Inuyasha solo esperaba que su plan saliera bien. Aunque después de todo, dar clases de Física para que la linda e inocente Ahome se hiciera pasar por su novia no había sido tan malo. Su disfraz de novio le había servido para sacar unos cuantos gozos.
Disfraz de novio
By Reina Momo
Capitulo Dos
Respuestas
Salí de la facultad a la tarde y regrese a mi casa verdaderamente exhausta. De nuevo el calor y el poco aire me sofocaban mas de la cuenta.
Cuando llegué a mi casa me senté en la cocina y bebí una cantidad exagerada de agua para calmar mi sed. Luego me dirigí al sillón, me tiré en él y encendí el televisor.
Dejé de hacer zapping cuando encontré un canal de cocina. No era que me gustara pero en realidad no había nada interesante, nunca había nada interesante en la televisión...
Recosté mi cabeza en el apoyabrazos y miré el ventilador girar.
Habían pasado dos días desde aquella extraña propuesta. Resistí bastante la intriga en estas 48 horas al no animarme a llamarlo. Después de todo ¿Qué perdía haciéndole ese favor? Él me enseñaría algo de física si aceptaba y estaba segura que el debía ser muy bueno al estar en su tercer año.
Busqué el papel con su número desde adentro del bolsillo de mis jeans. Lo llevaba siempre, por las dudas…
Esperaba que él le hubiera pedido mi celular a Hei o a Kime para llamarme, pero al parecer no tenía intención.
Por ahí había cambiado de opinión al yo no haberlo llamado. Me había tomado un buen tiempo para pensarlo. Le di vueltas al asunto un rato mas hasta que al final me decidí y cogí el teléfono. Marqué el número de su casa.
Esperé a que atendiera y luego del tercer llamado lo hizo.
— ¿Hola? –preguntó una voz del otro lado. Era él-
—Eh…Hola, Inuyasha –respondí algo nerviosa. No sabía bien como abordar el tema- Soy Ahome.
Hubo un silencio del otro lado y luego una risa.
— ¡Oh, Ahome! ¿Cómo estas?
—Bien…emm ¿Y tú?
—Perfecto. ¿Qué necesitabas? –Inquirió con un timbre de ansiedad en su voz-
—Pues…yo…he estado pensado sobre lo que me dijiste el otro día…
— ¿Y que me dices? ¿Aceptas ser mi novia de mentiritas?
Esta vez hice yo una pausa que no duró mas de tres segundos.
—Si… -suspiré- pero tu tienes que cumplir con tu parte y explicarme el por qué.
—Me parece bien… ¿Quieres venir a mi casa?
Me sorprendió la pregunta pero respondí enseguida. La respuesta era negativa.
—Si, esta bien… -me contradije- ¿Cuándo?
—mm ¿Ahora estas libre? –yo le respondí afirmando y luego volvió a hablar- Bien ¿Tienes para anotar? Te paso la dirección.
Anoté en mi mano la dirección que me estaba dando y me di cuenta de que no estaba muy lejos de mi casa .De hecho se encontraba a unas pocas cuadras.
Cuando corté con él, instantáneamente me dirigí al baño para mirarme al espejo. Fue innecesario porque no me retoqué ni nada, y solo luego de memorizar su dirección, la borré de mi mano.
No quería llegar muy rápido, así que camine lento buscando las sombras en la calle. De nuevo pensé en las posibles causas de su propuesta pero termine decidiendo que lo mejor sería no especular.
Me detuve en la casa que coincidía con la calle y el número que él me había dado. Parecía ser una casa bastante grande para que viviera una sola persona. Luego recordé la primera impresión que me había dado Inuyasha: Niño algo rico, caprichoso y arrogante. Poco educado pero agradable después de todo. Seguro quería tener todas las comodidades y lujos en su casa. Todo para hacer fiestas y recibir chicas.
Toqué el timbre.
Inuyasha salió segundos mas tarde y me abrió las rejas de la entrada. Me dio una palmadita en la espalda y me introdujo adentro de su casa. Allí todo estaba ordenado, otro desconcierto que me originaba. Tenía un gran equipo de música en el living y una biblioteca entera dedicada a CD' s y algunos estantes de libros sobre ingeniería.
Me dijo que me sentara en el sillón azul, el cual ocupaba una buena parte de la habitación puesto que era enorme. Yo lo hice y me sentí reconfortada al hacerlo. Me hundí en los cojines y me sentí una pequeña en un mundo gigante.
— ¿Quieres tomar algo?
— Si –acompañé mis palabras con un leve asentimiento y él se perdió en otra habitación que supuse sería la cocina-
Volvió al instante con un vaso grande de Coca-Cola.
—Gracias –se sentó delante de mí y me miro con una expresión seria- ¿Vas a decirme por que quieres que hagamos esto?
—Se…-respondió a secas-
Se estiró en el sillón un poco. Noté que tenía ojeras y supuse que se habría desvelado, no quise ni pensar que se había quedado haciendo si es que no había estudiado.
—Veras…-suspiró- ¿Recuerdas que te conté que estoy por asumir el control del taller de mi padre? –me pregunto. Yo asentí lentamente mirando el techo intentando recordar sus palabras exactas aquella noche pero solo recordé algunas frases- Bueno… digamos que tengo que hacer buena letra para que él no se arrepienta. La imagen que tiene mi padre de mi no es la mejor… pero no tiene a otra persona a quien dejarle el taller, a excepción de mi hermano, pero teniendo en cuenta la pésima relación que tienen… tampoco quiero arriesgarme.
— ¿A que te refieres con que la imagen que tu padre tiene de ti no es la mejor?
—Mira, él siempre me vio como un despreocupado. Saliendo todas las noches, siempre trayendo chicas distintas…Digamos que nunca me vio como alguien responsable ni en una pareja estable. En la secundaria me peleaba con alguien distinto cada tanto, les traje bastantes problemas a mis padres…-miró el suelo y sonrió, aunque la alegría no llegó a sus ojos-
— ¿Entonces…? –aun no entendía a donde quería llegar con todo esto-
—entonces quiero demostrarle que senté cabeza. Y mostrándole una pareja estable pienso que eso ayudaría. Ya sabes, la responsabilidad al mantener una relación.
Yo asentí lentamente luego de terminar el vaso de Coca y dejarlo sobre la mesita ratona que había entre nosotros. Otra pregunta llegó a mi cabeza.
— ¿Y por que me elegiste a mi? No me conoces.
—Bueno…mis amigas no son…lo que se dice amigas –resaltó la palabra clavándome la mirada-
—A ver si entendí… ¿tus amigas son…como…amantes? –Me reí ante mis palabras sin poder contagiar a Inuyasha-
—Exacto. Y él ya las conoce. Ninguna piensa en algo a largo plazo como tu. Y lo digo por el solo hecho de que estudias. Ellas no lo hacen. No es que sea malo, pero…
—Entiendo. ¿Cómo vamos a hacerlo? Y ¿Cuándo vas a enseñarme? –sin darme cuenta pregunte de manera infantil. Inuyasha sonrió de costado-
—Cuando tú quieras, pequeña –Me guiño un ojo- puedo enseñártelo todo, ahora mismo si lo deseas.
Lo miré de forma reprobatoria.
—No te pases, anciano- ataqué con algo que él había señalado aquella noche-
—Nena –contraatacó- Y eso me recuerda a que tengo que poner ciertas pautas si queremos que esto funcione.
Me agarré del sillón inconcientemente. A ver con que salía ahora…
—Primero, deberás vestirte mas femenina ¿Qué es eso que llevas puesto?
— ¡¿Eh?! ¿Qué tiene de malo mi ropa…? –pregunté infantilmente-
Hoy llevaba puesto un jean gastado y una remera manga corta de color gris oscuro, también algo gastada.
—Si no tuvieras…-se señalo el pecho refiriéndose a mis bustos. No eran grandes, eran normales- diría que eres un chico.
El comentario me hizo sonrojar de vergüenza y de bronca.
— ¡¿Dices que tengo cara de chico?! –chillé-
— No me refería a eso –soltó una carcajada que me pareció estar cargada con demasiada burla- prácticamente estamos vestidos iguales –señaló su ropa y comprobé que llevaba razón- pero tienes curvas, pequeña –bromeó y luego se aclaró la garganta- como decía… deberás usar ropa mas femenina, minifaldas si es posible.
— ¡Eres un depravado! –me ignoró-
—También, y punto muy importante, debemos simular esto bien ¿Si? No me sorprendería que cuando intente besarte salgas corriendo… -entornó sus ojos y los puso en blanco-
Esta vez sentí como si mi sangre huyera de mi cara. No dejaría que él me besara, de ninguna manera. Ahora que lo conocía mas, sabia que era un…no se si mujeriego era la palabra, pero se le acercaba a la definición que yo quería darle. No iba a usarme, o sea, si, pero…
— ¡Ja! No vas a besarme –determine-
— ¿Cómo que no? ¿Por qué no? –Me cuestiono repentinamente molesto- si eres mi novia se supone que debo besarte.
—Podemos decir que no nos gusta hacer demostraciones de afecto en publico –dije triunfante-
— ¿Y tu te piensas que mi viejo va a creerse que a mi me importa mucho que me vean besándome? Discúlpame, pequeña, pero me han visto de peores formas –me miro de arriba abajo con desdén. Yo no quise ni imaginar-
— ¡Pues a mi si me importa! Además, yo te hago semejante favor, y tu solo vas a enseñarme Física. Podría pagar un profesor particular y no tendría que pasar por esa infamia.
Inuyasha se quedó sin habla, sabía que tenía razón yo. A mi ningún hombre me iba a obligar a hacer cosas que yo no quisiera. Aquí mando yo pensé riéndome por dentro.
—…Así que las reglas las pongo yo. –finalicé-
— a mi ninguna niña va a decirme que hacer –soltó con soberbia-
— ¡No soy una niña!
—Si, como no. – se cruzó de brazos y bufó. Era un maldito-
—Escucha. Voy a ayudarte, pero a mí manera. Nada de besos, para empezar.
De vuelta puso cara de perrito mojado, yo, puse los ojos en blanco y solté un largo suspiro.
Se acercó a mí lentamente haciendo un mohín. Él sabía como seducir a una mujer, pero yo no iba a caer. Yo sería mas fuerte y me haría respetar, si quería mi ayuda tendría que acatar mis NORMALES reglas.
Yo sabía que él quería aprovecharse de la situación debido a su afán por las mujeres. A mi no me importaba.
Se agachó a mi lado y apreso mis muñecas con sus manos. Su mentón lo reposo en la unión de mis rodillas y me miró tristemente doblando su labio inferior.
— ¿Ni piquitos? Chiquitos, anda, así haremos las cosas mas creíbles… -me suplico con calma. Yo cerré los ojos y suspire- Ya sabes que las parejas se besan.
— No…
— ¿Por qué no?
— ¡Porque no quiero…! No seas atrevido, Inuyasha.
Él bufó. Se levanto del suelo
—Eres una niña. Tampoco me sorprendería si me dijeras que a los 18 años no has besado a nadie.
Su arrogancia me estaba enloqueciendo. ¿Cómo que a los 18 años yo no había besado a nadie? ¡Eso era mentira! Solo quería provocarme para hacerme cambiar de opinión.
— ¡Mentira! –le contradije-
—Entonces pruébalo –levantó una ceja y me miro desafiante- conmigo.
Tuve sus orbes doradas a menos de un metro de mí mirándome con un inopinado interés que no había visto antes. A excepción de cuando lo vi bailar con esa pelirroja…
—Anda ¿O tienes miedo?
Rió. Era tan cínico.
Coloque mis manos en la cintura y lo miré juntando las cejas.
Harta de él y de su comportamiento me dirigí a la puerta de entrada y salida. Cuando llegué me di vuelta para mirarlo y vi el desconcierto en sus ojos.
— ¿Qué haces? –me preguntó-
— Me voy. No voy a ayudarte.
Me gustó ver como su rostro pasaba del triunfo a la desesperación. Me sentí poderosa. Él necesitaba de mí mas que yo de él.
— ¡¿Qué?! – exclamó y en un abrir y cerrar los ojos, prácticamente, lo tuve a mi lado sosteniendo la puerta- No puedes hacer eso.
— ¿Por qué no? –me di cuenta que la puerta estaba abierta y que por lo tanto la de adelante también, no recordaba que él las hubiera cerrado. Tiré de ella intentado vencer la presión que ejercía Inuyasha, pero era demasiada para mis débiles brazos-
— Porque eres un atrevido y un arrogante, un desconsiderado, mal educado y…
Me interrumpió antes de que pudiera decirle algo mas. Capturó mis brazos con sus ásperas manos y suspiró.
— y un idiota…bueno… me precipité ¿Si? Esta bien, nada de besos… ¿Vas a ayudarme?
Hice de mis labios una fina línea y le miré a los ojos esperando que dijera algo mas.Mi silencio le hizo perder la paciencia, otra vez.
— ¿Y?
— Y las palabras mágicas son… -esperé a que terminara la frase pero en vez de eso me miró como si estuviera loca-
—… ¿Abra Kadabra?
Simplemente era un completo idiota. Aproveché que sus manos ya no me sujetaban y abrí la puerta con rapidez, saliendo al exterior. Corrí los pasitos que había hasta las rejas cuando Inuyasha salió detrás de mí.
Maldito orgulloso ¡¿Qué mierda le costaba decir, LO SIENTO y POR FAVOR?! No lo soportaba.
En vez de eso se hacía el gracioso e intentaba dejarme como una tonta infantil.
Supongo que yo ya sabía que él podría ser así de grosero. Por lo visto solo le importaba el dinero y estar con muchas mujeres. Nada de sentimientos.
Abrí las rejas y corrí por la calle al verlo a pocos pasos detrás de mí. Me perseguía a donde fuera. Supongo que quería atraparme para que charlemos pero yo era muy escurridiza.
Resultaba graciosa la situación y comencé a reír.
El rostro de Inuyasha representaba la viva imagen de la sorpresa y se detuvo en seco a pocos pasos de mí. Yo me tiré sobre el asfalto calentado por el sol y me descostillé de la risa. No sabía bien a que venia tanta gracia por que él me estuviera persiguiendo, pero pude contagiarle de mi risa, aunque tan solo sonrió de costado.
— ¿Por favor? –pronunció con calma. Yo asentí-
Si me decía alguien que necesitaba de mi ayuda, por lo general, yo, no me rehusaba e Inuyasha no iba a ser la excepción. Sabía que detrás de ese chico frío y arrogante debería haber otra persona.
Me pregunte si estaría en lo cierto.
No iba a preocuparme tampoco en responder esa pregunta, con el paso de los días lo conocería aun mas.
Se tiró a mi lado en medio de la calle y nos quedamos un rato largo bajo el sol.
