Pues hasta aquí hemos llegado, venga un epílogo asquerosamente ñoño para que no os quejéis de que he sido un poquitín malo con el rubito...
Creedme que puedo ser más malo aún, aunque eso será en otro fic. Ciao People
Epílogo
"El mundo que soñó Pegasus"
En solo unas semanas el sueño de Pegasus Sade de convertir el mundo en un lugar mejor, comenzó a tomar forma.
El nuevo Lázarus Stark, con la ayuda de su pareja, fue introduciendo cambios sustanciales en la estructura del Gobierno. El más importante, convertir al desconocido doctor Misha Collins en el nuevo Coordinador Mundial de Extracciones pero cambiando la estructura del departamento y su nombre por el de Centro de Relaciones con los Bosques.
Cuando la situación se estabilizó un poco más, Karen, Jane y Alma volvieron a la Torre. Jensen, sin apenas señales del infierno padecido y con el cabello comenzando a crecer abrazó a su pequeña emocionado, contagiando sin pretenderlo a todos los presentes, Jared incluido (aunque éste no fuera víctima del involuntario condicionamiento)
La ciudad había cambiado, como habían cambiado las vidas de sus habitantes y de los habitantes de la Torre. Y aunque aún les quedaba mucho trabajo por delante. El futuro se abría prometedor ante los tres Primeros y su familia.
Jensen salió a la terraza de los aposentos que, no hacía tanto tiempo, fueran la peor de las cárceles y ahora constituían su hogar. El sol se hundía en un horizonte irregular y lejano. Cerró los ojos dejando que los rayos rojizos del atardecer acariciaran su rostro sintiendo una paz que muy pocas veces le había sido concedida. Sintiendo la tranquilidad de saber que los suyos estaban a salvo y no tendrían que luchar por sus vidas. Que el mundo del que le habló el Primero de ojos negros, justo antes de entregarle su vida y sus recuerdos, estaba a la vuelta de la esquina.
Oyó la risa de Alma y la dulce añoranza por la madre de la niña se disipó en la estruendosa carcajada que coreaba la felicidad de la pequeña.
- Estabas aquí – Ángelo le sonrió – Jared y Alma están poniendo toda la Torre patas arriba buscándote, creo que los han echado de la pastelería por buscar dentro de la cuba de chocolate. ¿No los oyes?
- Si, sólo necesitaba un poco de tranquilidad
- Mierda chico, me has recordado a Pegasus.
- No puedes recibir seiscientos años de recuerdos sin que algo de él se quede también ¿no?
El auténtico Primero asintió con un leve atisbo de tristeza, "esto es lo que siempre soñó, sólo un poco de paz"
- Nos queda mucho aún para conseguirlo – respondió el heredero de la identidad de aquel
- Sí, pero ya estamos en marcha – sonrió Misha haciendo chispear sus azules ojos y volviéndose dentro.
Siguió disfrutando de la puesta de sol envuelto en un silencio que no duró más que unos segundos. Pues un auténtico vendaval pelirrojo irrumpió en la terraza corriendo, perseguida por un Jared más impresionante y atractivo que nunca. Su cabello revuelto y salvaje dejaba entrever sus ojos grises, modificados para parecer plateados y evitar sospechas. Alcanzó a Alma y en dos zancadas lo rodeó por la cintura con la pataleante chiquilla riendo a carcajadas sobre su hombro.
- Soy yo – musitó en su oído como cada vez que se separaban por más de unos minutos, haciendo que el pecoso se relajara y el rictus amedrentado de su rostro desapareciera – sigo siendo yo
- Yo también sigo siendo yo papi – Alma se sumó al abrazo del cuerpo enorme y cálido de su pareja – pero ahoda me voy
La cría se bajó al suelo y corrió hacia la puerta de la terraza dónde Karen la aguardaba para acompañarla dentro.
- Alma – regañó su padre – te he dicho muchas veces que no condiciones a tu abuela.
- No lo ha hecho Jensen – la mujer, creyendo tranquilizar al muchacho le explicó – sólo me ha llamado telepáticamente
- Telepátitamente – afirmó la pequeña con inocencia, dando la mano a quien consideraba su abuela y lanzándoles a ambos un beso con la mano.
Cuando se marchó su padre sólo podía mirar por dónde había salido con la boca abierta "¡Telepáticamente!" gimió "¡y tiene tres años!" Jared le frotó la espalda intentando calmarlo "Si, bueno, pero no abusa de su poder, ni nada de eso". "Ah, pues menos mal" el hombre de los bosques con una mueca de circunstancias se dejó abrazar por el grandullón que tenía al lado.
Apoyó la nuca en su hombro y miró aquellos ojos que ahora enmarcaba la mirada de Jared. "Siento que hayas tenido que modificar tus ojos"
- No están tan mal, dejaré de odiarlos cuando dejes de sobresaltarte cada vez que los ves.
- Oh yo... - odiaba ser tan débil, si todos podían pasar página ¿porqué le costaba tanto hacer lo mismo? Se desasió avergonzado
- Vamos a ver qué tripa se te ha roto ahora – regañó el más joven – no es lo de siempre ¿verdad?
- Lo siento Jared, te juro que lo intento con todas mis fuerzas – le miró, sin poder ocultar una vez más su miedo – yo, yo te quiero, pero...
El fornido muchacho tomó el rostro del hombre que amaba entre sus enormes manos. Besó un ojo, besó el otro y le repitió por millonésima vez desde que la pesadilla acabara "Soy yo, y te lo repetiré cuantas veces haga falta hasta que sea lo único que no puedas olvidar jamás"
"A ver si es verdad" dijo el otro con una sonrisa de pillo en su increíbles ojos, metiéndole la mano en el pantalón, "Um, no se, tendrás que demostrármelo"
La noche había caído, una radiante luna llena se elevaba tras la Torre de Cuarzo. En la solitaria terraza ambos hombres se redescubrían una vez más, fuera de las miradas indiscretas y de la vorágine de un mundo que dependía de ellos.
Sus cuerpos desnudos, como estatuas del renacimiento que hubiesen cobrado vida bajo los pálidos rayos de luna se entrelazaban al son de una melodía silenciosa. En una danza sin música, tan antigua, como el origen de la vida, tan bella como lo es el amor cuando une a dos almas gemelas.
Jared dejó que fuera Jensen quien decidiera una vez más, pero esa noche el rubio estaba preparado. Preparado para confiar en el chico que lo amaba más que a su vida, preparado para confiar en sí mismo. Con todo el cuidado del mundo el castaño lo acarició, con todo el mimo del mundo besó aquél cuello pecoso que lo hacía encenderse de deseo. Con todo el amor del mundo se enterró poco a poco dentro de él. "¿Estás bien?" Estaba sollozando "¿Paro?". "Ni se te ocurra" sonó agitado y entrecortado.
Jensen echó la cabeza atrás, apoyándola en el hombro ancho y protector de Jared, vislumbrando su perfil, sus ojos de plata fijos en él "Eres tú". Su rostro increíble y esos hoyuelos que se marcaban en sus mejillas al sonreír Sus labios suaves que besaron la frente del otrora "sin alma".
"Estoy seguro" Ambos culminaron su deseo al mismo tiempo. Abrazados, juntos. Y Juntos, desnudos, y abrazados, bajo la luz de aquella luna llena, afrontaron la vida que les aguardaba y el papel que el destino reservaba para ellos.
FIN
