Estamos a las puertas del final, para el lunes o el martes acabaré de colgar esta historia... Bien, sabéis de lo que va y si habéis leído hasta aquí lo que viene a continuación es lo lógico.
No os asustaréis ahora por un poquito de violencia ¿no? JAJAJAJJAJAJJAJJAJAAAJJAJJA...
SIN ALMA
Capítulo XL
"Aplazamiento"
La actividad en la planta de distribución de "sin alma" capturados estaba al rojo vivo. Un nuevo destacamento de cazadores se unía al antiguo triplicando los efectivos de personal. La orden de deshacerse de los prisioneros inservibles, los que no se habían enviado a las ciudades por ser mayores de treinta años, había llegado esa mañana.
Los sacaron del almacén conduciéndolos a una pequeña construcción de hormigón semienterrada en el patio. Omar iba entre ellos. El guerrero había perdido una mano cuando lo capturaron, durante los interrogatorios para que confesara el paradero de la aldea.
Sabía lo que iba a ocurrir, Jensen lo vio una vez y se lo había contado. Cómo el día que atacaron la aldea del lago Ackles, condujeron a todos los mayores de treinta años a una construcción como aquella y los enterraron vivos en cemento.
Sin acabar de rendirse del todo el "sin alma" negro buscó con la mirada alguna ruta de escape. Sus oscuros ojos se encontraron con el gris indefinido de los ojos de Jared, uniformado como un cazador más. El chico en quien confiaba no hizo ningún gesto que hiciera suponer que lo reconocía, aunque ya no caminaban hacia la que iba a ser su tumba, estaban cargando a los prisioneros en camiones-oruga.
Un hombre castaño, de intensos ojos azules y aproximadamente de su edad (o eso parecía) le ayudó a subir al camión. Jared subió a su lado. Buscó al hombre de los bosques pero no lo vio. No dijo nada. El de ojos azules, parecía intentar recordar algo con todas sus fuerzas, la mirada perdida en un punto del horizonte.
A veinte millas de la planta de distribución fue como despertar de un sueño. Los "sin alma" se dieron cuenta de que estaban a salvo, los "hombres de hielo" se vieron abandonados junto al río, descalzos y desarmados.
El hombre que se sentaba a su lado y que ahora parecía agotado sonrió a Jared. "Ya puedes poner al corriente a tu gente chico". El "De acuerdo Ángelo"de su amigo le hizo mirar a su acompañante con un nuevo respeto. ¡Aquél era el legendario Primero que abandonó las ciudades de hielo para acabar con los ataques a las gentes de los bosques!.
- Llámame Misha, Jared, no queremos que trascienda quién soy.
- ¿Eres... - el guerrero manco no podía asumir que le habían rescatado - ¿Y Jensen?
La expresión del más alto le hizo sentirse un miserable. Entonces, le capturaron. "¿Fue cuando me cogieron?" miró el muñón de lo que había sido su mano derecha, deseando haber podido resistir, ser más fuerte. El Primero apoyó su mano en el hombro del guerrero mutilado, sin decir nada. El chico de hielo hizo lo propio al otro lado dándole una palmada amistosa en el brazo sin mano "No tenías elección". Nadie podía echarle en cara nada.
SA-SA-SA
- ¡No! ¡Estará bien! - gritó Lázarus Stark fuera de sí, a los médicos del ala psiquiátrica del hospital de la Torre de Cuarzo - ¡sólo ha sido la depresión!¡nadie va a modificar su ECU!
No lo consentiría nunca, la personalidad de Pegasus era lo que lo hacía único, como persona y como Primero. No dejaría que nadie la manipulara, entonces dejaría de ser él, se dañaría su identidad. Los doctores aguardaban instrucciones, proponer alguna idea más de ese calibre podía costarles muy caro y lo sabían.
- ¿Es que no se les ocurre nada aparte de dañar su identidad? - preguntó furioso
- Condiciónale señor – dijo el más veterano ganándose tal mirada de odio que lo hizo temblar de terror
- Los Primeros no se condicionan entre sí, ¿que les enseñan en la academia de medicina? - mintió alevosamente para no reconocer que jamás había podido condicionar a su amigo.
- ¿Drogas señor? - sugirió un tal Abertford
- ¿Podría ser tratado en mis aposentos? - Pidió, aunque en realidad era una orden para el joven doctor.
- Por supuesto señor, yo mismo supervisaré su traslado y seguimiento – se ofreció éste sin saber que respondía al condicionamiento del líder mundial.
Esa misma tarde, la aeroambulancia devolvió a Pegasus Sade a la Torre de Cuarzo. Aunque él mismo había elegido las drogas como tratamiento, no podía soportar la mirada vidriada y perdida del hombre que amaba. Despidió a los enfermeros y él mismo tomó en brazos a Pegasus y lo llevó a la cama. Si hubiese podido, habría resucitado a Jason sólo para matarlo otra vez ¡por imbécil! ¿Le habría dicho algo más? ¿Qué es lo que sabía Pegasus?
El hombre drogado gimió, "Alma". Acarició el cabello húmedo de sudor y lo despojó de la camisa de fuerza y del pijama del hospital. Siempre lo había deseado, desde mucho antes de ser quienes eran, desde antes de casarse con la madre de Pandora, cuando sólo era un estudiante de bachillerato que por lo único que destacaba era por su ambición.
Sin embargo Pegasus siempre era, sin pretenderlo, el centro de atención. El científico que odiaba sus descubrimientos, el político incapaz de gobernar, el que siempre había seguido a Alezeia como si fuera su sol, haciendo amistad con el hombre que le había ganado el corazón de la chica más popular del instituto. Siempre había amado a Pegasus, hasta cuando consiguió que lo expulsaran de la Universidad con falsas acusaciones para poder contratarle como ayudante de laboratorio de Seidu Ngonga, el director del proyecto del Enlace con la Conciencia Universal.
Acarició la pecosa espalda como si pudiera absorber su identidad a través de su piel, oyó un murmullo relajado que le llenó de calidez. No era la habitual crispación con la que Pegasus había recibido siempre sus caricias. Bajó llegando a su trasero bien formado, el mismo que había usado tantas veces y con tanta violencia y que ahora trataba con ternura, con dulzura. Esta vez el débil gemido era de placer y no de dolor.
Profundizó un poco más introduciendo un dedo en su ano que parecía querer absorberlo, caliente y acogedor. Se subió sobre él, gemía "por favor, sigue", Lázarus estaba como ido, sintiéndose amado por primera vez en su vida por la única persona que le había importado algo alguna vez.
Lo penetró con el cuidado que nunca tenía y lo sintió como nunca, acompasándose a sus movimientos, a su amor, sintiendo su total aceptación. Era grandioso ¡era increíble! ¡le estaba correspondiendo!
Llegaron al final prácticamente al mismo tiempo. Aún dentro de él, llenándolo, abrazado a su cuerpo maravilloso, le dijo al oído "Te quiero". La ilusión se rompió con la respuesta de una voz distorsionada por efecto de las drogas.
- Yo también te quiero, Jared.
