SIN ALMA
Capítulo XLIII y final
"El nuevo cuerpo de Lázarus Stark"
Lázarus sonrió comprensivo ante la aterrada mirada que el doctor Collins lanzó a su acompañante. La muerte de Jason Burton era algo que podía provocar cierto recelo hacia Pegasus, sobre todo si conocían los detalles escabrosos. Su pareja ni siquiera respondió al temeroso saludo de los doctores del Centro hasta que le apretó el brazo indicándole que respondiera.
La palidez, la cabeza rapada y las señales de los golpes en el rostro del primero, no llamó la atención de nadie. Aún sujeto por el brazo, Lázarus lo acercó a la camilla dónde Jared, desnudo y atado, dormía el sueño del cóctel de drogas que le habían inyectado.
- Venga, despídete y vámonos – gruñó Lázarus
- A solas – el temblor de operarios y doctores hizo saber al líder mundial que quizás no podría contener el condicionamiento inconsciente de Pegasus (como ocurrió cuando murió Alezeia) si permanecía en la habitación.
- Está dormido, ni siquiera puede oírte – quiso ser amable, siempre lo era de cara al público
- Por favor
- Está bien, diez minutos
Pidió a todos que salieran, aprovechando la petición de su pareja para montar una barrera mental que impidiese que pudiera condicionar a nadie fuera del quirófano. Estuvo a punto de deshacerla al ver cómo el derrotado Primero besaba en los labios al hombre inconsciente, pero no lo hizo, ya arreglarían cuentas después.
- No pensé que nos costaría tan caro Jay, tenías razón. Teníamos que haber huido todos – besó suavemente los labios del hombre inconsciente, como última despedida – nos reuniremos pronto, Lázarus pagará por todo y después estaremos juntos para siempre.
Apoyó la cabeza en el fornido pecho del muchacho, escuchando los suaves latidos de su corazón, con los ojos secos, fijos en el infinito, como si ya hubiese muerto.
- Ya te has despedido bastante – Lázarus no estaba enfadado, aunque sí molesto, pensaba que en cuanto se produjese el cambio, Pegasus no tendría más remedio que amarle.
- Todo está dispuesto señor – el doctor Collins parecía menos receloso que a su llegada – el cóctel de drogas ha dado los frutos que pretendíamos, el cambio puede realizarse en cuanto usted lo disponga.
- Esta tarde
- No - el susurro desesperado del supuesto Pegasus Sade no pasó desapercibido para ninguno de los presentes.
- Volveré a bajar en dos horas. Lo quiero todo dispuesto para entonces. ¿Cuál es el número mínimo de personal para el cambio?
- Un doctor y un operario
- Doctor Collins, le quiero a usted, elija a su ayudante
- Gracias señor
El líder mundial llevó a su pareja de nuevo a la lujosa habitación que no era más que una cámara de tortura para el otro. Aunque ya, no le importaba. A Jensen ya no le importaba nada.
Ni la urgencia con que su torturador lo desnudó, ni la rudeza con que lo ató a la cama para "que recibas a gusto mi nuevo cuerpo". Nada. Fijó la mirada vacía en el dosel ante la furia que que volvía a apoderarse del líder mundial.
- Está bien, si esto es lo que quieres, a mi vuelta me mirarás de otra forma.
El Primero marchó dispuesto a demostrar a aquel cabezota que tendría que amarlo. El doctor Collins lo acompañó a la mesa de operaciones, acomodándolo y sedándolo para proceder a la extracción del ECU.
Una hora más tarde, los irisados ojos del cuerpo de Jared Padalecki parpadearon al abrirse por la intensidad de la luz.
- ¿Como se siente Lord Stark? - Preguntó inevitablemente ansioso el doctor artífice del cambio.
- La operación ha sido un éxito Misha – el aludido sonrió aliviado desatando personalmente el nuevo cuerpo del líder mundial - ¿han tenido alguna complicación?
- No señor – el doctor entregó los elegantes ropajes que el Primero eligiera para su nuevo cuerpo – todo ha salido tal y como se planeó.
- ¿El traidor?
- No soportó la operación, murió en su antiguo cuerpo.
- Excelente trabajo doctor Collins, hágalo extensivo a todo el equipo, y a mi familia.
La imponente presencia del Líder mundial salió del Centro, dirigiéndose de inmediato a su alcoba. A nadie podía sorprender que lo primero fuera hacer partícipe del cambio al Antiguo incapacitado por su locura.
Abrió la enorme puerta de ébano y durante unos segundos observó con el corazón en un puño la expresión vacía y desolada con que el supuesto Pegasus contemplaba el techo del dosel. Cerró tras él asegurando la puerta por dentro.
Desató al derrotado salvaje y se sentó a su lado. Jensen no lo había mirado, no se había movido. Una extraña emoción embargaba al nuevo Lázarus Stark, un sentimiento tan poderoso que le impedía articular las palabras para borrar el vacío de la mirada del ser que amaba más que a su vida.
Lo levantó sin ninguna colaboración por su parte y lo puso sobre sus rodillas. Abrazándole contra su pecho, apoyando sus labios en la cabeza rapada, sollozando al seguir percibiendo la sorda desolación que la tensión del cuerpo que sostenía dejaba entrever.
- Mi amor – musitó notando como se volvía aún más rígido – Jen
Un estremecimiento recorrió el cuerpo desnudo del hombre que abrazaba. Con gran recelo Jensen levantó la mirada, taladrando con ella los ojos de Jared, como si pudiera ver más allá de ellos. Sus labios temblaron con una pregunta sin formular atrapada en ellos.
Jared sonrió con el rostro bañado en lágrimas, asintiendo, respondiendo a la muda pregunta y el hombre que había resistido lo inimaginable se rompió. Llorando como un crío se abrazó a él escondiendo el rostro en su pecho sintiendo que se le salía el alma por la boca. Su emoción trascendió más allá de las paredes de la habitación, de la Torre de Cuarzo, de Nueva Washington.
SA-SA-SA
Omar entró en la cueva del hombre de los bosques. Karen Padalecki lo miró angustiada, la sonrisa del guerrero la tranquilizó incluso antes del "Ha funcionado, están a salvo". En el exterior de la cueva todos festejaban la noticia.
El lugarteniente de Jensen en las cuevas acarició la pelirroja cabecita de la niña que había salido a recibirle.
- ¿sabes Alma? Muy pronto podrás ver a tu papá.
