SIN ALMA
Capítulo XXXVII
"Funeral de Estado"
Los cuatro Primeros presidían el funeral desde la tribuna de personalidades, rodeados de los guardias de los cuatro continentes. Las cámaras de los informativos centraban su atención en el viudo y la hija de la Primera fallecida en el fatídico accidente. Pegasus Sade, con la pequeña Alma en brazos era el objetivo de todas las miradas.
El patio de armas del Castillo de Mármol Verde brillaba iluminado por la pira en la que ardían los dos cuerpos. El del Hombre y el de la mujer. La tradición exigía que al apagarse el fuego, el destino de Eurasia y de la pareja dependiente de la poderosa Primera quedara resuelto ante los ojos del mundo.
Pegasus Sade parecía ajeno a todo aquello. Su nuevo aspecto, que causaba admiración y deseo a cuantos le rodeaban, se había convertido en motivo de una nueva disputa entre Lázarus Stark y Sabine Ngonga. Ambos lo habían reclamado como pareja. La Primera de África estaba muy indignada ante la entrega de Eurasia a Pandora. Había exigido al antiguo sin pareja, y al no poder convencerla, Lázarus había pactado con ella que fuese la tutora de la niña.
El falso Primero había asistido impotente a la discusión. Absteniéndose de usar su poder, pues si hubiese intervenido habría salido mal parado. De todas formas, fue durísimo darse cuenta de que tendría que separarse de la pequeña tan pronto. Lázarus no estaba dispuesto a compartirle con la pequeña, pretendía entregársela a Sabine tras el funeral.
Buscó con la mirada a Jared. Éste, en medio de la guardia de Lázarus, le sonrió alentador. Todo estaba dispuesto para la huida, todavía estaba a tiempo para ir con ellos.
El fuego estaba a punto de extinguirse, el cazador se acercó a Pegasus que le entregó a Alma. No lejos de ellos, y vestido con el uniforme de la guardia americana, Misha dio la señal al pecoso para que condicionara a los primeros mientras él mismo condicionaba a la guardia haciéndoles olvidar su presencia, la de Jared y la de la niña.
El Administrativo Mayor, director del Gran Registro Mundial de Hechos Históricos, inscribió la muerte de Alezeia. Jensen tembló por el esfuerzo de mantener a los Primeros condicionados en el olvido de Alma. Todos, cámaras, espectadores, creyeron que sólo mantenía el tipo ante la pérdida de su amor.
Después, con la misma parsimonia, se inscribió el nombre de Pandora Stark como gobernadora de Eurasia y Oceanía. Y después la sorprendente inscripción de Pegasus como la pareja dependiente de Lázarus. La ceremonia concluyó ante la duda sobre un punto que había preparado el Administrador Mayor y que nadie había mencionado. El de la tutela de Alma.
El alto funcionario pensó que habían cambiado de idea ¿quién entiende a los primeros?. Jensen estaba llegando al límite de sus fuerzas. Sabine se había dado cuenta de que la estaba condicionando y luchaba contra él.
No bien regresaron a la sala de ceremonias del Castillo, ahora propiedad de Pandora Stark, sufrió un desvanecimiento momentáneo provocado por el esfuerzo y la falta de técnica. El líder mundial enrojeció de ira al percatarse de lo que había ocurrido y sólo la presencia de las antiguas impidió que lo reanimara a patadas.
- ¿te das cuenta de lo que ha hecho Lázarus? - Sabine estaba tanto o más furiosa que él, miró al Primero que recuperaba el conocimiento y permanecía arrodillado en el suelo aguardando la decisión que debían tomar sobre él - ¿O ha sido un plan de los dos?
- Cuidado con lo que insinúas Sabine – Al gobernador de América le estaba costando horrores no sacarle a su pareja, el paradero de la niña a puñetazos – ha sido él, con la ayuda de su asistente, de Padalecki
- Ese chico tan guapo – musitó Pandora como si nada de aquello le interesara
Sabine agarró del pelo a Pegasus y le increpó "Sólo has ganado unas horas y seguro que Lázarus te cobrará esta rebeldía, en cuanto traigan a la niña me la llevaré y no volverás a verla". El hombre arrodillado la miró con el desprecio y el desafío en los ojos, con una expresión de rebeldía que heló la sangre de Lázarus Stark, pues no se correspondía con el carácter del que ahora era su pareja.
- Pegasus y yo vamos a tener una conversación a solas – pidió el líder mundial a las dos mujeres, sujetándolo de un brazo lo llevó a empujones a un pequeño gabinete dónde nadie pudiera verles - ¿Qué has hecho Pegasus?
El rubio guardó silencio, los recuerdos del antiguo no le auguraban un buen rato precisamente. Lázarus lo aprisionó contra la pared. Cada fibra del cuerpo del salvaje le pedía que machacara al hombre de cabello oscuro y ojos plateados. Pero no era el momento, no hasta que estuvieran a salvo. Tenía que tragarse su orgullo. El que creía ser su pareja dominante lo abofeteó. "Vas a salir ahí, vas a suplicar a Sabine que te perdone y vas a llamar a Padalecki para que traiga a la mocosa, ¿me has oído?"
Jensen cerró los ojos conteniendo la furia que hervía en su interior y que contagiaba al Primero haciendo que la violencia latente del mismo subiera de tono "¡Obedece, me perteneces, soy tu pareja!"
Los ojos plateados del antiguo se suavizaron, intentó aplacarse, acarició el rostro que acababa de abofetear sin imaginar la repulsión que causaba al de ojos verdes. "Venga Pegasus, acabemos cuanto antes con esta desagradable situación, si me obedeces no habrá represalias". Había olvidado que era incapaz de condicionarlo, Pero el mudo desafío del hombre que acorralaba contra la pared, lo devolvió a la realidad.
- Pegasus, vas a pagar muy caro ésto.
SA-SA-SA
El helicóptero se elevó sobre el océano atlántico en dirección a las tierras americanas. Jared, con el corazón en un puño, pilotaba la nave. Misha, Jane y Karen callaban conscientes del mar de emociones que debía embargar al muchacho. Alma dormía la siesta en un saco de acampada, cerca de los "sin alma" que habían rescatado en su huida.
La línea del continente americano fue el primer hito en su camino de vuelta a los bosques. El Helicóptero se quedó sin combustible a cincuenta millas de Nueva Washington. Descansaron esa noche, y al día siguiente iniciaron su marcha en dirección al Valle Oculto.
