"Estrellas De Oriente" En Contra del Destino
El final ha llegado, los dos amantes ya se han dado cita en la Torre de Tokio. Las dos espadas se encuentran en manos de sus respectivos dueños y el Hijo del Sol ha de despertar para perpetuar su luz de oscuridad. Serena no pierdas las esperanzas Hoy presentamos:
35. In the end
Ya era hora. Miró con arrogancia la Torre de Tokio que se convertiría en el campo de batalla. La ciudad aún se encontraba en llamas, a intervalos de tiempo estallaban de nuevo cruentas guerras entre la nada. Todo había cesado, como si el cielo mismo supiera que era hora de la verdad. Lentamente subió hasta la Torre de Tokio, en el vuelo a su muerte y destrucción, se transformó en ese bello ángel llamado Sailor Moon. Sus grandes alas se extendieron con magnificenciaentamente se preparra de Neptuioriao mrde ellos y sero y si entregas esa espada aprenderbordaimpedir que ese gato pinto le arr mientras su alma se despedazaba. Sus pies tocaron suelo firme y tal como debió ser desde el principio invocó al Cristal de Plata para detener a quien su amante fuera. Sus ojos reflejaron la tristeza que en su alma se anidaba. Ahora esperaría por la espada de los Amantes…
Yael ya la esperaba, en cuanto la vio se colocaba en su posición, dio una señala para que Sazuke protegiera la Torre evitando cualquier intromisión que afectara el Apocalipsis. Invocó a las Estrellas de Oriente que de inmediato la rodearon dejando ráfagas de colores que la hacían verse como un verdadero ángel. De su pecho brotó la Estrella Rojo cobre y ella se transformó en el Guerrero de la Oscuridad. Su falda plateada con destellos dorados, sus hermosas alas de ángel que se extendieron con omnipotencia y esa tiara que le daba un lugar como Sailor Scout. Su momento había llegado. Y aunque de antemano conocía el final de la historia hoy estaba dispuesta a cambiarlo… Hoy sería ella quien ganara.
Ahora debían invocar a sus respectivas espadas. Pero Serena aún no había visto a su guardián temía le hubiera sucedido algo. Miró con odio a Yael a quien alguna vez amó sin extrañarse que ese mismo odio se viera reflejado en los ojos de la niña. Sonrió con un dejo de tristeza y agonía. El amor lentamente se convirtió en un odio descomunal que hoy las mantendría con vida. Solamente ella dos y detenerlo ya no era la solución… Siempre fue así… siempre fue su destino. Y así como cuando la una cruzó en la vida de la otra siendo ellas las que decidieron qué hacer, hoy volvían a su libre albedrío. Hoy tenían alas para volar… Libertad… Eterna libertad
-Nuestros guardianes se han dado a la fuga – suspiró Serena
-Tal parece que pretenden llega cuando el mundo se halla terminado – comentó Yael con ironía
Y entonces apareció Neptuno. Serena sintió un poco de terror pues sin Haruka se sentía en desventaja. Frunció el ceño, no debía olvidar que estaba allí para evitar que se destruyera el mundo en manos de la Luz. Michiru extendió ambas manos al frente dejando ver las espadas que por alguna extraña razón estaban teñidas de rojo sangre…
-Espada de La Luz… Espada de los Amantes
-Ven a mí – masculló Yael y la Espada de la Luz obedeció
-Dos espadas… dos amantes prohibidos una sola historia
La espada de los Amantes que por derecho correspondía a Sailor Moon. La espada de la Luz que se posaría en las manos de la reencarnación del Hijo del sol. Ambas armas brillaron con luz cegadora regresando al color del metal. Neptium miró con alivio a ambas guerreras, había realizado ya su misión. Sonrió afable.
-Nos veremos pronto – dijo antes de desaparecer
-Es el odio y los más bajos instintos lo que se guardan en la espada de la Luz – respondió Yael levantando su espada mientras un sin fin de luces eran absorbidos en ella – fuerzas negativas que rompieron el balance del universo con el único fin de revolucionar lo que hoy es pues al final soy cambio… Soy evolución
-Es la nobleza y pureza del corazón lo que reside en la espada de los Amantes, es el amor de dos que se volvieron uno la energía que ha dormido en ella durante tanto tiempo – levantó también su espada permitiéndole que absorbiera las energías del universo – Fuerzas positivas que rompieron el balance del universo con el único fin de revolucionar lo que hoy es pues final soy eternidad… soy evolución
"Vamos a vivir nuestras vidas juntas… No importa si estamos lejos la una de la otra… No podría enamorarme de nuevo, no como ahora te amo… y sé que sobre todas las cosas te amo… Vamos a vivir nuestra vida juntas, construiremos hermosos sueños que serán verdad…Y el temor ya no existe a tu lado… No hay nada más dichoso que amar"
Haruka intentaba contener la sangre que emanaba de su cuerpo, apenas podía moverse. Intentó incorporarse, buscaba con la mirada a Michiru pero lo único que veía era el cuerpo marchito de Kael. En algo tuvo razón el hombre, debió bajar su espada pues conoció lo que de verdad significaban las guerras… aprendió a odiar. Sin embargo lo que la ponía de nuevo en pie era el valor, la fuerza del corazón por seguir con vida, luchando y haciendo que en el corazón latiera el amor. Era Michiru quien daba fuerza a su vida. Cerró los puños y la cuenta de tres quedó de nuevo de pie. Respiraba de forma entrecortada. Buscó su pluma transformadora y supuso que Michiru también se la había llevado asegurando así que ella no intervendría. Recordó a cabeza de bombón. Y el primer choque de las espadas sacudió su cerebro. Apoyó el cuerpo en la pared, si caía de nuevo ya no podría levantarse. Silencio, los dos amantes seguían suspendidos en el aire. El viento sopló ligeramente y el cabello de Sailor Moon se movió al ritmo del elemento. Yael emprendió el ataque. Ahora ese eterno silencio se desvaneció quedando sumido en el ruido del choque de las dos espadas.
Serena se dejó llevar por el roce de las filosas armas. Se sumergió en la esencia de Yael hasta enloquecer. Buscaba con ansiedad terminar aquella batalla para poder de nuevo abrazarla pues si debía matarla también se mataría a ella. Observó el brillo de esos hermosos ojos verdes que reflejaban el poder del Sol. Exclamó su nombre en un murmullo sintiendo que el mundo podría acabarse y ella moriría feliz sabiendo que conoció al amor de su vida. El filo de la espada rozó su mejilla y el aire que produjo fue el único rastro de que allí estuvo. Cambió la espada a su otra mano y a pesar que no era zurda parecía que podía dominarla mejor. Yael sonrió, la tranquilidad había vuelto a sus ojos, como si aquello fuera uno más de sus tantos juegos
-¿Me amas? – gritó Serena a pesar que Mireya le dijo no preguntara ni escuchar a Yael pues eso interferiría con su concentración
-Sí – contestó sin pensarlo y por el brillo de sus ojos la joven supo que era verdad
-¿Y si me dices quién está detrás de esto?
-¿Y si mejor te rindes?
-Tú sabe que eso no valdrá – sonrió con tristeza – Una de las dos debe morir
-Y ambas sabemos quién será – tomó con fuerza la espada lanzando un ataque feroz contra la guerrero de la Luna
En la cabeza de Haruka seguían sonando el choque de las espadas con fiereza. Era como si estuviera allí. Respiró profundamente encaminándose a la salida, de una u otra forma llegaría a la Torre de Tokio. Iba a medio camino cuando se percató del rastro de sangre delante de ella. Su corazón se paralizó y el miedo latió en su corazón. Obtuvo fuerzas de la nada.
-¡Michiru!
Y es que ya lo imaginaba. Allí estaba ese hermoso cuerpo extendido en el trono de la sala. La sangre seguía brotando de la herida del costado. A marcha forzada logró llegar a su lado. Se hincó quedando frente a ella. Pero Michiru estaba inconsciente y por lo visto a punto de morir. Observó la sala buscando una ayuda que sabía no tendría. Vio otro cuerpo, el de Hotaru. Por fin alguien había logrado detener a la Sailor de la destrucción. La joven violinista abrió los ojos, pensó que soñaba, y para confirmarlo acarició la mejilla de su amante. Sonrió tiernamente. Lloraban en silencio sabiendo que ya nada restaba más que el adiós.
-Perdóname Haruka… Perdóname por dejarte
-No hables… Todo estará bien
-Debía detenerla – miró el cuerpo marchito de Hotaru – No debía ser así… Los siento Haruka
-No digas nada – posó su dedo en los labios de la joven – Todo terminará pronto… Y volveremos a estar juntas
-Te mentí
-Ya no importa… Lo único que me interesa es que seas feliz… Quería abrazarte, poder besarte – y Haruka inclinó el cuerpo para saborear esos labios carmines que le dieron amor por tanto tiempo – Pronto Sailor Moon logrará que el Hijo del Sol vuelva a dormir y…
-Juntas… Otra vez
Ambas se miraron con tristeza pues sabían que era una promesa que no se cumpliría. Michiru había sido herida mortalmente, perdió mucha sangre y de un momento a otro ella dormiría eternamente. Haruka la tomó en brazos, la joven temblaba presa del shock pues la muerte penetraba lentamente en su ser. Besó de nuevo sus labios y después su frente… No quería se fuera, no quería saber que todo aquel teatro fue para salvar a los dos amantes y contar de forma diferente esa historia.
-Maldita sea – entró gritando Rini
-¿Rini? – su sorpresa fue grande
-Te odio Sailor Neptium – su traje de Sailor estaba teñido con la sangre de sus enemigos, su rostro de niña había adquirido el brillo de la destrucción y la sangre de sus manos le daban un aspecto fantasmagórico
-¿Qué te sucedió? – la guerrera del viento aún no se daba cuenta que Rini no estaba precisamente de su lado
-Tú – señaló a Michiru – Cómo te atreviste – y su furia no tendría precedentes
Haruka entendió por fin. Abrazó fuertemente a Michiru y con su cuerpo la protegió. Michiru le entregó su transformador. Parecieron horas aquella escena. Rini desafiante miraba a las dos guerreras mientras Haruka se disponía a protege a Michiru hasta la muerte. De reojo la jovencita miró el cuerpo de Saturn y su furia creció aún más. Se limpió la sangre del rostro.
-Hiciste que matara a Plut – chilló la joven – Mataste a Saturn y te atreviste a interferir en mi batalla tiñendo de sangre las espadas… ¿Cree que con eso salvarás el alma de Yael?
-Con eso te he fastidiado y eso es suficiente para mí – contestó Michiru con tono de mofa
-Y pagarás caro – invocó a su poder
Haruka se transformó. Rini recordó la muerte de Plut. Sentía el filo de la daga y sabía que sus días podían terminar en cualquier momento. Entonces Minek atacó y Plut tuvo que liberarla. En un descuido de la guerrera del tiempo Rini pudo transformarse y aquella batalla terminó cuando la fresca hierba se tiñó de rojo carmesí con la sangre de la guerrera de las puertas del tiempo.
-De nada servirá – esquivó el ataque de la guerrera del viento
-No eres muy hábil – la atrapó por detrás
-Pero sí inteligente – y con la mano que quedó libre lanzó un ataque contra la guerrera neptuno
-¡Michiru! – y apenas rozó el cuerpo de la joven. Rini golpeó a la chica lanzándola lejos
-No puedes cambiar la historia tiñendo las espadas de sangre
-Eso lo veremos pronto – se incorporó Michiru del trono – Al final esta guerra terminará cuando las dos espadas se cubran de la sangre de los Amantes. La Espada de los amantes que se teñirá con la nobleza y bondad del corazón del amante que ama…
-La sangre de Haruka y por fortuna para ella eres muy buena actriz… Hasta eres buena fingiendo matar personas pues su herida no es mortal – rechinaba los dientes
-Y La espada de la luz se teñirá con la sangre del amante que juega entre las sombras y guarda en su alma el instinto de crueldad…
-Tú sangre – completó la jovencita – Por eso permitiste que el poder de las Estrellas de Oriente se anidara en tu ser… No funcionará afirmó enloquecida – No será así porque Haruka no permitirá que mueras…
-¿Y crees que puede evitarlo? – sonrió Michiru para después emitir una mueca de dolor
-¡Te odio! – gritó la jovencita pero la conversación tuvo que ser terminada pues Haruka se lanzó contra ella – No importa lo que hagas – jadeaba – Yael deberá reencarnar en la era de Tokio de Cristal y su alma me pertenecerá
Los ojos de Michiru se abrieron enormemente. Ahora entendía por qué adelantaron el proceso de maduración del poder que dormía en Yael. Si Yael despertaba antes de tiempo lo haría con el alma corrompida, con la inexperiencia suficiente para dejarse manipular. Entonces el Hijo del Sol viviría para servir a quien fue enseñado: Rini. En su desesperación intentó ponerse en pie pero las heridas eran mortales.
-Al final de una u otra forma yo gano… El poder que duerme en su alma despertó ya y cuando muera sea por manos de Sailor Moon o mías ella regresará siendo mía… ¿O creíste que Resurrección era un adorno más en Fox Corp.? Es la llave a la inmortalidad…
-No lo permitiré
Las luces provenientes del universo poco a poco se iban depositando en las espadas. El equilibrio regresaría al mundo y de nuevo el orden natural regiría. La batalla estaba muy reñida. Sailor Moon había encontrado que era mejor espadachín con mano izquierda que derecha y Yael descubrió que blandir la espada no era tan sencillo como siempre pensó. Ambas se detuvieron, dejando por un instante que las espadas acumularan más energía. Respiraban de forma entrecortada y sus miradas se encontraron. La tristeza se reflejó en ambos lados
-Elijo no elegir – se irguió la joven Hija del sol – Me rindo – y dejó caer la espada
Fue tan lenta la escena que parecía una fotografía. Caía la espada mientras Yael levantaba la manos en una acción que indicaba se rendía. Serena mantenía su boca abierta sin entender cómo llegaron a ese punto. La espada por fin tocó suelo quedando clavada en el pavimento y el mundo sintió una brutal sacudida. Terremotos, ráfagas de fuego y miles de rayos y relámpagos caían sobre la tierra. La destrucción llegaba.
-Mátame – masculló
Pero Serena no lo haría. Dejó caer su espada, y mientras el mundo entero era presa de la destrucción ambos amantes se miraban con fijeza leyendo el verdadero amor que sobre todas las cosas seguía brillando perpetuo en la otra. Millones de luces brillando con el odio de la humanidad, el mismo brillo que los destruiría. La espada de Sailor Moon también cayó a tierra clavándose a un lado de su hermana y compañera. Ambas quedaron cruzadas. Y el silencio pareció eterno. El tiempo se detuvo, cesaron los rayos y la destrucción.
-Elijo amarte – masculló Serena bajo el poder del Cristal de Plata – elijo luchar por mi destino y construir a tu lado mi vida… Porque sobre todas las cosas te amo…
-Elijo la eternidad que da el verdadero amor…
Una ráfaga de luz escapó de las espadas hasta alzarse en el cielo. Ambas sabían que en cuanto chocara en lo alto de la bóveda celeste descendería para matar a los dos amantes pues reclamaba la sangre de aquellos que se amaban. La ráfaga de luz se vino encima de ellas y Serena esperó tranquila pues tenía la ilusión que en otra vida podía volverla a ver… y el consuelo de que conoció el verdadero amor… El amor lo es todo.
-Sailor Moon – gritó Ryan desesperado ahora la historia cambiaría su curso y los dos amantes que debían destruirse entregaban sus vidas en honor al amor que se juraron y profesaron… Lo que debió ser desde el principio, desde el Milenio de Plata.
-¡Detenla! – gritó Meteoro a Luna
-Es su decisión – contestó con pesar Artemis sin quitarse del lomo del animal
Una calidez nunca antes sentida rozó su rostro. El frío del cuerpo se fue lentamente. Sus ensoñaciones e ilusiones volvieron a su corazón, el miedo se desvaneció. Abrió las alas para volar a su libertad… volar a lado de su amor. Dejaba todo atrás pero no olvidaba el amor, ese lo guardaría en el corazón… Y la magia terminó. Ryan apenas pudo salvarla. Quedaron en el suelo. Él encima de ella con su cuerpo protegiéndola mientras ella lloraba y gritaba viendo cómo el odio exterminaba a su amante…
-No puedes cambiar el destino – masculló Ryan – Ese es su destino y ahora el mío se cumplirá
-¡Yael! – extendió la mano desesperada mientras el mundo entero cobraba la factura atrasada de un amor prohibido.
Y Rini gritó de alegría. Observando por las ventanas cómo el odio de la humanidad se ensañaba con Yael. Ahora ella gobernaría Tokio de Cristal. Johan sonrió satisfecho, muchas personas y posesiones perdió en el camino a la gloria mas todo eso hoy rendía frutos… Vio cómo de nuevo Sailor Uranus intentaba incorporarse para seguir peleando. Pensó que eso debía ser estupidez pero dentro de todo debía haber algo muy fuerte que hiciera no desistiera
-Mejor quédate allí – sentenció Rini – Todo terminará en unos segundos y tú podrás irte
-No terminará así – gritaba mientras las lágrimas se deslizaban por sus mejillas
Rini se acercó a ella y en un murmullo leve le dijo al oído
-Hace mucho que perdiste a Michiru… Abre los ojos y ve la verdad
Ahora se marcha al lado de Johan para ocupar su lugar, para sentarse en el trono que por derecho le pertenecía y le fue arrebatado por una niña. Salían ya del Museo de cristal y de la nada un gato le saltó encima arañándola. Rini buscó al dueño del ataque. Miró con cierto tedio a la gata Luna que enfurecida se preparaba para ser ella misma quien detuviera su maldad. La niña sonrió, si ni las guerreras fueron rival para ella menos un gato sin habilidades
-Estas equivocada – masculló el animalito – No se necesita grandes dones para triunfar en la vida
-Pues esta vez creo sí
-No eres ni el reflejo de la grandeza de tu madre
-¡Cállate! Soy mejor que ella ¡Lo soy! – Luna saltó de nuevo contra ella y Rini con un solo golpe la lanzó lejos
Haruka extendió la mano para tocar la de Michiru. Por lo menos quedaba el consuelo que estarían juntas de nuevo. Michiru apretó su mano para darle confianza esperaba Sailor Moon, como siempre, hiciera algo tonto que salvara a Yael y de paso a la humanidad…Como sucedió con Hotaru. Poco a poco las fuerzas la abandonaron y a pesar de las súplicas de su amante no pudo evitar dejar que el cansancio la arrullara. Se quedó profundamente dormida. Haruka lloró pues sabía ya no despertaría…
Se liberó por fin de Ryan. Corrió enloquecida hasta la luz, de un salto penetró en ella sin pensarlo. Entre aquel filo de sentimientos y energías acumulado buscaba a su amante. Nunca hubo enemigos, siempre estuvieron dentro de ellas mismas. Pero hoy había manos amigas que salvaban, ayudaban y apoyaban. Extendió la mano, gritó para que Yael le diera la suya y la salvara de aquel tormento. Sus dedos rozaron con los suyos, fue un momento desesperante. Sin importar su vida penetró más en la luz. La sangre comenzó a brotar en su cuerpo. Tocó los dedos de Yael y se sujetó a ellos sabiendo que se aferraba a su única esperanza. Solamente ellas dos… ésta era su verdad. Y un rayo separó sus manos. Serena gritó.
La luz se desvaneció. Serena cayó al suelo, había perdido su transformación. Abrió los ojos buscando a su pequeña niña. Estaba a un lado tendida, se arrastró por el suelo. Pero todo había resultado en vano… ella había muerto ya. Gritó enloquecida. Apretó los puños con furia mientras su alma se desquebrajaba para ya no volver a existir. Entonces una extraña luz comenzó a brillar en el interior de ambas. El destello color rojizo de Yael fue expulsado y la luz blanca del Cristal de Plata reaccionó de igual manera. Serena abrazó el cuerpo de la niña que empezaba a elevarse por los cielos.
-Perdóname – se escuchó una voz femenina
-¿Quién eres? – el cuerpo de Yael fue envuelto en la luz rojiza dando paso a una hermosa niña con el traje de Sailor – He permanecido muchos milenios en el alma de la reencarnación del Hijo del Sol… Eran dos las energías que residían en Yael: El Hijo del Sol y yo… El ángel Eterno… Perdóname por lo que te he hecho sufrir Serena Tsukino, te agradezco salvaras mi alma y con tu cuerpo me protegieras…
-¿Eres Yael?
-Lo fui… Ella no se ha dio simplemente dejado tu mundo… es nuestra propia voluntad la que traza caminos… No somos enemigas
-Yael – lloraba la jovencita
-Es momento de irme… No sin antes volver a equilibrar las fuerzas en el universo – elevó la Estrella de Oriente haciendo que cesara el ruido que desde el inicio de la guerra había estado presente. Un ruido extraño que pronto se volvió imperceptible a los oídos humanos
-No te lo permitiré – gritó Rini lejos de allí observando que a pesar de sus esfuerzos Serena había logrado aventajarla de nuevo, pues con su amor y su decisión enseñó el verdadero camino a Yael
El ángel eterno se elevó en el cielo calmando las energías, silenciando las voces que pedían venganza y devolviendo la tranquilidad al alma de quienes habitaban en la dualidad. Coexistencia. Llamó a Sazuke y el chico se presento de inmediato impactado por la figura brillante y resplandeciente en que se había convertido Luz. Le sonrió y ella le devolvió el gesto.
-Sé que deseas dejar de sentir frío… Dormir eternamente…
Y Yael besó la frente del muchacho. Al instante él cayó en un eterno sueño para finalmente desaparecer regresando al paraíso de donde fue arrebatado.
-Regresaré a despedirme… Ahora debo dejar de escapar y enfrentarla…
Ahora estaba frente a Rini y Johan. Ambos se mostraron impactados. Rini titubeó, con su voz dulce intentó convencerla que ahora ellos darían nuevo orden al mundo pero eran intentos vanos pues la luz que brillaba en Serena iluminó la vida de Yael, le abrió los ojos a la verdad. El ángel eterno extendió la mano
-Las cosas no debieron ser así
-Te equivocas, el Hijo del Sol nació de las pasiones encontradas, nació bajo la dualidad y a pesar de lo que ellos pensaron, sabía amar, pues se enamoró de la princesa de la Luna…Yo soy el equilibrio y mi hermosa niña tú debes volver a tu tiempo y espacio. Olvidar que esto ocurrió para que no puedas interferir de nuevo con el tiempo que no te corresponde
La luz cegadora fue lo último que Rini vio.
Haruka despertó, observaba todavía entre ilusiones a Yael vestida con su traje de Sailor emanando una luz protectora que restauraba el cuerpo de Michiru. Intentó moverse pero sus fuerzas se habían esfumado. La niña volteó a verla. Sonrió afable y tierna. Con la mano acarició el cabello rubio de la chica y de inmediato las heridas sanaron. Volvió a depositar en su interior la energía de la espada.
-Has…si…si…do… bue…buena guardián
-¿Hasta como Ángel eterno te doy miedo?
-Que…que…te …pupu…puedo decir – rieron junta – Tienes…pe-pe-per…personalidad
-Juro que no muerdo
-Nada más devoras – tartamudeo esta vez menos
-No te puedes ir dejando a Serena con el corazón destrozado
-No…no…pue…puedo quedarme… Mi cuerpo…cuerpo…humano no se salvó… No hay ma-manera de que pueda vivir aquí…Pero sé que ella estará bien… Por…porque te tiene a ti – volvió a sonreír iluminando con su nobleza todo lo que le rodeaba
-No la dejes… No es justo – la sujetó de la muñeca
Haruka sintió el tibio aliento de Yael en su oído diciéndole "No puedo" y tenía razón, todos sabían que cuando el poder que dormía en Yael despertara la niña desaparecería de ese mundo. La calidez de su alma adormeció el sentido de Haruka. La soltó lentamente mientras se quedaba dormida pues Michiru y Hotaru estaban a salvo.
Serena no quería mirarla a los ojos. Temía llorar como loca sin permitirle irse tranquila. Fue un viaje sin regreso, un adiós que alargaron lo más posible. Yael extendió la mano pero Serena se dejó llevar por sus sentimientos abrazándose a la joven. Así debió ser siempre. Ahora Yael tenía el valor para ser ella y la fuerza del corazón para luchar por sus sueños. Un nudo se hizo en sus gargantas. Yael buscó la mirada de su amante, tomó su mentón llevando la mirada de la jovencita a la suya. El amor permanecería, lo vivido nadie lo borraría y los recuerdos se guardarían en lo profundo del alma para cuando fuera necesario sacarlos y sonreír de nuevo. Besó sus labios y la calidez de sus almas se fusionaron en una.
-Debo irme – depositó en su mano un medallón – Es un recuerdo para que nuca olvides el poder de tus sueños y la existencia del amor
-Gracias – se abrazó de nuevo a ella
-Amy – murmuró y la joven levantó la cabeza – gracias… Deseo devolverte el favor… de alguna manera. Se supone no debo hacer estas cosas porque interfieren con el libre albedrío pero quiero ayudarte si me dejas… Te devolveré tus anhelos, sueños e ilusiones
-Sí – contestó contenta pues quería que su vida de nuevo tuviera sentido
Abrió las alas y las manos dejando que la luz escapara de su ser para guarnecerse en Amy. La chica cerró los ojos sintiendo la calidez del espíritu de Yael. Abrió los ojos un poco extrañada pues esperaba sentirse dichosa y sin embargo se sentía igual
-Es algo que debes despertar – explicó Yael – Te quiero conejito llorón
-¿De verdad puede hacer eso? – interrogó Mina a Rei en un cuchicheo – Digo darle esperanzas y sueños a alguien así como así
-No seas tonta… la engañó… eso siempre ha estado en Amy pero necesita un poquito de impulso para que se anime a mirar dentro de ella y descubrirlo – acarició los dedos de la joven – Tontita
-Conejito Llorón…
Y Serena de nuevo se abrazó a ella con locura. No quería dejarla, no deseaba saber que no volvería a verla. Se limpió las lágrimas suspirando profundamente. Besó sus labios para separarse de ella definitivamente. Decir adiós siempre resultaba tan difícil. Abrió su medallón observando las fotos que Yael colocó.
-Adiós
En el Próximo Capítulo: " E P Í L O G O "
