Sólo me faltan diez días para terminar de colgar ésto, a partir de aquí tiene alguna parte dura, pero en general lo peor ha pasado... Recta final:
SIN ALMA
Capítulo XXXIII
"El Coordinador Mundial de Extracciones"
Los prisioneros se habían rebelado. Sin saber porqué, uno de los cazadores había abierto la jaula común, permitiendo que todos los salvajes escaparan y tomaran el control de la nave. Sin embargo, los hombres de hielo parecían haber previsto alguna jugada similar pues el helicóptero fue puesto bajo el control remoto de la Torre de Cuarzo, y se dirigía sin remedio a uno de sus hangares.
Se les conminó a rendirse, bajo la amenaza de hacer estallar el vehículo. Una cara tan conocida como odiada para Jensen y su compañero apareció en el holocomunicador. "Si no os rendís de inmediato, todos los que os acompañan serán eliminados"
El jefe de los salvajes no aceptó el trato, todos salvo Jared, estaban convencidos de que era mejor morir que ser capturados y sometidos.
Pegasus Sade, conocedor de lo que ocurría, se presento en el centro de Coordinación de Extracciones buscando a Lázarus. No le gustó nada la actitud del tipo desorejado que lo miraba con prepotencia y superioridad.
- ¿Es él Lázarus? - preguntó al líder mundial ignorando adrede la presencia del nuevo Coordinador General de Extracciones.
- Son ellos Pegasus – el amo del mundo estaba emocionado como un niño que recibe el regalo de Navidad que siempre había querido – podrás hacer el cambio muy pronto
- No si tu perro los mata antes, ¿no crees? - la agresividad inusual del enfermo sorprendió al poderoso ser que lo consideraba suyo
Ordenó salir a Jason del despacho y se arrodilló frente a la silla pidiendo mudas explicaciones de su actitud al de ojos negros.
- No me gusta el tipo ese Lázarus – los ojos imposiblemente Plateados del otro primero brillaron con una desaforada alegría malinterpretando las palabras de quien iba a convertir en su pareja en cuanto se celebrasen los funerales de estado por Alezeia – es como si se sintiera con algún poder o algún derecho sobre mi.
- No tienes nada que temer de él, es sólo un empleado – manifestó el líder del mundo con la voz cargada por el desprecio que su subordinado le merecía.
- ¿Me dejarás hablar con el salvaje cuando lo captures? Quizás pueda condicionarle para hacer el cambio cuanto antes – Pidió el enfermo
- Estás muy débil, amigo mío, primero lo debilitaremos a él un poco – apreció el disgusto de Pegasus – sólo tres o cuatro días, lo estás haciendo Pegasus, me estás condicionando, sabes que no me gusta
- Lo siento, pero en serio, me gustaría hablar con él antes de quitarle la voluntad
- Ya veremos
SA-SA-SA
Jensen atrajo hacia sí a Jared. Habían desafiado el ultimátum de Jason, haciéndose fuertes en un recinto que no podían controlar. El salvaje sonrió al cazador pensando que era la última oportunidad que tendría para despedirse.
Sujetó su cabello enmarañado y rebelde inclinándole hacia él, besándolo, intensa, profundamente, poniendo en la caricia todo lo que hubiese querido decirle, toda la inmensidad de su amor. Jared devolvió el beso correspondiendo con igual pasión, bajando el cuello de la camisa del pecoso e inyectándole un somnífero que tardó unos segundos en hacer efecto dejando el cuerpo de su sorprendido amante inerte entre sus brazos.
Sus compañeros comprendieron de repente que lo más sensato era rendirse. La guardia de Lázarus Stark, seguida del Primero y de Pegasus, entró al helicóptero.
- Buen trabajo Coordinador, bienvenido a casa – Lo felicitó el líder del mundo. Estaba algo disgustado por cómo se había dado la captura. Hubiese preferido que el atractivo e impresionante muchacho se hubiese rebelado.
- ¡Tristán! ¡Me alegro de verte pequeño! ¿Estás bien? - Pegasus estrechó efusivamente la mano del joven.
- Si, Pegasus – sonrió el muchacho fríamente escondiendo el parche que le había entregado el primero en el apretón – Yo también me alegro de estar a salvo y de poder volver a casa por fin.
El repuesto Coordinador General de Extracciones ató personalmente al inconsciente líder de los salvajes, poniéndole disimuladamente el parche en la sien derecha y ordenando su traslado al Centro de Preparación para el Cambio.
- Debería ir a ver a mi madre – sugirió cuando se llevaron a los prisioneros
- Tu madre y Jane Orleans viven ahora en la Torre – explicó Pegasus – si quieres vamos juntos a verla.
SA-SA-SA
La desesperación del muchacho era tan profunda que ni ambos primeros, ni su madre, ni las monerías de la pequeña, ni la sensatez de Jane, conseguían sacarle de su abatimiento. Los cinco adultos eran conscientes del infierno al que se estaba sometiendo al "sin alma" en su preparación para el cambio.
Intencionadamente habían permitido que creyera que Jared le había traicionado, pues no podían permitir que Lázarus Stark sospechara de los planes de Pegasus o que llegara a darse cuenta de que Ángelo estaba vivo.
Afortunadamente el parche de bloqueo de condicionamiento, diseñado por el proscrito Primero, funcionaba a la perfección impidiendo que los técnicos de Preparación Para el Cambio, se dieran cuenta del poder de Jensen. Aunque lo que no hubo manera de ocultar fue su inmunidad al condicionamiento.
Ese era uno de los motivos por los que Lázarus no había permitido aún a Pegasus hablar con el prisionero. El debilitado primero comenzaba a sentir la angustia del tiempo que se escurría entre sus dedos sin poder decir a Jensen todo lo que debía hacer.
- Por favor Pegasus – el chico le suplicó sacándolo de sus propios problemas – no quiero hacerlo, no puedo
Karen abrazó a su hijo intentando infundirle las fuerzas que no hallaba para hacer un papel horrible que después le pasaría factura. Misha tomó su rostro entre sus manos, mirándole a los ojos. Jared suplicó "Por favor, no". Con todo el dolor de su corazón, el Primero sin ECU condicionó al joven, bloqueando su memoria respecto a Jensen, bloqueando el núcleo de la misma que reconocía su amor por el hombre de los bosques.
Todos sabían que era temporal, que apenas duraría cinco o seis horas, lo suficiente para obedecer las órdenes de Lázarus Stark y no ser declarado en rebeldía.
- ¿qué haces Misha? - increpó el Jared condicionado a quién ahora para él sólo era el esclavo "sin alma" de su madrastra
- Te daba un masaje cariño, ¿no recuerdas? - explicó su madre nerviosa como si temiera su reacción – tenías una migraña muy fuerte.
- Ya estoy bien – gruñó pensando que debía ser cierto pues aún sentía algo de pesadez en la cabeza – gracias Misha, buen chico.
