Inuyasha solo esperaba que su plan saliera bien. Aunque después de todo, dar clases de Física para que la linda e inocente Ahome se hiciera pasar por su novia no había sido tan malo. Su disfraz de novio le había servido para sacar unos cuantos gozos.
Disfraz de novio
By Reina Momo
Capitulo Nueve
Primera prueba
—Ay…Inuyasha… -sollocé horrorizada cuando vimos las primeras miradas puestas en nosotros-
—¿Qué sucede? –paró de caminar y me colocó una mano sobre mi mandíbula. Estaba simulando, lo sabía bien y eso me puso los pelos de punta. Acarició el costado de mis labios, yo miré el suelo-
—No se mentir, estoy nerviosa y tengo miedo –me mordí el labio inferior sin siquiera mirarlo-
—Oh vamos…no me hagas esto ahora –habló bajito y a decir verdad la inmovilidad de sus labios al hablar me recordaba a un ventrílocuo- anda, pon mejor cara hay gente mirándonos –sonrió falsamente y rodeó mi cintura con su brazo-
Continuamos nuestra caminata buscando al padre de Inuyasha entre la gente. Yo no había mejorado.
—¿A que le temes? –me preguntó sacando la mano de mi cintura y tomándome de la mano-
— Tengo miedo de no caerle bien a tu papá…-confesé avergonzada-
—¿Estas loca? –Nos volvimos a detener y me miró fijamente- tu le caes bien a todos…
Vi en sus ojos que lo decía en serio y sonreí. Un poquito me había animado, pero aún conservaba mis pequeños temores. Mejor sería olvidar eso por un rato y simular lo mejor posible.
Fue cuando había posado de vuelta una mano sobre mi mejilla que apareció ante nosotros un hombre alto de unos 50 años. Debía de admitir que si figura era imponente.
Llevaba el cabello corto y negro, con algunas canas. Sus cejas anchas y sus ojos dorados le daban un aspecto serio demasiado aterrador para mí. De verdad su rostro era inescrutable y entonces relacioné sus rasgos con los de Inuyasha: era su padre.
Mi corazón dio un vuelco y comencé a transpirar. Tragué saliva con la repentina garganta seca.
Sonrió cuando se detuvo frente a nosotros con una copa de champagne entre sus finos dedos.
—Hijo –Se abrazaron dándose palmadas en la espalda. Inuyasha no soltó mi mano en ningún momento y creo que fue eso lo que llamó la atención del hombre- Buenas noches, señorita. –la mirada fue mas fría esta vez. Yo sonreí nerviosa y le devolví el saludo-
—Buenas noches…-la mano de Inuyasha me agarró mas fuerte-
—Ella es Ahome, la chica de la que te hablé.
Oh eso sonaba muy tierno.
—Me lo suponía –respondió aquel hombre mirándome fijamente. Inuyasha también lo hacía y no pude evitar sentirme intimidada por aquellos pares de ojos dorados-
— Bonita, él es Kurenn, mi padre.
Yo solo asentí con la cabeza sin saber decir nada más. Todo esto me estaba matando y si no moría de un síncope en este preciso instante, tendría suerte.
— ¿Qué les parece si vamos a sentarnos para cenar y de paso nos conocemos mas? –dijo esto último mirándome a mí. Rápidamente dirigí mi mirada al padre de Inuyasha y respondí-
—Me parece bien.
Dejamos que él avanzara delante nuestro para mirarnos de manera cómplice. Esto de simular se le daba bastante bien a Inuyasha. Pensé si de verdad sería así de cariñoso cuando estaba enamorado. Me abrazaba gentilmente, se mostraba considerado, cariñoso y amable. O quizás estaba él exagerando. Posiblemente el sería igual que con las otras chicas, eso no lo sabía.
Nos sentamos en una mesa rectangular la cuál estaba revestida de un mantel beige. Inuyasha y yo no sentamos juntos y enfrentados a Kurenn. Enseguida un mesero nos trajo tres copas de vino. ¡Puaj!
—Y bien Ahome, cuéntame ¿Qué haces de tu vida? –Kurenn me miró con cortesía mientras formulaba la pregunta. Otra vez mi corazón comenzó a intentar escapar de mi pecho-
—Eh…bueno…estudio –contesté. Fue lo mejor que salió de mi boca y de mi mente, puesto que tampoco me explayé en la respuesta- y trabajo –agregué-
Kurenn pareció disconforme.
— ¿Qué es lo que estudias? –suspiró. Inuyasha reprimió una sonrisa. Yo no sabía que demonios era lo que le causaba gracia-
—Sociología…
— ¿Y en donde trabajas?
— en la facultad de ingenierías.
— Si –intervino Inuyasha- allí fue donde nos conocimos. Por cierto papá…¿Esta Sesshomaru aquí?
—No, aún está de viaje –tomó de su copa un gran sorbo y volvió a dejar la copa sobre la mesa- me gustaría que luego vayas a saludar al resto de los accionistas e ingenieros. Supongo que podrían darte una charla interesante sobre el asunto…ya sabes.
Aquel hombre era muy calmo al momento de hablar, desprovisto de emociones aparentes y con un tono monótono en su voz. Pensé que me dormiría sobre la mesa ante su voz grave y suave. Aterciopelada.
—Ah…y preséntales a la chica –dio otro sorbo a su copa y luego con uno de sus dedos sobre la copa levantados me señaló- Ahome.
No me gustó la manera en que dijo la última frase. Me sentí descalificada. Fulmine con la mirada a Kurenn y junto a Inuyasha me levante de la mesa.
De nuevo me rodeó la cintura con su fuerte brazo y me trajo hacia él. Me susurró algo así como "Él siempre es así".Yo creí que me había leído el pensamiento.
Siendo sincera me gustaba mucho la cercanía con él, me sentía protegida, frágil y por la situación que simulábamos, hasta me sentía querida. Pero era extraño y patético este sentimiento de confortabilidad.
Atravesamos el gran salón con varias miradas puestas sobre nosotros dos. La música de fondo era agradable y relajante, también aburrida.
Nos detuvimos frente dos hombres, ambos tendrían la misma edad, alrededor de los 35 años. Ellos sonrieron cuando vieron a Inuyasha y luego posaron su vista en mí. Sonrieron también.
—Buenas noches Inuyasha –saludó uno de los hombres-
Ambos vestían traje al igual que todos los hombres en el recinto. El cabello de uno era oscuro y corto y su piel blanca contrastaba con él. Estrechó su mano con la de Inuyasha con una gran mirada era agradable al igual que la del otro hombre, cuyo cabello era castaño claro y llevaba una barba desprolija que hacía verlo guapo.
—Buenas noches, les presento a Ahome, mi novia.
Se lo estaba pasando en grande, oh si. Estreché mi mano con la de aquellos simpáticos señores con una sonrisa cruzando mi rostro.
Luego de eso, ellos tres comenzaron a hablar de algo que yo no comprendí del todo debido a su vocabulario específico. Tan solo pude advertir que el tema giraba en torno al taller y a la nueva presidencia, que, si Kurenn lo decidía, estaría a cargo de Inuyasha.
Un mozo nos ofreció tragos. Esta vez era rico, el mío era de frutilla, realmente delicioso. Mientras los tres hombres continuaban su charla con vasos entre sus dedos, yo simplemente me dediqué a observar detalladamente a los invitados en la cena.
En el centro del salón había unas jóvenes parejas bailando lento. Luego a su alrededor se esparcían pequeños grupos, como el nuestro, hablando quien sabe de qué. Seguramente sobre dinero, que aburrido…
Y la verdad era que esto comenzaba a hacerse fastidioso para mi. Apenas hablaba y estaba nerviosa todo el tiempo. Me disculpé ante los hombres y le susurré a Inuyasha que iba al baño.
Vi como, sutilmente, me descuartizaba con los ojos. Oh, que se vaya al diablo Inuyasha.
Vagué, por lo que supuse que en vez de ser un salón seria una gran casa, hasta encontrar el pulcro baño de mujeres al doblar varios desolados pasillos decorados con extravagantes esculturas y pinturas.
Me sentí mas relajada cuando me encerré en uno de los baños, bajé la tapa del inodoro y me senté en él. De nuevo volvió a mí la necesidad de encender un cigarro, bah si yo ni siquiera fumaba. Supuse que esa necesidad venía de ver tantas películas, supuse.
Entonces suspiré y sin poder contenerme e ignorando cualquier motivo me largué a llorar. No era que lloraba de angustia solo de bronca y aburrimiento. Quería irme ya y, de paso, comer hasta reventar.
A causa del dolor me quité los zapatos y reposé mis pies en la fría cerámica del suelo. Eso era vida.
Salí del cubículo para mirarme en el espejo. La pintura que me había colocado Sango podría aguantar en mi rostro hasta 10 sustancias nucleares distintas sin siquiera correrse.
Con los zapatos en mi mano salí del baño y me senté sobre la alfombra luego de doblar un pasillo. Allí se estaba tranquilo.
Apoyé mi cabeza contra la pared y cerré los ojos imaginando todas las caras que tendría que poner cuando volvamos con su padre y otros amigos.
De pronto escuche una voz a la vuelta del pasillo en donde me encontraba. Aun con los ojos cerrados me concentre en aquella voz masculina que me resultaba tan familiar. No era Inuyasha ni tampoco su padre. No sopesé la posibilidad de que fueran aquellos dos hombres que recientemente había conocido porque apenas había oído realmente sus voces.
Algo en mi cabeza hizo un click.
"Oh, mi padre es vicedirector de un taller aeronáutico. Puede que asuma yo en su lugar en unas semanas. Mientras tanto, me regaló este auto…"
¡Malditos recuerdos, malditas casualidades, maldito embuste, maldito Inuyasha, maldito encuentro, maldito…auto!
Quizás estuviera exagerando al intentar esconder mi rostro ente mis flexionadas piernas cuando la voz que había estado escuchando tomo forma, nombre y apellido al doblar en mi pasillo.
Supuse por el ruidito que aquella persona había cerrado un celular. Bien, eso quitaría de mi mente la posibilidad que en este momento estuviera frente a un loco que hablaba solo.
Entonces escuche su melodiosa risa y su mano calida toco mi hombro desnudo. Levanté lentamente la mirada y divise la suya con cierto atisbo de sorpresa. Luego habló.
— ¿Ahome? –su voz tal cual la recordaba y el traje le sentaba bien-
—Eh…no –genial respuesta, Ahome. Kouga me miró confundido- quiero decir, si –me apresuré a decir- ¿Cómo estas?
Me levanté del suelo acomodándome el vestido y lo mire lo mas normal que pude.
—Bien… ¿Tu…que haces por aquí?
—Oh…pues…vine –a estas alturas Kouga pensaría que yo tenía problemitas mentales-
— ¡No me digas! –rió- ¿viniste sola?
No, vine con mi novio que en realidad no es mi novio.
—No… -carraspeé, me acomodé el cabello y no lo dejé hablar- ¿Y tu que haces por aquí, eh?
— Ah, ¿Recuerdas que te conté algo sobre la posibilidad de asumir la vicepresidencia en un taller?
—Mmm…no recuerdo, cuéntame algo de aquello.
Curvó sus labios mostrándome sus perfectos dientes.
—Anda, dime por que estas aquí.
Comenzamos a andar juntos hacia el gran salón. Yo me coloqué torpemente mis zapatos verdes. Decidí que no iba a evadirlo más.
—vine para acompañar a…mi novio.
— ¿Tu novio? –Increpó- Pero…tú me dijiste que no tenías novio…
— Oh…si… -pequeño detalle- eso fue porque en ese momento yo estaba enojada con él… y… bueno, tú sabes… -no me animé a mirar más que el suelo que pisábamos-
Llegamos al purgatorio y entre la gente pude ver el agraciado perfil de Inuyasha mientras hablaba con otra gente a la cual yo desconocía.
— Que desilusión… -soltó Kouga de repente-
— ¿Cómo?
—No me hagas caso, linda, hablaba para mí –y me sonrió otra vez-
Volví a mirar disimuladamente el lugar donde se encontraba Inuyasha y me encontré siendo señalada por uno de los hombres que acompañaba al tontuelo. Aquellos orbes dorados pasaron de mí a Kouga en reiteradas ocasiones. Entonces se despidió de ellos y a paso firme se acerco hacia nosotros. Yo lentamente fijé mi mirada en el suelo y luego la levanté hasta Kouga.
—Ahome –exclamó Inuyasha. Su voz y su mirada ruda me hicieron fluctuar-
—¿…?
Tiró suavemente de mi mano y me colocó a su lado, no sin antes insinuarme cosas con la mirada. Bah, yo no era buena descifrando esa clase de señales. Aún así, me vi obligada a hacerme experta en ese mismo instante.
— Eh…Kouga, él es Inuyasha –le conté. Al mirarlo bien, noté en su mirada cierta rudeza propia también de los ojos de Inuyasha-
— Si, lo sé…
— El es mi novio… -La mirada de Kouga se clavó en mí durante unos segundos con cierta frialdad-
— Vamos –me ordenó Inuyasha y rápidamente me llevó lejos de donde me encontraba anteriormente-
En el corto camino que hicimos dentro del salón, de la boca de Inuyasha solo oí insultos a la madre de alguien en los cuales preferí no reparar. Nos detuvimos luego cerca de un ventanal en donde liberó mi mano.
—No quiero que te acerques a él – soltó de golpe-
— ¿Eh? ¿Y eso por qué? –inquirí-
—Por que no –determinó- simplemente no es bueno.
—No entiendo –esta vez mi voz sonaba mas molesta-
—Ahome…-se tomó el puente de la nariz y habló calmado- haz lo que te pido, aléjate de él… ¿Si?
— No lo entiendo, Inuyasha…-confesé luego de una larga pausa- pero no voy a hacerlo, además ni siquiera me dices el por que…
Inuyasha cerró sus ojos y juntó sus cejas. No supe diferenciar la angustia, el enfado o la preocupación de su expresión.
—Por favor…
Oh, God… no podía estar escuchando bien. Por favor en la boca de Inuyasha Taisho.
—No lo se –me dio lastima su infrecuente gesto así que quise aliviarlo. Le coloqué una mano en su hombro y lo miré con una sonrisa- Hey, ¿Vamos a bailar, novio?
Él rió. Me di cuenta entonces que había muchas mas parejas bailando en el centro del salón. Tan solo un par de viejos y mayoritariamente gente joven. Lo vi a Kouga bailar con una muchacha, obviamente, aquí solo se pasaban lentos.
No se si fue cosa mía, pero aprecié una ola de besos entre las parejas, excluyendo a Kouga. Quizás es que le prestara mas atención a este tipo de cosas. Vaya.
Me pregunté entonces si de verdad Inuyasha y yo pareceríamos novios, y, en base a esto, que tan buena pareja podríamos llegar a ser. Al parecer me estaba llenando la cabeza de acuerdo con esta patraña.
Inuyasha me tomó de la cintura y bailamos hasta que la canción terminó.
Hola... =) de nuevo me toca agradecerles a todos los que leen y comentan y a los que no lo hacen =). Les prometo que en el capitulo que viene van a tener lo que tanto querían... ¬¬ xD
no les digo mas.
Diganme que les parecio este capitulo!
Adieu.
Reina Momo
