"Estrellas De Oriente"

En Contra del Destino

Las chicas se han colado a la fiesta y Haruka no piensa marcharse hasta que Michiru le diga la verdad de lo que sucede. Amy no puede creer que Yael haya escapado ¡Serena tu tienes la culpa! Un momento… ¿Yael qué haces en la Torre de Tokio? ¡Piensa adelantar la batalla! ¿Qué te sucede? Hoy presentamos:

33. Elijo no elegir

Si Michiru creía que Haruka se tragaría tantas mentiras estaba equivocada. No podía mentirle eso era un hecho palpable. Rió animadamente acariciando con la yema de los dedos la carta. Nunca vio tantas mentiras juntas en un papel ni siquiera en los discursos de los políticos. Volvió a reír segura de que esta vez no dejaría que su arrogancia vana ganara a la razón de su corazón. Tomó su pluma transformadora, ya no se detendría a preguntar si Michiru quería o no ser rescatada, a la fuerza la sacaría del Museo y de esta guerra que estaba a punto de estallar.

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Pero Haruka no contó con la seguridad en torno a los dos comprometidos. No podía acercarse ni armar un escándalo y por lo visto Kael no tenía intenciones de dejarla ni respirar sin su presencia. Paseó entre los asistentes buscando la manera de llegar a Michiru.

-Haruka – la saludó aquel chico de cabellos blancos y aspecto forastero

-¿Nos conocemos?

-Es Artemis – se colgó de su brazo Mina

-¡Artemis! – se sorprendió muchísimo la joven

-Estamos buscando las Estrellas de Oriente… según rumores – cuchicheaba Mina – Hoy las presentara como herencia de su familia

-Sí – contestó lacónicamente pues ella buscaba recuperar a Michiru después se encargaría de salvar el universo

Luna la miro con recelo, creyó que aquel compromiso era algún tipo de plan fuera de serie que habían hecho las Outer Senshi pero por lo visto Haruka no estaba enterada. ¿Podría suceder que el brillo de las Estrellas hubiera tocado a una de las guerreras? Ni siquiera tenía la certeza que la propia Serena estuviera de acuerdo con lo que defendía. Es que aquello era una verdadera locura sin contar que se movían en una telaraña de mentiras en donde los amigos se convierten en los perfectos enemigos. Y decidir es parte de vivir pero ahora era parte del destino final que sufriría el universo… La muerte las acechaba.

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Amy no lo podía creer debía ser mentira. Y golpeó con furia la mesa, parecía que dentro de los talentos de Luz Yael no estaban el ser razonables ¿a dónde iría? Tenía solamente quince años para andar rondando por el mundo como un trotamundos. Marcó de inmediato a su madre. Llamó a la policía debían detenerla antes que saliera de Tokio. Sabía que las razones que la niña tenía para decidir huir solamente la sabían ella y Serena pero debía afrontar lo que viniera, no encontraría en otro lado el sentido a la vida que aquí no halló. Creyó que por fin Yael se daba cuenta y dejaba de pensarlo tanto para decidirse a ser feliz, fijarse en la verdad que había en su alma… que la vida era mil cosas y al final un poco más de cómo la miráramos nosotros. Se reprochó a sí misma pues cuando mencionó decidirse a volar no se refería precisamente a escapar de casa. Cogió las cartas y salió directo a casa de Serena. Ya bastaba de mentiras y secretos, la vida de Yael estaba en riesgo… y la felicidad e ambas también…

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"…Cierro los ojos y ya no pienso… Cierro mi ser pues ya no deseo amar, no después de ti. Ya nada es suficiente, ni real. Es un serio problema el haberme enamorado de ti y ahora quiero enloquecer volar lejos dejándolo todo para ya no temer. Nada es suficiente, se ha vuelto una locura en donde mis sueños se pierden con la realidad. Despierto cada mañana con tu aroma en mi ser, te sueño y casi puedo decir que es verdad… Detenlo es demasiado cuando hoy muero, no te preocupes por mí cuando debamos convertirnos en los dos amantes prohibidos… No intentes en vano borrar tu recuerdo de mí. Quisiera encontrar la salida, jugar mi última carta sabiendo que la puesta es segura. Pero de ser así la vida se volvería aburrida. Juego todo por ti, por tenerte conmigo y volver al paraíso perdido. Abriste mis ojos, gran sorpresa fue para mí encontrarte pues es con todo mi más preciado regalo. Amar es un dilema, amar es sufrir, llorar y agonizar pero también es alegría, felicidad, pasión, fuerzas y ganas para vivir cada día con toda la intensidad del alma. Cambiar, revolucionar, evolución y al final solamente seremos tú y yo ¿Dime por qué elegirás pelear? Son ellas, es él, eres tú y soy yo pero al final, en esa Torre, estaremos solamente dos: Tú y yo. No puedo evitar amarte, ni puedo mandar a mi corazón te odie. Para esta locura y crear el sueño perfecto porque al final esta historia es sobre nosotros dos… Sobre lo que el amor es… Cierra los ojos e imagina el futuro, abre la mente y date cuenta de lo que hoy es… Piensa y ama… Al final no hay enemigos nosotras somos los perfectos enemigos… Caminaremos a nuestro destino, no confiaremos ni veremos a quien enfrentamos. Ellos no saben, no logran ver la verdad y será esa noche… Nuestro fin…Hoy elijo no elegir… escapo de ti con todas mis ilusiones y miedos al máximo, nuestro destino no puede ser así… Por lo menos el mío no será así… " Luz Yael

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Y efectivamente como escribía la propia niña eso era un intento de carta porque el cúmulo de sentimientos terminó explotando y ahora la única prueba fehaciente de lo que en su alma cruzó por un instante estaba en ese papel. Una triste despedida y Serena ya no sabía si llorar y dejar que su tristeza terminara con su vida o salir corriendo a buscarla en la inmensa ciudad. Miró a Amy buscando un poco de ayuda pero ella se encogió de hombros esperaba fuera Serena quien le diera una pista de dónde buscarla. Y Serena se decidió a contar su verdad. Contar por primera vez que estaba enamorada de ella, que no supo ni siquiera cómo o cuando paso. Un nudo en la garganta le impidió seguir con ese sin fin de sentimientos que se quedaron en el alma temerosos. La amaba demasiado, intentó en vano hablar con Darien y confesarle que ellos se quisieron por una necesidad y hasta por una obligación. Por primera vez se escuchaba, por primera vez era totalmente conciente de lo que su alma guardaba. Hoy sentía odio, hoy sentía que la vida no valía la pena de ser vivida

-Pero al final sé que todo pasará

-Al final es la agonía del amor – susurró Amy comprendiendo que hasta para Serena era imposible perdurar su carácter y ternura bajo tantas desilusiones

-Quiero un mundo hermoso y lleno de felicidad pero no me pidas que mate a la persona que amo… No puedo

También ella quería escapar lejos de ella. Fingir que nunca se conocieron y así seguir sus vidas. ¿Pero qué ocurrió en el Milenio? Lo que hoy debía repetirse. Esa noche en que conoció a Darien Yael regresó. Y la guerra se desató, una cruenta lucha que lentamente fue matando cada ilusión y sueño dejando un vacío en sus almas. Neptuno amparó a la niña por mucho tiempo en su palacio pues ella era el fruto de quien amó y si alguna vez no defendió a esa bella mujer hoy de alguna manera le rendiría tributo cuidando de su retoño. Pronto se alió a ella Saturno por causas menos filantrópicas. Y Urano con Plutón formaron otra alianza exigiendo a gritos de mandato le entregara a la niña pues ella era el principio de aquella locura de sangre y muerte en que hoy se veían teñidos los planetas exteriores.

-No he hecho nada – se defendía Yael – la gente enloquece sin razón

Pero nadie sabía que la causa era las estrellas de Dazael que con el despertar del Hijo del Sol se llenaron de energía provocando que afloraran lo más bajos y crueles instintos de los habitantes de los planetas exteriores. Poco a poco la guerra envenenó las almas de los inocentes. Y cuando Yael propuso escapar Serena tenía tanto miedo que se negó, debía ser princesa, debía quedarse a velar por su pueblo… debía lealtad a un reino en decadencia…

-Y las razones que le di para no buscar mi felicidad era tan ilógicas como las que hoy le doy… tengo miedo, tengo mis sueños despedazados y la confusión dando vueltas en mi cerebro… Como muchas ganas de llorar… Quiero escapar lejos de aquí…

El tiempo hizo lo demás. Yael comprendió que no había alternativas y tomando su lugar en el universo se decidió a regir como quien era, El Guerrero de la Oscuridad, aquel que se engendró en medio de las pasiones encontradas. Serena entonces tuvo que ir a la frontera. Los planetas exteriores se teñían de sangre y muerte. Mientras los dos amantes ocupaban sus lugares correspondientes en la vida. Ella, tomo su sitio como la princesa de la Luna defendería el Milenio y el cristal de Plata mientras Yael defendía su era de Luz, hoy se convertía en la Hija del Sol. Claro que nadie pudo haber hecho mucho pues cuando el alma del Hijo del Sol despertó en la niña también lo hicieron las estrellas de Dazel con toda su fuerza haciendo que sobre los planetas se cerniera el terror. Cómo explicar que las dualidades existen en cooperación, cuando una de las dos partes supera a la otra o desaparece el equilibrio natural se pierde. Demasiado tarde entonces…

-Y tuve que matarla… La amaba

-Podremos hacer algo

-No, no podemos… Las estrellas despertaron antes que Yael pudiera hacer algo, se dispersó el odio y el equilibrio ya no existe, de no regresar el universo a su equilibrio natural habrá caos, muerte y penumbra eternamente… ella debe elegir por qué peleará y yo también…

-¿Qué defenderás Serena? – Y Amy casi temía la respuesta

-Soy Sailor Moon…

Una historia con un final triste. Dos amantes que en el campo de batalla se convirtieron en enemigos, cuando uno murió el equilibrio retornó y la soledad quedó como recompensa para el otro. Poco a poco el mundo se normalizó y ese amor de niños se olvidó…

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Las Estrellas por fin eran presentadas. Pero ni Haruka, ni Michiru ni el propio Kael estaban presentes para mirar de cerca el verdadero esplendor y belleza de las Estrellas. Ellas contenían las ilusiones y sueños más profundos y bellos de la humanidad como sus instintos más crueles y sanguinarios. Todos los invitados observaban maravillados y hasta enajenados, como si un hechizo hubiera caído sobre ellos. Mina aprovechó para acercarse, por el comunicador avisó a las demás para poner en operación su plan: Tomarlo a la fuerza

-Estas loca – gritaba Rei histérica

-Es la única oportunidad que tendremos… es ahora o nunca

-Estoy de acuerdo – contestó Lita

Lita corrió a transformarse pero en el camino se encontró con Minek la amiguita de Yael. Titubeó un poco y con la mano le hizo una señal la niña indicándole que el camino estaba libre. Siguió corriendo después se preocuparía en averiguar qué le sucedía a la chiquilla. Se transformo…

-Muy bien Sailor Júpiter – dijo la voz de Minek – Entrégame tu pluma y ríndete o este chico guapo muere

Tenía en su poder a Joshua quien dormía profundamente presa de algún tipo de hechizo. Júpiter no sabía que hacer y en cuanto vio la daga en el cuello del muchacho se destransformó siguiendo las órdenes de la chica

-Este no es asunto tuyo… vete a casa y cuando todo termine te regresaré al chico… Se queda como garantía de tu no intervención

-Que te propones

-El destino está escrito, Sailor Moon vencerá esta noche al Hijo del Sol y la paz retornara al universo… Es una promesa Lita…

-¿Cómo sabes eso? – pero la chica ya había desaparecido

Los cristales estallaron y Mina en su loca carrera no se fijó que se estrellaba contra Ryan. El chico sonrió encantado, ella no entendió el por qué de su sonrisa. De nuevo más explosiones y ahora la tierra se partía en dos dando paso a la temible Sailor Saturn

-Debo transformarme

-No, deja que la vida siga su curso

-¿De qué hablas?

-De la vida de quien amas… esta guerra la ganarán ustedes de todas maneras solamente me cercioro de que así sea… Vamos Mina no has sido una líder muy inteligente y tu ayuda resulta en… err… cómo decirlo… ¡estrobo!

-¿Dónde esta Rei? – su angustia se hizo presente

-Ella será la garantía de que tú volverás a casa y esperarás hasta que Sailor Moon termine con la vida del Hijo del Sol

-¿Esta noche? No puede ser…

-No interfieras o ella muere… entiéndelo la guerra ustedes la ganarán…

-Espera – y el chico dio un salto en el aire para colocarse a un lado de Saturn y ayudarle a su destrucción

Meteoro se sintió satisfecho, por fin terminaba su agonía al lado de Luna. Caminó en medio de los rayos y el fuego que destruía la ciudad de Tokio, se sentía dichosos de poder limpiar la tierra y contribuir al reinado de Rini. Iría al sitio que encontró para observar la destrucción de los dos amantes, para ser parte de la agonía del idilio y saciar su sed de venganza. Vería de nuevo con gloria a la pequeña hija de la reina matar a sangre fría a su amante, observaría con delicia su dolor y agonía y cómo su alma de niña perdía el brillo de la bondad y nobleza… Hoy caería el amor…

-Detente allí – gritó Artemis ya convertido en gato

-Vaya eres tú – volteó

-Engañaste a mi Luna… si de verdad la amaras no serías tan… – pero Meteoro interrumpió súbitamente

-No seas tonto, yo nunca he querido a Luna ¿Me viste cara de qué? Nunca tendría un romance con un intento de gato… Yo busco algo mejor…

-Algo como esto – y la gata le arañó su rostro de gato – Mentiroso… Horrible gato parlante – seguía enfurecida arañando como veía lo hacían los gatos comunes – No soy un intento de gato – y estaba tan furiosa que no se daba cuenta el peligro que representaba un ataque así para ella

-¡Luna, Luna, ra, ra, ra, ra! – gritaba Artemis emocionado

Meteoro se quitó de encima a la gata y sin miramientos de dejó ir sobre Artemis pero Luna en lugar de medir consecuencia como siempre se dejó ir sobre el gato arriesgando su vida y la de Artemis. Estaba furiosa. Cayó encima de él dejándolo inconsciente. Artemis la besó

-Me salvaste, eres mi heroína

-No fue nada… Ya sabía yo que seguías siendo tan – gruñó al gato pinto

Entonces Artemis se fijo que el animal tenía un papel atado al cuello. De inmediato se lo quitaron, era una nota para Serena. Luna lo leyó en voz alta

-"Si en algo aprecias la vida de Darien te presentarás a la Torre de Tokio a cumplir tu destino… elige tu camino yo ya he elegido el mío… Pelearé por las Estrellas de Oriente… Luz Yael"

-¿Es la amiguita de Serena no? – se rascó el gato blanco la cabeza

-Ya sabía que algo extraño pasaba… Yael es Luz… y esto es una trampa para Serena

Nadie se detuvo a explicarle nada a la gata. Amy y Serena tomaron un taxi para acudir a la Torre de Tokio. Amy no podía entenderlo, si las cartas que dejó en casa hablaban de huir a buscar un camino diferente por qué a una s horas cambiaba tan abruptamente de idea… Ahora quería terminar lo que empezaron hacía tantísimo milenios y enfrentar de nuevo a Serena… Serena seguía llorando y creía firmemente que Yael tenía razón pues si defender a la tierra significaba nada hasta ella misma hubiera elegido el otro camino

-Espera – la detuvo Amy en su parloteo – repíteme lo que dijiste

-Que si tuviera que elegir pelearía por mí… por mis deseos, cuánto tiempo no hemos defendido el amor y la justicia y lo único que he ganado hasta ahora es el deber a matar a quien amo…

-Se supone que cada amante debe elegir ¿No? Si Yael eligió pelear por la eternidad de las Estrellas y tú también algo anda mal

-No Amy, yo debo pelear por lo opuesto – ambas se miraron fijamente. Serena soltó una risita nerviosa – ¿No se supone debo pelear por lo opuesto? Somos el antagonismo – y Luna se moría de ganas por hablar, pero el chofer los miraba con recelo

-Sí pero se supone debes elegir… significa que alguien está manipulando esta batalla… Si tú elegiste las Estrellas y Yael eligió (antes de esa nota) no elegir se supone que quien debió regresar a detener el caos fue ella no tú Serena

-Bueno realmente no importa lo que yo elija porque en sí yo también elegí no elegir, no iba a tomar ninguna decisión y esperaría hasta el fin del mundo y cuando sucediera lo pensaría muy seriamente – jugaba con sus deditos nerviosamente – Y yo esperaba para ese entonces no tener que presentarme… Para qué elijo si una u otra opción significa que Yael sufra… Mi elección es que ella sea feliz…

-Dios santo ¡Quién demonios está detrás de esto!

-Que tal Meteoro – cuchicheó el gato blanco observando al aún inconsciente gato pinto

-No – masculló entre dientes la gata – Muy tonto para eso…

-Llegamos – anunció el chofer

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Yael miró la ciudad que en llamas se encendía. Escuchó el susurro de las ideas que Rini se encargó de depositar en su cabeza. Pues antes que ella lograra escapar de la ciudad la atrapó contaminado su alma. Este sería su fin y aunque Rini lo sabía no quedaba de otra, pero guardaba la ilusión de que ella reencarnaría en su hermana y ahora que ella muriera con el alma envenenada su nueva encarnación mantendría instintivamente lealtad a las Estrellas de Oriente… a Rini, ya no importaría tanto quién gobernara Tokio de Cristal pues Leayzul obedecería como fiel corderito las instrucciones de su hermana mayor. Claro que lamentaba perder a quien amaba pero no se podía tener todo en al vida…

-Allí están – señaló a Amy y Serena que bajan del taxi

-Bien – y Rini desapareció entre las sombras

Serena corrió a los brazos de Yael. Sin embargo ella se había vuelto fría y distante, era como si el alma se hubiera escapado de su cuerpo dejando el vacío y soledad permanente. Encerró sus sueños e ilusiones en una maleta que ahogó en el mar para no volver a ver. Serena quiso llorar pero Yael no se lo permitió.

-Si quieres a Darien con vida deberás prepárate para la guerra entre lo dos amantes

-No te haré daño – sentenció la jovencita con las lágrimas a punto de brotar

-Entonces morirán los dos príncipes: Tú y él.

-Qué te sucede Yael – intervino Amy

-Este es el trato, solamente cuando tú logres ganar recuperarás la vida de tu querido Darien como la de tus amigas…

-Mis amigas – y Serena casi moría de la impresión

-Dime cuántas vidas se te irán de las manos por falsos ideales…

-Dijiste que no elegías… Yo no quiero pelear por la Luna quiero mi libertad como tú, mis sueños e ilusiones también se ahogaron en la desolación… No voy a defender nada si eso significa matarte

-¿Eso incluye tus amigas? – y la mirada de Yael se posó en los ojos lagrimosos de la joven

-No vine aquí a pelar…

-Mata a quien quieras, yo ya elegí también…

No había terminado de decirlo cuando Ryan atacó por detrás a Amy. La tomó con fuerza del cuello sujetándola contra él mientras la daga se deslizaba lentamente por su garganta dejando brotar la sangre de la joven

-¡Amy! – gritó desesperada

-No te acerques o la mato…Tienes dos horas para pensarlo… Sabes lo que debes hacer… avisa al guardián de la Luna para que te traiga tu espada… Dos horas Serena… Dos horas princesa

-Detén esta locura Yael… Tú y yo no somos tan diferentes… ¿Qué no te das cuenta? A pesar de que lo sabía no pude rechazarte cuando llegaste a mí… destinadas o no a morir yo te quería y el solo estar a tu lado me hacía muy feliz… Pelearé por ti no contra ti

-No sé si deba sentir lástima o asombro por ti… ¿Aun crees en el amor? Dos horas Sailor Moon – y Yael se dio media vuelta para marcharse

-¡No es justo! Tú elegiste y no respetas lo que yo elijo – le sacó la lengua mientras Luna y Artemis erizados veían impotentes cómo se llevaban a Amy

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Amy no lograba entenderlo, pero sabía que ésa no era Yael. La conocía demasiado bien para saber que alguien estaba manipulando la verdad. Dentro de aquel cuarto, en un rincón estaba Darien inconsciente. Yael se sentó en su trono… dos sillas para dos reyes ¿Quién reinaría al lado del Hijo del Sol? Y es que la historia de amor entre Yael y Serena siempre significó odio – amor, tristeza – alegría y un cúmulo de sentimientos encontrados que las dejaban en posición de desventaja para quienes desde afuera miraban. Y la misma Amy hubiera pedio una oportunidad para cambiar el destino porque no podía ser así la vida, no podía llegar el destino arrebatándole la oportunidad de ser feliz aún cuando los esfuerzos de ambas partes fueran tantos. Los ojos verdes de Yael miraron a aquel intruso que una vez más le robaba el amor de su vida… Sintió ira pero de repente su alma se había quedado tan dormida que ni ese sentimiento la despertó lo suficiente para reaccionar. Levantó la mano y Ryan se acercó a ella para servirle vino en una de las copas reales. Centró su mirada en Amy, dio gracias a los cielos porque la chica hubiera decidido callar sus ideas… empezaba a aburrirle y el tiempo pasaba tan lento que perdía fuerzas para luchar contra Sailor Moon.

-No puedes hacer esto… Serena y tú no son tan diferente

-Eso ya no importa Sailor Mercury – levantó la copa brindando por un futuro esplendoroso para las Estrellas de Oriente

Poco a poco todo quedó detrás. Volvió a tararear esa canción que tanto le gustaba y su mente lucubraba entre el odio y el amor. Encerró sus esperanzas y sueños y si era honesta tenía mucho miedo, dejó atrás todo lo que de verdad amó. Hoy tenía el destino del universo en sus manos y su propia felicidad. Cerró los ojos dejando que el sueño la llevara de regreso al paraíso perdido… a la oscuridad de la luz. En vista que Amy no la dejaría, le dio algo para entretenerse. Levantó la mano a la altura de los ojos de la joven y sus ojos verdes se tornaron de un verde oscuro que lentamente dejaban paso al verde original. Una leve energía se liberó hasta la joven Sailor.

-Ocúpate de tus propios asuntos – y volvió a cerrar los ojos mientras Amy perdía la conciencia

Amy abrió los ojos. Todo había sido un fatídico sueño que le robó el aliento. De regreso en casa. Dormía, ya pasado el medio día pues la tristeza embriagaba tanto su ser que ya ni siquiera el saber contaba con personas que la amaban le interesaba. Intentó escribir una carta pero el cúmulo de sentimientos que estallaban en crisis no le dejaban. Su madre llamó a la puerta. De nuevo insistía en platicar con ella, la animaba y hasta se volvía desesperante ese optimismo extremo

-Te doy todo – contestó la mujer al reproche de la joven

-Me presionas madre… Quieres que se perfecta y no lo soy… soy humano y me equivoco, me exiges demasiado

-No es cierto, quiero… – pero Amy no la dejó terminar

-Cuando era pequeña el día en que no estaba en una clase extra estudiaba las materias avanzadas o aprendía un idioma nuevo Cuando me dejarás ser yo…

-Quiero lo mejor para ti… Solamente deseo utilices tu talento y explotes ese potencial que tienes por que si yo…

-Si lo hubieras tenido, pero no fue así. Ahora deja que yo decida qué haré con él y cómo decido vivir… Estudiar no es todo en la vida… ¿Para qué me sirve todo esto cuando estoy tan sola? ¡Para qué! Ni siquiera puedo llevar alivio a mis pacientes… pero eso sí, me sé de memoria las enciclopedias y todos los libros de medicina… Déjame vivir… déjame decidir…

-Amy – y su madre prefirió guardar silencio pues no sabía que tanto daño le estaba causando

En el Próximo Capítulo:

--Hora del final.

-- Las espadas están por aparecer.

--Michiru ha atacado a Haruka. Parece que ha decidido por qué luchará

-- Serena tiene dos horas para decidir si peleará o no contra Yael de no hacerlo el mundo y sus amigas sufrirán…Dos horas.

-- Serena aun tiene una oportunidad Mireya ha llegado para decirle cómo cambiar al futuro.

C O N T I N U A R Á…