"Estrella De Oriente"

En Contra del Destino

La estrella Plateada aparecerá. Sami se ha portado muy extraño Serena esta segura que se trata de amor pero Serena no son asuntos tuyos lograrás enfadar a tu hermano. Sailor Moon eres muy despistada dejaste tu cámara en el auditorio encendida. Espera esa persona que se grabó en la cinta es Yael ¿Qué esta haciendo? Detente allí Szauke Sailor Moon te castigará en el nombre de la Luna Hoy presentamos:

25. Estrella Plateada

Serena no podía pedirle más a la vida. Era tan feliz que no esperaba por lo que viniera, buscaba como si ese día fuera el último de su vida. Abrazaba la felicidad y en sus ojos revelaba la dicha de volver a sentirse viva. Ya no había más mundo, ni sentidos vagos o vacíos. No debía esperar por un futuro, el tiempo era ahora. Hoy podía ser más feliz que ayer. Luna ya había notado que un brillo nuevo iluminaba la mirada de su protegida, como si la chispa divina hubiera vuelto a ella y entonces creía que se debía Darien… Qué equivocada estaba…

- Saldré con Artemis – decía la gata – Creo estaré fuera todo el día

- Te has vuelto muy popular… Desde que sales con Meteoro… ¡Luna engaña a Artemis!

- No seas ridícula – se sonrojó la gata – Todos somos buenos amigos y punto – pero cada vez se ponía más rojita

- Esta bien, que te vaya bien – saltaba contenta pues la felicidad quedó perpetua en su ser.

- Cada día estás más loca – decía la gata

Tenía el camino libre. Sin Luna podía estar todo el día con Yael sin la preocupación que alguien notara su ausencia o dónde estaba. Salió a toda prisa de la casa. Brincaba y cantaba, para ella, a pesar de la lluvia, era un día maravilloso. Saltó en un charco y sus botitas de hule amarillas se llenaron de lodo, su impermeable estaba ya muy húmedo. Levantó las manos al cielo, no podía ser su vida más perfecta.

- Brinca – susurró Yael dando un gran salto a un charco para mojar a Serena

- Hola – gritaba entusiasmada. La tomó de la mano para echar a correr a través de aquella tormenta

- Cuidado – reía mientras esquivaban los autos – Dije que iba a la biblioteca así que antes de las seis y media debemos pasar por un libro…

- Muy bien… Tienes las manitas heladitas

- Eso amerita un helado – como respuesta Serena se atacó de la risa

Tiempo para vivir, tiempo eterno para soñar. No esperar por futuros, ni regresos o reencuentros pues la felicidad estaba allí. Tiempo de volver a sentir, tiempo de eternidad. La eternidad en sus besos que ahogan pesares, que disuelven pasados y crean mejores presente. El aroma a inmortal, el aroma a existir y poder amar, ya no existimos pues el tiempo nos ha absorbido volviéndonos perpetuos ¿Podría pedirle más a la vida? Todas esas tardes, esas fotos y recuerdos que el tiempo serán incapaces de borrar del corazón. El cambio, el amor, un beso y sé que ya no puedo volver, estoy contigo. Te amo. Con ánimo para vencer adversidades. Llévame en un viaje donde ya no pueda mirar atrás, ya no deseo un pasado en el que agonizo, ni un futuro por el que tanto debo esperar no ahora que tengo todo… No ahora que te tengo…

- Es…

- ¿Es? – reía nerviosa Serena

- Es como un helado… Un anhelo del alma que explota en el cerebro y consume el corazón… Vamos a existir por largo tiempo

Y Serena no supo si se refería al promedio de vida o el tiempo de su romance… Igual esperaba que ambos fueran lo bastante largos como para disfrutarlos, vivirlos, gozarlos y saborearlos.

- ¿Algún día…?

- ¿Algún día? – silencio de nuevo

- Creo nos apuramos o no llegaremos a la función de las cinco…

- Oh sí…

- Te quiero… De verdad lo hago…

Viviendo cada día con intensidad, vibrando el alma que hoy carecía de talento para palpar la realidad. Fantasías, sueños y la verdad de un corazón viviendo su apogeo. No había garantía de felicidad eterna ni mucho menos que algo de aquel instante retornara en el mañana ¿Cuál es el caso de vivir en un pasado que se fue o un futuro que quizá nunca será? Con ánimo y la fortaleza que el amor siembra en nosotros, vivir la esperanza y el sueño de volar, sentir soplar el aire en nuestro rostro abriendo los ojos al mundo infame que con sus desplantes intenta matar la felicidad, o simplemente no logra disimular su envidia por la perfección de nuestra vida…

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Sami se sentía un poco frustrado. Nunca creyó que tocar el violín fuera a ser tan complicado o cansado. Si por él hubiera sido ya habría abandonado las clases pero el amor lo podía todo. Estaba enamorado, perdida y locamente enamorado de Yunue, una de las muchachitas de la clase de violín. Si dejaba las clases jamás tendría forma de hablarle. Se tiró en el sofá. Llovía demasiado y nadie llegaba aún a la casa. En medio de la oscuridad siguió pensando… pensando en Yunue, en el amor y la posibilidad de que él tuviera nulo talento para el arte…

- ¡Sami! – gritó Serena asustada cuando lo vio en la oscuridad

- Serena tonta – refunfuñó el chico

- ¿Qué haces a oscuras?

- Nada tonta

- Pues ponte una alarma o un foco fluorescente. Casi me matas de un infarto… Soy muy joven para morir…

- Y muy molesta – contestó el chico marchándose

- ¿Qué le pasará?

Serena se recostó en la cama dejando volar la imaginación. Recordó su última travesura con emoción y picardía. Después pensó en Sami, y en los ojos de su hermano vio ese chispazo divino del que se dota al ser humano cuando un amor imposible ha tocado a nuestras vidas. El mismo chispazo que ella tenía y no comprendía. Frunció el ceño, intentó rehacer la imagen, buscando cuán verdad podría ser su idea.

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Esta vez Michiru estaría en la clase de incógnito para así sentir exactamente de dónde provenía la energía que alteraba las notas que tocaba Yael. La clase empezaría en diez minutos, se fijó en la lista de alumnos, algunos los conocía y a otros no, descartó los que conocía pues ya hubiera sentido algo anormal. Su vista se dejo ir sobre el nombre Tsukino, se trataba del hermano menor de Serena. Frunció el ceño, casi podía suponer dónde estaba el problema.

- Señorita Kaioh – oyó la imperiosa voz de Le Mordele detrás de ella – No creí que una persona con su destreza necesitara de mis clases

- Pasaba a saludar a mi antigua maestra… Después de todo qué hubiera sido de mí sin su instrucción

- Un caos… La recuerdo muy bien y aún sigue siendo torpe y bastante fácil de perder concentración, sus actuaciones son medidas de acuerdo a su humor… Como siempre se lo dije refleja su perdido espíritu en su música

- Oh sí lamentable error que sigo buscando cómo remediar

- La perfección es controlar sus emociones y sentimientos

- Lo tomaré en cuenta… Con permiso, debo regresar a practicar

Cómo la detestaba, si las artes reflejaban el más puro corazón de un artista y ella se ponía a pedir tocar cada nota por tocar, sin sentimiento, sin fe, ni alma, como quien lija una tabla de forma mecánica… Si quería un robot musical podía ir a la fábrica de Honda. Rechinó los dientes.

- Hola – saludó Yael nerviosa

- ¿Cómo estás?

- Muy inquieta… es que siempre me regaña y un día me hará enfadar tanto que perderé los estribos y ella se va a arrepentir de haberse metido conmigo

- Y tú de haber perdido la cabeza… Hay que saber darle la importancia adecuada a cada cosa… No vale la pena tener problemas por algo así ¿No crees?

- Ella me provoca

- Y tú se lo permites… Intenta respirar profundamente, Yael, de verdad contrólate no vale la pena

- Lo intento, no me regañes – y Michiru la miró con ternura – Sabes eres muy bonita… Te admiro mucho – susurró casi para sí

- Mucha suerte

Ya era la hora, la señorita Le Mordele estaba pasando lista y aún no aparecía el hermano de Serena. Lo vio entonces llegar, cinco minutos de retrazo y como lo supuso la profesora dio un largo sermón de impuntualidad. Por fin se acomodaban para tocar, cerró los ojos buscando esa energía que chocaba con la de Yael. Primera pieza. La música hizo resonar el pequeño salón. Una tras otra perfección hasta que un violín comenzó a desafinar a tal grado que aquello parecía más la forma más pura para tortura a alguien que una pieza musical. Vinieron, entonces los gritos de Le Mordele

- Es una incompetente señorita Mizuno… Toca horrible, hasta los muertos se revuelcan en sus tumbas de solo escucharla

- Lo siento

- Con sentirlo no reparará nuestros atrofiados oídos…

Y la larga perorata siguió a tal punto que empezó a sentir la energía de Yael vibrando. Era una batalla interior que en un segundo se saldría de control. Dos fuerzas luchando en contra, una por someter a la otra. Las luces parpadearon un poco y es que Michiru sabía lo ofensiva que podía llegar a ser Le Mordele. Pidió en silencio, rogó porque Yael por primera vez hiciera caso a sus indicaciones e intentara relajarse. Cerró los ojos observando esa cruenta guerra en que estaba su alma. Ciertamente Yael no tenía la culpa, nunca recibió instrucción que le ayudara a controlar ese don pero no podía ir por la vida dejando que cualquiera le sacara de sus casillas y sobretodo arriesgando vidas ajenas.

- ¿Puedo ir al baño? – pidió Yael

Sentía de un momento a otro le estallaría la cabeza. El dolor se volvía tan intenso que por un instante creyó perdía la conciencia. Volvió a respirar como Michiru le enseño para solamente alargar su agonía.

- No hasta que se disculpe

- ¿Disculparme? Es usted quien se la pasa ofendiéndonos… No he dicho nada

- Pero ha ofendido el arte de la buena música, y mire, escuchar esta clase de discos – tomó la mochila de la jovencita – Esto es sacrilegio

Tal parecía que Le Mordele estaba dispuesta a terminar con ella esa misma tarde. Michiru estaba segura que esa niña perdería la cabeza, las luces parpadeaban más y el conflicto de energías se volvía tan intenso que ella tuvo que abrir los ojos desconectándose de aquel campo antes que ella misma sufriera daños por la intensidad de fuerzas. Tocó suavemente.

- Adelante – oyó la voz de la profesora quien de alguna forma vio un alivio al nerviosismo que empezaba a invadirle

- Oh perdone profesora creí que había terminado la clase, es que uno pierde la noción del tiempo cuando practica…

- Que desea señorita Kaioh

- Pues… es que…

- Siempre tan coherente

- Es que tenía un problema

- Si lo tenía creo ya no es necesario nada

- Digo lo tengo – cómo era posible que aún siguiera tendiendo ese efecto intimidatorio en ella – Pero mejor esperaré termine

- Vaya, muestra algo de prudencia, ya váyase y usted también señorita Mizuno su incompetencia me asquea

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Apenas Yael logró salir de pie del salón de clases. A dos metros perdió la conciencia. Le tomó a Michiru casi media hora lograr que volviera en sí. La pobre niña estaba muy pálida, sus ojitos estaban vidriosos por el llanto que contenía. Con el dorso de la mano Yael se limpió las lágrimas que se escaparon a su control y con el pañuelo intentó detener la sangre que de nuevo emanaba de su nariz.

- Respira como te enseñé

- No quiero respirar quiero irme a mi casa

- Te llevaré en cuanto estés un poco más tranquila

Dio un suspiro muy profundo y de nuevo su rostro se contrajo en una mueca de dolor. Se tocó la frente, el dolor se volvía cada vez más insoportable. Michiru posó su mano en el pecho de la niña, si Mireya no se equivocaba y hasta el momento no había sucedido así, el truco volvería a estabilizar las energías dentro del cuerpo de la niña. Le indicó cerrara los ojos y respirara profundamente tres veces pero Yael no se movía, seguía realizando respiraciones entrecortadas acompañadas con ligeros sollozos

- Por favor – suplicó la joven cabellera aguamarino

- Por favor nada – susurró Yael – Ya estoy cansada

- Te voy a ayudar

- ¿Ayudar? – sonrió con ironía – Si esto es tu culpa – su rostro adquirió una mueca de odio. Poco a poco sus ojos se volvieron fríos y misteriosos y ese verde mágico en ellos se volvió un verde oscuro aterrante.

Dos segundos. Sus miradas quedaron encontradas y de no ser porque Michiru conocía perfectamente de lo que la niña podía ser capaz, quizá hubiera muerto. Bajó la mirada evitando esos ojos siniestros. Entonces los cristales de la habitación estallaron con tal estrépito que rompieron por reacción en cadena los de al lado. La luz fue cegadora, en un segundo se quedó todo en la perpetuidad del dominante blanco, un dolor intenso como punzada cruzo de extremo a extremo el cerebro de Michiru. Se arremolinó el fuego alrededor de ellas y aquel ser natural comenzó a expandirse por la habitación.

- Ya pasó – Michiru estaba en el suelo protegiendo con su cuerpo a Yael quien de nueva cuenta había perdido la conciencia.

El fuego se había desvanecido en segundos así como empezó. Los cristales de varias salas estaban rotos al igual que las lámparas, el edificio entero perdió la luz eléctrica y por los ruidos que escuchaba la joven supuso también los de la cuadra completa.

- A veces me parece que todos tienen razón y el mejor sitio para ti es la muerte – susurró mientras la acomodaba de nuevo en el sofá

Yael esta vez recuperó en diez minutos la conciencia, le dolía mucho la cabeza pero el dolor ahora era el resultado del enorme esfuerzo que realizó al desencadenar las fuerzas que dormían en ella. No se atrevía mirar a Michiru y como la primera vez esperaba le diera una buena bofetada junto con una larga regañada por sus tonterías. Pero el tiempo seguía avanzando y Michiru no decía ni hacía nada.

- Lo siento…

- No digas nada, Yael no puedes seguir dejando que tus primeras emociones te domine de esa manera… Pudiste matarnos a todos

- Lo sé pero es que… No, creo no tengo ninguna excusa válida

- Hablaremos después… Ahora intenta relajarte para poder equilibrar las energías en tu interior

- Lo siento de verdad

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Serena por fin averiguaba lo que sucedía con Sami, se sintió orgullosa de estar volviendo tan hábil, pues contra lo que Luna decía, atinó. Sami estaba enamorado de una niña de su clase de violín y quería buscar la manera de conquistarla con la música pero ese semestre se había vuelto terrible en el violín. Siempre erraba la nota, confundía unas con otras y tocaba tan mal que daba lástima escucharlo.

- Debe ponerlo nervioso – decía Luna escondida en los matorrales

- Yo creo es algo más porque en casa también toca pésimo… De repente se volvió obsesivo con el violín y empezó a tocar mal

- Quizá es eso, al final debes disfrutar y amar lo que haces, ese es el secreto de una buena composición…

- Bueno y cómo lo ayudamos

- No sé

-¡Serena qué haces escondida en esos matorrales! – gritó Jordane

Y la rubia terminó en el suelo. Cuando Jordane dejó de reírse Serena pudo explicarle que hoy había decidido seguir a Sami para saber el por qué estaba tan deprimido.

- Vaya teorías las tuyas… igual puedo darle consejos, yo sé todo sobre mujeres

- Oh sí por eso tratas a Lita tan lindo

- No hablemos de ello – gruñó el chico

- ¿Y tú que haces aquí?

- Vine a instalar el sistema de seguridad… ¿No supiste? La semana pasada estalló todo el cableado eléctrico, fue algo muy extraño, una hora antes habían las luces parpadeando y de repente todo el sistema eléctrico falló llegando al punto de estallar e incendiarse… Fue de locos – rió

- Ahm… Ahí esta la chica que le gusta a Sami – cuchicheó

- ¿Y Sami?

- Aquí – gritó el niño detrás de ellos

Jordane y Serena gritaron y aunque Jordane intentó explicarle que él nada tenía que ver con Serena ni estaba escondido en los matorrales espiándolo el chico no le creyó. Serena decidió pedir ayuda a Mina pues ella lo conocía todo sobre el amor y, como completó Luna la frase, lo que no conocía se lo inventaba.

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Haruka había ido a verla en vista de que su sirena se había desaparecido de su vista. Su sonrisa se apagó cuando vio las heridas producidas por los cristalazos en su sirena. Estaba atónita con el relato, sonaba tan raro que de la nada los cristales empezaran a estallar, conocía demasiado sobre sistemas eléctricos y lo que Michiru decía era irreal.

- No importa, son solamente rasguños – decía la joven sin darle mucha importancia

- Me extrañó no hallas ido a ver a Cristal… Y me importa porque te quiero

- Te prometo ir el sábado ¿Sí?

Haruka se fijó que Michiru se entretenía en esconder algo y es que estaba tan nerviosa que ni siquiera se estaba fijando mucho en las incoherencias de su relato. La rubia sabía que su ex amante se había vuelto impredecible así que prefirió callar. Alguien llamó a Michiru en la puerta y en cuanto se alejó la corredora aprovechó para revisar lo que tanto escondía su amante. En la mochila de la joven encontró un frasco envuelto en una bolsa de hule negra. Y si Haruka no se equivocaba mucho aquellas pastillas se trataban de una droga muy fuerte que adormecía el sistema nervioso. Volvió a guardarlo cuando oyó Michiru venía.

- Ya me voy – se despidió la corredora

- ¿Tienes prisa?

- Un poco… Te parece si nos vemos para cenar

- Sí

La primera vez que Michiru vio el enorme poder que dormía en Yael quedó sorprendida, iba más allá de lo imaginable o lo que esperó. Superaba por mucho el poder de la mismísima Sailor Moon o Sailor Saturn, Yael solamente tenía que pensarlo para destruir un humano completamente y hasta un planeta. Esa vez estaba siguiendo a la niña por órdenes de Mireya para confirmar si de vedad ella era a quien Michiru debía proteger. Aquella tarde por diversión Yael hacía uso de sus habilidades para cobrarse viejas cuentas. De alguna manera la violinista la entendía pues aún era muy niña y estaba tan desubicada que no se daba cuenta del todo el daño que hacía.

- ¿No crees que eso es ventajoso?

- ¿El qué?

- Pues tú posees un talento y ellos no – miró con cierto recelo los ratoncitos que ahora usaba para divertirse

- No los mataré – renegó la niña

- Pero les haces daño… ¿O te gustaría te hiciera lo mismo?

- No sé… Y tú tampoco sabes nada

La plática terminó en pleito y como la niña no se dejaba de tonterías Michiru se sintió con el derecho a abofetearla por sus juegos absurdos. Cuando Yael quiso cobrarse el golpe Michiru ejecutó uno de los trucos que ya Mireya le había enseñado para controlarla. La joven se arrepintió de haberla abofeteado ese día pues conforme la niña se dejó ayudar ella pudo averiguar que parte de lo que hacia era la forma que le enseñaban a controlarse.

- No puedo pararlo, es una locura… Te juro que es terrible – lloraba la niña – Y Johan dice que lo mejor es dejar que esa sobre carga pare en alguien más

- Por eso usas tus habilidades para cobrar venganza

- No me vengo, es que no sé que hacer…

Johan la adiestraba en el arte de la guerra, esa era la verdad.

- Hola – llamó a la puerta la chiquilla

- Pasa, tengo algo para ti

- ¿Qué es? ¿Me compraste un obsequio? Porque todavía no es mi cumpleaños – y la sonrisa de felicidad de la niña se desvaneció al ver las pastillas – Creí sería algo lindo

- Te tomarás una cada doce horas si decides seguir en la clase de violín… Lo que hiciste el otro día es muy peligro tanto para ti como para los que te rodeamos

- Pero no lo volveré a hacer

- Yael si sigues en las clases tomarás medicamento o la próxima vez estallará el edificio junto con tu cabeza

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Amy la veía muy tranquila y hasta parecía demasiado cansada. Quiso hacer su labor de hermana mayor pero Yael seguía guardándole mucho recelo. Tal vez Serena tuviera razón se trataba más de sus clases de violín que algún problema. Lo cierto era que el medicamento resultó demasiado fuerte, se sentía muy adormilada y a la vez muy tranquila.

- Ya me voy – se despidió de Amy

- Cuídate mucho y mamá dijo que si te sentías muy cansada llamaras para que te recogiera

- Estaré bien – sonrió

Llegaba temprano como siempre. Pasaría ver a Michiru antes. Cual fue su sorpresa al encontrar a Sazuke cubierto con su abrigo de invierno platicando con ella. Con un ademán Michiru la invitó a pasar, se aseguró de cerrar la puerta e hizo un gesto que Sazuke contestó con una risa macabra muy singular y característica de su persona

- No sabía se conocían

- Bueno ya vez – sonrió Sazuke – Qué frío hace

- Encontré la Estrella de Plata – comentó Michiru

- ¡Cómo! – gritó Yael sorprendidísima

- Por error… conozco al chico y su comportamiento es muy anormal… Es más bien una sugerencia de dónde puede estar

- Y tienes que hacernos un favor

- ¿Cuál? – Yael los miró con recelo

- Hay una partitura que quiero toques, pase lo que pase con la señorita Le Mordele debes terminar de tocarla… Como la Estrella reside en él por su amor a la música ésta aflorara si lo llevamos al límite – explicó Michiru

- ¿Es compañerito mío?

- Sí – contestó Sazuke frotándose las manos

Yael no estaba muy convencida, aún no tocaba tan bien como para poder terminar la partitura sin error. Se sentó en un rincón, lejos del alcance de Le Mordere, asimiló lo que la Estrella le costaría, pues después de eso seguro su maestra la expulsaba. Volvió a revisar la partitura. Hora de la clase.

- Empecemos …

Las notas se conjuraron una tras otra lentamente dominando el sitio, estaba a dos segundos de cambiar la partitura. Dos…Uno…Cero. Y Yael comenzó a tocar con todo el corazón y la esperanza depositada en la fe. Como si con anticipación se hubieran puesto de acuerdo Sami Tsukino siguió las tonadas, se trataba de la mejor competencia nunca antes vista. A la par y sin errores cada uno ejecutaba con maestría su arte. El sonido envolvente de sus violines a coro apagaron la voz monótona de la señorita Le Mordele que pedía cesaran con su horrible sonido. Y de repente un grito ensordecedor detuvo a Yael, Sami expulsaba la Estrella Plateada.

- Eres muy lindo al haberla cuidado pero es hora de que regrese a su dueño – decía Sazuke atrayendo con la mano aquella bella luz plateada

- ¡Alto ahí! – se oyó la voz chillona que tanto detestaba Yael – Soy una Sailor Scout, que lucha por el amor y la justicia… Soy Sailor Moon y te castigaré en el nombre de la luna

- ¡Tienes clones o cómo haces para estar en todos lados!

- Donde hay injusticia allí esta Sailor Moon… Y también donde hay dulces o historietas…

La batalla por la Estrella se desató. Sami cayó al suelo y mientras Sailor Venus corría detrás de Sazuke Sailor Moon acudía en ayuda del muchachito.

- No te la llevarás – decía Venus lanzando su fatal ataque de Cadena de Amor y belleza de Sailor V

- Ni sueñes – pero Sazuke no pudo esquivarlo, quedó tendido en el suelo atado por la cadena

Por desdicha para Sazuke la flauta que tocaba para invocar a sus bestias había rodado lejos de sus manos. Intentó estirarse pero Venus lo arrastró hacia así alejándolo cada vez más de su apreciada flauta. Vio su estrella también alejarse y el terror se apoderó de él cuando oyó las voces del resto de Sailor Scouts que venían a la ayuda de su compañera. Maldijo por lo bajo a Michiru pues si la joven no le hubiera prohibido invocar a sus bestias porque podía destruir el edificio hacía mucho estaría en casa con la estrella

- Maremoto de Neptuno

- No otra – susurró con miedo tapándose la cabeza

Pero el ataque fue para Venus quien no tuvo ni tiempo de reaccionar ya que Sailor Neptium la atacó por detrás. Cuando Sazuke levantó la vista vio a la hermosa Sailor levantando su estrella, a su lado estaba inconsciente Sailor Venus y él libre para defender su posesión.

- Devuélveme eso – chillo poniéndose en pie con rapidez

- Soy yo – refunfuñó la Sailor destransformándose

-¡Michiru! Eres…

- Vete pronto – le lanzó la estrella que a penas alcanzó el chico a atrapar – Apúrate no tardan en llegar el resto de las Sailor… Intentaré distraerlas

- Bien… Pero tú y yo debemos hablar sobre no tenernos secretos – y ya Michiru no escuchó más porque Sazuke ya tenía mucha ventaja en su carrera

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Serena se sentía todavía muy culpable, estuvo allí y nunca notó que Sazuke vigilaba a su hermano. Por lo menos podía agradecer que él volviera a ser el mismo y de nuevo tocaba extraordinariamente. Nunca intentó animarla, pero seguía atónita no podía creer que Sazuke fuera tan inteligente como para derrotarlas.

- No fue Luz quien te atacó por detrás – seguía Rei diciendo – Estaba peleando con nosotros

- Es cierto – reafirmó alterada Amy – Si tomas tiempo aún con sus habilidades resulta imposible esté en dos lugares al mismo tiempo

- ¿Sugieres que hizo tiempo?

- Sí – contestó Rei a Lita – De esa forma Sazuke podía huir con la estrella… Lo que no entiendo es porqué no usó sus bestias… Digo no necesitaba un plan muy elaborado si nos pone a luchar con sus bestias y menos ahora que ha puesto una de las Estrellas a una de ellas

- Es cierto Rei – comentó Luna

- A todo esto el problema mayor es quién está ayudando a Sazuke y Luz – dijo Mina – Si con dos no podemos menos con un tercero que guarda el anonimato porque si estaba Luz distrayéndolas pudo haberme matado y no lo hizo así

- Exacto – tronó Rei los dedos – Es muy extraño

- Lo siento chicas – por fin Serena hablaba – Debí haber hecho un mejor trabajo, sé que no es pretexto pero me preocupaba mucho mi hermano y las dejé a su suerte… Hasta perdí la cámara

- No te apures Serena, cualquiera de nosotras hubiera hecho lo mismo… Es tu hermano y de la cámara no te apures te compraré otra – la consoló Lita

Más ahora que eres rica – sonrió Mina – Bien debo irme tengo trabajo

- Te acompaño a la puerta Mina – se ofreció Rei y Luna la miró con recelo ¿Desde cuando le apuraba Mina no encontrara la salida del Templo?

Por fin a solas. Mina se frotó el brazo nerviosamente y esperó por lo que Rei no pudo decirle adentro. Miró los ojos de la pelinegra observando cómo estos se volvían cristalinos hasta que las lágrimas se escapaban lentamente

- No te vuelvas a arriesgar tanto… Pudiste morir

- Soy su líder Rei, sé lo que hago, confía en mí

- Prométeme que no pondrás en riesgo tu vida

- Rei juramos proteger este mundo y a Serena…

- Solamente te pido no hagas tonterías – sus dedos rozaron la mano de Mina

- Te lo prometo – sonrió enamorada de aquellos ojos negros

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Serena no podía creer que tuviera tan buena suerte. Uno de los guardias encontró su cámara encima de un casillero, seguramente cuando oyó los gritos de Sami se la descolgó para correr más rápido y allí la dejó. Hasta había olvidado apagarla, pero qué importaba eso cuando creyó la había perdido. Invitó a Luna a ver el video y escoger lo que dejaría de esa tarde que filmó. Pero Luna tenía una cita con Meteoro así que vería sola el video

- Esta bien, te espero

- Te conozco Serena, extrañabas mucho esa cámara, anda diviértete y cuando regrese me muestras lo que elegiste

- Sí – gritó contentísima

El video se había vuelto su vida. Era como si hubiera encontrado la pasión. Éste era su año después de todo, encontró algo en que tenía talento y el amor. Regresó la cinta y conectando los cables con mucho cuidado se dispuso a ver el video. Invitó también a Sami que en ese momento pasaba por su habitación pero el chico solamente se quedó diez minutos tenía mucha tarea. Después de felicitarla por su toma donde sacaba todo menos lo debido se fue. Serena adelantó el video.

- Ese fue Sami – oyó su propia voz de aquel día

Vio cómo ella misma depositaba la cámara sana y salva arriba del casillero dejándola grabando el pequeño saloncito y salía corriendo. Se rió un rato de su despistes y estaba por apagarla cuando vio a Yael entrando. Volvió a tomar asiento

"Estrella de Sol que resides en mi interior, muéstrate… Escucha mi llamado y aflora para perpetuar la luz en este mundo de oscuridad" Y Serena palideció. El control remoto cayó de sus manos mientras la escena de la transformación seguía. Ahora donde se encontraba Yael estaba Luz, su enemiga. Después esa luz brillante desapareció y la toma continuó con la habitación vacía.

- Yael es…

En el Próximo Capítulo:

--La salud de Yael ha empeorado por lo que la señora Mizuno llamó a la hermana.

--Yael nunca había platicado su historia… Pero Hoy confiará en Amy

--Darien por fin ha encontrado quién pueda darle informes sobre Sazuke Roternou el padre de la tecnología "Resurrección"

--L a historia de Sazuke será contada

C O N T I N U A R Á…