"Historias que con el lento paso del tiempo se convierten en leyendas."

34. Aylat Hotch

Historias y leyendas de pasiones. Sanguinarios relatos que pretenden explicar la historia de unos cuantos y al final a nadie importa, mismos relatos, uno de tantos en que se ha perdido la verdad original, ese instante en que las leyendas se impregnaron de pasiones… de amores. Y esos sucesores, los herederos de esas leyendas hoy se contemplaban como completos desconocidos. Por un lado esos ojos azules impregnados por la furia y arrebato, debatiéndose entre el todo y la nada. Por otro lado esa mirada melancólica, ojos verdes de ángel. Fue la rubia quien rompió con aquel hechizo, sonrió para terminar diciendo uno más de sus comentarios hirientes y ella se marchó.

-¡Te odio! – refunfuñaba Michiru ya lejos de la joven guerrera del viento

Silencio. Eterno secreto amparado en lo profundo del Palacio de Dios. Allí escrito en esos muros de oro la verdad de ésta leyenda. Dos Dioses, dos poderosas almas que albergaban antagonismos, el equilibrio perfecto del universo. Y fue en ese fatal estallido, cuando todo se creo, que el alma se dividió y generó dos entidades opuestas y a la vez semejantes. Uno contra otro por toda una eternidad, hasta que un día uno de ellos venció. Y sus ojos verdes miraban con devoción a ese otro Dios que caído imploraba por la gloria que le arrebataban. Pero Dios no dejaría que su contraparte pudiera levantarse de nuevo y retomar su poder. Ya era tiempo que la lucha terminara… Que uno de ellos gobernara… pero si sucedía así el equilibrio natural sería roto…

-¿Te sientes bien?

-No es nada Michiru – sonrió Lindsay tomando asiento – no desayuné, supongo por eso me siento tan mareada

-Te traeré un dulce… Te ves muy pálida

-No es nada – se frotó las sienes

Y encadenó al Dios vencido para que todos los días sus temibles monstruosidades lo devoraran. Perecería para renacer al anochecer por toda una eternidad. El Dios siniestro, aquel que amparaba el caos y la oscuridad se convirtió en el alma de los condenados. Y cada amanecer el vencedor disfrutaba escuchando la súplica de esas almas perdidas…

-¿Qué haces aquí? – no pudo evitar ponerse a la defensiva al verla

-Nada – musitó Haruka sonriendo de esa forma traviesa que sabía nada bueno presagiaba

-¿Qué le hiciste? – gritó al ver a la pobre niña inconsciente – No respira

-No es eso Michiru – rió alegremente la rubia – solamente duerme profundamente… Cuando despierte el dolor se habrá esfumado, bueno por un tiempo…

-¿Cómo? – la miró algo extrañada. Su mirada se veía tan triste, como si sintiera dolor de verla agonizar

Pero Dios pronto se olvidó de su contraparte, se enamoró perdidamente de su más hermoso y precioso ángel. Lo anhelaba con esa pasión de la que solamente fueron dotados los humanos. Tanto tiempo quiso sentir algo más que su divinidad y sin imaginarlo su plegaria se escuchó en todo el universo: Era capaz de amar con la pasión de un ser mortal. Sin embargo eso también traería lamentables consecuencias…

-No es buena idea, por algo lloramos ¿No crees? Desvaneciste su alma – comentó Michiru observando a la niña dormida

-¿Y crees despierta sea feliz? Ahora sueña, sueña algo muy hermoso porque sonríe

-Un día volverá a sonreír despierta, el dolor no dura eternamente – Haruka dejó de observar a Lindsay al escuchar estas palabras. Se aproximó a Michiru peligrosamente pero esta vez la joven ya no temió, se quedo quieta esperando ese algo mágico

-¿Sientes dolor? – musitó mientras su mano recorría con delicadeza ese brazo desnudo, parecía no quererla tocar

-A veces – cerró los ojos dejando al instinto humano aflorar

-¿Quieres dormir y ser feliz? – musitó a su oído mientras una extraña energía se desprendía de su ser y sus ojos azules destellaban un brillo mágico

-No – lentamente la separó de su lado – vete ya por favor

-Como quieras – se apagó su energía – despertará mañana y se sentirá mucho mejor… ¡Hasta yo me sentiría mejor si tuviera hermosos sueños como los de ella!

-¿Puedes entrar en sus sueños? – se quedó perpleja

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Serena no quería ir a clases especiales para ser princesa, estaba tan llena de trabajo y tareas que pedía clemencia. Necesitaba un tiempo para su novio, otro para comer y si no importaba mucho uno mucho más largo del que ya tenía para ver televisión, pero eso a nadie le interesó.

-¡Serena no seas tonta fíjate lo que pides! – se enfurecía cada vez más el animalito

-Era broma – repetía por cuarta vez observando la extraña comida que tenía servida frente a ella – una broma macabra – se rascó la cabeza – ¡Ya no lo quiero! – gritó por fin y uno de los sirvientes retiró el extraño platillo

-¿Algún problema princesa?

-No, nada – tartamudeó nerviosa – bien es tarde y debo ir a ese club, como es que se llama – se frotaba la barbilla buscando la palabra – bien ese club… Odio ser princesa – musitaba caminando a la salida.

Apenas esa semana su familia se había mudado a la enorme mansión y de verdad que ella se sentía tan fuera de lugar ¿Y si pedía su vida normal también se la traerían como sucedió con el extraño platillo? Cualquier cosa que pidiera la tendrían para ella, lo que fuera. Miró a su gata rogando por un poco de piedad pero el animalito sólo le dedicó una mirada de reproche

-¡Bienvenida! – la recibió la Duquesa de Marin

-¡Qué linda casa!

-Gracias princesa… Me alegra mucho se uniera al club, ya verá que aprenderá muchas cosas y…

Palabras y más palabras que no le interesaban escuchar. Soltó un fuerte suspiro mientras su rostro adquiría esa mueca de hastío y aburrición que hasta el momento solamente la escuela lograba sacar.

-Nuestra primera hora la dedicaremos a nuestros modales

-Qué fascinante – y qué mala actriz era, ni siquiera podía fingir interés por sus interlocutores

-Sí, algo tedioso – escuchó la vocecita de Natalie – ah qué mal nos encajonen en estas tonterías – echó la cabeza hacia atrás en un movimiento gracioso y poco digno de una joven elegante

-Sí – rió alegremente – qué fastidio – miró por la ventana el bello día que se perdía

Por suerte no debía asistir diario y el tiempo pasó volando con Natalie a lado. Más de una vez la regañaron por estar platicando y una docena de veces equivocó la respuesta. Sí, sin duda igual que la escuela.

-Te acostumbrarás – sonrió la niña – al final siempre hay algo interesante y divertido

-Sí, como ver al mayordomo caminar – soltó una gran carcajada – parece un pingüinito

-Sí ya lo creo ¡Rei! – gritó observando cómo ésta pensaba darse a la fuga

-Ah, hola – tartamudeó y sus orejas comenzaron a ponerse rojas – qué tal estuvo Serena… ya nos han dicho de la clase y…

-¡Viniste por mí! – gritaba la chiquilla de coletas emocionadísima – eso es tan lindo… ¡Viniste a recogerme!

Natalie levantó la ceja de forma divertida, miró a Rei con expresión de interrogación y la morena se sonrojó a más no poder mientras veía a Serena saltando de un lado a otro ¿Cómo salía del embrollo? Tartamudeó pero la chiquilla rubia estaba tan fascinada por la idea de pasar un día normal que no prestaba atención a su comportamiento

-No importa – frunció el ceño y sus ojos marrones se impregnaron de una rara furia, una mezcla entre ironía y crueldad – Debo irme a casa… Que la pasen lindo

-¡Espera! – gritó la morena – podemos… podemos…

-¿Quieres venir? – preguntó Serena – algo de diversión no caerá mal

-No, gracias. Tengo asuntos menos estresantes de qué hacerme cargo – y se marchó

-¿Soy estresante Rei? – se interrogaba la jovencita

-Muchas veces

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Lita sintió como si la sangre cayera hasta sus pies al ver a Haruka. Se quedó quieta observándola pasar y finalmente reaccionó ante el fuerte y furioso pellizco de Mina. Sonrió como tonta y tomó su asiento para escuchar la conferencia de uno de los hombres más importantes en la materia de nanotecnología

-Bienvenidos a todos – decía le profesor Tomoe – es un orgullo para mi que nuestra universidad cuente con la presencia del ingeniero Aylat Hotch… Aylat Hotch ha hecho resientes investigaciones en…

Pero Lita ya no escuchaba seguía con su mirada clavada en Haruka quien terminó ocupando unos de los lugares de enfrente. Emitió un suspiro y para cuando regresó su vista al frente se encontró con la fúrica mirada de su amiguita. Rió como tonta.

-Vaya y mira quién más vino – apretó los puños

-¡Amy! – gritó la alta jovencita perdiendo los estribos

-Y su novio… A que se ven lindos juntos

Las luces se apagaron y sus charlas insulsas debieron esperara hasta que las luces se encendieron de nuevo: La conferencia había finalizado. El profesor Tomoe volvió a tomar la palabra sólo para agradecer la presencia del Ingeniero Hotch y concluir la conferencia.

-Y no olviden nuestra fiesta inaugural de este congreso de Tecnología… mañana dos conferencias más… La primera con…

Lita se apresuró a escapar de Mina para alcanzar a Haruka pero no tuvo que hacer mucho para librarse de ella pues la rubia casi salió corriendo para alcanzar a Amy y su galante novio

-Creo que debería impedir lo que sea que esté planeando – rechinó los dientes molesta

Amy no las había visto. Entre risas comentaba con Mitche sobre lo dicho por Hotch. Él creía que el hombre exageraba y daba demasiada importancia a cosas que no las tenían, después pasó al tema de seguridad en las transacciones virtuales y compras por Internet cuando guardó silencio un tanto anonadado por esa fiera mirada azul

-¿Qué? – rió Amy sin entender el por qué de su perplejidad

Volteó lentamente. Ante ella Mina dispuesta a todo. La jovencita del moño rojo cerró la mano y con furia lanzó el primer puñetazo a la chiquilla. Por desdicha para Amy acertó y ésta cayó al suelo

-Ese es por traicionera… Y…

-¡Basta! – la sujetó Lita aterrada de la escena que daban – no es momento

-¡Nunca lo es! Y cuando lo es no hacen nada… Déjame darle otro y ya… Uno más

-Me las pagarás – se incorporó Amy sangrando – vamonos Mitche… Tu amiguita tiene razón, no es momento

-¡Huye cobarde! Escóndete bajo las enaguas de tu mamá

-Mina cállate

-¿Estás bien? – la contempló Mitche un tanto asustado – ¿Por qué tu amiguita te pegó?

-Porque está loca – se soltó de su mano – está loca – y las lágrimas se deslizaban por su mejilla

-¡Espera! Demonios, por qué tengo que enamorarme de la mujer más difícil del planeta

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Melissa observó cómo se quedaba el salón vacío. Emitió un suspiro sintiendo esas manos grandes y morenas recorriendo sus hombros. Cerró los ojos y con agrado dejó él la besara. Rió animadamente.

-¿Te ha gustado mi plática?

-Más o menos… eres aburrido – rió provocándolo

-Uhm – emitió un ruido siniestro – pensé disfrutarías mi voz aunque el tema fuese tan aburrido

-Tienes una voz celestial – sí una voz tan varonil y ronca que enamoraba a cualquiera – qué quieres, nada me divierte en estos días

-¿Por la muerte de Isaac?

-No – y desvió su mirada de esos penetrantes ojos marrones temiendo encontrara que mentía – por qué debía deprimirme él muriera

-Yo nunca hablé de deprimirte. Puede turbar de mil formas tu mundo… alegrarte mucho, enojarte, entristecerte… ¿Lo amabas?

-No – rió nerviosamente – no es buena idea nos vean juntos… No queremos tu niña malcriada averigüe pactamos…

-Deberías dejarlas en paz… Que se enamoren y hagan sus vidas como les de la gana… ¿O no es lo que has peleado para ti?

-Como si eso solucionara en algo nuestros dilemas de destino… No permitiré que esas dos destruyan todo lo que he creado… ¡No te importa sabes!

Y el hombre soltó una sonora carcajada. Negó con la cabeza y se separó lentamente de la mujer. Ya habría tiempo de sobra para pelear por tonterías, después de todo para él también era mejor así porque no podía permitir que su protegida sintiera remordimientos… No a estas alturas del juego

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Rivalidad mal entendida o muchas ganas de llevar su mutua frustración a niveles superiores. A Haruka nunca le agradó mucho el arte, pero ahora parecía encontrar una extraña fascinación en esas mismas clases que Michiru tomaba. Por desgracia para la joven pintora algunas de ellas podían accederse aunque no se estudiara ninguna especialidad en Artísticas. Terminó su redacción sobre la pintura barroca y la llevó a su profesor, para cuando regresó a su asiento se dio cuenta que su mochila misteriosamente desapareció y Haruka se reía sola

-¡Esto es el colmo! – gritó enfurecida

-Es todo por hoy – anunció el profesor

-Dame mi mochila – rugió

-¿De qué me hablas?

-¡Dame la maldita mochila!

-No sé de qué me hablas – reía encantada de poderla hacer estallar – tal vez la dejaste en el otro salón o…

-¡Quiero mi mochila! Ya sé lo que pretendes pero créeme no seré yo quien empiece la guerra – se dio media vuelta – quédate con ella… ¡No me importa!

-Como quieras – soltó una gran carcajada

No lo soportaría mucho. La veía por lo menos tres veces a la semana, sino era en artísticas era en la cafetería o alguna aula o… ¡Hasta parecía la seguía solamente para molestarla! Y aunque se esmeró mucho en ignorarla los primeros dos días, hoy se sentía morir ya. Se quedó recargada en la pared, no tomaría natación, en su mochila perdida estaba su traje de baño. Sería positiva ahora tenía dos horas libres tal vez para dedicarlas a…

-Toma – se sentó la rubia a su lado

-¡No lo hagas de nuevo! – se la arrebató – ahora lárgate debo cambiarme

-No puedo

-¿Cómo?

-Yo también debo cambiarme… Estoy en el equipo de natación ¡Qué te parece!

-¡Fantástico! – gritó con ironía

¿Podía salir algo más mal? Se salió sin cambiarse. Ya en la cafetería inhalo profundamente, debía ser más inteligente que la arrogante corredora. Sonrió con un dejo de maldad. Dos podían jugar el mismo juego. Salió corriendo a las oficinas de inscripciones para reacomodar sus clases.

-A ver – rió animadamente Kared tomando la mochila de la joven – deja ver si entendí niña – vio esa mirada furiosa que ya presagiaba un monólogo

-¡Qué quieres entender! – subió al vehículo furiosa

-Tú la odias, ella hace tu vida miserable y tú reacomodas el horario – observó el papel con mucho cuidado – bien lo reacomodas con el fin de… Es que eso no entiendo ¿Cuál es el fin?

-¡Ten vida propia Kared!

-La tengo… es solo que mi vida propia esta ocupada haciendo su propia vida sin mí – bajó la mirada

-Lo siento – sonrió Michiru – he estado tan molesta que… Discúlpame. Iremos a tomar un helado ¿Sí?

-¡Sí! – gritó eufórico – Helado ¡Helado! Helado ¡Helado!

-Kared

-¿Sí? – la miró con ilusión

-Nada – pensó en callarlo pero no pudo, le dolía verlo triste y solitario – y ya despertó Lindsay

-No, pero se la encargué mucho a la amable mujer que tiende mi cama… ella dijo que la cuidaría con su vida ¿Qué le pasa? Tiene más de un día dormida… Se ve tan… ¿Estará enferma?

-No lo sé pero si hoy no despierta correrá sangre

Otra vez esa mirada furiosa y tenebrosa. Él se alejó un poco de ella temiendo ser quien pagara las consecuencias por un pésimo día.

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Se probó el último vestido que escogió. Estaba tan de buen humor que todo le resultaba bien, eso hasta que llegó a esa hermosa prenda. Frunció la nariz y se dio cuenta que se veía un poco gorda, tal vez el color no era el indicado o… Negó con la cabeza y su mirada se clavó en sus zapatos… mejor compraría unas zapatillas nuevas…

-Me gustó más el primero – oyó la voz inconfundible de…

-¡Haruka! – volteó llena de ilusión y asombro

-Eres muy hermosa – se acercó con paso seguro y arrogante

-¿Estás bien? – la contempló con adoración – te ves bien pero me refiero a que si…

-¿Somos enemigas? Eso depende – rió animadamente – ¿Quieres lo seamos?

-No – tartamudeó nerviosa – pero tú y Amy quisieron apoderarse del cristal de plata y… Serena… y…

-Ah eso – volvió a sonreír – no te apures no se lo quitaré a la dulce cabeza de bombón… ella me lo cuidará hasta que llegue el momento de… De terminar esto – y su mirada destelló un dejo de odio y amor – ¿Me atacarás como Mina atacó a Amy?

-No – se sonrojó apenadísima – es que Mina estaba un poco nerviosa y…

-Bueno, me alegra saber no me soltarás un puñetazo… Yo me llevaría el primero – se encaminó a la sección de hombres

-¡Espera! ¿No quieres ir a mi casa? Prepararé ensalada y ese postre de fresas que tanto te gusta…

-Bien – sonrió con un aire de victoria que a Lita le gustó

Terminó pronto las compras. Haruka ya la esperaba en la puerta, tenía los lentes oscuros puestos y estaba recargada en su convertible amarillo. Apenas la vio esbozó una sonrisa. Se apresuró a ayudarla a subir las bolsas y arrancó el auto

-Que lata con esos dos – dijo a sí misma observando por el espejo retrovisor

-¿El qué? – volteó sin ver nada

-Es extraño… ¿No lo sientes?

-¿El qué?

-No es paranoia lo que sientes Lita – disminuyó la velocidad

Darien prefirió dar vuelta y Orión furioso gritó observando por el cristal trasero cómo dejaban atrás a Lita y la peste, como se empeñó en llamarles a las guerreras exteriores. No importaba lo que el gato dijera él no iba a correr peligros en vano, no después del colosal despliegue de poder que vio en los ángeles que la custodiaban.

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Hotaru observaba por la ventana ese bello cielo nocturno, se sentía como en un ensueño y tan enajenada estaba del mundo real que ni siquiera notó a Setsuna. Sonrió, como si las estrellas del cielo le hubieran dicho algo muy gracioso. Negó con la cabeza para comenzar su charla

-No me molesta estés aquí pero sí ese ruidito que haces

-Lo siento – soltó la pluma que apretaba con fuerza

-¿Te pasa algo en especial? – la miró fijamente

-No es nada – ahora era Setsuna la que se dejaba llevar por las estrellas

-Hoy es una linda noche… Apuesto que es Haruka y Michiru

-Algo así – sonrió con pesar

Las estrellas lo saben todo, cuentan leyendas e historias formidables de héroes inalcanzables, de aquellos que se atrevieron a tocar lo divino. Salió de la habitación de la niña para reunirse con el profesor. Hoy tendría una cena de negocios, la presentaría a un colega suyo para que comenzara a trabajar en un Museo de Antropología e Historia de la ciudad.

-No era necesario – no podía disimular su sonrojo

-Has ayudado tanto a mi hija – el mismo discurso de siempre, palabras trilladas sin sentido…

Subió al automóvil sintiendo esa mirada férrea sobre su ser. Jurey, la esposa de Tomoe, debía sentirse más que celosa, invadió su vida, tomó un lugar que por tanto tiempo luchó. Bajó la mirada sintiéndose tan culpable pero el profesor no la dejó demasiado tiempo cavilar sus ideas, pues comenzaba a platicarle sobre su gran colega y amigo con quien cenarían.

-¿Y usted conoce personalmente a Aylat Hotch?

-Setsuna ya te he dicho que no me hables de usted – sonrió con esa afabilidad tierna que a ella tanto encantaba – en realidad no – se quedó pensando un rato pues no entendía por qué él salía a colación – es un hombre un tanto extraño… en su país le conocen como el príncipe negro, supongo que es por su tono de piel…

-Sí – sonrió y Tomoe se dio cuenta que había concluido algo muy tonto

Por fin llegaban al restaurante. La joven respiró, ya podía dejar de sentirse tan intimidada ¿o no? Recapituló: Acaban de llegar a un restaurante elegante francés, de esos en que hasta un café puede costar más de la mitad de un sueldo promedio. Demasiada gente, demasiada formalidad… ella… Tomoe… un desconocido… charlas… Definitivamente estaba mejor en el auto. Emitió un suspiro sintiéndose morir.

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Kared apretó la mano de Serena con tal furia que la pobre hizo esfuerzos sobrehumanos para no gritar, el silencio era tan incómodo y fatal que hasta el crujido de sus huesitos se escuchó. El chico posó su más fiera mirada sobre aquel escultura y moreno hombre, intentó poner en práctica su mirada intimidante, esa misma que su padre le enseñó de niño con el afán que aprendiera a defenderse sin necesidad de emplear fuerza física. Pero era Kared y lo único que causó fue una risita nerviosa por parte de su madre.

-¡Madre! – gimió el niño y apretó de nuevo la mano de su novia que esta vez si gritó

-¡Qué fuerza! – ironizó el hombre intentando no reír

-¡Lo siento Serenita! – por fin la soltaba

-Mi manita – gimoteaba

-Bueno ya que estamos todos – comenzó el chiquillo de nuevo olvidando a Serena – sentémonos a conversar – se plantó justo frente al hombre

-Ya basta Kared – se paró su madre de su asiento para a jalones llevar al niño al comedor

Serena se quedó paralizada, no entendía mucho sobre lo que allí sucedía pero por la furia de su novio supuso que ese era el famoso usurpador. Jugueteó con sus dedos sintiendo la mirada escalofriante y enigmática del hombre. Se rascó la cabeza y entre tartamudeos solo se le ocurrió decir

-Así que tú eres Atila el sucio

-¿Cómo?

Y ahora se sonrojaba intensamente, se le escapó el apodo bobo con el que lo llamaban Michiru y Kared entre bromas. Por suerte para ella regresaba Kared y estaba tan furioso que solamente tomó la mano de Serena, sin explicaciones salió de la casa y ya a distancia prudente (medio metro de la puerta principal) gritó como desquiciado

-Lo prefiere a él

-Es… malo – que más podía decir

-No quiero un padrastro… me gustaba mi papá… aunque quería matar a todos… ¡Pero me gustaba! ¡Era mi padre! ¡Mi padre! Y alguna vez me quizo… pero mi madre ni eso… ¡La odio!

Aylat Hotch o mejor conocido en la familia como Atila el sucio, se había convertido en algo más que un amigo cercano de Melissa y aunque Serena siempre creyó que Kared era demasiado posesivo, el hecho que también Michiru sintiera cierta aberración por él dejaba ver que podía estar sucediendo algo más que una gran y hermosa amistad

-No importa – sonrió el chiquillo – vamos al cine a ver si para entonces el sucio ya se fue

-Bien – se colgó de su brazo encantada de tenerlo cerca

Kared regresó a casa muy noche. Michiru se encontraba afuera observando las estrellas, parecía un tanto ensoñada y otro tanto melancólica. Él tomó asiento a su lado observando ese mismo cielo que a ella embelezó

-Lindsay despertó – musitó por fin la joven

-Qué bueno… empezaba a preocuparme

-¿Cómo estuvo tu día?

-Bien

-Bien

Conversaciones sin sentido, platicar por hacerlo, trivialidades que esperan desencadenar más que simples formalismos pero tal parecía que ninguno pretendía si quiera llegar más lejos. Quizá por temor, y no tanto al otro sino a descubrir sus propios sentimientos, escucharse decir lo que se piensa, sueña, añora y siente…

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Un nuevo día. Otra oportunidad más para cambiar el destino pues el futuro, para Michiru, aún no estaba decidido. Pero tal vez éste no era exactamente el mejor día de su vida, ni siquiera de la semana. Cada chiquillo del taller se le quedó viendo como si fuera algún espécimen raro. Ocupó su lugar y se dio cuenta que definitivamente compraría ropa especial para esa clase ya que tenía diez minutos y ya tenía la puntita de su vestido llena de grasa. Era la última de la lista y como su día marchaba de mal a peor el profesor clavó su mirada en ella.

-¿No se equivocó de taller? Suele pasar

-No – lo miró con determinación – me gusta la mecánica… amo el automovilismo y sueño con un día crear un prototipo para Fórmula Uno

-¿De verdad?

-Sé de autos – tantos años con Haruka la hacían competente en la materia

-Vaya tenemos al hijo pródigo de regreso – la llegada un tanto ruidosa y aparatosa de la joven rubia había hecho que el profesor desviara su atención – Tenoh ocupa tu asiento y recuerda no puedes llegar tarde a mi clase

-Estaba ocupado – contestó con arrogancia. Su mirada denotaba cierta presunción difícil de tolerar – ¿Qué haces aquí? – por fin se daba cuenta de su presencia

-Vaya, tarde, molestando e interrumpiendo – chasqueó la lengua – tomo el taller ¿No te gusta la idea?

¿Pretendes fastidiarme como venganza? – sonrió con saña – creo esto no es para ti preciosa – miró la punta de su vestido – demasiado fino para una persona como tú… ah – y agregó al ver la sonrisa encantadora de Michiru – necesitas un coeficiente entre normal tendiendo a superdotado para pasar

-¿Y entonces cómo lo logras tú?

-Déjame decirte que ni aunque estuviera en coma tú podrías superar mi inteligencia

-¿Ah no? – que mal no tenía como contestar semejante insinuación

-¡Basta! – intervino el profesor que hasta entonces parecía estar de sobra allí – a pelear al corral. Sentados, empezaremos este semestre con algo sencillo… haremos un diseño básico y daremos un repaso general de lo visto en el curso anterior en honor a nuestra nueva colega…

-El que te inscribas – arrastró su banquita con ella sentada hasta Michiru – el que te inscribas en este taller no me hará perder los estribos… solamente piensa niña si quieres guerra, guerra tendrás

-Esto no es para principiantes – sonrió la joven – y en vista que me amas tanto (Digo sino qué haces en todas mis clases) yo me inscribí en todas las otras clases que no nos vemos

-¿Cómo? – saltó de la silla – reprobarás

-Y qué… Te fastidié y eso es lo que cuenta

-Como quieras – se metió las manos al pantalón

-¿Ya pueden dejar sus pleitos? Es más ambos ¡Fuera de mi salón! Regresen cuando pretendan escuchar o fingir que lo hacen como el resto – gritó esto último haciendo que más de uno despertara de su sueño

Michiru se quedó a fuera de la clase, estaba un tanto aterrada por tentar a su mala suerte. Sintió un leve jalón, Haruka la tomó del brazo y entre forcejeos la arrastró a la parte de atrás del taller. Con furia la aventó dejándola contra la pared

-No sé que te propones pero detente

-Eso es lo que yo te he pedido… Me robas mi mochila, estas en mis clases, me insultas si es que te dignas a verme, me tratas como si… – se quedó callada y bajó la mirada

-¿Si fuéramos enemigas? ¡Niña tonta! – la soltó por fin – Lo somos ¡Tú y yo!

-¿Por que lo decidió un mural? ¿Por un destino?

-No – de nuevo la empujó, la sujetó con fuerza de ambas manos, se quedó mirando ese semblante aterrado y susurró a su oído con cierta delicia – porque en verdad te odio

Notas finales:

Ahora si me excedí ¡La odia! Nuestra Haruka odia a su sirena!!! Ok todo tiene su explicación y además recuerden que al finalizar la segunda temporada Michiru no fue exactamente muy amable con Haruka, cierto que ella quería apoderarse del trono pero son pequeñeces comparadas con el amor!!!

Y después de bromas…. ¿Qué les han traido los reyes? No digan que nada porque yo les estoy dejando capis nuevos y hasta una nueva historia.

malkav-iztli: Que tal, sobre tu pregunta como Haruka ya es un Dios tiene su pequeño grupo de hermosos servidores (ángeles) Y en efecto Amy se sintió traicionada por Melissa, por eso la va demandar!!! No lo estarías tu? Despues de trabajar tanto, vender tu alma y de paso a tus amigas y al final terminar perdiendo hasta a tu familia para nada!!!

Que gusto la idea te agradara sobre cómo Serena se hizo Neo Reina, no sabia cómo hacerlo!!! Y en esta capitulo ya se ve se prepara para ello (Sigo sin poder creer que la serena de Tokio de Cristal sea nuestra Serena) Gracias por tus comentarios, me hizo reír mucho la parte de la demanda de Amy ;) espero este te guste

angel de acuario Gracias por las porras!!! Trato de actualizar pronto, ahora las vacaciones no dieron para mucho

LOYDA ASTRID Hola que tal las fiestas? Mientras la diversión te secuestre estas disculpada sino tienes FALTA!!! No pierdas de vista a Natalie pues te adelanto que al final ella es una pieza crucial en esta guerra. Sobre tu pregunta, Tuxedo dice que esta con ella siempre y cuando sea para beneficio del mundo y la humanidad porque a él le parece que Serena no toma muy buenas decisiones (Por lo de Amy y Haruka) y Haruka tiene recuerdos vagos pero casi todos se desvanecieron, en algunos diálogos con Amy ella comenta que siente algo cuando ve a Michiru, pero no sabe qué es y por qué. Amy no tiene amnesia ella sigue en el bando de Haruka porque quiere venganza!!! Su patente!!! Como dice malkav-iztli Jajaja