SIN ALMA

Capítulo XLI

"Planes de rescate"

El Control de Plaga, con la traumática muerte del Coordinador General de Extracciones, fue pospuesto para el año siguiente. No así las extracciones individuales y las misiones para contrarrestar los ataques de los "sin alma" en los límites de las ciudades de los ECUs.

Cada vez eran más osados y siempre eran eficaces, haciendo que la gente de las ciudades comenzara a cuestionarse sobre la humanidad de los salvajes y su propia actitud hacia ellos.

El control de su continente se le escapaba al líder mundial con la misma rapidez que el propio. Su necesidad del Primero que mantenía encerrado celosamente en sus aposentos, era tan enfermiza que incluso algún guardia de la Torre comenzaba a ocultarle información y a ayudar a escondidas a Pegasus.

Las noticias de la precaria situación de Jensen llegaron a los bosques. Como había llegado su brutal forma de aplazar el Control de Plaga. Jared y Misha movilizaron al antiguo grupo de resistencia de la ciudad, colocando espías hasta dentro de la misma Torre.

El Primero huido tenía problemas para contener al muchacho y que no hiciese una locura cada vez que recibían informes sobre el estado del hombre de los bosques. Hasta que pudo hablarle de su plan.

SA-SA-SA

- ¿Así me pagas mi amor? ¿dándole el tuyo al primer insecto que se cruza en tu camino? Ahora entiendo muchas cosas – la voz dolida de Lázarus rompió la ilusión tras la que se escudaba Jensen para no perder todas sus esperanzas – cada vez que nos divertíamos con el chico, tú realmente estabas impidiendo que hiciese el cambio ¿verdad? ¿VERDAD?

El hombre que creía Pegasus cerró los ojos preparándose para un día más en aquel infierno. "¡Mírame cuando te hablo!" rugió el amo del mundo consumido por los celos. "¡Te lo dí todo! ¡Te lo daría todo si quisieras! ¡sólo tienes que amarme!"

- Sabes que nunca te he amado y que nunca te amaré – le contestó con fría calma provocando adrede el correspondiente estallido de furia del Primero

Lázarus lo sujetó del cuello con fuerza, como si quisiera estrangularlo, pero ni eso era suficiente para el amo del Mundo, quería que Pegasus sintiera la amargura de la traición que le arrancaba el alma a pedazos. Lo besó, mordiendo los labios maltratados e hinchados del otro, furioso por la frialdad, por sentirlo como un muñeco que no correspondía a sus caricias. Antes eso le bastaba, ya no. Porque ya sabía lo que se sentía al ser correspondido, sólo una vez, en siglos, se había sentido amado de verdad. Sólo una vez, había escuchado un "Te quiero" de sus labios, y el nombre que había seguido a ese "te quiero" no había sido el suyo, sino el de un niño, un ECU de última generación. El del cuerpo que Lázarus quería para su propio cambio.

Acarició la cabeza, en la que el pelo, rapado al cero la semana anterior, comenzaba a crecer de nuevo. Otra de las pequeñas rebeldías de este Pegasus que aún lo hacían más excitante a la par que acababan con su calma. Cuando le preguntó que porqué había hecho esa barbaridad confesó sin ninguna vergüenza que no soportaba el tacto de sus dedos enredados en su cabello, que le era tan insoportable como la sola presencia del mismo Lázarus.

- Eres mío, Pegasus. Acabarás rindiéndote y aceptándolo. Nadie podrá alejarte de mi lado – comenzó a besar el pecho desnudo del hombre inmovilizado, antes de volver a drogarlo y disfrutar una vez más de la ilusión de un amor que no le pertenecía.

- No lo soy. Puedes drogarme, puedes hacerme lo que te de la gana, pero sabes que no te amo, sabes lo que significa y sabes que nunca lo tendrás de mi.

El Líder mundial se volvió loco con la provocación del hombre atado. Comenzó a golpearlo, sin control, desquiciado. Quería que llorara, que suplicara misericordia, que se rindiera a él. Quería que todo fuera como antes, cuando le bastaba usar su cuerpo como le diera la gana sin que hubiese ninguna resistencia, como cuando era su juguete obediente y no sabía cómo podía sentirse al ser correspondido. "Si vas a mirarme así" gimoteó el ser más poderoso de la Tierra "te vendaré los ojos y no te dejaré ver nada".

SA-SA-SA

- Es un suicidio – el lugarteniente del hombre de los bosques hizo saber su opinión a los dos hombres con los que se había reunido – La vigilancia en torno a Jensen es desproporcionada incluso para él. Escúchame Jared, si sirviera para algo yo mismo me cortaría mi otra mano, pero sólo lograrás que te capturen y eso no va a salvarlo.

El fornido muchacho permanecía de pie, de brazos cruzados. Su extraña y cambiante mirada mostró al mutilado guerrero que había tomado una decisión y que no cambiaría de idea.

- Te acompañaré, quizás Sean se empeñe también en venir, pero no voy a arriesgar la vida de nadie más en este disparate – Le dijo Omar resignado.

- No amigo, sólo me va a acompañar Misha, y sabes que con él todo saldrá bien. Vosotros sólo tenéis que aguardar noticias.

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El niño de trece años miró al hombre de hielo a los ojos. Ambas miradas, igual de intensas, igual de implacables. El adulto de ojos azules sonrió sorprendido por la capacidad desarrollada por un chiquillo sin ECU. Capacidad que sólo los ECUs con implante de primera generación, habían sido capaces de desarrollar.

Los ojos verdes y hermosos del muchacho no le eran del todo desconocidos. Los había visto antes, recordó a la mujer embarazada que su esposo había llevado ante el hombre de pelo blanco más de diez años atrás. Había sido atacada por un enjambre de abejas y se moría. No pudieron salvarla, pero Ángelo logró salvar al bebé, condicionándolo en el vientre materno a que naciera.

No había llorado, abrió aquellos ojos verdes y enormes como si le reconocieran. No era casualidad, él había enseñado al niño antes de nacer

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- No lo hagas – Karen abrazó a su hijo consciente del enorme riesgo que estaba asumiendo – Tristán, mi niño...

- Sabes lo que puede hacer ese monstruo mamá, no sabemos nada de Jensen, sólo que aún vive...

El cazador no quería, no podía ni imaginar lo que estaba soportando el hombre que amaba. Pero no podía derrumbarse, entre él y Misha lo rescatarían. Lázarus Stark ya nunca podría hacer daño a nadie más.

Alma entró corriendo en la cueva con otros dos niños más grandes que ella. Con sus tres años recién cumplidos la pequeña era un torbellino pelirrojo que aprendía a una velocidad endiablada.

- Hola Kaden, Hola tistán – dijo muy formal - ¿Puedo medendar con mis guededos?

- ¿Tus guerreros? - rió el cazador distraído por un momento de sus problemas, por las ocurrencias de la niña

- Si clado, soy la "hombdra de los bosques" mientdras no esté papá. Tengo que defendedos de los hombdres de hielo – dijo muy seria y convencida.

La tomó en sus brazos riendo ante la gravedad de su mirada tan parecida a la de su padre. Tuvo que abrazarla, (durante un segundo, pues la autoproclamada "hombra de los bosques" no podía permitir que sus guerreros viesen su lado tierno).

- Entonces necesitáis una buena merienda para tener energías para protegernos – y con los tres niños enganchados de él como monos de un árbol les preparó sándwiches y leche.