"ESTRELLAS DE ORIENTE"
EN CONTRA DEL DESTINO
¡Lita se sacó la lotería! Serena no te desmayes aún esto puede ser una mentira. Yael ¿qué te sucede? Casi has destruido el edificio y pudiste matar a Michiru y también a ti… Ayúdala Michiru. Joshua a regresado a la vida de Lita, no pienses mal, él te quería antes de que te sacaras la lotería Hoy presentamos:
24. La lotería
A veces pensamos que la vida ha tocado fondo, que más mal no pueden salir las cosas y cuando vemos que hemos llegado al final de nuestros días nos damos cuenta que todavía puede ser peor. Una vez Yael lo explicó así. Apenas creemos ver un poco de luz al final del túnel cuando nos damos cuenta que la comisión de electricidad nos a cortado la luz por "exceso de pago" Algo así sucedía con Lita. Ella, ya se había resignado a su vida miserable, había olvidado sus sueños de juventud para dedicarse a trabajar a diario, olvidando que aún era joven y el mundo lleno de esperanza. Y esa tarde entraron en la cafetería las cuatro simpáticas amiguitas de Jordane. Ya antes las había visto, cuando salía con él. Pero hoy era diferente…
- Vaya si es la altota – reía burlona una de las jóvenes – … con esa altura nunca encontrarás novio
- ¿De verdad creías que a Jordane le interesabas? Digo Jordane no es hombre para una fea como tú
- ¡Que dijiste! – grito Rei en la puerta del establecimiento lista para masacrar a las chicas
- ¿Y a ti quien te llama espantapájaros?
- ¡No te atrevas a decirle espantapájaros a la mujer más hermosa – llegaba Mina y sin miramientos se dejó ir a la mesa de las chicas
- Vaya pero si es la actriz de cuarta ¿Y tu guardaespaldas diva?
- Te romperé todo lo que se llama cara – gritó Mina y si Lita no la sujeta lo hubiera hecho
- Óyeme bien – ahora era Amy quien intercedía – No nos gustan los pleitos pero atrévete de nuevo a insultar a Lita y verás que terminarás muy mal… Tendrás miedo hasta de tu correo, porque no sabrás si es Ántrax enviado por Amy Mizuno… No olvides ese nombre enana
Serena junto con las demás chicas abrieron grandes los ojos. ¿Amy amenazando? Hasta su mirada daba terror. Serena soltó una risita nerviosa pero sabía que hacía mucho desconocía las actitudes de su amiguita de pelo azul.
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Pedían demasiado. Apretó los puños conteniendo su furia. Deseaba gritar y olvidar todo aquel asunto del violín y la música. Ella no nació para el violín, quizá solamente nació para ser Luz… para destruir. Su madrastra intentó acariciarla pero la niña lo evitó. Escuchó de nuevo a su maestra de violín repetir la torpeza con que tocaba un bello instrumento, su nula dedicación y otras tantas cosas que terminaban con la mejor autoestima.
- Tal vez más práctica – contestó la señora Mizuno sin darse aún cuenta que estaba por estallar la niña
- No creo que la práctica dé talento a nadie – terminó la anciana señora – La niña es floja, no hace prácticas… No pone un poquito de atención y tiene dedos muy torpes
- Bueno… Y si le da una oportunidad… Yo puedo encargarme que haga sus prácticas en casa y dedique más tiempo al violín…
- Si usted quiere perder tiempo y dinero para mí no hay problema… El talento o se nace o no…
La cejita de Yael comenzó a tintinear. Debía admitir que tal vez tenía razón y ella no nació con talento para nada. Más de una vez pensó en renunciar al violín pero su nueva mamá se veía tan fascinada por ella que creía fielmente la decepcionaría si fracasaba.
- Te veré en casa entonces
- Sí – sonrió la niña guardado el instrumento de su tortura
Ya estaba por irse. Ni siquiera iría a la biblioteca como le dijo a su madrastra, se iría a atragantar de helado de vainilla hasta que el estómago le doliera tanto que quizá explotara. Entonces escuchó el sonido hermoso de una canción, era un violín… uno que a diferencia del suyo no estaba desafinado ni se escuchaba como un gato en pleno asesinato.
- Se escucha genial – susurró observando a la maestra del violín: Michiru Kaioh
- Gracias, no sabía tenía público – abrió los ojos observando a la niña con ternura
- ¿Cómo lograste tocar así de maravilloso? – frunció el ceño de forma graciosa – ¿O será que naciste con el don?
- No se trata de dones – sonrió – El tener facilidad para algo es solamente eso… facilidad, debe haber gusto, dedicación… y… y supongo que tu maestra – miró el estuche de violín que cargaba la joven – Debe ser la señorita Le Mordele
- ¡Oh cómo adivinaste!
- Leo las mentes – rió acomodando las partituras que ensayaba ese día
Michiru miró con tristeza a la jovencita. Creía que el destino solía ensañarse con cierto tipo de personas y a veces los dones resultaban maldiciones. Si ella no hubiera amado tanto el violín su don se habría vuelto la peor de sus maldiciones. Nunca satisfacía a nadie y ella también fue presa del martirio de la señorita Le Mordele. Pero cada día se aprende algo nuevo…
- Veamos déjame ver cómo tocas
- Espantoso parece están masacrando un gato – y Michiru rió animada – Apuesto a que me pedirás deje de tocar a los cinco segundos de iniciado
- Bueno toques o no bien deberás concluir a los dos minutos… Hoy no tengo mucho tiempo pero igual puedo ayudarte en algo… Por lo menos te puedo decir que Le Mordele nunca quedará satisfecha hasta no verte llorar y saber que tu vida es miserable… Es una de las personas más ruines y despiadadas que conozco…
- Ah gracias… Ahora sé que es buen momento de renunciar
- No creo sea buena idea… ¿Te gusta tocar el violín?
- Sí
- ¿Por qué dejar de hacer lo que te gusta por los demás?
Sacó su violín, se paró derecha y con el compás de los pies abiertos en la medida que su maestra le había enseñado. Tocó dos minutos y prefirió cerrar los ojos antes que ver las expresiones de horror que su música podía producir en la talentosa Michiru Kaioh
- Te paras bastante mal – reía Michiru
- ¡Así me enseñaron!
- Y creo tienes unos dedos muy torpes… Tienes arreglo… Eso sí – volvió a reír
- ¿Y talento?
- Bueno eso creo no lo contestaré por ahora
- Ah gracias – rió con ironía
- En verdad ¿Le has hecho algo a la notable señora? Porque no tocas tan terrible para que tengas esa expresión… ¿O esperabas ser un superdotado?
- Claro que no… Pero cuando estamos en clase toco terrible… juro que en casa me oigo mejor… ¡Y no me intimida! Es extraño de explicar… es como si algo sucediera, me refiero a existir otra fuerza en el mismo sitio en que toco… Pero igual son tonterías
- O nervios
Sin embargo Michiru creía la niña tenía razón. Podía ser un tipo de reacción. Frunció el ceño sin darse cuenta pues pensaba, trata de recordar el salón donde ella estaba y a la señorita Le Mordele intentando encontrar esa fuente de energía que pudiera estar reaccionando a la chiquilla
- Buenas – Y Haruka casi mató con la mirada a la niña
- Llegas temprano – se aproximó la violinista a ella peligrosamente – Sin pleitos por favor, le llevas bastante ventaja – le susurró al oído con picardía
- No pensaba agredirla solamente gruñiría un poco para que se fuera
- Malvada – se dio media vuelta regresando su mirada ala chiquilla – Con un poco más de practica se compone tu pequeña desafinación…
- Bueno ya me tengo que ir… Vean la hora – decía mirando la muñeca donde se suponía debía hallarse un reloj que no tenía ahora
Haruka se apresuró a salir detrás de la chiquilla. No perdería oportunidad como la misma niña no la perdió al enamorar a Serena Tsukino. Estaba por salir del recinto cuando una mano la sujetó de forma fuerte pero dulce. Miró los ojos de la dueña de la mano y sonrió.
- Déjala…
- Ella y yo debemos tener una conversación muy seria
- El amor es de dos… ¿Lo olvidas?
- Se trata de Serena Tsukino ¿O tu memoria no se recupera en ese aspecto? Su destino es ser la princesa de Tokio de Cristal junto con su esposo Endimio… No recuerdo en toda la trama romántica a una chiquilla malcriada…
- Ah bueno te perdiste de esa parte de la historia – rió animada pero sin soltarla pues conocía demasiado bien a su ex amante para darse cuenta que estaba dispuesta a todo por alejarla de Serena – Si el destino es así el tiempo dejará que cada una ocupe su lugar correspondiente y entonces esa plática tendrá tanto sentido como la tuvo el hacerme la guerra
- ¿Yo te hice la guerra? – ahora fue Haruka quien se acercó peligrosamente a Michiru – ¿Me amas?
- Este es el trato: Tú hablarás con Serena y yo me encargaré de Yael… Le advertirás sobre el peligro de tener una relación amorosa con esa niña… Y echemos la moneda al aire…
- Cabeza de bombón no puede salir con esa niña ni como amiga – y la mirada fría de la violinista sobre ella la hizo desistir de sus deseos – Pero lo haremos a tu manera…
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Cristal era imparable. Haruka terminaba tan rendida que daba gracias a todos los dioses por la invención de la noche. Mandaba a la criatura a la cama desde las ocho de la noche dejando la tarea de dormirla a la nana y ella podía entonces dormir largo rato hasta el día siguiente ser despertada por los cantos de la niña a las seis de la mañana. Ahora la pequeña estaba en casa esperando por la visita de Michiru. Le gustaba la mujer, era simpática con ella y le enseñaba nuevos juegos o canciones. Era feliz.
- Ya llegaron – anunció su nana
- Tía Michiru
- Hola Cristal… Buenas tardes… Te he traído un par de juguetes que creo te hace falta ya tener en qué entretenerte… ¿Haruka es aburrida?
- Oh no, muy divertida…Sobretodo cuando intenta leer un cuento
- Vaya – miró de soslayo a la joven corredora
El zoológico resultó muy divertido para los niños. Pronto Cristal encontró agrado en la granjita donde podía dar de comer a los animalitos y hasta tocarlos. Los bebés dormían profundamente y la nana se ocupaba tan bien de los niños que Haruka y Michiru se quedaron sin tareas. Haruka rozó los brazos de Michiru en una deliciosa caricia que encendió la pasión en la joven violinista… Michiru decidió soslayar la mirada de amor de su ex amante. Haruka se acercó peligrosamente a su cuello. Hubo un segundo de silencio, un momento en que el tiempo se volvió lento y tranquilo. Entonces Michiru sintió los suaves y dulces besos de su ex amante que recorrían en forma sigilosa su cuello. Se detuvo en su oreja como niña juguetona, rió esperando que el olvido diera paso al recuerdo de un amor eterno…
- Al final no te interesó entenderme
- Al final ya no sabíamos si había algo por rescatar – contestó la corredora perdiéndose en sus pasiones
- Te quiero – le susurró al oído regresándole sus juegos con un beso
Haruka intentó besarla en los labios pero Michiru deliberadamente lo evito. La rubia se quedó paralizada, creía que la ventaja sobre Kael era evidente pero tal acto notaba que la joven estaba decidida a culminar su vida con el chico. Michiru intentó irse y esta vez fue Haruka quien la detuvo tomándola de la mano. Entonces sucedió. La conexión que siempre había tenido regresaba a ellas o quizá no se había ido sino permanecido en anonimato.
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Estrellas de Dazael, Estrellas de Luz que pertenecieron y nacieron del sol, una de ellas dormiría eternamente en el corazón del Hijo del Sol, lo haría para proteger la supremacía de un dios triste y desolado. Bestias infernales sacudiendo a la ciudad con su brutal destrucción que dejaban dolor y desolación. Tokio en medio de la noche, en medio del fuego y las pasiones. La torre de Tokio y dos almas solitarias que por el destino hoy se debían enfrentar… ¿Los dos amantes prohibido acaso? Luna y sol, antagonismos encontrados y aún se preguntaban los conocedores si una batalla así valía la pena pues cuando uno de los dos dejaba de existir también el otro
- Por eso no podemos destruir a ninguno de los dos – decía una chica que parecía una Sailor
- Es inevitable la muerte…
- Y mi reinado
La figura de la derecha amparada por la luz de la luna poco a poco se acercaba a la torre para cumplir con su destino. La figura de la izquierda protegida por el Sol y las Estrellas de Dazael invocando su poder. Ahora cada ser llamaba al guardián que le entregaría la espada correspondiente. Dos espadas, un solo ser dividido. La espada de la Luna nacida del amor verdadero aquel que viene desde adentro y lleva la fuerza de la verdad, la nobleza, la honestidad… La espada de la Luz nacida de las pasiones, aquella que lleva consigo el deseo, la esperanza, el anhelo, la ilusión, los sueños, la agonía, la eternidad…
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Y Michiru se soltó de la mano de Haruka. Temía que ella pudiera penetrar en su alma y ver el final que les esperaba a amabas. Sonrió nerviosamente mientras la rubia seguía atónita. Miró sus ojos y la violinista de nueva cuenta esquivaba su mirar. Por fin alzó la mirada con valor, pidió en ese reflejo pálido que confiara en ella ciegamente
- La sombra de la Luna es…
- Sí – contestó Michiru – Serena Tsukino…
- ¿Y quién es el otro? ¿Es el Hijo del Sol?
- Aun no lo sé
Pero Haruka sabía ella mentía.
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Cerraba ya las puertas de la casa. Había sido un largo y tranquilo día para el Templo Hikawa. Rei se sentía un poco fuera de sí y es que desde que Mina la besó parecía no hallar cabida para ella en ningún sitio. El tiempo pasaba lento y hasta doloroso. Cerró los ojos, y el aire fresco de la noche penetró por cada poro de su piel. Atrajo a su mente el recuerdo de ese beso y su piel se volvió a enchinar de la emoción, su corazón volvió a vibrar pidiendo más y más, y el ruido ensordecedor del alma de nueva cuenta la dominó. Aquel beso fue como abrir los ojos, darse cuenta de aquello que guarda el corazón pero es preferible esconder o callar. Algo parecido a lo que había hecho conscientemente con su amor por Serena. Dio un suspiro para terminar sonriéndole a la luna. Hora de dormir.
- Buenas noches abuelo – gritó desde el pasillo
Mientras caminaba a su habitación pensó en Mina de nuevo, y sus conclusiones fueron las mismas que aquel día Mina jugaba, si de algo podría estar segura era de un amor pasajero y tan breve como la brisa, en manos de Mina. Sonrió para sí, pensando que ya no había que atormentarse con ello pues para esas horas Mina ya debía haberlo olvidado por completo. Se detuvo en la puerta de su habitación. Le pareció ver una sombra que se movía. Abrió lentamente y cuidando de donde pisaba. Movió la mano buscando el apagador pero otra mano la detuvo. Su rostro palideció. Otra mano le tapaba la boca ahora. Hubiera hecho algo para defenderse pero aquel aroma lo conocía de memoria. Cómo olvidarlo, cómo hacerlo cuando significo el despertar de su amor dormido.
- Soy yo… Guarda silencio – susurró Mina a su oído de forma sensual
Rei cerró los ojos dejándose llevar por la voz de Mina como si estuviera bajo su hechizo. Mina la abrazó por detrás, recargó su cabeza en el hombro de la pelinegra y el silencio regresó a la habitación. Rei se sentía aterrada, sus rodillas temblaban y creía de un momento a otro se desplomaría presa de la excitación de la noche.
- Te juro te amo – susurró Mina
Silencio. La besó delicadamente en la mejilla. Una nueva caricia y Rei seguía pálida y sin movimiento. La rubia exhaló un suspiro en su oído dejando que el alma se le escapara en el anhelo. Lentamente se perdieron sus ojos en la oscuridad mientras Rei seguía atónita en espera de despertar del sueño. Silencio. Y quería reaccionar, gritar a los cuatro vientos la amaba con locura, saber que los sueños existían y éste era uno hecho verdad. Se aferró tanto en enterrar su corazón que pasó por alto lo evidente. Y la mente de Rei corría a mil por hora, viajaba entre sueños, deseos e ilusiones hasta morir en su vago intento por reaccionar a esa ilusión que hoy se llamaba Mina. Un segundo más. Y el silencio fue roto por el leve sollozo de la joven líder de las Scouts.
- Juro que te amo – musitó con voz inaudible pues su llanto se había vuelto imposible de controlar
Y Rei por fin pudo reaccionar, giró sobre sus talones quedando de frente a la dueña de su corazón. La tomó de su cintura y en medio de la oscuridad buscó sus labios. Llevó a su mente la imagen del primer beso. Sus nervios se desvanecieron lentamente quedando lo importante: el amor. Fue un toque místico y lento, apenas rozaron sus labios los de Mina y el alma se desencadenó con el fervor de antaño. Se aferró a esos labios que le regresaron los sueños y la pasión. Moriría por la felicidad de quien amaba. Y el silencio regresó para ser parte de la pasión. Vibraba expectante su alma. Saboreaba cada beso mientras su compañera hacía lo propio. Secuencia de imágenes y sensaciones. Un beso que se cortaba para dar paso a otro más. Rei recorrió lentamente la espalda de Mina dejando que las mismas caricias hablaran. Silencio eterno en el estallido de dos corazones.
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Una oportunidad, un camino diferente por tomar y la esperanza de mejorar, la esperanza de llegar a la meta deseada. Para Lita, la vida simplemente se había terminado, ya no solo se trataba de su vida amorosa sino de su vida económica y social. Ya no había un por qué levantarse, parecía un boicot planeado por el destino para deshacer todos sus sueños. Tenía que admitirlo, ya no tenía ni para comer, debía hasta los tines que tenía puestos. Esa mañana había recibido de mala gana y no sin antes terminar arremetiendo contra sus amigas por el 'préstamo' que todas se habían preocupado por conseguirle para aminorar sus penas.
- No fui justa con ellas – se recriminó al mirar los billetes
- ¡Litaaaaaaaaaaa! – oyó gritar a una vocecita conocida a metros de distancia de ella
- Serena
- Lo siento... lo sentimos, no pretendíamos ofender, solo que queremos ayudarte.
- No, no es eso, al contrario agradezco lo que hicieron por mí, pero ya no ocupo dinero
- ¿No? – cabeza de bombón se rascó la cabeza inquieta – ¡Te sacaste la lotería!
Y Lita soltó la carcajada.
- No tontilla, solamente no necesito dinero
- ¿?
Serena la acompañó hasta su casa, estaban terminando de cruzar todo el parque cuando se encontraron con un niño de vestiduras andrajosas que cargaba en la mano una faja de billetes de lotería. Abordó a Serena con tanta amabilidad y naturalidad como si la conociera de años.
- No tengo dinero – contestó Serena a la petición del niño mientras se revisaba los bolsillos del vestido una y otra vez
- Ándele, las estrellas presagian que hoy es su día de suerte... se ganará el premio 'gordo' señorita
- Lita bonita – masculló la joven que ya se sentía acorralada
- Bueno de todos modos no ocupo dinero. Dame uno
Pero ese niño no sólo ya estaba bien entrenado para engatusar a las personas sino que terminó haciendo que Lita adquiriera de muy buena gana diez cachitos de la lotería. Ya media hora después la chica alta soltó la carcajada, simplemente la habían embaucado y ahora no sólo se gastó el dinero que sus amigas con tanto trabajo le consiguieran sino que sus deudas ascendieron
- Imagínate que te sacaras el premio mayor – gritaba Serena segura de que sería realidad
- Eso ni en mis mejores sueños sucedería – sonrió la chica alta
- Él dijo que te sacarías algo
- Sí, el aumento de mis deudas
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Realmente era de sorprender la persistencia de Serena. Quizá solo fuera su ingenuidad o su entusiasmo desmedido. Terminó de servir la mesa uno y se fijó cómo la rubia literalmente se perdía entre las hojas del periódico buscando los números de los boletos, 'sus' boletos. Un grito le hizo correr a la mesa de la joven rubia
- No, un número más y te hubieras sacado un reintegro – se sonrojó apenada por ella pues en el fondo deseaba un premio por su amiguita rubia
Serena arrugó en bolita el boleto y lo aventó al tazón vacío del helado. Ya iba sobre el cuarto boleto y como Lita lo presagió ni un reintegro conseguiría. Volvió a encaminarse a despachar la mesa cinco que estaba siendo ocupada. Lita frunció el ceño, simplemente hoy tampoco era su día, acaban de ocupar la mesa las cuatro chicas presumidas que el otro día la humillaran en público, las 'amiguitas de Jordane'. Rechinó los dientes y se paró enfrente de la mesa
- ¿Y hoy tus amiguitas fieras no están para defenderte escoba?
- ¿Qué tomarán?
Estaba que reventaba del coraje y en ese instante oyó de nuevo a Serena gritar, esta vez el grito fue aterrante tan intenso que varios vasos de cristal se rompieron y todos los presentes se taparon los oídos. Después Serena simplemente se desmayo. Lita corrió apenas llegando a tiempo para impedir que la rubia terminara en el suelo
- ¡Qué tienes Serena!
- Lita – masculló – ¡Lita! – gritó a todo pulmón – ¡Te sacaste el premio mayor!
Y la joven de cabellos castaños soltó a Serena haciendo que ésta cayera estrepitosamente. Tomó el periódico y el boleto que en esos momentos estaba en turno de revisión. Su vista fue directa al número del premio mayor.
- Dos, ocho, catorce...
Y todos coincidían, pero Lita haciendo gala de su recién adquirida incredulidad revisó cuatro veces el número hasta caer en la cuenta que efectivamente, era la dueña del boleto ganador. Pegó un grito aún más intenso que el de Serena, brincó tan alto que casi choca su cabeza con el techo. Sin más miramientos se deshizo de su mandil y lo aventó directo al rostro de la chica que en días anteriores la hubiera agredido
- Despáchate tú... ¡Amh! ¡Púdrete! – y salió de la cafetería arrastrando a Serena
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Yael se paró derecha, abrió los pies tres cuartos posición de Balet y Michiru tuvo que modificar su posición incorrecta. Acomodó primero sus piernas y luego le enderezó la espalda, sonrió satisfecha, asintió con la cabeza y la niña se acomodó el violín para comenzar a tocar. La primera nota emitida sonó muy mal. Frunció el ceño e intentó de nuevo pero en vista de su torpeza prefirió seguir, ya alguna nota tocaría perfectamente. Michiru sonrió. El compás de las notas era un poco erróneo. Sin embargo la chiquilla no tocaba tan mal, hizo un gesto para que continuara. Y de nuevo Michiru intentó recordar lo que había en la clase de la señorita Le Mordele, estaba segura que algo de allí alteraba la quietud que hoy mostraba la chiquilla.
- Muy bien… De nuevo – pidió la violinista
- ¿Otra vez? – contestó inconscientemente Yael
- La práctica hace al maestro – frunció el ceño
- Sí, lo sé… Lo siento
Después de casi dos horas de práctica Michiru se había rendido, su mente no encontraba ese algo que pudiera alterar la energía de Yael. Ahora se dedicaba a escucharla completamente, se olvidó de compás o aciertos en las notas. Y entonces vino lo inexplicable: imágenes perdidas, alteraciones de la mente y espíritu. Como si cada nota al ser escuchada trasladara al interior de la niña. A esa batalla librada en silencio por la sobrevivencia de la propia alma. Las imágenes saltaban como ráfagas de viento en una tarde lluviosa. Michiru cerró los ojos penetrando en su interior ¡Cómo pudo ser tan despistada! Ésta era la llave mágica que le daba entrada a su ser. Tomó su violín y acompañó a la niña. Apareció de nuevo esa Sailor, con su traje plata y su incandescente luz. El ángel perdido que dormía en Yael.
- Aún no es hora – susurró aquel ángel
- No te vayas – susurró Michiru todavía dentro de imágenes perdidas – No puedo ayudarla si no me dices cómo
- Mátala – susurró a su oído y Michiru pudo sentir el aliento frío de aquel ser que le congeló el alma
- No me pongas a prueba… No soy yo el enemigo – sentenció Michiru
- Vela por su sueño… Aún no es tiempo y hay quienes quieren que el Ángel Pedido despierte de su largo letargo convencido de su supremacía… Y entonces aquel Ángel que luz brindará hará la guerra a favor de aquellos que lo despertaron de su sueño…
- No te vayas – casi terminaban la pieza musical
Y a Michiru casi le pareció escuchar "Hijo del Sol". La pieza había terminado.
- ¿Cómo lo hice?
- Mejor… Práctica mucho – sonrió Michiru con ternura. Le dedicó una sonrisa y una caricia
- Pues gracias – devolvió la sonrisa agradecida – Pero mira la hora, creo mi mamá me llama – gritó y Michiru volteó observando la férrea mirada de su ex amante
- Haruka – sonrió
- Bueno un placer, me debo ir pronto, pronto, pronto… – y la pobre niña salió huyendo
- No hagas eso malvada – le susurró Michiru recargándose en su hombro
- El qué… No hice nada, lo que sucede es que no tiene la conciencia muy tranquila
- O tú una mirada muy asesina – volvió a reír terminando abrazándose de ella
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Estaba muy contenta hoy era su primer día como la joven más rica de Japón, hasta se sentía rara, había acordado con Mina ir a comprar un nuevo apartamento, pues no pensaba quedarse en un lugar tan pequeño cuando podía tener algo mejor. Oyó el timbre y corrió a abrir pensando se trataba de Mina. Vaya sorpresa: Joshua
- Pensé que podíamos…
- Espero a alguien – masculló enfadada
- ¿A Jordane?
- No…
- No debes enojarte conmigo – refunfuñó Joshua algo apenado – No fui yo quien te abandonó
- Bueno lo siento ¿Quieres tomar algo?
- No, nada… Quería saber cómo estabas… Pero tu teléfono está cancelado y… Y me dijeron que ya no trabajas en la cafetería y no sabía donde más buscarte
- Estoy bien gracias – sonrió Lita – Y tú ¿Cómo has estado?
- Pues… No sabría decirte… Es que te extraño mucho y no hago más que pensar en ti… Es un poco bobo y trillado pero de verdad solamente pienso en ti… te imagino y luego pienso en cuando estábamos juntos y cuando… Fingíamos ser novios… Para serte franco nunca había tenido una novia
- Pero dijiste que sí
- Oh lo dije para hacerme el interesante… Y no fue por falta de partidos…Muchas me lo propusieron pero yo quería alguien especial, alguien como…
- Mina Aino reportándose – empujó la jovencita y el pobre chico casi cae de bruces al suelo
- Debo irme – sonrió Lita y Joshua asintió con la cabeza
En el Próximo Capítulo:
--Sami se ha portado muy extraño. Serena está segura que tiene problemas de amor
--Sazuke qué hace tomando clases de violín
--Ahora la estrella de Plata aparece
--Cuidado Sailor Moon
C O N T I N U A R Á…
