SIN ALMA
Capítulo XXXV
El nuevo cuerpo de Pegasus Sade
Nadie se explicaba como el débil antiguo había conseguido en unas horas lo que no había conseguido el más experto equipo del Centro en varios días intensivos. Pero los resultados eran innegables y el salvaje ya no era más que un animal amaestrado listo para el cambio que se iba a efectuar de inmediato.
Misha tuvo que encargarse por todos los medios de un desesperado Jared que no estaba al corriente de todo el plan. Tuvo que mantenerlo a raya pues el chico quería intervenir a toda costa.
Debido al fracaso del anterior intento de cambio, esta vez la operación sería en privado. Sólo los mas allegados. Jane a solicitud de Pegasus y Jared, a solicitud de un Lázarus que no paró de observar de reojo al "sin alma" que acompañaba a la veterinaria.
El cambio se llevó a cabo sin incidentes ni complicaciones. El implante fue extraído del cuerpo consumido del antiguo e insertado en el magnífico cuerpo del "sin alma". Media hora más tarde Pegasus Sade despertaba en su nuevo cuerpo, cansado y acostumbrándose a su nueva identidad.
Lázarus corrió a su lado emocionado "Ey, ¿cómo estás?, ¿puedes levantarte?". El Primero en su nuevo cuerpo miró con tristeza los despojos sin vida del antiguo y después sonrió al líder mundial "Estoy bien, pero algo cansado, me gustaría ir a ver a mi pequeña"
El "claro, por supuesto" sonó desconfiado en el Líder mundial, pero al ver cómo condicionaba a un par de enfermeros para que lo ayudasen a levantar, la desconfianza desapareció. Jane dio su enhorabuena al antiguo, mientras Jared, pálido y sin moverse, permanecía en el mismo lugar dónde había presenciado el cambio.
El antiguo clavó sus comprensivos y nuevos ojos en el chico destrozado por lo que creía que había sido una despreciable traición. Se acercó a él, una lágrima brotó de los ojos del muchacho a pesar del esfuerzo que estaba realizando Misha para mantenerlo condicionado.
- Lo siento pequeño, se que te entristece su desaparición. A mi también, pero era necesaria.
SA-SA-SA
Alma no lo recibió muy bien, de hecho, le dio una patada en la espinilla como recibimiento cuando le dijo que era su papi. El Primero envió a Karen a su departamento "Jared te necesita, esto es muy duro para él". Se quedó a solas con la pequeña que se había escondido tras un sillón.
- Ven aquí mi Alma – dijo alzándola del suelo y llevándola frente al espejo – ya se que no me conoces todavía, pero soy tu papá, mira, ¿ves?, tenemos los ojos iguales.
La niña se confió un poco y pasó el resto del día acostumbrándose al nuevo aspecto de su papá que ahora, incluso sabía contar cuentos.
- Hace cientos de años el agua entraba en las casas por unos palos huecos y caía en un barreño cuando girabas una pequeña rueda – la voz de Jensen era suave y tranquila, Alma se acurrucó junto a su pecho y cerró los ojos escuchando la historia de los tiempos antiguos – la luz no salía de las velas, sino de pequeños trozos de hielo que ardían sin quemarse cuando dabas a un botón...
SA-SA-SA
Lázarus juraría que el "sin alma" de la veterinaria era Ángelo. Pero eso era imposible, debía tratarse sólo de un sorprendente parecido. Si no ¿cómo se había mantenido igual durante casi doscientos años sin ECU y sin debilitarse?. De todas formas, la felicidad que le embargaba le hacía ignorar los detalles y centrar toda su atención en Pegasus.
Hacían ya un par de días del cambio y aún no había podido acercarse a él como quisiera. Era como si, inconscientemente, evitara cualquier ocasión de quedarse a solas con él. Y para colmo, cuando parecía que por fin lo iba a conseguir, el maldito Jason Burton aparecía con alguna excusa, impidiéndole cualquier intimidad con, el ahora aún más deseado, Pegasus.
Observó al que era el centro de todo su universo jugando en la terraza con la niña. Desquitándose del tiempo pasado en la silla sin poder andar ni moverse libremente. La pequeña brujilla no había tardado en acostumbrarse al nuevo aspecto de su padre, exigiendo una atención exclusiva.
El que estaba bastante extraño era Jared Padalecki, el joven, en ocasiones era eficiente y servicial y en otras, a pesar de ser siempre correcto en el trato, parecía ausente, deprimido. Siempre con el "sin alma" de su madrastra siguiéndole como un perrito faldero a todos lados. El "sin alma" misterioso. Se prometió a sí mismo prestarle más atención.
SA-SA-SA
- Hay que hacerlo ya Pegasus – el antiguo no apartaba sus ojos azules de los juegos de la pequeña Alma - ¡Pegasus!, ¡joder muchacho! Si te distraes así no saldrá bien.
El joven prestó su atención a un exasperado Misha que estaba a punto de perder la paciencia con él.
- Escúchame bien muchacho, creo que Lázarus me ha reconocido, o que al menos sospecha de mi, y no se cuánto va a tardar en atar cabos, ¿entiendes?
- Es tan pequeña – Suspiró el Primero rascándose el cuello sobre el lugar del implante - ¿Cómo está Karen?
- Mejor, y estará bien del todo cuando acabe con ese hijo de puta – Aseguró Ángelo mientras sus ojos azules se convertían en dos rendijas de hielo.
- No voy a poder evitarlo más tiempo, entonces se dará cuenta – confesó el muchacho aterrorizado
- ¡joder! ¡lo se! ¡pero no conoces la ubicación exacta del campamento!
- No, pero sí el punto de reunión – respiró profundamente intentando contener sus emociones – llévate a Jared, con él os recibirán con los brazos abiertos. Lo consideran un habitante más de los bosques.
- ¿Cuándo hablarás con él? - se refería al cazador que evitaba a Pegasus como si de la peste se tratase.
Era evidente el sufrimiento del joven, pero ningún intento de acercamiento había resultado. Ni Karen, ni Jane, ni siquiera Misha, habían logrado que permaneciera en la misma habitación en que estuviese el Primero recién cambiado de cuerpo. Es más, ni siquiera había visto a la pequeña Alma por no encontrarse con su padre.
- Sabes que a él no puedo condicionarlo, tendrás que explicárselo tú cuando huyáis
- Deberías venir con nosotros Jen... Pegasus
- Sacrificó su vida para darnos una oportunidad Ángelo, era tu amigo, el amigo de Jared y el padre de mi pequeña, creo que le debo al menos el intento ¿no crees? - sonrió con valentía
- Cambiar el mundo no es algo fácil. Él lo intentó durante seiscientos años y no consiguió nada.
- Lo consiguió Misha – el pecoso sonrió a su amigo con la convicción de que su pequeña indiscreción le iba a hacer feliz – durante unos días, antes del accidente, Alezeia aprendió a amarlo.
- Gracias por contármelo – respondió el falso "sin alma" emocionado – gracias.
- El funeral de estado será cuando se cumpla el mes del accidente, hasta entonces creo que Lázarus no tratará de mover ficha. No me será difícil evitarlo Quien me preocupa es Jared. Pegasus creía que nuestro insigne líder quería su cuerpo para un cambio, así que probablemente lo acose para forzarlo a rebelarse y acusarlo de traición – suspiró agobiado.
- Puedo condicionarle para que te escuche
- No , si lo haces pensará que es algún sofisticado plan de Pegasus, ésto debo hacerlo yo.
