana, no cuando se amaban. Y aquel beso detonó en sus almas la vida que restaba. A punto de perderse en la nada, convirtiéndose en almas solitarias que vagan perdidas en las penumbras de la desazón hoy viajan directo a la gloria. Dejaban escapar las pasiones, sentir que la locura no era más que el método para ser más vivo y real.

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Michiru miró los ojos de su hermosa rubia, encontraba de nuevo la chispa de vida, la sagacidad y el espíritu emprendedor que la hacían ser la extraordinaria persona de la que se enamoró. Haruka sonrió traviesamente, deseaba seguir besándola hasta que el mundo se terminara. Acarició su cuerpo lentamente disfrutando cada sitio que su mano tocaba, la joven violinista se estremeció, hacía frío empezaba a nevar. Detuvo la mano de Haruka para llevarla a su pecho

- ¿Escuchas? – la posó en su corazón – Dice que te ama… Nunca te he sido infiel

Ya no sabían si soñaban o de verdad lo vivían. Habrían sus ojos para ser partícipes de la belleza ajena, para terminar por grabar en su mente aquel idilio, aquel sueño perpetuándolo hasta la eternidad. Siempre, una promesa que se cree mentira, pero su amor así era: eterno. Cada segundo era un placer más, un momento para hacerla suya. Un éxtasis mutuo… un beso silencioso que apagaba la realidad y encendía de nuevo sus almas… el amor existía…

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Rei suspiró. Había invitado a Mina a cenar con el firme propósito de solucionar malentendidos. Estaba harta de esa silenciosa declaración de guerra por parte de la rubia. Intentó en vano el discurso de madurar y ocupar su lugar como líder, es decir dejar de lado niñerías pero Mina parecía tener un pensamiento más infantil que el de Serena en ese sentido. Ahora la plática transcurría sobre el amor y es que Mina acaba de darse cuenta que había algo más que el físico en una persona

- Hay que animarse y no permitir que el amor se nos vaya – decía Mina

- Pues podría ser – sonrió Rei – Creo a veces uno debe de tomar ciertos riesgos

- Pero tú no lo aplicas ¿verdad?

- ¿A qué te refieres Mina? – frunció el ceño pensando que de nuevo la joven líder intentaba sacarla de sus casillas

- Bueno a que todos estos años has estado enamorada de una persona y nunca te has atrevido a confesárselo o siquiera demostrarle un poco de afecto… Claro todas nos damos por enteradas pero no es lo mismo

- Si es Nicolás la respuesta es NO LO AMO

- Me refiero a Serena – y Rei palideció. Hubiera podido negarlo pero la sorpresa fue tal que no pudo ni siquiera alcanzar a reaccionar – Vamos, a leguas se nota… ¿O me lo vas a negar? Creo la única que no se ha dado cuenta es Serena, pero claro como es de despistada dudo lo alcance a entender

- No es así – tartamudeó la pelinegra – Yo quiero a Serena tonta pero no a ese extremo… Y me gusta Nicolás

- Vamos Rei esta noche puedes ser honesta…

- No es así. No tengo porque aceptar algo que no es verdad – claro que por su reacción cualquiera opinaría trataba de esconderlo

- Bueno olvídalo… Al final es tu amor platónico. ¡Ah! Pero como has dicho que uno debe arriesgar, yo voy a lanzarme con todo por mi amor… Y en vista de tu negativa a estar perdida y locamente enamorada de Serena no tendré el mínimo remordimiento

- ¿De qué hablas? ¿Estás enamorada de Serena también? Digo estas enamorada de Serena

- ¿También? – rió la jovencita – Y no, no estoy enamorada de ella

- ¿Entonces?

- ¿No lo sabes? Vaya pensé eras menos despistada… De ti – se acercó hasta quedar al lado de Rei – de ti tonta – repetía de forma sensual liberando a su alma de su secreto prohibido

Su rostro quedó frente al de ella. Rei sintió que el corazón se desbocaba de tan rápido que latía. Se sentía tan perdida que no pudo oponer resistencia. Lentamente la mano de Mina acarició el abdomen de la joven, se detuvo un poco antes de llegar al pecho y entonces sus ojos volvieron a coincidir con los suyos. Leyó la pasión y el amor que hoy quedaban al descubierto. Lentamente se dejó llevar hasta que no supo quién dio el beso finalmente. Probó el néctar prohibido, saboreó lentamente aquellos labios que en sueños existieron. Dejó que el alma se volviera uno y el tiempo se desvaneciera. Ya no existían más que ellas dos.

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Mina se impulsó hacia delante, sujetó a Rei de las mejillas mientras intentaba dejarla sin aliento. Había besado tantas veces y ahora no podía ni controlar sus pasiones. Su sangre hervía mientras su razón se perdía en las tinieblas del amor. Solamente dos. No se detendría, no ahora que sabía que la amaba. Nadie podía ver, nadie se daba cuenta que dentro de aquella patética declaración de guerra iba implícita la idea efímera de sacarla de su mente, lograr que a su espíritu retornara la calma. Se asió fuerte a ella, pues esta noche eran solamente ellas. Sin un mañana, sin un pasado… Solamente ella.

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Serían ceca de las nueve de la noche. Había ya poca gente en el parque la mayoría esperaba los juegos pirotécnicos pero ellas en forma inconsciente ya no esperaban nada. No sabía exactamente que la movía en su razón, qué desconcertante podía llegar a ser amar fuera en cualquiera de sus formas. Sabía que la quería, demasiado para resistirse. Miró el anillo que tenía en su dedo anular y sin desprender la vista del suelo se percató por primera vez, sin llantos y melodramas, en el mundo de diferencia entre ella y Darien ¿Cómo podría amarlo? ¿Cómo sabía que aún lo amaba? Muchas veces él dijo que estaban predestinados, que se trataba de algo que de una u otra forma estaba escrito. En efecto, estaban juntos porque así sucedió en otra vida. Por extraño que sonara ya no le interesaba contestarse. Tal vez la razón se debiera a la larga espera. Los dedos de Yael rozaron su mano, su sonrisa fue contagiosa. Necesitaba descubrir por qué su corazón latía tan aprisa, porqué se embotaba en su presencia… Necesitaba descubrir las razones verdaderas de su corazón…

- Es una buena noche – suspiró Serena sin perder de vista los ojos verdes de su oyente

Yael se tiró en el pasto. Como siempre había sido una tarde excepcional. A veces se asombraba que en tampoco tiempo conociera al derecho y al revés a aquella niña.

Serena trataba por todos los medios de internarse en sí misma y desentrañar su ser. Pero temía lo que encontraría. ¿Y si lo que la llevaba a apasionarse de esa forma era un simple reflejo de su triste soledad? Ahora no debía pensar en ello, tal vez nunca debiera pensarlo no podía desperdiciar su amistad en vanas tonterías, no cuando la quería tanto.

Su mente comenzó a volverse loca. Su mirada la hipnotizó más de lo debido. Era una situación de emergencia, una de esa ocasiones que deseaba todo y nada y que los antagonismos se volvían parte de su ser. Una guerra de la que no podía escapar. En un momento tal vez segundos y ese impulso eléctrico, esa idea y su pensamiento se cruzaron en un encuentro poco común. Una razón para detenerse, una sola razón para apagar lo que deseaba y sentía. Abrir los ojos y darse cuenta de la verdad, ver claramente la realidad de su alma y por primera vez ser conciente que el corazón estaba perdido.

Pero Yael no estaba lejos del mismo deseo. Ella también quería la mirara, se diera cuenta cuán aturdida podía dejarla y saber que el efecto era recíproco así estaría segura que el amor era igual de fuerte. Cientos, miles, millones de estrellas no importaba si hoy las nubes las dejaban ver. No importaba si estaba empezando a nevar o si el frío le congelaba hasta los huesos. Fue un instinto, una lenta pasión que venía tomando fuerza para acercase a Serena. Permaneció en silencio. Volaría hasta el cielo, tocaría las estrellas y siempre serían ellas.

Serena unió sus labios a los de Yael, sin pensarlo, sin haberlo soñado, sólo saboreaba ese regalo divino porque después de todo por eso se llamaba presente al presente. En un instante sus pensamientos se apagaron. Ninguna de las dos sentía o pensaba y sus corazones se detuvieron en el loco vuelco iniciado minutos antes. El brillo de sus ojos fue apagado para iniciar la magia del sueño. Serena sentía la pasión recorriendo sus venas, experimentó la fuerza que mueve al mundo y el motor que impulsaba su vida. Sus labios comenzaron a moverse al ritmo de un compás aprendido de memoria en medio del canto de las estrellas. Por siempre. Comenzó a nevar más fuerte, pero ellas no pararían. Ambas conocían las formas de amar y sin embargo lo que en esos segundos ocurría ni la una ni la otra jamás lo habían experimentado. Sus mentes recitaban a coro razones que el corazón no comprendía… Las razones para detenerse. La adrenalina cesó, sus corazones se detuvieron y su respiración se quedó suspendida en la nada. Hacía frío en sus cuerpos pero sus almas ardían en la pasión de amar por siempre, de un beso que estalló en el silencio de la noche.

En el Próximo Capítulo:

--Fue un emocionante catorce de febrero, pero ya han pasado mucho tiempo ¿Qué cosa extraña le está sucediendo a Yael?

-- Vamos Serena anímate se vive solamente una vez…

--Haruka recibió una notificación Israelí ¿qué sucede? ¿Qué haces con esos niños?

C O N T I N U A R Á…