SIN ALMA
Capítulo XXIV
"Preparativos de caza"
- No deberías llevar a tu siervo de caza Jensen – el otro habitante de los bosques, un fornido hombre de color de unos treinta y cinco años clavó sus oscuros ojos en el líder de los rebeldes – Es cierto que en estas semanas es el único al que no ha habido que castigar públicamente, y que es el que más rápido se ha adaptado a nuestra vida. Pero amigo, ha sido cazador de hombres. Puede estar fingiendo y aprovechar la batida para huir.
- No huirá Omar, estoy seguro – Replicó el rubio sonriente
- Lo que tu digas, tu mandas. Salimos en dos horas – Su compañero olvidó sus recelos ante la sorprendida mirada de Jared que había estado presente en la conversación sin tomar parte en ella.
- ¿Cómo has hecho eso Jensen? - le preguntó el castaño, él lo había visto hacer antes, a Misha, a Pegasus, a Lázarus Stark
- ¿el qué?
- Condicionar a tu amigo, ¿cómo lo has hecho? - eso no era natural, nadie, aparte de los primeros, había logrado desarrollar esa capacidad mental.
- Omar confía en mi criterio, desde siempre ¿por qué no iba a hacerlo? - le preguntó sin comprender – Prepara los macutos y limpia las armas, salimos en dos horas.
- ¿Y tú?
- Yo voy a darme un chapuzón en la cascada ¿algún inconveniente siervo? - le provocó intencionadamente
- No amo – respondió a la provocación, visiblemente molesto se dirigió a cumplir con la tarea
- ¡Te espero allí cuando termines de recoger! - gritó el hombre de los bosques ignorando su enfado mientras corría campo a través en dirección a la fuente natural.
"Tres semanas", el cazador observó las finas cicatrices que dibujaban el nombre de Jensen en su antebrazo. El pecoso no había intentado nada con él, lo trataba como se trata a un chico travieso a quien tuviese que educar, en lugar de cómo se trataría en la ciudad a un esclavo. No le había golpeado, no le había humillado, no se había aprovechado en ningún momento de su poder sobre él.
Seguía atándole por las noches, eso y el tenerlo a su lado casi las veinticuatro horas del día era lo único que le recordaba que era un prisionero y que no estaba pasando unas vacaciones silvestres con un amigo. Jared había esperado mucha más violencia, mucho más rencor, ira... y se encontraba con una especie de niño grande, como un hermano mayor que parecía disfrutar de su compañía y que lo llevaba como a un amigo inseparable a cualquier cosa que hacía.
No es que le pareciera mal. No, no era eso, eso estaba genial, pero era como si hubiese olvidado todo lo ocurrido entre ellos en el pasado, como si siguiese a rajatabla las leyes de los bosques, y no le importase en absoluto quien era o qué había sido.
Acabó de realizar la tarea encomendada. No le había llevado ni quince minutos y eso porque no había puesto interés en hacerlo rápido. Rió, Jensen ya había hecho la mayor parte, había limpiado y preparado las armas, sólo había que guardarlas. Se dirigió al pequeño estanque. No estaba allí, "se habrá aburrido de esperar, con razón, pero yo voy a bañarme"
Se desnudó y se zambulló, el agua estaba fría, helada, dolía incluso. Hizo un par de largos sin importarle y salió a calentarse con el sol.
- Te echo una carrera hasta aquella roca – retó el pecoso a su espalda, señalando el pedrusco bajo la cascada
- Cuando te gane ¿que gano? - le preguntó el castaño haciendo ejercicios para calentar los músculos de su bien formada espalda
- ¿La revancha? No me vas a ganar - rió el rubio situándose a su lado, la barba rojiza de varios días llamaba poderosamente la atención de Jared que apartó la mirada antes de hacer ninguna tontería – si llegas antes que yo, tú decides el premio – remachó Jensen con chulería.
- Te vas a arrepentir, pero tú mismo – le advirtió el cazador – te espero allí
Se lanzó al agua y comenzó a nadar con toda la velocidad que era capaz de imprimir a sus enormes brazos y piernas, el salvaje no le ganaría, no podía ganarle. Oyó un chapuzón por delante de él, ya comenzaba a hacer trampas. Redobló sus esfuerzos pero las distancias no se acortaban de manera sensible. Su mano rozó un pie de Jensen, lo estaba alcanzando. Apretó el ritmo de brazadas, se estaba quedando sin aire pero no se iba a dar por vencido, tenía que demostrarle que podía ganar.
Jensen, al sentirle tan cerca también aceleró. Pero carecía de ningún estilo, no aprovechaba la fuerza que imprimía a brazos y piernas. Ganó Jared. Tocó la roca apenas un segundo antes que el pecoso. Se izó y se sentó al sol sobre ella mientras el hombre de los bosques refunfuñaba en el agua helada "Quiero la revancha"
- Sube, he ganado y me debes un premio – dijo el cazador tendiéndole la mano, al ver que el otro no se decidía prosiguió – vamos, hace frío en el agua y aquí se está genial
El rubio aceptó la ayuda con lo que el otro pudo disfrutar de la imagen de su cuerpo mojado bañado por los rayos del sol antes de tomar asiento a su lado. Jensen se sacudió el agua inocentemente sin percatarse del efecto que causaba en el chico que tenía a su lado.
- Tienes razón, aquí se está genial – dijo estirazándose como un gato al sol
Jared tuvo una mala ocurrencia. Se tumbó sobre el mayor aprisionándole con la sorpresa y lo besó dulcemente. El otro se comportó como si le hubiese dado una paliza, revolviéndose y tirándolo al agua. Se encontró con una mirada salvaje de furia y rencor, la que no le había dedicado desde que lo capturara.
- ¿qué mierda te crees que haces? - rugió salvajemente el pecoso con la rodilla clavada en la roca casi como una pantera a punto de saltar sobre su presa.
- Lo siento – Jared se dio cuenta del error que había cometido, avergonzado no se acercó a la roca.
- Se hace tarde, debemos irnos. La partida de caza nos espera
Volvieron a las cuevas sin hablar. Tristán se maldecía interiormente, bastante bien se había comportado con él Jensen para que tratara de forzar la situación de aquella manera. No volvería a hacerlo, ahora seguro que ya no confiaría en él. No tenía derecho a esperar su amor, debía conformarse con lo que tenía ahora, si no lo había estropeado...
"¿Me ha besado?" todo lo que ocupaba la mente del hombre de los bosques mientras corrían campo a través en busca de la piara de cerdos salvajes que iban a cazar, era ese beso. Y él lo había empujado, arrojándolo al agua como si fuese algo peor... ¿Por qué esa reacción? ¿Tenía miedo de Jared? ¿Se había sentido atacado?.
El más joven abría el paso cargado con un macuto y sin cuestionar ninguna orden. ¿Qué debía hacer Jensen ahora? ¿Tenía que castigarle? ¿Realmente quería hacerlo? El líder de los bosques se mordió los labios en un gesto de preocupación tan evidente que contagió a Omar. "¿Estás bien Jensen?" el aludido asintió y se puso al frente de la expedición.
