"Estrellas De Oriente"
En Contra del Destino
Un extraño virus ha sido propagado pro Tokio. Altera las conciencias humanas… ¡Haruka ten cuidado, no sueñas! No vayas a matar a Michiru… Lita debe decidir si dejará llevarse por el amor a Jordane o por Joshua. Amy por fin se te ve contenta…Hoy presentamos:
31. The Virus
Haruka volvió a darse vuelta en la cama. Sentía mucho calor y estaba segura enfermaría. Se llevó la mano a la frente para limpiarse el sudor. Había estado soñando con Michiru y de no ser por la fiebre hubiera creído se trataba de una predicción. Soñaba con el Famoso Museo que Kael estaba construyendo a las afueras de la ciudad, el edificio estaba elaborado de cristales y en forma de media luna acostada, a la entrada se levantaba majestuoso un arco en forma de triángulo. Veía a Michiru, triste y solitaria y cuando quería acudir con ella veía a ese intruso que le arrebata a su sirena. Oyó la puerta, ya no había tiempo para recuerdos falsos.
-¿Cómo estas? – saludó Rei
-Engripada – sonrió la rubia – Pasa
-Ya lo veo, te ves muy pálida ¿Y Cristal?
-He mandado a los niños con mi padre… ¿Quería conocerlos?
Y Rei frunció el ceño porque hasta donde sabía Haruka y su padre mantenían distancia. Le pareció sospechoso pero en ese estado Haruka bien podría estar delirando. Sonrió. Decidió dejar para otro día sus descubrimientos sobre el Hijo del Sol y el plan elaboradísimo que con Mina hizo para penetrar en Fox Corp., pues de verdad Haruka necesitaba descansar.
-Cuídate – le dijo Rei en la puerta
-Estaré bien – sonrió la muchacha
Apenas tocó la cama se quedó completamente dormida. Su sueño la llevó de regreso a los brazos de su amada y entre laberintos de recuerdos se perdió de la realidad. Deseaba vivir allí eternamente, morir y así perpetuar la imagen del que se ha ido.
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Aún Amy se reía, prácticamente su mamá tuvo que llevar arrastrando a Yael pues la niña se oponía firmemente a vacunarse. La semana pasada en vista del virus que se propagaba por la ciudad había surgido una campaña de vacunación. Nadie estaba muy seguro de qué clase de virus era porque dentro de los malestares y a pesar de su parecido con un resfriado común había alteraciones de las comunicaciones entre las neuronas. Suficientemente preocupante cuando ya la niña sufría de alteraciones.
-Hola Amy – le saludó la enfermera – También te vacunarás
-Ya lo hice la semana pasada – sonrió observando los gestos cómicos de la chiquilla
-Muy bien… Anda – animó a la niña a pasar
Después de un largo rato de espera la enfermera regresaba a la salas de vacunación. El hospital estaba lleno de gente y el personal ya no alcanzaba a sacar el trabajo. Se disculpó de nuevo por la agonía en que tenía a la niña y acomodó su material
-Que te ayude Amy – sonrió Yael
-¿Sí? – volteó a verla
-No puedo, soy pasante de medicina
-Puedes poner las vacunas o tomar los signos vitales – sonrió Yael como cuando realizaba una travesura
Amy dio un profundo suspiro estaba segura que aquello se trataba de un ingenioso plan para hacerla trabajar un rato en lugar de estar en casa dormida a causa de su tristeza. Meneó la cabeza pero no pudo resistir la tentación, pues si era sincera extrañaba mucho el hospital y más ahora que no sentía la presión de su madre ni debía cumplir ninguna expectativa… Podía ser ella…
-Bien
Yael se quedó a esperarla a pesar del terrible dolor que sentía por semejante vacuna. Cuando el personal de la noche llegó Amy se pudo retirar. En casa su madre seguía riéndose mucho de la quejosa chiquilla que no quería ni moverse por el supuesto dolor de la inyección
-Iré a dormir mamá – sonrió Amy
-Sí hija y reza porque creo Yael no se levantará mañana
-No se burlen – lloraba la niña mientras se sobaba – Me duele
-Anda te quieres chiquear – y la mujer abrazó a la niña
Amy se durmió profundamente, su sueño fue más tranquilo y profundo. Un pequeño ruido la despertó cerca de las doce de la noche, Yael estaba en la puerta un poco inquieta y Amy pensó que todavía debía dolerle mucho su vacuna.
-¿Puedo dormir contigo? – pidió la niña
-Sí – y retiró la cobija haciéndole un espacio en la cama
-Soñaba – comentó – Creo una pesadilla – se acurrucó cerca de Amy
-Solo fue un mal sueño… ya estas a salvo – contestó adormilada
-¿Te gusta ser Sailor Mercury? – y Amy abrió grandes los ojos. Dirigió su mirada hacia la niña todavía creyendo que lo había soñado – Debe ser aburrido – sugirió
-No es así – se estiró – ¿Cómo lo sabes?
-Serena me confesó ser Sailor Moon y lo demás fue pura y natural deducción… ¿de verdad crees en el amor y la justicia? ¿Aunque eso significara confrontarte con quien se ama?
-Sí… No hay mucha diferencia entre tú y yo Luz – y esta vez fue Yael quien se sorprendió – Supongo que también tengo buen instinto – sonrió contestando a su sorpresa – Siempre habrá alternativas Luz, tú misma me lo dijiste hay que mirar al frente y seguir adelante porque el mundo nos abrirá las puertas podría no ser fácil pero es parte de vivir y de ser
-No quiero salvar nada… Quiero ser yo sin temor…
-Tú puedes hacer tu propio camino… No existen amores equivocados, el que ames a Serena no es un error, es solamente amor… Si de verdad la quieres lucha por ella, siempre habrá caminos nuevos para reinventar
Yael cerró los ojos su alma seguía confundida como para razonar cómo sabía Amy sobre ella y Serena. Lo cierto es que Amy tenía un buen instinto y en vista de la negación de ambas parte a tratar sobre la otra, su mirada y hasta la manera de expresarse o decir el nombre de la otra las delataba como alguna vez delató a Haruka y Michiru. La joven estaba segura que muy dentro de Luz Yael residía la verdadera luz, y cuando ella se decidiera a dejar de mirar las falacias de al vida encontraría la repuesta a todas sus preguntas… Encontraría que el amor lo es todo.
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Michiru y Haruka quedaron frente a frente. Haruka estaba fuera de control cerró a mano y apretando los puños intentó contener la ira que le envenenaba el alma. Deseaba venganza, deseaba razones de peso y explicaciones lógicas para aquella locura. Sí, ella abandonó primero pero fue Michiru quien engaño quien como hoy mentía, lastimaba y destruía confianzas. La joven pintora meneó la cabeza en negativa y Haruka volvió a pedir una explicación. Se encogió de hombros como quien no desea hablar por encontrarlo sin sentido y la rubia aventó el diario a la mesa.
-Te comprometerás con Kael – volvió a renegar
-Haruka estás muy agitada como para que podamos hablar
-No me digas que es amor… Lo he visto como te trata ¿Desde cuando permites que te humillen y pisoteen?
-No lo entiendes – y Michiru también empezaba perder los estribos
-No, no lo entiendo… Explícamelo… Porque la otra noche me juraste amor… Unas horas antes que este periódico publicara tu compromiso Explícame como es que juegas así conmigo… Entiendo que de alguna forma le debas lealtad a la mocosa esa por lo del Milenio pero no lo de Kael
-No es lealtad es lo que yo deseo defender – gimió Michiru – esa niña no merece morir solamente porque su destino debe repetirse hasta el fin de los tiempos… Ni tu y yo merecemos vivir en el silencio y la penumbra por amarnos
-Nunca te importó – susurró con pesar
-Ahora nos está destruyendo… Confía en mí
-¿Confiar? Si tú has tomado tu decisión yo también – y Michiru supo que Haruka no se iría hasta no haber aniquilado al peor de sus enemigos: Michiru Kaioh.
-No me defenderé, haz lo que quieras – y dio media vuelta en espera de morir como merecía, como una traidora.
Sintió la energía de Haruka, estaba segura se había transformado, se quedó quieta esperando… respiró profundamente porque quería morir, porque al final no había tomado partido ni su lugar dentro del mundo encontrado… Traicionó a Haruka, jugó un juego doble y hoy solamente merecía la muerte…
-Ven conmigo – susurró Haruka
-He tomado mi decisión… Y ahora nuestros caminos se separan
El alma de Haruka se envenenaba y la locura se apoderaba de su ser. Estuvo a punto de atacar pero el amor que guardaba a Michiru la detuvo a pesar de todo no podía dañar conscientemente a su sirena. Si alguna vez la lastimó fue producto mismo del amor porque los antagonismos son parte de amar, parte de vivir. Perdió su transformación y se dejó caer en el sillón.
Haruka despertó de su sueño agitado, jadeaba y sudaba tanto que parecía acaba de bañarse. Una mano la volvió a acostar y Haruka se sobresaltó, entonces recordó que se había desmayado y aún seguía en el departamento de Michiru. Oyó la voz de su sirena pidiéndole calma. Respiró profundamente y se dejó llevar por sus caricias.
-Yo te amo – susurró Haruka
-Yo también lo hago – oyó casi como una voz muy lejana e irreal
Quería gritar y escapar con ella a un mundo mejor. Buscaba lógica en aquel sin fin de sentimientos y finalmente su agitación la hizo desencadenar su alma. Michiru la escuchó con atención, se hincó para limpiar las lágrimas que la joven derramaba. Besó sus mejillas y con el dorso de la mano retiró el cabello que cubría los ojos de la chica. Hubiera querido apagar su dolor, explicarle lo mucho que la amaba y que esto al final valía la pena pero en ese estado irracional causado por la fiebre solamente provocaría más dolor en Haruka. La joven corredora se tendió en su regazo, dejó que las caricias de su hermosa sirena volvieran al alma en paz. Poco a poco ese sonido celestial de su voz la arrulló llevándola al paraíso. Abrió los ojos una vez más… Estaba en el firmamento cerca de las Estrellas y lejos de la tierra. Con sus dedos tocó cielo. Y el sueño fue más fuerte. Michiru acarició su cabello y con el paño húmedo limpiaba el sudor de la joven.
-Te amo – susurró a su oído segura que su subconsciente lo escucharía
Y la suave llovizna daba el fondo perfecto para aquel romance. Sus pasos se hicieron lentos y seguros, el agua se deslizaba entre sombras por las calles de Japón. Y Michiru sonrió como si supiera lo que estaba por ocurrir. Haruka la tomó de las manos invitándola a formar parte del paraíso perdido. Las estrellas se perdieron, el tiempo dejó de existir y el cielo se convirtió en un fondo más para amar. Besó sus labios tiernamente mientras las sensaciones en su alma afloraban lentamente. El alma se llenó de nostalgia… El sabor a eternidad rozo sus labios. Ya no hubo lugar a dudas, ya no existió el dolor cuando en los abrazos del amante prohibido se moría para renacer en lo eterno y real. Y poco a poco su cerebro se dormía presa de la excitación del corazón.
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Es extraordinario ver cómo la vida de un ser humano puede cambiar radicalmente en un segundo. Cómo un instante de tiempo es suficiente para modificar toda una historia. Y algo parecido le sucedió a Lita aquella mañana. Jordane seguía loco sumido en esa vaga idea de estar enamorado de Lita si era o no verdad solamente él lo sabía, pero hoy, hoy Jordane había dejado actuar a esa espinita que tenía en el alma. Lita no quería otro problema y sabiendo cómo era el muchacho prefirió mantenerlo fuera de su departamento, poco a poco se dejó llevar por él pues aún su alma de niña seguía siendo influenciable. Fue un segundo, un pequeño descuido en la que su mente y corazón trabajaron como enemigos. Se besaron. Un grito que parecía un chillido cortó la inspiración del amor.
-Espera – gritó Lita
-No quiero saber nada – gimió lleno de dolor Joshua
-Espera – pero él bajaba las escaleras presurosamente sin escuchar razones
¿Cómo es posible que el amor resulte en agonías? ¿Qué sucede cuando nos enamoramos que terminamos perdiendo la conciencia? Y es ese idilio el que nos lleva a diferentes caminos. Lita no era la única pues Rei cegada por su amor ahora le reclamaba a su líder por sus torpezas para cuidar de sí misma. Mina cansada lanzó un quejidito se sentía ahogada en tantos anhelos desesperada y hasta humillada pues su lugar de líder le era arrebatado sin una razón aparente
-Cuido de ustedes – se defendió la rubia
-¿O intentas morirte?
-Soy la líder – volvió a renegar
Pero a quien el amor más mal dejó fue a Serena. No solamente equivocó el camino abriendo los ojos a una realidad que jamás creyó para ella, sino que ahora debía confrontar a la persona que amaba. Si solamente fueran ellas dos y el corazón todo tendría sentido pues al final esta historia era solamente de ellas, acerca de su amor y del destino que marcarían. Serena lo pensaba cada noche desde que la dejó de ver, era cobarde, tenía miedo y a la vez el deber la mantenía plantada en ese nicho tan cómodo y ahogante donde estaba. Aquel nudo de emociones guardado por tanto y tiempo estaba a punto de detonar en una crisis pues hoy estaba ante ella la peor de sus tragedias: El amor se ha ido. Esa mañana despertó dándose cuenta que se quedó sola que ahora deambulaba sola sin aliento para vivir y con la cabeza hecha un torbellino verdadero de ideas y emociones. Quería enloquecer pues así abría más sentido en sus pensamientos de lo que hoy los había.
-Cómo lo permití – gritó en la soledad de su habitación
Debió detenerlo. Destruir de un tajón aquel castillo de ilusiones cuando apenas comenzaba. Todo tiene su fin y ella no vio que aquel amor tenía uno más pronto que ningún otro. Arrojó lejos sus libros y el cúmulo de sentimientos explotaron sin sentido, como lo debió ser desde el principio. Gritó y ese sonido se ahogó lentamente en las tinieblas.
-Eres mi enemiga – gritó de nuevo esperando que el silencio le diera alguna respuesta
No sabía qué hacer con ese vacío, no hallaba sitio en el mundo una mezcla de odio y miedo se apoderó de su razón pues hoy por primera vez era consciente de que el amor se fue. La tristeza volvió, la indiferencia se quedó en el olvido y las dudas embriagaron su ser. Se dejó caer en un rincón mientras sus sentimientos aún en shock intentaban salir logrando solamente crear caos. Estaba enojada, ahora no encontraba razones para defender un mundo donde viviría sola y sin amparo. "ella y yo" repetía en su mente como si aquellas palabras fueran mágicas y le devolvieran un poco de lo que el destino le arrebato. Silencio.
-¿Qué haces a oscuras? – dijo la gata paseándose por entre las gruesas cortinas
-Nada tiene ya sentido – murmuró
-¿Te sucede algo Serena? – Luna estaba muy preocupada
-Nada y vete ¡Vete! ¡Déjame sola! No puedo, no lo voy a hacer…Porque no es justo… Nunca lo fue…
Y Luna intentó en vano acercarse porque la muchacha acaba de estallar. Cada sentimiento afloraba revuelto con el antecesor y el sucesor… La lógica era ausente y el llanto bastante para que Luna no pudiera comprenderla. Serena volvió a suplicarle la dejara, no hablaría con ella ni con nadie
-Estaré en la sala – dijo la gata con tristeza por no poder ayudarla
Lita no pudo alcanzarlo. Sintió que el corazón se le partía cuando oyó la puerta abrirse, salía del edificio. Y entonces se escuchó el rechinido de unas llantas. La chica se quedó sin aliento y Joshua por poco sin vida.
-Fíjate – gritó el chofer
-Lo siento – Temblaba de la impresión
La chica desistió, si seguía así el pobre muchacho podría hasta terminar en el hospital. Se quedó parada observando cómo se iba. Cómo un segundo bastó para cambiar su vida.
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Kael seguía intentando meter la bola ocho en la esquina, pero su torpeza para el billar era evidente y es que Michiru aunque pocas veces lo jugó lo aprendió de la mejor: Haruka Tenoh. Kael volvió a reír cuando la bola salió volando fuera de la mesa. Meneó la cabeza concediéndole a Michiru la oportunidad de mofarse aunque sabía bien ella lo haría se lo permitiera o no. Estuvo tentado a preguntarle qué otras cosas aprendió de Tenoh pero prefirió callar, había pasados que eran preferible olvidar. Michiru se recargó en la mesa, no hallaba qué bola sería la mejor opción.
-Es para hoy – sonrió Kael
-Lo sé – gruñó la joven aún sin decidirse
-Anda – la apuró dispuesto a causarle nervios para que equivocara la jugada
-No tengo prisa por humillarte – se rió Michiru
Hacía mucho no disfrutaban un día así. Kael parecía haber elegido su propio destino y para fortuna de Michiru eligió ser él. Sonrió contenta, la batalla final sería más sencilla y hasta tal vez no existiría la necesidad de la muerte de uno de los amantes. Pensó en Serena y Haruka, en sus ideales y lo que en un momento de desfortuna elegirían hacer o defender, no era tan fácil tomar postura cuando el problema está encima ya. Pensó en Yael "Elijo no elegir" si era o no buena respuesta era lo que ella haría. Aguardaría en casa a la destrucción del mundo y si el mundo entero la buscaba para que la guerra la sufrieran ella y su amante Yael simplemente se negaría. Sonaba simpático, sobretodo por la forma tan cómica en que la niña lo contaba. Pero lo cierto era que no elegir hoy no era una opción viable. Cada amante absorbería una de las fuerzas que se generaban en el universo a causa del despertar de las Estrellas de Oriente. Por inercia y hasta instinto ambos amantes terminarían en un duelo fatal donde uno de ellos moriría regresando al Universo a su equilibrio original. Las estrellas de Oriente tenían la extraña cualidad de despertar los más bajos y crueles instintos del lama humano pero era más aterrador el pensar que de verdad residía en nosotros aquellos magníficos y a la vez escabrosos demonios. Si alguna vez Kael dijo algo coherente fue aquel día en que dijo "Es más aterrante pensar que nosotros somos los monstruos… por ello mejor los inventamos" La lealtad, nobleza y honestidad de la guerrera del viento hacía mucho la tenían ya en una postura ante el fin del mundo: Lucharía por sus ideales. ¿Quién de los dos amantes sería el portador de las Estrellas de Oriente? En teoría debía ser Yael pero eso aún no estaba decidido…
-Bien parece que te he ganado de nuevo – sonrió la chica burlándose de aquel patético juego
-Intentémoslo otra vez…
-Te gusta te humillen
-Me gusta tu sonrisa – contestó galante – Y quien sabe tal vez esta vez te sorprenda
-¿Y para variar atines aunque sea una correcta?
-No – gruñó el joven
Kael bebió un poco de su copa, la dejó de nuevo empezando el juego. Antes de decidirse optó por la salida más sencilla: Dejaría que Michiru comenzara. Su risa lo contagió y sintió que la pasión se desbordó como una locura de sensaciones. Respiró profundamente. Y mientras Michiru iniciaba su jugada sacó un cigarrillo. Se buscó fuego entre los bolsillos hasta que halló el encendedor en su camisa. Soltó lentamente el aire, estaba tan concentrado en fumar que no se fijó Michiru lo observaba con el rabo del ojo
-Al final me mentiste – susurró para sí la joven
Hasta donde recordaba su Kael no gustaba de fumar. Pero qué podía esperar si desde un principio lo único perdurable y constante entre ellos fueron las mentiras. Erró el tiró a propósito. Tomó de la mano del chico la caja de cigarros sacando uno.
-¿Fumas? Creí no lo hacías – comentó el joven extrañado
-También creí lo mismo de ti – sonrió con malicia
-Supongo – volvió a reír sin ser conciente que aquella telaraña de mentiras entre ellos se tejía cada vez de forma más compleja
"Cierro los ojos y ya no pienso… Cierro mi ser pues ya no deseo amar, no después de ti. Ya nada es suficiente, ni real. Es un serio problema el haberme enamorado de ti y ahora quiero enloquecer volar lejos dejándolo todo para ya no temer. Nada es suficiente, se ha vuelto una locura en donde mis sueños se pierden con la realidad. Despierto cada mañana con tu aroma en mi ser, te sueño y casi puedo decir que es verdad… Detenlo es demasiado cuando hoy muero, no te preocupes por mí cuando debamos convertirnos en los dos amantes prohibidos… No intentes en vano borrar tu recuerdo de mí. Quisiera encontrar la salida, jugar mi última carta sabiendo que la puesta es segura. Pero de ser así la vida se volvería aburrida. Juego todo por ti, por tenerte conmigo y volver al paraíso perdido. Abriste mis ojos, gran sorpresa fue para mí encontrarte pues es con todo mi más preciado regalo. Amar es un dilema, amar es sufrir, llorar y agonizar pero también es alegría, felicidad, pasión, fuerzas y ganas para vivir cada día con toda la intensidad del alma. Cambiar, revolucionar, evolución y al final solamente seremos tú y yo ¿Dime por qué elegirás pelear? Son ellas, es él, eres tú y soy yo pero al final, en esa Torre, estaremos solamente dos: Tú y yo. No puedo evitar amarte, ni puedo mandar a mi corazón te odie. Para esta locura y crear el sueño perfecto porque al final esta historia es sobre nosotros dos… Sobre lo que el amor es… Cierra los ojos e imagina el futuro, abre la mente y date cuenta de lo que hoy es… Piensa y ama… Al final no hay enemigos nosotras somos los perfectos enemigos… Caminaremos a nuestro destino, no confiaremos ni veremos a quien enfrentamos. Ellos no saben, no logran ver la verdad y será esa noche… Nuestro fin…"
Yael
En el Próximo Capítulo:
-- ¡Qué! Fox Corp dará una fiesta para anunciar el compromiso entre Michiru Kaioh y Kael Fox
-- Luna desde cuando debemos avisarte cuando queramos casarnos o comprometernos
--¿Rini estás enamorada? ¿Amas a Yael?
-- Yael piensa marcharse pues antes que enfrentar a quien ama, su hermoso conejito, prefiere marchar lejos.
--Good Bye Yael…
C O N T I N U A R Á…
