Disclaimer: Nurarihyon No Mago no me pertenece.
-Dialogo de los personajes-
Énfasis
Pensamientos de los Personajes y Sueños
Cap. 5: Nombres
-¿Por qué vinimos aquí Yusuuke-san? -preguntó inocentemente mirando el jardín de arboles donde se encontraban.
-Porque así le tomará tiempo encontrarnos -respondió bromista apoyándose en un árbol para luego sentarse.
-¿Eh?
-De todas maneras quisiera hablar de algo importante contigo -dijo con un tono más serio. La invitó a sentarse y Tsurara se sentó frente a él.
-¿Sobre la mujer que mencionaste anoche? Hay algunas cosas que quisiera preguntarte -expresó con un tono neutral la joven mirando fijamente los ojos verde esmeralda de su acompañante.
-Has esperado a estar lejos de Rikuo-kun para preguntármelo, ¿cierto? -en un tono suspicaz, la joven se ruborizó un poco y entrecerró la mirada.
-¿Tiene algo que ver tu llegada o lo que dijiste anoche con Rikuo-sama?
-Te preocupas demasiado por él, ¿será por lo que llaman lealtad o fidelidad? -respondió dejando su refresco a un lado y recostándose en el árbol- Un subordinado debe ser así, supongo.
-Yusuuke-san -lo llamó. Tsurara estaba nerviosa, tenía un mal presentimiento sobre la conversación, sobre las palabras que el pelinegro le mencionó la noche anterior. Necesitaba respuestas concretas, algo que le dijera que ese sujeto no era una amenaza, o que al menos… le quitara esa angustia inexplicable en el pecho.
Si te quedas en este lugar sufrirás mucho, correrás un grave peligro en el Clan Nura, por eso te pido que dejes este lugar.
-No mentía Yuki-chan -afirmó el joven al notar la incertidumbre en su mirada. –. Lo que dije anoche y lo que te diré ahora es verdad, ¿me escucharías? -pregunto.
-P-Por supuesto –respondió; un mal presentimiento, fuerte, vibraba en su pecho.
-Los sujetos con los que te encontraste eran los que me perseguían a mí, se camuflaron como humanos para localizarme -explicó.
-¿Qué hiciste como para que te persigan? -preguntó mirando la expresión relajada del pelinegro.
-Nada en especial, sólo… cumplí unas órdenes y termine así, aunque no es eso de lo que quieres hablar, ¿o me equivoco? –preguntó regresando su vista a la joven.
-La mujer que mencionaste ayer… ¿Qué paso con ella? -preguntó viendo el cambio de emociones en los ojos esmeralda.
-Está muerta -soltó sin más. Yuki-onna se sobresaltó ante sus palabras, pero a los ojos del Shizuka se parecía cada vez más a ella.
-No me mires con lastima Yuki-chan -pidió con un tono de voz infantil acercándose a ella, podía ver claramente el dolor reflejado en sus ojos y eso lo molestaba-, detesto ese tipo de miradas -dijo con voz ruda, aunque su rostro apacible no lo dio a notar.
-¡Ah! -saltó la chica ante el tono de su voz- Lo siento, no era mi intención -dijo bajando la mirada.
¿Cómo puede decirlo así nada más? Sin que su voz refleje dolor o pena, decirlo así como si te preguntaran por el clima. No refleja nada de lo que siente, y dice que perdió a alguien importante sin remordimientos.
-Deja de pensar mucho en eso Yuki-chan, pasó hace mucho tiempo así que no tiene importancia en el presente –dijo, acercándose a la joven que se ocultaba tras su flequillo–. Anda, deja de pensar que soy un insensible -pidió, tomó delicadamente su barbilla para mirarla.
Pero Tsurara apartó su mano con un golpe y se puso de pie furiosa.
-¡No tiene importancia dices! ¡Ella era importante para ti y lo dices sin siquiera sentir pena por lo que pasó!-gritó en furia, una lagrima se resbaló de su rostro y Yusuuke pudo ver con claridad por que la guardiana ocultaba su rostro. Ella estaba llorando… por él- ¡Eres un completo idiota e insensible! ¡Anoche dijiste que ella te importaba y… y…! ¡Ah, eres tonto! -gritó exasperada limpiándose sus lagrimas.
Yusuuke la observó asombrado, era la primera vez que alguien sentía empatía hacia él. Ella era la primera en pensar en sus sentimientos y expresarlos, algo que él había olvidado. Un youkai que perdió poco a poco sus emociones y finalmente encontró alguien que podría devolvérselas.
-Ya no llores, me siento como una basura por hacerte llorar –dijo, se levantó y le tendió un pañuelo. Ella lo miró y se lo arrebató rápido-. Lo siento, no creí que te afectaría… eres muy sensible -dijo seguido de una risa.
-Últimamente las cosas me afectan más que antes -explicó la Yuki-onna limpiándose los últimos rastros de lágrimas-. Aun así, no entiendo por qué lo dices como si nada, si fuera yo siempre me pondría triste -con un ligero tono de reproche.
-¿Tú crees? –preguntó el chico inocente, recibiendo una mirada asesina por parte de ella– Bien lo admito, creo que es porque es la primera vez que se lo digo a alguien, de alguna manera he reprimido mis emociones a lo largo de los años… quizás para protegerme a mí mismo -dijo.
Su tono de voz cambió a uno más acongojado, como si algo le impidiera hablar. Las lagunas verdosas se oscurecieron y llevó una mano a su rostro, ocultándolo. Apoyó su espalda en el árbol y con su otra mano jaló a la joven hacia sus brazos. La abrazó fuerte y sintió una calidez que dejó de sentir desde hacia muchas décadas.
-La asesinaron por protegerme a mí y… no pude hacer nada por ella, eso es todo; deje de pensar en ella y de culparme porque cada vez me hundía más en mi dolor. Al final sólo es un recuerdo que difícilmente llego a sentir. Fin de la historia -explicó ocultando sin querer su rostro en el cuello de la chica, al terminar de hablar se apartó de ella y caminó un poco en dirección opuesta.
-Yusuuke-san… ¿Amabas a esa chica? -preguntó sin timidez volteando a ver al joven.
-Mucho -respondió seguro, vaciló entre voltear u ocultar su triste mirada de la ojidorada. Al final, giró y fingió una sonrisa burlona–. Yuki-chan, ¿tu amas mucho a tu Amo? Más de lo que un subordinado debería, ¿no? –pregunto, viendo un violento sonrojo en ella. Rió un poco ante su reacción y esperó que ella dijera algo.
-B-Bueno yo, yo… -dudó en responder algo tan privado, tan personal. ¿Decírselo a alguien más?- … lo amo… -susurró débil.
-Te daré una advertencia antes de irme Yuki-chan -dijo con un tono más calmado.
-¿Advertencia?… Espera un minuto, ¿te vas a ir? Pero si apenas has llegado -comentó la chica alzando su mano hacia él-. Aún quiero preguntarte muchas cosas, además…
-Si sigues aferrada a ese sentimiento tan fuerte que tienes, después vendrán otros contra ti -afirmó lanzando un papel enrollado a sus manos–. Las respuestas aparecerán con el tiempo.
Alrededor de Yuusuke se acumuló una ventisca de aire y poco a poco su figura comenzó a desvanecerse. Tsurara aferró el pedazo de papel a su pecho y corrió para detener al pelinegro.
-¡No te vayas! ¡No entiendo a qué te refieres! -exclamó confundida, él sonrió.
-Hasta pronto Yuki-onna -se despidió desapareciendo por completo.
-¡Yusuuke-san! –gritó, más el youkai dejó de estar allí. Con cuidado abrió el papel enrollado, algo viejo. Sus ojos se abrieron ante el simple y corto contenido en él. Un nombre, un simple nombre escrito en tinta carmín.
Shizuka
Se dejó caer al suelo de rodillas y una tenue lagrima escapo de sus ojos.
No la has olvidado, Yusuuke-san… sigues recordándola aun sin querer. Sigues culpándote por su muerte, y sigues amándola.
-Tonto -susurró por lo bajo sentándose en el árbol. Apretó el pedazo de papel y dio un largo suspiro-. Pero yo… quiero seguir sintiendo… todo esto por Rikuo-sama. No importa qué, quiero seguir.
Hasta el final quiero seguir.
-¡Tsurara! -gritó alguien corriendo en su dirección.
-¿Rikuo-sama? –exclamó sorprendida, el Tercero parecía preocupado y ligeramente agitado. Se levantó y escondió el papel en el bolsillo de su falda-¿Me estaba buscando?
-Desapareciste de repente, ¿dónde está? ¿Qué quería hablar contigo? -preguntó rápido mirando a los alrededores para buscar una cabellera negra.
-¿Se refiere a Yusuuke-san? Se fue hace un momento, parece que sólo estaba de paso -explicó con una mirada algo nostálgica.
-Oi… Tsurara… -la llamó el chico. Se acercó despacio a ella y puso su mano sobre su mejilla- ¿Has estado llorando? -preguntó.
Yuki-onna se sonrojó y se separó de su protegido. ¿Tan obvia fue? ¿Tan fácil era darse cuenta?
-Yo… es que... he estado muy sensible y… me puse a pensar en algunas cosas; n-no tiene importancia Joven Amo -dijo titubeante y nerviosa. Puso una sonrisa falsa y caminó en dirección al edificio escolar-. Deberíamos ir a clases, la campana está pronta a sonar Joven Amo.
El castaño veía su espalda, percibía su tono de voz. Sabía que ella le ocultaba algo, la razón de aquel rastro de lágrimas. ¿Y por qué no quería decírselo? Se conocían desde hacia tanto. ¿Acaso Yuki-onna no confiaba en él?
-Tsurara -la llamó, la joven se detuvo.
-Dígame Joven Amo -respondió.
-Cuando estés lista puedes confiar en mí y decírmelo, ¿entendido? -dijo poniéndose a su lado. Miró el rostro sorprendido de su guardiana y le extendió la mano– Vamos a clase.
Tsurara miró la expresión amable del castaño y tomó su mano.
Muchas gracias Rikuo-sama, algún día… le diré este miedo que tengo.
… Muchas gracias…
Más tarde, dentro del edificio escolar, el cuarteto de chicas conversaba animadamente.
La rubia de cabellos cortos y ondeados veía tranquila los rostros sonrojados de dos de sus compañeras. La elección de meseras para el café del evento de San Valentín dio unos interesantes resultados. Por votación de la mayoría de los varones y tras la fría negación de una de las candidatas, sus amigas estarían atendiendo a los invitados del evento.
-Bien Yuki-chan date la vuelta -pidió viendo a su adorable amiga con un traje de mesera bastante ostentoso. En su mano tenía unos cuantos alfileres y una aguja, dejando marcas en algunas zonas para perfeccionar el traje.
-Esto es vergonzoso -objetó Yuki-onna ligeramente sonrojada. El traje le quedaba suelto en la cintura y algo alto en la falda. Le pidió a su amiga si podía arreglarlo y ahora tenía cuidado al moverse para no pincharse con algún alfiler.
-No te muevas Yuki-chan -advirtió la chica. Llevó el alfiler de su boca al vestuario y suspiro-. No hay forma – resopló.
-¿Eh? Miyu-chan es muy corto, a-además jamás he usado algo asi; haz algo… -pidió con ojitos de cachorro. La guardiana sentía demasiada vergüenza como para salir en ese traje a recibir a otras personas.
-Intenta probarte este Yuki-chan -dijo la Mokatoga tendiéndole otro traje-. Este parece algo más largo y la cintura es más pequeña, pruébatelo -dijo, la rubia le miró y ella le hizo un guiño-. Seguro que hay alguien que estará ansioso por verte con el traje puesto -en tono juguetón.
Tsurara estaba detrás de una cortina improvisada en el aula con su grupo de amigas, algo separadas de las demás chicas de su salón. Aun así escuchó el comentario de Ayumi entre los cuchicheos de las demás. Su sonrojo envolvió toda su blanquecina piel.
-¡Ayumi-chan! -reprimió avergonzaba mientras se cambiaba de atuendo– No puedo creer que estés feliz de vestir esto; es embarazoso…
-Está feliz porque invitó a Makoto-sensei por adelantado -dijo Maya bajando su acostumbrado libro de pasta naranja.
-Es verdad -aseguró la chica de cabello color musgo sin vergüenza- ¡Me muero por ver su cara! - exclamó evidentemente emocionada.
-Esta chica no tiene pudor, el hombre ya está algo mayor y ella… Ah, Ayumi-chan… -suspiró Miyuki, comentando en su oreja a Maya.
La chica de bincha blanca la miró, la examinó un momento y contestó.
-Caso perdido -concluyó pegándole un calcomanía en la frente a la Mokatoga. El sticker tenía la imagen de un rostro con corazones y en palabras cómicas la palabra "loca".
Miyuki se burló por su broma y Ayumi desprendió el sticker de su frente, lo leyó y aun así siguió festejando.
-Lo que no entiendo es por qué no te vestiste tu Maya-chan -comentó Miyuki viendo como ella volvía a leer su libro. La de cabellos azules le miró.
-Aburrido -dijo con voz fría y algo perturbadora.
-Ya veo -dijeron Ayumi y Miyuki con una gotita en la cabeza.
-Ya estoy lista, creo que esta igual de corto -comentó la guardiana al terminar de cambiarse. Sus amigas la vieron con una sonrisa de felicidad, aquel traje le quedaba perfecto- ¿Eh? ¿Chicas? -dijo al ver cómo la observaban.
-Está decidido -exclamó Miyuki dando un aplauso- ¡Yuki-chan!
-¿Qué cosa? -preguntaron la ojidorada y la Kytsu.
-Tienes que ir a mostrárselo a Nura-kun -dijeron las dos restantes con una sonrisa cómplice.
-¡Ni de broma! -se negó Tsurara en respuesta automática cubriéndose con sus brazos su pecho- ¡De ninguna manera! –exclamó apartándose de sus amigas.
-Ayumi, ¿no piensas lo mismo que yo? -preguntó Miyuki a la mencionada con una mirada maliciosa. Esa chica podía pasar por un youkai de veces en cuando, esta ocasión era una de esas.
-De seguro y todavía sigue en su salón –contestó. Ambas se rodearon de un aura oscura. A Yuki-onna una sola palabra le cruzó la mente. ¡Escapar!
En el salón de al lado los alumnos comenzaron a salir, habían terminado de alistar todo para el evento del día siguiente. Al salir notaron a los chicos del salón continuo esperando fuera con estrellitas en los ojos pegados a la puerta para escuchar lo que fuera que pasaba dentro.
-Los chicos están afuera -dijo Torii apuntando a los estudiantes. El grupo de amigos se detuvo al igual que la mayoría de varones del mismo salón.
-Las chicas se están probando los trajes -explicó un chico entre el grupo.
De pronto, una mirada perversa y muchos corazones aparecieron en la mayoría de los varones exceptuando a Rikuo y Kiyotsugu. Todos ellos se amontonaron junto a los demás chicos en la puerta, luchando por escuchar o ver algo tras la pequeña ventana cubierta con papel por el reverso. En él se leía claramente "No espíen".
-Estos chicos se dejan llevar por las hormonas -suspiró Maki- ¿Y Shima?- preguntó al ver su espacio vacío entre los otros dos chicos.
-Se fue de pronto -explicó Kana apuntando entre el grupo de chicos una cabellera rubia.
-¡Ah! Escuché que harán un Maid Café, de seguro es por eso que los chicos están tan emocionados -explicó Torii con una sonrisa por su descubrimiento.
-¿Maid? -exclamó Rikuo sorprendido. Su guardiana no le había comentado nada de eso. Era la primera vez que escuchaba sobre aquello. De repente se escucharon algunas voces provenientes del aula, las chicas parecían tener un desacuerdo.
-¡No! ¡No voy a salir vestida así! -gritó una chica. El tono de voz llegó rápidamente a Rikuo. Era Tsurara.
-¡Te ves monísima! -exclamó otra chica. Para los chicos del salón era Miyuki.
-¡No saltes! ¡Aún falta poner la tela de la falda! -exclamó Ayumi al ver a su amiga saltar un asiento para escapar- Así que ese color usas~ -dijo con voz burlona.
-¡Ayumi-chan! -exclamó avergonzada la guardiana intentando bajar lo más posible la falda.
Afuera muchos de los varones se desmayaban por lo escuchado.
-¡Ayumi-chan! -llamó Miyuki al ver cómo Tsurara huía rumbo a la puerta luego de tomar su abrigo.
-¡Yo la tengo! -afirmó corriendo hacia la puerta. Tsurara la abrió presurosa. Los chicos se hicieron para atrás en un auto reflejo para no ser descubiertos. Intentó volver hacia dentro cuando vió a la ojimiel resbalar con una de las escobas en el suelo que cayó cuando ella pasó. Lo que no vio fue que otra escoba mas cayó al lado de la puerta y al retroceder su pie se deslizó sobre esta.
-¡Yuki-chan! -exclamo Ayumi al verla resbalarse.
-Por poco -dijo en suspiro el castaño sujetándola entre sus brazos. La miró un momento y la ojidorada se sorprendió de verlo. Luego, casi sin querer, Rikuo observó el traje que ella traía y un sonrojo ocupo sus mejillas.
Yuki-onna se ruborizó y escondió su rostro, justo lo que quería evitar ocurría ¡Su Joven Amo la vio en aquel traje!
Dentro del aula Miyuki ayudaba a Ayumi a levantarse, ambas con una sonrisa de victoria. Afuera, los alumnos observaban también sonrojados el traje de Tsurara. Rikuo se percató al instante de las intensas miradas sobre ella, tomó el abrigo que ella tenía en su mano, la ayudo a levantarse y la cubrió rápidamente con él.
-¡Oigan ustedes! -gritó Miyuki con una expresión malévola en su rostro- ¡Qué creen que hacen ahí mirando! ¡Largaos!
Los chicos se esfumaron por arte de magia al ver la expresión demoniaca en el rostro de la Takegu. Esa chica podía machacarlos si quería.
-Oikawa-san te ves muy linda -se aventuró a decir Shima con un sonrojo y nerviosismo notorio.
-G-Gracias Shima-kun -contestó Tsurara cerrando el abrigo. Rikuo no despegó su mirada de ella ni del sonrojo de su rostro. Algo en el comentario de Shima le molestaba, aunque… ella en verdad se veía preciosa.
-Kurata nos espera -dijo Rikuo tomando su mano por un momento.
Tsurara reaccionó en ese momento, levantó la mirada y vio la sonrisa sincera de su protegido.
-Me quedaré un poco más, tengo que hacer unas cosas. Vayan ustedes - respondió. Rikuo la miró un momento y luego asintió.
-Te veo en casa -dijo en tono bajo. Soltó su mano y caminó hacia su grupo de amigos.
-Yuki-chan~- dijeron en tono meloso sus dos amigas.
-¡No lo digan! -replicó Tsurara entrando de nuevo al aula. Las miradas picaras de sus amigas le daban mala espina.
-Está bien- suspiró Miyuki intercambiando miradas con Maya-. No diré nada.
-Te lo agradezco -supiró cansada Yuki-onna cuando sintió palmadas en la espalda.
-Buen trabajo -felicitó la Kytsu con una mirada picara dándole palmaditas para animarla. Luego se escuchó el crack en la paciencia de la guardiana seguido por la risa de todas las chicas del salón.
Maya podía ser muy agradable y oportuna.
En la noche regresó agotada y con un par de bolsas en sus manos. Ingresó en silencio a la Casa Nura saludando a los youkais que venía por los pasillos. Entró a su habitación y la cerró rápido, viendo que nadie la siguiera. Depositó las bolsas en el suelo y de una de ellas sacó una cajita de envoltorio color vino y moño blanco.
El resultado de una tarde de arduo trabajo en el salón de cocina de la escuela. Unos chocolates hechos con la ayuda de sus amigas, entre risas y varias indirectas.
Ellas sin duda me hacen sonrojar más que cualquiera otra persona.
Guardó el obsequio en su armario y saco el vestido de maid que tendría que usar al día siguiente. A un lado había una nota de Ayumi.
Pruébatelo antes de venir.
-Bueno, supongo que tendré que hacerlo -suspiró derrotada. Minutos después se había cambiado y se miraba en un espejo que una semana antes Kejourou puso en su habitación–. Parece que todo está bien -dijo mirando el traje–. Oh- exclamó al ver un lado por debajo de la manga roto–. Creo que tengo agujas e hilo por aquí.
Busco los utensilios rápido pero no los encontró.
Seguro Kejourou los ha tomado, deben estar en su habitación. Pensó. Se miró otra vez en el espejo y también miró el uniforme escolar que tenia a un lado. No hacía falta cambiarse si sólo iba al cuarto de Kejourou. Además era hora de la cena y la mayoría estaría en el comedor, el cuarto quedaba apenas a unas puertas del suyo.
-¡Lo haré rápido! -dijo, abrió la puerta de su habitación y miró a los lados. No había nadie cerca. Salió de la habitación y caminó de puntitas al cuarto de Kejourou. Una, dos y tres puertas. Un par mas y ya estaría allí.
-¿Tsurara? -llamó viéndola caminar de manera graciosa. La oscuridad no le permitía ver más allá de su silueta, estaba seguro de que era ella– Kejourou quiere que vayas a cenar y que la ayudes con los platos.
Más la joven se había quedado de pie en su sitio.
-C-Claro Joven Amo -respondió nerviosa. No volteó y estaba segura que su corazón se había detenido al solo escuchar su voz. Sin duda no tenía suerte ese día.
-¿Te pasa algo? -preguntó Rikuo acercándose a ella. Estaba actuando extraño.
-Eh…no nada -respondió girándose. ¡No debía dejarle verla!- ¡Iré enseguida! - respondió corriendo por el lado del Tercero.
-Tsurara -llamó de nuevo Rikuo tomándola del brazo antes de que se fuera- ¿Me puedes decir que te pa- ?
El peliblanco se quedó mudo. Su guardiana vestía ese traje tan…provocativo a la vista. En la tarde apenas y pudo mirarla. Pero ahora podía mirarla detenidamente. Esa falda corta que hacia lucir su piel blanquecina. La parte superior llena de unos listones que hacían lucir su busto. Y ese sonrojo en su rostro. La miró de arriba abajo y los ojos dorados estaban llenos de vergüenza.
-Cámbiate primero y luego ve donde Kejourou -le aconsejó cubriéndose el rostro con su mano luego de soltarla.
-E-Entendido -respondió la chica avergonzada.
-Ah y Tsurara -la llamó antes de que ella entrara a su habitación. La fémina se detuvo en la puerta a espera de las órdenes de su señor. Sin embargo sólo sintió el cosquilleo en su cuello-, deberías usar ese traje más seguido cuando estés a solas conmigo -susurró seductor viendo como el rostro de ella se pintaba de carmín hasta ponerla totalmente roja. Sin duda la chica era demasiado inocente.
Luego el cosquilleo cesó y volteó avergonzada. El Tercero ya no estaba allí.
Su corazón latía a mil por hora, sentía que se le saldría del pecho. ¿Qué había querido decir? ¿Qué le quedaba bien? ¿Qué se veía linda? Entonces por qué tenía que decirlo con ese tono… ¡tan seductor!
-Rikuo-sama es…muy confuso -suspiró derrotada. ¿Cómo podría interpretar sus palabras? Cerró la puerta de su habitación y se dispuso a cambiarse. De reojo vió el pedazo de papel que sobresalía del bolsillo de la falda. Se agachó a recogerlo y lo leyó de nuevo.
-Shizuka-san debió ser una persona muy buena -alagó mirándose en el espejo. - ¿Qué diría ella si viera a Yusuuke-san ahora? -se preguntó.
Sin duda ella jamás estaría lista para ver partir a su protegido. Un vacio se formó en su pecho e involuntariamente unas lágrimas escaparon de sus ojos, sólo el pensamiento era doloroso.
Rikuo-sama, si algún día… si él no estuviera a mi lado…no lo soportaría…
El recuerdo de la pelea contra Tsuchigumo afloró de pronto. Aquel momento ella creyó haberlo perdido. Era un vacio profundo, doloroso e… insoportable. La palabra se repitió como una película. Insoportable.
Eso sintió cuando lo vio sangrando, luego al querer vengarse en su nombre y sentirse derrotada. Remordimiento. Por su falta de poder.
Y finalmente, cuando sintió que ya no podía más y que su razón para vivir se esfumó, una palabra se escucho fuertemente "Rencor". Sintió mucho rencor y repulsión contra sí misma por su debilidad y su falta de cuidado, por no protegerle como debía, por no ser de mayor utilidad y más que nada… por no evitar que ocurriera.
Angustia, temor, dolor, desesperanza, odio, remordimiento, rencor, ansiedad, vergüenza. Tapó su rostro con sus manos y estiró su mano hacia la oscuridad del cuarto, como queriendo tocar el techo. Un vacio tan sofocante que te impide respirar. Un lugar sin él, estaría… lleno de soledad.
Su Amo seguía con vida, estaba a su lado y aún… aún podía protegerlo. Sería fuerte, haría lo necesario para cuidar de él, incluso de sí mismo o de ella, lo protegería más que a nadie en el mundo.
-…ojala pudiera ver el futuro... -deseó con un tono débil-. Si eso pasara… podría evitar la muerte de Rikuo-sama, y le protegería; yo… seria de utilidad para él -contestó.
Quizás ella podría cuidarlo, podría verlo feliz, le seria de utilidad.
-Seré fuerte para proteger a Rikuo-sama -concluyó llevándose una mano al pecho.
Las lagrimas que caían de los espejos dorados cesaron, mostrando la decisión y la fuerza que la ayudaba a seguir adelante.
Para no sentirme sola como esa vez, quiero ser fuerte y proteger a Rikuo-sama. Para que nadie lo lastime, quiero ser fuerte.
*Avance*
Es Dia de San Valentin, Yuki-onna buscará la manera de entregar su preciado obsequio, aunque alguien se adelantó a ello.
¿Qué hace Ienaga-san a solas con Rikuo-sama?
Hola a todos. Este es el penúltimo capítulo de esta historia. La he abandonado por un tiempo, pero finalmente la tengo escrita. ¿Qué les pareció? ¿Buena, mala, terrible? Me esforcé mucho en este capítulo y quiero agradecer a todos aquellos que incluyeron esta historia entre sus favoritas. Como ustedes sabrán Maldición de hielo va por el 19avo capitulo y confieso que el final está cerca. Díganme que piensan u opinan sobre el capitulo en un review, que es lo que me alienta a seguir.
Muchas gracias a Suki90 que me apoya con las correcciones. ¡Eres la mejor!
*Shizuka = Calmada, silenciosa, pacifica, serena.
