Inuyasha solo esperaba que su plan saliera bien. Aunque después de todo, dar clases de Física para que la linda e inocente Ahome se hiciera pasar por su novia no había sido tan malo. Su disfraz de novio le había servido para sacar unos cuantos gozos.
Disfraz de novio
By Reina Momo
Capitulo Tres
Cada cual con su pareja.
¡Por fin podía volver a casa!
El aula en la que tenía mis clases era un poco chica para todas las personas que asistíamos y aparte no tenía ventanas. Por eso yo siempre me sentaba cerca de la puerta. Tendría que superar mi trauma algún día. Aun así, estaba completamente segura que el encierro era mi karma. Así que mientras tuviera suerte, encontraría un lugar mas o menos abierto siempre.
Me puso de buen humor salir afuera. El edificio estaba arruinado, sin duda, pero lo mejor de él eran las escaleras de piedra de metros de ancho y montones de escalones. Casi anochecía y el viento que traía el río mas cercano era deliciosamente fresco. Me pasé una mano por mis cabellos y cerré los ojos cuando pise el último escalón. Respiré hondo.
Brillante.
— ¡Higurashi!
Oh, esa voz…
La reconocía a la perfección. Me giré para ver a un muchacho rubio y ojos azules bajar por las escaleras a grandes zancadas. Siempre llevaba en su rostro una gran sonrisa y era muy amable. Todo lo contrario a Inuyasha , pensé.
Le devolví el gesto y aguardé a que llegara a mi lado. Jadeó antes de hablarme. Era tan dulce Houyo.
—Higurashi, traje esto para ti –me enseñó una flor de rojiza en las puntas y violeta hacia el centro. Era preciosa y jamás había visto una igual-
Le sonreí ampliamente hasta que me dolieron las mejillas.
—Oh, es hermosa Houyo! Muchas gracias –le di un beso en la mejilla y comenzamos a caminar juntos hacía la avenida-
—De nada. ¿Oye…haces algo esta noche?
Su pregunta me tomo desprevenida. Había pasado la semana muy rápido y yo no me había dado cuenta la sucesión de los días. Hoy era viernes. Entonces caí en la cuenta que el domingo había sido la última vez que supe cosas sobre Inuyasha. No nos habíamos telefoneado para seguir planeando nuestra farsa ni siquiera para que me explique cosas de física. Aunque ahora que lo recuerdo, él me había enviado un mensaje la noche del Lunes para disculparse por lo del domingo. Claro, era mas fácil disculparse por mensajes de texto.
No le respondí por que no tenía mas crédito. Esperaba que no hubiera pensado que yo estaba enojada con él…
—¿Higurashi? –me sacó de mi sueño. Siempre me llamaba asi, nunca por mi nombre-
—¿Podrías decirme Ahome? –me reí-
—Bien, AHOME, dime ¿Haces algo hoy?
—Nada ¿Por?
—Me preguntaba si te gustaría ir a tomar algo…conmigo.
Me tropecé con una baldosa rota de la vereda pero no me caí. Le sonreí tímidamente, gesto que me devolvió enseñándome sus blancos dientes.
—Me encantaría – no era que gozara la idea pero salir de vez en cuando estaba bien para mí-
Además vivía rechazando las propuestas de Houyo. Siempre que me invitaba a salir yo ponía alguna excusa y esto venia siendo así desde que íbamos a la secundaria.
Mis amigas me habían metido ideas extrañas en la cabeza acerca de él. Decían que gustaba de mí por eso sus regalos en intentos. Para conquistarme.
Comencé a dudar de nuestra amistad cuando lo vi en la misma carrera que yo, en el mismo turno y la misma facultad.
Quizás ellas tuvieran razón, pero me había cansado de rechazarlo.
Si ellas se enteraran de que íbamos a salir juntos a tomar algo, se hubieran puesto a saltar y cantar sin importar el lugar.
Su inmensa sonrisa me hizo sentir como la mejor persona del mundo, sin exagerar.
—¡Oh, que bien! Entonces, te paso a buscar a tu casa a eso de la… ¿Una?
—Si, esta bien. Nos vemos a la noche, Houyo.
Nos despedimos y nos fuimos en direcciones opuestas ya que él y yo tomábamos autobuses distintos.
Estaba caminando por una calle paralela a la avenida, donde no había tanta gente en las aceras y podía caminar mas tranquila hasta llegar a la parada de mi autobús.
El sol ya se había ocultado y le había dejado el camino libre para que las estrellas se mostraran con intensidad.
Un auto gris, uno nuevo, estaba segura, doblo la esquina detrás de mí. No le di importancia pero me asusté cuando aminoró la velocidad hasta igualar la mía, en paso humano se colocó a mi lado. Intenté ver de quien se trataba pero los vidrios negros me lo impedían. Aceleré el paso intentando no parecer asustada. Fue entonces cuando escuche que se cerraba la puerta del auto y alguien comenzaba a seguirme. Me tomó de la muñeca y me obligó a girar. Yo grité.
—Tonta, vas a romperme los tímpanos.
Esa voz me resultaba claramente familiar y me hizo suspirar de alivio. Gracias a Dios que era él, porque mi corazón estaba a punto de explotar.
—Lo siento, Inuyasha
—¿Qué te paso? –me preguntó aun contrariado-
—Nada…solo me asusté –le contesté bajando la mirada-
—Oh…no creí ser tan feo –me reí- Oye ¿Vas para tu casa? Te alcanzo si quieres, yo voy para la mía.
—Genial –le sonreí-
Me abrió la puerta del copiloto de su Ford Verve y luego de rodearlo se sentó a mi lado. Me impresionó el lujo del pequeño auto. Por dentro y por fuera era extraordinario. Por fuera era de un gris oscuro brillante, y por dentro, los asientos y el techo estaban cubiertos por una tela de cuero negra muy suave. Quizás este coche fuera nuevo.
Nos mantuvimos callados durante varios minutos. A mi me sorprendía la velocidad con la que conducía. Iba a reprochárselo, pero el me gano de mano, otra vez.
—No me contestaste el mensaje el otro día… ¿Seguías enojada?- mantuvo la vista el frente, solo giro para verme cuando formuló la pregunta. Luego acotó algo mas- Ponte el cinturón –y volvió la vista al frente-
Yo le hice caso con una rapidez exagerada que hizo que sus labios se curvaran hacia arriba levemente.
—No tenía crédito.
—Ah…
El silencio nos inundó nuevamente por unos minutos y él se encargó de romperlo. Siempre lo hacía y yo no era buena en ello. Me pregunté, de repente, como serían las chicas con las que él solía salir. De seguro hablaban mucho, o mejor dicho, lo normal.
—¿Te gustaría salir conmigo esta noche? –Me preguntó de repente y note en su mirada una expresión mas dura, también sus manos sujetaban fuertemente el volante-
Yo callé. De repente se me habían ido las ganas de salir con Houyo. Pensé en la idea de llamarlo y decirle que tenía otro compromiso, uno importante.
Y divertido, pensé en mi lado malvado.
Pero no podía hacerle eso, yo ya había arreglado con él y también había sido testigo de su sonrisa mas sincera y hermosa. Una cargada de ilusión y alegría.
No me lo perdonaría si le fallaba hoy.
—Me gustaría, pero no puedo… -Asintió con la cabeza y mantuvo la vista en la ruta delante nuestro- Lo siento.
—Esta bien –emitió solo eso e hizo una pausa larga antes de preguntar- ¿Se puede saber que harás?
—Voy a salir…
—¡Oh, no me digas! No lo habría imaginado jamás si no lo mencionabas – se burló de mí y yo me hundí en el asiento- ¿sola?
—No…
—Ah… ¿Por qué tengo que sacarte la información a la fuerza, eh? –bromeó. Yo me reí- ¿Con quién?
—Con… un chico –me lleve las manos al rostro cuando recordé su ultimo comentario e intenté ampliar mis datos- Es un compañero de la facultad…íbamos juntos a la secundaria. Pues me invitó recién y… bueno… ya sabes.
—¿Te gusta?
—¡No! –Chillé horrorizada al imaginarme a Houyo y a mí caminando juntos de la mano- él es quien gusta de mí…
—Vaya… la señorita tiene un pretendiente, me pregunto que pensará si le hago caer en el mismo juego que a mi padre –comentó y luego soltó una carcajada tras otra-
—Eso sería muy malo. Houyo es un chico bueno.
—con que Houyo… -sonrió maliciosamente de costado- pues…yo soy un chico malo.
Doblo hacía otra calle y se detuvo frente a mi casa.
La vez que lo visité también se ofreció a acompañarme y fuimos caminando.
Me solté del cinturón de seguridad lentamente y lo miré.
—Gracias por traerme –sonreí-
—De nada. Nos vemos en la semana para explicarte esas cosas y para planear lo otro –me soltó unas palmaditas en la parte trasera de mi cabeza- Que la pases bien con tu novio.
—¡No es mi novio! –Grite sonriente cuando cerré la puerta del auto-
Él movió el auto cuando yo hube cerrado la puerta de mi casa.
Disponía de tres horas y media para comer y alistarme, para luego salir con Houyo. Mi madre preparó la comida mientras yo me bañaba.
Inmediatamente de la reconfortante ducha, me dediqué a elegir la ropa. No tenía tanta ropa para salir así que me quedé con una falda gris y una remera de tiritas celeste. Me dejé el cabello suelto y tampoco me maquillé.
Antes de bajar a cenar me dediqué a jugar con mi hermanito pequeño y hermoso, Souta. Aunque tuviera 14 años para mí siempre sería pequeñito.
Recordé a Inuyasha haciendo distinguir nuestra diferencia de edad. No era tanta, solo cuatro años. Igual que Souta y yo. Quizás él me veía como yo lo veía a mi hermanito. Pequeño.
No entendí por que últimamente me preguntaba tantas cosas sobre Inuyasha. Comparándolo con Houyo, comparándome con sus "amigas" y comparándonos a nosotros con la relación entre Souta y yo.
Suspiré relajada al redescubrir que jamás me vería como yo lo hago con Souta ya que él era mi hermano.
—¿Vas a salir, Ahome? –Me preguntó mi madre una vez que nos sentamos los tres a la mesa-
—Si, voy a un bar.
—¿Con quién? – sonriente como siempre mi madre volvió a cuestionar-
—Eh…con Houyo… -dije en tono mas bajo-
—¡Oh que alegría!- Y su sonrisa fue espléndida-
Mi madre adoraba a Houyo, no se que era lo que le veía. Quizás por que era un chico educado y dulce. Era lo que todas las madres pretendían para sus hijas, el novio perfecto.
Pero no para mí.
Para mí Houyo era un chico más. Un muy buen chico al que quería.
No podíamos ser novios. Yo no era para él y él no era para mí.
—No se por que te alegras tanto, mamá –comenté divertida al ver su expresión-
—Estoy contenta porque es mi yerno
—¡Estas loca! No estoy saliendo con Houyo…
—¿A no? –su carita se desilusiono. Souta habló por mí-
—Claro que no mama, ella esta saliendo con aquel muchacho…de cabello negro ¿Verdad?
—¿Qué muchacho? –Preguntamos mi mama y yo al mismo tiempo-
—El que te acompañó hasta casa el domingo pasado… ¿Cómo se llamaba…? –se preguntó-
—¿Inuyasha?
—¡Ese! –Me miró con expresión triunfante como si hubiera descubierto la pólvora- Inuyasha
—No es mi novio, Souta –me sonrojé y me levanté de la mesa para lavar mi playo y, de paso, ocultar mi sonrojo-
—¿Quién es tu novio? –Pregunto mi madre-
—A ver si entienden… –me gire exasperada con jabon en las manos- No Ten-go no-vio
Ambos suspiraron frustrados al igual que yo.
El timbre me sacó de mis pensamientos, enfocándolos en la persona que debería estar detrás de la puerta.
Me sequé las manos con rapidez y corrí hasta la puerta antes de que notaran mi sonrojo. Escuche a Souta decir algo así como "Vaya que está apurada…" y una carcajada luego.
Encontré a Houyo con una remera negra y unos jeans azules. Me sonrió gentilmente y me condujo hacía su auto.
—¿A dónde vamos? –pregunté una vez adentro-
—¿A dónde te gustaría ir? –Arrancó el vehículo y anduvimos despacio por las calles tranquilas hasta llegar a la principal donde pudimos ver mas gente y mas autos-
—Mmm… no se –saqué la lengua avergonzada- quizás podríamos ir al bar que abrieron el sábado pasado ¿No? –sugerí. El me sonrió y asintió-
—Me parece estupendo.
Paró el coche a la vuelta del antedicho bar y nos bajamos de él.
Caminamos hasta la entrada. Houyo se comportaba extremadamente caballeroso y eso me incomodaba.
Nos sentamos enfrentados en una mesa contra la pared que en realidad era para cuatro. Eran cómodos los asientos.
Houyo pidió dos cervezas y comenzamos a charlar.
Lo hice reír bastante en la noche. Me gustaba resultarle graciosa a la gente porque me sentía bien, aunque él podría reírse de compromiso ante mis ocurrencias. Igual, Houyo estaba de tan buen humor…
El lugar se llenó con rapidez conforme avanzaba la noche y distintas canciones y géneros de música iban pasando por la rocola.
Decidí que quería escuchar algo.
—Aguárdame un segundo –me levanté de mi asiento apoyando mis manos sobre la mesa- voy a poner algo de música-
—De paso pide algún trago.
—Okay.
Me dirigí a la barra y pedí unas fichas. Seleccioné canciones de The Cure y luego otras de Invisible. No eran mis bandas preferidas, pero tenían canciones que me gustaban. Sonreí y le pedí al Barman dos tragos. Mientras los preparaba me apoyé en la barra y miré a la gente sentada y charlando, al igual que habíamos hecho Houyo y yo. Había varias parejas tomadas de la mano e intercambiando besos. Me pregunte, entonces, si nosotros dos pareceríamos otra pareja más.
Me llamó la atención — y no fui la única- cuando se levantó una muchacha de su asiento y le gritó a su novio. No reconocí si estaba borracha o no, pero enseguida el chico se levantó de su asiento también y se llevo del brazo a la rubia. Me reí.
Seguí mirando el bar pero esta vez los alrededores de la mesa en donde se sentaba la escandalosa pareja.
Ahí lo vi. ¿Es que iba a cruzármelo en todos lados? Primero, no lo veía en toda una semana y ahora lo veía en todos lados.
Allí estaba Inuyasha sentado en una mesa charlando íntimamente con una muchacha que supuse tendría casi su misma edad.
Él llevaba puesta una remera con sus puños arremangados hasta los codos color verde con franjas gruesas en negro. Y un jean, obviamente.
Luego me fijé en la chica. Su piel nívea hacia contraste con su cabello negro y largo. Era de facciones finas y muy hermosas.
Su mirada seductora develaba el interés puesto en Inuyasha y se reía de los comentarios que éste soltaba. Llevaba puesta una blusa roja y una falda de jean oxidado.
Así que así de lindas eran las chicas con las cuales él salía. Yo sería un poroto comparada con ella. Me reí, aunque no de alegría.
Me molesto la situación y viré la mirada ignorando el porqué.
Suspiré con pesadez y para cuando volví a enfocar la mirada en ellos noté la mirada ocre de Inuyasha sobre mí. Le mantuve el contacto visual hasta que el Barman me alcanzó los tragos. Los tomé, le pagué y me dirigí a mi mesa, sintiendo sus orbes, todo el recorrido, sobre mi persona.
—Aquí están –sonreí y le pase uno de los vasos con liquido rojo- son de frutilla.
—Genial – le dio un sorbo-
Entonces mi celular comenzó a sonar. Maldije cuando vi el nombre de quien llamaba en la pantalla.
—¿Qué? –Inquirí con agresividad-
—Nada, me pareció gracioso encontrarte aquí y te llamé. ¿Así que ese es Houyo?
Puntualicé mi vista donde él se sentaba con la muchacha pero vi su asiento vacío. Le hice un gesto a Houyo como que iba al baño y salí afuera del bar.
—Si ¿Por qué?
—Es feo –se carcajeó y continuó- solo bromeaba, hacen linda pareja
—Cállate…tonto. Por cierto, tu chica es guapa también.
—Es hermosa ¿Viste? Es un fuego.
—No quiero tantos detalles… -arrastré mis palabras y volví a entrar al lugar- Escucha, me vuelvo con Houyo. Nos vemos.
—Perfecto, yo estoy yendo a tu mesa, adiós "Novia".
Iba a protestar ante lo ultimo dicho pero el silencio del celular me avisó que él había colgado. Me senté en mi asiento con una expresión helada y entonces vi a Inuyasha caminar de la mano junto a su chica, directo hacia nosotros.
¿Qué era lo que quería?
¡Hola! esta va a ser la primera vez que agradezca sus reviews porque antes no sabia donde estaba esto de editar... x)
en fin, Gracias. me alegra que sean mas en el cap 2 al dejar suso piniones. Estos dias anduve con MUCHOS problemas, tanto q adelante todo en otro lugar. ahora estoy mas tranquila y decidida a continuar esta historia.
asi que espero me dejen de nuevo sus reviews para sabes que les parecio.
Adieuuuu!
