"Estrellas De Oriente"

En Contra del Destino

Hora del final. Las espadas están por aparecer. Michiru ha atacado a Haruka. Serena tiene dos horas para decidir si peleará o no contra Yael de no hacerlo el mundo y sus amigas sufrirán…Dos horas. Serena aun tienes una oportunidad escucha a Mireya. Hoy presentamos:

34. Destrucción

Hora de la verdad. Frente a su adversario, sin miramientos defendería lo que de verdad amaba: Michiru Kaioh. Los ojos de Kael brillaban presa de la locura en que se sumergía. Haruka esperó por una respuesta y Michiru seguía observando el piso como si allí pudiera encontrar la respuesta a todas sus interrogantes. Extendió la mano, una vez le pidió confiara en ella y lo hizo, ahora le pedía lo mismo. Y Kael se rió a más no poder.

-Mientras tú te ocupabas por un futuro que quizá no existiría olvidaste nuestro presente – comenzó Michiru

-Luchaba porque estuviéramos bien… porque permaneciéramos juntas

-¿Cómo puedes luchar por nosotros cuando me mantuviste tanto tiempo en el abandono? Ya no más – silencio, doloroso silencio – Te ocupaste más de un futuro efímero que de un verdadero presente.

Y eso no sonaba a un te acompañaré. Haruka negó con la cabeza. Cometió demasiados errores y el peor fue rendirse antes de tiempo.

-Mírame y dime la verdad. Mira dentro de mí y ve el reflejo del monstruo que lograste crear.

-Dame la oportunidad de empezar y date la oportunidad de experimentar de nuevo felicidad. Mira de verdad. Ayúdame a comprender esta mentira… déjame ayudarte

-Esto se terminó – y los ojos de Michiru se inyectaron de arrogancia y maldad

Haruka no podía entenderlo. Michiru no era así, y sabía que por amnesia no podía cambiar su personalidad ¿o sí? ¿Qué significaba todo esto? Miró asombrada a amabas partes. Kael sonrió con maquiavelismo tal que hizo erizar la piel de la joven.

-Siempre tuviste razón, yo soy el villano en esta historia… yo ya acepté mi destino ahora haz lo propio con el tuyo Haruka Tenoh – desenvainó la espada que Michiru le ofreció pues hoy empezaba la batalla final

-Estas equivocado… Michiru ven conmigo… por favor… Ven – Aun le quedaba la ilusión que podía salvarla

-¿No lo entiendes? Ella es parte de esto… El brillo de las estrellas de Oriente se ha anidado en su ser, Ahora la gloria le pertenecerá a quien debe… Yo soy luz, yo soy oscuridad, Soy principio y fin… – y Kael de verdad causaba terror en la joven

-Estas equivocado… Por favor Michiru ven conmigo… – sacó su espada también sin transformarse aún

-Lo siento Haruka, ya no defenderé aquello en lo que no creo… Mi deber está aquí al lado de mi príncipe… Es hora de que veas el verdadero resplandor de las Estrellas de Oriente

Y los relámpagos seguían resonando, la tierra se sacudía con brutalidad cayendo de rodillas frente al poder de las estrellas, frente al poder del Sol. Una tormenta de luces sacudió el edificio y se oyó un grito conocido: Sailor Saturn y una historia hoy terminaba. El equilibrio del universo se perdió. Cada humano aflorando toda su energía negativa para alimentar el poder del Sol.

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Rini quería ser parte de esa batalla. Quería ver sus deseos cumplidos y por primera vez saldar cuentas con Serena Tsukino. Ella amaba a Yael y Serena se la quitó, como le robó a Hotaru porque la jovencita prefirió guardarle lealtad a una tonta cabeza dura como lo era Serena antes que amar de verdad. No entendía las razones de ninguna para seguir al lado de alguien como Serena. Dio vuelta en la siguiente calle a su derecha y se detuvo en seco al ver a Setsuna. Estaba a punto de huir pero ella ya la había visto.

-Pequeña dama

-Plu – y ya no sabía como salir del aprieto

-¿Qué haces en este silgo?

-Vine a ayudar a Serena… No te enfades… Es importante recupere las Estrellas, han vuelto a brillar en Tokio de Cristal y la guerra se apoderó de la ciudad… Tokio cae…

Setsuna la miró con ternura, le dio una palmadita en la espada. Ahora estaban de nuevo juntas y lucharían por un mejor mañana. Rini le platicó sobre las estrellas, la ciudad de Tokio de Cristal cayéndose a pedazos en manos del enemigo, la nueva hermanita que tenía y sabía Setsuna nunca se tomó la molestia en conocer por algún oscuro motivo que ella nunca entendió.

-¿Y cómo es ella?

-Se parece a Serena… Llora por casi todo y le falta valor…

Leayzul era apenas una niña, tenía cuatro años y había tenido que estar bajo la tutela de Neptium y Uranus pero ni así podían infundir un poco de seguridad en la niña pues mucho de su carácter era parecido al de la reina. Tenía unos hermosos ojos verdes que siempre irradiaban felicidad, su cabello era rubio y cuando estuvo al cuidado de la reina la niña siempre se peinó dos coletas como costumbre era. Pero ahora Michiru la peinaba más elegantemente y sus maneras se volvían tan refinadas como las de la propia guerrera

-Será una buena persona

-No sé – se enfadó – Y por qué nunca fuiste a conocerla. Ya tiene cuatro años

-Mis asuntos no me lo permiten… Cómo dejaste sola a esa niña en Palacio

-No la dejé sola Michiru la saco antes de que llegar… llegara el enemigo y no tengo idea dónde la escondió…

-Conociendo a Haruka y a Michiru esa niña está a salvo – sonrió contenta

-Creo terminamos de pláticas sociales si no te has fijado Plu, la batalla por el equilibrio natural del mundo va a comenzar

- A eso vine Pequeña Dama – sonrió con ternura

Y algo sospechoso en la niña de cabellos rositas hizo que Setsuna prefiriera no comentar sobre la información que tenía.

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Haruka retrocedió. Sostenía su espada sin saber qué hacer con precisión. Estaba tan impactada que no sabía si atacar o dejarse llevar por las palabras de su amante. Alguien debía explicarle qué sucedió. Porque pasara lo que pasar juraron defender los mismo ideal que hoy Michiru echaba por la borda. Se suponía vino a salvarla y ahora veía que detrás de aquella telaraña de mentiras siempre estuvo Michiru, ella movió y tejió los hilos de esa historia a favor de quien debía gobernar: Luz Yael.

-No eres tú – pronunció con fervor la joven rubia

-Las Estrellas de Oriente crearon el malvado que siempre estuvo dentro de mí… Ésta es la verdad que reside en las almas de los humanos, yo soy Michiru Kaioh princesa de Neptuno y guardiana de la cámara de la Luz

-Déjate de tonterías… Debemos escapar…De un momento a otro esta Torre de Cristal se derrumbará

-Ya no hay paso atrás Haruka Tenoh – repitió Kael cansado del exceso de confianza que tenía la joven

Y los ojos de Kael brillaban llenos de maldad, lentamente su alma se consumía presa de las delicias que ofrecía la libertad. Ahora gozaba de libre albedrío, ahora era quien de verdad debió ser. Se lanzó sobre Haruka en un movimiento perfecto de espada. Apenas la joven rubia pudo retenerlo, dio un salto atrás mientras pensaba la forma de rescatar a Michiru, contra lo que la joven dijera no se iría sin ella… No la dejaría jamás, podía haber cometido ese error en el pasado pero hoy ya no. Y la espada de Haruka salió volando para tenderse a unos metros de ella. Estaba totalmente desprotegida

-Ríndete Haruka, éste no es otro juego como los que antes han enfrentado y si no entregas esa espada aprenderás lo terrible que son las guerras de verdad

-Yo nunca he jugado…

-Es hora de que veas el poder de las Estrellas de Oriente y conozcas al verdadero Hijo del Sol

-Tú no eres el Hijo del Sol – gritó Haruka

-Lo sé, aún no – y con toda su fuerza se dejó ir sobre la joven.

Haruka cerró los ojos presa de la agitación. Apenas sintió el roce de la filosa espada en su mejilla. En segundos aquella escena se volvió confusa, intentó esquivar el siguiente golpe de Kael pero en su movimiento el joven se adelantó para darle fin a su vida. Sin embargo la maestría de Haruka la coló en ventaja sobre él. Eso hasta que Michiru se interpuso entre ellos ya transformada en Sailor Neptium

-Apártate – le ordenó Haruka

-No puedo… – pero Kael no le dejó terminar la frase

-Muévete Neptium… decide de una buena vez con quién estás

-¿Qué deseas? – gritó Haruka sosteniendo de la muñeca a Michiru – Dime que de verdad elegiste seguir a este remedo de humano por convicción y me iré

-Esta platica ya la tuvimos antes Haruka

Entonces nunca soñó. De verdad ocurrió aquella ficción donde estuvo a punto de matar a Michiru. El virus se encargaba de hacer brillar la energía negativa en los seres y así alimentar la última Estrella. Haruka volvió a preguntar

-¡Qué deseas!

-De rodillas al mundo… – gritó dejando explotar el odio acumulado – Igual que tú… Quiero que el mundo, este mismo que ha destruido lentamente mi felicidad, mis ilusiones y sueños, suplique piedad ¿Acaso vale la pena defender a un remedo de humano? Te estoy ofreciendo la ruta a la grandeza ahora… únete a nosotros y juntas de nuevo… juntas…

-Esto terminó Michiru… Nacimos y juramos proteger este mundo

-La charla terminó – concluyó Kael cansado de la utopía en que vivía Haruka – La traición es parte del humano me apena mucho pensaras ella te guardaría amor o fidelidad

Las espadas volvieron a chocar y el ruido fue ahogado por la tormenta de rayos que afuera del edificio exterminaban a la humanidad. Haruka no entendía, quería despertar de inmediato y descubrir que aquello era otro horrible sueño. Cómo terminaron así. Y si era lógica qué podía esperar cuando dejó que lentamente los sueños e ilusiones se convirtieron en desesperanzas para Michiru. Tenía razón. Al final no intentó entender… Cerró los ojos y se tapó los oídos para no ver ni escuchar la verdad, para seguir en un paraíso perdido viviendo una falsedad. Y la vida de Michiru se convirtió en un desierto de oscuridad que la mató lentamente… La espada se liberó de su mano. Estaba acorralada y sin interés alguno en buscar sobrevivir. Kael se dispuso a terminar con ella

-Te lo advertí

Pero Haruka resultó más inteligente pues en su descuido creyendo que ella se rendía lo golpeó quitándole la espada. La lanzó lejos y de nuevo fue por Michiru. Ya una vez cometió el error y hoy no lo repetiría. Aun había algo que salvar lo sabía.

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Acarició la mano de su compañera. Rozó con sus dedos los labios carmín de la joven. Una oportunidad y el mundo volvería a brillar para ellas. Su mano derecha comenzó a brillar, miró a su izquierda de donde provenía ese latente calor, Michiru con su energía como Guardián de la Luz pasaba su poder a la mano derecha de Haruka

-Estrellas de la luz que otorgan su poder a aquellos amantes prohibidos escuchen mi llamado, despierten al llamado de Sailor Neptium…

Y las luces rodearon a la joven rubia. Cerró los ojos dejándose llevar por la fuerza que residía en su interior. Como lo había dicho Mireya, aquel llamado trajo consigo la espada de los amantes. Kael hizo una mueca de ironía. Ahora la misma espada que buscó estaba frente a él para terminar con su vida. Si su padre hubiera puesto más atención a lo que hacía habrían tenido esas espadas hacía mucho tiempo.

-¿Y ahora? ¿Me matarás para volver a ser nada en este mundo? ¿Dejarás que tus sueños se desvanezcan con el alba Michiru?

Haruka blandió la espada en el aire. Ahora ya nada podía detenerla. Antes había duda sobre qué partido tomar, pero quería creer, pensar que había aún bondad en aquel mundo, pelear valía la pena cuando se hacía por amor y convicción. Entonces recordó a Serena, su hermosa princesa quien ahora en la Torre de Tokio se preparaba para defender a la humanidad y el Futuro Tokio de Cristal… Pero ya no pudo pensar un fuerte dolor penetró en su ser. La sangre poco a poco brotó de su costado. Levantó la mirada buscando lo que la había dañado.

-Ésta es mi elección Haruka Tenoh… – y encajó más la espada

-Michiru – masculló presa del temor – ¿Por qué? ¿Por qué lo has hecho?

-De rodillas al mundo…

No había respuestas. Haruka cayó de rodillas al suelo mientras Kael observaba la magnificencia de la muerte entre los amantes. La sangre teñía lentamente aquel piso de Cristal. Jadeaba y con su respiración entrecortada pedía por una explicación, pedía por saber que Michiru tenía más razones para hacer esto que su odio.

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Kael extendido la mano esperando recibir la espada sin embargo Michiru siguió de largo. Él grito y ella volteó a verlo con una mirada recriminatoria y fría. Exigió de nuevo le entregara la espada pues él había sido destinado a la grandeza, a dominar el mundo y gobernar al lado de Rini… Michiru rió, sentía pena por aquel pobre humano que no entendía el poder real de las Estrellas.

-La espada me pertenece y tú no gobernarás con Rini, dalo por hecho

-No te atrevas a traicionarme

-Te dije que eras libre y elegiste quedarte con tu padre para seguir siendo su sombra… Y eso serás siempre, tu padre te utilizó de nuevo

-No te irás con esas espadas

Sin miramiento se lanzó al ataque pero Michiru muy bien esquivaba los golpes, durante mucho tiempo se preparó para esta batalla. De una patada lo dejó en el suelo. Él era persistente. Volteó a verlo con rabia, robaba su hermoso tiempo.

-Te diré lo mismo que le dijiste a Haruka si no te olvidas de esto terminarás conociendo la verdad

-Me engañaste

-Nada muy diferente a lo que tú mismo hiciste… Tenías la oportunidad de salir del domino de las estrellas y me dijiste que lo hiciste pero realmente sigues siendo ese Kael siniestro y malvado que engendró tu padre

-Este soy yo… No me pidas ser Kael el niño estúpido…

-No te pido nada, tu elegiste y yo ahora te dejo

Y ahora la espada teñida con la sangre de quien se ama mataba a Kael. El chico se quedó tendido en el piso sin comprender qué pretendía Michiru. Sacó la espada lentamente de su cuerpo dejando que la sangre terminara de teñir la espada. Cerró los ojos y extendió la mano para invocar el poder que residía efecto de la Estrella de Oriente en el alma de Kael. Un brillo dorado celestial se guardó en la espada.

-La espada de los amantes… La espada de la muerte como tu padre la llamaba, porque cuando Yael haya matado a Serenity ella deberá volver a dormir…

-No puedes hacer eso… Es el Hijo del Sol – estaba seguro que Michiru había enloquecido

Las dos espadas estaban ya en su poder y la de Haruka había sido ya teñida con la sangre de los amantes. Pero faltaba algo… Faltaba la muerte de uno de ellos y sería su sangre la que lentamente purificaría a la otra volviéndola una. Blandió en el aire ambas espadas y cuando venían en caída, éstas desaparecieron. Los ojos de Michiru adquirieron un brillo místico y temible

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Pero Setsuna nunca se creyó la historia de Rini, porque la niña olvidó que era ella la Guardiana de las puertas del tiempo, volvió interrogarla sobre lo que sucedía en Tokio de Cristal para reafirmar que ella mentía. Dejó que terminara y cuando se dio la vuelta para ir a la Torre de Tokio Setsuna la tomó de la muñeca sujetándola como a un vil ladrón al que no se desea dejar escapar

-Así que atacaron el palacio

-Sí – decía Rini sintiendo el filo de la daga en su cuello

-Atacaste palacio…

-No entiendes Plu… Mi madre perdió la cabeza e intentó darle el trono a esa mocosa… No puede hacerme eso

-Puede porque ella es la reina

-Estaba muriendo, nunca pudo corregir su error y dejó como Heredara al trono a un a mocosa… Apenas si tiene cuatro años, no puede gobernar, no gobernará Tokio de Cristal

-¿Qué te pasó Pequeña Dama? ¿Cómo dejaste que el poder y la ambición corrompiera tu alma? La princesa Leayzul gobernará Tokio de Cristal como tu madre lo ordenó antes de morir

-No lo permitiré…Primero le cedió su vida al darla a luz, y después le regala mi trono… Siempre ha sido así, me robó la oportunidad y hoy me la vuelve a quitar… Yael debió amarme a mí…

-Y cometió el mejor de los acierto… dejar a cargo de su cuidado y atención a las únicas personas que de verdad amarán a esa niña convirtiéndola en la Princesa que merece Tokio de Cristal: Haruka y Michiru

-Pero hoy he logrado corromper a la noble Michiru Kaioh y Aunque me mates ella no reinará Tokio de Cristal… ¿Podrás detener a Michiru Kaioh? – rió siniestramente segura de su victoria

-¿Y de verdad lograste corromperla o será que ella logró engañarte? – y Rini palideció ante la idea de que aquello fuera una farsa más por parte de la guerrera de Neptuno

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Y estalló una crisis existencial dentro de Serena. Enloquecía sin saber con certeza qué debía hacer. Se dejó caer en la cama. Dos horas y su destino se cumpliría. Mataría a Yael y ella volvería a su vida cotidiana para intentar olvidar su amor. Tenía miedo. Desesperada intentaba encontrar una salida al dilema. Comenzó a llorar y quería que alguien le diera un instructivo de cómo vivir. Quería volar lejos de allí para ver si así podía encontrar libertad. Pensó en sus amigas y en Darien… pensó en el mundo que protegía y defendía… Los sueños e ilusiones poco a poco se convirtieron en terribles cargas que volvían la vida pesada e imposible de ser vivida. Dos horas para repetir la historia. Y la pregunta seguía siendo la misma ¿Por qué?

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No importaba si las Estrellas de Oriente eran las que desataban los crueles instintos de los seres humanos. Tampoco si despertaron por las largas batallas que hubo en la tierra… Beryl, Black Moon, Los cazadores de la muerte, Sailor Galaxia… Tantas veces arriesgando su vida para que al final el instinto innato de destrucción despertara en los seres. Y si era razonable sonaba a locura porque si las Estrella despertaban para brindar apoyo a la bondad y nobleza de los seres ¿Entonces qué estaba sucediendo?

-Sucede que el equilibrio se perdió hace mucho tiempo – oyó la voz de una joven

-¡Mireya!

-Creo te debemos una explicación Sailor Moon

-¿Cómo entraste?

-Tu primo me dejó pasar – sonrió con tristeza – Sé que para ti suena a crueldad… Pero cada batalla librada a traído repercusiones, es como los juegos donde con las fichas de domino, una acción genera reacciones en cadena tirando las fichas en su totalidad. Cada batalla ha llevado a esto… El equilibrio se perdió y las Estrellas han absorbido por largo tiempo la sobra de energía negativa… ya no hay manera de controlar tanta energía, así que han tomado vida logrando despertar al Hijo del Sol

-No voy a matar a Yael… ni siquiera pienso presentarme – mustió

-Debes hacerlo Serena… Yael te buscará de una u otra forma para terminar contigo… El Hijo del Sol despertó en medio de engaños y mentiras su verdad no es otra cosa que las falacias que han inventado para moverlo como una ficha más del juego

-¡Y quién está detrás de todo esto! ¡Quién!

-Aún puedes salvar a Yael… debes hacer que el Hijo del Sol vuelva a su sueño… Y entonces podrán volver a estar juntas… Brillando como una Estrella

-¿Cómo hago eso?

En el Próximo Capítulo:

El final ha llegado, los dos amantes ya se han dado cita en la Torre de Tokio.

Las dos espadas se encuentran en manos de sus respectivos dueños y el Hijo del Sol ha de despertar para perpetuar su luz de oscuridad.

Serena no pierdas las esperanzas

C O N T I N U A R Á…

PROXIMO CAPITULO GRAN FINAL!!!!!