Inuyasha solo esperaba que su plan saliera bien. Aunque después de todo, dar clases de Física para que la linda e inocente Ahome se hiciera pasar por su novia no había sido tan malo. Su disfraz de novio le había servido para sacar unos cuantos gozos.

Disfraz de novio

By Reina Momo

Capitulo Seis

Cambios

Inuyasha y Kouga se me habían presentado como dos mundos distintos dentro de una misma realidad. Dos polos opuestos, pero, de alguna forma, encantadores. Cada uno tenía su personalidad.

Por un lado estaba Inuyasha. Grosero, caprichoso, arrogante, insensible, bruto, atrevido —muy atrevido—, mujeriego. También era muy charlatán, a veces simpático, gracioso, dulce —muy pocas veces, o por lo menos conmigo— valiente y algo caballeroso.

Kouga era todo lo contrario. Conmigo se había mostrado, en el poco tiempo que estuvimos juntos, caballeroso, dulce, demostrativo, sensible, educado, respetuoso y con una gran disposición porque me ayudo a limpiar todo. Gran sonrisa. Ah, y se reía efusivamente de mis chistes.

Bueno, todas las personas que conocía lo hacían.

Fue Martes cuando por fin vi a Inuyasha, obviamente, dentro de su facultad y el cambio que noté en el, particularmente en ese día, fue impresionante.

Luego de mi internación en la facultad de Ciencias Sociales, me internaba en la de Ingeniería…

Y de repente hizo acto de presencia en mi oficina con su llamativa figura. Me quedé helada al ver su radiante sonrisa. ¿Se dirigía a mí? Quizás alucinaba. Pero no. Se acercó como si nada y se sentó en el escritorio.

—Me dijeron que una linda chica era la encargada de todo el papelerío.

Lo miré como si hubiera enloquecido.

Primero: jamás me decía linda. Segundo: no siempre era tan simpático conmigo y Tercero: en la vida me había parecido tan guapo. ¿Qué pasaba? Parecía que esta facultad, repleta de hombres en sí, me estaba afectando las neuronas, y a él también.

No me animé a tocar el tema Lime, quería saber hacia donde iba.

— ¿Cómo sabías que estaba yo aquí?

— Los rumores, corren, pequeña –me gustaba cuando me decía pequeña- y mas aún cuando se reemplaza a una vieja por una joven. Carne podrida por carne fresca.

—Oh, Inuyasha –lo reprendí y me senté a su lado, sobre el escritorio- Por cierto…eh…lo lamento… -susurré bien bajito. Inuyasha bajó del escritorio y se paro frente a mí, poniendo sus manos sobre la mesa a ambos costados de mi cuerpo –

—No digas nada. Ya paso y no quiero tocar ese tema –su mirada calma pero dura fue un buen indicador de lo que decía-

Básicamente: cállate y no la jodas.

—Escucha, hoy tenemos que ir de compras –me dijo cambiando drásticamente de tema. Yo lo miré completamente sacada ¿El y yo de compras?- si ya se, un espanto, pero necesito que me ayudes a elegir un traje y además tengo que comprarte un vestido.

— Espera… ¿Por qué? Puedo comprarlo yo.- no entendía nada. ¿Todo eso para que?-

— Es un regalo, anda, di que sí.

— No se…estoy cansada…otro día.

—No…, tiene que ser hoy.

Fue un peligro cuando se me acercó aún mas de lo que estábamos y apoyó su cabeza en el hueco de mi hombro y mi cuello. Me sujetó las muñecas y se las arreglo para meterse entre mis piernas. Estaba apresada.

— O sino voy a torturarte –su risa fue tan maliciosa que podría haberme asustado si no tuviera la cabeza perdida entre él y su perfume embriaga-mujeres-

Me mordió sutilmente el cuello y luego pasó su lengua por aquel mismo lugar hasta llegar a mí oreja donde mordió el lóbulo. Me hice la quejosa, pero en realidad se sentía placentero y relajador. Nunca nadie me había hecho eso. Yo era tan virgen

—Dilo –pronunció riendo juguetonamente mientras bajaba por mi garganta-

— ¿Qué cosa?

— ¿Y a ti que te parece? –sentí que me desmayaba cuando lo tuve encima mío sobre el escritorio. Creo que iba a cometer un crimen en cuanto esto terminara-

¡¿Por qué se comportaba así?!

— ¡Esta bien, demonios, iremos hoy! -grité

— ¿Eh? –Rió- no me refería a eso, tonta…- continuó besándome el cuello y la clavícula. A estas alturas iba a tener todo el cuello con marcas moradas-

Ya que aún tenia las muñecas apresadas, intenté quitármelo de encima con las piernas, pero fue en vano.

—No entiendo –dije con la respiración cortada y nerviosa- ¿Qué diga qué? –estaba exasperada-

Lo pensó un rato y mientras tanto se reía de mis intentos para sacármelo de encima. Algo estaba tramando.

—Di…que quieres que te haga el amor aquí y ahora.

Sentí algo de ironía en su voz. Sus labios se movían sobre mí suavemente. De vuelta me imaginé en la situación de alguna de aquellas mujeres con las que él solía estar. A pesar de su atrevimiento era dulce con sus besos.

No pude pensar más porque luego de oír aquello mi corazón se salió de mi pecho, en sentido figurado, obviamente. Mi cabeza dio mas vueltas que una montaña rusa y comencé a sentir mucho calor. Maldije el ser tan inocente. Esta situación me estaba poniendo los pelos de punta y cuando no pude controlarlo más…simplemente, y para cumplir con mis experiencias ridículas de toda mi vida, me desmayé.

Oh, si, luego de esto iba a pedir que me ahorcaran. Era eso o vivir sobre el derrumbe de los inicios de mi vida sexual.

Y creo que la segunda opción era la más posible. ¡Bang!

* * *

Me desperté por la hostilidad en la voz de Inuyasha cuando hablaba con alguien. Además, el piso duro me incomodaba ¿Acaso era piedra? Lo primero que vieron mis ojos fue a la tarde llegando a su fin, y también percibí una constante brisa calida que golpeaba mi cuerpo con sutileza. Miré hacia mi costado y vi mas piedra yendo hacia abajo, como una cascada. No podía ser, estaba en las escaleras exteriores, esas gigantes escaleras, de la facultad de Cs. Sociales.

Entonces me esmeré en escuchar la conversación que me había sacado de mi dócil letargo.

— A ver si entiendes…no es necesario que te quedes ¿Si? Yo voy a llevarla a su casa cuando se despierte.

— ¿No era mejor que la trasladaras apenas se desmayó? –preguntó

la otra voz. Se notaba que estaba molesta-

De repente me sorprendí cuando la reconocí, mas que nada porque jamás había escuchado a esa persona enojada. Se trataba de Houyo,. Claro, él debería estar saliendo de las clases y yo me las había perdido.

—No, no era mejor. Y no quiero escucharte ¿Qué no tienes vida u otras cosas que hacer? Lárgate.

— Ahome es mi amiga ¿Esta bien? Así que tengo que hacerme cargo de ella.

Inuyasha soltó una risa. Sin que se dieran cuenta los observé.

Inuyasha estaba parado dándome la espalda un escalón mas abajo que mi reposado cuerpo. Mientras que Houyo estaba encarándolo, de frente a mí, en un escalón aún mas abajo que Inuyasha. La diferencia de altura se notaba cuando ambos estaban al mismo nivel, pero ahora parecía abismal y me hacía ver a Houyo como un pobre indefenso.

—Pues…no quiero desilusionarte, niño, pero si te fijas la marca en el cuello de Ahome, creo que está claro que es obra mía –dijo con orgullo. Aunque no pudiera verle el rostro estaba segura que le estaba enseñando su gran sonrisa de arrogante-

Reparé en lo dicho por él y llevé mi mano al cuello. No podía vérmelo pero seguro tenía una marca morada de sus besos. Houyo junto las cejas en señal de disgusto.

— No juegues con ella. No quiero que la uses como seguramente habrás usado a ese gatito de nombre Kikyo que llevaste al bar.

Inuyasha bufó.

— Ya quisieras estar en mi lugar. Estar con Kikyo y con Ahome.

— No sabes nada. Para mi Ahome vale mucho. Y la quiero, no como tú.

— ¿Qué te hace pensar que no la quiero yo también? –contestó. Estaba segura que mentía-Crees que me importa los años en que la conoces, pues considérate un idiota porque no despertaste ningún sentimiento en ella.

Eso había sido muy cruel. Me reincorporé completamente avergonzada porque quería a Houyo, como un amigo, claro está, y no me gustaba que lo lastimaran así.

Tosí para hacerme ver.

Los ojos de Houyo cambiaron fugazmente cuando me vio. Saltó los escalones y se sentó a mi lado mientras yo hacía lo mismo. Inuyasha giró y nos observo desde su postura impenetrable.

Me sonrió cuando me vio.

— ¿Cómo te sientes? –Me pregunto el chico de ojos azules-

— Bien, solo…me desmayé- Inuyasha reprimió una risa. Mis mejillas ardieron a mas no poder-

— ¿Comiste algo antes de venir?

—No…

Estaba bueno eso de echarle la culpa a mi baja de calorías, mi desmayo. Aunque sabía que Inuyasha no se tragaría eso.

Me levanté mas relajada pero con una mano en la cabeza. Ahora a la misma altura, Inuyasha me puso ambas manos en mis hombros como para sostenerme.

— ¿Quieres que te lleve? –Preguntó Houyo-

Antes de que pudiera contestar intervino Inuyasha.

— ¿Qué parte de yo-la-llevo no entendiste? –le miró con fastidio. Yo le solté un golpe en su abdomen y pude sentirlo duro y firme-

— De verdad Houyo, muchas gracias por preocuparte.

Él se acomodó su bolso. Esta vez llevaba pocos libros. Se acercó a mí y me deposito un beso en la frente.

—Come algo.

—Sip

Se despidió de nosotros. Cuando estuve lo suficientemente lejos como para que no nos escuchara solté:

— ¿Qué te cuesta ser amable con él?

— Tu amigo me saca de quicio. Es tan…bueno.

Yo me eche a reír efusivamente como si fuera lo mejor que había escuchado en todo el día.

— ¿Y ahora está mal ser una buena persona? –Comenzamos a bajar las escaleras lentamente-

— no, pero él lo hace para caerte bien. Me molesta que aparente.

— no lo conoces. Él siempre fue así con todos. Si hubiera sido como tú de seguro te hubiera roto la cara.

—De seguro. Igual a mí, ganas no me faltaron.

Suspiré resignada. Era tan obstinado.

Cuando me abrió la puerta de su auto, me deslicé en él y aspiré la fragancia masculina del vehículo. Cerré los ojos hasta que oí la puerta del conductor cerrarse.

El arranque del auto soltó un gruñido muy suave. Me indicó nuevamente que me coloque el cinturón y anduvimos por las calles atestadas de autos y gente del centro.

De repente preguntó:

— ¿Prefieres alguna casa de ropa en especial? ¿No, verdad? –negó con la cabeza suavemente implorándome con la mirada que negara. Yo lo hice confundida- genial…

— ¿A donde me llevas? –pregunté-

— ¿Qué no recuerdas que te dije que teníamos que comprar un traje y un vestido? Estamos yendo a un lugar donde los vendan.

— ¿Y tu no recuerdas que te dije que estaba cansada? –refuté-

—Anda, son solo unos minutos.

—no tardo minutos en escoger un vestido…-miré el techo del auto sin mover la cabeza hacia arriba y solté un suspiro- bien…pero tengo que avisarle a mi mamá que llegaré mas tarde.

—Oh, pequeña, dile también que estas en buenas manos y que te cuidare. –se burló de mí- y también que luego puedo leerte un cuento antes de dormir –se concentraba bastante bien en las calles-

—Idiota –le golpeé en el brazo-

— Da igual. Me tomé el atrevimiento –me guiño un ojo y volvió la vista al frente- de tomar tu celular y escribirle un mensaje.

— ¡¿Qué?! Pensé que no te gustaba que tomaran las cosas sin permiso –hice referencia indirectamente a lo sucedido en mi casa el pasado Sábado-

Miré en mi celular: nuevo mensaje.

Y era de mi madre.

"Me alegro mucho Ahome, ve y pásala bien.

Luego me cuentas. ¡Adiós cielo!"

— ¿Qué te contestó?

—No te importa –busqué los mensajes enviados y abrí el último-

—Ufa.

"Me fui con mi novio a comprar ropa.

Nos vemos luego."

— ¡¿NOVIO?! –Grité- ¿Cómo se te ocurre ponerle eso?

—Es lo que somos. Tu madre también debería entrar en el engaño ¿No lo crees? –respondió sin mirarme y con la mejor tranquilidad-

—No –contesté algo molesta- es innecesario. Pensara que se trata de Houyo.

El comentario pareció molestarle por que su mirada hacia la calle se volvió mas dura y frunció sus labios. Aun así lo ignoró.

—Oh vamos, de seguro le gustara que estés con este chico tan lindo –me guiñó otra ves un ojo y estacionó el auto a mitad de cuadra de la calle principal. El sol se había escondido ya-

—Eres imposible…-me causó risa el comentario y reí- Podrías haber sido mas demostrativo por lo menos –le acusé una vez salidos ambos del auto-

— ¿Cómo? –Pregunto a la vez que apretaba el botón rojo de un pequeño control remoto para asegurar el auto-

— ¿Qué te parece un "Te quiero" o un simple "Hola"?

— No es mi estilo.

Caminamos mirando vidrieras pero nada parecía gustarle y a decir verdad a mi tampoco. Él se detuvo en una casa de ropa en donde la prenda mas barata pasaba los cien dólares, pero sin duda sus vestidos eran hermosos. Entramos ahí y enseguida una muchacha se acercó a nosotros. O mejor dicho a Inuyasha, porque me ignoró por completo y le sonrió sensualmente a él.

— Hola ¿En que puedo ayudarte? –la muchacha de cabello castaño y ojos de igual color acompañó a Inuyasha en su lento recorrido hasta situarse cerca de unos sillones. Cuando lo hizo le sonrió a la muchacha-

— Pues… -me extendió una mano y yo caminé hacia él y la tomé vacilante- queríamos ver vestidos.

Entonces la chica se percató de mi presencia y su sonrisa no fue tan amigable como para con Inuyasha. Yo sonreí nerviosa.

—Oh… ¿Buscaban algún diseñador en especial?

¿EH?

—Eh…no –respondí secamente-

—No, pero tiene que ser de gala –continuó él en su irreconocible faceta de chico educado. Le habría gustado la muchacha-

— Esta bien, pasa por aquí, voy a mostrarte los modelos –solté la mano de Inuyasha y me fui con la chica mas al fondo del local en donde había decenas de vestidos diferentes colgados-

En una fugaz mirada hacia atrás lo vi a él observado todo tipo de ropa. Desde ropa formal, hasta la pequeña parte de disfraces.

Con la muchacha nos detuvimos delante de un enorme armario —el cual me recordó a la película de Narnia, solo que éste de la tienda era mucho mas grande— donde los vestidos parecían nacer allí.

— Dime ¿Prefieres algo formal o algo mas atrevido?

Inuyasha apareció detrás de la muchacha con un extraño disfraz de enfermera en sus manos.

— Atrevido –respondió sonriente y de paso alzó el diminuto disfraz-

La muchacha rió.

— Olvídalo –le dije y se aburrió con mi respuesta. Me dirigí a la chica- ¿Normal?

—bien puedes fijarte por aquí.

Me señalo la parte del gran armario en donde estaba los vestidos "normales" y yo simplemente me dediqué a pasar uno por uno en las perchas. Obviamente estos vestidos no llevaban el precio en la prenda.

Terminé escogiendo uno de un color esmeralda precioso. No era tan escotado ni tan corto. Era mas bien sueltito y hermoso.

Para cuando entré al probador la muchacha ya nos había dejado en paz.

El probador era espacioso y era todo espejos. Cuando me coloqué el vestido pude reflejarme de frente y de perfil sin necesitar girar. Me gustaba como me quedaba.

No tenía mangas, solo dos tiritas que se ataban a mis hombros. Tenía un escote no muy pronunciado y se hacía un poco mas ancho de la cintura para abajo con tan solo uno o dos volados. Terminaba unos centímetros sobre mi rodilla.

La voz de Inuyasha desde el otro lado de la cortina del probador me contó que quería que saliera para curiosear como me iba el vestido. Raro en él.

Salí con toda la tranquilidad del mundo y me paré frente a él.

Cuando posó sus ojos en mí aprecié como se congelaba en su lugar y abría aun mas sus ojos dorados. ¿Acaso estaba impresionado? Estuvo así durante un rato hasta que por fin habló.

— Te ves…linda

Y sonrió. Entonces fui yo quien se congeló ante tan sincero gesto. Esa sonrisa de lado me dio a entender que no bromeaba y entonces me percaté de algo.

Inuyasha se veía muy lindo cuando sonreía así.


¡Hola!

Ups. Bueno, espero que este les haya gustado mas que el anterior. estoy apuradisima asi que los dejo.

Buena vida.