"Estrellas De Oriente"

En Contra del Destino

¡Qué! Fox Corp dará una fiesta para anunciar el compromiso entre Michiru Kaioh y Kael Fox Luna desde cuando debemos avisarte cuando queramos casarnos o comprometernos Sailor Moon no permitirá que el amor de Haruka y Michiru termine… ¿Rini estas enamorada? ¿Amas a Yael? Yael piensa marcharse pues antes que enfrentar a quien ama, su hermoso conejito, prefiere marchar lejos. Hoy presentamos:

32. Fiesta de compromiso

Mireya siempre tuvo la esperanza que a lo largo del tiempo la historia cambiara y cuando el día llegara uno de los protagonistas de aquella guerra hubiera tomando un lugar diferente para así terminar con ello antes de tiempo. Pero no sucedió. Y si sus cálculos no fallaban sería cuestión de meses para que la batalla en la Torre de Tokio se llevara a cabo. El cumpleaños dieciséis se acercaba y la niña tendría la suficiente fuerza y edad para despertar en ella a la estrella de Oriente. Unos meses solamente y el mundo se teñiría de rojo carmesí, saborearía las lágrimas de los amantes prohibidos y renacería de las cenizas de una guerra que el mismo mundo produjo. Verificó los datos de la niña de nuevo: Septiembre era el mes de su cumpleaños y conforme las Estrellas se movían ella pronosticaba la fecha exacta como para octubre.

-Michiru

-Mande – sonrió la joven

-¿Segura de que deseas tomar parte en esto? Puedes huir

-¿Quieres que me vaya?

-No dije eso… Sino que podíamos cambiar el destino del Universo

-¿Sí? ¿Cómo?

Ésa era una excelente pregunta. Y cuando tuviera la contestación se la diría sin retardos. Volvió al silencio ahora debía intentar encontrar el día y hora exacta de la batalla en la Torre de Tokio.

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Casi al mismo tiempo y en sitios distintos tuvieron la misma reacción. Y es que resultaba imposible no notarlo a menos que se fuera como Serena Tsukino. Kael Fox había anunciado la fiesta que daría en su casa para anunciar su compromiso formal con Michiru Kaioh. Rei escupió encima de Mina el café mientras la chica rubia casi se desmaya de la impresión. El gato Artemis gritó y el abuelo de Rei le hizo coro por una inercia extraña. Amy en su casa tuvo que releerlo hasta estar segura que no estaba dormida o alucinaba mientras Luna que la acompañaba seguía gritando histérica pues para su manera de verlo tal parecía que Serena contagió lo tonto a Michiru, ahora resultaba que la joven violinista se casaría con el enemigo… Y lo peor, nadie le avisó a ella, esa clase de noticias no se sacan en periódico y luego se avisan. Aunque las Outer manejaran sus relaciones a su modo y se mantuvieran a aparte de las Scouts no debían olvidar que existía autoridad y jerarquía… entonces detuvo su alegato cuando vio la sonrisa traviesa de Amy

-No sabía que necesitáramos pedirte permiso para comprometernos

-Sí ¿No se los dije?

-No – reía a más no poder

-¡Debían saberlo! Y Michiru no se puede casar con e l enemigo…es… es

-Es extraño – sorbió un poco de café – Aunque no sabemos si es o no el enemigo Luna

Lita prácticamente se quedó pasmada. Por buen rato no supo que hacer o decir hasta que finalmente se soltó a llorar presa más de sus propios sentimientos que del dolor ajeno. Y bueno, Serena como siempre no se enteró. Esta vez tenía buenos motivos, su vida misma era un caos como para poder ocuparse de las ajenas. Estaba tan triste y deprimida que en lo único con certeza que pensaba era la muerte. Darien apenas se enteró intentó llamarla pero ella se negó a contestarle y Jordane creyendo que el hombre le había hecho lago salió directo a buscarlo. Pero de nada de esto se dio cuenta nuestra joven heroína, pues seguía ensoñada en el recuerdo de lo que fue…

-¿Qué hará Haruka cuando se entere? – reía Rini. Darien no encontraba dónde estaba lo cómico

-Conociéndola lo mata y de paso a Michiru

-Eso será graciosos – volvió a reír animadamente la jovencita

-¿Gracioso?

-Bueno, es que porque… Será muy difícil se acerque a Kael ¿no crees?

-Supongo

Rini tuvo que ir al baño porque ya no aguantaba la risa. Pensaba en el sin fin de posibilidades y las ganas que tenía de presenciar la destrucción entre aquellas dos personitas que se juraron amor eterno. Seguía pensando que Michiru tenía un doble juego y que si había decidido olvidar de lado su deber no había sido para jurar lealtad al nuevo orden… Sino para sacar ventaja. El mejor final que podría tener aquella historia sería el suicidio de Haruka… Y quien sabe, a lo mejor resultaba así, hasta donde había dicho Meteoro el virus que propagaron la infectó… Virus que hacía alterar la conciencia y hacer que el lado oscuro de los seres fuera expuesto a la luz.

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Haruka se levantó tarde, aún se sentía mal y tan confundida que ya no sabía con certeza si soñaba o ya había despertado. Tomó el diario casi autómata, y hubiera quedado allí pero las enormes letras que anunciaban el compromiso de Kael y Michiru no pasaron desapercibidas aún cuando la joven tenía fiebre. Dejó caer el periódico, quiso rearmar sus pensamientos y recuerdos pues hasta donde entendía Michiru le dijo todo lo contrario: la quería a ella; o de verdad estaba muy mal o Michiru de plano perdió la cordura. Si es que ella misma no la perdió porque recordaba que esa sensación y esa noticia ya la había visto, luego fue a reclamarle a Michiru y… ¿Soñó? Debía serlo porque no encontraba el diario donde supuestamente lo leyó. No perdería al amor de su vida. Apenas logró reaccionar y corrió a cambiarse. No lo permitiría. Si fue o no, no interesaba.

Haruka no podía entenderlo. Y no escucharía razones ilógicas como aquellas. Retrocedió un poco como si creyera que Michiru la atacaría. La miró a los ojos pero la violinista esquivó su penetrante mirada temerosa de que leyera en sus ojos la verdad. Ya no podía despegarse de su papel, jugaría todo en su última carta. Ya habría pronosticado semejante altercado con su viento indomable pero nunca creyó que Haruka Tenoh conservara la calma al punto de dar argumentos sólidos y tan coherentes que Michiru no podía refutar si no era por la frase "Es no, porque no" Sí, Quería solamente saber qué sucedía, estar segura de que lo que hacía no era por una pérdida de la cordura, pero Michiru no escucharía. Podía pasar que la hiciera caer en contradicciones. Debía terminar la charla. Y es que Haruka tenía el don de penetrar en su alma

-No te creo – afirmó la joven

-En unas horas es mi fiesta de compromiso con Kael… Ahora debes marcharte por favor

-No puedes estar hablando en serio ¿Por qué razón te casarías con él?

-Porque lo amo

-¿Te tiene amenazada?

-No – y la que estaba perdiendo la cabeza era ella misma.

Haruka se quedó parada observándola. Y Michiru creyó que le soltaría la pregunta del millón: "¿No tuvimos ya esta charla?" ¿Cómo explicaría que ella conocía el virus y lo que producía en los seres? Prefirió arriesgar su plan a permitir que el alma de Haruka se contaminara como sucedió con tantas almas, pues el virus alteraba la conciencia logrando anidar parte de la luz de las tinieblas en el ser hasta que la energía que despertó a las estrellas se exteriorizaba. Pasiones oscuras e instintos crueles que guarnecidos por la conciencia vivían en equilibrio dentro del ser humano pero hoy Johan y Rini deseaban se descontrolaran liberándose de sus ataduras y logrando apresurar la guerra de los amantes.

-Dame una razón real y me voy

-No la hay ¿contenta? Déjame en paz es mi vida y …

-Tú también deberías confiar en mí… Yo confío en ti… Porque te amo – sonrió la corredora dejando a Michiru con sus pensamientos

Bajó lentamente las escaleras pensando que ese extraño virus mucho tenía que ver con sus recuerdos distorsionados. En algún momento estuvo a punto de dejar escapar el odio y la impotencia que sentía, pero esa sería siempre la historia de su amor: un secreto a voces que mata lentamente… Una verdad que se esconde y niega por lo que significa.

-Oh no – y apenas vio la cabecita rubia Yael dio media vuelta, apresuró el paso para escapar de la mirada furiosa de la corredora

-Ven acá– pidió con tono severo la rubia

-Tengo prisa – decía Yael paralizada del terror

-Que vengas

Yael sintió que el corazón se le aceleraba a punto de estallar. La voz de la chica fue suficiente para que su corazón se detuviera por completo, se iba a desmayar. Entonces Haruka sonrió encantada del terror que ejercía sobre la pobre niña, preguntó por Serena y la pobre chiquilla entre tartamudeos dijo "no sé". Le explicó que el amor nunca sería sencillo pues las emociones son una mezcla confusa que causa placer y agonía. El amor era así… Y si quería algo más valía que empezara a hacer labor por merecerlo.

-Pe…pe…per…pero

-Ahora dime ¿cómo hago para entrar a la Fiesta de Kael?

-No…no…

-No, nada de no, me dirás

-De…de…de

-Estas enfadándome

Entre tartamudeos Yael logró explicarle que era una fiesta exclusiva a la que se había invitado a gente muy sobresaliente, importante y multimillonaria así que alguien como Tenoh simplemente no pasaría. Pero dentro de su nerviosismo a Yael se le fue de más la información y terminó diciendo…

-A menos que tengas una invitación – sonrió la niña

-Invitación que tú me conseguirás… ¿O me dirás que no te invitó Michiru?

-Pu…pu…pus…no…no

-Pues sí

Frunció el ceño y haciendo uso de su actuación se mostró molesta y cansada de la chiquilla. Entonces ella accedió a llevarle a más tardar esa noche un pase especial para la fiesta. Haruka le repitió que guardara silencio sobre su plática y le recalcó que ella era muy feliz viniéndola muy lejos de Serena Tsukino. Un nudo se le hizo en la garganta tal parecía que la niña aparte de aterrada se quedaría muy amedrentada. Estaba a punto de llorar y Haruka sintió remordimientos. Sonrió, le limpió la pequeña lagrimita que se el escapó a la niña. A veces olvidaba que la Hija del Sol aún era una niña

-Lucha por lo que amas… Lucha por un mejor mañana

-No…no…qui…quie…quiero…Yo de…de…de…decidí…no…el…el…elegir

-Y ella decidió olvidar – volvió a sonreír esta vez con melancolía

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Kael y Rini ya tenían todo preparado para el último paso a la omnipotencia. Rini se despidió del joven marchando al antro donde se quedó de ver con Luz. Se comunicó con Meteoro para que se mantuviera alerta pues no quería que una de las Sailor interfiriera con sus planes. Ahora y para siempre Yael le pertenecería y aun cuando muriera en la Torre de Tokio a manos de Sailor Moon sabría que su reencarnación nacería para servirle como debió ser desde el principio. Llegaba al antro por fin. Estacionó el auto de la compañía. Había demasiada gente y tanto ruido que le pareció demasiado perfecto para ser verdad. Extrañaría esas diversiones pues solamente este siglo conservaba lugares tan exóticos para divertirse. Se contoneó al ritmo de la música aún pensando en lo que sería su futuro… Su glorioso futuro.

-Luz – sonrió Rini con alegría inusual en ella pues por primera vez en mucho tiempo era verdadera

-Que lugar tan 'chido' Me gusta mucho ¿Bailamos?

-Por qué no… Los negocios pueden esperar

Bailaron por horas, platicaron de todo y nada. Por primera vez Rini vivía de verdad, de nuevo era simplemente una chiquilla de quince años llevando al límite su vida. Mientras Luz podía ser Yael también sin temor a lo que sucediera. Luz la tomó de la mano jalándola más a la orilla de la pista quería pedir un poco de botana y de paso unos dulces que había visto. Rini sonrió y a la fuerza se atragantó de los dulces de la niña. Por un segundo esa sensación semejó a algo que en su mente se guardó hacía mucho. Sí, Rini lo conocía era la misma sensación que tenía con Hotaru cerca. Y Yael comenzó a bailar. Rini se acercó peligrosamente a ella. Respiraba de forma entrecortada por la agitación de la noche. Tomó sus manos y su palpitar aumento desenfrenándose. Detuvo su mirada en los ojos de la chiquilla. Ahora entendía cómo fue que la tonta de Serena se enamoró de ella. Había magia, había dulzura, nobleza y misticidad en sus ojos. Era como estar bajo un hechizo eterno. Tenía unos ojos preciosos. Era una lástima que en su hermana no hubiera conservado esos encantos que enamoraban de Yael. Una verdadera pena que a los cuatro años su hermana fuera tan parecida a Serena y dejado de lado el alma que le dio la oportunidad de retornar al mundo: Yael.

-Es una lástima – dijo sin pensar

-¿El qué? – rió la niña cohibida

-Ya no lo pienses más… ¿No te has dado cuenta?

-¿El qué? – gritó esta vez pensando que Rini no escuchaba

-Deja de soñar con Serena ella es un imposible, solamente te llevará a la destrucción… Mejor ve a quienes de verdad te amamos…

Ahora entendía a Serena, esos ojos que escondían la luz de las estrellas, lo que escondía en verdad y que ni en sueños imaginó. Decidir dejar un futuro seguro por aquella niña no era arriesgar sino ser lógicos y apostar a ganar. Con Yael se tenía la felicidad, el amor y la magia; qué importaba las críticas de todo el mundo, qué importaba cuando ella era especial y te correspondía en tu amor. Si ella hubiera estado en tal contrariedad ni siquiera lo hubiera pensado. Siempre sería Yael la primera, siempre se mantendría a su lado, no lo pensaría, volaría con ella, lo dejaría todo por vivir eternamente en sus brazos. Pero Rini a pesar que hoy lo aceptaba sabía que pedía imposibles pues Serena de nuevo se le adelantó robándole la oportunidad de la felicidad. Se encogió de hombros… Podría tenerla… Quizá

-¿No te has dado cuenta? Te amo de verdad – y sin más la besó

Ojalá su hermana hubiera aunque sea conservado un mínimo detalle de quien le antecedió y así quizá Rini no la odiaría tanto. Pero mucho de lo que perdió la pequeña princesa, fue culpa de quien sustituyó a su madre. ¿Qué esperaba de Michiru Kaioh? Pero bueno si su madre hubiera permanecido con vida tampoco hubiera compuesto mucho a la niña… Serena era débil.

-Sabes, tengo una hermanita que se parece a ti – se separó de ella por fin

-¿Sí? Pues de seguro es un primor – aún saboreaba aquel delicioso beso

-Pues es un poco tonta y algo torpe pero igual y sí… Viéndolo por el lado amable es muy hermosa y supongo que cuando crezca será muy linda… Tiene cuatro años… – se acercó a besarla de nuevo y Yael se dejó llevar, cerró los ojos dejando que la niña la besara – Tengo una foto de ella – se detuvo en su cálido beso – Mira, se llama Leayzul…

Yael se quedó observando la foto mientras Rini la observaba a ella. Ahora entendía por qué su madre se enamoró de ella. Pues la misma Rini no pudo evitarlo, tanto tiempo juntas fue cuestión de tiempo y hoy admitía la amaba, la deseaba. Sabía que de alguna manera Luz lo estaba permitiendo hoy porque también deseaban llenar la soledad y el vacío, apagar el ruido de su corazón… olvidar que amaba a Serena… olvidar que siquiera ella alguna vez existió en su vida. La niña de cabello rosita la abrazó por la cintura. Con la mano acarició su mejilla y siguió por ese rostro de niña tierno, dulce y noble que la encantaba. Acomodó un mechón de pelo rebelde que se salía de su sitio. Ella seguía viendo la foto.

-Te amo de verdad

-No puedo – masculló pero su voz fue inaudible con aquella música estruendosa

Rini comenzó a besarle el cuello. Respiró ese aroma a eterno, dejando que se metiera por cada poro de su piel. Yael pensó en todo lo que perdió, no sabía si de verdad merecía lo que hoy sucedía, se ahogó en el silencio, en el sin fin de recuerdos sin prestar mucha atención a las caricias de la niña. Para Rini era un desafío, como otras tantas veces luchar contra Serena por la felicidad que le robaba, contar la historia de otra forma para que el final fuera feliz para ella. Desafiar al amor para quitarle el frío a su duro corazón reventando en el amor que sentía por la niña. Recargó su cabecita en el hombro de la chiquilla… Siempre era Serena, siempre un paso adelante arrebatándole lo que por derecho era suyo… Ella debió quedarse con Darien dejando de lado la historia del Hijo del Sol para que cuando ella, Rini, naciera pudiera tener la oportunidad de amar… amar a Luz Yael.

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El plan de Mina y Rei era una locura pero Serena estaba tan deprimida y con deseos de quedarse sola que haría cualquier cosa para que se fueran, hasta dejar que se llevaran su gafete de prensa. Luna seguía repitiendo lo mal que veía el plan mientras Lita sacudía el gafete buscando cómo sacar la foto de Serena. Entonces Mina se lo quitó de las manos, para falsificarlo había personas ya que por una módica cantidad lo harían por ellas. Rei seguía repitiendo que era importante recuperar las estrellas.

-Y a todo esto ¿Amy?

-Pues ni idea – dijo Luna – Se supone vendría.

Y Mina comenzó a titubear

-¿Qué pasa? – volteó a verla Rei

-Pues no vendrá… es que… bueno no…

-¡Pero necesitamos a alguien más! – gritó Lita histérica

-Ah para eso tengo ya sustituto… o diría sustituta

-¿Sí? – se miraron entre ellas Media hora después Luna seguía refunfuñando.

Odiaba convertirse en humano. Ella no pasaría como la Condesa Gunaflura de seguro verían que tiene malas costumbres y no sabe usar cubiertos. Pero nadie más del grupo tenía un poquito de conocimientos para despistar en la reunión.

-No quiero – chillaba la gata

-¿Y qué podemos hacer?

-Yo te acompaño – anunció Artemis apareciendo en escena

-¡Donde estabas! – lo regañó Mina – Creo es buena idea…

-¡No lo es! – gritaron a coro Rei y Luna

Por fin estaban a las puertas del Museo Da Vinci donde la fiesta se daría; celebrando así el compromiso de Kael Fox con Michiru Kaioh y su apertura. Pero para Rei eso era arrogancia y pasado el evento apostaba lo cerraba y demolía, así eran los Fox. Luna temblaba de terror y pena pues nunca la habían echado de ningún sitio. Así se lo hizo saber a su Artemis pero el sabio gato le recordó el sin fin de restaurantes y lugares de donde los echaron

-Pero éramos gatos – contestó entre dientes la gata

-Como sea, nos echaron – se hinchó de orgullo

Hora de la verdad. Y el guardia los detuvo pero Artemis dispuesto a hacer que entraran empezó a portarse con pedantería intentado imitar a Meteoro cuando uno de su capricho no eran cumplidos. Amenazó con abandonar el sitio y el guardia creyendo que podía meterse en problemas apresuró a dejarlo pasar junto con su séquito personal de reporteros identificados.

-Puedes creerlo – reía el gato

-No, no puedo – quería llorar Luna

Mina separó al grupo, hora de buscar las estrellas. Según fuentes muy confiables Kael presentaría las Estrellas de Oriente como un tesoro familiar que pretendía exhibir en el Museo. En algún lado debían estar. Y si no lograban sacarlas antes de ser mostradas al público se volvería imposible. También había pensado en asaltar el Museo pero Rei casi muere de la impresión y la pobre Diosa del Amor se tuvo que conformar con un plan que evitara daños físicos al costoso edificio y llamara la atención.

-Mira es Joshua – le dijo Artemis al oído

-Se ve tan triste

-Pues cualquiera – contestó el gato

-Y en cuanto vea a Michiru me oirá, no se puede comprometer sin mi autorización y bendición… – Artemis no pudo evitar reír

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La noche parecía sin fin. Se ahogaba en la tristeza y sentía que aquello no tenía tanto sentido como cuando lo planeó. La extrañaba, deseaba saber que al final volverían estar juntas y de una u otra forma Haruka la salvaría o aunque sea la perdonaría. Vio entrar a Kael, no lograba acomodarse la corbata, sonrió afable como si de alguna forma hubiera algo de él todavía en su alma. Contestó la sonrisa por cortesía. Ya no podía más y de un momento a otro se soltaría llorar, no importaba lo que pasara. Dobló la carta que tenía escrita ya para Haruka y la metió en la carpeta que le enviaría.

-¿Nerviosa?

-Un poco – sonrió la joven

-Es la fiesta de compromiso solamente no la boda – sonrió el joven – Aunque debo confesar que también me siento nervioso

Kael eligió. Dejó que el brillo de la Estrella de Oriente dominara su ser, se dejó envolver por las falsas verdades que su padre decía, y lo demás estaba hoy presente, importó más él que nadie. Y Michiru no lo culpaba ni siquiera creía estaba mal pues era su decisión y al final nadie vela por nosotros mas que uno mismo. Lo que no se hace por uno mismo nadie lo hará. Ahora ella debía decidir, aún resonaba en su cabeza la pregunta de Mireya ¿Estas segura? Aunque contestó sí, se sentía perdida. Tenía miedo… miedo de fallar… de equivocar el camino.

-Ya no pienses tanto – se arrodilló el chico – Eres tan bella… Ahora eres libre

-Anda vete o no alcanzará a prepararte

Mandó llamar al mensajero. La carta debía ser entregada esa misma tarde a Haruka Tenoh sellando con ello su decisión. El ideal no existe, las utopías se viven en sueño. Y hoy se sentía tan mal que no se daba una oportunidad, ya ni en sus sueños se atrevía a buscar la felicidad. Tenía tanto miedo que más de una vez pensó en huir, dejar una carta y explicar que buscaría la libertad lejos de ella… lejos de quien condenaba su amor. Pero lo cierto era que ella misma se coartaba su propia dicha… Podía escapar hoy y con un mapa buscar un sitio mejor para vivir pero la verdad era que todo residía en su interior y si hoy aquí no encontraba libertad menos lo haría en otras tierras.

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Miró de nueva cuenta el pequeño departamento que durante tiempo le sirvió como hogar. Recuerdos vinieron a su mente. La ilusión creció allí y poco a poco su vida se volvió mejor, encontró el amor, conoció lo que era una hermana, una familia y hasta la amistad. Pero hoy todo quedaría atrás. Decidía no decir, decidía olvidar y escapar.

"¿Tratas de huir?"

Escuchó en su cabeza. Y sonrió porque aquella fuerza que habitaba dentro de ella debía volver a dormir. Quería vivir. Y si se quedaba su muerte era segura, su hermoso conejo lloraría noche tras noche por lo que pudo y no fue. Los recuerdos consumirían su alma hasta que la embriagues de la soledad fuera el remedio perfecto. Aventó las llaves al aire. Era hora de madurar y encontrar su lugar.

"¿Tratas de huir?" Volvió a sonreír

"Y por qué no"

Ya tenía su boleto sin regreso en la mano que sujetaba con fieraza como si presintiera que intentarían arrebatarle su única oportunidad, su maleta lista, el miedo consumiéndole ante lo desconocido pero muchas ganas de vivir, de cambiar su destino y poder ser ella. Por primera vez en mucho tiempo tenía un montón de ilusiones y sueños sacudiendo su alma. La tristeza se termino y aunque hoy quedaba la agonía del idilio entendía era parte de lo que venía con el amor… ya lo dijo Oscar Wilde "existen dos tragedias en la vida, perder al ser amado y encontrar al ser amado" todo dejar atrás… olvidar para reinventar. Darse la oportunidad para volver a soñar. No volvería. Ahora escribiría su historia sin ella, extendería sus alas para volar lejos de su primer amor. Iría a buscar su libertad. Miró de nuevo el departamento, miró aquel anillo y las promesas que se depositaron cuando se entregó. Pensó en Rini pero en el corazón no podía mandar y ella jamás dejaría de amar a Serena Tsukino. Jugó entre sus dedos con el anillo. Un nudo se hizo en su gargantea, cada emoción luchaba frenética por salir, por explotar en ese instante haciendo que ella se rindiera y en lugar de huir se quedara a llorar lo que no pudo ser. Volvió a deslizar el anillo en su mano.

-Seremos tú y yo – y las promesas sonaban en su cabeza como ruidosas voces de conciencia

-No puedo – pero Rini no se rendiría, y con un simple anillo decidía que lucharía por ella, que a pesar de lo que sucediera estarían juntas – No puedo – repetía Luz

-Entonces tómalo como la promesa de que estarás con quien amas… con Serena

Sin embargo sabía eran promesas, como las que alguna vez en un Milenio se hicieron jurándose que un día volverían a estar juntas… Promesas que el tiempo se llevó… Que terminaron cuando sus vidas fueron marcadas por sus antecesores. Ella Hija del Sol destinada a la luz Y Serena Princesa de la Luna destinada al Milenio de Plata a gobernar y proteger aquellos mundos. Un sollozo leve escapó, tenía mucho miedo de vivir, de descubrir que al final el destino está marcado antes de nacer y que luchar contra corriente es solamente tonterías y hasta una locura. Tenía miedo de llegar a la meta descubriendo que no estaba allí lo que ella con tanto anhelo buscaba ¡Qué alguien le dijera cómo saberlo! Y el sollozo se volvió más intenso. Rini tenía razón, su niñez hacía mucho terminó.

-Y qué puedo decir – sonrió para sí limpiándose las lágrimas

Todo se dejaría atrás. Tenía ganas de seguir llorando, una historia hoy terminaba para iniciar una nueva. Adiós a los recuerdos, adiós a sus padres y hermana, adiós a Amy y a su primer amor. Nada que llevar más que los sueños e ilusiones. Tarareó esa canción que tanto le gustaba, no volvería. Dio un beso a la fotografía de su familia. Necesitaba aprender a vivir, encontrar la fuerza para luchar por lo que amaba y sentido a su existencia. Dejó la carta en la mesa. Se colgó la mochila y depositó en la cama de Amy una carta para ella como la carta que esperaba le hiciera favor de entregar a Serena. Volteó atrás por última vez antes de salir.

En el Próximo Capítulo:

--Las chicas se han colado a la fiesta… Artemis que extraño te ves de humano.

-- Haruka no piensa marcharse hasta que Michiru le diga la verdad de lo que sucede.

--Amy no puede creer que Yael haya escapado ¡Serena tu tienes la culpa! Un momento…

--¿Qué hace Yael en la Torre de Tokio?

-- ¡Piensa adelantar la batalla! ¿Qué te sucede?

C O N T I N U A R Á…

Hola como les va??? Que tal las fiestas??? Pues año nuevo y casi terminamos este fic, tengo por allí pensadas algunas ideas para nuevos fics solo que necesito algo de inspiracion para titulos y resumenes.

malkav-iztli Muchas gracias por estar al pendiente de los fics que escribo ;) Jojojo si Lita por fin pagara sus tonterias y bueno el final casi esta terminado quedo raro supongo que como puntualizas cada personaje empieza a sumirse en su propio dolor

Yarii trate de no tardarme hasta ya casi tengo el final para que no te la pierdas

Gracias a todos los que lee la historia, dejen comentarios, estamos por finalizar y se quedaran con las ganas de hacerlo :P

Hasta la proxima