Bien, tengo que avisar... Puedes saltarte este capítulo, es cruel, es innecesario, es... Bueno, es prescindible en la trama de esta historia, así que puedes saltártelo sin perderte nada...

Dije que avisaría de los capítulos que mi gemela considera AUTÉNTICAS BURRADAS, y es lo que estoy haciendo, si lo lees es bajo tu total y absoluta responsabilidad

¿OK? ¡WARNING! (VIOLACIÓN, TORTURA Y MÁS...)


SIN ALMA

Capítulo XXXI

"Primer pago"

Jane desnudó lentamente a Karen, con lujuria mal contenida, ni siquiera la había besado aún y ya estrujaba sus jóvenes y firmes pechos ansiosa. "Te he echado tanto de menos, mi pequeña"

Misha aguardaba separado unos pasos, mirándolas absorto sin intervenir, su sonrisa desvelaba una excitación creciente e impaciente. Karen también los había extrañado pero había algo en el ambiente que la ponía nerviosa haciéndola sentir que aquello no estaba bien.

- hoy quiero algo distinto, quiero hacerte sentir Karen, quiero que goces como nunca, que te corras como nunca – le susurraba su pareja al oído bajándole las manos, impidiéndole que correspondiera a las caricias – tú no hagas nada, sólo déjate ¿vale?

Asintió deseosa del amor dulce y pausado de la veterinaria dispuesta a dejarle su pequeño capricho posesivo porque sabía cómo terminarían, porque deseaba tenerlos a ambos abrazados y relajados después de un rato de pasión. Dejó que la tumbara sobre la mesa del salón. Misha se acercó entonces y sujetó sus muñecas contra la mesa, sorprendiéndola. Pero la lengua de él dentro de su boca, posesiva, ardiente, no la dejó manifestar sus dudas.

La más joven forcejeó en un intento de resistirse. La mayor abrió su sexo, separando labios mayores y menores y lamiendo el clítoris excitándola tanto que olvidó que no le estaba gustando cómo estaba saliendo su tan anhelado reencuentro con sus amantes. Misha sin decir nada, dejó de besarla y cuando ella fue a pedir un poco de calma le introdujo en la boca, la pieza que usaba Jane para obligar a sus pacientes "sin alma" a mantenerla abierta.

Sintió miedo, un gemido inarticulado brotó de su garganta cuando él le sujetó las manos y ató sus muñecas juntas a una de las patas de la mesa. Se dio cuenta de que Jane y Misha ni se miraban siquiera, ni se habían besado, ni mostraban interés el uno por el otro. Todo su interés estaba volcado en el cuerpo desnudo de la muchacha a la que ya ni hablaban, observándola como si no quisieran perderse ni uno sólo de sus gemidos.

Se estremeció cuando sintió los dedos de Jane abrirse paso en su vagina, "no, eso no" pensó retorciéndose ante la risa antinatural del "sin alma", no le gustaba, su pareja sabía que no le gustaba, sólo se lo dejó hacer una vez porque Jane tenía curiosidad, pero le prometió que no lo haría más. Sintió el puño de la mayor entrar en ella repetidas veces mientras sus gritos sofocados por el aparato de su boca se convertían en gemidos guturales.

Intentó comprender ¿estaría Jane condicionada? ¿estarían condicionados ambos? ¿quién querría usarla así?. Misha se subió sobre la mesa y empezó a penetrar su boca completamente excitado. Su sabor era extraño, desconocido, como si el enorme miembro que se introducía hasta casi su garganta, no perteneciese al hombre que amaba.

El puño de Jane no le daba tregua mientras su otra mano pellizcaba los labios vaginales dolorosamente. A su pesar, su cuerpo reaccionó a la tortura lubricándose e excitándose como pocas veces. Los minutos eran eternos.

El hombre se corrió en su boca. La bajó de la mesa y la pusieron a cuatro patas, ella había creído que todo terminaría allí, pero temblando comprendió que no acababa más que comenzar. "Ahora me toca a mi" la voz de Jane sonó extraña mientras levantaba su cabeza tirando el cabello y la besaba brutalmente.

Por un segundo los ojos plateados de la veterinaria la confundieron, pero sólo hasta que la levantó lo suficiente para castigar sus pechos con pellizcos y palmadas a la vez que Misha hacía otro tanto con su trasero.

Trató de protegerse con sus manos atadas y Jane la penetró en la boca, sintió su polla llegar a su garganta y sólo pudo tragar y chupar con desesperación. Misha le había sujetado las manos tras la nuca. Con la otra mano comenzó a dilatar su ano usando como lubricante el fluido vaginal que había brotado cuando Jane la forzó con el puño.

No se esmeró demasiado y la empaló rápidamente usando las embestidas de Jane y colaborando con ella empujando el cuerpo hacia la polla de la veterinaria mientras ésta hacía otro tanto en respuesta. Karen a esas alturas no era capaz de pensar en nada, sólo quería que pararan, que dejaran de usarla como un juguete sexual.

Misha volvió a correrse, se salió y con la cabeza apoyada en su culo abierto y chorreante comenzó a acariciarle el coño, "venga pequeña, se que esto te gusta, ahora disfrútalo" imitó a Jane introduciendo primero sus dedos uno a uno y después el puño, sin dejar de sujetarle las muñecas tras la nuca. La embestidas de la veterinaria en su boca se hicieron más frenéticas hasta que se corrió, saliendo de ella y sentándose en el suelo acariciando su cara deformada por el forceps "¡que preciosa eres pequeña mía!"

Karen estaba a punto de perder el sentido, Jane le sujetaba ahora las manos, acariciando con dulzura sus pechos, mientras Misha, no conforme con introducir su puño hasta medio antebrazo en ella, introducía los dedos de la otra mano en su ano. Le provocó un orgasmo tan brutal, que afortunadamente para ella, perdió la consciencia.

- Ha estado bien – Lázarus se levantó del suelo, dejando a la muchacha aún en manos de Jason – creo que es suficiente como primer pago, cazador.

Tenía que reconocerse a sí mismo que le había gustado, casi tanto como poseer el fornido y duro cuerpo del hijo. Incluso le había costado mantener la ilusión en la mente de la joven sobre todo cuando se corrió.

Jason se resistía a dejar de tocar aquél cuerpo que deseaba poseer por completo, desde hacía tanto tiempo. Sería suya en cuanto entregara al líder mundial lo que quería.

- ¿podrás convencerla de que pida el divorcio sin perder su condición de pareja dependiente? - preguntó dudoso al Primero

Lázarus Stark se irritó contra el mutilado joven. Fulminó con su imposible mirada plateada al cazador que se encogió aterrorizado. "Lávala, vístela y acuéstala en su cama. No dejes señales de nuestra presencia aquí" Le ordenó.

SA-SA-SA

Karen despertó dolida y asustada al sentir que alguien separaba el pelo de su cara y dejaba un paño de agua fría sobre su frente. Era Misha, no pudo evitar un grito ahogado y una mirada de terror. Los dulces y cálidos ojos azules del "sin alma" se abrieron de par en par rebosando preocupación.

- El médico oficial de la Torre avisó a Jane. Dijo que estabas muy enferma. Has tenido mucha fiebre Karen – explicó.

- Eso no os impidió usarme como si fuera un juguete desechable ¿no? - le respondió la mujer con el reproche en sus ojos.

- ¿de qué estás hablando mi amor?

- De ti y de Jane... - ni siquiera podía hablar de ello, las lágrimas, más de decepción que de dolor bañaron su bello rostro, pero no consintió a Misha que la consolara, ni siquiera tocarla – Vete, déjame sola.

- Lo que sea que crees que te hemos hecho, es imposible Karen, desde antes de la muerte de Alezeia no hemos estado contigo. Ha tenido que ser una pesadilla mi amor...

- Pero vosotros, vosotros...

- Nosotros jamás podríamos hacerte ningún daño, jamás, lo sabes ¿verdad?