Disclaimer: Nurarihyon No Mago no me pertenece.
-Dialogo de los personajes-
Énfasis
Pensamientos de los Personajes y Sueños
Cap. 2. La poción de "Hebi"
-Parece que algunos ayakashi se han infiltrado en el pueblo- dijo, levantándose para ir en busca de una pomada y cerrando la puerta, dejando a la joven Tsurara vendada y dormida en la habitación de Rikuo.
Por otro lado, el Comandante Nura se encontraba reunió con Karasu Tengu, Aotabou , Kubinashi y Kurotabou en la sala de reuniones discutiendo las acciones de búsqueda con relación a los youkai forasteros que atacaron por la tarde.
-Al parecer los tarados de mis hijos no sintieron su presencia- comento el cuervo –Mis más sinceras disculpas por su incompetencia Rikuo-sama- se disculpo, tomando la responsabilidad.
-Déjalo ya , en su momento yo tampoco me percate de su energía – aclaro , dirigiendo la mirada a los demás ocupantes de la sala.-Necesito que los busquen por todo Ukiyoe si es necesario .
-Entendido- respondieron los tres al usonimo.
-Rikuo-sama ¿podría describirnos su apariencia? – pregunto el pelinegro.
-Vándalos, tres para ser exactos, dos de cabello negro y uno castaño oscuro.- respondió rápido, tomando sake.
-¿Vándalos?- musito extrañado el rubio de los hilos.-Joven amo ¿sabe usted su forma real?
-No- respondió tranquilo – De alguna forma ocultaron totalmente su energía y la de Yuki-onna.
-Una poción- explico Zen , parado en la puerta , recién llegando y poniéndose al tanto de la conversación.- Hay una poción antigua que te permite ocultar totalmente la energía youkai.-explico , sentándose no muy lejos de Rikuo.- Rikuo ¿sentiste la presencia de Yuki-onna antes de hallarla?
-Para nada, no sentí absolutamente nada.- respondió, mirando fijamente a Zen.- ¿Qué se te ocurre Zen?
-Hacia muchos siglos se podía crear una poción que ocultaba en su totalidad la energía youkai , además si administrabas una gran cantidad podrías incluso suprimir totalmente tus poderes por un cierto periodo de tiempo.- explico , recordando las enseñanzas de su padre y como él mismo la utilizo en si para pasar desapercibido. –Los ingredientes son bastante fáciles de hallar pero dejo de usarse debido a los efectos secundarios.
-¿Efectos secundarios?- pregunto Aotabou , confundido , Zen soltó un suspiro y prosiguió su explicación ante la evidente atención de los presentes.
-Se decía que si la utilizabas con demasiada frecuencia podrías perder todas tus memorias como youkai o incluso la totalidad de tu esencia como tal.-recordando el caso de un viejo amigo suyo que termino por extinguirse al inyectarse directamente dosis altas de la misma.
-Perder tu esencia de youkai…tus poderes…todos…significaría-decía el rubio, sorprendido por la invención de un brebaje con tal poder.
-Convertirte en ser humano- completo la frase el ojirubi, vagando en los recuerdos, no podía usar sus habilidades para hallar a Tsurara ya que por un momento no encontró rastro de su "miedo" . En su momento creyó que los nervios se le subieron, pero si lo pensaba con claridad ella fue ligeramente humana por unos segundos.
-¿Quién pudo crear tal cosa?- pregunto el moje asesino, mirándose asombrado con Karasu Tengu que permanecía flotante cerca de la entrada.
-Una bruja youkai de hacía siglos, se dice que fue curandera en su vida humana y acabo por convertirse en youkai. Si mal no recuerdo la llamaban "Hebi"-con el dedo sobre la barbilla, sin duda Zen conocía bastante.
-¿Serpiente? ¿Que tiene eso que ver?- exclamo Aotabou .
-Al parecer falleció por la mordida de un grupo de serpientes venenosas cuando era joven y adopto ese nombre cuando renació en ayakashi. Iré a ver como sigue Yuki-onna, si esos sujetos poseen esa poción podría ser riesgoso para nosotros.- dijo , retirándose de la habitación en busca de la pelinegra.
La tensión se sentía en el aire y recaía en todos los presentes, quizás significaba el inicio de la guerra contra Seimei o quizás no. Lo importante ahora era buscar a los youkais y sacarles la mayor información posible.
-Karasu-Tengu inicia la búsqueda y dame resultados lo más rápido posible. Los demás pregunten y vigilen las principales zonas del pueblo. – ordeno, saliendo de la sala para dirigirse a su habitación.
-¡Hai!- respondieron todos, al ver a su amo salir se miraron entre si y asintieron saliendo también y dirigiéndose a diversos puntos concurridos para obtener información.
El peliblanco caminaba tensionado en dirección a su habitación que se encontraba abierta, Zen se encontraba adentro retirando los vendajes del cuerpo de Tsurara para observar mejor las heridas con algunas velas encendidas a los lados de ella.
-¿Cómo esta? – pregunto Rikuo con un tono neutral, que para sus adentros era un grito de angustia por los efectos que quizás tendría en su guardiana la pócima esa de la que hablo Zen.
-Los efectos de la pócima parecen haberse terminado, la mayoría de sus heridas y golpes están desapareciendo aunque la que tiene cerca del vientre parece sanar más lento. Déjala descansar y para mañana estará como nueva.- explico, aplicando una pomada de color rojo en la blanca piel, en reacción, la joven comenzó a moverse, sintiendo arder la parte del golpe.
-Ahh- gimió, moviéndose. Giro totalmente, despertándose y sentándose como podía. Rikuo sorprendido intento acercarse a ella pero se abstuvo al sentir una energía negativa venir de ella. Estaba sentada, con su falda ligeramente caída dejando ver un poco de su plano vientre, un vendaje que se soltaba y dejaba al descubierto el hematoma que cubría su costado izquierdo. Su cabello caía sobre su rostro y su espalda, tapando ligeramente su semi desnudes, se sujeto el costado que le ardía en carne viva, sintiendo la pomada roja entre sus finos dedos. La imagen de por si era sugestiva y emanaba una sensualidad que jamás vio en Yuki-onna.
-Tsurara…-susurro el Tercero, sus ojos tenían una pizca de deseo en ellos, quiso acercarse y volvió a susurrar su nombre llamándola.-Tsurara…
La joven volteo el rostro, pasando de la presencia de Zen que estaba atento a cualquier movimiento. Con lentitud se levanto, mirando a su joven amo, sus ojos dorados no expresaban nada, simplemente lo observaban. Camino hacia él, sintiendo como su desajustada falda comenzaba a deslizarse, los vendajes cayeron y ella continuo caminado hacia él.
-Rikuo-kun- susurro, con un tono sensual y juguetón. Llegando a su lado se paro en frente al peliblanco que se quedo estático y extasiado por su inusual comportamiento. Acababa de caer preso de aquel encanto.
-Rikuo ten cuidado- le advirtió Zen, conociendo las razones de aquel extraño suceso. Inmediatamente los ojos dorados voltearon, dirigiéndole una mirada fría a Zen, su energía rápidamente se acumulo.
-Cállate- dijo con voz fría Yuki-onna, apunto hacia él con su índice y sonrió de forma burlona.-No te entrometas.
Una fuerte ráfaga de viento helado lanzo a Zen contra la pared de la habitación.
-¡Zen!- grito Rikuo preocupado. Intento ir hacia él pero sintió los delicados brazos de Tsurara rodearlo, confundido la miro, pero ella escondía su rostro en su pecho.
-No me dejes – le dijo con la voz seductora, reteniéndolo en su sitio.- No me dejes- rogo de nuevo.
-Tsurara ¿qué te sucede?- le pregunto tomándola de los hombros, intentando sin éxito separarla de sí. Los finos dedos blancos apretaron su haori azul, sorprendiendo a Rikuo. Respiro profundo y miro a Zen que le asintió con la cabeza y de manera sigilosa se levantaba.
-Tranquila, todo está bien.- rodeándola con sus brazos, sintiendo la tibieza y suavidad de su piel.
Dejo sus emociones llenarlo, abrazándola con dulzura, sujetando su cintura con un brazo y revolviendo sus sedosos cabellos con el otro. Su siempre sarcástica y burlona sonrisa fue reemplazada por una expresión sincera, que fue completada por una extraña Tsurara que levanto el rostro con los ojos brillosos.
-Por favor no me abandones- volvió a decir, esta vez con un tono más acongojado, dejando caer una lagrima por su rostro. El dorso de la mano de Rikuo la limpio rápidamente, sintiendo sus propias mejillas arder por la situación y la cercanía entre ellos.- No me dejes sola- con la voz hecha un hilo. Sus ojos expresaron una tristeza profunda, una soledad que aparentaba años y un dolor desgarrador que género un hueco en el corazón de Rikuo, jamás vio tanto sufrimiento.
-No estás sola, estoy aquí Tsurara- le respondió, con una voz tranquilizadora apretándola más contra si.- Estoy aquí – le reafirmo, mirándola fijamente, sin mentiras ni mascaras, con una sincerad total. El estaría allí para ella. Siempre. La abrazo y sintió su energía más relajada, la joven se dedicaba a abrazarlo y transmitirle aquella calidez tan rebosante que su corazón sentía, el brazo de Rikuo de un momento a otro sujeto con fuerza su cintura, alzando un poco su caída falda. No podía moverse. Sintió que poco a poco caían al suelo, quedando aun abrazados, solo que sentados y apoyados en la pared.
-Sujétala- le dijo Zen al peliblanco. En sus manos se encontraban de nuevo el pomo con aquella medicina rojiza. En un instante Yuki-onna comenzó a inquietarse y querer zafarse de los brazos de Rikuo, quien no la dejaba escapar.
-No ¡No! ¡Suéltame!- grito Yuki-onna, empujando con sus manos el pecho del comandante. Su tono de voz paso a desesperación al no poder zafarse.- ¡No quiero!¡Suéltame Rikuo-kun!¡Por favor!- imploro , cuando sintió de nuevo la mano de Zen sobre su costado herido , aplicándole el ungüento.-¡Ah!-grito , sujetando y estrujando el haori de Rikuo.-¡Basta!¡No quiero!- grito de nuevo.
-Mantenla quieta - le ordeno Zen, a lo que el peliblanco aumento el agarre, dejando sin efecto la fuerza de Tsurara. Le dolía escuchar aquellos gritos, pero necesitaba ayudarla a curarse, y aquella era la única manera.
-No te muevas- le dijo Rikuo al oído, intentando tranquilizarla, mientras Zen aplicaba otro poco. La joven levanto la mirada con los ojos enfurecidos, Zen se alejo y le hizo una seña a Rikuo, quien sujeto con fuerza los brazos de la pelinegra, depositándola en el tatami y inmovilizando sus piernas con las suyas propias. Apoyo sus blancas muñecas por sobre su cabeza y la sujeto con un brazo, presionando su cadera con el otro.
-¡NO!¡Suéltame!¡No quiero!¡Mentiroso!¡Mentiroso! – le gritaba Yuki-onna al sentir que Zen aplicaba la pomada que le quemaba la piel en el resto de la herida. Sus ojos refulgieron en odio mismo, mirando fijamente a Rikuo, quien prefería mirar en otra dirección. Tener a Tsurara semi desnuda frente a él y en esa situación no era bueno para sus hormonas, menos si pensaba en lo tersa que era su blanca piel. Además de sentirse mal consigo mismo, por lo hirientes que sonaban sus palabras.
-¡Mientes! ¡Ambos me mintieron!- gritaba la chica, con los ojos mas opacos, como si estuviera en un trance. Zen sudando, termino con la pomada y miro a Rikuo que parecía afectado por las palabras de Tsurara.
-Mantenla así un rato más y se le pasara. Estaré en la otra habitación si ocurre algo.- dijo, recogiendo sus utensilios médicos y retirándose, dejando a los jóvenes solos.
La muchacha giro su vista hacia la puerta, observando cómo se cerraba, siendo iluminada por la luz de las velas, con sus ojos aun algo opacos, se enfocó en Rikuo, quien evitaba verla. Ceso su resistencia y se quedo allí, esperando que él la mirara.
-Rikuo-sama- lo llamo, con su tono de voz habitual, el ojirubi sorprendido le devolvió la mirada y lentamente soltó sus muñecas. Se aparto de ella y sintió como se levantaba y se acercaba a él.-Mireme – le pidió la joven, sentándose frente a él. Gateo un poco al ver la negativa del chico, quedando frente a frente- Rikuo-sama- insistió.
Por su parte para Rikuo no era nada fácil, se resistía con el hecho de lanzarse sobre ella y sentir de nuevo la calidez de su piel, sus abrazos, todo. Y por otro lado optaba por pensar y usar la cabeza y retirarse en busca de una explicación.
-Te amo- dijo ella, acariciando el rostro del ojirubi, quien estupefacto la observo, quedando solo a centímetros de ella. – Te amo- repitió, acercándose más a él.
El tono dulce de su voz, su rostro sonrojado, la situación, todo lo había vencido. Rodeo a la joven por la cintura y la tomo de la nuca acercándola más a él. Sus respiraciones chocaron, a solo instantes de sentirse juntos. Las manos de ella pasearon delicadamente por su torso, rodeando su cuello, sus alientos chocaron en sus mejillas pintadas de carmín, sus ojos refulgían, deseando sus labios.
-Te amo- confeso Rikuo, sintiendo el fuerte latir de su corazón. La amaba, más que a nada, a ella la amaba. Sus labios tibios hicieron el primer roce, generando un choque eléctrico de placer que le recorrió todo el cuerpo. Lentamente se volvieron a juntar, haciendo presión entre ellos, sintiendo el dulce sabor de su amor.
Sentía la calidez de su cuerpo y el fuerte latir de su corazón contagiarse, sin ganas de separarse. Se miraron, dorado y rubí, se amaron. Juntaron de nuevo sus labios, sintiéndose incapaces de dejar ir aquel placer que les causaba el contacto. Un intruso ingreso despacio en la boca femenina, encontrándose con otro que gustoso lo recibía. Danzaron juntos, como si se conocieran de siempre, generando suspiros en ambos jóvenes entregados al sentimiento.
A la tenue luz de las velas se aferraban el uno al otro, rindiéndose ante la falta de oxigeno. Se separaron y se continuaron mirando, sonrojados por la intensidad del acto. La joven sonrió complacida, feliz de que su sentir fuera correspondido. Se recostó suavemente en el pecho de su amante, sintiendo como él la abrazaba contra sí y apoyaba su cabeza entre sus negros cabellos.
Amaba a esa mujer, la amaba con toda su alma, fuera solo su parte youkai , aunque no lo hubiese discutido con su ser humano , sabía que él sentía algo similar por ella aunque no se diera cuenta. El tiempo lo diría, pero en lo que respecta a él, la amaba y al quería para sí , solo para él. Se quedaron así por un rato, abrazados, compartiendo su calidez, bajo la mirada, sintiendo la acompasada respiración de Tsurara. Su cuerpo semi desnudo lo tentaba, aun dormida, a la luz de las velas, era tan hermosa. Se quedo un poco mas viéndola dormir, recordando el momento. Deposito un suave beso en sus labios, la tomo entre sus brazos y la recostó suavemente en el futon. Tapando cualquier rincón de su piel, celoso de que alguien más la observara, observara lo que a partir de ese día le pertenecía.
Sigilosamente salió de la habitación y busco a Zen. Feliz por como terminaron las cosas, pero algo preocupado al recordar la mirada dolorosa que tuvo su amada antes.
No me dejes
Entro rápidamente con su expresión neutral de siempre, Zen estaba tomando un te tranquilo, cuando lo vio entrar.
-¿Qué rayos paso? – le pregunto Rikuo, sentándose frente a Zen, quería respuestas y más le valía que las obtuviera.
-Un efecto secundario- dijo Zen, tomando su te.
-No lo mencionaste antes Zen ¿qué sucede?- inquirió, sintiendo un poco inquieta la energía de su casi hermano. -¿Hay algo que tenga que saber?
-Se dice que en varios casos los pacientes experimentan una "premonición", en algunos fue verdad en otros fantasía.- informo, sacando de entre sus ropas una delgada pluma blanca con tonos rubios en la punta.- Hacia tiempo un amigo mío tomo de aquella pócima y se volvió humano, tardo tres días en convertirse totalmente y una tarde empezó a gritar cuando lo estaba curando.- recordó, visualizando en su mente a un joven rubio que gritaba enloquecido.
-¿Por qué?- pregunto Rikuo, relacionado lo acontecido con el relato de Zen. Algo no andaba bien.
-Al parecer cuando se curan sus heridas un efecto secundario se desata y comienzan a tener "premoniciones".- explico con voz serena aunque su mirada reflejaba pena.- Estas premoniciones son dolorosas y se cumplen en un 100%. Escuchaste a Yuki-onna, ella tuvo una "premonición" y se relacionaba contigo, su comportamiento se debe a que vivió en carne propia "aquello".
-¿Quieres decir que lo que dijo va a cumplirse?- conjeturo, sintiendo un vacio en el alma al creer que por un momento sería capaz de alejarse de ella. No después de confesarle que la amaba, no después de sentir la felicidad de tenerla a su lado .Jamás.
El sentir aquel dulce sonido de su corazón latiendo tan fuerte en su pecho, escucharla decirle "Te amo" con tanta inocencia y pasión, estar allí para el siempre, preocuparse por su seguridad, ser tan honesta, sincera, inocente, ser solo su Tsurara.
No me dejes. Por favor no me abandones .No me dejes sola
-Exacto, lo que sea que allá visto será realidad en un futuro cercano o lejano. Es por ello que muchos de los youkais que lo utilizaron una vez dejaron de administrárselo.
-¿Por qué gritaba? ¿Era parte de la premonición?
-No exactamente, al parecer resulta inevitable querer saber que pasara en tu futuro y los pacientes se niegan a dejarlo ir . Creen que pueden evitar lo que pasara si entienden del todo lo que ven.-explico , recordando los gritos de la ojidorada.- Yuki-onna debe haber visto demasiado y no quiso dejar ir lo que veía.
-¿Alguna cosa más que se te este escapando, Zen?- pregunto con voz seria, bebiendo mas sake.
- Quizás…para mañana ninguno de nosotros tres recordara lo que paso.-finalizo, cerrando los ojos con pesadez, había escuchado claramente aquella declaración de amor entre ellos, les dejo tener su momento, ser felices aunque después no lo recordaran.
-¿no lo recordare?- musito sorprendido, dejando escapar un ligero tono de aflicción por la posibilidad de olvidar algo tan importante para él.
-Nada, aquellas premoniciones son cosas que no debía ver sino vivir con los años, fuera cual fuera todo aquel que las ve las olvida pero el dolor quedara grabado en su subconsciente. Nosotros que somos ajenos a lo que ella vio lo olvidaremos también, al igual que todo lo que desencadeno y tuvo alguna importancia.- continua diciendo, mirando fijamente al Tercero.
-¿Por qué?- logro preguntar, tomando un sorbo de sake para ayudarle a pensar.
- Al parecer la única que de verdad tiene premoniciones es "Hebi" y entrega su don a todos aquellos que recurren a esa pócima, con la condición que al final olvidaran lo que vieron y el dolor quedara grabado, tómalo como una represalia por querer evitar tu propia naturaleza.- dijo con burla, recordando el triste final que tuvo su compañero al completar su transformación humana.
-¿Qué le paso a tu amigo al convertirse en humano?
-Se suicido- contesto Zen , guardando la pluma en sus ropas de nuevo-Cuando se transformo en humano olvido por completo su vida youkai, no recordaba a ninguno de sus amigos ni a si mismo , tenia pesadillas cada noche y decía que un "demonio" se metía en su cabeza y lo transformaba . Cuando en realidad eran las memorias del subconsciente que afloraban antes de borrarse, al final no aguanto el dolor que estas le causaban y se mato.- explico Zen, levantándose y saliendo de la habitación.
-Zen-llamo Rikuo - ¿Hay alguna forma para recordar lo que paso esta noche?- sin mirarlo, con una mirada decidida que se ocultaba por su flequillo.
-Aférrate a ello y quizás lo recuerdes algún día. Aférrate a lo que quieres recordar Rikuo.- lo animo, recordando las confesiones de amor que su casi hermano y Yuki-onna compartieron en el otro cuarto. Sólo espero que aferrarte a ello baste, Rikuo.
A la mañana siguiente una extrovertida y alegre joven despertaba, lanzaba un gran bostezo y se tallaba los ojos. Sintió una ligera presión sobre su estomago y vio una venda algo zafada, su brazo igual y algunas que otras en sus piernas. Despacio se las quito y observo alegre que no quedaba rastro de ninguna de ellas, incluso el dolor en su vientre había desaparecido, solo la blancura y perfección de su piel se asomaban. Encontró su uniforme escolar planchado y doblado a un lado del futon y se percato que esa no era su habitación.
-Este cuarto…ya lo he visto antes…-se puso a recordar -¡Ah , es el cuarto de Rikuo-sama!- clamo alegre , cuando el brillante foco en su cabeza se quebró - ¡¿Qué estoy haciendo en la habitación de Rikuo-sama?-grito. Cuando Kejourou abrió la puerta con una expresión sonriente.
-¡Buenos días! Qué bueno que despertaste- le saludo desde la puerta, percatándose de la cara de confusión en su amiga-El joven amo te trajo aquí luego de que los atacaron ayer en la tarde , has dormido mucho , ven ya es hora del desayuno y tienes escuela- le informo Kejourou , con un acento maternal.
-O-ok- respondió algo quedada , después de que Kejourou se fuera tomo su uniforme y unas toallas para bañarse .- Ayer…Recuerdo que fui atacada por unos delincuentes , luego Rikuo-sama me salvo y …y…creo que …no recuerdo nada mas…-musito frustrada , sentía que olvidaba algo importante aunque no descubría que fue. – Algo importante… ¿Qué será?
El camino a la escuela fue bastante normal, ninguno de los dos parece diferente, aunque por dentro sintieran que olvidaban algo importante. Al llegar a la escuela ambos emprendieron camino a la clase de Rikuo, Kiyotsugu los había llamado diciendo que tenía un descubrimiento sumamente importante que confesar , algo vital para el desarrollo de la vida youkai como la conocían , dijo.
-¡Buenos días! – saludo Tsurara, con su alegría habitual, al grupo de amigos que estaban en un circulo cerca al asiento de Rikuo. Los demás se encontraban haciendo varios trabajos, algunos decorando , otros conversando , haciendo trazos o dibujos y analizando los costos . Ajeno al grupo que parecía discutir en referencia a algo que Kiyotsugu traía orgullosamente en las manos.
-¡Oikawa-san!- musito feliz Shima al verla, siendo seguido por su grupo de amigos que la saludaba a ella y a Rikuo bastante animados.
-Buenos días Rikuo-kun – saludo Kana acercándose a él.
-Buenos días Kana-chan- saludo el castaño como era habitual.
-Por cierto Oikawa-san – giraron su vista Maki y Torii con una mirada acusadora- ¿A dónde fuiste ayer con tanta prisa?- preguntaron mirándola fijamente.
-¿Yo?- musito Yuki-onna, con una gota en la cabeza.-A ningún lugar en especial.- mintió , intentando sonar sincera.
-¿Entonces porque corrías?- pregunto el inoportuno de Shima. Imaginariamente una roca enorme caia sobre Tsurara.
-Etto…Bueno…yo…-titubeo, observando a su joven amo en busca de ayuda.
-¡Ya dejen eso!-grito Kiyotsugu, obteniendo la atención e todos los presentes.
-¿Qué sucede Kiyotsugu-kun?-pregunto calmado Rikuo.
-¡Miren esto!- mostrando un frasco algo particular, la tapa tenia la forma de la cabeza de una serpiente y su cola se enrollaba a lo largo del recipiente con una estrella diminuta en el centro.-¡He hallado el elipsis de la vida! ¡Aquello más grande que la fuente de la juventud!-clamo orgulloso con brillos y estrellas en los ojos.
-¿Qué es eso?- pregunto asombrada Tsurara, observando el viscoso y transparente contenido.
-Esto es el antiguo brebaje de "Hebi", la bruja youkai que habitaba en las alturas de Okinawa hace 800 años, ¡un liquido capaz de poner al descubierto cualquier presencia youkai aun en su forma humana!- exclamo, todos menos Rikuo y Tsurara se acercaron al frasco, curiosos pro saber si poseía tal poder.
-Rikuo-sama ¿cree que sea verdad?-le pregunto al oído Tsurara, aprovechando la distracción de los demás.
-No lo creo, Kiyotsugu –kun siempre trae consigo objetos falsos.- le dijo desconfiado, inmediatamente la oreja de Kiyotsugu escucho la incredulidad del miembro de su equipo y apareció detrás de ambos jóvenes con un aura oscura.
-Así que Nura-kun no me cree ¿Qué tal si probamos sino se trata de algún youkai que ha hurtado su forma?- amenazando con echar un poco del liquido sobre Rikuo con un aura oscura salió a su espaldas.
-¡Espera! ¡Ni siquiera sabes si es seguro, podría ser algún toxico o algo!- le advirtió Rikuo, algo asustado en caso de que el contenido funcionara.-¡Espera!¡Kiyotsugu-kun!- clamo , escapando de un alocado y malvado pelinegro que lo correteaba por casi todo el salón.
-¡No corras Nura-kun!- le advirtió persiguiéndolo.
Los demás observaban con expresión confundida y divertida la situación, Rikuo paso corriendo por su costado, casi al lado de Tsurara , detrás Kiyotsugu venia corriendo. Uno de los jóvenes que estaba armando un estante dejo caer una tabla, el pie del pelinegro se atasco y el recipiente abierto dejo escapar todo su contenido. Rikuo veía sus horas contadas, esperando que el líquido le impactara directo en el rostro más aun solo escucho el ¡Splash! Sintió como algo húmedo bajaba por su cuello, cuando abrió los ojos, Tsurara estaba cubriéndolo.
Su cabello estaba empapado de aquel líquido viscoso, y la parte superior de su uniforme estaba húmeda. Rikuo no estaba mejor que ella, su hombro derecho también estaba empapado. El brebaje les había dado a ambos.
*Avance*
Yuki-onna tendrá un nuevo aliado que podría incluirla en nuevos problemas¿Cómo lo tomara Rikuo? La fecha para el festival de San Valentin se acerca.
El segundo capitulo …tras una semana sin internet! Que martirio! Ojala vuelva…espero les guste tanto como a mi… y si este fue su primer beso!
