Inuyasha solo esperaba que su plan saliera bien. Aunque después de todo, dar clases de Física para que la linda e inocente Ahome se hiciera pasar por su novia no había sido tan malo. Su disfraz de novio le había servido para sacar unos cuantos gozos.
Disfraz de novio
By Reina Momo
Capitulo Cinco
Pelea
Inuyasha tomó su billetera desconcertado y giro su rostro hacia mi. Cuando me vio mirando la foto, abrió los ojos como platos y enseguida se abalanzó contra mí. En sus ojos pude ver la ira. Estaba realmente molesto.
— ¡¿Que haces?! –me gritó y me quito la foto de las manos antes que le diera la ultima ojeada al rostro de la chica, esa tal Lime- ¿Por que revisas mis cosas?
— Eh…Se…se te cayó… -tartamudeé desconcertada por su reacción. ¿Por qué se ponía así? -cuando te levanté la billetera…se cayo esta foto…lo siento…
Bajé la mirada al suelo. Estaba confundida y me sentía una tonta porque me recordé, al hablar, cuando un niño se disculpa luego de hacer alguna travesura. No entendí por qué le pedí perdón, si después de todo no había hecho nada malo.
La mirada de Inuyasha seguía clavada en mí con toda la intención de eliminarme con ella. No me gustó nada eso y me sentí mal. Además, en ella había cierto atisbo de tristeza. Me desesperé al no saber el motivo.
Le sostuve la mirada con el arrepentimiento marcado en ella. Entonces Inuyasha giró completamente y fue hasta la puerta. Busco en el llavero que colgaba al lado de ella y sacó la llave de la puerta principal. Cuando salió cerró la puerta de un portazo. Yo corrí detrás de él y lo tomé del brazo antes que entrara a su auto.
— ¿Inuyasha, que hice mal? –le pregunté indignada-
Hasta que me contestó pasaron varios segundos. Se me hicieron eternos.
— Nada…tu no has hecho nada…- abrió la puerta del auto e instantáneamente yo la cerré con fuerza y me plante frente a él-
— ¿Entonces? ¿Qué pasa? –puse una mano sobre su hombro pero él no me contesto lo que yo esperaba-
— ¡Ya te dije que no pasa nada! Se me fueron las ganas de estar aquí –me ensordecieron sus gritos pero no lo solté-
— Me tomas por tonta – Mas que una pregunta fue una afirmación-
Deje caer mi mano de su hombro y me aparté del coche. Él entro enseguida y se marcho a gran velocidad. Yo no entendía nada de nada. Busqué en el pasto para encontrar las llaves que él había tirado y luego entré a mi casa. Mi madre y mi hermano me miraron completamente enredados pero no me preguntaron nada. Yo subí a mi habitación y sin encender la luz me tiré en mi cama.
Me lleve una muñeca a mis ojos y pensé durante un buen rato los hechos sucedidos recientemente. Para empezar ¿Quién era Lime? ¿Su novia? No lo creía, él me había dicho que no tenia novia, aunque por otro lado eso explicaría su repentino enojo. ¡Claro! Seguramente él pensaría que yo podría arruinar sus planes si me enteraba que tenía novia, o que rechazaría la propuesta…
Con que su novia…
Esa foto, en realidad, parecía vieja. Estaba gastada y con ciertas marcas en ella, como manchas de humedad o agua, aunque agua en una foto…sería medio raro. Bueno, quizás una lluvia…
Según él, yo no había hecho nada malo y que tan solo quería irse a su casa, si, como no. Era obvio que la fotografía de esa misteriosa chica y su molestia estaban íntimamente relacionadas.
Así que ahora era él quien se enojaba conmigo…
Continué con mi debate hasta que mis parpados no soportaron ni un minuto mas arriba y cayeron fuertemente ocultando mis ojos.
No desperté hasta que la luz perlada del exterior me dio de lleno en los ojos. Afuera estaba nublado, fue lo que noté cuando me levanté y abrí las cortinas de mi ventana. Aun así en el pronostico del día anterior no anticipaba lluvias, así que…
Aún con la misma ropa de ayer me dirigí a la cocina a servirme unos cereales y me senté en un sillón del living mientras veía como mi hermanito jugaba con la Play Station.
Mastiqué los cereales con lentitud. En ese mismo tiempo, Souta ya había avanzado varios capítulos en lo que creí que sería Resident Evil numero algo.
— ¿Ahome, linda? –mi madre se asomó desde la cocina con el teléfono en una de sus manos- Para ti –movió el aparato y yo me levanté del sofá-
— ¿Hola? –una mujer del otro lado me saludó con simpatía- Si…si –sonreí- Ajá…Esta bien, iré esta tarde ¡Muchas gracias!…Higurashi…si, con H –puse los ojos en blanco- ¡Adios! –apreté el botón para cortar la comunicación y sonreí radiante-
— ¿Qué sucede? –Preguntó mi madre aún desde la cocina-
— Me llamaron de la facultad de ingeniería para trabajar ahí ¿No es genial? Trabajar frente al lugar donde estudio –reí-
Sin decirle nada más y luego de una ducha me dirigí a la facultad. A pesar de ser domingo había clases y por lo tanto había bastantes estudiantes allí.
Cuando llegué me reporté en la recepción. Me habían asignado la parte de las fichas de los estudiantes y todo el papelerío de las fechas de los parciales y las calificaciones. Tan solo buscar y entregar. La paga no era tanta, pero servía para pagar mis estudios, sin contar que no tenía que pagar doble viaje y que trabajaba alrededor de 5 horas.
Me dijeron que el lugar donde iba a trabajar había que prepararlo para todo el papelerío. Me dejaron las cajas para ordenar todos los papeles así que mi primer tarea iba a ser esa: limpiar el cuarto.
Claro que me pagaban un poco más por hacerlo, puesto que la gente de limpieza estaba de paro.
Tomé una escoba, un trapo, un secador, un balde con agua y demás herramientas para perfumar el lugar y dejarlo bien limpio.
Lo bueno era que el lugar estaba casi vacío, solo tenía los muebles en donde debía acomodar los papeles y carpetas, que por cierto eran bastantes.
Y polvo.
Cuando por fin me deshice de él, en el piso y muebles, me dispuse a ordenar cada carpeta en las bibliotecas y por orden alfabético.
Me agaché en un estante de abajo para comenzar por la letra Z. Antes de poner la primer carpeta, me introduje un poco en el estante y la pase un trapo, ya que había olvidado hacerlo antes.
El silencio me incomodaba. Lo único que escuchaba eran los pasos del piso de arriba, que por cierto se me hacían escalofriantes, y los estornudos que me provocaba el polvo.
Entonces sentí que me tocaban el tobillo. Me asusté e intenté levantarme en un intento fallido puesto que mi cabeza dio de lleno con el estante continuo, provocándome un agudo dolor.
Y un grito, también.
Salí lo poco que me había introducido dentro del último estante y miré avergonzada a la persona que me había molestado.
Me quedé petrificada al ver unos hermosos ojos celestes mirándome con una sonrisa. Era un muchacho ¡Y que muchacho! Su cabello lo tenía recogido en una coleta, aunque no era tan largo. Supuse que suelto le debería llegar a los hombros.
Me tendió una mano para levantarme del suelo la cual tomé con agradecimiento. Cuando me reincorporé lo cuestioné con la mirada.
— No quería asustarte –sonrió-
— Oh –Intenté sacar un sonido parecido a una risa de mi boca, pero lo mas parecido fue a un gemido- que va, siempre me suceden estas cosas…-me rasqué la cabeza con nerviosismo, la sonrisa de aquel muchacho se ensanchó- ¿Qué necesitabas?
— ¡Oh si! Veras…estoy buscando mis calificaciones –hice un gesto como si hubiera comido un limón yo sola. Él se rió- Todavía no las tienes –afirmó mirando las cajas-
—Bueno, si me ayudas por ahí pueda entregártelas –le sonreí ampliamente y me dirigí a la ciudad de las cajas, fundada en el año 2008 por mí- ¿Qué carrera cursas y en que año?
—Estoy en el tercer año de Ingeniería Industrial –me comentó mientras me seguía entre las cajas. Las encontré rápido y lo miré de vuelta- Me llamo Kouga Kun.
— Veamos Kouga – Kouga colocó las cajas de tercer año sobre un escritorio al ver que no podía ni mover una- Gracias, veamos…K…K… -abrí al menos cinco cajas con la letra K antes de encontrar su hojita con calificaciones- ¡Aquí esta! –di dos saltitos y se la entregué-
— Gracias…
— Ahome –contesté-
—Ahome –terminó su frase y miró su papel-
— ¿Cómo te fue? –Pregunté interesada-
— Bien –me contestó sorprendido- bastante bien –levantó su mano para hacerla chocar con la mía- así que eres la nueva…"entrega-papeles"? –me reí ante el calificativo y asentí lentamente-
Antes de responder puse mis ojos en blanco y me mordí el labio inferior. Él ensanchó su sonrisa.
—Si…empiezo hoy, pero tengo que ordenar todo esto –pateé una de las cajas pero esta ni se movió-
— Vaya, con esa fuerza no vas a terminar nunca ¿quieres que te ayude?
— Oh, muchas gracias, pero no quiero molestarte, de seguro tienes otras cosas que hacer
— Nada de eso. No hay problema en ayudarte. Anda, vamos a ordenar estas cosas, tú dime donde.
Le volví a sonreír. Creo que si seguía así iba a agotarse mi cupo de sonrisas del día. Le indiqué como iba a ordenar cada cosa y lo entendió rápidamente, es mas, me dio consejos sobre donde me convenía poner cada letra con respecto al tamaño de cada estante.
Malditos estudiantes de ingeniería.
Mientras ordenaba encontré las calificaciones y el expediente de Inuyasha. ¿Con que Taisho era su apellido, eh? Sus notas eran excelentes, de verdad no me mentía cuando me decía que era un experto en física. En sus últimos tres parciales sus notas habían sido 9, 10 y 10. ¡Que envidia! Además en sus otras materias también le iba bastante bien.
Ahora era un arrogante, grosero, insensible y genio.
Terminé antes de lo que esperaba, y estaba segura que mucho antes que si tuviera otras tres personas ayudándome. Kouga era un chico activo y fuerte. Sin decir que era muy educado y dulce, caballeroso también ¿Por qué no? Y guapo, muy guapo.
Oh, que bello día.
— ¿Cómo esta tu cabeza? –tocó la parte donde me había golpeado. Con tanto trabajo había olvidado el dolor-
— Ahora que lo dices, bien.
— ¿No deberías ir a mojarte, Ahome?
— No, estoy bien. Soy fuerte, ya sabes, experiencia.
Lo contagié de mi risa.
— ¿Qué vas a hacer ahora? –me cuestionó repentinamente interesado-
— Eh…nada
— ¿Te gustaría ir a tomar un helado?-preguntó- Conmigo –aclaró-
— Por supuesto –sonreí-
—entonces andando.
Con otra sonrisa me sostuvo la puerta de mi "oficina" y salimos al exterior topándonos con estudiantes. Fue un alivio salir afuera de la facultad y respirar el aire fresco. Siempre lo agradecía.
Me sorprendió ver el lujoso auto de Kouga, me hacía recordar a Inuyasha.
— Oh, mi padre es vicedirector de un taller aeronáutico. Puede que asuma yo en su lugar en unas semanas. Mientras tanto, me regaló este auto –adivinó mis pensamientos, vaya…-
Oh, me hacía recordar a Inuyasha.
— ¿Ah si…? Que…interesante –reí nerviosa y me abroche el cinturón de seguridad luego de que arrancara- y… eh…- me callé. No sabía que decir-
Cuando llegamos nos sentamos en una de las mesitas de afuera y pedimos nuestro helado. Yo de Chocolate y Menta, como siempre, y él de Tramontana y frutilla a la reina. Kouga insistió en pagarme.
—Esto me enloquece –confesé mientras con una cucharita sacaba una pedacito de chocolate-
— Entonces luego te compro otro –sonrió mientras repetía mi acto-
— Oh gracias, pero dos ya es demasiado –reí-
Continuamos comiendo nuestros helados hasta que pregunto:
— ¿Y tienes novio?
En ese momento quise que me tragara la tierra, o aunque sea que lo trague a él. No sabia que responder. El muchacho parecía estar en las mismas condiciones que Inuyasha. ¿Y si hablaban del mismo taller? ¿Y si le decía que no y luego me lo cruzaba en alguna estúpida presentación o esas cosas? No quería decirle que si, pero tampoco quería decirle que no…era como si traicionara a Inuyasha.
Me debatí mentalmente. Una mentira sobre otra mentira, que en realidad la primer mentira sería verdad, bueno…no afectaba nada.
— Eh…no –dije rápido para hacerle entrar en duda pero al parecer me escucho perfectamente porque su sonrisa fue enorme-
— Vaya…que raro. Eres linda para no tener novio.
Me sonrojé al máximo y me hundí en la silla, aunque con lo dura que estaba la tela que me sostenía no ayudaba mucho.
—Oh…gracias. Bueno ya sabes…después de todo, lo que importa es lo de adentro.
— Eres divertida –sonrió- ¿O debería saber algún pasado oscuro por el cual los chicos se te alejan?
¡Hey los chicos no se me alejaban! Punto menos a mi auto estima.
Entonces dramaticé.
— Te seré sincera, tengo algo entre mis piernas… -insinué-
Kouga estalló en carcajadas, Dios mío, que manera tan… ¿Sexy? de reír. Apoyó su frente en la mesa para disimular su risa, pero me contagió a mí también y reí un poco.
Luego lo pensé. Eso no había sido nada apropiado si quería parecer una linda damisela. Nada femenino, oh no. Me sonrojé demasiado ante mi chiste.
Siempre pasándome de la raya… ¡era un chiste que no era necesario comentar!
Continué comiendo mi helado, avergonzada. Siempre mirando la mesa y conteniendo una sonrisa.
— Mentira, mentira… -dije intentando contener su risa, que ya se extinguía- Soy una dama…aunque no lo parezca.
— Eres muy linda –Repitió esta vez mas serio, claro, aún sonreía-
De nuevo.
—Gracias…tu también.
Ahora era yo quien quería preguntarle si tenía novia, pero temí que pensara que habría algún interés en ello luego de decirle que también era lindo. Nos quedamos en silencio un rato corto hasta que él volvió a hablar luego de ver su reloj.
— Tengo que irme Ahome. Fue un gusto conocerte – se levantó de su silla y me dejo un beso en la frente- espero verte mañana en la facultad…
—Oh, claro. Trabajo allí. Y…eh…fue un gusto conocerte también…
— ¿Vives por acá cerca? Puede dejarte en tu casa si lo deseas- ofreció-
— Oh, no gracias. En realidad vivo un poco lejos, gracias de todas formas, Kouga.
Él asintió con la cabeza lentamente. Luego me dejo un papel.
—Este es mi número, si quieres, luego hablamos.
Y se fue.
¡Oh Dios, todo esto me hacía recordar terriblemente a Inuyasha!
Entonces me dieron unas ganas inmensas de verlo. De saber como estaba, enojado, triste, contento, mal humorado, lo que sea.
No quería tener otra semana sin noticias suyas, sin oír su voz o ver sus ojos soleados. No me animaba a ir a su casa luego de cómo me había gritado, pero tampoco quería que pensara que no me preocupaba por él.
Porque así era. Yo me preocupaba por él.
Mucho.
bueno....nada xD. GRAACIASSSS POR ACLARARME LO DE LOS ALERTSS. no entendia. y gracias enorrrmesss por los reviews (keria pasar de 40 x) ) siendo sincera, apenas lei este capi, perooo espero q sea lo q uds esperaban... sino.. :o
me voy yendo. dejenme sus opiniones ;)
buena vida!
