"Historias que con el lento paso del tiempo se convierten en leyendas."
33. Reencuentros… Cristal Tierra
Se sentó frente al lienzo imaginando y dibujando con el pensamiento esos bellos paisajes de las calles europeas pero entonces vino a ella esas terribles premoniciones y el devastado mundo que quedaría de la guerra y prefirió olvidarlo. Siempre creyó que el destino influía en sus vidas pero si ella se adelantaba a ese momento, aunque fuera por un segundo, tendría la oportunidad de vencer. Su mirada se clavó en el piso hasta que una voz dulce y melancólica la sacó del ensueño
-Me parece que perdiste algo más que a Haruka
-Sí – rió con cierto agrado – Me extraña vengas a saludarme a la universidad
-He estado buscando el momento propicio para hablar contigo – su mirada melancólica se quedó fija en uno de los cuadros de la joven – es una lástima lo abandonaras, en fin – exhalo un fuerte suspiro la dama del tiempo
-¿Te preocupa lo que haré ahora que soy Dios? Sabes no necesito un plan muy elaborado para destruirlos así que deja de pensar planeo algo, eres muy paranoica
-¿Cómo lo sabes? – se quedó perpleja Setsuna sin poder dar cabida a lo que escuchaba – ¿Cómo sabes que recuperé la memoria?
-No del todo regresó tu memoria – sonrió con placer – el perder los cristales de nuevo no nos ha dejado muy bien paradas como Dioses – destelló una mueca de burla – qué ineptitud… Pero sin duda eso alargará un poco ese momento
-Sí – bajó la mirada – ese momento… por desgracia no sé a qué te refieres exactamente
-No me interesa lo que ocurra en el universo o mi destino… Soy libre y eso es lo único que quiero te quede claro
-Como quieras – se retiró de la habitación.
Cerraba los ojos y lo vivía de nuevo. Hasta su cuerpo parecía reaccionar a ese recuerdo como si fuera real. Pero lo fue. Descendía al Palacio de Dios mientras la tumba se abría liberando sus terribles secretos. Entre gritos y gemidos de los condenados observó la mirada de su antigua compañera. Era hora de ascender al trono de Dios pero tal parecía Haruka hacía mucho dominaba el poder divino y sin mucho problema logró que los guardianes despertaran a su llamado. Michiru estaba dispuesta a detenerla a toda costa. Sólo que la batalla se alargó más de lo esperado
-¡Espada! – gritó Haruka llamando a su arma fatal
Y entre murmullos secos los condenados salieron de sus escondites para observar al nuevo Dios que se impondría. Aquellos gritos hicieron perder a Michiru la concentración y un destello cegador de luz nubló toda realidad de aquel duelo. Abrió los ojos, flotaba entre un mar de almas y aguas cristalinas que la llevaban a lo más profundo del inframundo. Sentía la tranquilad, respiraba la calma y el sosiego del eterno paraíso. Pero los gritos de Haruka la despertaron del letargo y en un instante regresó a esa tumba donde ella yacía en brazos de es corpulento hombre moreno. En el palacio se había activado su sistema de seguridad y ahora la tumba se sellaría de nuevo encerrando a quien estuviera revelando sus secretos. Los cristales se separaron y entre gritos, luces y sangre se desvanecieron
-Fue un mal día es todo – musitó en la puerta Lindsay
-¿El qué?
-Nada – sonrió con dulzura – nada
***
Un tremendo grito de Mina la despertó del ensueño. Odiaba tanto estudiar que ahora se quedaba dormida casi al instante que escuchaba la palabra. Se frotó los ojos encontrando frente a su rostro ese periódico amarillista que tanto odiaba su padre. En primera plana se hallaba su foto, se la habían tomado ayer cuando salía de la universidad y como encabezado principal se leía: "La nueva heredera al trono: Serena Tsukino"
-Ah – se rió alegremente
Ya había pasado una semana desde que ella se enteró y como no sucedió nada más perdió total interés en ello. Tanto como para olvidar mencionarlo a su amigas. Ahora las tres la miraban con sorpresa y esperaban ansiosas una explicación
-No lo sé – se encogió de hombros la chiquilla – parece que mi madre está emparentada con la familia real y al no haber herederos yo sigo en el linaje ¡Qué sé yo! A Kared le dio mucha risa y dijo que podía ser una broma
-¡Él sí lo sabía y nosotros no! – se encolerizó como nunca Rei
-Pues – titubeó y jugueteando con sus deditos continuó – Lo siento, creo lo olvidé… No me interesó mucho y creí sería una broma
-¡Eres la nueva princesa de Japón!
-Sí y tengo la impresión que ese gato pinto tonto tiene algo que ver – farfulló Luna molesta. Acaba de llegar y tal parecía había acudido a casa de Lita por la misma cuestión – es extraño que siendo tan lejanamente emparentada y aún tus padres vivos seas tú quien debas seguir al trono
-Yo qué sé – volvió a chillar – Mira dijeron algo así como que mi madre era muy anciana (eso me dio mucha risa) así que no entiendo qué puede haber de especial… Y si Orión metió sus narices en esto más vale las saque porque no sé si alguna se ha dado cuenta ¡Soy ya princesa! Y si nadie más me reconoce no importa
-¿Ah no? – preguntó Mina un tanto extrañada – creo me perdí de algo, para variar, así que si nos explicaras Serenita ¡Cómo es que no importa quién te tome enserio!
-Pues es sencillo – frunció la nariz y abrió la boca como si fuera a decir algo pero terminó riendo como desquiciada – es complicado – tomó un poco de aire y lo soltó tan rápido que parecía lo había memorizado – el poder es más allá de un título es aquel que puede ejercer autoridad o dominio, ustedes saben que la familia Sinclair es una de las más antiguas familias de Europa, así que ellos son muy poderosos, tienen mucho dinero y cosas así
-¿Te apellidas Sinclair? – bramó Rei sabiendo a dónde se dirigía aquella absurda charla
-No, pero me casaré con Kared y dadas las circunstancias sobra decir quién es ahora el poderoso señor Sinclair
-¡Kared ni siquiera es mayor de edad! – chistó la morena por tercera ocasión
-Y qué no será así eternamente y en cuanto él pueda reclamar su herencia nos casaremos
-¿Por qué no nos lo dijiste?
-Lo olvidé – volvió a reír como loca – Pero ya lo sabes Lunita – se carcajeaba y se sonrojaba pensando en ello
Para Rei sonaba un tanto patéticas sus ideas, cómo podía dar por hecho que al casarse con Kared tendría consigo el famoso poder que necesitaba para gobernar Tokio. Aunque si lo pensaba mejor qué otra forma esperaban se hiciera realidad el futuro… ¿Y Rini? Se suponía, Darien y ella se casarían. Alzó las manos y las dejó caer pesadamente sobre sus lados sin comprender cómo a Serena no le interesaba nada en esos días.
***
Lindsay se había portado muy extraño desde su regreso a Japón. Parecía un poco más resuelta y otro tanto más ambiciosa y hasta con cierto toque de maldad difícil de interpretar. Lo único seguro era esa radiante belleza y la magia que desataba pasiones en otros. La niña asistía al colegio por órdenes de Melissa y para sobresalto de Michiru no pareció resistirse mucho a tal castigo. Estaba preocupada por ella, temía que en esos meses que la dejó sola algo malo le hubiera ocurrido, así que esa tarde acordaron verse
-¡Lindsay! – gritó viendo cómo la niña tenía tendido en el suelo a un chico de mayor tamaño y peso que ella – Deja de pegarle
-¡Discúlpate! – gritaba furiosa mientras Michiru hacía imposibles por separarlos
-¡Lo siento! – gritaba el chiquillo llorando a mares
-Estúpido
-Qué te sucede
-Nada – se liberó de su mano – No tengo tiempo para estupideces – y al ver ese rostro que se encendía comprendió lo mal que se estaba portando con la muchacha. Sacudió la cabeza y le dedicó esa muequita de arrepentimiento que tanto enamoraba a Michiru – lo siento, tuve un mal día
-¿Por qué peleabas?
-Nada importante – hizo un gesto de desdén – vayamos al café… Tengo tanta tarea… Y bien ¿Qué? ¿Cómo?
-Estoy bien – rió animadamente
Tomaron un café y un par de pastelillos. Lindsay estaba un tanto desanimada, después de los sucesos del verano ya no quedaba mucho para ella. Creía fielmente que lo peor que podía existir en ese mudo era perder algo… como las ilusiones. No era lo mismo cuando toda tu vida era gris y triste a cuando tenías un sueño y éste se desplomaba ante tus ojos. Pero la plática nunca llegó a nada para suerte de la niña.
-Te veo mañana entonces – sonrió la joven tomándola de la mano – ¿Irás verdad?
-Sí claro – de nuevo ese gesto de desdén y menosprecios como si Michiru la molestara de sobremanera
Llegó directa a costarse, era tarde y ella perdió mucho tiempo buscando información para su tarea. Se tendió en todo lo largo de la cama y con la vista fija en el techo pensó en esa fatal noche, en la guerra de sucesión. Debía hacer más caso a Melissa y dejar de ser tan curiosa, ahora su vida perdió sentido por meterse donde nadie la llamaba. Cerró los ojos quedándose dormida.
***
Melissa y Kio se quedaron paralizados por la sorpresa. Si bien sabían que Haruka Tenoh había vuelto a Japón no esperaban verla llegar y menos con todo su séquito de ángeles, o eso parecían eran. Al lado de la flamante limosina se posaron dos poderosos jovencitos uno moreno y otro rubio. El chofer abrió la puerta y del auto descendió Haruka Tenoh seguida muy de cerca por ese muchacho moreno de bellas facciones. Parecía un verdadero ángel. Sus ojos marrones inspeccionaban a los presentes.
-Buenas noches – sonrió Haruka con cierto tono ufano que molestó mucho a Melissa
-Qué quieres – musitó Kio un tanto aterrado
-Nada – sonrió mostrando sus hermosos dientes blancos – ¿Es un antro privado o qué? – dijo al ver que el chiquillo no se movía del sitio
-No pero me reservo el derecho de dejarte pasar – se envalentonaba solo porque hasta entonces su jefa seguía con la mirada fija en el joven que acompañaba a la rubia
-Como sea – rió alegremente – allá tú… Yo siempre fui su mejor cliente pero no creo dure mucho esta mugre de sitio, no sin Mizuno – y entre carcajadas regresó al auto
-¡Y eso qué significa! – chillaba Kio rascándose la cabeza
Ya en la limosina se sirvió otra copa de vino para recostarse en las piernas de Joan. Su mirada se quedó fija en el techo sintiendo el leve movimiento del vehículo. Oyó carraspear a Amy como si intentara recordarle seguía allí y le incomodaba su melosidad con la joven
-No me dejó entrar – rió animadamente – ¿Te gustaba mucho tu trabajo?
-Sí – se apenó un poco Amy observando las ágiles manos de Joan
-Bien pues no creo que tenga inconveniente en algo de competencia sana – cerró los ojos meditando estas palabras – pero supongo más que querer Insomnia quieres un poco de diversión
-Algo así
-A mí no me importa sabes, si quieres…
Y entre listones de agua se desvaneció la jovencita. La rubia volvió a reír con cierto ánimo mientras sus pensamientos seguían fijos en un buen nombre para su nuevo antro… Podría ponerle Haruka's Bar o Michiru… y este nombre le hizo sentirse un tanto perdida y triste, como si algo en su alma hubiera sido robado. Negó con la cabeza, no tenía tiempo para pensar en ella.
***
Insomnio quedó sumido en una densa niebla. Las personas gritaban y aturdidas por la infernal máquina del sótano empezaron a caer sin mucha vitalidad en ellas. Kio desesperado intentó detener el desenlace final de la máquina pues estaba vuelta loca con la enorme cantidad de energía que recogía de la superficie. Entre gritos el chico pidió refuerzos y para cuando subió se dio cuenta que estaba solo y perdido.
-Es interesante ver cómo intentas apoderarte de mi invento – musitó Sailor Mercury
-No es tuyo – sonaba tan poco convencido – lo diseñaste para Kaioh & Sinclair Corp. No te pertenece
-¿Ah no? – y era una suerte no pudiera verla porque ante esa mirada fulminante hubiera muerto del susto
-¡Saeta llameante de Marte! – gritó la poderosa sailor Marts
-Vaya – chilló Mercury molesta por la intromisión – te has salido con la tuya – bramó, el jovencito se dio a la fuga en la pequeña confusión
-¡Somos las Sailor Scouts!
-¡Y un gato! – chilló la graciosa voz de Artemis
-Que luchan por el amor y la justicia… Somos:
-Chicas – rió sintiendo pena ajena – si no lo recuerdan las conozco
-¡No te advertimos que te esfumaras de nuestras vistas! – gritó la poderosa Sailor Júpiter – es hora que pagues por tu traición
-¡Burbujas de mercurio!
-¿Te escaparás? ¡Qué cobarde! – musitó la traviesa vocecita de Hotaru y Mercury interrumpió su contraataque
-No escaparé – y agitó la mano para que la niebla se desvaneciera
-¡Prepárate! – gritó la Sailor del fuego
Pero lo cierto es que solamente fanfarroneaban y hablan por hablar, Marts no pretendía derrotarla de verdad y con respecto a Júpiter temía tanto hacerle daño que prefirió observar qué haría su nueva líder. Ahora ambas solamente se miraban la una a la otra.
-¡Tumba…!
-¡No! – se interpuso la joven con el trajecito de marinerito rojo
-Creemos Amy que estás bajo un hechizo – comenzó a decir Júpiter algo contrariada – y si nos dejas podemos ayudarte
-¡Ilusas! Esto es lo que he sido siempre… ¡Rapsodia Acuática de Mercurio!
***
Jugueteó entre sus dedos deformes el cristal negro. Éste comenzó a emitir extraños destellos y se elevó en su garra señalando una parte exacta del mundo. El Ángel sonrió con cierto dejo de maldad. Era una suerte que el ángel de Dios estuviera entretenido con Kio y no pudiera tener mucha oportunidad de entrometerse. Extendió las alas iniciando el vuelo. Se posó arriba de unos edificios
-¡Cristal Negro! – y éste resplandeció como nunca lo había hecho
De las entrañas de la tierra comenzaron a surgir diferentes haces de luces que se propagaron por el espacio. Entre aquel mar de niebla y destellos apareció uno de los primeros cristales. Emitió un pequeño chillido y comenzó a girar frente a los codiciosos ojos del Ángel Negro. Se infló como si fuera a explotar y tomó un color negro opaco. La criatura extendió la mano para tomarlo pero no contó con que alguien más se lo arrebataría.
-¡Qué!
Su mirada se quedó fija en ese peludo animal que tenía su cristal en el hocico. Miró extrañado la altura desde donde salto y sin comprender mucho cómo un ser ordinario tenía poderes se lanzó contra él
-¡Espada terrestre! – gritó Tuxedo Max
-¡Qué demonios!
-Mejor vete – musitó el joven – este cristal me pertenece… Yo soy el Príncipe Endimio – y su traje cambió por esa armadura y capa que se ondeaba con el viento
-Yo no contaría con quedármelo – musitó una voz seductora
-¡Más metiches! – chilló la criatura un tanto fastidiada
-¿Y qué esperabas? – renegó la figura que salía de las sombras
-¡Soy una sailor Scout! ¡Que lucha por el amor y la justicia! Soy Sailor Moon y te castigaré en el… ¡Haruka! – gritó emocionada y tan contenta que casi había olvidado qué la tenía allí
-No te confíes Serena, ella genera una energía maligna muy poderosa
-Bien pues yo lo remediaré… Ya es hora que vuelvas a ser tú – y a su grito de batalla giró en el aire su cetro lunar
-¡El cristal de plata! – masculló contento el Ángel – vaya esto será interesante ¡Cristal Negro! ¡Resplandece!
-¡Dulce Luz de las Sailor Scouts!
Pero el poderoso Cristal negro se había cargado ya con las energías del pequeño cristal y consiguió hacer rebotar sobre la scout su destello. Sailor Moon un tanto aterrada tomó su cetro para repetir la operación pero esta vez cambió de idea un poco antes y el disparo pasó rozando la cabeza de Haruka. Entre risas la rubia la felicitó por tal demostración de ineptitud
-¡No te lo permitiremos! – gritó Luna enfadada – prepárate a recibir nuestra furia gatuna – sin embargo su furia se esfumó al contemplar al bello gato que provocó su "incidente" con Artemis
-Ahora Tuxedo – musitó Orión
-¡Espada terrestre, furia Tierra! – y al grito la tierra se partió. De su interior se expulsó una fuerte energía que sacudió tanto al Ángel como a Haruka
Tal parecía que aquel poder tonto no le hizo gracia a la rubia como sucedió con el de Sailor Moon. Con furia se dejó ir para golpearlo y el diestro Tuxedo apenas pudo esquivarla. Entre golpes y destellos de luces provocadas por los movimientos del príncipe intentó Orión darle un poco de ventaja. Luna daba de saltitos buscando que el odioso gato le diera el cristal y finalmente nadie tenía una remota idea de lo que allí sucedía pues parecía cada cual estar en su propia batalla
-¡Basta! – gimió el Ángel quitándose de un golpe a la insisten princesa
-¡No te lo permitiremos! – gritó Sailor Marts
-Ya veo por qué no te importó mucho Kio o Insomnio – renegó Mercury – esto terminará ahora – ¡Sailor Mercury! Ángel sagrado de Mercurio
-No otra vez – chilló el gato tirado en el suelo y sujetado por Luna
Y el traje de la muchacha comenzó a cambiar. Pequeños destellos comenzaron a formar listones más largos. Cerró los ojos mientras la luz ascendía hasta su tiara. Los colores azules se volvieron cristalinos y finalmente sus ojos se abrieron en el mismo instante que desplegaba dos maravillosas alas blancas. Dos segundos después estas mismas se tiñeron de negro intenso. Y como toque final esa hermosa estrella color azul celeste en su pecho
-¡El poder corrompe! – gritó el Ángel Negro – y ese cristal te está llevando al mal
-Preocúpate de tus propios asuntos
-Vaya así que solo jugaba con nosotros – musitó Júpiter un tanto molesta – simplemente somos un asco
-¡Lo serás tú! – gimió la dama del fuego
-¡Amy! – gritó Sailor Moon – por favor Amy escúchame… podemos solucionar muestras diferencias y…
-¡Rapsodia Acuática de Mercurio!
-Grito mortal
Hacía mucho que Haruka hubiera hecho algo para terminar aquella bufonada pero de verdad le divertía mucho. Entre más dejaba el tiempo pasar nuevos actores se agregaban a la escena. Ahora estaba sailor Saturn y sailor Plut y esperaba de un momento a otro pudiera ver el resplandor de su contra parte… No, eso era demasiado pedir, ella no acudiría por una insignificancia. Con la mirada buscó el cristal, estaba en manos de Tuxedo. Cerró los ojos y movió los dedos llamándolo.
-Qué – soltó el pequeño octágono el joven sintiendo el calor le traspasaba la piel
El pequeño objeto se elevó por los cielos para perderse entre la bruma que acaba de posarse sobre ellos gracias al poder de Mercury.
-Regresa a mí – musitó con el cristal en mano
***
Entre abrió los ojos sintiendo el roce de otra respiración en esa cama. Volteó lentamente encontrando a su hermana dormida a su lado. Se quedó observándola y ella sonrió. Intentaba fingirse dormida. Intentó hacer lo mismo pero antes que cerrara los ojos Natalie le hizo una seña para llamar su atención
-Siento estés tan sola
-¿De verdad? – contestó a señas Lindsay
-Nos queríamos mucho ¿lo recuerdas? – tomó sus manos – yo fui quien te enseñó a hablar y caminar… Tú y yo fundamos Lindsaypolis y pasamos muchos momentos hermosos
-Gracias entonces
-No te lo digo para que me agradezcas boba… lamento mucho nos alejáramos y nos convirtiéramos en enemigos pero tenemos un destino que cumplir…
-¿Un destino? ¿Cuál es el tuyo?
-¿No te lo imaginas?
La niña negó con la cabeza. Pero tal parecía Natalie no se lo diría. Cerró los ojos entonces para soñar con esos viejos recuerdos que creyó totalmente perdidos. Esos momentos mágicos en que no estuvo tan sola ni tan perdida en ese mundo silencioso. Una lágrima escapó y una caricia recorrió su bello rostro.
-No sabes lo sola que me siento – musitó aún con los ojos cerrados y entre sueños – Dime por qué… Quisiera volar lejos a un lugar donde nada importe y si yo escucho o soy inteligente no interese
Sintió otra suave caricia que la reconfortó. Abrió lentamente los ojos dándose cuenta solamente se trató de un sueño. Faltaba media hora para el colegio y ella se quedó dormida. Con paso lento y cansado se fue al baño. Se miró al espejo observando la sangre seca en su rostro y parte de su camisa.
-Ya me voy – dijo a nadie en especial pues la casa estaba vacía
-Espera – descendía su hermana a toda prisa – espera – gritaba a sabiendas no escuchaba – te tengo – la sujetó con furia del uniforme
-¿Qué?
-Nada – reía como tonta – lleva dinero, mira con esto puedes comprarte un rico almuerzo y…
-Sí gracias – se dio media vuelta
Natalie nunca estuvo tan extraña. Tal vez Melissa tenía razón y el amor cambiaba a las personas, cambió a Haruka, a Michiru, a Kared… Frunció el ceño deseando sacarse del corazón el amor que sentía por la violinista.
***
Sus ojos verdes la veían con furia. Era la primera vez que su sonrisa la enojaba tanto. Apretó con fuerza los puños y siguió de largo como si nunca hubiera escuchado ese comentario tan doliente de la rubia. Haruka frunció el ceño mientras sus dos guardaespaldas se quedaban a la expectativa. Ansiaban con ahínco tener libertad para atacar a la joven Diosa pero su propio Dios no parecía tener gran ánimo por ello.
-Siempre es lo mismo – musitó Haruka echándose la mochila al hombro – vamonos a casa
-Sí – abrió la puerta del auto
Sus recuerdos se volvieron turbios y confusos. Era como estar perdida en el limbo o un sueño extraño. Pero así debía sentirse cuando el amor de nuestras vidas decide traicionarnos o peor aún… olvidarnos. Cerró los ojos intentando que ese sin fin de recuerdos tuviera un orden. Si alguna vez tomó decisiones peligrosas solamente fue por salvarla, por el inmenso amor que le profesaba a su ángel de ensueño pero ella prefirió salvar a nadie en esa guerra sin cuartel. La abandonó
-No me molesten – dijo al llegar a su casa
Se encerró en el despacho de su padre y allí permaneció largo rato. Casi a diario la buscaba con la desazón de un corazón marchito, anhelaba verla sonreír y hasta esas miradas de reproche y preocupación que disimuladamente le dirigía. Había un intenso dolor en su alma como si un pedazo de ella hubiera sido cruelmente arrebatado y la herida sangrara todavía.
-Dios – musitó el alto hombre moreno en la puerta
-¡Qué quieres! – gritó encolerizada viendo cómo siempre saltaban sus órdenes
-Dios necesitamos tu poder para ir por el cristal negro
-Nadie irá por nada – musitó mientras se hundía en su tristeza – déjame en paz
-Pero Dios
-¡Vete! – gritó furiosa
¿No lo entendían? Negó con la cabeza contestándose. Se encaminó a su habitación. Joan dormía plácidamente, se recostó muy cerca de ella escuchando ese corazón humano latiendo con furia y revuelo. Se quedó quieta esperando por esa caricia que nunca llegó pero en su lugar hubo una pregunta
-¿La amas?
-¿A quién?
-A Michiru… ¿La extrañas verdad?
-No puedo recordar muchas cosas sabes… es como estar en el limbo – cerró los ojos sintiendo que la sensación de melancolía se desvanecía de su ser
-Bueno el príncipe ha dicho que sucedería… Por un tiempo estarías confundida y después… Cuando los cristales regresen a ti volverías a sentirte bien…
-Sí, el príncipe – musitó entre sueños
Despertó cerca de la seis de la tarde. Se escabulló entre los pasillos de la lujosa mansión y estaba por salir de la casa cuando vio a Amy. Corrió a la puerta para abrirle y así poder platicar fuera de la vigilancia de sus ángeles guardianes.
-Me ponen nerviosa – reía inquieta Amy
-A mí también – le acompañó en su risa – Me siento tan extraña… Como si algo me faltara pero no encuentro qué es… ¿Has sentido algo parecido Amy?
-Sí, creo – se sonrojó notablemente – es cuando pierdes a un ser querido…
-¿Ha muerto alguien quien amaba?
-No siempre es así, a veces solamente se van… Se van… Quizá debería investigar un poco más sobre tu divinidad
-Sí, supongo – suspiró sintiendo el anhelo de volar lejos
***
Rei reía escuchando ese bello poema que Natalie le escribió. Se quedó quieta cuando ella le besó en la mejilla. Cerró los ojos saboreando el amor para después quedar frente a la inquieta mirada de la jovencita. Soltó una gran risotada, tan nerviosa que hasta Natalie lo notó.
-Bien pues nos veremos entonces mañana – decía con sus mejillas aún coloreadas de carmín
-Sí, está bien – acarició su rostro dulce – debo ver a mi hermanita – le musitó al oído – pobrecita, se ve tan triste últimamente
-Eres muy dulce sabes
-¿Lo crees? Gracias – sonrió mostrando sus finos dientes
Se separaron por fin. Natalie aún saboreaba ese romance perfecto y canturreando una vieja canción se encaminó al restaurante. Un poco antes de llegar al lugar se fijó nadie la viniera siguiendo, temía mucho que Mina en sus delirios de grandeza y en pro del amor descubriera más que infidelidades y entonces todo se vendría abajo.
-Buenas tardes – se llevó los lentes a la cabeza
-¿Y Lindsay? – le interrogó el rudo y alto hombre
-No sé – sonrió hipnotizándolo
No tuvo que esperar mucho. El hombre alto y moreno acaba de llegar. Su presencia era imponente, tenía ese encanto especial que solamente tienen las criaturas divinas. Sus ojos marrones recorrieron el pequeño sitio y Natalie fingió no interesarse en él. Ocupó la mesa del rincón hasta aguardar por ella.
-Vaya – llegaba Melissa – puntual como siempre – le sonrió al caballero – y tan elegante
-Señora Sinclair
-Bien parece que te has encargado muy bien de los pequeños huecos dejado por nuestro querido Isaac
-Sí señora pero temo mucho que la presencia de Michiru es un tanto molesta para nuestra misión…
-Bien, entiendo ¿Y como qué planeas exactamente?
-Eso espero yo usted lo resuelva – sonrió mostrando sus hermosos dientes blancos – señora debería persuadir a su hija de tener un par de ángeles con ella siempre, tal vez así cuando ambos dioses se encuentren pueda…
-No – interrumpió ella – Michiru no quiere el trono y eso me lo ha dejado en claro… Ya te dije la única forma de obligarla a hacer algo más que mirar es por medio de Haruka
-Señora – volvió a reír – nuestro bello Dios del viento únicamente piensa en cómo matar el tiempo…
-¡No voy a permitir que Isaac gane! – vociferó molesta – está bien – decía moviendo la cabeza de forma afirmativa
Melissa salió del restaurante muy perturbada. Natalie no había alcanzado a escuchar todo pues estaba un tanto lejos y cuando la mujer bajó la voz al darse cuenta que llamaba la atención de todos, ella perdió la conversación. Emitió un suspiro. Sintió una mano encima de su hombro y después ese susurro tenebroso que le dijo
-No deberías estar cerca
Notas finales:
Mas misterios? Ok ok la idea de cómo logró Serena convertirse en Neo Reina no es exactamente muy soprendente, pro denme algo de credito, investigué los linajes y el cómo se manejaba la casa real del Japón ;) Comentarios, dudas, sugerecnias o lo que sea con sólo un review o más Hasta la proxima
